Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

Capitulo 10: Recuerdos y una dulce cancion

- ¡Saku! – Grito el chico con una enorme sensación de felicidad.

- Touya… - Dijo el un susurro la chica.

- Lo siento tanto monstruo. – Dijo el chico tomando su mano.

- No, yo lo siento, por ser una mala hermana. – Dijo Sakura débilmente.

- No eres mala hermana… eres la mejor hermana que me podría tocar Sak. – Dijo el chico.

- Gracias Tou. – Dijo Sakura.

- ¿Hace cuanto que estoy así?

- Cuatro días… ahora que recobraste el conocimiento, creo que te podrán dar el alta para que vengas a casa.

- ¿Y papa?

- Papa… no pudo venir, esta en la empresa.

- Entiendo…

- ¿Y Syaoran? – Pregunto la castaña

- ¿Quién es ese Syaoran? – Pregunto ceñudo el castaño.

- Un… amigo.

- No ha venido, ni Syaoran, ni Tomoyo, ni Kerberos ni ninguno de tus amigos, solo estuve yo a tu lado cuidándote.

- No quiero volver a casa hermano. – Dijo Sakura susurrando.

- Volverás de todos modos y quizás te cambie de colegio.

- ¡No! – Intento gritar, pero salio una débil voz.

- No te esfuerces.

- No me obligues a hacerlo. Quiero volver al colegio.

- ¿Desde cuando te gusta ese condenado colegio?

- Desde que conocí a Syaoran Li hermano. – Dijo Sakura.

Mientras tanto, en la escuela Syaoran estaba impaciente por saber de Sakura; pero las noticias no llegaban, y la directora nunca decía palabra.

- Seguro es todo obra del hermano ese que tiene. – Dijo Syaoran a Tomoyo

- Syaoran…

- Debe ser él el que no deja que Sakura tenga contacto con el colegio.

- ¿Y como sabes que mejoro? -Preguntó la amatista.

- Lo se Tomoyo, lo se.

- La amas… ¿verdad? – Pregunto la amatista

- Por favor Daidougi, no me vengas con esas tonterías, no me enamoraría nunca de Sakura Kinomoto. – Dijo Syaoran de mal humor.

Y así como los segundos, los minutos, las horas y la noche y el día pasan, pasaron 2 días desde que Syaoran hizo esa falsa afirmación.
En el colegio la única que tenia noticias de Sakura era la directora Makeshi, pero no decía nada a los alumnos. Al menos Syaoran se consolaba con saber que seguía viva.

- Regresare al hospital. – Dijo el castaño haciendo un pequeño bolso.

- ¿Otra vez? – Pregunto Eriol

- ¿Algún problema? – Pregunto Syaoran

- Es que es peligroso… esta Touya… - Dijo Eriol

- Lo pude burlar una vez, puedo hacerlo dos veces Eriol. – Dijo Syaoran.

- Como digas….

- Solo le pediré ayuda a Tomoyo.

- Tomoyo, Tomoyo… ¿es que la van a nombrar eternamente en mi presencia?

- Bueno Eriol, entiende de una buena vez que no eres el ombligo del mundo, y ahora Tomoyo Daidougi es mi socia y miga.

- Por favor. – Dijo Eriol maldiciendo y saliendo de la habitación serrando la puerta de un azote.

Caminaba lentamente con la cabeza en otro mundo por los pasillos del colegio hasta salir al jardín. Todavía tenia a Tomoyo muy marcada en su piel y en su corazón, la sentía constantemente en el… la amaba. Y ahora ella estaba con Spinelsun… que injusta era la vida.

Flash Back

- ¿Dónde me llevas Eriol? – Pregunto una chica de cabellos negros grisáceos y ojos color amatista.

- Ven Tomoyo… no preguntes, solo sígueme. – Dijo el chico que en ese momento usaba anteojos (tipo sakura card captors)

- Mph… de acuerdo.

Ambos llegaron a una puerta trampa debajo de la escalera principal del colegio y terminaron en un oscuro pasillo. Caminaron, caminaron y caminaron hasta encontrar otra puerta que los dejaba del otro lado de los muros del colegio.

- ¿Dónde estamos? – Pregunto la amatista. - ¡Eriol! Esto es afuera del colegio…

- Lo se, lo se… pero para lo que quiero tenemos que estar en un lugar mas adecuado. – Dijo el chico.

- Mph… de acuerdo.

Eriol llevo a Tomoyo a una especie de plaza, muy hermosa, con un lago en el centro y la invito a sentarse en un banco.

- Eriol… que hermoso parque, no lo conocía. – Dijo la amatista con una sonrisa. - ¿Pero porque me trajiste aquí?

Tomoyo y Eriol se habían echo amigos ese mismo año, gracias a Sakura, claro. Ya se conocían desde antes, pero ese año habían entablado una gran amistad… hasta que Eriol se dio cuenta que no era una amistad lo que quería con ella; él quería pasar la vida con ella, se había enamorado sin siquiera notarlo.
Todo eso paso por la cabeza del chico de ojos azules en una milésima de segundo antes de preguntarle a Tomoyo lo que quería preguntarle realmente.

- Tomoyo… yo… bueno… yo la verdad… es que… tu… bueno, eres una chica… yo un chico… y… ¿me explico? – Pregunto el morocho terriblemente sonrojado.

- Eriol… no des vueltas. – Dijo la amatista aguantándose la risa.

- Bueno… TomoyoDaidougimegustasmucho. – Dijo Eriol sonrojándose al máximo.

- Perdona Eri, pero no te entendí nada de lo rápido que hablaste. – Dijo la amatista impaciente.

- ¡Hay! Rayos Tomoyo… haces todo mas difícil… me gustas Tomoyo… eso dije, que me gustas.

- Tu también me gustas Eriol. – Dijo la amatista con una sonrisa.

- Yo sabia que no debía hacerle caso a Sakura, ella me dijo que tu estabas de tras mío y yo me ilusioné y… ¿Qué dijiste?

- Que me gustas Eriol, me gustas mucho y quiero ser tu novia. – Dijo la amatista con un suave sonrojo en las mejillas.

Eriol sonrió ampliamente y se acerco lentamente a Tomoyo para darle su primer beso, el cual fue el primero de ella, y el primer beso con ternura de Eriol.

- Te quiero Eriol.

- Yo también te quiero mi Tomoyo. – Dijo Eriol con la sonrisa mas encantadora que tenia.

Y así regresaron al colegio… Eriol gritando que era novio de la mujer de su vida y Tomoyo completamente sonrojada de la mano de el.

Fin del Flash Back.

Eriol se sentó en el pasto húmedo y suspiro fuertemente.
Mientras tanto, en la otra punta del colegio, Tomoyo estaba sentada en su cama escribiendo en su agenda mientras Chiharu miraba una película en la tele, Naoko leía un libro de literatura que tenia que terminar para mañana y Rika pensaba que hacer con su vida. Pero Tomoyo hacia rato que había dejado de escribir. Tenía su pensamiento en otro lado, mejor dicho, en otro tiempo… en el tiempo en que ella era novia de Eriol Hiraguizawa, la época más feliz de toda su vida…

Flash Back.

- ¿Haces algo mañana a la tarde Tomoyo? Tenemos tiempo libre y podemos ir al shoping…

- Quizás salga con Eriol… pero no se… - Dijo la amatista

- ¡Hay! Eriol. - Dijo la chica que estaba con ella en forma de burla y riéndose después. – Hacen hermosa pareja. Adoro que estén saliendo.

- Gracias Saku. – Dijo Tomoyo completamente sonrojada.

- Bueno, si quieres podemos salir los tres… o le digo a Kero para que venga también. – Dijo Sakura.

- ¡Perfecto! Le diré entonces a Eri, tu avísale a Kero. – Dijo la amatista con una enorme sonrisa

Tomoyo salio feliz de su habitación y bajo hasta la biblioteca donde estaba Eriol.

- Amor. – Dijo en un susurro tapándole los ojos.

- Mmm, me encanta que me distraigas así. – Dijo Eriol con una sonrisa.

- Escucha, Saku nos invito para salir mañana a la tarde con ella y Kero al shoping. – Dijo Tomoyo.

- Buenísimo. ¿Kerito sabe?

- Saku le va a avisar

- Bueno… entonces salimos mañana

- ¡Señor Hiraguizawa, Señorita Daidougi! Estamos en una biblioteca hagan el favor de guardar silencio o retirarse.

- Lo sentimos señorita Naconda. – Dijeron a unísono.

- Entonces salimos mañana, después hablamos bien, chau. – Dijo Tomoyo rápidamente antes de que la bibliotecaria Naconda volviera a reprenderla.

Al día siguiente, Sakura, Kerberos y Tomoyo estaban listos para salir, pero Eriol todavía no había llegado.

- ¿Dónde esta tu novio Tommy? - Pregunto Sakura.

- No lo se… iré a buscarlo. – Dijo la amatista

- No creo que Tomoyo lo quiera encontrar… - Dijo Kerberos cuando Tomoyo estaba lo suficientemente lejos como para escucharlo y Sakura no le estaba prestando atención.

Tomoyo recorrió toda planta baja buscándolo, subió a su habitación, fue al buffet, a todos lados y no lo encontró. Hasta que casualmente se le ocurrió ir al jardín del colegio y lo empezó a buscar en todas partes…
Luego de varios minutos de búsqueda, Tomoyo lo encontró, acostado contra un árbol inyectándose algo en el brazo.

- ¡Eriol! – Grito la chica casi al borde del colapso. - ¡Eriol¿Qué diablos estas haciendo?

- ¿Tomoyo¿Qué haces aquí? – Pregunto el chico intentando esconder todo.

- ¿Por qué nunca me dijiste que te drogabas Eriol¿Por qué?

Fin del Flash Back.

- Y ahí comenzaron los verdaderos problemas… cinco meses después de que empezamos a salir…

- ¿Qué dijiste Tomoyo? – Pregunto Naoko.

- ¿Eh? No, no, nada. – Dijo la amatista con una falsa sonrisa.

En ese momento se abrió la puerta y un chico desesperado entro rápidamente.

- ¡AAAAAH! - Grito Naoko saltando de su cama. - ¡Un chico!

- Como si nunca hubieras visto uno en toda tu vida Naoko. – Dijo Tomoyo con una gotita estilo anime en la cabeza. - ¿Qué haces aquí Li¿Qué quieres?

- Que me ayudes a meterme de nuevo en el sanatorio donde esta Sakura

- ¿Otra vez? – Pregunto la amatista

- Si, otra vez, necesito verla y saber como esta.

- Mph… de acuerdo, deja que te ayude a disfrazarte. – Dijo llevándose a Syaoran al baño.

Mientras tanto, bastante lejos del instituto, una chica de ojos verdes cual esmeralda brillante miraba por la ventana de su enorme dormitorio el cielo nublado. Era obvio que iba a llover torrencialmente.
En ese momento estaba sentada en una silla de ruedas obligada por su hermano… no es que no pudiera caminar, es mas, lo hacia, pero esa descompostura la dejo algo débil y no tenia los reflejos en orden.
Miraba atentamente su habitación, hacia mucho tiempo que no dormía en esa cama, que no miraba esos peluches, esas fotografías… esas cosas que parecían mas ajenas que suyas. Fue hacia una cómoda donde habían varios portarretratos de madera con el borde pintado de rosa, que hacia juego con los muebles, la pared, las cortinas y el acolchado de la cama de dos plazas.
En una foto estaba ella montando a caballo, recordaba bien ese día, había ido con su madre, su padre y su hermano al campo a pasar unas vacaciones… unas esplendidas vacaciones. Luego había otra, donde estaba ella comiendo algodón de azúcar con su hermano Touya, luego otra, pero ahí ya era mas grande, tendría unos 12 años, una foto con Eriol, Kerberos, Yamazaki y Tomoyo… que lindo grupo, que linda época, que hermosa amistad. Una lagrima escapo de los ojos de la castaña.
Luego vio una foto donde estaba ella con su madre, era una muy bella fotografía, las dos salieron idénticas… tenían mucho parecido entre si. Horribles recuerdos invadieron su mente.

Flash Back

Se estaba haciendo de noche, y la luz era tenue en toda la ciudad, el ambiente estaba pesado y húmedo. Seguro iba a empezar a llover.

- Sakura… mejor nos apuramos o se largara a llover

- Si mama… podemos ir por el pasaje… acortaríamos tres cuadras. – Dijo Sakura cargando unas bolsas de colores y un globo con forma de corazón.

- Si, seguro Fujikata y Touya están preocupados por nosotras… mejor que lleguemos antes.

- ¿Vamos a ir por el callejón?

- Si Sakura.

- No se si es buena idea, papa…

- Se lo que te dice tu padre… pero recién no tenias miedo de ir… - Dijo la mujer. – Además si vas con migo no pasara nada.

- Mph… de acuerdo. – Dijo Sakura resignada.

La niña tomo la mano de su madre, estaba asustada, y ya era grande como para tenerle miedo a un callejón, pero sus amigas nunca se animaban a ir por ahí, y su padre se lo tenía prohibido. Siempre fue conocido por los robos que en ese callejón ocurrían, de todos modos, su propia madre le estaba diciendo que fueran… eso quería decir que no era tan malo…
Ambas se adentraron en el estrecho y oscuro callejón, lleno de tachos de basura y cajas vacías.

- Mejor regresemos por el otro lado mama. – Dijo Sakura con la voz temblorosa.

- No te preocupes… estas con tu mami, nada te pasara… Además ya estamos a mitad del camino.

Nadeshiko sintió la presencia de alguien mas en ese callejón, apretó levemente la mano de su hija y se detuvo.

- Escóndete. – Dijo la mujer en un susurro empujando a Sakura contra unas cajas.

La pequeña obedeció sin dudar a su madre y se escondió detrás de unas cajas.

- Hola, hola. – Dijo un hombre acercándose a Nadeshiko con tres mas que reían a sus espaldas.

- Déjame pasar…

- Es muy raro encontrar a una mujer solita por acá… caminando. – Dijo burlonamente el hombre.

- ¿Estas segura que no vienes con nadie?

- Claro que no vengo con nadie. ¿Ustedes ven a alguien? – Pregunto la mujer

- Valla, pero mírala a la mujercita, esta respondona…

- Púdrete. – Dijo la mujer.

- Ojo como hablas. – Dijo un hombre acercándose peligrosamente. – Puede costarte caro…

El hombre atajo por detrás a Nadeshiko y comenzó a acariciarle uno de sus muslos, pero ella le dio una patada en su parte intima.

- Perra. – Dijo el hombre empujándola.

- Yo escuchaba dos voces jefe. – Dijo otro hombre buscando algo, o mejor dicho, a alguien.

- Dije que venia sola. – Replico Nadeshiko.

- Mph… eso vamos a verlo querida. – Dijo otro hombre atajándola por atrás y sacando un cuchillo apuntando, sin saber a la pequeña que miraba todo escondida.

- ¿Me vas a matar?

- ¿Qué te parece mujer?

Nadeshiko cerro los ojos con fuerza, y una lágrima se le escapo al ver los pequeños ojos verdes brillantes que la miraban desde la oscuridad que las cajas le proporcionaban. Hizo una pequeña sonrisa de consuelo hacia su hija. La ultima sonrisa que Sakura vería de los labios de su madre.
El hombre cortó el cuello de la mujer dejando que se desangrara por completo enfrente de los ojos de su hija.

- ¡¡Mama!! – Gritó horrorizada, hasta que se dio cuenta que había dado su paradero a los asesinos de su madre.

Uno de los hombres corrió las cajas de una patada y ahí la encontró, asustada, espantada.

- Miren lo que tenemos aquí. – Dijo el hombre. - Una pequeña espía.

Los otros dos hombres miraron la escena y rieron, pero el cuarto se quedo en silencio, no dijo ni palabra.

- ¿Qué pasa Takedo¿Tienes miedo a una niña?

- Sabes que no me gusta meterme con niños… además seguro es su hija. – Dijo señalando al cuerpo sin vida de Nadeshiko.

- Es muy probable que esta niña sea la hija de esa perra. – Dijo el hombre. – Dime pequeña, esa mujer que esta ahí tirada ¿es tu madre?

Sakura no contesto, intentaba guardar las lágrimas que inevitablemente fluían por sus ojos.

- Dime mocosa¿esa mujer era tu madre? – Pregunto el hombre zamarreándola.

- Si… - Dijo tímidamente.

- Perfecto… entonces supongo que no nos quedaremos con las ganas. – Dijo con una fría sonrisa.

- No jefe… - Dijo Takedo.

- No eres nadie para decirme que hago y que no Takedo. – Dijo el hombre mas corpulento de los cuatro, al que todos se referían como el jefe.

La pequeña miraba sin entender nada. Tenia miedo, mucho miedo.

- No grites pequeña… y pórtate bien, así no te dolerá y te aseguro que tarde o temprano lo terminaras disfrutando, si te portas mal… será todo lo contrario. – Dijo el hombre con una diabólica sonrisa.

Sakura seguía sin entender… estaba nerviosa y le temblaban las manos. El hombre se abrió la bragueta del pantalón y ahí recién Sakura se entero de lo que pensaban hacer con ella.

- ¡¡Ayuda¡¡Ayuda¡¡Mama¡¡Papa¡¡Hermano!!

- Cállate mocosa. – Dijo el hombre tapándole la boca con su mano enguantada.

- Por favor, no me haga daño, se lo suplico… quiero ir a casa. – Dijo la niña

Luego iras a tu casa mocosa, si te portas bien y a mi se me ocurre dejarte con vida.

- Basta jefe… déjela

- No, es igual de confianzuda y gallita que su madre.

- Por favor… suélteme…

- Eso querrás pollita, pero no.

El hombre le rompió el pantalón que la niña usaba… y la pequeña grito del dolor… lloro desgarradamente y la lluvia torrencial comenzó a caer.
Luego no se acordó más… hasta que apareció acostada en el hospital, en una camilla blanca, junto con Yukito, el mejor amigo de su hermano, y como un segundo hermano para Sakura.

Fin del Flash Back

- Desde ese día… mi vida nunca fue la misma… - Dijo la castaña con la mirada perdida mientras el portarretrato se le resbalaba de las manos.

Pero quizás… quizás era tiempo ya de dejarlo atrás y no atormentarse mas por los recuerdos del pasado, quizás lo mejor seria enfrentar la realidad y poder salir adelante, con el recuerdo de su madre como la grandiosa mujer que fue… no con esa horrible tarde.
Syaoran subió por el ascensor junto con Tomoyo. Lo habían decidido, iban a hacerle frente a Touya sin importar lo que el dijera, le dirían la verdad y ambos verían a Sakura. Caminaron hacia la habitación 375, y al no ver a Touya se sorprendieron, pero de todos modos entraron.

- No puede ser… - Murmuro el castaño.

- ¿Qué hacen aquí chicos? –Pregunto una voz masculina a sus espaldas.

- Doc...doctor… ¿Dónde esta la chica que estaba en esta habitación? – Pregunto Syaoran

- Sakura Kinomoto era su nombre. – Completo Tomoyo.

- Ah… Sakura…

- ¡NO ME DIGA QUE ELLA…!!

- No joven, no. No murió, la jovencita Kinomoto regreso a su casa, esta en periodo de rehabilitación.

- ¿A su casa¿Con su hermano? –Pregunto Tomoyo horrorizada. – Ahora lo mas probable es que si se termine suicidando.

- ¿Dónde vive Sakura? – Pregunto Syaoran a Tomoyo

- Algo lejos… - Dijo Tomoyo pensando.

Sakura bajo al living, estaba todo oscuro, las cortinas estaban completamente cerradas… ¿como podía ser, que siendo esa su casa se sentía tan extraña? El living le parecía más grande que nunca… todavía recordaba cuando ese living brillaba. Uno podía reflejarse en el suelo de la luz que entraba en esa habitación… era realmente muy luminosa, era una lastima que no aprovecharan esa luz…
De repente miro un enorme piano de cola, blanco. Era muy hermoso. Un piano de salón… y recordó… recordó las horas que ella pasaba tocando ese instrumento en su casa, a su madre enseñándole, a su padre riendo y a su hermano escuchando la hermosa melodía que Sakura hacia sonar…
Lentamente se fue acercando hacia el enorme instrumento. Levanto la tapa de las teclas e hizo sonar una con su dedo índice… se emociono como la primera vez que toco ese piano. Entonces, se le ocurrió una brillante idea. Fue hacia cada uno de los enormes ventanales y abrió las cortinas dejando que la luz se infiltrara e iluminara toda la habitación. Luego se puso frente al piano y apretó nuevamente una tecla, luego otra, hasta que comenzó a tocar una hermosa y suave melodía… una canción que había echo su madre y solo ella sabia tocar.
Mientras tanto, en el piso de arriba, un castaño de piel trigueña que leía un libro de economía, levanto la vista al escuchar ese familiar sonido…

- Sakura… - Murmuro.

Bajo corriendo las escaleras y ahí la vio, hermosa como su madre, contenta, feliz, tocando la melodía mas dulce que conocía en el piano de su madre, de repente miro a su alrededor, y vio la luz infiltrándose por la ventana, como cuando su madre estaba viva…

- Mama… - Dijo Touya con sus ojos llorosos.

Tomoyo y Syaoran tomaron un taxi hasta la casa de Sakura. Bajaron en frente de la enorme mansión y tocaron timbre.

- Mansión Kinomoto… ¿Quién se presenta? – Pregunto una voz de mujer del otro lado del portero.

- Tomoyo Daidougi y Syaoran Li. – Dijeron juntos.

Las rejas de hierro se abrieron de par en par dejándolos entrar. En la entrada, unos guardaespaldas los revisaron de pies a cabeza.
El jardín delantero era enorme. Tardaron bastante en cruzarlo a pie, aunque era muy hermoso y Syaoran se maravillaba al ver flores de su propio país que no crecían en ningún otro lado.
Cuando se iban acercando a la puerta, comenzaron a escuchar una suave melodía de piano acompañado con una hermosa voz.

- No puedo creerlo. – Dijo Tomoyo con los ojos llorosos.

- ¿Qué ocurre?

- Es Sakura Syaoran… - Dijo Tomoyo emocionadísima. Comenzó a correr hacia la entrada.

Syaoran simplemente la siguió.
Llegaron a la enorme puerta principal y dos empleados les abrieron. Y efectivamente, era Sakura la que tocaba tan hermosa melodía en el piano.

- Sakura. – Dijo Syaoran.

En ese momento Sakura dejo de tocar y miro hacia la puerta.

- ¿Syaoran?

- Sakura….

Sakura se levanto de la silla y corrió hacia el, quien la recibió con los brazos abiertos.

- Syaoran… - Dijo la joven emocionada. – Tomoyo…

Se abrazaron fuertemente, como si fueran grandes amigos que no se veían en miles de años.

- No sabes el susto que me di cuando fui al hospital y no te encontré.

- Que nos dimos Syaoran. – Lo corrigió Tomoyo.

Touya miraba toda esa escena conmovido, pero obviamente dentro de su coraza nada mas, porque por fuera lo disimulaba demasiado bien.

- ¿Quién dejo entrar a este mocoso? –Pregunto con su común mal humor.

- Hermano… - Dijo Sakura.

- Bueno… solo que a papa no le va a gustar… - Dijo Touya achinando los ojos. - ¿Quieren tomar el te?

Tomoyo y Syaoran asintieron.
Sakura les contó todo lo que había pasado, como su madre le había dado fuerzas, pero obviamente se cayo lo mas importante, ella sabia que Syaoran la había ido a visitar, pero se hizo la tonta y no dijo nada, no quería que Tomoyo comenzara con sus sospechas tontas y quería ella misma evitar ponerse colorada.

- Tocas muy bien el piano. – Dijo Syaoran sonrojándose.

- Gracias. – Dijo Sakura.

- Toca para nosotros Sakura. – Dijo Tomoyo

- De acuerdo.

Sakura se sentó frente al piano y toco la misma melodía, cantada por ella misma, toco como nunca antes lo había echo, con pasión, con ganas, con amor… esa canción que de su madre, la estaba tocando ahora, para su mejor amiga y para el chico que le quitaba el sueño… para su Syaoran.


¿Que tal:o
¿Que les parecio el capitulo? Espero que hayan leido los flash backs... explicaban muchas cosas... como la violacion de Sakura, porque se echa constantemente la culpa y porque Tomoyo se peleo con Eriol... claro y como comenzo la historia con Eriol... mas adelante se seguiran sacando trapitos al sol... pero con estos por el momento esta bien jejejeje :p
sino es mucha informacion repentina. :o

Bueno, muchisimas gracias por las firmas... y ahora
como siempre...

ADELANTOS DEL PROXIMO CAPITULO

- No… no es eso…

- ¿Entonces?

- Ya te dije que… no voy a decírtelo…

- ¿Es porque salgo con Yukiko¿Es por eso? Si quieres yo…

- No, no lo digas… no… no es por eso… De verdad Syaoran, es mejor que me dejes ir…

- Es que… te siento cortada Sakura, siento que quieres escapar de mí…

- ¡No! No quiero escapar de ti Syaoran. Es solo que… que… yo… bueno, no me siento bien.

- No es verdad eso Sakura, confía en mí… por favor.

- No… sigas Syaoran… déjame ir, déjame ir...

- No Sakura… si no me quieres decir nada, vas a tener que escuchar lo que yo tengo que decirte a vos.

Sakura lo miro perpleja. Syaoran la sostuvo del brazo, ya no de la muñeca.

- Sakura… ya no me importa nadie, ni nada, estas aquí, con migo, enfrente de mi y si no te digo lo que me pasa no voy a poder seguir viviendo tranquilo.

- ¿Que… que pasa… que te pasa…?

:O

:O

:O

¿Que pachoooooo?

Se me quedaron mudos eeeh jajajajajajaja

que sorpresitaaaa

igual todabia no saben lo que nuestro querido Syaoran le va a decir a Sakura... asi que no hagan especulaciones, esperen al proximo capitulo

jejejej

un beso

nuevamente muchas gracias por los reviews

suerte

chau chau