Disclaimer: La saga Twilight, no es mía, es de la maestra y majestuosa Stephanie Meyer, yo solo hago una travesura con los personajes, porque mi musa ha estado furiosamente al lado mío, mientras voy escribiendo. No me maten es mi primer fic. ¡Bienvenido(a)s!

Recomendación musical: Beautiful – Sara Brigthman.


Tercer capítulo:

Recuerdos cortos de mi adonis.

Se paró de la silla, me dio su mano, mientras la cogía, nuevamente me sobresaltó por la electricidad que compartimos, no quise rechazarla de inmediato, ya que me gustaba sentir su calor. Caminamos hasta su cuarto, donde había dormido durante la noche, se acercó hasta su cama, se sentó y me invitó que hiciera lo mismo. Asentí y me senté para escucharlo con atención.

-Bella, ¿tú… te acuerdas de mí?- preguntó con calma.

-Sinceramente, te recuerdo un poco porque esta mañana tuve un colapso mental, pero no me acuerdo de tu nombre- respondí avergonzada.

-Bella, mm… veamos, ¿qué recordaste esta mañana?- comentó.

-Recordé que estábamos en un picnic, este día fuiste mi primer beso, aunque había sido robado- respondí mordiendo mi labio divertida.

Él me miró sorprendido por un acto que había hecho sin darme cuenta.

-¡Dios mío!, el morder tu labio me inquietas, pero sigamos, ¿qué más recordaste?- inquirió nuevamente.

-No, solamente eso, obviamente el estar con la familia, aunque no repaso el nombre de dos personas más, una reina de belleza rubia espectacular y tu amigo que te acompañó ayer a raptarme, a propósito, exijo saber ¿porqué me raptaste así de esta manera?- pregunté con un leve enojo.

Él apenas se puso frígido, no sabía que contestarme ante la pregunta que solté sin miramientos, empezó a desesperarse, se levantó a dar vueltas por el cuarto, echando maldiciones por este día, que nunca se lo perdonaría jamás. Yo me quedé contemplándolo sin saber qué hacer, mientras él paró bruscamente, me miró con dolor, estaba segura que había derramado unas lágrimas, yo me levanté y fui a abrazarlo, necesitaba que él sintiera mi apoyo y confianza para que me contara el suceso que lo acongojaba. Seguía gimoteando sin parar, mientras lo reconfortaba, lo invité a que nos sentáramos de nuevo, pero no hicimos tal cosa, simplemente mi adonis seguía rodeado de mi fuertemente, así que dispusimos de recostarnos, mientras se le pasaba el mal rato.

Cerré los ojos enseguida, mientras escuchaba el latido débil de mi adonis, respiraba entrecortado y besaba mi pelo, inhalando mi efluvio, yo acariciaba su pecho para darle paz, el mimaba mi brazo encima, me sentía confortada al lado de él, su calor que emanaba era placentero, así que me acomodé bien para echar una siesta pequeña.

-Duerme mi diosa Bella- susurró de una forma suave.

-Tú también mi adonis bello- respondí abochornándome.

Dormí un buen rato, había abierto los ojos gradualmente, mientras notaba a mi adonis durmiendo plácidamente, tuve una especie de deja vu, había visto esta escena antes, pero no recordaba muy bien de ello tampoco, traté de buscar la forma en mi mente pero fueron en vano mis esfuerzos, no intenté más, ya que había tenido un colapso mental esta mañana. Todo a su debido tiempo, me llegará de nuevo y recordaré completo. Sabía que era un trabajo arduo, pero con un empujoncito más culminaría mi tarea. Miré hacia la ventana y vi el ocaso naciendo, me levanté con cuidado para no despertarlo. Me acerqué al mirador y vi el paisaje tan hermoso ante mi vista, ya casi se ocultaba el sol por las montañas, me regalé una sonrisa con entusiasmo, mientras sentía que me abrazaban por detrás, sabía que era mi adonis, nos acomodamos para ver terminar el día, nos volteamos, nos miramos con fervor y una vez más recibí otro mimo sabroso de mi adonis hacia mis labios. Besaba con tanto amor, sabía que mis piernas fallarían en cualquier momento, así que traté de recomponerme para no mostrar una escena bochornosa de mi parte.

Nos separamos, porque Emmett entró interrumpiéndonos de nuestra burbuja personal, nos había dicho que bajáramos a comer, salimos cogidos de la mano, bajamos y mi adonis como siempre caballero, separo la silla del comedor para sentarme y me senté mientras arrastraba el asiento hacia el comedor. Había observado que estaba toda la familia, salvo al amigo de mi adonis y de la chica rubia donde la había reconocido en mi recuerdo esta mañana. Empezamos a comer, tan sólo era un agua aromática con dos rodajas de pan untado de mermelada. Mientras los demás charlaban sobre su día, yo solo me disponía a mirar y escuchar atentamente. No salía de mi curiosidad, cuando el chico de cabello dorado besó con devoción a Alice. No fue, hasta que Emmett, como siempre inoportuno, interrumpió.

-Vayan a un cuarto- respondió Emmett con una carcajada suelta.

La chica de los cabellos dorados le dio un porrazo detrás de la nuca a Emmett, mientras todos reíamos por la ocurrencia de él. Apenas él volteó a mirar atrás, ya que mi adonis hablaba.

-Tú, mi querido hermanito, eso de vayan a un cuarto Alice y Jasper lo acepto, pero a ti, mejor que vayan a otro lado, porque sus manifestaciones sexuales con gritos me dan repugnancia- manifestó irritado rodando los ojos.

Alice y Jasper rieron de nuevo, Esme y Carlisle apenas sonrieron, mientras yo me encendía violentamente, ante la confesión de mi adonis.

Carlisle se levanto de la silla, deseándonos buenas noches, ya que tenía que trabajar al día siguiente temprano, mientras Alice, Jasper, Emmett y la rubia iban a la sala de televisión, Esme y yo empezamos a recoger la vajilla para llevarla a la cocina. Esme me deseó las buenas noches, pero quería colaborarle con la limpieza de la loza, me había dicho que fuera tranquila a descansar, ya que había tenido un día un poco difícil. Mi adonis estaba esperándome para ir juntos al cuarto, me acompañó mientras subíamos por las escaleras, entramos al cuarto, mi adonis me enseñó un equipaje.

-Bella, ésta maleta es tuya, aquí tienes tu ropa para varios días, creo que ya sabes de mi madre que te comentó de tus padres y ellos accedieron que te quedaras unos días aquí como vacaciones- dijo mi adonis.

Abrí la maleta, vi ropa y mi neceser.

-Mm… ¿puedes indicarme donde queda el baño?- pregunté.

-Claro mi diosa, ven te enseño donde queda- respondió.

Me guió donde quedaba el baño, fuera del cuarto, ya que había distinguido varias puertas dentro del pasillo, pero no había curioseado, pues no es mi fuerte echar ojo donde no me importa. Me enseñó el cuarto de huéspedes donde dormía, enseguida me embargó una curiosidad.

-¿Por qué duermo yo en tu cuarto y tú en el de huéspedes?- pregunté con indagación.

-Porque deseaba que me recordaras, creo que se me cumplió un deseo esta mañana cuando pedí a un angelito- respondió con entusiasmo.

Le regalé una sonrisa tímida, salí del cuarto, fui por mi neceser y una toalla para bañarme, entré al baño, aprecié el baño espacioso, todo adornado esplendorosamente digno que te invita a quedarte allí por mucho tiempo, divisé una tina, y recordé que en mi casa no había uno de ellos, así que abrí una llave para adivinar cuál era la fría y la caliente para llenarla mientras lavaría mi boca concienzudamente. Terminé con la limpieza de mi dentadura, ya había cerrado la llave de la tina, me desnudé con calma, entré pacientemente mientras mi piel se adecuaba a la temperatura del agua, observé a un lado, unos frasquitos pequeños, pronto di cuenta que eran sales para hacer un baño relajante, así que me robé un poco echándolo al agua, y me acomodé relajándome de este baño apetitoso.

El agua pronto ya estaba perdiendo calor, destapé la tina, cogí mi toalla, empecé a secarme con finura, ya que cuidaba mi piel, así adoraba tener una epidermis tersa, suave y limpia. Me puse el pijama, salí del baño, vi a mi adonis saliendo del cuarto con su torso desnudo y un pantalón de pijama puesto, me abochorné con habilidad y agaché mi cabeza privándolo de mi vista mientras caminaba hacia el cuarto. Él llegó a obstaculizarme la entrada, regalándome una sonrisa torcida, y me perdí de nuevo en sus luceros verdes, me abrazó con ternura y me daba un beso en la frente deseándome buenas noches, tan solo le sonreí de vuelta respondiéndole lo mismo. Me acosté feliz, cogiendo una almohada donde había dormido hacía unas horas mi adonis y lo olí, me llené de su aroma natural inhalándolo, cerrando mis ojos, para descansar y esperar un nuevo amanecer que vendría.

Me hallaba perdida, estaba en un bosque, veía todo tan nítido, lo más curioso era que veía en cámara todo lo que sucedía alrededor, creo que estaba amaneciendo, un momento dado vi mi Chevy rojo, también me veía allí manejando, venía sola mi persona, iba tan tranquila y feliz, seguramente tuvo una experiencia agradable, pero veía al otro lado un carro, una mancha negra que apareció ante mis ojos, vi como perdía la estabilidad del carro negro, que llegó a chocar contra mi furgoneta, había visto a mi persona que perdía la noción de tiempo observando como sucedía el accidente frente a sus ojos, pero perdió de inmediato su consciencia, porque su furgoneta daba vueltas en el pavimento debido al impacto fuerte que recibía del otro carro, mientras salía… un hombre que no le había pasado nada grave… y divisé… que era… estaba totalmente segura… no estaba loca…

Me desperté sobresaltada respirando entrecortada, estaba empapada de sudor. Mi adonis estaba al lado mío mirándome preocupado, yo estaba delirando fuertemente, no sabía si era una pesadilla o un recuerdo.

-¡Ah! Mi cabezaaaa, me duele espantosamente- grité.

-Mi diosa hermosa, tranquila, estaba aquí desde hace unos minutos, porque empezabas a vociferar duro entre sueños, me asustaste, por eso vine inmediatamente a verte- comentó mi adonis.

-¡Ah!, yo hablando entre sueños…- respondí entrecortada.

-Hermosa, ten la amabilidad de tranquilizarte, ¿deseas que te traiga una pasta para el dolor de cabeza?- preguntó.

Respondí afirmativamente sin alientos, mientras empezaba a relajarme, al rato me trajo una pasta para el dolor y un vaso con agua, tomé la pasta y bebí ávidamente el agua, necesitaba refrescarme, sin embargo todavía tenía la sensación pegada en mi cuerpo sobre la supuesta pesadilla, pedía a gritos mentalmente borrar esta alucinación y no aceptaba que fuera él, el causante del accidente que había tenido hacía poco. Mi adonis se recostó al lado mío mientras me cantaba una canción para arrullarme, cerré mis ojos, mientras escuchaba la canción que tarareaba, volví a caer en el mundo de Morfeo.

A la mañana siguiente, desperté ya descansada, me levanté, y vi a mi adonis dormido en un sillón reclinable lejos de mí, se veía tan hermoso así sonrojado y con la boca medio abierta mientras respiraba, con su cabello rojizo revuelto. Llegué hasta donde él, empecé a acariciar sus labios, esos que invitaban a comérmelos, pero me contuve, tan solo acaricié tenuemente su labio inferior con mi dedo derecho. Apenas se movió, siguió con su labor, ajeno de lo anterior. Así que daría unos muy buenos días con un beso robado, iba a hacerlo, pero como siempre, había alguien interrumpiéndonos, Alice entró a darnos el saludo de la mañana y me miraba con alegría, mientras él se despertaba perezosamente en el sillón, me miró y me regaló su sonrisa torcida, se paró del sillón, me embriagué con su aspecto recién levantado dándome un abrazo de los buenos días y un beso en mi frente.

-Muy buenos días Bella, y… ¿tú qué haces aquí?- preguntó Alice con una mirada diabólica hacia mi adonis.

-Buenos días duende, gracias por saludarme- respondió bufando rodando sus ojos.

Alice empezó a carcajear ignorándolo.

-Bella, ¿qué planes tienes para hoy?- preguntaba con recelo.

-Mm, creo que nada, además ustedes me tienen acá retenida- respondí con gracia.

Alice rodó sus ojos, cuando había manifestado sobre mi retención aquí en la casa.

-Yo… pienso que podríamos salir a dar un paseo con todos, ¿estás de acuerdo mi diosa?- preguntó mi adonis.

Respondí con energía positivamente, me regaló un guiño y una sonrisa torcida, Alice salió bufando, creo que tenía un plan diferente para salir con ella.

-Déjala, no te preocupes por ella, ya tendrá el tiempo contigo, mientras tanto quiero disfrutar tu compañía a mi lado- comentó.

Afirmé nuevamente. Salimos del cuarto cogidos de nuevo las manos, mientras caminábamos por el pasillo y bajábamos las escaleras. Llegamos hasta el comedor, donde ya había olido un sabroso desayuno, el galante no perdía la costumbre de coger la silla para sentarme y arrastrar la silla hacia el comedor, di los buenos días a los demás presentes recibiendo el mismo saludo enérgico, comenzamos a desayunar, esta vez era chocolate con pan francés y tortilla de huevos. Se veía sabroso el desayuno, pero lo que no dejaba de achantarme era el saludo de mi estomago frente a ellos, pidiendo comida con urgencia. Todos soltaron unas risotadas por mi suceso, pero los ignoré, tenía mucha hambre, creo que la pesadilla había agotado mis energías. Desayuné vorazmente, todos todavía tenían algo de desayuno, me puse a oír la conversación, pero mi mente estaba en otro lugar, me seguía martillando por el espejismo de la medianoche, no fue hasta cuando escuché, Tierra llamando a Bella, mirando a Carlisle con atención.

-Bella ¿Cómo seguiste de tu cabeza?- preguntó Carlisle.

-Bien, Carlisle, me encuentro mejor que ayer, creo que fue todo un revoltijo forzoso al estar aquí con ustedes, a ratos me siento como una intrusa aquí en familia, pero me han hecho sentir muy bien, formando parte del hogar- respondí con sinceridad.

-Me alegro hija mía. Eso me encanta, todos ansiamos que te recuperes con calma de tu amnesia temporal, además estamos aquí para apoyarte- declaró Esme con su aura maternal.

-Gracias Esme- respondí agradecida.

-Bien, ya está preparado el plan, así que andando a cambiar de ropas, para salir porque hace un día ligero de calor- dijo Alice con alegría dando brincos.

Subí en compañía de mi adonis hasta nuestros cuartos, abracé fuertemente al hombre y me regalaba un gesto torcido, mientras entraba a mi cuarto cerrando la puerta para cambiarme, busqué en la maleta de viaje, una blusa azul celeste, un jean negro, unas medias negras y unos tenis. Me cambié rápidamente, busqué en mi neceser un peine, desenredé mi cabello y me lo cogí en media cola. Salí hacia el baño para lavar mis dientes, pero no esperaba que dentro del baño, estuviera él con su pecho desnudo marcado naturalmente recién bañado, y en toalla de la cintura para abajo, me sonrojé violentamente y me preparé a pedir perdón por mi intromisión sin haber golpeado primero, me había dicho con cariño que no me preocupara. Me besó con pasión mientras mis manos se enredaban en su cabello tan suave y recién lavado. Salió del baño y entré a lavar mis dientes.


Gracias a las chicas que me alimentaron con un review, así mismo tomo buenas críticas constructivas, recuerden, eso forma parte del proceso de aprendizaje tanto para mi como para ustedes. Las que no me dejaron un rw no se preocupen, el hecho de visitarme y leer es un aliciente para mi. Este capítulo es corto como los anteriores, pero ya el cuarto en adelante lo verán más largo =D

Mimabells, Jeniffer, Coonii Loovee, Yirla, Chayley, cremita, Lecaosma, Desam (una escritora celestial y muy querida), Ivy, dracullen, dani24 y Pilar, a vosotras por alimentarme con un rw. Mi amiga Nath... como siempre _ _ _ _ _ _ _ jejejeje → es un tratado entre las dos :P

Pregunta: ¿Qué creen ustedes quién fue el causante del accidente en el sueño de Bella?

Las amo mucho. El próximo capítulo será el martes 30 de noviembre y adquiriré la costumbre de subir capítulo martes y viernes. Próximo spoiler el domingo - http: / /metamorfosispersonal .blogspot .com

Un abrazo, desde Colombia. Con afecto Kathy.