Disclaimer: La saga Twilight, no es mía, es de la maestra y majestuosa Stephanie Meyer, yo solo hago una travesura con los personajes, porque mi musa ha estado furiosamente al lado mío, mientras voy escribiendo. No me maten es mi primer fic. ¡Bienvenids!

Recomendación musical: H.A.T.E.U. – Mariah Carey

ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A CREMITA, PILAR, CHAYLEY, ALICE9CULLEN, LECAOSMA, GABIIEDUENDE, YIRLA, NATH89 Y SOLEMALBEC.


Cuarto capítulo:

Un paseo con la familia.

Ya estábamos listos para salir, con él y con la familia de él, apenas salimos de la puerta, vi tres carros lujosos, un carro rojo convertible, un Mercedes, y uno blanco… empecé a sentir espasmos débiles por mi cuerpo, mi adonis volteó a mirarme, empezó a preocuparse, estaba recordando el secuestro de este día. Le regalé una sonrisa frágil para no preocuparlo, caminamos hacia el carro blanco, mientras él y su familia cuadraban como iban a acomodarse para ir todos en los tres carros. Estaba esperando cuando, siempre con su gesto de caballerosidad, abrió la puerta del pasajero, me invitó a sentar, entré y me senté, cerró la puerta, y vi que Carlisle, Esme, Alice y Jasper iban en el Mercedes, y Emmett con la rubia en el carro convertible. Él entró al carro, con su gentileza esperó que salieran primero ellos y puso a andar el automóvil, todo un hombre que le guste la rapidez, no faltaba observar que amaba la velocidad, obviamente no abusaba de él, me quedaba contemplándolo, con sus aires tan masculinos, me había ofrecido si quería escuchar música, así que pulsé un botón del radio-mp3 para oír que música tendría, y empezó a sonar la canción H.A.T.E.U. de Mariah Carey, apenas me observaba de reojo, más de una vez lo pillé mirándome más de la cuenta, mientras escuchaba la canción y la cantaba bajito a la vez.

-Mi diosa, cantas muy bonito, no me prives de tu voz, puedes subirle un poco de volumen a tu tono de voz- expresó divertido.

Me ruboricé enseguida, siempre con su gentileza para pedir favores.

-No creo que cante muy bien- confesé.

-¿Qué no crees?, en realidad cuando cantas, tienes sentimientos al demostrarlo con tu manera de expresarte- dijo.

-No te privaré de mi voz, pero no me pidas que cante más duro, me da una cobardía- confesé bajando mi cabeza poniendo como muro con un mechón del cabello.

Mi adonis, fue descendiendo la velocidad del carro, para frenar fuera de la carretera, con su mano derecha cogió el mechón de mi cabello para colocarlo detrás de mi oreja, levantó mi mentón y giró mi rostro para examinarlo.

-Mi diosa, ruego el favor, que también nunca me prives de tu hermosa mirada, en tus gemas achocolatadas siempre me pierdo y me perderé en ellos- dijo con tanto fervor.

-Está bien, nunca más te privaré de mis ojos- reconocí.

Me regaló una caricia labial, quedé prendida de éste halago. Prendió el auto, y lo puso en marcha. Pensaba a donde me llevaría, sin embargo me di cuenta que íbamos a un sitio que menos anhelaba ir, ¡Ah! resoplé, él rodó su cabeza para mirarme, me regaló una expresión divertida, pero yo lo miré con desagrado.

-¿Qué pasa mi hermosa diosa?- preguntó.

-¿Vamos a ir a la playa Push?- le contra-pregunté.

-Sí, ¿pasa algo malo?- inquirió con mueca.

-Realmente, no es mi sitio favorito, por… "una personita"- dije entre comillas con mis dedos.

-¡Ah!- resopló, -¿si apeteces, vamos a otro sitio?- preguntó.

-Tranquilo, mejor vamos allí, no voy a darle gusto- confesé con suficiencia.

Estábamos ya llegando al paradero, para ir hasta la playa, cuanta nostalgia ha llegado a mi corta memoria, cuantas remembranzas fragmentadas por aquella personita, ¡Jake!… susurré con un suave suspiro. Él estaba escudriñándome con su ceño fruncido, le regalé una sonrisa pensando en que debía dejar atrás el pasado. Seguía con una pequeña tristeza, lo besé con cariño en sus dos luceros para quitarle el desánimo, la familia ya estaba fuera de sus carros, Carlisle traía una canasta grande, imaginaba que era para repartir la merienda, yo miré a Esme, preguntándome en qué momento había empacado la comida, ella me regaló una sonrisa espléndida, mi adonis me abrazó por detrás para cuestionarme con susurros.

-¿Te sientes bien?- preguntó con delicadeza.

-Bien, estoy muy bien, feliz de estar con ustedes. No imagino que en dos días ya me he encariñado con ustedes- respondí sonriendo.

Mi adonis se quedó en silencio nuevamente, lo sentí ponerse rígido, me giré para encararlo. Tenía una expresión con dolor.

-¿Qué pasa mi sol?- pregunté con delicadeza.

No quiso responderme sobre su estado, tendría que darle espacio y tiempo para que me cuente de su comportamiento, cuando hablo de mi pasado. Mi pesadilla podría ser de una señal, ¿será cierto?, todo a su debido tiempo, vivía diciéndome eso, la paciencia es mi gran virtud en estos momentos. Así que lo dejé, para ir a donde estaban los demás. Vi a Alice con Esme y la rubia, me acerqué a ellas para entrar al grupo, los hombres estaban al otro lado jugando. Alice me regaló un gesto débil, Esme con su sonrisa tierna, pero la de la rubia era una expresión tosca hacia mí. Me senté en el círculo, mientras Esme estaba platicando sobre su comida que había hecho para compartir un momento con toda la familia. Tuve la ilusión de que no acabara este momento tan especial para mí, rodeado de una familia muy hermosa. Estaba en otro lado, cuando sentí que me estaban diciendo Bella estás aquí o nos toca viajar para traerte, me reí enseguida de la ocurrencia de Alice.

-¿Qué estabas pensando mi Bella?- preguntó Esme.

-Sí, Bella cuéntanos- intercedió Alice.

Les comenté sobre lo alegre que estoy frente a ellas, como un pariente más cercano y pertenecer al círculo familiar, no hallaba la dicha completa en mí, Alice y Esme me regalaron un abrazo al haberles confesado, sin embargo, la rubia apenas había hecho un mohín. Esme se dio cuenta, y para no dañar el momento, entonces decidió llamar a los chicos para reunirnos y empezar comer. Llegaron los muchachos y cada uno se sentó al lado de su pareja, mi adonis se acomodó al lado mío, Carlisle miró la canasta y empezó a sacar los tentempiés, Esme fue repartiéndolos a cada uno de nosotros, sobre mí, había un emparedado de jamón con queso tajado, rodajas pequeñas de tomate y lechuga, empezamos a comer con gusto, mientras charlábamos cosas impertinentes. Estaba tan concentrada, que mis papilas degustativas tenían una guerra por saborear el sándwich, mi adonis me miraba encandilado.

Terminamos de comer todos, mientras Alice recogía los desechos para guardarlos nuevamente en la canasta. Emmett ofreció que fuéramos a jugar, pero yo no estaba en condiciones para jugar, además de mi torpeza, mejor ni ganarme una broma por alguno de ellos y hacer una ridiculez. Mi adonis me dio la mano para levantarme, la cual la tomé con gusto, fuimos caminando a un lugar no tan lejano cogidos de la mano, estaba tan segura que tal vez me confesaría, me deslumbró ante la solemne oleadas del mar que golpeaba furiosamente en las piedras y arena. Se me bajó la temperatura, miré a mi adonis, me abrazó tiernamente para llenarme de su energía, nos quedamos así por un buen rato, empezaba a desilusionarme, estaba como exasperada porque no me contaba de su dolor interno. Quise mirarlo de nuevo, no tenía fuerzas de ello, me besó la frente, nos sentamos en la arena pero nos recostamos, y nos quedamos de frente, nos miramos, mientras otro recuerdo llegó.

-Flash Back-

Me encontraba en un restaurante, al frente mío, estaba mi dios griego. Enseguida llegó un mesero dándonos las buenas noches, nos ofreció la carta de menús. Miré y escogí ravioles con champiñones, mientras él miraba el suyo. El mesero preguntó por nuestro pedido, llenó los datos y se marchó llevándose las cartas.

-No te imaginas lo feliz que estoy aquí a tu lado- confesó.

-Yo también estoy muy contenta a tu lado, agradezco al destino, que éste día hace 3 años nos unió, somos grandes amigos- confesé ruborizándome.

-Gracias, mi corazón- comentó feliz.

Enseguida, trajeron nuestra comida, empezamos a comer, degustando suavemente la comida, estaba deliciosa, mientras charlábamos de cosas. Terminamos de comer, mientras el mesero apareció de nuevo, preguntando que tomaríamos, él propuso que trajeran un vino.

-¿Hay vino Chateau d'Yquem?- preguntó él al mesero.

-Si señor- respondió.

-Entonces, ¡no se diga más!, tráiganme uno tenga la amabilidad- respondió contento.

Lo miraba embriagada, perdiéndome en sus esmeraldas, mientras cogía mis manos y los juntaba en si mismo abrigándome un poco de calor, estaba tan inmersa, que no di cuenta que había regresado el mesero con el vino, lo destapó, sirvió a cada copa y lo dejó a un lado, mientras él levantaba una copa invitándome a hacer lo mismo. Hicimos un brindis por nosotros, por la unión del destino de los dos.

-Bella, en éste día tan especial, no puedo esperar más mi confesión hacia ti, respóndame con sinceridad, sabes que soy un caballero…- me estaba confesando, lo invité con mi mirada para que siguiera, deseaba escuchar sus palabras, -Bella, ¿me harías el honor de ser mi novia?- preguntó.

Le regalé una gran sonrisa.

-Claro, encantadísima- manifesté con un toque de agrado y rebosante.

-Tu respuesta me ha dejado sin palabras, no aguanto más, te confieso que hoy hace seis meses me enamoré de ti, cuando te invité a bailar por primera vez…- respiró profundo, pensando en sus palabras para seguir confesándome, -Bella, ¡te amo!-

Estaba eufórica, nunca dudé en él, sabía que desde éste día nos guardamos los sentimientos y que en cualquier momento alguno de los dos explotaba.

-¡Yo también te amo!- confesé feliz.

Él levantó de nuevo la copa, para seguir brindando por los dos, terminamos de tomar, él llenó de nuevo nuestras copas, degustamos nuevamente el vino, estaba tan feliz, que no cabía más en mi cuerpo saboreando el vino, delicioso el momento que me regaló hoy mi cielo.

Mi adonis, preguntó si era hora de irnos para la casa, ya que tenía todavía control de horario, miré mi reloj, y respondí afirmativamente. Llamó al mesero para pagar, mientras llegaba el camarero, pidió la cuenta dejando su tarjeta de crédito. Solo nos contemplábamos radiantes, me estaba abochornando de nuevo, su admiración me inquietaba, sabía que era una visión de adoración. Llegó el mesero regresando su tarjeta para irnos. Él, muy caballero arrastro la silla para levantarme. Me ofreció el brazo, y lo cogí afectuosamente, salíamos del restaurante. Fuimos hasta el automóvil para llevarme de regreso a casa. Me hallaba tan llena de felicidad, ya era novia oficial de él, de mi adonis, mi dios griego. Llegamos tan rápido a mi casa, no di cuenta el tiempo que había transcurrido, tan despistada andaba.

Él aparcó el auto frente a mi casa, nos mirábamos, mi adonis se estaba acercando, sentía el calor de mis mejillas velozmente, y mi corazón estaba cantando aturdido, tendría un beso, ya no era robado, sino oficial. Rozó suavemente sus labios contra los míos, me llenaba de su aliento fresco, sabia tan delicioso, me besó con tanta ternura, invitándome si dejaba entrar su lengua a mi boca, acepté gustosa, mi corazón palpitaba enormemente, sentía las descargas eléctricas que compartíamos, su contacto me sabía a glorioso, me volvería adicta a ellos. Nos separamos para respirar. Ambos soltamos un suspiro. Guardé bien su imagen en mi mente, estaba un poco sonrosado, con su melena revuelta. Lo amaba desde éste día.

-Fin del Flash Back-

El latigazo del recuerdo, me dejó atolondrada, al mirar esas esmeraldas que traspasaban mi alma, en ellos vi el dolor, quise transformar este dolor en felicidad, no deseaba que pasara a ponerse depresivo como lo adquirí de mi experiencia cuando tuve el accidente, solo estuvieron mis padres y mi mejor amiga quien me acompañaba siempre, a pesar de que ella tenía ya su vida realizada, pero nunca me abandonó.

Cerré los ojos, me llenaba de una fuerza inescrutable por el instante y espacio junto con mi adonis, me besó con amor que hasta dolía, por su caballerosidad y elegancia al tratar a una dama. Me sentía tan completa y segura a su lado, me colmaba de caricias suaves bajo mi brazo derecho que a la vez me llenaba de descargas eléctricas, también pasó su mano izquierda a mi rostro bajándolo con suavidad, ese toque gélido impregnó mi ser, lo recordé, este gesto siempre lo hacía, viajé de nuevo al pasado, pero fue tan solo unos segundos. Estábamos en nuestra burbuja, cuando sentimos que nos echaron un poco de agua en nuestras caras, Emmett estaba tan perdido en su risa, Alice daba brincos carcajeando por vernos así mojados, mi adonis se había puesto furioso con Emmett por rompernos la magia del momento, Jasper solo rodaba los ojos por la situación cómica, no veía a la rubia y ni los padres de mi adonis, mientras nos secábamos con ropas en nuestros rostros.

En qué circunstancia había pasado el día tan rápido, estaba despistada por no darme cuenta, miré el cielo y observé mi rato favorito, el crepúsculo, cuando el sol se oculta a través de las montañas, aquí estoy con mi adonis, le regalé una sonrisa y le hice un mimo para que observara la atmosfera, donde había la combinación de muchos colores cálidos y nos regalaba una imagen panorámica frente a nuestros ojos. Giré mi cabeza para mirar a mi adonis, tenía una sonrisa deslumbrante en su rostro, esos ojos que invitaban perderme en ellos.

-Mi diosa hermosa- dijo con ternura.

-Mi bello adonis- dije ruborizándome.

-¿No has podido recordar mi nombre?- preguntó él.

-La verdad no, mi sol- respondí.

-Démosle tiempo a tu memoria, ella va recuperando poco a poco- dijo.

-La paciencia es mi cualidad favorita- respondí con una carcajada.

-Me doy cuenta de ello- manifestó.

-Pero sabes, a veces quisiera rendirme, llevo mucho tiempo sin estos recuerdos, me hace daño no conmemorarlos cuando deseo- suspiré, -estás tú, tu familia, mi familia, también debió existir personas que pasaron por mi camino- respondí frustrada.

-Tu problema no es para toda la vida, sólo perdiste un pequeño porcentaje, mientras que otras personas ya perdieron su camino, porque no recuerda nada- respondió apesadumbrado.

Otra vez, me estaba sacando ya el malgenio, se pone muy triste cuando hablo de mi pasado. Había llegado Alice para disipar el ambiente.

-¡Ey!, chicos enamorados, ya casi es hora de regresar- dijo.

-Eso vemos enana, ¿porqué siempre interrumpes nuestro lapso mágico?- dijo é con un leve enojo.

-¡Ah!, no es para tanto, ¿Bella, cómo te has sentido en el día de hoy?- me preguntó.

-Me he sentido muy bien, salvo la broma de Emmett- respondí con una risa débil.

-Quisiera matarlo, por interrumpir nuestra burbuja- dijo mi adonis con una sonrisa maliciosa.

-¡Ah!, no quisiera ni pensarlo, ¿qué le harías a tu propio hermano?- confesó la duende.

Todos soltamos risas, me imaginaba esos dos hombres peleando por cosas insignificantes, aunque se les veía el afecto que compartían entre ellos. Llegó Esme a acompañarnos, nos miraba con amor, seguro ella estaba contenta de vernos juntos de nuevo. Alice nos miraba también muy alegre, hasta que toda la familia llegó por nosotros, para avisarnos que ya era hora para irnos. Hasta que escuché que estaban llamando por mi nombre Isabella, reconocí la voz inmediatamente, llegó mi infierno personal.

Mi adonis solo frunció el ceño, Esme y Carlisle estaban dándome el espacio para verme con la persona, me acerqué a él mientras venía hacia mí. Tengo que enfrentarlo para terminar con esta farsa.

-Hola, mi amor, ¿porqué andabas perdida?, te he estado llamando, tus padres me comentaron que estabas con esas… sanguijuelas- respiró fuertemente para seguir, -¡Exijo una explicación!, además porque me colgaste así sin permiso- terminó de hablar.

-Primero, no me llames amor; segundo, no ando perdida, estoy de vacaciones con ellos; tercero, ellos no se llaman sanguijuelas, es la familia Cullen por si no lo sabías-, respiré, -y cuarto, no te debo explicaciones, me harté de tu elegante inseguridad sin razón, nunca te he dado motivos, soy una mujer íntegra para un solo hombre- respondí con rabia.

Mi adonis observaba la escena, y observé en ellos una mirada inquieta, con expectativas, detrás de ellos veía un orgullo, porque le estaba terminando al personaje frente mío. Aquél personaje, me estaba sacando de quicio con sus exigencias en nada. Estaba pensando en qué responderme.

-Ni creas que te voy a dejar, tienes razón de mis celos irracionales, prometo cambiar mi actitud frente a ello, pero te ruego que no me dejes, recuerdas que estuve ahí contigo en un mal momento, no merezco eso- confesó derrotado.

-Marcó profundamente mi alma con tu confesión, pero no me dejaré llevar esta vez por el corazón, sino por mi inteligencia, voy a darme un tiempo, necesito organizar mis ideas- confesé con aires de superioridad.

-¡No me hagas esooo!- gritó exasperado.

Mi adonis llegó a mi lado para apoyarme y darme entender que yo no estaba sola, y en compañía de aquella familia. Sin embargo, le di una sonrisa tranquilizadora, para que supiera, que yo podía manejar la situación sola.

-¡Lo lamento Jake!, tenemos que darnos un tiempo, si deseas, yo te llamo, pero no me busques ni me llames, por favor- respondí con tristeza.

-¡Nooooo Bells!, ¡no, no deseo perderte!- respondió.

Se puso de rodillas frente a mí y me abrazó por la cintura, estaba desesperado porque no quería perderme, empezó a sollozar sutilmente, susurrando palabras que no alcanzaba a escuchar bien. Decidí dar por terminada la charla despidiéndome de él, agachándome dándole un abrazo confortante, admiré su rostro lleno de dolor, le regalé un beso en su frente.

Mi adonis estaba esperándome, cuando me alejé de él, cogió mi mano con calidad de amabilidad, para irnos hacia el paradero de los automóviles, me despedí del firmamento, por regalarme otro día más con mi incógnito aquí presente a mi lado.

Ya estábamos de regreso, en todo el camino estuve muy callada, analizando la situación del día de hoy mirando por mi ventana, agradecía al cielo por tener este hombre a mi lado, él me daba una fuerza insuperable, lo que no me ofrecía Jacob, mi adonis me ama sin importar mi condición y mi pasado, mientras que Jacob, solo se preocupaba por el futuro, más no el presente. Tanto verde me distrajo, quedé adormilada descansando en la silla mullida, mientras mi adonis manejaba hacia el hogar.

Llegamos al castillo, como lo pensaba yo, él aparcó el carro a un lado que enseguida salió, para abrir la puerta de mi lado, salí de él con el apoyo de su mano ofrecida. Caminamos hacia la casa, entramos derecho hacia la sala de cine, me senté en el sofá a relajarme y estiré mis piernas un poco, para descansar. Mi adonis se sentó a mi lado derecho pasando su brazo detrás de mi cabeza, mientras me hacía preguntas.

-Mi diosa, ¿deseas tomar o comer algo?- preguntó con un susurro en mi oído derecho.

-Sí- respondí.

-¡Deja que adivine qué deseas!- comentó divertido.

-Bueno, te escucho- respondí regalándole una sonrisa.

-Con este dedo lo pongo en tu cabeza, y en él me llega la información, así como pasa un archivo de un pc a una memoria USB- comentó con su risa como canto para mis oídos.

Me reí de su comentario breve, me encontraba en tanta paz en esos momentos, me gustaba estar a su lado. Mientras mi adonis hacía muecas y moviendo su dedo colocándolo en su cabeza.

-Ya adiviné, tú deseas pizza, quieres una criolla- declaró con su ego hasta en las nubes.

Nuevamente me reí, pues había adivinado, tenía antojos de pizza. Se paró mi adonis, fue hasta el comedor para preguntar a su familia si deseaban y hacer el pedido. Todos afirmaron, caminó hasta donde está el teléfono e hizo su llamada. Mientras tanto, cogía el control de la tv para prender y ver que transmitían de especial, empecé a cambiar canales, ya que no encontraba nada bueno para mi gusto, es verdad, no me gusta la televisión, quería distraerme. Llegó mi adonis y se sentó a mi lado nuevamente colocando su brazo detrás de mi cabeza, cogió el control y cambió de canales, hasta que lo dejó en una serie, empezamos a ver Friends, una serie antigua de Warner Bross, allí pasan muchas cosas locas entre los amigos, me encontraba en un caso parecido, tengo a mis amigos, ellos me aceptan como soy y convivo con ellos con sus locuras.

Sonó el timbre, Esme fue hasta la puerta de entrada para recibir el pedido, pagó y regreso con las dos cajas de pizzas, vinieron todos aquí para compartir una cena, Emmett abría las cajas y veía su carita feliz por ellos, cada uno escogió su porción, mientras que yo dudaba cual era la criolla, busqué entre varios que tuviera mazorca, pero no veía cuales eran por su queso derretido encima. Escogí una, me acomodé nuevamente en el sofá, pegué un mordisco y empecé a masticar, sentía que estaba como muy caliente la pizza, miraba a todos que comían sin problemas, tragué mi bolo alimenticio, seguí mordiendo y no di cuenta que había escogido una porción mexicana, me paré inmediatamente arrojando la pizza encima de la mesa, corriendo hacia la cocina, agarrando un vaso para llenarlo de agua y tomar un brebaje de ella para calmar el picazón de mi lengua. Regresé de nuevo, mirando mal a todos por mi ocurrencia, algunos estaban riéndose por mi tortura mexicana. Les enseñé la lengua, como una chiquilla verrionda, mi adonis solo había sonreído, escogí otra porción, ésta vez di con el que deseaba. Emmett ya iba para la tercera porción, pero Carlisle lo regañó, porque esta porción le correspondía a la persona que no había comido su segunda ración. Todos reímos por su ocurrencia como niño regañado. Seguimos viendo la serie, estaban transmitiendo la segunda parte de la hora, terminamos de comer, Esme recogió las sobras y lo llevó a la cocina.

Carlisle nos deseó buenas noches, ya que deseaba ir a descansar temprano, mientras tanto Alice y Jasper se besaban con afecto, Emmett salió de nuevo con su chiste pesado. Mi adonis se paró dándome la mano para irme con él, deseé buenas noches a los presentes y nos fuimos para el tercer piso.

-¡Mi diosa, gracias por el día!- dijo.

-¡A ti, mi sol, también!- respondí con sinceridad regalándole una sonrisa. Nunca me cansaría de darlo, así me duela las mejillas de tanto ejercitar.

Me abrazó y besó mi frente deseándome buenas noches. Hice lo mismo, pero le regalé un beso en su pecho al lado del corazón.

Entramos cada uno a su propio cuarto, recordé lo de ésta mañana, él estaba durmiendo en el sillón reclinable. Cogí mis neceseres, necesitaba un baño urgente y quería relajarme. Salí del cuarto agarrando primero mi toalla y mi pijama, me dirigí hacia el baño, golpeé primero para no hacer el oso de nuevo. No había nadie, abrí la puerta, prendí la luz y eché seguro, me desnudé, ésta vez solo tomaría una ducha rápida, me bañé lo más rápido que pude, me sequé y me puse el pijama. Salí del baño, no había nadie esta vez, quería ver a mi adonis con su pecho desnudo, una vez más para guardarlo en mi memoria. Entré al cuarto, dejé mis neceseres a un lado, destapé los cubrecamas, me acosté, cogí la almohada de nuevo para llenarme de su efluvio varonil. Deseaba que estuviera aquí conmigo acompañándome. Pedí un deseo al firmamento mentalmente, cuando escuché unos golpes suaves en la puerta.


Gracias a las chicas que me alimentaron con un review, así mismo tomo buenas críticas constructivas, recuerden, eso forma parte del proceso de aprendizaje tanto para mi como para ustedes. Las que no me dejaron un rw no se preocupen, el hecho de visitarme y leer es un aliciente para mi.

A cremita, Pilar Chayley, Alice9Cullen, Lecaosma, gabiieDUENDE y Yirla, me alimentaron con un rw en el capítulo anterior =DDDD ¡GRACIAS!

Para las que no saben nada de mi one-shot, estan invitadas especialmente a que disfruten de una lectura llena de ternura y de sorpresas llamado Pinceladas utópicas. Disfrútenlo ^^

Las amo mucho. El próximo capítulo será el viernes. Próximo spoiler el jueves - http: / /metamorfosispersonal .blogspot .com

Un abrazo, desde Colombia. Con afecto Kathy.