Disclaimer: La saga Twilight, no es mía, es de la maestra y majestuosa Stephanie Meyer, yo solo hago una travesura con los personajes, porque mi musa ha estado furiosamente al lado mío, mientras voy escribiendo. No me maten es mi primer fic. ¡Bienvenids!
ESPECIAL: HAY UN POV EDWARD, para complacer a mis chicas amantes de Edward =D
Recomendación musical: The promise – Michael Nyman
Quinto capítulo:
¿Quieres bailar conmigo?
Quedé con la esperanza, cuando había dicho adelante a la persona que estaba afuera del cuarto, no obstante era la voz de una mujer, me desilusioné bastante. Entró Alice, la invité a que se sentara a mi lado.
-Mi Bella, ¿interrumpí tu sueño?- preguntó.
-No, tranquila, ¿cuéntame?- pregunté.
-Quería estar contigo, te he extrañado horrores, ¡no te imaginas!- comentó con tristeza.
-Ya, mm… lamento, no acordarme de ti el cien por ciento, pero si sé que en mi mente está tu pasado conmigo- respondí con sinceridad, ya que había recordado lo del picnic con anterioridad.
-¿Puedo acostarme contigo?- preguntó con cautela.
-Claro, mi duende preferida, además aquí hay mucho espacio, me siento sola- respondí.
Alice quedó estática, algo había dicho para que quedara en una pieza.
-¿Pasa algo?- pregunté con recelo.
Ella empezó a sollozar tenuemente, la abracé para que se calmara, no me gustaba que se pusieran tristes, a todo el mundo le ha dado por llorar cuando estoy con ellos. Ya lloró Esme, mi adonis, Jake, y ahora Alice. ¡Tan terrible fue mi accidente!, ¿por qué nunca me visitaron cuando estuve en el hospital?, estaba susurrando, porque vi a Alice con dudas en su rostro. Seguramente quería responderme, pero sabía que no podía.
-Tranquila duende, no es necesario que me respondas, todo a su debido tiempo, ¿vale?- pregunté.
Afirmó con una nota suave de desolación, la invité que nos acostáramos y descansáramos, para un nuevo día.
Estaba tan profundamente dormida, mi mente me estaba haciendo malas jugadas, creo que estaba escuchando, pero no estaba consciente, eran un murmullo aterciopelado, como una balada para mis tímpanos.
Mi diosa hermosa, ¿cuánto no daría por regresar al pasado, y borrar todo lo sucedido?, solo yo tengo la culpa, nunca me lo perdonaré, sólo deseo que tú me perdones…
Alice había empezado a dar saltos por la cama, haciéndome despertar bruscamente, eché un par de maldiciones, creo que el nombre duende le quedaba perfecto, pero aún así la quiero. En este instante, entró mi adonis, regalándome su sonrisa torcida, sabía que eso era mío. ¡Oh!, desde cuando dije que era mío, todo lo de él, aún no hemos definido esta relación. Tengo que hablar con él, no puedo dejar las cosas a medias, y más aún porque tengo a Jake, que me daría el tiempo necesario para arreglar la circunstancias.
Mi adonis se sentó a mi lado, me regaló un beso de los buenos días en mi frente, ya había perdido el tren por estar mirando sus orbes que me hacían delirar, perderme en su selva. Alice rompió mi contacto, distrayéndome, como siempre inoportuna, le regalé un ceño fruncido, demostrándole la incomodidad que me causó.
-Bellaaaaa, ¿estás aquí, o tenemos que recogerte de nuevo?- preguntó divertida.
-Duende- espetó.
-¡Ah!, ella siempre tiene ojos para ti, ¿por qué no puedo robarme su atención?- preguntó enojada.
-Porque ella es mía, y nadie puede robar una mirada de ella, solo es para mí- contestó con su ego elevado.
-Hermanito… te estás portando como un animal, marcando territorio donde no debes marcar- respondió enojada.
Estaba embelesada por sus discusiones, no sabía cuando pararían de pelear.
-Ya, por favor, no peleen más por mí, yo tengo solo ojos para mi adonis, pero comparto también con toda la familia mi atención- respondí, calmándolos. -¿Qué deseas Alice, cuentes con mi tiempo?- pregunté al fin.
-¡Ah!, por fin Bella, podemos ir al centro comercial- preguntó haciéndome una carita feliz pero como con un destello de maleza.
-Uf, ir a un centro comercial, pero, ¿con qué condiciones?- pregunté con recelo.
-Nada, vamos a caminar, tal vez vayamos a un cine a ver una película, o si deseas, entramos a una discoteca para divertirnos un rato, ¿te parece?- preguntó.
-Bien, ¿entonces a qué horas nos vamos?- pregunté.
-A las tres- respondió.
Mi adonis, nos escuchaba con atención.
-Mis bellas mujeres, vamos a ir a desayunar- comentó.
Me levanté de la cama, caminé al lado de ellos yendo al comedor, mis tripas estaban haciendo canto, algunos soltaron carcajadas, yo me enrojecí por mi estómago cantarín, nos sentamos, los saludé a todos y dispusimos a desayunar, mientras charlaban de cosas triviales. Ya terminado el desayuno, Carlisle propuso que saliéramos al jardín, porque estaba haciendo un suave día cálido. Así que todos salimos al patio, nos sentamos, yo me hice al lado de mi adonis, ya que me gustaba estar acompañada de él.
Emmett, tan solo estaba en bermudas, mostrando su torso de un marcado profundo y músculos desarrollados, al parecer le gusta ser exhibicionista.
-¿Te gusta lo que ves?- preguntó mientras me hacía posiciones, para que viera su cuerpo.
-Naa, no es de mi gusto, no me atraen tan musculosos, me gusta el cuerpo de mi adonis- declaré con sinceridad.
Emmett quedó decepcionado por mi sincera respuesta, sin embargo no siguió con el asunto, cambió de tema drásticamente.
-¿Hoy que vamos a hacer?- preguntó Emmett.
-Hoy voy a salir con Bella, por fin- aclamó la duende.
-¿Y nosotros qué?- preguntó mi adonis.
-Nada, hoy tengo mi día completo con ella, voy a robarme a tu novia también- señalando a Emmett, -tendremos una salida exclusivamente de mujeres- respondió feliz.
-Enana malvada- espetó mi adonis
-Sí, eres muy mala, vamos a hacer una guerra- comentó Emmett.
-Ya chicos, están peleando como niños de 5 años, parece que toca pedir cita a Bella, para que todos queden contentos, están siendo ridículos- dijo Carlisle con sabiduría.
Todos reímos por las ocurrencias de los chicos Cullen, en definitiva amo esta familia. ¡Ahh!, ¡diablos!, espeté duro, mientras me llegaba un recuerdo…
-Flash Back-
El chico de los ojos verdes bailaba con elegancia, me hacía sentir tan bien, y siendo torpe, pero él sabía llevarme con sus pasos definidos dándome seguridad y confianza, bailamos varias piezas, estábamos tan sumergidos en nuestro mundo, bastaban las palabras, solo con nuestra mirada, podíamos identificar lo que cada uno sentía por el otro, me regalaba varias veces una sonrisa torcida, y muchos suspiros cuando se pegaba a mi cuerpo, inhalando el olor de mi cabello, me hacía sentir como la única mujer que estaba a su lado. Sin conocerlo, sin saber de su nombre, me guardaría para siempre esta imagen, el apuesto hombre único.
-¿Cómo te llamas?- preguntó en mi oído.
-Isabella Swan, pero me gusta más Bella- respondí ruborizándome.
-Bella…- susurró. -¡Eres tan hermosa!- confesó con espontaneidad.
-¡Yo, hermosa!, ¡no te creo!- comenté.
-Sí, eres muy hermosa, estás robándome toda la atención, sólo para ti- dijo.
Me ruboricé al instante, estaba como en un cuento de hadas, él mi príncipe y yo su princesa. Yo siempre fui rechazada por los hombres, todavía no comprendía el porqué, él es un dios griego y se fijaba en mí.
-Y, ¿cómo es tu nombre?- pregunté.
-Edward Cullen- respondió.
-Edward Cullen, ¡oh!, mi competencia en el instituto. He escuchado de ti, pero nunca imaginé que eras tú- aclamé.
-¡Cómo son las cosas de la vida!, de algo el destino nos juntó aquí- confesó con sinceridad.
Le regalé una sonrisa sincera, aunque me embargaba la duda, yo no soy una chica bonita, estoy dentro del estándar normal de las mujeres "normales", ni hermosa ni fea.
Me invitó a su mesa, fui hasta allá con él, vi varias personas, él me presentó ante ellos, escuchaba atentamente el nombre de cada uno que yo me presentaba.
-Soy Alice, mucho gusto- respondió la enana.
-Emmett- respondió el grandulón.
-Rosalie, novia de éste oso- respondió la chica rubia.
-Jasper, novio de Alice- respondió el rubio.
-Mucho gusto a todos, un placer conocerlos- respondí tímida.
-¿Deseas tomar algo?- preguntó Edward.
-Cerveza- manifesté.
-Ya regreso, voy a pedir uno para ti, ¿me esperas por favor?- preguntó.
-Sí, acá te espero- dije.
-Bella, ¿tú no eres la chica que es la mejor alumna de toda la promoción?- preguntó Rosalie.
-Sí- respondí incómoda.
-¡Hurra, felicitaciones Bella!- comentó la enana.
-Gracias- contesté tímida.
Emmett y Rosalie habían salido de aquí, seguramente para ir a bailar. Mientras que Alice y Jasper se juntaban de nuevo, se hacían mimos, yo giré mi rostro a mirar otra cosa. Estaba esperando a Edward, pero divisé un rostro que me miraba mucho, no quise dar importancia. Llegó él, me entregó la cerveza, tomé un brebaje de ella, estaba deliciosa, recordé que tenía que ir a donde mi grupo, para que no se preocupen.
-Edward, ¿me esperas aquí?, debo ir a donde mis amigos, tal vez se preocuparían si no llego allí- comenté.
-Aquí te espero, pero no te demores, por favor- pidió elegantemente.
Pasé por la pista, estaba llena, mientras traspasaba por parejas para llegar a mi destino, cuando de repente siento que estoy agarrada de la mano, giré mi cabeza para mirar quién me estaba deteniendo.
-Hola, hermosa- dijo el rubio que hacía rato me miraba insistentemente.
-No estoy disponible para bailar- respondí frunciendo mi ceño, tratando de zafarme de su agarre.
-Hace rato, quería bailar contigo, pero no encontré la ocasión para invitarte, estabas con ese majadero- comentó con picardía.
-Pues, comprende, que ¡no deseo bailar con usted!- dije apuntándolo con un dedo para alejarme.
-Yo si deseo bailar, derrochas por kilómetros una preciosidad, lista para la cama- comentó con avaricia, su sonrisa y su mirada era lleno de lujuria.
Me sentí repugnada ante semejante acto, estaba retenida, no podía soltarme ante la insistencia de él, me pegó a su cuerpo, empezó a bailar conmigo de una forma indecorosa, trataba de separarme de él, pero parecía que no tuviera fuerzas para salir de este embrollo, me estaba mareando su olor de alcohol, me estaba olisqueando por mi rostro, nadie se inmutaba de mi incomodidad, yo no era capaz de gritar, me sentía presa ante sus brazos fuertes y musculosos. Estaba a punto de besarme, cuando sentí la libertad de nuevo, giré a ver quién era mi salvador, era Edward, vi el dolor en su mirada, mientras soltaba unas palabrotas al rubio. Me apegó a su cuerpo protegiéndome. El rubio se enojó, pero no dijo nada y se fue.
-Bella, te dejo andar sola y ya se te pegan las lacras con facilidad- comentó con preocupación, -me preocupé porque no regresabas-
-No quise preocuparte, se me pegó este hombre desde que iba caminando por la pista- espeté.
-¿Te hizo daño?- preguntó.
-No, eres mi ángel, gracias por salvarme-.
-Fin del Flash Back-
Regresé de nuevo a la tierra, todos me miraban preocupados, hasta que encontré los de mi adonis, muy intranquilo, empecé a derramar lágrimas débilmente, recordé su nombre, mi ángel, mi salvador. Abracé fervientemente a mi Edward, seguía sollozando.
-Edward…- susurre irregular.
Edward me separó suavemente, en sus orbes se encontraban lleno de lágrimas también.
-Bella, al fin recuerdas mi nombre…- confesó derrotado.
Lo besé con tanta pasión aferrándome a él, no me importaba si nos estaban mirando o no, solo me representaba este momento, estaba tan agradecida, muy feliz, que quería compartir esta alegría con mi adonis. Nos separamos por falta de aire. Miré el panorama de aquella familia, Esme se encontraba abrazada de su esposo, ella derramaba lágrimas sutilmente, Alice con su novio que la confortaba, también lloraba, Emmett muy emotivo y su novia un poco indiferente.
-Ha regresado un poco mi Bella- comentó Esme todavía sollozando.
Esme y Carlisle fueron adentro, Alice y los demás chicos también partieron del lugar, dándonos espacio, seguro comprendían que Edward y yo teníamos que conversar.
-Mi diosa, tal vez el estar aquí con nosotros regresan tus recuerdos, ¡cuánto no daría por regalarte los míos para que recordaras todo lo que hemos construido juntos- comentó con suavidad.
-No te preocupes, con el paso de los días, culminaría mi tarea por recordarte completo- confesé.
-Hermosa, no queríamos hacerte daño cuando te secuestramos, pero fue la única idea que se le ocurrió a Emmett, sabía que tal vez así refrescarías la memoria- dijo.
-Fue algo muy cómico pero a la vez espantoso, no me hallaba en ello, me preguntaba cada vez, porqué estaba aquí amarrada de las manos y ciega temporalmente- declaré.
-Emmett, solo sonreía por su plan, él pensaba que si había funcionado, y aquí te tengo de regreso- manifestó divertido.
Fuimos a caminar un rato, nos sentamos bajo un árbol, nos abrazamos por un buen rato poniéndome de espaldas a su pecho, disfrutando de nuestras descargas eléctricas, mientras él me acariciaba tenuemente sobre mis brazos. Cerré mis ojos elevando hacia el cielo, agradeciendo enormemente por el pequeño retazo de memoria. Estaba adormilada mientras mi Edward me tarareaba una canción, muy sumida en un somnolencia estaba, que sentí que me llamaban, fui despertándome del sopor, Edward me estaba diciendo que era hora del almuerzo.
Fuimos caminando hacia la casa majestuosa, entramos hacia el comedor, ya estaba todo servido, olía delicioso, nos sentamos y empecé a deleitarme de los manjares recibido por Esme.
Al rato, terminé mi almuerzo, mientras agradecía a Esme por su comida del día. Pedí permiso, tenía que ir a bañarme, pues a las dos Alice me sacaría del encierro. Entré al cuarto, cogí mi neceser, mi ropa y toalla para bañarme, entré enseguida para no perder más tiempo. Me bañé con urgencia, me vestí, me puse ropa ligera, una blusa blanca larga sintética, un pantalón leggiings de algodón color negro, un chaleco negro y botas negras de gamuza hasta la mitad de la rodilla. Me peiné, eché crema para peinar y me dejé suelto el cabello para tenerlo ondulado. Me rocié una crema suave en mi rostro, y me pinté los labios con un brillo natural. Salí hasta la sala para esperar a Alice y a Rosalie.
POV Edward:
Mi diosa, mi Bella, mi hermosa dama, mi única mujer extraordinaria que había conquistado mi motor de la vida con sólo sus gemas achocolatadas, mostrando una transparencia gloriosa, era como un libro abierto en todo lo que expresaba, tan introvertida con un toque de pasión alborotada, sencilla y descomplicada, supremamente inteligente, arrasaría a cualquier ser humano con su sabiduría extrema. No me perdonaría nunca el daño que le hice, estoy tan arrepentido que ya no cabe más dolor en mi cuerpo, estoy pegando esta maldición a mi familia, los separé de ella sin razón, ellos aceptaron mi pedido especialmente. Me encontraba sumido en mis pensamientos que a diario martillaban en mi mente, recostado en el sofá, mientras divisaba a mi diosa, con todo su esplendor y sencillez para vestirse. La amaba profundamente, esa chiquilla que había robado mi corazón sin consentimiento.
-Mi diosa, ¡estás muy hermosa!, tú no harías justicia ante las divas griegas- confesé perdido en sus orbes.
-Amor, no es para tanto, soy una chica común y corriente- comentó divertida.
-No, en mí siempre te veré con ojos de enamorado y sinceros, pueden existir más mujeres bellas, pero tú estás por encima de cualquiera de ellas- comenté con dulzura.
-Gracias mi sol- respondió sonrojada.
-Amo el color de tus mejillas, así ruborizada como una manzana, lista para morderlas- expliqué entretenido mientras colocaba mi dedo y recorría su mejilla acalorada.
Alice llegó a romper nuestra burbuja personal, echándole maldiciones mentales hacia ella, al parecer se había dado cuenta de mis palabras no tan adecuadas para una mujer, porque se reía cantarinamente.
-Nos vemos mi diosa, cuídate y diviértete- dije.
Me regaló un beso, esos que sabían a gloria exquisita, cuánto no daría por seguirla besando para llenarme de su vehemencia a través de sus labios.
Se fueron con Jasper ya que él tenía que hacer una diligencia, mientras yo me dirigía al cuarto, tenía ganas de tocar, llevaba varios días teniendo en mi mente otra canción sólo para mi diosa, lo merecía, porque estaba regresando mi Bella, sus recuerdos era lo que más me mataba porque no conmemoraba todo lo que habíamos construido juntos. Levanté la tapa del teclado, y me dejé llevar por mi ensueño musical con los ojos cerrados, mientras tocaba demostraba todo mi dolor combinado con alegría, hasta que logré componer lo que deseaba escuchar, esperaré más días, para tocárselo a ella y lo disfrute.
-Cariño, es una canción perfecta- comentó mi bella madre.
-Si madre, es una canción para mi diosa- comenté feliz.
-Es verdad, nuestra Bella está regresando de a poco-.
-Sí, le daré todo el tiempo necesario con tal de volver a enamorarla como antes- respondí.
-Ella está enamorada de ti, tenlo por seguro, recuerdas soy madre y tengo un sexto sentido, sólo dale más tiempo- comentó.
-Sí mi ángel- confesé derrotado.
-No te pongas triste, lo importante es que ella ya te recordó, el perder recuerdos no es agradable, no lo es para nadie- comentó con sabiduría.
-Edward... ¿interrumpo en algo?- preguntó con delicadeza papá.
-No interrumpes padre, sabes que amo estar con ustedes- respondí.
-Necesito pedirte un favor, ¿estás disponible?- preguntó.
-Sí, dime padre- dije.
-Ven hijo mío, acompáñame- dijo mientras le daba un beso en la frente de mi madre.
-¡Vamos papá!-
Salimos del cuarto, mientras lo seguía al lado de él, me invitaba al cuarto de la biblioteca, donde está también su cuarto de estudio. Me invitó a sentar, mientras él se sentaba al frente de mí.
-Edward, he visto cambios positivos en ti, recordando que es la presencia de Bella, la que te da esperanzas para cambiar y luchar por ella- respiró profundamente, -sin embargo no acepto la especie de broma que has hecho a ella al secuestrarla- comentó.
-Padre, no salió esto de mis manos forzarla de ésta manera, fue idea de Emmett, es más, ni siquiera sabía que tenían un plan con Jasper, me invitó a que saliéramos a dar un paseo, y resulté metido en este embrollo- confesé con sinceridad.
-Odié el momento cuando tuvimos que vendarle los ojos y amarrarla de las manos, para que no se nos escapara, en todo el camino Emmett iba tan contento, tenía un brillo especial en su mirada- solté sin respirar, -sin embargo, no me arrepiento de este plan, no lo tenía preparado ni pensado hacerlo, hacía rato que no deseaba volver a entrar en su vida, todavía guardo rencor conmigo mismo por ese día- confesé con un deje de tristeza.
-Edward, ya es hora de que empieces a sanar tu alma, no es bueno seguir cargando culpas, veremos cómo reacciona frente a ello, seguramente ella te va a perdonar, tu destino es estar junto a ella, pase lo que pase- dijo.
-Me duele aceptar el rumbo de la vida que tomó conmigo, me sorprendo siempre con la actitud de Bella, no lo esperaba, es una esperanza grande cuando ella va recogiendo sus retazos de recuerdos perdidos en el aire- dije.
En estos momentos, sentimos golpes suaves en la puerta, papá invitó a la persona quien estuviera afuera. Entró Emmett, se sentó al lado de nosotros en un sillón cómodo, mientras nos miraba ceñudo.
-¿Interrumpo en algo?- preguntó.
-No hijo, no interrumpes, podemos tener una charla los tres de hombres- invitó mi padre a mi hermano.
-Bien papi- comentó divertido.
-Quiero hacerte una pregunta, pero ante todo la sinceridad, ¿estás de acuerdo?- preguntó a él.
-Si papi, suelte la pregunta mientras la agarro con la mano para procesarla en mi mente- comentó divertido.
Ambos reímos por la ocurrencia de mi hermano.
-¿Por qué no le contaste sobre el plan del supuesto secuestro a tu hermano?- preguntó mientras nos miraba a los dos.
-¡Eh!- se rascó la nuca mientras pensaba sobre la respuesta, haciendo una mueca, -no le confesé el plan, sólo lo sabía Jasper, además el se negaría rotundamente a participar, por eso recurrí con distraerlo llevándolo a un paseo- confesó finalmente.
-Aunque Bella no se sienta mal e insegura con nosotros, en realidad no fue un plan tan aceptable, pero reconoceré que Bella ha tenido un progreso con el paso de los días- comentó mi padre.
-Si papi, nunca se arrepentirán de este plan macabro que lo llevé a un éxito- confesó con aires de superioridad.
Lo miré mal, no estaba dentro de mis planes, aunque no me arrepiento, porque por fin estoy con ella.
-Y tú, ¿qué piensas hacer?, Bella está temporalmente con nosotros y no va a estar siempre con nosotros, a menos de que ella desee seguir, pero está su familia, que la hemos privado de ellos- preguntó.
-Yo, todavía no se qué hacer con ello, le daré el tiempo necesario, seguiré apoyándola, aunque tengo un bloqueo, su novio- expliqué.
-Ella, ¡ja!, tan seguro estoy, que terminará con él, sin pensarlo dos veces- comentó mi hermano.
-No creo, él estuvo con ella cuando más lo necesitaba, yo la prive de mí, además ella no me reconocería, quería evitar pasar un duelo por ella- dije con tristeza.
-Las decisiones que tomamos no siempre son las correctas, se deben dejar guiar por el corazón algunas veces, no siempre con la razón, por eso acarrea confusiones y terminamos haciéndolo todo mal, cuando consideramos que se ha hecho bien- contó mi padre con sabiduría mirando hacia el techo.
-Sí papi- asentó.
-Aprendí esta lección dos veces, no lo repetiría de nuevo- dije.
-Se debe encontrar el equilibrio entre el corazón y la mente- suspiró, -con tu madre hemos cometido bastantes errores, pero nunca nos hemos arrepentido de haberlo hecho, nos ayudó a madurar desde muy jóvenes trayéndolos al mundo- murmuró con calidad de ternura, -ustedes son mi vida- terminó de comentar mi padre.
-¡Aw! Papi, yo te amo mucho, eres el mejor padre del mundo- confesó mi hermano con una sonrisa sincera.
-Yo también los amo siempre- comenté también.
-Hijo mío, cualquier decisión que tomes siempre te apoyaremos, cuenta con nosotros para esta nueva aventura que tendrás en tu camino, vale recordarte lo caballero y amoroso que seas con ella- expresó mi padre.
-¡Sí padre!-
Me levanté, fui hasta donde mi padre, deseaba darle un abrazo por compartirme su sabiduría, sabía que él me apoyaba en toda circunstancia que adquiriera en mi camino. Él se paró y lo abracé con tanto amor. Daba mi vida por él.
Escuchamos un clic y notamos un flash, mi madre estaba con nosotros tomándonos una foto, muy sonriente se unió a nuestros abrazos, enseguida Emmett también nos tomó otra fotografía, y al rato se unió a nuestro abrazo grupal.
-¡Yo los amo papis!, gracias por traerme al mundo- comentó feliz.
-Mi amor yo también te amo- dijo mi madre a mi hermano.
-¿Y nosotros qué?, no existimos- comentó mi padre.
Todos soltamos una carcajada, estábamos tan sonrientes, mi madre una vez más nos confesó que somos la luz de sus ojos.
Emmett recibió una llamada interrumpiendo nuestra burbuja familiar, se separó de nosotros y pidió permiso para salir. Los tres seguimos aquí, cada uno nos sentamos en su respectiva silla.
-Los veo muy sonrientes- dijo.
-Si madre, estoy sereno- comenté.
Pedí permiso para ir a mi cuarto, quería estar allí para embeberme de su olor, ya la estaba extrañando de nuevo, solo han pasado tres días desde que estaba a su lado. Entré y me golpeó fuertemente su bálsamo embriagante, divisé una blusa de ella, la cogí y la acaricié, pero nunca será igual como la de su piel tersa y suave tal como el pétalo de una rosa, la extrañaba tremendamente, deseaba unirme de nuevo con ella físicamente, me acosté en la cama, cogí una almohada y me llené de su fragancia corporal, olía delicioso, una aroma silvestre y floral, entré al mundo de los sueños mientras me embargaba en ella.
Gracias a las chicas que me alimentaron con un review, así mismo tomo buenas críticas constructivas, recuerden, eso forma parte del proceso de aprendizaje tanto para mi como para ustedes. Las que no me dejaron un rw no se preocupen, el hecho de visitarme y leer es un aliciente para mi.
A KarlAh, Cremita, Chayley, Alice9Cullen, Lecaosma, gabiieDUENDE, Yirla, Jeniffer y .bree quienes me alimentaron con un rw en el capítulo anterior =D ¡GRACIAS!
A Nath como siempre tu tan bella :D y Solemalbec ahhhhhhhhh! ^^ *suspiro por ti* :P
Las amo mucho. El próximo capítulo será el martes, habrá un POV de EMMETT =D. Próximo spoiler el domingo - http: / /metamorfosispersonal .blogspot .com
Un abrazo, desde Colombia. Con afecto Kathy
