Disclaimer: La saga Twilight, no es mía, es de la maestra y majestuosa Stephanie Meyer, yo solo hago una travesura con los personajes, porque mi musa ha estado furiosamente al lado mío, mientras voy escribiendo. No me maten es mi primer fic. ¡Bienvenids!

ESPECIAL: HAY UN POV EMMETT, para complacer a mis chicas amantes de Emmett =D y un corto POV Edward.

Recomendación musical: My all – Mariah Carey


Sexto capítulo:

Sorpresa en la discoteca.

POV Emmett.

Estaba tan embelesado acá con mi abrazo familiar, que recibí una llamada, eché maldiciones mentales a la persona que me estaba interrumpiendo. Pedí permiso para salir, y me dirigí hacia el jardín. Contesté de una vez la llamada, ya habiendo mirado un número no identificado.

-Buenas tardes

-Hola amor

-Mi vida, ¿te ha pasado algo?- pregunté preocupado.

-¿Estás acompañado?

-No amor, precisamente, salí al jardín cuando contesté la llamada- respondí.

-Eso está muy bien, al menos el plan no van a escuchar terceros

-Cuéntame cariño, soy todo oídos- comenté.

Mientras escuchaba el plan, mi carita estaba enmarcada con una sonrisa triunfal, sabía que Edward cedería ir conmigo por mi propio medio, así que no dudé en seguir las indicaciones que me daba mi afrodita.

-Bueno mi osito, seguí con las indicaciones y te espero en la noche.

-¡Ah!, tengo ganas de ti, mi amor- confesé.

-Si todo sale bien el plan, vamos a otro lado juntos, te dejo. Besos

-Nos vemos más tarde, a ti todo los que quieras- contesté colgando la llamada.

Me fui a jugar un rato wii nitendo para entretenerme. Estaba tan metido en el mundo del juego, que escuché el timbre de la puerta, puse pausa y fui a abrir. Era Jasper, lo invité a seguir.

-¿Que más hermano?

-Bien, ahí jugando un rato para no aburrirme- dije.

-Edward sabe del plan- dijo susurrando.

-No- contesté.

-Me invita un rato al wii

-Claro, aunque tendría que salir del que estoy jugando- comenté.

Fuimos hasta la sala del cine, reinicié el juego mientras le daba otro control a Jasper. Escogimos un juego y empezamos a jugar. Estábamos tan animados con la travesura que me llamó mi madre.

-Ya voy mamá- contesté duro.

-Más te vale, han estado jugando mucho tiempo, son las 6 de la tarde- contestó mi madre desde el otro lado.

-¡Mierda!- exclamé.

Jasper me miró y tampoco se había dado cuenta, paré el juego. Guardé todo dentro de su lugar respectivo.

-Mami, ¿dónde estás?- grité.

-En el cuarto, estoy aquí arreglando- gritó mi madre.

-Jazz, ¿puedes esperarme aquí?- pregunté

-Sí, ve tranquilo mientras veo televisión- contestó.

Subí hasta donde mi madre, entré y efectivamente estaba arreglando el cuarto con mi papi, acomodándolo.

-Gracias mami por avisarme a tiempo- confesé con vergüenza.

-De nada amor, me llamaron para avisarme- comentó guiñándome un ojo.

-Iré a buscar a Edward, ya vengo mamá- contesté.

Salí del cuarto, fui hasta el tercer piso, creía que mi hermano estaría allí. Golpeé suavemente la puerta, esperé unos segundos.

-Adelante

Entré y seguí hasta su cama, recién estaba despertándose, lo miré, tenía una sonrisa plantada en su rostro.

-Hermanito, vamos a salir, te invito a ir a la discoteca y no esperaré un no de tu parte- dije guiñándole un ojo.

-No creo que quiera salir, estaré esperando a mi diosa- respondió negando.

-No, pues tan juicioso, vamos hermanito, no te arrepentirás de mi- comenté regalándole un puchero.

-Realmente no tengo ganas de salir- comentó.

-Dale hermanito, no te vas a arrepentir, además tu diosa creo que se demorará en llegar, recuerdas que la duende no la soltará en todo el tiempo- dije.

Le hice un pucherito de cordero degolladito, puse mi táctica para convencerlo.

-Está bien, estás muy insistente- confesó rindiéndose.

-¡Hurra!, bien por ti, así que ponte más lindo- dije guiñándole un ojo.

Rodó sus ojos, mientras salía del cuarto, me dirigí al cuarto, me cambié por una remera negra, pantalón negro, zapatos de cueros, me eché colonia y me miré en el espejo.

-Tú, siempre matador de chicas- apunté hacia el espejo y me guiñé un ojo.

Me estaba riendo de mi ocurrencia pendeja, mientras entraba Edward, ya estaba arreglado, como siempre, con su aire natural para llamar la atención, no había remedio, no podía compararme con él, es mi hermano y no teníamos esa rivalidad por ser el mejor entre nosotros.

-¿Estás listo?- cuestionó.

-Vamos, Jazz nos espera abajo para irnos, será una salida de sólo hombres- comenté.

Salimos del cuarto, me dirigí al cuarto de mis padres.

-Nos vemos papis- dije.

-Chao amor, diviértete, ¿va a ir Edward?- preguntó guiñándome un ojo.

-Si- respondí.

-Cuídense por favor, ya sabes, si toman, uno de ustedes no toma- acordó con mamá.

-Si papi, tranquilo- contesté.

Bajé al primer piso, allí estaban listos mis hermanos, salimos, Edward propuso que él iba en su volvo y yo iría con Jasper en mi Jeep, le di la dirección de la discoteca y allí nos encontraríamos. Puse a andar mi Jeep, amaba este carro por su potencia y velocidad para andar. Íbamos por la carretera mientras divisaba por el espejo retrovisor y di cuenta que no estaba Edward, miré a Jazz, el estaba en su mundo, no dije, seguí con mi concentración por la vía.


POV Edward

Iba por la carretera, tenía una idea, quería comprar flores, las favoritas para ella, así que todavía era tiempo para llegar a buscar mi floristería favorita, me desvié del camino entrando por otra avenida, buscando el negocio. Daba gracias a Dios, porque lo encontré abierto todavía, aparqué mi carro y entré al negocio.

-Buenas noches- dije.

-Buenas noches- dijo, mientras giraba su cabeza a mi lado, -¡Oh!, éste milagro que llegas por estos lares- comentó.

-El milagro de estar vivo ahora sí- confesé.

-¿De verdad?- preguntó con recelo.

-Sí, no te preocupes, no te imaginas la felicidad que me embarga en estos momentos- comenté sonriendo.

-Pues, me alegro mucho hijo mío, ¿a qué se debe la visita?- preguntó con picardía.

-Pues ya sabes má, ¿recuerdas a mi ex novia?- pregunté.

-Sí, es Bella- contestó.

-Es sobre ella, ella ha regresado un poco a nuestras vidas, pero todavía me falta recuperarla al 100%, todavía tiene amnesia, no recuerda del todo- confesé vencido.

-Hijo mío, sabes, dale tiempo a todas las cosas, la decisión que habías tomado, hizo mucho daño en tu familia, tienes una nueva oportunidad, ¡aprovéchala al máximo!- dijo con un toque de sabiduría.

-Sí, má- respondí con energía, - ¿tienes fresias, má?- pregunté.

-Sí corazón, ¿quieres verlas?- preguntó.

Respondí afirmativamente, mientras me llevaba a otro sitio del negocio, entramos por una puerta, seguimos por el pasadizo y llegamos hasta el patio, entramos por un invernadero. Lamentablemente estaba un poco oscuro, nunca había entrado allí, quería deleitarme de la belleza de las flores, estaba perdido entre tanta hermosura. Me mostró enseguida por una sección, las flores que había pedido, reconocí el olor inmediatamente.

-¡Aquí están!, esas son las fresias- dijo con una sonrisa.

-¡Son muy hermosas!, las reconocí por su aroma- confesé sonriente.

-¿Vas a llevar unas para Bella, me imagino?- preguntó con un toque de malicia.

-Si má, son para ella- contesté.

-Lamento desilusionarte, todavía no están en su toque ideal para cortarlas, pero aquí veo el informe y me dice que están listas para mañana- comentó.

-¡Ah!- contesté, -mm… ¿se puede hacer por medio de una mensajería, para que me lleguen mañana?- pregunté con esperanza.

-¡Claro hijo mío!- respondió.

-Entonces, no se diga más, llevaré un ramo de esas flores- contesté feliz.

-Te las hago llegar mañana en la mañana, ¿estás de acuerdo?- preguntó.

-Si, má.

Salimos del invernadero y entramos de nuevo dirigiéndonos al local. Estaba pensando que mensaje escribirle a ella, que sea unas palabras que nunca ha oído en su vida. Deseaba sorprenderla. Mi má, me sacó de esta ensoñación llamando la atención, si quería dejarle una tarjeta o no, le comenté lo que quería hacer y estuvo de acuerdo. Se fue adentro de nuevo, dejándome solo en el local, mientras pensaba en el poema.

Regresó de nuevo, me entregó un papel especial para escribir un corto poema y un lapicero. Le regalé mi sonrisa favorita para ella, quedó prendada de mí maternalmente. Me mostró una mesa y un asiento para que me relajara y escribiera con calma.

Me senté, mientras construía una balada de letras cortas, especiales y exclusivamente para mi diosa, esta vez no escribiría cosas dolorosas, sino más bien la alegría de tenerla de vuelta a mi lado. De pronto surgió como una frondosa caudal en mi mente llenándome de símbolos mientras iba garabateando, terminé y se lo mostré a mi má.

Ella iba leyendo, admiraba su carita de sorpresa, la cambiaba enseguida de una ternura y al final terminó con unas lágrimas.

-Cariño, escribes muy hermoso, refleja todo lo que deseas para ella. ¡Te felicito!, me has robado un suspiro- confesó con ternura.

-Tengo una palabra de aliento, por eso te ofrecí este poema para que lo leyeras y me comentaras si está bien escrito- confesé riendo.

-No te preocupes, yo creo que ella va a quedar más sorprendida de lo que he quedado yo, ten fe en ti- comentó.

-Dale má, ¿entonces cuanto te debo?- pregunté haciéndola reír.

-Cariño, me estas ofendiendo- respondió indignada haciéndome un puchero.

Me reí de su puchero, me gustaba molestarla. Me despedí de ella dándole un abrazo y un beso en su frente, haciéndole saber que ansiaba la llegada de la sorpresa, para mi diosa mañana en la mañana. Salí del local, entré al carro y regresé por el mismo camino pero me desviaría hacia la avenida principal, seguir por la derecha hasta llegar al destino.


POV Bella

La insistencia de la enana, me tenía harta, esa energía que cargaba todos los días, parecía un robot, nunca se cansaba de compartir su carácter del mismo grado con todos. Me había despedido de mi Edward felizmente. Entré al porshe de Alice, creo que todavía no me he acostumbrado a los lujos de la familia Cullen. Mientras Alice manejaba iba canturreando una canción a todo vapor, me reía de su energía tremenda, hasta se me había pegado su antojo por cantar, mientras miraba por el panorama derecho y me llenaba de su magia verde.

-Alice, ¿a dónde vamos a ir?- pregunté con curiosidad.

-Vamos a ir de compras- respondió con entusiasmo.

-¡De compras!- grité más de la cuenta.

-Sí- agitó su cabecita.

-¡Oh! Noo, ¿en qué lío me metí?- confesé derrotada.

-Tranquila Bella, no te vas a arrepentir- comentó divertida.

Yo agitaba mi cabeza negativamente, estaba ya perdida, no quería ir de compras, es más nunca me ha gustado estar a la moda, ¡exijo una explicación!, grité mentalmente al cielo. Alice andaba a una velocidad increíble, en definitiva los Cullen les gusta la velocidad, no sólo los hombres sino las mujeres también. Seguía mirando la pendiente de la montaña que nos rodeaba. Llegamos a Port Ángeles, instaló el carro al frente de un centro comercial. Ya empezaba mi tortura, me bajé del carro e iba ceñuda, Rosalie se dio cuenta de mi actitud y me dio una mirada furtiva, seguro se dio cuenta. Caminamos entrando al centro comercial, Alice iba dando brinquitos por cada local mirando por el vidrio los vestuarios. Entramos a uno, yo miraba privada entre tanta vestimenta que había, estaba muy bien equipado.

Alice escogió varios vestidos y diferentes conjuntos, ya estaba haciendo caritas de reproche por la cantidad de ropa escogida. Me paso unas para medírmelas, y yo me negué rotundamente a ello.

-Bella linda, acepta eso como un regalo mío, por favor no me desprecies- pidió ella con un puchero de corderito degollado.

Me llegó un flash de un segundo, ese pucherito, lo conocía pero no sabía de dónde, me rendí al final, entré al vestido y me puse la ropa. Salí y me miré en el espejo. Estaba sorprendida, tenía una pinta magnífica, a pesar de tener una autoestima de pata. Alice y Rosalie llevaban una cara de sorpresa, ambas con boquitas entreabiertas.

-Bella, estás esplendorosa, definitivamente no me equivoqué, te llevas eso puesto- sonrió triunfal.

-Me da vergüenza, duende- diciéndole con cariño.

-Nada de vergüenza, me vas a agradecer después- dijo guiñándome un ojo.

-Y ¿cómo vas a pagar eso, si necesitan la etiqueta?- pregunté.

-Tranquila Bella, ya lo tengo bajo control- respondió.

-¡Ah!- dije.

Me miraba una vez más en el espejo, me gustaba esa imagen que llevaba, tenía puesto una falda negra hasta la rodilla, una remera roja cereza, y una chaqueta larguita con botones y de amarrar con un cinturón. Sólo hacían falta unos zapatos. Y estaba lista. Alice se tenía guardado un plan, porque me había dicho que me dejara puesta esa ropa, me estaba dando escalofríos, con ella no se reparaba nada. Seguí caminando mirando perdida nuevamente en los vestuarios, cuando escuché una voz que no deseaba escuchar…

-Hola Bella, ¿qué haces por aquí?- preguntó la peliteñida Jessica.

-Hola- respondí con voz monocorde.

-A propósito, llevas ropa sin pagar por las etiquetas que veo, es más usted no puede aspirar a pagar eso tan caro- dijo destilando veneno.

-Eso no te importa- respondí con decencia.

En ese instante aparecieron mis salvadoras.

-Hola- dijo Rosalie enfrente a la peliteñida.

-Hola- dijo erguiéndose también.

-¿Te importa, irse?- respondió con ironía Rose.

-¡Jum!- dijo mientras giraba para irse.

Sabía que Jessica no podía con Rose, ella le llevaba mucha ventaja sobre la peliteñida, es más, yo solo le llegaba a sus talones, por su belleza natural que robaba miradas sin querer.

-Gracias Rosalie- respondí agradeciendo.

-Tranquila- dijo girándose para seguir en su mundo.

-¡Ay Bella!- dijo, -escuché esa voz y la reconocí, ¿qué hacía ésta aparecida aquí?- comentó con veneno.

-¿Ella te hizo algo?- pregunté sin saber por su reacción frente a la peliteñida.

-Nada que me incumbe contarte, todo a su debido tiempo- respondió dejándome más confundida.

-Bueno- dije susurrando.

Alice siguió con su labor, mientras buscaba la sección de zapatos. Estaba pensando qué tipo de zapatos podría llevar. No me había dado cuenta que Rosalie estaba conmigo mirando también.

-Encontré los zapatos- susurró suave.

-¡Ah!- susurré.

-¡Éstos son perfectos para ti!- comentó con alegría.

-¡Oh!- suspiré, -¿estás loca?- pregunté sorprendida.

-¡No!, ¿porqué?- respondió girando su cabeza hacia mí.

-Esteee… ¡están muy altos! Tengo debilidad de equilibrio, tropezaría con cualquier paso que daría- respondí avergonzada haciendo una mueca.

-¡Ah!, ¿no estás acostumbradas a los tacones?…- dijo como una pregunta

-Sí, no me gustan, además el suelo es mi amigo con cada paso que daría- respondí con carcajada.

-Busquemos otros con tacones más bajitos- respondió.

Estuvo buscando otros, mientras fisgoneaba unos que sean más cómodos, no me gustaría pasar vergüenzas. Encontré unos y me enamoré de ellos. Los escogí, mientras me sentaba en un silloncito pequeño para colocarme los zapatos. Miré por el espejo y me encantaron. Estaba modelando las bailarinas de color negro, Rose interrumpió mi burbuja personal.

-¿Te gusta esos?- preguntó apuntando hacia los que tenía puesto.

-Sí- agité positivamente mi cabeza.

-Préstemelos- dijo.

Me senté y me los quité para dárselos. Ella lo llevaba hacia la cajera. Me puse los zapatos rápidos, porque no deseaba que Rose me los comprara.

-¡Rose!- dije respirando agitadamente.

-¿Qué?- preguntó ceñuda.

-Me da pena- confesé.

-Tranquila, tómalo como un regalo de bienvenida- respondió feliz.

-Gracias- respondí con sinceridad.

Estaba buscando a Alice, pero no la encontraba, entonces me fui hacia la entrada donde había unos sillones, me senté en uno de ellos, mientras esperaba a las chicas. Miré mi reloj. ¡Mierda!, expresé, cómo pasa el tiempo volando.

Al rato apareció la enana y la rubia con bolsas grandes. Definitivamente salir con ellas era una tortura completa, aunque no estuvimos mucho tiempo aquí dentro del local.

-Bella, ¿Por qué no te pones los zapatos?- preguntó sonriente la enana.

-Está bien- respondí.

Me los pasó la rubia, me los coloqué y ya estaba lista. Alice propuso que fuéramos a un salón de belleza. Yo negué con la cabeza también, no quería otro martirio más, saliendo del local.

Dejamos las bolsas dentro del baúl del porshe. Seguimos caminando, daba gracias al cielo, porque los zapatos eran suaves y cómodos, al fin uno a mi gusto. Entramos de nuevo al centro, mientras buscábamos un salón de belleza. Alice encontró uno y entramos allí.

-¡Buenas tardes!- dijo Alice con ánimos.

-¡Buenas tardes señoritas!, ¿qué se les ofrece?- preguntó mirando a la enana.

-Queremos una transformación instantánea con peinado y maquillaje- respondió la rubia.

-Mis queridas princesas, acompáñenme por aquí- dijo la chica.

Nos sentamos cada una en una silla cómoda y relajante, ya vendría mi tortura con la belleza. Una chica apareció presentándose, ella me haría el baño del cabello y me lo peinaría. Así que puse mi cabeza en la cabecera del sillón, donde apoyaba mi cuello, la chica empezó a mojármelo, y a lavármelo. Al rato, me lo secaba con toalla y pasaría con secador para peinármelo. Veía a las chicas con la misma tarea cada una con su estilista.

Cerré mis ojos para relajarme, mientras me peinaban, esta mujer tenía unas manos delicadas para peinar, no me lo jalaba, lo hacía con cariño. Enseguida, empecé a sentir que me estaban haciendo una limpieza del cutis, para refrescarme y después me maquillaban. No me dejaban ver por el espejo. Las chicas habían pedido este favor especialmente sobre ello. Terminamos todas. Las vi, y estaban espectaculares. En definitiva, nunca podré llegar a su altura.

-Bella, ¡estás muy hermosa!- chilló la duende.

Me sonrojé furiosamente por su cumplido.

-Ustedes están más hermosas que yo- confesé.

-No, Bella, cada una tiene su propia belleza natural, ¡así que, tú eres única!, Edward solo tiene ojos para ti- dijo la rubia.

Le agradecí por su cumplido, estaba en mi meollo mental, pensando sobre Edward, ¡vaya!, estar aquí con estas mujeres me hacían olvidar el mundo externo.

Ya era de noche, quise preguntar qué íbamos a hacer pues ya estaba anhelante por ver a mi adonis. Entramos al auto de nuevo, arrancó la enana, y nos guiaba a su destino. Viajamos durante unos minutos más, mientras descendía el carro, y lo aparcaba al frente de de una discoteca. Estupefacta me encontraba mirando a la maldita duende, ella no me había contado de sus planes, con razón tenía nueva pinta. Me puse de brazos cruzados como una chica verrionda, negando con mi cabeza de nuevo. En definitiva ella me iba a matar hoy, yo pensé en otra cosa, que nos llevaría a cenar algo elegante, pero me doy, no estaba en sintonía con ella.

-Bella, ¿porqué tienes esa carita de enojo?- preguntó con una leve sonrisa.

-No te rías, ahora mismo me dices ya, ¿qué vamos a hacer?- pregunté con leve enojo.

-Bella, recuerdas que aceptaste estar todo el día conmigo, ¡no te quejes tanto!- dijo señalándome con un dedo.

-Estoy como una chica malcriada, sino me dices, te juro que me voy a pie, no tengo dinero para pagar taxi, así llegue al amanecer, sino me explicas eso ya- respondí ya con rabia.

-Tranquila morena- dijo la rubia, -vamos a pasarla rico, ya verás que no te arrepentirás

-Está bien- dije ya más calmada.

Entramos al sitio, estaba casi oscuro, medio iluminado, Alice estaba buscando a alguien, mientras nos dirigíamos a una mesa, con la sorpresa pegada en mi cara, veo a Emmett y a Jazz sentados.

-Mi amor, ¡te extrañé!- dijo Alice a Jasper.

-Mi osito- la rubia a Emmett.

-Hola- me dijeron ambos.

Les asentí con la cabeza, estaba buscando a alguien en particular pero no lo veía. Les regalé una sonrisa para que supieran que estaba bien. La rubia estaba susurrando algo que no alcancé a escuchar. Llegó un mesero preguntando por nuestras bebidas, pedí una cerveza y ellas pidieron su bebida. Ellos empezaron a charlar de cosas triviales, mientras me ubicaba fuera de su entorno, cuando sentí que me susurraban por mi oído derecho.

-Hola mi diosa- dijo con un susurro sensual.

-Hola Edward- dije sonrojándome.

-¿Cómo te han tratado mis chicas locas?- preguntó.

-Supongo que bien, me hicieron una transformación total- dije con una sonrisa, -¿tú dónde estabas que no te encontré?- pregunté

-Amor, no estaba aquí, acabo de llegar- contestó.

-Ah

Llegaron las bebidas de nosotras, cogí mi cerveza y me di un trago para refrescar mi garganta.

-Mi diosa, ¿me harías el honor de bailar esta pieza conmigo?- preguntó con un toque de terciopelo susurrándome.

Afirme girando la cabeza de arriba a abajo, mientras quitaba mi chaqueta. Me ofreció su mano y salimos a la pista, estaba resonando una canción pegajosa, mi Edward me acogió en sus brazos con elegancia mientras nos movíamos al ritmo de la música. Amaba estar a su lado, en definitiva, los mejores recuerdos me han llegado por su presencia.

-Mi diosa, hoy si me vas a dar un paro cardiaco con tu transformación física- suspiró diciéndome.

Mis mejillas estaban adquiriendo un tono rosado por sus palabras.

-Me deleito ante tu imagen, cada vez más bella, mi afrodita personal- comentó con un deje juguetón y sexy.

-Ya amor, me vas a hacer sonrojar más- comenté dándole un golpecito en su pecho.

-Si es la verdad, ante mis ojos, cuánto no daría por llevarte al cielo y darte las estrellas y los planetas, sólo para ti- confesó sonriente.

-Es mucho para mí, basta con tu corazón y mente que acompañen mi presencia hacia ti- dije.

Seguimos bailando pegaditos, aprovechaba su calor que me ofrendaba gratis, mientras me besaba en mi frente como una caricia suave y me llenaba de su aliento. En un segundo, mi adonis, agarró con delicadeza mi mentón para elevar mi cara invitándome a mirarlo fijamente. Nos deleitábamos visualmente, me regalaba esa sonrisa torcida sólo para mí, se acercó suavemente hasta casi tocarnos la frente, mientras él se agachaba y giraba su cabeza de lado hasta tocar mis labios con los suyos. Nos besamos con un toque suave, que recorría por nuestros cuerpos la descarga eléctrica. Cuánto anhelaba beberme de su fluido natural, me estaba volviendo adicta a sus besos. Por mí, daba lo que fuera si estuviéramos todo el tiempo así. Nos separamos por una debilidad respiratoria, mientras inspirábamos fuerte. Seguimos bailando.

Al rato, fuimos hasta la mesa y nos sentamos, bebí un buen trago de cerveza que embriagaba mi garganta, me sentía reseca.

-Edward, ¿tú no vas a tomar algo?- pregunté.

-No mi vida, no debo tomar, yo manejo- respondió.

Asentí, estaba de acuerdo. Cogí de nuevo la cerveza y tomé un pequeño sorbo.

-¿Qué hiciste hoy en la tarde?- pregunté.

-Nada especial, por ahí estuve componiendo otra canción, dormí un rato en tu habitación- respondió.

-¿Qué canción compusiste?- pregunté divertida.

-No te lo puedo decir, es un secreto- contesto tímido.

-Ya- dije.

-Y, ¿tú como te sentiste hoy?- preguntó con curiosidad.

-Bien, aunque te confieso, me hiciste falta- confesé sonrojada.

-¡Oh!- dijo, -si hubiera sabido te rescataba- contestó finalmente con un suspiro.

-Tranquilo, además ella me tenía retenida bajo sus encantos- dije divertida. Escuché su risa como canto para mis tímpanos.

Me acomodé en el sillón, quería relajarme. Mi adonis puso su brazo detrás de mi cabeza, para acogerme en su cuerpo, los demás estaban bailando. Cerré los ojos mientras escuchaba la música tarareando una de ellas, estaba empezando a adormilarme, cuando sentía que me movían suavemente, abrí los ojos, mi adonis estaba observándome, me regaló otra sonrisa, diciéndome que me invitaba si quería ir a la casa, ya que el viaje es largo. Yo asentí. Terminé de tomar la cerveza. Pregunté por los demás y dijo que cada pareja iba en su propio carro. Reafirmé nuevamente. Edward fue hasta donde Emmett que estaba bailando divertido. Dijo algo, mientras el asentía. Me invitó que saliéramos. Cogí su mano mientras salíamos entre el tumulto de la pista atestada de gente. Salimos, afuera estaba haciendo un frio terrible, empezaron a congelarse mis huesos, mientras caminábamos ya estando abrazada de mi adonis. Enseguida entramos al carro y puso en marcha el carro, para ir a nuestro destino de vuelta.

No supe en qué momento habíamos llegado a la casa, porque estaba dormida, el cansancio me venció rápidamente al acomodarme dentro de la silla llenándome de calor por la calefacción que había prendido él. Me despertó suavemente mi adonis, estaba desorientada, me había dicho que ya estábamos en la casa. Salí del carro, mientras esperaba a mi adonis que abriera la puerta. Entré primero por su invitación, seguí caminando hacia las escaleras, subiendo hasta el cuarto. Esperé en el pasadizo, mientras subía Edward. Lo abracé con ternura, dándole gracias por su amabilidad en traerme aquí. Lo besé con pasión dándole las buenas noches y entré al cuarto. Estaba hecha trizas, tenía que darme un descanso urgente. Me cambié y me puse el pijama, Enseguida acosté arropándome dando gracias al cielo por este día, cerré los ojos y caí profundamente dormida.


Gracias a las chicas que me alimentaron con un review, así mismo tomo buenas críticas constructivas, recuerden, eso forma parte del proceso de aprendizaje tanto para mi como para ustedes. Las que no me dejaron un rw no se preocupen, el hecho de visitarme y leer es un aliciente para mi.

El próximo capítulo ya viene el toque erótico de este fic. :D así que váyanse preparando algo para calmar lo "hot" jajajajaja xD

A cremita,Chayley, Lecaosma, gabiieDUENDE, mimabells y Yirla, me alimentaron con un rw en el capítulo anterior =D ¡GRACIAS! Y Nath tu ya sabes :)

Las amo mucho. El próximo capítulo será el viernes. Próximo spoiler el jueves - http: / /metamorfosispersonal .blogspot .com

Un abrazo, desde Colombia. Con afecto Kathy