oK, después de un largo periodo de descanso he aquí la continucación...
Una cosa, todo este capitulo se trata de Juunanagou, porque esl explica todo, así que va ser desde su punto de vista.
Espero y les agrade...
Capitulo 12. Acuerdo
Juunanagou abrió lenta y dolorosamente los ojos, su cuerpo estaba entumecido debido al frió viento que se colaba por las grietas de su prisión. Con forme iba cobrando completamente la conciencia, escucho un pequeño bufido, con delicadeza acaricio la caballera rubia de su hermana. Otra vez, habían tenido que sufrir el mal tiempo del clima, con solo un par de cobijas viejas trataban de calentar sus fríos cuerpos. Juunana la abrazo con más fuerza cuando la sintió titirar en busca de más calor.
-Shh…duerme Juuha…-susurro el pelinegro. Su gemela tenía de nuevo pesadillas, pues comenzaba a sudar frió y a moverse incomoda
El chico se aventuro a ver a través de la pequeña rejilla que lo separaba de su libertad, afuera se podía apreciar el despejado cielo, con cientos de miles de estrellas que parecían restregarle lo infeliz que era. Sin poder conciliar de nuevo el sueño, se dedico a friccionar sus manos con los brazos de su hermana tratando de brindarle todo el calor que pudiera darle.
Para él, le era difícil recordar que se sentía estar a salvo, en un lugar donde no temiera ser azotado por el más mínimo error. Hacia casi ocho años que el ejército de la Red Ribbon había sido acabado y ellos aun estaban encerrados. Todo por culpa del loco Doctor Maki Gero, que se había obsesionado en vencer al causante de la desaparición del ejército, Goku, recordaba que lo llamaba el maldito de Gero, pero para Juunanagou ese nombre no tenia sentido.
El sueño comenzaba a invadirlo poco a poco, pero el frió comenzaba a calarle los huesos, solo cuando sintió un calido, casi imperceptible rayo de sol que se colaba por la barandilla, supo que ya era de día, la hora no estaba seguro, pero aun era temprano. Escucho unos pasos acercarse hacia donde se encontraba, el sonido de la puerta de su celda al abrirse, hizo que la rubia se despertara de golpe. Por ella entraron tres personas, uno alto con cicatrices en el rostro, otro más pequeño con aspecto de mafioso y el tercero igual de grande que e primero pero con cara de idiota.
Casi de inmediato Juuhachigou se coloco detrás de su hermano, utilizándolo como escudo humano, el pelinegro se coloco a la defensiva, ya estaba acostumbrado a recibir más golpes de los que les tocaban con tal de que ninguno de ellos tocaran a su gemela. Juunanagou pudo sentir como la rubia apretaba con fuerza su camisa, un refugio silencioso para pedirle que la protegiera, no podía culparla, siempre había sido de carácter muy débil.
-Vaya no es tierno…-se burlo el mas pequeño- el niño bonito protegiendo a su inútil hermana…
-Cállate…-rugió el pelinegro
-Huyy…-volvió a insistir-¿y qué vas a ser? Correr como marica…
Juunanagou no lo soportó mas y se abalanzo sobre él, sabia de sobra que solo lo provocaban para después torturarlo libremente, pero no podía evitar tratar de golpear al mal nacido, lo odiaba como nunca había odiado a alguien, su maldita y arrogante sonrisa y sus degradantes palabras eran suficiente para que el lado irracional del ojiazul saliera a flote.
Antes de que pudiera tocarlo, los dos grandotes lo tomaron por lo hombros, evitando que se acerca demasiado.
-Vaya… ¿enojado tan temprano?-volvió a atacar
-Cierra la boca…-soltó con desprecio
-Ya basta Litte…-intervino una voz profunda
-Doctor Gero…-comenzó el mas pequeño-solo estábamos enseñándoles modales…
-Como sea...-respondió este-tráiganlo…
-Bueno muñequita luego vengo por ti…-termino con malicia Litte, dirigiéndose a la rubia
-¡¡Hijo de…!!-Juunanagou logro zafarse de los dos grandotes y le soltó un puñetazo en plena cara, en cuanto Litte callo al suelo, su dos amigos agarraron con fuerza al pelinegro, propinándole golpes hasta hacerlo doblarse de dolor. Juuhachi trato de acercarse pero su hermano se lo impidió
-¡¡Eres un…!!-hablo de nuevo el pequeño, rojo de coraje y sosteniendo su nariz para que dejara de sangrar
-Litte dije que ya basta…-casi tuvo que gritar el anciano- ¡Criip, Doka tráigalo!
Los cuatro hombres salieron de la celda llevándose al ojiazul y dejando a la rubia sintiéndose una total inútil, pues no podía hacer nada por su hermano
La vista del pelinegro se nublaba por momentos, sentía un punzante dolor en su abdomen y todo le daba vueltas, sentía como sus captores lo llevaban casi arrastrando por los pasillos hasta el laboratorio de Gero, con fuerza lo sentaron sobre una silla metálica, uno de los grandotes ato manos y piernas del chico, mientras que otro lo sujetaba con una gruesas bandas por el torso y la cabeza a la silla. Mareado, su foco de visión solo se estaba concentrando en el científico, pues no quería quedar inconciente en cualquier momento, no mientras sabia lo que le esperaba. El viejo Gero tomo una jeringa de una mesa, se acerco a Juunanagou y le inyecto toda la sustancia que el objeto contenía, espero unos segundos con reloj en mano, hasta que el líquido hiciera efecto.
Juunana estaba cansado, hambriento y adolorido y no sintió dolor cuando la aguja atravesó su blanca piel, poco después, sintió como algo caliente se extendía lentamente por su cuerpo. Cerro los ojos, con la sensación punzándole en todo el cuerpo, y tan pronto como la droga cubrió todo su sistema, lo sintió, una nueva energía surgiendo por cada parte de su ser, la adrenalina comenzó a invadir sus sentidos y la vitalidad que no sentía en días llego a él, con tanta fuerza, que hacia que el pelinegro comenzara a moverse inquieto en su lugar.
Y tan pronto como llego, se fue. Sus energías se esfumaron por completo, sus sentidos comenzaron a perderse mientras volvía a ver al doctor Gero con una nueva jeringa en sus manos, la responsable de sus energías robadas.
-Prueba cero cuarenta y tres…-decía el viejo a una pequeña grabadora- al espécimen número diecisiete le tomo quince segundos llegar al objetivo. De ahora en adelante cambiaremos de droga por una mas fuerte ya que-
El resto de las palabras no fueron escuchadas mas por el ojiazul, el mar de la inconciencia estaba haciendo estragos en él, su visión se nublaba y sus fuerzas se extinguieron completamente, dejándolo inconciente.
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Abrió lentamente los ojos, le dolía de sobremanera el cuerpo. Era como un deja vu, que vivía todo los días, Juunanagou trató de incorporarse pero una delicadas manos se lo impidieron.
-Descansa Juu…-susurro su hermana
Le tomo toda su fuerza de voluntad enfocar su vista en la rubia
-¿Cuánto tiempo he estado inconciente…?-pregunto con pesar
-Tres días…-contesto la chica
-Eso es malo…-replico el pelinegro. Su gemela le sonrió con dulzura y asintió con la cabeza
-Será mejor que comas….-cambio de tema, para no derramar unas cuantas lagrimas por ver a su hermano en esas condiciones-llevas varios días sin hacerlo, no quiero que enfermes…
Juunana asintió y acepto la ayuda de Juuhachigou para poder comer, de vez en cuando le dirigía fugaces miradas.
-Escaparemos…-susurro la chica
El pelinegro no contesto nada, sabia de sobra que no tenían ninguna posibilidad de escapar, y decirle que si, solo la haría contemplar una esperanza a lo imposible.
Horas mas tarde, la perta de su celda volvió a abrirse, esta vez, no venia el pequeño mal nacido. Los dos hombres tomaron por los brazos a Juuhachigou y se la llevaron fuera de la celda, el pelinegro quería evitar que se la llevaran, que le hicieran lo mismo que le hacían a él, pero no tenia las fuerzas suficiente para hacerlo, su cuerpo no le respondía. Media hora mas tarde el cuerpo inconciente de su hermana se encontraba sobre su regazo, se odiaba por no poder defenderla del maldito de Gero, pero no podía hacer mucho, con delicadeza acaricio el rubio pelo de su gemela.
Después de dos días, Juunanagou despertó
-Buenos días Juuha…-saludo con tristeza Juunana
-Hola Juu…-contesto esta
-Descansa, estás muy débil para estar despierta…-aconsejo el chico
-No…-terminó la rubia-debemos escapar…
-Juuhachi, sabes que eso es imposible
-No lo es…-su hermana se llevo una mano a unos de los bolsillos de su vieja sudadera y saco una jeringa llena de la droga que utilizaba Gero en ellos.
-¿Cómo lo conseguiste…?-pregunto con asombro el pelinegro
--La robe antes de que Gero se diera cuenta que no estaba totalmente inconciente…-rió un poco la chica-Creo que los tres tarados le recriminaban sobre sus honorarios al viejo, y aproveche para tomarla
-¿Sabes lo que significa esto?-pregunto con alegría contenida el ojiazul
-Nuestro pase a la libertad…-termino la chica
Su hermano asintió, cerrando los ojos se inyecto la droga en su brazo derecho, no quería estar más tiempo en ese horrendo lugar. Casi al instante que la aguja dejo su blanca piel, su cuerpo reacciono a la droga, todo su ser se estremeció ante la sobrecarga de engría que corría en su interior. Tuvo que utilizar todo su autocontrol, para no gritar extasiado ante la adrenalina que recorría sus venas.
-Rápido…-hablo la rubia con alegría-derriba esa pared y huyamos…
Juunanagou acató la orden y en un segundo, parte de la construcción estaba hecha pedazos. Hizo que Juuhachi subiera a su espalda, y corrió fuera de su prisión lo más rápido que podía.
El pelinegro sostuvo cerca de tres horas a su hermana antes de detenerse y hacerla bajar al suelo, aun podía ver que ella no había recuperado todas sus energías, además, ya habían pasado dos días desde que ella probara algo de comida. Por lo que, Juunana se dedico a buscar frutos y algo de raíces para que su hermana comiera, no se podían dar el lujo de cazar algo, pues les tomaría mucho tiempo y eso, era lo que menos querían perder en ese momento.
Después de que ella comiera algo, el pelinegro le permitió dormir unos momentos antes de que partieran otra vez, se sentó en una roca mientras que ella dormía al pie de un gran árbol. El ojiazul contempló el paisaje que se expandía antes sus ojos, a unos cuantos pasos de ellos, terminaba el bosque por el que venían, dando lugar a la aridez del terreno. Trato de descansar un poco, pues aunque la droga aun hacia efecto, quería tener las engrías al máximo por si las cosas se complicaban.
Juunana se levanto de golpe al escuchar el motor de un camión y el sonido de personas acercándose peligrosamente a donde ellos se encontraban. Se regaño internamente por lo estúpido que había sido, pues había dormido mas de lo planeado, ahora sus enemigos a estaban a metros de ellos. El pelinegro corrió hasta Juuhachi para evitar que ellos los vieran.
-Shh…-susurro Juunana al momento que su gemela se despertó desconcertada-Tranquila, todo estará bien…
Su hermana asintió con la cabeza. Él pasó una de sus manos por su espalda y otra por debajo de sus piernas halándola contra su cuerpo, con destreza desconocida, subió a la punta del árbol más alto que encontró en ese lugar. Poco después, apareció una docena de personas armadas siguiendo de cerca al vehículo.
-Despliéguense, no han de estar muy lejos…-ordeno el despreciable de Litte a sus matones
Si hubiera sido por Juunanagou, en ese mismo instante le partiría la cara al desgraciado, pero no se podía arriesgar a que los capturaran, por lo que tuvo que permanecer escondido. Solo cuando las pisadas y las voces se perdieron, fue el momento en el que el pelinegro bajo de las alturas con su hermana con él.
-Ya… ¿ya se fueron?-pregunto Juuhachi casi en un murmullo
-Creo que si…-contesto él - Vamonos, antes de que nos alcancen
-Juu…tengo miedo…-confeso la chica con lágrimas en los ojos
-No te preocupes yo te protegeré…-aseguro el chico, mientras la halaba para reconfortarla
Ella asintió y ambos se dispusieron a huir mientras podían.
-¡¡Señor aquí están!!!-grito uno de los sujetos armados
-¡¡Corre…!!-grito Juunana mientras tomaba la mano de la rubia para que lo siguiera
El chico corría tan rápido como sus piernas le daban casi arrastrando a su hermana, fue justo en el momento que sentía que los alcanzaban, que algo inexplicable ocurrió, el vehiculo explotó, en cuestión de segundos, este comenzaba a consumirse por las llamas
El ojiazul sólo vio por un momento como los tripulantes salían tan rápido como podían, para evitar morir carbonizados, olvidándolos por el momento. Sin perder mas el tiempo, ambos se escabulleron antes de que se dieran cuentan de que los habían perdido.
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Casi pasaron tres meses desde que escaparon. Y en ese tiempo Juuhachi y él vagaban de ciudad en ciudad, pues sabían que ninguna era segura. Comían lo que podían, incluso más de una vez habían tenido que robar para alimentarse, solo algunas personas se habían compadecido de ambos y le regalaban comida o incluso un techo por unos días, pero ellos nunca se quedaban por mucho tiempo.
Fue casi hasta finales de ese mes que la suerte se les escapo de las manos. Para su desgracia, el doctor Maki Gero los encontró, los sucesos no estaban muy claros en su mente, solo recordaba que los perseguían, luego los acorralaron y por ultimo estaban de vuelta en donde habían empezado, tras cuatro frías paredes, en el maldito laboratorio del anciano loco.
Fue un duro golpe para ambos, pues ya se estaban acostumbrando a la idea de ser libres, y regresar al infirmo era doloroso. Juunanagou miraba con odio y rabia a las personas delante de él, no le importaba que lo estuvieran golpeando, no quería demostrarles que habían ganado, no querían que vieran su derrota.
Solo cuando el grito de Juuhachi exigiendo que lo soltaran, fue cuando la conciencia lo volvió a traer completamente a donde se encontraba. Vio como ella sostenía en su mano izquierda una jeringa vacía, y supo con horror que antes había contenido la nueva droga que Gero preparaba para ellos. Sintió su cuerpo doler cuando se estrello contra el frió piso, pues sus captores lo habían soltado ante la amenaza que representaba la rubia.
-Juuha…-trato de hablar, pero le era casi imposible.
-¡¡SON UNOS MALDITOS DESGRACIADOS…!!-gritaba con furia su hermana-¿¡TIENEN UNA IDEA DE LO QUE USTEDES MAL NACIDOS, NOS HAN HECHO…!?
Juunana sintió su cuerpo ser levantado por detrás, trato de oponer resistencia pero su cuerpo no respondía a sus ordenes
-Suelta…me…
-¡¡No lo se y no me interesa…!!-grito Litte mientras ignoraba al pelinegro-pero das un paso mas, maldita perra, y le vuelo los sesos al infeliz de tu hermano ¿oíste?
Antes de que Juunana pudiera ver lo que pasaba, Juuhachigou estaba enfrente de ambos, con un veloz movimiento mando a volar al enano. La rubia sostuvo a su hermano de que golpeara al suelo de nuevo
-Juuha…-hablo de nuevo el pelinegro
-Shh…-lo cayo ella suavemente-esta vez, déjamelo a mi…
-¡¡Numero dieciocho…!!-hablaron a sus espaldas. El doctor Maki Gero se acerco con cautela hacia ellos-Será mejor que te calmes, no sabemos los efectos que pueda tener la muestra JN178 si permanece mas tiempo en tu sistema…
-¡¡AL DIABLO CON LOS EFECTOS…!!-grito de nuevo la rubia
-Podría matarte…-advirtió con calma el anciano
Juunana a duras penas escuchaba el dialogo entre su hermana y Gero, comenzaba a respirar con dificultad, y su visión se estaba haciendo borrosa, pero le llamo la atención un sujeto que nunca había visto antes, y que permanecía lejos de todos ellos, que lo mira con unos penetrantes y fríos ojos. El pelinegro desvió la mirada de él, pues una extraña sensación le recorrió el cuerpo, giro su cabeza hacia atrás y con horror vio como Litte se levantaba y les apuntaba con un revolver.
-¡¡Cuida…!!
BANG
El dolor se incremento mas al sentir la bala atravesar su fina piel y alojarse dentro de su abdomen. Después de eso, todo lo sintió como si fuera una cámara lenta, vio como su hermana se giraba hacia él, como sus ojos se abrían ante el shock y el horror de verlo herido, como se arrojaba ciega de ira contra el maldito enano y lo mataba con un solo golpe, para después reaparecer junto a él, tratando de ayudarlo.
-¡¡OH por Kami…!!-su hermana trataba de evitar que siguiera sangrando-Juu…
-Juuha…chi-el pelinegro ahogo un grito de dolor-Creo…creo que no v-voy a lograr-lo
-Claro que si…-Juuhachi continua haciendo presión en la herida, mientras unas cuantas lagrimas comenzabas a asomarse por sus azulados ojos.
Juunana volvió a ver esos fríos ojos clavados en los suyos.
-Te quie…ro…-pronuncio con todo el cariño que podía decir. El sujeto que estaba parado cerca de él le exigió que se parara, sin protestar Juunana lo hizo y se sorprendió al ya no sentir dolor alguno.
-¿Qué demonios…?-El pelinegro se sorprendió de nuevo, al ver una delgada línea azulada que lo conectaba a su otro yo, que estaba en el suelo. Abrió los ojos en shock, cuando vio como el sujeto sacaba una guadaña y cortaba esa fina línea de un solo trazo.
Juunanagou escucho a lo lejos como lo llamaban, pero su mirada solo estaba en la imagen que estaba en frente de él.
-¿Juu…?-pregunto la rubia cuando su hermano dejo de moverse-¡¿JUU..!?
Comprobó con horror como su gemelo no respiraba y como su corazón había dejado de latir
-No…-negó con la cabeza-No…no…¡¡NO!!
-Juuhachi…-susurro con tristeza su hermano sin que ella lo escuchara.
-No puedes morir…-su gemela le gritaba a su cadáver-No puedes dejarme, me lo prometiste, despierta…¡¡DESPIERTA…!!
Sin poder evitarlo, Juuhachi comenzó a golpear a su hermano muerto, en un intento desesperado de que abriera los ojos.
-Con un demonio…-seguía ciega de dolor-Me lo prometiste Juunana, ¡¡PROMETISTE NO DEJARME NUNCA…!! Me lo…pro-prometiste…
Juuhachi se cubrió el rostros con las manos, mientras un rió de lagrimas surcaba su blanca piel.
-Lo siento…-contestó Juunana
Casi de inmediato su gemela se irguió y se dio la vuelta, viendo con profundo odio al causante de todas sus desgracias
-TU…-ella enfrento a Gero-todo es tu culpa…¡¡devuélveme a mi hermano…!!
-Numero dieciocho escúchame…
-¡¡NO…!!-rugió ella-Te matare, tu eres el causante de esta porquería…debes morir…
Juunana trato de alcanzar a su hermana antes de que hiciera una tontería, pero antes de que pudiera evitarlo, ella lanzo un rayo de ki directo al científico loco. Solo le faltaba unos centímetros para tocarla y de repente, todo desaprecio.
No había mas Doctor Gero, no más laboratorio, ni tampoco estaba Juuhachigou, ahora estaba en un lugar completamente desconocido, se levanto con dificultad y se sorprendió al ver a dos hombres –si así, se les podía decir- parados frente a él. El mas alto tenía un color de piel rojizo, mientras que del pequeño era púrpura, ambos tenían el pelo blanco y una extraña vestimenta.
El más pequeño se acerco a Juunana
-Bienvenido Juunanagou…-comentó el más joven de los dos peliblanquecino
-¿Quiénes son ustedes…?-preguntó con desconfianza el pelinegro
-Mi nombre es Shin…-se presentó-soy el supremo kaoisama del este y el es Kibito, es mi ayudante y guardián del infierno y del paraíso…
-¿Do-donde estoy…?-preguntó de nuevo Juunana, con un poco de inseguridad al saber que el pequeño era un dios
-Estas en el palacio de Enmadaiosama…para ser exactos, en la entrada…-explicó con calma el dios
-¿Qué es lo que quieren de mí…?-se aventuró a preguntar
-Es muy fácil…-intervino por primera vez Kibito-queremos que te conviertas en un custodio del paraíso…
-¿Qué yo qué…?-preguntó sorprendido el pelinegro por la noticia sin anestesia que le habían dado.
-Juunanagou…-tercio el supremo kaiosama-hemos visto toda tu vida, y la actitud protectora con tu hermana, por eso, hemos decidido hacer de ti, un custodio…
-Pero… ¿y si me niego…?-pregunto otra vez
-Iras al paraíso como un alma mas…-termino kibito
El pelinegro contemplo sus posibilidades, las dos eran buenas de cualquier manera, estaba a punto de responder cuando algo capto su atención, al final de la larga fila de las almas muertas, se encontraba una chica con el pelo rubio.
-¿Juuhachi…?
Ignorando al dios y a su ayudante, Juunanagou solo se concentro en correr hasta donde se encontraba su hermana. En cuanto ella lo vio, las lágrimas la traicionaron y comenzó a llorar llevándose inconcientemente una mano a la boca.
-¡¡Juuha!!-gritó el chico mientras la abrazaba
-OH, Kami…-comentó su hermana mientras hipaba ligeramente-eres un maldito, pensé que no volvería verte
Juunanagou solo reía mientras su hermana golpeaba su pecho reprochándole por dejarla sola
-Te prometí que nunca te dejaría-le recordó el pelinegro-y sabes que cumplo mi promesa
-Tonto…-susurró la chica mientras le sonreía y lo abrazaba
-Ejem…-interrumpieron a sus espaldas-siento molestar Juunanagou, pero esperamos tu respuesta…
Ambos hermanos se voltearon para ver al dios que los miraba con paciencia. La rubia iba a preguntar quienes eran, pero hablo primero su hermano.
-Supremo kaiosama, si yo acepto…-comenzó él-¿Qué pasará con Juuhachi?
-Ella ira al infierno…-termino el supremo kaiosama
-¿¡Qué…!?-pregunto el ojiazul-no, ¡¡No puedo permitir que hagan eso con ella!!
El pelinegro se interpuso protectoramente entre su hermana y ellos
-Es su destino…-hablo de nuevo el dios-debe pagar por sus pecados…
Juuhachi bajo la mirada, sabía de sobra que era el castigo por sus acciones y no se iba a negar a aceptarlo.
-Juu…-comento por primera vez-el supremo kaiosama tiene razón, debo pagar por lo que hice…
-¡¡No…!!-gritó él
-Mate a dos hombres…-soltó ella con pesar-soy una asesina…
-No estabas en tus cinco sentidos Juuha…-se opuso Juunana-lo hiciste sin pensar…
-Lo siento…-termino ella al borde del llanto, mientras contemplaba el piso
El pelinegro dejo de ver a su hermana y se enfrento al dios
-Si Juuhachigou no va conmigo al paraíso, yo no seré custodio de nadie…-termino con decisión.
Kibito contemplo con interrogación al supremo kaisoma, mientras él tomaba su decisión. Pero de nueva cuenta, alguien mas capto la atención del pelinegro, ese color de pelo, ese semblante oscuro y déspota y esa mirada fría la había visto antes de morir. Sin importarle las miradas interrogantes de los presentes, Juunana corrió hasta llegar con aquel que había cotado toda conexión que tenia con la vida.
-¡¡ESPERA…!!-grito con todas las fuerzas que tenia, tratando de evitar que se fuera.
Vegeta ladeó la cabeza cuando escucho que alguien gritaba, al ver que esa insignificante criatura se acercaba a él, supuso que era a él a quien le gritaba. Con irritación, el custodio espero a que el chico lo alcanzara, no era que quisiera hablar con él, pero el hecho de que el supremo kaiosama se encontrara a unos metros hizo que el ex-saiyajin supusiera que era algo importante.
-Es…espera-terminó con cansancio en cuanto llego al custodio-Necesito que hables con el supremo kaiosama
Vegeta clavo su mirada en el dios, y al ver que él se acercaba no le quedo de otra que esperar a que llegara.
-He…-comenzó el chico-supongo que tu eres la muerte ¿o me equivoco?
El ojinegro le dirigió una mirada que le confirmo que no se equivocaba. El recién muerto no pregunto otra cosa hasta que llegaron el dios y los demás, pues la sola presencia de aquel sujeto le provocaban escalofríos.
-Juunanagou…-hablo el dios en cuanto llego a ellos- mi paciencia empieza a acabarse…
Vegeta lo miro con extrañes, que él supiera, al dios nunca se le acaba la paciencia.
-Por favor…-pidió al chico dirigiéndose al custodio-diles que Juuhachigou no es totalmente culpable de matar a esos hombres…
El ojinegro vio con desprecio a Juunana ¿Cómo osaba un simple insecto, pretender que él, el custodio de la muerte interfiera por criaturas tan débiles como aquellas? Tuvo que contenerse para no volver a matarlo de nuevo.
Después de unos largos segundos Vegeta contesto.
-Yo hubiera hecho lo mismo…-hablo el custodio con calma, después soltó una sonrisa siniestra-no, lo hubiera hecho mas cruel…
Luego de eso, se dio media vuelta y desapareció entre las nubes doradas, dejando a dos gemelos confundidos y a al supremo kaiosama y a Kibito mas que sorprendidos.
-¿Él…él hizo lo que creo que hizo….?-pregunto Kibito
-Creo que si…-termino Kaioshin. Se giro hacia los hermanos y los contemplo con cuidado-Juunangou ¿Qué estarías dispuesto a hacer por tu hermana?
-Pues…-Juunana miro a la rubia-todo lo que sea necesario…
-Bien, en vista de lo dicho por Vegeta…-comenzó de nuevo el dios-esta vez haré una excepción. Juuhachi podrá entrar al paraíso y ambos serán custodios de cielo ¿entendido?
-He… ¿esta seguro supremo Kaiosama?-pregunto Kibito
-Claro…-asintió- solo con una pequeña condición. Como es sabido, Juuhachigo perderá sus recuerdos para poder ser custodia, pero tú no Juunanagou, tú los conservaras como sacrificio por tu hermana, vivirás con tus recuerdos y con todo lo que puedan acarrearte ¿estas de acuerdo con esto Juunanagou?
-No lo hagas Juu…-intervino Juuhachi
Juunana miro al dios y después a su hermana y de nuevo al dios
-Si…-termino con seguridad
-Bien, que así sea…
Continuara...
Agradecimientos a: Shadir, Kireizonii y nothing to losning
Bien, ya explique como murieron 17 y 18, espero y le haya gustado mi punto de vista, si no le entiendieron y quedaron peor que al principio, me dicen sus dudas y tratare de resolverlas...Y sino puedo pues ya ni modos jajajaja (no, no es cierto)
Bye
Adickdelta
