Disclaimer: La saga Twilight, no es mía, es de la maestra y majestuosa Stephanie Meyer, yo solo hago una travesura con los personajes, porque mi musa ha estado furiosamente al lado mío, mientras voy escribiendo. No me maten es mi primer fic. ¡Bienvenido(a)s!
IMPORTANTE: Este capítulo ya tiene escenas explícitas de lemmons, será bajo su responsabilidad si desean leer éste capítulo. Para las que no desean, no lean el flash back. ¡Gracias!
Recomendación musical: Amarte es un placer – Luis Miguel.
Séptimo capítulo:
Pasión sumisa entre cuerpos
POV Edward
Me había despedido de mi diosa, la consideraba porque estaba intensamente cansada, mañana será un nuevo día, ya no podría acompañarla en el amanecer, tendría que entrar de nuevo al trabajo. Sólo podría estar con ella después de las 5 de la tarde, ya que era mi horario de trabajo de salida, por eso había mandado a hacer esa sorpresa, me regalaría una sonrisa a distancia.
Me acosté un poco entumecido de tristeza, me había cambiado anteriormente de ropa para echar una siesta ligeramente, puse la alarma a las 6 am., y cerré los ojos enseguida.
Todo verde y azul en mis persianas, busqué impacientemente sus gemas achocolatadas y la encontré, estaba tan relampagueante que tenía su brillo natural, una sonrisa que surcaba bajo sus labios regalándome, abrió sus brazos en señal de un abrazo, me acerqué corriendo… con un destello me negreó la vista al instante, estaba en oscuridad, trataba de caminar suavemente rebuscando algo para agarrarme, me llenó de nuevo esa desesperación, la había perdido nuevamente. Deseaba gritar, pero no salía más que un pobre eco a mis tímpanos… quería salir de este hoyo, así que empecé a moverme violentamente.
Me desperté sobresaltado bien transpirado, respiraba entrecortadamente, éste sueño venía perturbándome hacía más de un año, incluso antes del accidente de Bella cuando estaba en Londres. Miré la hora y faltaban 10 minutos para las 6, así que me levanté, encaminé hasta el baño, estaba en completo silencio. Llené la tina mientras me desvestía, eché unas salecitas y me sumergí allí al rato me enjaboné. Estuve 15 minutos dentro de ella, ya el agua perdía calor, la destapé. Me sequé, me amarré la toalla por la cintura, miré por el espejo, tenía un rostro un poco demacrado, con ojeras notables, me afeité, y salí para el cuarto. Acerqué suavemente mi oído a la puerta, no se escuchaba nada, salvo la respiración de mi diosa.
Me puse con un vestido azul grisáceo brillante, tendí la cama y bajé hasta la cocina para comer algo, tomé un zumo de naranja y dos tajadas de pan centeno. Salí al trabajo, todavía tenía tiempo, así que anduve con una velocidad moderada hacia mi puesto de trabajo. Trabajaba en una empresa de mi padre, el la había fundado hacía más de 20 años, estaba allí como director del departamento de recursos humanos, era el área que más me gustaba ejercer de la carrera que estudié como ingeniero industrial. Me gustaba analizar el rol de cada empleado, administrar los programas de remuneración, analizar datos estadísticos, supervisar la evaluación, clasificación y tasación de puestos, en fin, tantos elementos que podía realizar, gracias a mi Máster hecho en Londres, sobre dirección y gestión de recursos humanos.
Aparqué el carro con agilidad, entré al edificio. Saludé amablemente a la recepcionista, subí al décimo piso por el ascensor, estaba mi secretaria predilecta, mi viejita Charlotte, la saludé con un beso en su frente y entré a la oficina.
Divisé el horizonte, recorriendo por todo el paisaje frente a mis ojos, un nuevo amanecer me regalaba un gesto tierno recordando la sonrisa de Bella. Entró Charlotte golpeando primero, hablamos de la agenda del día de hoy, tenía una reunión con los supervisores a las dos de la tarde sobre los nuevos candidatos que elegiríamos para nuevos empleos que estábamos generando, ya que se habían pensionado los antiguos.
Por el momento adelantaría documentos que se encontraban en mi escritorio. Charlotte pidió permiso y salió. Me senté y empecé con mi entretención, al rato recibí una llamada, por parte de mi secretaria comentando sobre la reunión urgente con el gerente administrativo, mi enemigo natural aquí en la empresa.
Fui hasta la oficina que quedaba en el piso 12, subiendo por las escaleras más rápido. Llegué, notifiqué a la secretaria Jane por mi presencia. Al momento me dijo que entrara. Abrí la puerta, y allí estaba en su esplendor en la oficina pulcramente blanca, no había un color allí, parecía un hospital en este cuarto. Entré, saludé y me ofreció el sillón. Me senté frente él impávido y tranquilo.
-Buenos días Edward- dijo con una voz elegante.
-Buenos días Aro- dije mirando el ventanal al lado mío.
-La reunión de ahora es de suma urgencia, necesitamos que seleccione las nuevas personas para los cargos faltantes, de ésta manera podemos cerrar el informe semanal, tienes plazo hasta el viernes- dijo.
-Esta tarde tendré reunión con los supervisores y así mismo sabremos si tenemos el personal adecuado- dije sin emoción.
Me pasó el informe de la semana pasada, dándome cuenta la carencia por falta personal. En definitiva esta reunión se haría con más seguridad.
-No es más, nos veremos hasta el viernes, te haré un llamado para organizar una nueva junta para comunicarlo a todas las directivas, buen día- dijo con un tono amable.
-Hasta pronto-
Salí de su oficina con un pequeño enojo, no podía ser más que un simple llamado, tenía que hacerme venir hasta aquí, se cree con más superioridad sobre mí, ambos tenemos la misma dirección de diferentes áreas, tal vez, porque es un poco más viejo que mi padre.
Entré a la oficina, me senté de nuevo a reanudar con la actividad que venía haciendo antes de su interrupción. Estaba tan empecinado del trabajo, que escuché unos golpes suaves de la oficina. Ingresó Jasper, nos saludamos con un abrazo invitándolo que tomara asiento.
-¿Interrumpo algo?- dijo.
-Tranquilo, adelante, te escucho- comenté.
-¿Cómo te fue ayer?- preguntó.
-Bien, Bella estaba muy cansada anoche, así que nos fuimos temprano a la casa- contesté.
-¿Cómo se siente estando a tu lado?- cuestionó de nuevo.
-Supongo que bien, me ha recordado, eso es lo más importante- objeté.
-¿Le contarás la verdad un día de estos?- dijo con cuidado.
-No se- respondí
-Mm…- murmuró mirando al cielo por el ventanal.
-Deseo que se acuerde más de mí, y así mismo contarle la triste realidad sobre su accidente- confesé derrotado.
-La decisión que tomas la debes hacer muy bien en el momento adecuado- dijo con sabiduría.
Hablar con Jasper era muy placentero, emanaba seguridad y sabiduría por los poros de su piel. Amaba este ser humano por su forma de ser tan sencilla y elegante, además que amaba a mi hermanita. No necesitaba advertirle si la hacía sufrir sufriría un golpe seguro de mi parte.
-Bueno Edward, no deseo quitarte más tiempo, voy para mi oficina, ya sabes cualquier cosa no dudes en contar conmigo- dijo despidiéndose.
-Nos vemos- contesté mirando de nuevo los documentos en mis manos. Seguí en mi mundo otro rato.
Divisé la hora, ¡diablos!, eran las doce y cincuenta, menuda mañana agitada, dejé los documentos a un lado, pasé mis manos restregando mi cara, para destensionarme, pasé mi mano sobre mi cabello ya lo sentía como alborotado. Agradecía no haber recibido una llamada por mi atención frente a esos informes.
Caminé hasta el mirador de nuevo, el medio día ya estaba nublado sutilmente, no ocultaba el sol del todo, descansé mis ojos viendo el cielo combinado de nubes y azul. Giré mi cabeza hacia la puerta ya que entró mi secretaria para avisarme que se tomaría su hora de descanso, le regalé una sonrisa asintiendo.
Me dirigí hasta el baño, aprecié mi rostro, tenía las manchas marcadas bajo mis ojos, mi cabello alborotado, por más que me lo alisé con mis dedos no se dejaba, eché maldiciones por mi melena sedosa y desobediente. Entré a un cubículo e hice mis necesidades.
Cogí el ascensor, y oprimí el botón del primer piso, salí de la empresa, fui caminando hacia mi restaurante favorito la Bella Italia, entré y pedí mi mesa en particular. Me guiaron hasta el fondo, la mesera me atendió y pedí mi plato predilecto. Al rato llegó mi bandeja, empecé a comer con tranquilidad degustando su sabor.
Pagué, caminé y entré al edificio, subí hasta mi oficina, todavía no había llegado Charlotte, me senté en el sillón y me recosté, todavía tenía 20 minutos para descansar, cerré mis ojos. Distraído estaba cuando escuché unos golpes suaves por la puerta, entró mi secretaria, me observó y se acercó, me senté para darle espacio.
-¿Cómo sigues Edward?- preguntó.
-Estoy mucho mejor- respondí.
-Estas ojeras que tienes, no es un buen indicio de nuevo- dijo.
-Sí, me vi en el espejo- contesté.
-¿Tienes problemas de nuevo?- preguntó con delicadeza.
-Problemas no, éste fin de semana ha sido un gran cambio para mí- confesé.
-Puedo escucharte si deseas contarme- dijo.
-Es una historia muy larga Charlotte, pero te diré algo superficialmente- dije.
-Te escucho- asintiéndome poniendo atención.
-Mi exnovia, la mujer de mis sueños, ha regresado- comenté ya derramando unas lagrimas, -la felicidad que me abrumo cuando recordó mi nombre, hace más de un año sucedió algo espantoso, para que ella olvidara todo de nosotros los Cullen- confesé rendido.
Charlotte no sabía de esa historia, había sido receloso con ello, nadie sabía salvo mi familia, además había entrado al mundo de los zombies. Ella estaba inspeccionándome.
-¿Puedo preguntar qué fue lo espantoso que le sucedió a su ex?- dijo.
-Tengo que sanar esta herida que supura cada día, atormentándome cada noche con una pesadilla, ella tuvo un accidente- conté.
No preguntó más nada, tal vez sacaba sus propias conclusiones, yo escogeré el momento adecuado para hablar bien eso con mi diosa. Pidió permiso para ir a trabajar, la cual acepté asintiendo.
Empecé a trabajar de nuevo, mientras esperaba la hora para la reunión.
Estaba reunido con Caius y Marcos Volturi, los supervisores de nuestra área, me mostraron los posibles candidatos para escoger, los analicé y escogí de los tantos, 5 entre ellos tres mujeres y dos hombres para los vacantes faltantes, mientras les preguntaba sobre sus capacidades y aptitudes. Dimos por terminada la reunión recordándoles el informe para éste viernes.
Regresé de nuevo a la oficina y seguí trabajando en llano, sin interrupciones, terminé un poco lo más pesado que estaba en mi escritorio, miré el reloj y ya eran las cuatro y cincuenta y cinco. Me estiré lo que más pude en el sillón para desestresarme, golpearon y les di la bienvenida. Entró mi padre mientras le regalaba una sonrisa.
-¿Qué tal tu entretención?- preguntó con picardía.
-Pá, no te rías de mi distracción, tú mismo sabes que amo este trabajo- respondí riéndome.
-Ok- dijo, -te veo demacrado, tu rostro refleja ese cansancio. ¿Cómo te fue anoche?- cuestionó.
-Bien, muy bien, no bailamos mucho, la sorpresa era que veía a Bella allí también, ellos se los tenían bien guardadito- dije con un leve enojo.
-Edward, yo sabía de este plan- contestó divertido.
-¡Ah! ¿Y por qué no me dijiste?- pregunté.
-Era una promesa- dijo.
-Mm…- murmuré.
-Lo importante es que Emmett te convenció sacarte de este encierro- contó.
-Sí, él siempre con sus tácticas para convencerme- dije.
-¿Terminaste o vas a seguir trabajando?- preguntó.
-No Pá, he terminado lo más difícil, para mañana me quedaría un poco menos- contesté.
-Entonces nos vamos, yo no en carro, ¿me trasladas hasta la casa?- preguntó con una sonrisa.
-Sí, papá- respondí.
-Te espero abajo- dijo eso y salió.
Me acerqué hasta el ventanal, la tarde estaba maravillosa, con el cielo intensamente azul. Me puse la chaqueta y salí. Charlotte todavía estaba trabajando.
-Doña Charlotte- dije para molestarla.
-¡Eh!- se enojó, -no me digas doña me haces sentir vieja- dijo con un tono ligero de enfado.
Me reí por molestarla.
-Tranquila Char, sólo quería incomodarla- respondí con agrado.
-¿Ya te vas?- preguntó.
Asentí agitando mi cabeza de arriba abajo.
-Que tengas una buena tarde- se despidió de mí con un abrazo maternal.
-Tú también, no trabajes tanto, tu hora ya terminó- contesté divertido.
Bajé por el ascensor hasta el sótano, para sacar mi carro y esperar a mi padre al frente del edificio. Mientras lo esperaba, deseaba llamar a mi diosa y escuchar al menos su voz, me reprendí mentalmente, en un rato estaría allí de nuevo. Mi padre entró, se sentó cómodamente y se colocaba el cinturón. Arranqué, con mi padre no existía un silencio incómodo más bien relajante, iba escuchando música de Yiruma, compositor de varias canciones en solo piano, recordando mi adicción tocar piano.
Llegamos a nuestra casa, salimos del carro y llegamos a la puerta, tomó la actitud de timbrar para molestar a mi madre si abría la puerta, Estaba sonriente mi padre, tenía a veces un aire de niño inocente pero extremadamente maduro por las experiencias que había adquirido, nunca perdía esa niñez en su mente, lo disfrutaba. Nos abrió mi madre, nos regaló una sonrisa exquisita, abrazó a mi padre y lo besó con ternura, se acercó a mí y me abrazó aguardándome como su niño, le di un beso en su frente, mientras nos preguntaba cómo nos había ido, contestamos todos con un bien.
Seguí de largo a buscar mi tormento delicioso, esforcé mis oídos para escucharla donde quiera que esté, fui al segundo piso a la biblioteca, recordaba que ella amaba los libros, no dudaba que ella estuviera allí. Golpee suavemente mientras acercaba mi cabeza por el marco de la puerta, estaba tan hechizada en su mundo de la lectura que no había notado mi presencia. Me quedé fascinado, suspiré fuertemente, ella rompió el encanto y me observó.
-Edward…- susurró.
-Mi Bella- dije con un suspiro de más.
-¿Llevas rato aquí?- preguntó.
Negué con la cabeza.
-¿Cómo te fue?
-Bien mi diosa- contesté con una sonrisa.
Dejó el libro, cogió una de mis manos y la seguí, caminamos hasta el tercer piso, entramos al cuarto y me indicó con su dedo izquierdo el ramo de flores, yo regalé mi sonrisa preferida, sus ojos estaban llorosos, acerqué mi dedo y limpié una lágrima suya.
-¿te gustaron?- pregunte.
Afirmó moviéndolo con su cabeza. Se acercó a mi rostro con el suyo mientras me rodeaba de sus brazos en mi cuello, chocamos con nuestra frente, admiraba sus topacios achocolatados, nos fundimos en un beso tan inocente y puro, estaba tan extasiado de su sabor, acaricié sus mejillas con mis manos, estaba enrojecida. Le besé su frente, la llevé hasta la cama y nos recostamos.
Ella estaba buscando algo encima de la mesa de noche, cogió un papel, lo reconocí, mientras me miraba sonriente.
-Deseo leer esta nota contigo, ¿puedes escucharme?- preguntó con inocencia.
-Te escucho- dije mientras colocaba mi cabeza encima su vientre.
Respiró fuertemente, empezó a leer con mucha admiración y sentimiento, yo había cerrado los ojos para escucharla y llenarme de su voz por todo mi cuerpo.
No cabe más dolor en mi alma.
Lo que hemos construido no se borrará con un soplo del huracán.
Queda la evidencia de mi amor por ti a través de tus recuerdos.
Deseo conquistarte de nuevo y estés a mi lado hasta donde me lo permita la vida.
Quiero seguir forjando un camino fuerte, plano y lleno de flores a nuestro alrededor para nosotros dos.
Si te perdiera de nuevo, te confieso que no seguiría con vida aquí en esta Tierra.
El dolor que me ha acompañado me ha ayudado a madurar cruelmente y me ha enseñado el valor para seguir.
Tú eres la luz de mi oscuridad, mi oxígeno cuando me falta el aliento, mi calor en un invierno, y mi felicidad cuando me regalas un beso y una caricia, haciéndome palpitar dolorosamente mi motor de la vida.
Me pregunto de nuevo ¿qué nos deparará el destino de nuevo estando juntos? Solo hay una respuesta, y ella llegará en el momento adecuado.
Gracias por existir y por estar de nuevo en nuestras vidas. ¡TE AMO!
Besos, con amor E.C.
POV Bella
Terminé de leer la nota, estaba tan intimidada por su letra impecable con un mensaje muy sentimental, cerré los ojos, no había dado cuenta cuando Edward acarició mi mejilla humedecida por las lágrimas que derramé sin percatarme de ello. Acercó su rostro al mío y nos fundimos en otro beso lleno de dolor y alegría. Soltó con suavidad mis labios, su mirada estaba llena de calvario.
-Mi diosa…- susurró, estaba buscando las palabras adecuadas para decirme, -dame el tiempo necesario para contarte mi pasado cercano oscuro, ahora no tengo fuerzas de ello- confesó al fin.
Asentí suave dándole tranquilidad.
-Gracias por el mensaje, está muy hermoso y único de ti- dije.
-De nada Bella, esa era la sorpresa- dijo guiñándome su ojo.
Reí con gracia, me llené de su risa cantarina, lo abracé fuertemente.
-Edward, deseo contarte sobre otro recuerdo que me llegó al recibir las flores, pero me da pudor relatarlo, fue la primera vez- dije con voz baja.
-Tan modesta mi vida, te escucho-
Empecé a recordar la remembranza de esta mañana, y relaté el recuerdo.
-Flash Back-
Todo nítido en la habitación, con el espectro solar por la ventana atravesando débilmente, una melodía que colmaba con sinfonías suaves resonando por todo el espacio, rodeada de los brazos fuertes de Edward, llevándome sujetada para seguir a sus pasos. Sus esmeraldas que destellaban devoción y amor hacia mí, con su sonrisa plantada en su rostro de mentón fuerte y cuadrangular, inclinó su cabeza y besó con dulzura mis labios, puse mis brazos rodeándolo en su cuello para acariciar su cabello, me apegó más a su cuerpo. Me alzó con delicadeza para llevarnos al lecho, mis piernas automáticamente rodearon fuertemente sobre su cintura, mi centro estalló con calidad de maripositas revoloteando, había percibido su miembro duro y palpitante bajo mi abdomen, nos recostó en la cama llena y esparcida de flores fresias, y nos invadió de su olor, mi preferido. Solté una risita nerviosa.
-¿Estas nerviosa?
-Sí, no lo puedo evitar
-Tranquila amor, no vamos a hacer nada de lo que no desees, ¿bueno?
-Si corazón, yo te deseo, quiero sentirte- dije sonrojada.
-Todo con calma, amor
Sus besos fueron regando por mis párpados, mis mejillas, mi cuello, mientras acariciaba su cabeza y suspiraba enérgicamente, mi piel más de una vez había estado erizada por las corrientes eléctricas que compartíamos.
-Tu piel tan exquisita, tan única y sabrosa- suspiró.
Reí nuevamente por su halago, en definitiva estaba muy perturbada, admiré su rostro cuando se irguió, estaba sonrojado con una pizca de lujuria y cabello revuelto, suspiré nuevamente, esta imagen quedó plasmada en mi caja de evocaciones. Cogió mi mano con su mano y la colocó al lado de su corazón, sentía la rápida vibración dinámica de su corazón, demostrando toda la pasión hacia mí.
-Te amo mi Bella
-Y yo más- dije entrecortada.
Nos fundimos de nuevo en un beso lleno de hambre y desesperante, mis manos agarraron su remera y las metí dentro de ella para tocar su piel mientras la levantaba y la sacaba de su cabeza. Admiré su torso fuerte y marcado naturalmente sus músculos, ni tanto ni poco, dentro de un rango accesible para mi gusto, pasaba mis dedos en su pecho, su piel llegó a erizarse, lo contemplé con profundidad, se estremecía por mis caricias delicadas, se pusieron duros sus pezones, estaba antojada de ellos, me erguí y los besé, lamí todo su pecho con apetito, subí hasta sus labios una vez más y perderme en su sabor.
Edward había cogido un botón de mi blusa para ir desabotonando la mayoría, se notaba el nerviosismo. ¡Vaya! Ambos estábamos iguales, bajó la blusa y la quitó, colocó su mano derecha encima de mi brasier al lado de mi corazón loco y lo besó, iba a una velocidad impresionante, recorriendo por mi cuello llenándome de caricias y lamidas, me quitó el sostén, a su vez mis pechos quedaron al aire libre, enseguida me tapé avergonzada, él cogió mi rostro con sus manos.
-Amor, no te tapes, eres muy hermosa, mi diosa favorita
Con su voz aterciopelada baje mis brazos, su boca dio un mimo con dulzura en uno de mis pechos, me abrazó y nos recostamos. Con su sabia adoración besó animadamente cada pecho, pero no faltaban tampoco las caricias, mientras dejaba besos húmedos por mi cintura. Desabrochó el pantalón y bajo la cremallera, fue descendiendo el pantalón hasta quedarme en tanga, relamió cada pierna con celo, estaba amando sus besos, mi centro estaba jadeante con cada roce, estaba desesperada, mi cuerpo en llamas. Se quitó su pantalón con maestría, y ambos quedamos en igualdad de atuendo. Quitó mis medias y las de él mismo. Sus manos fueron subiendo por mis piernas, hasta que las dejó debajo entre mis muslos, dio un pico encima de mi centro, y lo olfateó.
-Hueles deliciosa, mi afrodita
Bajó mi única prenda con agilidad que tapaba mi intimidad, me había preparado mentalmente para esta ocasión especial. Estaba lista para seguir y unirnos físicamente, él sabía que era virgen. Agachó su cabeza para besar mi centro.
-Estás húmeda, mi vida, ¡ah! beberé tus fluidos, quiero llenarme de ti
Lamió, mordió, chupó con habilidad mi clítoris, mis labios externos e internos de ella, metió un dedo y embestía dentro de mí, mientras humedecía mi vagina con su saliva. Movía mi cuerpo desesperadamente, sentía un pequeño retorcijón, como la necesidad de sentir algo allá abajo, aullaba audiblemente.
-Tus gemidos son cantos para mis tímpanos, déjate llevar, vente conmigo, quiero extasiarme de ti
Eso fue el tope, varias estrellitas recorrieron por todo mi cuerpo, azotando cruelmente mi centro con espasmos, derramé lágrimas sin esperar, mientras él bebía con ansias mis jugos. Mi primer orgasmo con todas las de la ley, estaba radiante.
-Deliciosa- susurró.
Me abrazó y besó con urgencia mi boca, entremezclamos mi sabor con nuestras lenguas, no sentí incomodidad, al contrario me excitó de más. Me puse encima de él, ahora haría el mismo procedimiento para satisfacer su necesidad, lamí su cuello, fui bajando por los pechos, besé cada barra de chocolate en su abdomen marcado, cogí su calzón y lo bajé.
-¡Ah!- gemí y mis ojos estaban sorprendidos, su miembro erecto olímpicamente dotado solamente para mí.
Mi adonis me miró divertido, mientras me preguntaba si eso cabía dentro de mí, ya estaba delirando.
-¿Te gusta lo que ves?- preguntó carcajeando.
Chillé por su ego elevado al cielo, sin embargo le respondí afirmativamente.
-Quiero unirme a ti- dije ya sin rodeos.
-Deseo concedido
Nos giró, mientras acomodaba mis piernas alrededor de su cintura.
-Voy a entrar suave, me avisas si debo detenerme, no quiero hacerte daño- dijo con dulzura.
-Dale amor, rompamos esa barrera entre los dos- dije guiñándolo.
Carcajeó suave, estaba ansioso, colocó un preservativo y entró con calma allí, estaba doliendo horrorosamente, hice varias muecas de desagrado por mi barrera. Traté de relajarme, mi vagina se estaba acomodando por el intruso, hasta que por fin entró completo.
-¿Te duele más?
-Ahora no
-Voy a sacarlo y lo entraré de nuevo hasta que se acostumbre a mi- guiñó.
-Ok amor
Lo sacó y sentí abandono, gemí por una descarga de placer.
-Intenta otra vez amor- dije sin pudor.
Entró de nuevo y ya no me dolía ahora, solo sentía placer. Gemí con delicia, empezamos con un vaivén suave, nos giré y seguí galopando encima suyo, mi cuerpo estaba dichoso por el goce, clamaba cada vez más, necesitaba cada vez más de Edward. Nos giró de nuevo, cada vez más embestía duro, mi cuerpo se retorcía bajo sus caricias, sentí de nuevo este dolor en el vientre, gimoteé duro.
-Vente conmigo amor- susurró.
-Edward… - dije entrecortada.
-Bella…- susurró irregular
-Te… a… mo…- logré decirlo.
-Yo… tam… bien… a…mor…- dijo.
Nos llenó la explosión del orgasmo, mi vientre palpitaba dolorosamente sintiendo su miembro vehemente también, Edward cayó encima de mí, mientras nos recuperábamos del sopor. Nos encontrábamos empapados, estaba acariciando su cabello de ángel, se giró y me abrazó mientras acomodaba encima de su brazo, nos tapó con el cubrecama. Enseguida escuché su respiración ya acompasada y suave, cerré mis ojos.
-Fin del Flash Back-
Tenía los ojos cerrados, juraba que mi cuerpo había reaccionado otra vez con este recuerdo, estaba enormemente excitada, mientras Edward se colocaba a mi lado y me abrazaba fervientemente.
-Gracias amor, no te imaginas la alegría que me embarga que recordaras nuestra primera vez- dijo.
-Yo… quiero confesarte algo- dije girando mi cara para otro lado, se elevó la temperatura de mi cuerpo codiciosamente, y mis mejillas estaban sonrojadas.
-Dime amor, ¿por qué volteas la cara?- preguntó.
-Este… tengo pena- confesé girando mi cabeza al frente.
-No te de pena, te escucho- dijo.
-¿Cómo decírtelo?- murmuré, -mi cuerpo ha reaccionado frente al recuerdo- dije sin rodeos.
-Amor…- murmuró sorprendido, -no te voy a mentir, llevo más de un año en celibato, no he estado con nadie más- confesó
-¡Oh!- gemí con extrañeza.
-Quiero unirme contigo físicamente cómo antes, pero ahora no es posible- dijo.
-Mm… ya- dije.
-No quiero que te sientas rechazada, dame tiempo- comentó.
-Está bien, tranquilo- contesté.
El lugar ya estaba oscuro, ni me había inmutado de ello. Mi adonis se levantó, me invitó que lo siguiera. Fuimos hasta la sala, allí ya estaba la familia no más. Nos sentamos cada uno en su silla respectiva, Esme y Alice estaban charlando de sus cosas, mientras Carlisle ojeaba un periódico.
-No quisimos interrumpirlos- dijo Esme.
-Tranquila mi ángel- respondió
-¿Desean comer algo para preparar a todos?- preguntó.
-Bueno madre- respondió Carlisle divertido.
Todos soltamos una carcajada por el dicho del padre. Fui hasta la cocina a acompañar a Esme a preparar con ella la merienda.
-¿Te ha dicho algo Edward?- preguntó curiosa.
-¿Sobre las flores?- pregunté.
-Si cariño-
-Me gustó la sorpresa, y le conté sobre mi recuerdo-
-Que bien hija mía, y ¿qué te dijo sobre ello?-
-Ambos estamos iguales de necesidad- confesé agachando mi cabeza.
-Tranquila, es normal y más que ustedes estuvieron muy unidos, por eso puedes tener flechazos de memoria sobre un beso, un abrazo, una caricia, un mimo-
-Sí, Esme-
Entramos en un silencio cómodo, mientras preparábamos la cena liviana. Se trataba de un té con rodajas de pan untado de queso fundido.
Llevamos la comida sobre la bandeja las dos para repartir. Mientras Esme repartía el té, yo iba haciendo lo mismo con los emparedados. Me senté y comí con agrado. Cada uno estaba en su mundo inmerso. Terminamos de cenar. Esme pidió amablemente a Alice que recogiera la loza mientras nos daba las buenas noches. Deseé a todos las buenas noches salvo mi adonis, fuimos juntos hasta el tercer piso, nos proporcionamos un abrazo amoroso y un beso de las buenas noches.
Me cambié de ropas y me acosté, mi día de hoy había sido trajinada, un agradecimiento mental al cielo y caí dormida profundamente.
Gracias a las chicas que me alimentaron con un review, así mismo tomo buenas críticas constructivas, recuerden, eso forma parte del proceso de aprendizaje tanto para mi como para ustedes. Las que no me dejaron un rw no se preocupen, el hecho de visitarme y leer es un aliciente para mi.
A cremita, Vivi85, Chayley, gabiieDUENDE, Mimabells, y MaríaCullen (mi sacasonrisaspersonal :P) me alimentaron con un rw en el capítulo anterior =DDDD ¡GRACIAS! Obviamente a mi amiga Nath, pero a ella no puedo decirle esoo T_T jejejeje, romperíamos el tratado :P
Nota especial: Lamento que éste martes no haya nuevo capítulo, pero hasta el próximo viernes subiré nuevo, he estado muy ocupada con lo de la universidad, por lo tanto no he podido escribir, además de ello, mi Musa no regresa T_T jejejeje, así que debo estar muy calmada y tranquila para que esté de nuevo conmigo :P si puedo subir antes lo haré, pero lo más posible es que no pueda. ^^
Las amo mucho. El próximo capítulo será el viernes. Próximo spoiler el martes - http: / /metamorfosispersonal .blogspot .com
Un abrazo, desde Colombia. Con afecto Kathy.
