Perdón por la tardanza, sé que no valen las escusas, pero la inspiración me abandonó y no podía continuar la historia. Y hacer un solo parrafo me costo, que para que les cuento.
Así que no les quito mas su tiempo…
Capitulo 14. Una tarde con la muerte
Bulma abrió con dolor sus adormilados ojos. En esos momentos los rayos del sol que se colaban por las cortinas le lastimaban demasiado. Se levanto con pereza y tan pronto como lo hizo, sintió su cabeza estallar. Casi inconcientemente se reprendió por haber bebido tanto alcohol. A tras pasos se dirigió al baño, pues necesitaba urgentemente una ducha caliente.
Una hora mas tarde, la bella peliazul salio de su habitación sintiéndose mejor, aunque todavía sentía como si no hubiera dormido nada, acompañado de un vacío en el estomago. El ángel bajo las escaleras y entro a la cocina, donde sus padres ya se encontraban desayunando.
-Buenos días, cariño…-saludo su rubia madre
-Buenos días…-respondió mientras tomaba asiento a la derecha de su padre.
-Bulma ¿estas bien? Te ves enferma…-pregunto con preocupación el señor Brief
-Si, si…-contesto ésta-solo estoy un poco cansada, eso es todo…
-Hija, ayer cuando tu padre y yo llegamos no estabas ¿saliste con el joven Vegeta…?
-He…si…-respondió ella- salimos a dar una vuelta…
-Cariño, sabemos que ya estas grande, pero podrías habernos avisado que ibas a salir…-amonestó su padre
-Lo siento…-contestó apenada- lo tendré en cuenta y prometo decirles la próxima vez que salga…
-Esa es mi niña…-dijo con orgullo el científico
-He, mamá ¿has visto ha Vegeta?-preguntó recordando que no lo había visto todavía
-El apuesto Vegeta esta en el jardín…-respondió la rubia- desde temprano esta haciendo ejercicio ¡¡no es maravilloso!! Que saludable…
-Si, claro…-susurró ella- mamá, creo que luego desayuno, todavía no tengo hambre…
Bulma salió deprisa, el olor a comida comenzó a revolver su estomago y no quería hacer una escena enfrente de la mesa. Sin tener nada mejor que hacer, la ojiazul se dirigió al jardín. En cuanto llegó, pudo ver al custodio haciendo un par de ejercicios, como no daba indicios de que la hubiera visto, el ángel se dirigió hasta donde él estaba.
-Hola…-saludó ella
-No molestes…-gruñó este, mientras seguía con sus lagartijas
El ángel arrugó el ceño, ese no era el saludo que hubiera deseado. Lo miró con rencor por unos momentos, dio media vuelta y dando zancadas se fue a sentar a unas de las sillas que se encontraban resguardadas del sol.
Si Vegeta pensaba que se iba a deshacer tan fácil de ella, estaba muy pero muy equivocado. Llamó a unos de los robots sirvientes, les ordenó un vaso con agua y unos lentes de sol, no pasaron ni cinco minutos cuando sus órdenes se habían llevado a cabo. Se colocó los lentes y se dedico a disfrutar de la vista: el sol resplandeciente, una alberca con aguas cristalinas, el exótico jardín y un muy, muy sudado Vegeta.
Sin que ella misma lo notara, se bajo los lentes y observó con descaro al custodio que seguía entrenando. ¡¡Por el supremo kaiosama!! Nunca había visto al pelinegro en esas fachas: unos cortos pantaloncillos que se ajustaban al cuerpo y unos tenis, era lo único que lo tapaba, dejando a la vista su torso desnudo y sus esculpidas piernas. La ojiazul dejó salir un jadeo involuntario.
Vegeta dejó sus lagartijas y comenzó con unas abdominales. Cada que realizaba una, sus músculos se contraían por la acción. Para Bulma, ninguna acción paso desapercibida, desde que él estaba en el pasto con sus brazos detrás de su cabeza hasta que se doblaba y volvía a bajar, la chica comenzó a encontrar difícil respirar y contener el exceso de saliva de su boca a la vez.
-¡¡Bulma, teléfono!!-grito su madre desde el interior de la casa, sacando de su ensoñación a la peliazul.
-V-voy…-contestó apartando rápidamente la mirada del pelinegro. A paso veloz regreso a la sala, reprochándose mentalmente por mirar a de ese modo al ojinegro, por kami era Vegeta, el custodio de la muerte, "pero que cuerpo" pensó inconcientemente- cálmate Bulma, no puedes ponerte así por él, de seguro todavía es el alcohol que hace que tengas alucinaciones…
-Bulma, cariño ¿con quien hablas…?-preguntó la señora Brief con teléfono en mano.
-He…con nadie mamá, hablaba sola…-rió nerviosamente. Le quitó el teléfono a la rubia y contestó la llamada- ¿Alo…?
-¿Bueno? ¿Señorita Brief? Habla Kinmy…
-Ha, hola…-contestó reconociendo la voz de su secretaria
-Muy buenos días señorita…- respondió la chica- lamento molestarla en domingo, pero debía informarle que la señorita Kazaky vendrá mañana a la ciudad y pidió una cita con usted para tratar el embarque de algunos productos para su empresa…
-He…yo…-Bulma se sintió incomoda con las noticias, no conocía a esa tal Kazaky, y menos sabia de los negocios que mantenía con la Corporación Capsula- ¿es muy urgente?
-Si, señorita Brief…
Suspiro con desgano
-Bien, dile que la veo mañana a las nueve…-respondió a regañadientes
-Claro, eso haré. Que pase un excelente fin de semana…
-Igualmente…-colgó y se recargó en pared. Bien, tendría que preguntarle a su padre sobre los negocios que debía tratar y tal vez, con un poco de suerte, ella no tendría que hacerlo. Con paso lento volvió a entrar a la cocina.
-Mamá ¿Dónde esta papá?-preguntó al no verlo
-Oh, tu padre acaba de salir…-comentó, mientras se dirigía a la salida-voy a alcanzarlo, te veo mas tarde. Ah, y si sales de nuevo con el apuesto Vegeta, no llegues tarde, te veo más tarde cariño, chao…
-Adiós…-contestó de soslayo. Se sentó en una silla y hundió su cabeza entre sus brazos. Ese día apestaba.
El sonido de los pasos la alerto y dirigió su cabeza hacia la entrada por la cual Vegeta acababa de entrar, él camino directo al refrigerador, tomó una jarra de leche y bebió hasta saciarse.
Mientras tanto, Bulma lo miraba furtivamente, seguía vestido de la misma forma que cuando estaba en el jardín, y eso la incomodaba de sobremanera. El custodio dejó la jarra y se dirigió a la salida, pero no había dado un paso lejos de Bulma, cuando ésta sintió el cálido aliento del pelinegro en su oído.
-La próxima vez que me mires, trata de hacerlo con disimulo…- susurró el pelinegro, haciendo que el ángel se tensara de inmediato, utilizando toda su fuerza de voluntad ella lo encaró.
Vegeta la veía con una sonrisa torcida en el rostro.
-Quita esa cara…-se burló-me gustaba mas la de pervertida que tenias antes…
Antes de que ella pudiera hacer o decir algo, el custodio se había ido de la cocina.
Pronto sintió su rostro enrojecer de vergüenza
-¡¡Yo no soy ninguna pervertida…!!-le grito a un ausente Vegeta. Toco su rostro y sintió como ardía por culpa del pelinegro-ni que estuviera tan bueno…
Con cuidado Bulma regresó a su habitación. Lo que menos quería ahora era toparse nuevamente con el custodio.
Después de estar casi media hora en su cuarto, se dio cuenta que de estar mas tiempo encerrada moriría de desesperación, así que tomó su bolso, su cartera y su llaves y salio corriendo rumbo a la cocina, escribió una nota en donde les explicaba a sus padres a donde iba, la pego en el refrigerador y tan rápido como llego, se fue corriendo rumbo a la entrada de la Corporación, todo en tiempo record.
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Vegeta entro a la casa después de suspender nuevamente su entrenamiento. En cierta parte era por el hecho de que no era lo mismo entrenar en la Tierra, que hacerlo en el otro mundo –la diferencia era muy notoria- y otra razón, Bulma. El custodio todavía reía por la cara de pánico que puso el ángel cuando la pillo desprevenida, no tenia precio.
Busco por medio del ki a la peliazul pero se sorprendió de que no estuviera en la casa sino a kilómetros de ahí. "Tal vez fue demasiado para ella" pensó el custodio. Se dirigió a la cocina a tomar un poco de agua y cuando estaba a punto de irse, encontró la nota que Bulma había dejado para sus padres.
-Voy al centro comercial…-leyó el pelinegro. Arrugo el papel y lo tiro al suelo- así que la mujer quiere escapar un poco, bien, esto será divertido…
Vegeta subió a su habitación temporal –para su agrado mucho mas cómoda que la que tenia actualmente en el otro mundo- tomo un rápido baño y se puso algo de la ropa que habían dispuesto para él. Sin perder mucho tiempo abrió la ventana del balcón y salio volando directo hacia donde sentía el ki del ángel de cabellera azul.
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Bulma estaba fascinada caminando en ese centro comercial, la última vez había ido con Yamcha y no fue muy grato para ella ir con él. Pero por el supremo kaiosama, comprar era lo más hermoso que podía hacer en esos momentos. No paraba de entrar de tienda en tienda y comprar lo que le gustaba, incluso era mejor que quedarse en casa con el custodio.
Estaba por entrar a una zapatería cuando un vestido rojo llamo su atención, caminó los metros que la separaban del aparador donde la prenda se encontraba. Era hermoso y muy costoso, lo contempló por unos segundos mas, ella tenía el dinero suficiente para pagarlo, así que sin más, entro a la tienda dispuesta a comprarlo.
-Buenas tardes señorita…-la recibió una chica vestida con un traje elegante
-Buenas tardes, disculpe ¿podría mostrarme el vestido rojo que esta en el aparador…?
-Claro, ¿en que talla?
-28 por favor…-respondió el ángel. Mientras esperaba a que la chica trajera la prenda ella se dedico a ver los estantes llenos de ropa.
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Vegeta aterrizó en el techo del centro comercial, no le fue difícil percibir el ki de Bulma –no es que se lo supiera de memoria-
Si estuvieran en el otro mundo, él podría entrar destruyendo las paredes de lugar y volar directo hasta donde ella estaba, pero no, estaba en el estúpido planeta mortal, donde todos los mortales que se encontraran allí correrían asustados y gritando, el supremo Kaiosama le sermonearía sobre "las conducta de un ser inmortal –mas en especifico, la muerte- y los escándalos que tienen prohibidos hacer" y de seguro, conociéndolo bien, le daría una lista tan grande de almas que colectar que estaba bien seguro que cubriría lugares fuera de sus limites.
Por esa sencilla razón, nada como bajar como todo un inmortal civilizado.
Bajó las escaleras de servicio y camino por el pasillo que lo conducía hasta las tiendas del lugar. Con toda la calma del mundo se recargó en el barandal del segundo piso, no quería molestarse en caminar mas de lo necesario buscando a la mujer. Además, según podía percibir, Bulma caminaba piso abajo, casi exactamente bajo de él.
Y efectivamente, segundos después vislumbró una cabellera azul entre la multitud. Parecía muy concentrada en lo que estaba haciendo, por lo que el custodio solo se limito a observarla mientras se detenía frente a un aparador, al parecer ella ni por enterada de su presencia, lo que hizo que el pelinegro sonriera. Apresuró el paso para no perder de vista al ángel que acaba de entrar a la tienda.
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-Aquí tiene señorita…-dijo la chica con el vestido entre sus manos-los probadores están al fondo a la derecha, si gust-…
-¡¡Oh pero que hermoso…!!-exclamaron a las espalda de la peliazul
Antes de que Bulma pudiera reaccionar, una mujer pelinegra le había arrebatado prácticamente el vestido a la chica que la estaba atendiendo.
-¿Qué talla es…?-pregunto con voz sumamente chillona
-2-28…-hablo la joven
-¡¡Ahhh…!!-soltó la morocha- ¡¡qué bien, esa es mi talla!!
-He, disculpe…-intervino la ojiazul-ese vestido es mío, la señorita acaba de dármelo…
-¡¡Perdón…!!-chillo de nuevo la mujer-en ningún lado dice su nombre, ¿o si?
-Pero como se atreve…-contesto enojada el ángel-¿que no sabe con quien esta hablando?
-¿Debería…?-se burlo la pelinegra
-Señoritas, por favor cálmense…-pidió la chica de la tienda acercándose a la recién llegada
-Nadie pidió tu opinión…-respondió secamente la morocha apartándola de un tirón
-Oye me anoréxica de quinta…-contestó enojada la ojiazul-tu no eres nadie para ir insultando a los demás…
-¿A si…? ¿Y quién demonios eres para hablarme así, maldita bruja…?
-¿Bruja?-repitió con rabia-escúchame bien estúpida, yo soy Bulma Brief y si me sigues provocando me encargare personalmente de mandarte al otro mundo ¿me entendiste arpía…?
-Eres una…
-Paren por favor…-pidió la chica de la tienda, pero ninguna de las dos la escuchaban, pues ambas están sumergidas en una pelea verbal y tirando del vestido-¡¡Seguridad!!
En cuestión de minutos ambas mujeres eran sujetas por dos policías. La chica pidió que se llevaran a la pelinegra, mientras se disculpaba una y otra vez con Bulma, pues sabia que si su jefe se enteraba del alboroto por el que había pasada la heredera de los Brief, ella terminaría perdiendo su empleo en la tienda.
-De verdad, lamento mucho lo que paso…
-No debes disculparte…-comento Bulma con arrepentimiento-en todo caso soy la que debe una disculpa, creo que no debí armar un escándalo…
-No se preocupe, en todo caso, esa mujer fue la causante de todo eso…
-Sí, supongo…-suspiro el ángel-oye, ¿todavía puedo probarme ese vestido? De verdad me ha gustado…
-Claro, pase…-comento con más entusiasmo la chica haciendo a un lado-he, disculpe señorita Brief…
-¿Si…?
-G-gracias por defenderme…-comento con un poco de vergüenza
-De nada…
-K-karim…
-De nada Karim…- le brindó una sonrisa y entró a los vestidores.
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Vegeta contempló todo el alboroto que había causado Bulma contra la hurraca esa, le sorprendió mucho la forma tan despectiva que ángel había utilizado al hablar, tan altanera y prepotente que sonaba exactamente a él.
Salió de su escondite y la siguió hasta los probadores. Entrar en la tienda sin ser visto fue una tarea sumamente sencilla, un poco de súper velocidad y ni siquiera la peliazul lo había podido ver. Pero ahora que ella había entrado a los probadores no tenía que seguir ocultándose.
Debía admitir que estuvo tentado en entrar en medio de la discusión, pero sabía que eso no era lo más sensato que se le había ocurrido, sobre todo porque quedaría como un idiota enfrente de la mujer, y eso era lo último que tenía planeado hacer.
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Bulma se quito la blusa y los vaqueros que llevaba, tomó el vestido del gancho y dejó que la tela callera libremente por su cuerpo. Salió del vestidor y fue directo al gran espejo que estaba en dentro de los vestidores, dió unas cuantas vueltas mientras hacia que el vestido hiciera ondulaciones por su movimiento.
-Se me ve hermoso…-comentó para si misma
-Ni tanto…-hablaron nuevamente a sus espaldas
-¿Pero que…?-vio por el espejo la imagen del custodio recargado cerca de la puerta, con los brazos cruzados y viéndola con un deje de aburrimiento. Pensó que se estaba volviendo loca, pero al voltear y ver que el seguía en la misma posición, se dio cuenta que él era tan real como el vestido que llevaba puesto-¡¡Vegeta!! ¿Pero que demonios haces aquí?
-Paseando…-comento el pelinegro con casualidad
-¿En un vestidor de mujeres? Si, como no…
El se encogió en hombros
-Bueno, uno nunca sabe cuando terminara perdiéndose…
-Aja, sobre todo tu, oh poderoso señor del "nunca me pierdo"
-¿Irritada por algo?-comento burlón el custodio
-¿Yo? Que va, solo que tuve que pelarme con tipa por este vestido, tu que te apareces aquí como si este fuera un lugar turístico y me das la peor de las escusas y-y…
-¿Y que estas escapando de mi?-preguntó él
-Exacto, digo no, ¡¡por supuesto que no…!!-gritó ella
-Claro que si, fue por lo de la mañana ¿me equivoco?-preguntó mientras se acercaba a ella-sabes, eres mala diciendo mentiras…
-A-aléjate de mi…-amenazó la chica retrocediendo un par de pasos
-¿Por qué debería de hacerte caso, he?
-¡¡Señorita Brief!!-interrumpió desde la puerta la chica-he, mmm… lo siento, pero no esta permitido que entren hombres a los vestidores de mujeres, lo lamento, pero tendrá que salir señor…
Vegeta volteó para mirar a la chica que lo estaba interrumpiendo
-S-se ser-ria t-tan ama amable de sa-sa…lir…-tartamudeo la joven al ver al custodio, sus mejillas se tiñeron de rojo y agachó un poco la mirada al no soportar la penetrante del custodio.
Bulma miro la escena y de repente recordó las decenas y decenas de miradas lascivas que le dirigieron la noche anterior al pelinegro. Los halagos de los que fue objeto, y como si de una mecha que acaban de prender se tratara, el ángel se interpuso entre Vegeta y la chica.
-Karim, lo siento, pero el viene conmigo…
-¿He? Oh bueno, supongo que por esta vez lo dejare pasar…-hablo la chica, volvió a ver al custodio y el tartamudeo regreso a ella- c-con p-permiso…
Una vez solos, Bulma se dirigió de nuevo al vestidor a donde había dejado su ropa. Mientras ella se cambiaba el pelinegro se sentó en uno de los taburetes de los vestidores, si el ángel pensaba que él la iba a dejar en paz, estaba muy pero muy equivocada. No estaba dispuesto a dejar su diversión de lado, no después de estar por más de dos días en ese horrible planeta lleno de insectos mortales.
-Pensé que ya te habías ido…-hablo Bulma en cuanto abrió la puerta. No esperaba que él estuviera ahí todavía.
-Es aburrido estar en esa casa…-respondió indiferente
-Ah, y por eso te dedicas a seguirme…-aseguró con ironía
-…-el pelinegro le lanzó una mirada que asustaría a mucho, pero al parecer, no a ella.
Bulma alzó una ceja
-A solo…-comentó mientras se acercaba al custodio, sus brazos detrás de su espalda y una mirada acusadora-que me sigas a propósito… ¿acaso no puedes estar sin verme…?
-¿Te has vuelto loca…?-preguntó retrocediendo, ahora los papeles se habían cambiando y el ángel parecía haber olvidado el suceso de la mañana-me importa en lo mas mínimo donde estés o que hagas…
-¿En serio…?-preguntó cantarina-¿y qué haces aquí? Sabes, no insultes mi intelecto diciéndome que te perdiste, podrías estar en medio de la nada y aun así sabrías en donde estas…
-Lo que haga o deje de hacer, no es de tu incumbencia…
-¿A no? Veamos…-comento mientras ambos se desafiaban con la mirada-primero que nada, tú me mandaste a este planeta, después, dices que vendrás a visitarme y no lo haces…
-¿Otra vez con eso…?
-¡¡Tercero!!-lo protesto ella callando su interrupción-mandas a Juuhachi y a Juunana para que me cuiden, sabrá kamisama de qué. Cuarto, llegas tú y los mandas a volar y por último, estas aquí en medio de un probador de mujeres como si de un centro turístico se tratara ¿Qué no es de incumbencia dices? Oh, no señor, tengo todo el derecho de saber porque demonios haces todo esto…
Vegeta vio que la peliazul espera una respuesta por sus acciones, pero lo que ella no sabía, es que ni él mismo tenía esa respuesta. Solo sabía que desde la llegada del ángel a su vida, su mundo estaba de cabeza, él nunca en su sano juicio, ayudaría a alguien y ahí estaba, cuidándola de los traumas de su oficio, ¿en qué momento dejo de pensar en sí mismo y pensar en ella como prioridad? No tenía ni la más mínima idea.
-¿Vas a contestarme…?-la voz de Bulma lo sacó de sus pensamientos
-Piensa lo que quieras, yo me largo…-el custodio prefirió no decir algo de lo que no estaba seguro.
Bulma lo vio salir despacio de los vestidores, de verdad quería saber porque actuaba así, pero algo dentro de ella sabía que el custodio no le diría si lo presionaba. Con un suspiro de resignación se apresuro a alcanzarlo.
-Vegeta, espera…
Él volteó como si ella fuera la molestia más grande del mundo
-Bueno, ya que estas aquí, pensé que tal vez podrías acompañarme un rato, de un modo no hay nadie en la casa…-el ángel esperó paciente su respuesta, de alguna forma, ella pedía las cosas y el custodio siempre terminaba aceptándolas…
-Bien
A pesar de su escuálida respuesta, Bulma sonrió por lo dicho, pago de prisa el vestido y se reunió con Vegeta en la entrada de la tienda. De mala forma, él le arrebato las bolsas que llevaba y se dejó arrastrar a donde ella lo llevara.
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-¿Estás seguro…?-preguntó con aburrimiento
-Por supuesto señor…-respondieron rápidamente- las fuentes son confiables, en ese planeta existen unas esferas capaces de conceder cualquier deseo…
-Que interesante…-su voz melosa acompañaba cada una de sus palabras-Quiero que establezcas las coordenadas de ese planeta y que me lleves lo más rápido posible…
-A la orden señor...-el sujeto hizó una reverencia y comenzó a salir del ala principal
-Soldado Zabon…
-¿Si Gran Freezer?
-Asegúrate de no destruirlo, tal vez pueda conquistarlo más tarde…
-Como guste, señor…
Continuara…
Jeny Devil: Hola niña!! Sé que no tengo perdón, no te he dejado reviews, sorry pero no tengo internet y bueno, el cyber no me gusta mucho, como que no me inspira, jajajaja. Bien, tengo una mala costumbre, leo los reviews antes de leer el capitulo y bueno leí los comentarios que te dejaron, dios me bajaron los ánimos hasta mi. Me siento como una desadaptada social...T_T. Y si con las nuevas correcciones tu historia quedo mejor, animo, sigue escribiendo.
Diosa Luna, shadir, uchihabrun, scarleth draven, any chan, sashimura, kurayami k: Perdon por hacerlas esparar tanto, pero bueno ya actulize y ¿que tal? me meresco un review de ustedes o un abucheo...jejeje
Bien, las cosas se empiezan a poner en la mesa, Vegeta cada vez más débil ante Bulma y esta se está dando cuenta del poner que tiene sobre él. Y luego, chacha chan, aparece Freezer, ¿Qué tal?
Espero que haya valido la pena la tardanza...
Bye, bye
Adickdelta
