Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.
El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…
Capitulo 10: Corazón roto
La chica sonrió y de un rápido movimiento besó en los labios a Syaoran apoyando su cuerpo totalmente en él, como devorándoselo.
Sakura seguía ahí parada, como una tonta mientras sentía como el alma se caía a sus pies, su mundo se derrumbaba y un nudo de apoderaba de su garganta. Apretó los dientes endureciendo la mandíbula mientras fruncía el entrecejo y hacía fuerza para no llorar.
Se acercó lentamente hacia donde su "novio" estaba y se puso frente a él, que seguía besando a la colorada sin percatarse de la presencia de Sakura. Se separaron por falta de aire, sus besos eran fogosos, no como los de Sakura, que estaban cargados de amor y de ternura y de…
- Sakura. – Dijo Syaoran sorprendiéndose de ver a su novia ahí parada frente a él, mostrándole la mirada más triste y profunda que nunca había visto en ella. Sintió como su alma se partía en dos pedazos al verla sin siquiera poder reaccionar. ¡Que idiota que era! – Lo siento. – Dijo agachando la mirada.
Pero Sakura no reaccionó, se quedó ahí plantada mirándolo con un dolor inexplicable en su mirada, pero nada comparada con el dolor de su corazón.
Enseguida el castaño apartó de golpe a la chica que estaba junto a él y caminó hacia "su novia", quería que lo insultara, que le dijera de todo ,pero no que se quedara callada... sin siquiera moverse.
- ¡Sakura por favor reacciona! – Gritó Syaoran al ver que no decía palabra alguna. Prefería que le pegara, o que lo insultara hasta el cansancio.
Pero no pudo siquiera insistirle a la castaña que se dignara a pestanear siquiera ya que alguien se le tiró encima y comenzó a pegarle con una furia increíble.
- ¡¿Cómo pudiste pedazo de mierda?! – Gritaba el rubio que se encontraba arriba de Syaoran.
Una chica de cabellos largos y negros miraba todo consternada. No entendía nada. Miró a Sakura, quien seguía inmóvil con la mirada perdida e intentó acercarse a ella, pero hizo un gesto para que no lo hiciera.
- Adiós. – Dijo la castaña antes de meter sus manos en los bolsillos y salir de la casa aún confundida, con la mente en blanco.
Caminaba por las calles. Aún faltaba para el amanecer y no sabía que hacer, si regresar al colegio o ir a su casa.
Caminaba sin rumbo por las calles de Tomoeda preguntándose el porque, mientras silenciosas lágrimas resbalaban por sus ojos. ¿Es que realmente existía un porque? Quizás Syaoran siempre jugó con ella y vaya uno a saber cuantas veces estuvo con otra mientras decía llamarse su novio.
Se cruzó con un hombre y le pidió un cigarro. Lo encendió y comenzó a fumar mientras caminaba, y sin darse cuenta, llegó ante las grandes rejas del instituto Seijo.
Lo mejor sería descansar. Caminó hacia la puerta trasera del colegio y entró por la puerta trampa. Subió al tercer piso y entró en su habitación.
El cigarro se había consumido totalmente. Buscó entre sus cosas y finalmente encontró lo que buscaba. Tomó el polvo blanco y preparó unas líneas sobre el escritorio y aspiró, aspiró hasta el cansancio, hasta quedar tirada en el suelo con una sonrisa inconciente con alucinaciones en su cabeza… volando en un mundo a parte.
- Ya no se ni para que vivo…
Escuchó unos gritos que provenían del living, así que decidió dejar a Eriol tranquilo en el baño descansando mientras iba a ver que ocurría.
Corrió por el pasillo que estaba a oscuras y llegó hasta el susodicho lugar. Donde vio gente llamando por teléfono, otros filmando con sus celulares y sacando fotografías.
- Tomoyo, al fin llegas. – Dijo la morocha asustada.
Tomoyo miró escandalizada la escena e intentó separarlos, pero recibió un fuerte codazo por parte del rubio.
- ¡Kero por favor para! – Gritó Tomoyo.
Meiling corrió hacia el pasillo en busca de ayuda y golpeó todas las puertas de las habitaciones.
Vio a Eriol sentado en el inodoro del baño y le pidió que lo ayudara.
- Ve a la última habitación del fondo a la derecha, está Takashi. – Dijo Eriol mientras se levantaba algo mareado a ayudar a Syaoran.
Meiling corrió hacia la puerta que le dijo Eriol y tocó para ser recibido por Takashi, quien tenía una toalla blanca en la cintura.
- ¿Qué sucede Meiling? – Preguntó el chico.
- Ayúdame Yamazaki, por favor, Kerberos está matando a Syaoran. – Dijo Meiling.
- Bien, voy a buscar ropa y enseguida voy. – Dijo Takashi cerrando la puerta para salir segundo más tarde con un jean negro y sin remera alguna.
Chiharu salió con una remera larga detrás de él.
- ¿Qué ocurrió Mei? – Preguntó Chiharu mientras seguían a Eriol por el pasillo.
- Kerberos está matando a Syaoran. – Dijo Meiling mordiéndose el labio inferior.
Llegaron al living y Takashi apartó, con mucho esfuerzo, a Kero de Syaoran mientras intentaba sostenerlo para que no siguiera golpeándolo.
Eriol ayudó a levantarse a Syaoran.
- ¿Qué pasó Mei? - Preguntó Tomoyo quien estaba preocupada y buscando a Sakura.
- No se, estaba con Kerberos y necesitaba tomar un poco de aire, así que vinimos para acá, y… Syaoran estaba besando a una colorada…
- ¡¿Qué dices?! – Preguntó Tomoyo. - ¿Dónde está Sakura? – Preguntó la amatista.
- No lo sé, se fue…
- ¡Demonios!.
Tomoyo tomó su campera y salió a toda prisa de la casa buscando a Sakura.
- ¡Eres una mierda Syaoran! – Gritó Kerberos, quien tenía todo el rostro rojo por la fuerza que hacía por intentar zafarse de los brazos de Yamazaki.
- No quise hacerlo, lo siento mucho, de verdad… tengo que hablar con Sakura… no se que me pasó… - Dijo Syaoran buscando a la castaña con la mirada.
- ¡¿hablar con ella?! Yo te mato, no puedes ser tan descarado, imbécil, basura. ¡Me prometiste que no la lastimarías!
- ¡Te dije que estoy arrepentido! Ella me provocó... mas el alcohol que tenía ensima... – Gritó el castaño.
- De nada sirve ya… ya el daño está echo. – Dijo Meiling acercándose lentamente. – Metiste la pata hasta el fondo primito… - Dijo antes de irse por la misma puerta por la que media hora antes había salido Tomoyo.
Llegó finalmente al colegio y entró por la puerta trampa, a pesar de no estar segura de que Sakura esté en el colegio después de hacer al menos 20 llamadas que nunca fueron contestadas.
Subió hasta el tercer piso sin hacer el menor ruido y entró en su habitación…
- ¡Sakura! – Gritó al verla completamente inconciente con una sonrisa diabólica en sus labios. – Oh por dios Sakura¿Qué te has hecho?
Como pudo levantó a la castaña en brazos y la recostó en su cama.
- Reacciona Sakura, por favor. – Suplicó mientras intentaba despertarla con alcohol… con agua, con todo lo que encontrara. Hasta incluso la abofeteó.
Le quitó la ropa y le puso el pijama y deshizo la cama de la castaña para meterla adentro y taparla, comenzó a tiritar de frío.
Miró a su alrededor y encontró la bolsa con el polvo blanco sobre el escritorio.
- Cocaína… - Susurró para luego mirar preocupada a la castaña que empezaba a decir alucinaciones mientras temblaba acostada en su cama.
Unos pasos de tacón se comenzaron a escuchar y luego el pomo de la puerta de la habitación de las chicas giró un poco. Instintivamente, Tomoyo se metió la bolsa de cocaína dentro de la ropa y miró temerosa a quien podría estar entrando en ese momento a la habitación.
- Tommy… ¿Cómo está? – Preguntó una voz femenina.
- Mei… - Susurró Tomoyo sacando a la luz la bolsa que pertenecía a Sakura.
- Ya veo… - Contestó la morocha de ojos rubíes al ver el polvo blanco.
Se acercó a la castaña y le acarició el cabello. Su frente estaba sudada.
- Me recuerda a Syaoran. – Dijo Meiling. – Cuando vivíamos juntos en Hong Kong y lo tenía que cuidar por noches enteras mientras…
- ¡No nombres al imbécil de tu primo en este momento! – Gritó Tomoyo fulminando a Meiling con la mirada.
- Se que tienes razones para estar enojada con él pero…
- Pero nada, Sakura lo ama… y él le destrozó el corazón… lo se. Sakura ya no se drogaba más y si por su causa vuelve a hacerlo… va a ver de lo que soy capaz…
- Él está muy arrepentido…
- No me consuela eso. – Dijo Tomoyo. – Ya no me consuela…
Meiling suspiró y asintió con la cabeza… después de todo, entendía por lo que su amiga estaba pasando y era totalmente normal… hasta a ella, que le perdonaba todo a Syaoran, le había molestado lo que le hizo a Sakura.
Syaoran llegó al colegio en un estado deplorable. Ayudado por Eriol y Takashi, con la cara completamente hinchada, apenas pudiendo caminar.
- Y yo me quejaba de Spinelsun. – Dijo Eriol chasqueando la lengua. Gracias a Dios se le había pasado el efecto del alcohol y estaba un poquito más lucido. Al menos hablaba con claridad.
- Tienes suerte macho. – Dijo Takashi mientras abría la puerta de la habitación. – Kerberos casi te mata.
Syaoran no podía mover la boca de tan hinchada que la tenía. Verdaderamente Kerberos tenía una fuerza descomunal.
- Sakura… - Fue lo único que alcanzó a decir de toda la frase que tenía formulada en su cabeza: Quiero ver a Sakura.
- Mph… no creo que ella quiera verte men. – Dijo Takashi mientras ayudaba a meter con ropa y todo al castaño en su cama. – Mejor que descanses y mañana, cuando estés más lúcido hables con Sakura.
Syaoran hizo una mueca de dolor al sentir su cuerpo apoyarse en la cama y se acomodó de una manera tal que no le dolieran sus golpes.
- Mañana si te ve la directora Makeshi va a hacer un escándalo de primera. – Dijo Takashi rodando los ojos.
- Mph… seguramente… - Dijo Eriol. – Tengo que ir a hablar con Tomoyo…
- ¡Otro más¿Ustedes son suicidas? Deben estar durmiendo las chicas pedazo de idiota. – Dijo Takashi sacándose la ropa para ponerse el pijama.
- Pero... tengo que agradecerle. – Dijo Eriol intentando salir.
- Escucha, mañana es sábado y por lo que veo se suspenderán las carreras… así que tienes todo el tiempo del mundo para agradecerle a tu qurida Tomoyo. – Dijo Takashi, ahora vete a dormir. Tenemos la suerte de que Kerberos no viene a dormir hoy acá…. Espero que cuando vuelva esté un poco mas calmado.
- Eso espero. – Dijo Eriol desistiendo de su idea de ir a ver a Tomoyo y acostándose a dormir.
Chiharu y Rika llegaron finalmente y se metieron en la habitación. Pero solo encontraron a Sakura durmiendo al lado de Tomoyo, quien la abrazaba y Meiling durmiendo normalmente en su cama.
- Pobre Sakura. – Susurró Chiharu.
- Si… Syaoran resultó ser un terrible hijo de puta…
- Así es…
Ambas chicas apagaron la luz y se acostaron a dormir. Mañana sería un nuevo y difícil día… al menos para Sakura… y para Syaoran.
El sol ya no lo dejaba dormir. Abrió sus ojos perezosamente y un fuerte dolor de cabeza lo invadió.
- Maldita resaca. – Susurró mientras con los ojos cerrados, buscaba sus zapatillas.
Entró como pudo al baño y se lavó la cara con agua helada. Abrió el grifo de la ducha y dejó que el agua tomara una temperatura cálida. Se sacó la ropa y se metió dentro dejando que el agua recorriera todo su cuerpo.
- ¿Qué demonios me pasó? – Se preguntó mientras enjabonaba su cuerpo.
Sus ojos hacían rato que estaban abiertos mirando la pared blanca forrada con posters y afiches. Solo sentía los ojos arder y unos brazos cálidos rodeándola.
Vio una mano nívea con prolijas uñas pintadas de blanco con finas pulseras plateadas que la adornaban.
Se levantó sin despertar a la amatista que dormía profundamente en su misma cama y entró en el baño. Salió enseguida con la pollera reglamentaria del colegio y una musculosa negra. Dejó su corto cabello suelto y salió de la habitación. Todavía seguían todos durmiendo. Nadie en los pasillos, nadie en las escaleras.
Abrió la puerta del bufet y chocó con una persona… justo con una de las personas que menos quería hablar en ese momento.
- Ah, pero si es Kinomoto. – Dijo una voz fastidiosa mientras se arreglaba su corta pollera de jean.
- No quiero discutir Yukiko, hoy no. – Dijo Sakura pasando por al lado de ella sin darle el mínimo de pelota.
- ¡No me provoques Kinomoto! – Gritó Yukiko tomándola por la muñeca.
- Por favor Yukiko… hoy no. – Dijo Sakura agachando la mirada.
- Huy… ¿Qué pasó¿Nos despertamos de malas hoy? – Preguntó cínicamente.
- Déjame en paz… Yukiko por favor. – Dijo Sakura concentrando fuerzas para no llorar frente a su peor enemiga.
- Au, pobrecita la niña quiere llorar.
- Ja, eso quisieras Makoto. – Dijo Sakura.
Salió con una toalla blanca en su cintura y se secó el pelo bruscamente dejándolo bien alborotado. Se puso un jean negro y una remera verde oscuro con negro y salió a desayunar. Su estómago rogaba por algo para comer.
Bajó las escaleras y escuchó una risa que le era muy familiar. No le dio importancia y caminó hacia el buffet.
- Basta Yukiko. – Dijo Sakura perdiendo los estribos.
- ¿Te molesta que te diga la verdad¿O es que acaso a tu novio le va a molestar saber que sigues consumiendo cocaína?
- Te dije que no he consumido cocaína.
- Eso no te lo crees ni vos tonta. – Dijo Yukiko apretando más la muñeca de Sakura.
- Déjame en paz Yukiko, de verdad no quiero pelear hoy.
- Oh… pobrecita, pero te aclaro que me vas a vancar hasta que me aburra de molestarte… es decir… siempre.
Sakura revoleó los ojos y enfocó en algo mas entretenido que la cara de idiota de Yukiko Makoto… y que mejor que el fondo detrás de la cara de Yukiko… pero sus ojos esmeraldas se quedaron clavados en unos ojos ámbares que aún no la habían visto.
- Vamos a otro lugar. – Dijo Sakura desesperándose.
- ¿Qué te ocurre Kinomoto?
- Vamonos, por favor.
- ¿Te volviste loca¿Te piensas que voy a hacer algo que vos quieras?
- ¡Yukiko por favor! – Gritó Sakura.
Syaoran bajó las escaleras finalmente y escuchó una voz familiar que llamaba a Yukiko Makoto. Giró el rostro y efectivamente, estaba la dueña de la voz: Sakura Kinomoto, molestada, como siempre por Yukiko Makoto.
Caminó hacia donde su, suponía, novia se encontraba.
Sus ojos esmeraldas se clavaron en los ámbares de él, se empañaron en lágrimas… Syaoran iba acercándose… Pero Sakura golpeó a Yukiko liberándose de ella y salió corriendo por la otra puerta del buffet y desapareció por el pasillo a toda velocidad.
Yukiko se quedó perpleja por el golpe que recibió de parte de la castaña hasta que se dio cuenta a quien tenía al lado.
- Parece que tu hermosa novia no despertó de buen humor. – Dijo Yukiko acariciándose la mejilla.
- No te metas en donde no debes.
- ¿Qué pasó Syao, hubo pelea?
- ¡Eres irritante Makoto! – Gruñó Syaoran antes de salir detrás de Sakura.
Su entrecejo aún estaba fruncido. Estaba haciendo fuerza aún para no llorar, sabiendo que nadie la vería si se largaba a llorar como una niña histérica que necesita descargarse con algo.
- ¿Qué diablos le estaba pasando?
Su mandíbula está aun tensa y sus puños apretados. El viento mecía sus cabellos tranquilamente mientras el olor al fresco pasto inundaba su olfato
Caminó unos pasos y se sentó detrás de un árbol…. De ese famoso árbol que ella tanto recordaba, que tanto le gustaba.
Desde que tenía memoria estaba allí. Cuando era pequeña y le gustaba el mejor amigo de su hermano: Yukito Tsukishiro, siempre se escapaba en los recreos para verlo en el parque de la secundaria, que siempre estuvo al lado del de primaria.
Luego, en sus primeros años de secundaria, siempre iba a fumar en las raíces de aquel antiguo árbol, incluso se drogó allí… y siempre hablaba con Syaoran en los recreos bajo la sombra de ese árbol y besaba a Syaoran en ese árbol.
Se sentó en una de sus enormes raíces y encontró dos S en medio de un corazón… Recordaba perfectamente ese día… el día en que ambos grabaron sus iniciales ahí mismo.
Flash Back.
- Te amo Sakura. – Dijo el castaño con una sonrisa mientras abrazaba a su novia.
- Yo también te amo mi Syaoran. – Dijo Sakura besándolo tiernamente en los labios.
La castaña metió su mano en el bolsillo de su pantalón y sacó un multiuso, el cual tenía un cuchillo y comenzó a escribir en el árbol.
- ¿Una S? – Preguntó el castaño mientras miraba extrañado lo que su novia hacía.
- Ahora escribe tú una Syaoran. – Dijo la castaña.
Syaoran la miró confundido, mas sin embargo, hizo caso a su novia y tomó el elemento filoso escribiendo también una S.
- Dámelo. – Dijo la castaña mientras volvía a apoyar el cuchillo en el árbol para tallar nuevamente. Esta vez un corazón que encerraba a las dos S.
- Pareces una niña. – Dijo Syaoran abrazando a su novia.
- ¡Listo! Quedó hermoso.
- Eres mi niña, mi hermosa niña…
Fin del Flash Back.
Un suspiró de parte de ella misma, sacó a la castaña de sus profundos pensamientos mientras se abrazaba las piernas sintiendo como la brisa mecía sus cabellos a su merced.
Sus ojos verdes se llenaron de un líquido tibio y transparente que comenzó a deslizarse por sus mejillas. Hundió su rostro entre sus brazos. Estaba muy triste, necesitaba llorar.
De repente sintió una mano en su hombro y se volteó bruscamente para ver de quien se trataba.
- Tomoyo… - Susurró la castaña mirándola con sus ojos borrosos por las lágrimas.
- No deberías llorar así, no por él. – Dijo la amatista sentándose a su lado.
- No puedo evitarlo… - Dijo la castaña entre sollozos. – Me duele mucho.
- Te entiendo Sakura… - Dijo Tomoyo. – Siempre sufrimos por amor aunque sea una vez en nuestra vida… pero alguna vez encontramos al amor verdadero… por más que tardemos una vida en ello.
- ¿Lo dices porque sigues enamorada de Eriol? – Preguntó la castaña mientras mas lagrimas rodaban por su mejilla.
- Así es… pero se que pronto se me va a pasar… es solo un amor de juventud, no quiere decir que dure para toda la vida.
- Es que yo… yo amo a Syaoran Tomoyo. – Dijo la castaña enterrando nuevamente su rostro entre sus manos.
- Y estoy convencida que él también te ama Sakura… pero es un niño aún, no puedes pedir mucho de parte de un niño…
- Ya está bastante grandecito para que le digas niño… sabe perfectamente lo que hace, y justamente, lo que hizo no se lo voy a perdonar…
- Comprendo que estés herida Sakura, pero no por ese rencor que sientes dentro te arruines la vida… puedes evitarlo y superarlo sin usar drogas… caerás de nuevo Sakura…
- No caeré de nuevo Tomoyo, se perfectamente lo que hago, se cuales son mis límites…
- ¿Cómo aquella vez verdad? Como aquella vez que casi mueres por tomar una sobre dosis de pastillas…
- Eso fue porque me las cambiaron Tomoyo…
- No importa, sea como sea. Sabes que no puedes controlarte con las drogas, no tienes un límite cuando empiezas a drogarte… y sabes que no te estoy hablando en vano… lo mejor que pudo pasarme fue terminar de depender de esas malditas drogas.
- ¡No eres mi mamá para decirme que es lo que puedo y no puedo hacer Tomoyo! – Gritó la castaña enfurecida.
- Ves lo que te digo, ya estás volviendo a ser la misma de hace medio año atrás… estas volviendo a caer Sakura.
- No es cierto… ahora Tomoyo, por favor, vete… necesito pensar… sola.
- Como quieras Sakura… pero ten bien en cuenta lo que te dije, no pienso permitir que caigas en la droga de nuevo.
- Déjame… - Susurró la castaña mientras enterraba nuevamente su cabeza entre sus brazos.
La amatista suspiró mientras se ponía de pie y comenzaba a alejarse por la hierba hasta llegar a la puerta que separaba el interior del colegio con el enorme jardín.
Al entrar a la sala común, donde se juntaban generalmente todos para pasar su tiempo libre, vio a Meiling junto con Syaoran y Eriol, quienes hablaban amenamente.
¿Cómo podían hablar así sabiendo en la situación en la que se encontraba Sakura¿Cómo Syaoran podía estar… tan tranquilo? Que equivocada había estado con respecto a él… que equivocada.
Caminó con paso firme mirando directamente hacia esos ojos ambarinos y se plantó frente a él viendo como lo miraba completamente atónito.
- ¡Eres una basura! – Gritó antes de plantarle una terrible bofetada enfrente de todos, quienes se quedaron sorprendidos.
- Tomoyo… - Susurró Meiling sorprendida también.
- ¡Déjame Meiling! – Gritó Tomoyo.
Syaoran aún seguía con la cara torcida a causa de la bofetada de Tomoyo.
- ¿Sabes como está Sakura? – Preguntó la amatista apretando los puños. - ¿Lo sabes?
El castaño finalmente se atinó a mirarla a los ojos y negar con la cabeza.
- La vi esta mañana, pero huyó y no la pude encontrar…
- Lógico… ¡está destruida por tu causa Syaoran! – Gritó Tomoyo. – No puede hablar dos palabras sin largarse a llorar… no puede… ¡Anoche regresó consumida en drogas¡Anoche yo volví de la casa de Kerberos y la encontré inconciente en el piso¡Consumió drogas nuevamente!
Syaoran permaneció en silencio con la cabeza gacha.
- Lo siento Tomoyo.
- No, no es con migo con quien debes disculparte¡es con ella! – Gritó la amatista al borde de los nervios. - ¡Ella te ama¿tanto te cuesta verlo?!
- Yo también la quiero…
- Menuda forma de querer Li. – Dijo Tomoyo. – Y te aviso, querer y amar, no son iguales… se puede querer de muchas formas, amar de una sola. – Esto último lo dijo mirando a Eriol de reojo. – Solo te advierto Li… si Sakura cae nuevamente en drogas, te juro ¡que me voy a encargar yo misma de hacer tu vida miserable hasta el último respiro que lances! Que te quede bien claro…
La amatista se dio media vuelta y salió caminando a paso firme haciendo eco con sus zapatos negros mientras su cabello negro bailaba al ritmo de sus caderas al caminar.
- No me ha preguntado como me siento. – Dijo Eriol Hiraguizawa mientras se sentaba en un sillón que ahí había.
- Oh Dios… me siento fatal… no le he preguntado como se encuentra Sakura… - Dijo Meiling mordiéndose el labio inferior.
- Por lo que dijo no creo que esté muy bien… solo espero que sí lo esté para cuando regrese Kerberos…
- ¡¿Tú piensas en Tomoyo y Kerberos mientras Sakura volvió a drogarse?! – Gritó enfurecido Syaoran reaccionando de golpe.
- Bueno… digamos que fue tu culpa lo que pasó Syaoran… - Dijo Eriol mirando hacia el techo.
- Lo se… no se porque fui tan débil… es que…
- Bueno…digamos que esa colorada tenía un trasero privilegiado y lo movía como una terrible perra…
- ¡Hiraguizawa! – Gritó Meiling dándole un golpe en la cabeza. – Esa chica no se mueve mejor que Sakura, la he visto bailar… lo que pasa es que mi querido primo tiene una especial debilidad por las mujeres. – Dijo achinando sus ojos para mirar a su primo quien se sonrojó repentinamente.
Sus ojos aún estaban consumidos en lágrimas, hinchados, rojos, ardiendo como bolas de fuego… necesitaba de su preciada droga… pero… no quería subir a su habitación para consumir, mucho menos a plena luz del día.
Ya era el décimo cigarrillo que se acababa en menos de una hora y media. El humo gris que largaba por la boca intoxicaba todo el lugar.
De repente sintió unos pasos en la hierba y un palo romperse. Levantó el rostro y vio a una silueta acercarse.
- Creo que los alumnos no tienen permitido fumar dentro del establecimiento¿verdad? – Preguntó una voz gruesa mientras apagaba el cigarrillo que él estaba fumando contra el tronco del árbol en el cual Sakura estaba sentada.
- Lo siento. – Dijo la chica poniéndose de pie y apagando el suyo también.
- No se preocupe, con migo puede fumar, no le diré a nadie. – Dijo con una sonrisa. – Usted es…. La señorita con la que me crucé hace un par de semanas… ¿verdad? Con la que me choqué en las escaleras…
- Ah si, es verdad… usted es el nuevo profesor… que aún no ha empezado por cierto… - Dijo Sakura recordando el episodio en las escaleras hacía una semana atrás.
El hombre sonrió mientras prendía otro cigarrillo y Sakura se quedó mirando la expresión de esos ojos… sus facciones… le era tan familiar…
- Sigo pensando… que nos conocemos de algún lado… - Dijo Sakura.
- Es la segunda vez que me lo dices… entonces realmente me confundiste con otra persona…
- Puede ser… - Dijo la castaña.
- De todos modos vaya uno a saber, quizás me conociste hace algunos años atrás… cuando eras mas joven… once años quizás… quien sabe.
- Puede ser… ¿Once años¿Cuándo yo tenía once años? – Preguntó la castaña abriendo los ojos.
- Digo, quizás menos, quien sabe…
- Claro… - Dijo la castaña sin siquiera mirarlo directamente a los ojos... si ese hombre supiera que significaron sus once años en su vida...
- Y dime¿Qué haces sola a esta hora aquí, con rastros de haber llorando en el rostro?
- Nada… pensaba que hacer de mi vida….
- Vaya, que importancia le das a tu vida hermosa…
- Gracias por el cumplido, pero no lo creo apropiado de parte de un profesor. – Dijo Sakura.
- Aún no soy profesor. – Dijo el hombre guiñándole un ojo, por lo cual Sakura se sonrojó.
- Lo siento…
- No te disculpes… -Dijo el hombre. – Solo te digo, si estás llorando a causa de un chico, o tu vida no tiene razón de ser a causa de un hombre, ni sufras, no vale la pena… un hombre que no ve la mujer que tiene al lado es porque no es un verdadero hombre… y no creo que haya hombre en este colegio que se resista a ti Sakura Kinomoto.
- ¿Cómo recordó mi nombre?
- Un nombre hermoso, perteneciente a una hermosa mujer no es fácil de olvidar. – Dijo el hombre con una sonrisa. – "Mas cuando ese nombre es el motivo por el cual tuve que huir de este país… al fin te tengo nuevamente cerca Sakura Kinomoto y podré acabar con tigo… así como lo hice con tu madre. Pero esta vez si voy a poder degustar tu cuerpo, no como aquella vez en el cual solo eras una niña de once años de edad, ni siquiera tenías esos senos."
- Gracias por el consejo. – Respondió la castaña comenzando a caminar hacia adentro del colegio. – Espero tenerlo de profesor.
- Seguramente me tendrás… - Dijo con una sonrisa mientras veía a Sakura Kinomoto alejarse moviendo ese perfecto trasero el cual rogaba ser descubierto a través de esa corta pollera escolar. – Aunque sea a la fuerza voy a tenerte gimiendo en mi cama… - Dijo el hombre cuando Sakura ya no podía oírlo y su miembro ubicado en la entrepierna comenzaba a aumentar de tamaño.
Holi!
Si, ya se que me deben querer matar por el retraso... pero bueno... tarde pero llegó por fin jejeje :p y no se preocupen por "Doble vida" muy pronto estaré poniendo un nuevo capítulo... eso sí, esoy intentando alargarla... así que los mas probable es que no sea el último el próximo que suba :p
Ahora sí, el fic.. ¿que opinan?
Saku se volvió a drogar... seguirá usándolo como vicio?
Syaoran está arrepentido, pero no sabe todabía la que le espera jojojojo... se va a arrepentir en serio ese muchacho.
Por otro lado, prepárense para las peleas xD porque Sakura se va a mandar una cagada grande y va a tener mas de una en su contra :s y va a ganarse el odio de Syaoran, claro... miercoles... ya les estoy adelantando toda la historia -.-
Jajajaja :p
mmm bueno, ya no les digo nada más... esperen al siguiente capítulo!
Ahora si, los adelantos :)
- Yo cambié Tomoyo… solo déjame demostrártelo.
- Estoy con Spinelsun, Eriol.
- Creí que eso se había terminado anoche Tomoyo… Yo aún te amo… nunca he dejado de amarte Tomoyo.
- No se ha terminado aún… Y yo también te amo Eriol… siempre te amé y lo sabes… pero no te creo que hayas cambiado… no te creo que hayas dejado a esas mujeres de lado para venir acá y decirme que me amas, para esta misma noche ir a acostarte con cualquiera.
- Tomoyo yo...
- ¡No intentes contradecirme porque sabes perfectamente que es cierto! Lo único que hiciste en este tiempo que no estuvimos juntos fue salir con mas y mas mujeres y ni quiero saber por cuanto tiempo mientras salías con migo seguías haciendo lo mismo, ni quiero prensarlo.
:O saquen sus propias conclusiones :p pusse esa parte de los diálogos porque todabía no lo terminé y no pasa nada interesante todabía entre Sakura y Syaoran, así que puse la pequeña conversación entre Eriol y Tomoyo... por supuesto es mas larga, eso es solo un fragmento :)
ñaña
Nos vemos en el próximo capítulo!
MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWSS! DE VERDAD!
SON LO MEJOR!
SON LO QUE ME INSPIRAN PARA SEGUIR ADELANTE CON ESTAS HISTORIAS :p
Un beso enorme
suerte
chau chau!! (L)
