Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.
El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…
Capitulo 19: "Descontroles"
Sentía sus ojos arder sin motivo alguno mientras caminaba sin mucho sentido por los vacíos pasillos del Instituto Seijo.
Afuera el cielo se cubrió por inmensas nubes grises, lo que indicaba que pronto llovería.
A lo lejos se escuchaba una dulce voz que cantaba acompañada de una hermosa melodía en el piano. Sin duda alguna era Tomoyo, quien cantaba como los ángeles… por su cabeza aparecieron viejos recuerdos de cuando ella cantaba junto a su madre quien la acompañaba en el piano.
La melodía era sumamente relajante, lo cual hizo que por unos segundos se parara en mitad del pasillo y cerrara sus ojos imaginándose un hermoso paisaje, con un verde y fresco pasto y una suave brisa acariciándole los cabellos… el aire puro… sin signos de intoxicación.
- Que hermoso… - Susurró al silencio mientras sus ojos continuaban cerrados; pero sus pensamientos fueron interrumpidos por unos pasos ligeros que se escuchaban desde lejos.
Sin pensarlo dos veces, se escondió dentro de un aula vacía y dejó la puerta semiabierta para ver de quien se trataba.
Pero como si fuera obra del destino, las dos personas que venían caminando se detuvieron justo frente la puerta que escondía el paradero de Sakura Kinomoto.
- ¿Pero es que no lo entiendes? Ya es grande como para matarlo. – Dijo una voz de una mujer, muy conocida para Sakura.
- No se como harás Rika, si quiere deshazte de él, pero no lo tengas. – Dijo una voz de un hombre.
- Pero…. Yo quiero a este bebé. – Dijo la chica con la voz quebrada.
- Pero yo no Sasaki, entiéndelo. – Dijo cortantemente el hombre. – Desde ahora seremos simplemente conocidos, alumna y profesor.
- Pero… yo lo amo Terrada. – Dijo Rika con un sollozo.
- Sabes perfectamente que yo no siento lo mismo por ti, eres una niña, una simple niña… - Dijo el hombre. – Y ese bebé no es mi hijo, nunca lo reconoceré como tal, y si no quieres complicarte la vida, lo mejor será que abortes.
- ¡No lo abortaré! ¡Correrá riesgo mi vida porque el bebé ya tiene cinco meses!
- Y, son riesgos que una debe tomar, ¿no crees? – Dijo el hombre
- No, no lo creo. – Respondió Rika. – Se nota ¿sabes? Se nota mucho, gracias a una faja que compre y a la ropa holgada que estoy usando todavía no se percataron, pero muy pronto lo harán, que no te quepa la menor duda y cuando ese momento llegue…
- Lo siento querida, es tu problema, no el mío.
- ¡Eres un monstruo! – Gritó Rika.
- Nunca he dicho lo contrario queridita, ahora por favor, déjame en paz, tengo cosas mas importantes que hacer antes de preocuparme por ti y un maldito bebé, que pasó por un error, por acostarme con una niñita que ni toma pastillas anticonceptivas y teme a un simple aborto.
- ¡¿Qué dices?! – Gritó Rika horrorizada.
Pero el profesor de gimnasia ni se giró para verla nuevamente, siguió su camino hasta perderse al doblar el pasillo.
Rika Sasaki se apoyó contra la pared y se dejó caer junto a unas silenciosas lágrimas que resbalaban por su mejilla.
- Rika… - Habló Sakura saliendo de su escondite.
- Sakura. – Dijo Rika secándose rápidamente las lágrimas.
- No hace falta que disimules con migo Rika, he escuchado todo. – Dijo la castaña sentándose al lado de su amiga.
- Yo… ¡Hay Sakura, mi vida es tan miserable! – Gritó la castaña de ojos marrones largándose a llorar con toda la bronca contenida.
- Tranquila Rika, ya vendrán tiempos mejores, ya encontrarás una solución a todo este problema…
- Este problema no tiene solución… - Dijo Rika mientras se refugiaba en los brazos de su amiga. - no la tiene.
- Yo creo que ya es hora de que hables con tus padres y dejes de ocultar esta verdad que cada vez te está consumiendo más. – Dijo la castaña acariciándole el cabello.
- Pero… no es fácil Sakura…
- Lo se… lo se Rika, pero no ganas nada ocultando algo durante toda tu vida, falta poco para que se note. – Dijo Sakura.
Cuando finalmente Rika logró tranquilizarse, le dio las gracias a Sakura y juntas fueron hacia la habitación.
Apenas abrieron la puerta, Tomoyo se abalanzó sobre su amiga dejándola casi sin respiración.
- ¡Sakura! ¿Dónde estabas? – Preguntó la amatista preocupada.
- ¡Tomoyo! No seas exagerada. – Dijo Sakura entrecerrando sus ojos. – No voy a morirme porque un idiota besó a una puta. – Dijo Sakura revoleando los ojos, fingiendo que no le importaba.
- Sakura, a mí no tienes porque mentirme.
- No te estoy mintiendo… es la verdad. – Dijo Sakura suspirando. – Ahora, si no te molesta, quisiera caminar un rato… sola. Solo vine hasta aquí para acompañar a Rika. – Dijo Sakura.
- Amiga… no estás bien… - Dijo Tomoyo.
- Es verdad… no lo estoy, pero prometo no hacer ninguna idiotez como la de anoche…
- De acuerdo. – Respondió la amatista poniendo una mano sobre su hombro. Suerte con eso.
- Gracias. – Dijo Sakura fingiendo una sonrisa.
La castaña giró y cerró la puerta comenzando a caminar por el solitario pasillo de ese domingo soleado.
Caminaba sola con su tristeza, con ganas de nada, solo de tirarse de un precipicio y desaparecer del mundo.
Se apoyó contra una de las frías paredes del instituto y se dejó caer hacia el suelo. Abrazó sus piernas y lloró, lloró amargamente sintiendo las lágrimas tibias recorrer su rostro hasta terminar resbalando por su cuello.
- Ahora solo tengo que pretender que no me importa. – Susurró entre sollozos con la cara aún cubierta por sus brazos.
Unos pasos se escucharon en el silencioso pasillo de la escuela, supuestamente desierto. Unos pasos que se iban acercando cada vez más y más hacia donde Sakura estaba cesando frente ella.
Sakura sintió a la persona parada frente a ella y levantó el rostro para ver unos ojos dorados que la miraban dulcemente, pero conservando el rostro serio y relajado. Ella lo miró fijamente unos segundos con sus ojos llorosos hasta que volvió a romper en llanto y el chico que estaba frente a ella la tomó del brazo y la levantó para ponerla a su altura.
- Llora pequeña, descárgate… te va a hacer bien. – Dijo el chico mientras la abrazaba y dejaba que la chica ocultara su rostro en su pecho mojando toda su camisa.
- Lo odio Kero. – Dijo entre llantos la castaña. – Lo odio…
- Sh… lo se mi Sakura… lo sé…
Mientras tanto, una chica alta de cabellos largos negros y ojos amatista se abrochaba su pollera del colegio para salir a tomar un café. Ató su cabello en una cola alta y salió con una carpeta bajo el brazo hacia el bufete.
Pero en el camino, una fuerte mano la agarró del brazo y una voz interrumpió su camino.
- ¿Podemos hablar?
- Eriol… - Susurró la amatista.
El chico de cabellos negros la metió adentro de un aula vacía y se sentó sobre uno de los pupitres que allí estaban prolijamente acomodados.
Tomoyo entró y se quedó parada sin entender ni saber que hacer. Eriol por otra parte, estaba sentado con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo.
El silencio gobernaba en ese salón, ninguno se atrevía a hablar primero. A pesar de que le costó, fue Tomoyo quien decidió romper el hielo.
- ¿Qué necesitas Eriol? - Preguntó tímidamente, intentando que los nervios no la traicionaran.
- Yo… yo quería darte las gracias por lo que hiciste por mí anoche. – Dijo el chico de cabellos negros tartamudeando.
- No fue nada. – Dijo Tomoyo sorprendida porque al que creía la persona más arrogante del mundo, acababa de tartamudear en su presencia. – Hice lo que cualquier persona hubiera echo.
- No cualquier persona Tomoyo…
La amatista se sonrojó inmediatamente, pero peor fue su sonrojo al sentir una mano tibia tomando la suya.
- Yo cambié Tomoyo… solo déjame demostrártelo.
- Estoy con Spinelsun, Eriol. – Dijo Tomoyo girando el rostro con todo el esfuerzo del mundo para no caer bajo los encantos de Hiraguizawa.
- Creí que eso se había terminado anoche Tomoyo… - Dijo Eriol acercándose a la amatista. – Yo aún te amo… nunca he dejado de amarte Tomoyo.
- No se ha terminado aún… - Susurró la amatista agachando la mirada. – Y yo también te amo Eriol… siempre te amé y lo sabes… pero no te creo que hayas cambiado… no te creo que hayas dejado a esas mujeres de lado para venir acá y decirme que me amas, para esta misma noche ir a acostarte con cualquiera.
- Tomoyo yo…
- ¡No intentes contradecirme porque sabes perfectamente que es cierto! Lo único que hiciste en este tiempo que no estuvimos juntos fue salir con mas y mas mujeres y ni quiero saber por cuanto tiempo mientras salías con migo seguías haciendo lo mismo, ni quiero prensarlo.
- Mientras salía contigo, solo salí contigo Tomoyo. – Dijo Eriol alzándole el mentón.
- Ya no te creo Eriol… ya no te creo.
Tomoyo lo miró con desprecio y salió del salón dejando a Eriol solo sintiendo al mundo caerse bajo sus pies y comprendiendo todo lo que perdió en su vida por un segundo y una confusión.
- Ni siquiera hace 24 horas que dejé de hablarle… - Dijo la castaña, que ahora estaba un poquito más calmada en los brazos de su fiel amigo Kero.
- No pienses mas en Li Sakura… es un idiota… te hizo sufrir y se merece lo peor por lo que te hizo, es una basura… no merece ni un segundo de tu tiempo. – Dijo el rubio. – Pensar que hasta a mí me había convencido de que era diferente… por eso acepté que saliera contigo.
- Ni Tomoyo se lo imaginó… - Dijo Sakura ocultando sus lágrimas entre la camisa de Kerberos.
- ¿Qué tiene ese chico que te enamoró tanto Sakura? – Preguntó el rubio.
- No lo se… su forma de ser… su carácter, todo de él me gusta Kerberos.
- … te comprendo Sakura… te comprendo… - Dijo Kerberos suspirando.
- ¿Lo dices por Yukian? – Preguntó la castaña.
- Por ella… y por Meiling. – Dijo el rubio.
- Los vi en tu casa… en el despacho de tu padre. – Dijo Sakura con una sonrisita.
- Ja… si… todavía no lo puedo creer…
- Cuando yo los vi tampoco. – Dijo la castaña.
¿Cómo podía hacer Sakura Kinomoto para esconderse tan bien? Hacía como dos horas que estaba buscando y ni rastro de ella. Debía hablar con ella… por primera vez en su vida debía abrirse con ella y contarle todo… no solo que lo de esa chica había sido una idiotez… sino que estaba decidido a contarle todo lo que sabía de Yukiko Makoto.
Ya se había recorrido todo el instituto de punta a punta y ni rastro de ella.
Salió al parque del colegio y encendió un cigarrillo mientras pensaba donde podía haberse metido Sakura. Eriol también había desaparecido hacía un rato, solo sabía que fue a hablar con Tomoyo…
Rápidamente su cigarrillo se consumió y entró nuevamente al edificio de la institución. Subió las escaleras y se cruzó con Meiling quien venía con la cabeza volando por las nubes.
- ¿Has visto a Sakura? – Preguntó el castaño sorprendiendo a Meiling.
- Mph… no, recién vengo de la habitación y no estaba allí, tampoco Tomoyo… debe estar con ella. – Dijo Meiling. – Vamos que te ayudo a buscarla así de paso encuentro a Tommy.
- Ok. Vamos. – Dijo el castaño.
- Así que te has dignado a hablar con Sakura…. – Dijo la morocha. – Sabes a que te estás exponiendo ¿verdad? El carácter de Sakura no es nada fácil…
- Lo se. – Dijo Syaoran mientras bajaban las escaleras y doblaban en uno de los cuantos pasillos de la escuela.- Pero yo la amo Mei…
- Lo se Syao… pero la verdad… fuiste un idiota al hacer lo que hiciste…
- Lo se y te juro que estoy muy arrepentido.
- Al menos lo sientes. – Dijo la morocha con una sonrisa.
Volvieron a doblar en otro pasillo, estaban cerca de la sala de artes.
Sakura ya se había calmado y seguía abrazada a Kerberos. Todavía no entendía como Syaoran pudo hacerle una cosa así…
- Falso. – Susurró la castaña.
- ¿Qué dijiste?
- Que Syaoran es un falso…
- Deja de pensar en Syaoran Sakura, no solucionarás nada de esa manera…
- No puedo pensar en otra cosa Kero.
En ese momento, se escucharon unos pasos que se acercaban a ellos que estaban junto a la puerta del salón de artes.
Sakura giró la cabeza hacia donde esos pasos se escuchaban y vio que un chico de cabellos castaños giraba mirándola de frente, clavando sus gemas ambarinas en ella.
- Syaoran… - Susurró.
- ¿Qué? – Dijo Kerberos mirando hacia la castaña miraba.
Y en efecto, era Syaoran Li quien estaba caminando hacia donde ellos estaban, mejor dicho, acababa de doblar la esquina que conectaba ese pasillo con el otro.
Sin siquiera pensarlo, Sakura tomó entre sus manos el rostro de Kerberos y lo besó con una furia contenida en frente de los ojos de Syaoran Li, sin siquiera ver quien era la muchacha que lo acompañaba.
Kerberos se quedó rígido, sin siquiera responder al furioso y fuerte beso de la castaña. Sabía que lo hacía por despecho, pero que no estaba bien… para nada bien, Li podía ir y decírselo tranquilamente a Meiling… pero por ayudar a su amiga, hacía lo que fuera, hasta bajarle la luna si se lo pedía.
Syaoran se quedó congelado en su sitio sin mover ni un músculo. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo… su Sakura besando a Kerberos, su amigo Kerberos… a quien por lo visto lo tomó tan de sorpresa como a él… porque se quedó rígido sin siquiera responder al beso.
Meiling, que iba detrás de Syaoran, no comprendió porque su primo frenó así de seco sin siquiera poder hablar. Lo miró al rostro, y vio que sus ojos ambarinos estaban clavados en el frente, como hipnotizado.
¡Y como para menos! Ahí estaba Sakura besando… ¿besando? ¡Si! Besando a SU Kerberos.
Como si de un rayo se tratara, Syaoran se abalanzó sobre el rubio y le pegó un puñetazo en la nariz.
- ¡Hijo de puta! – Gritó enfurecido.
Sakura se asustó por esa reacción de parte de Syaoran hacia Kero… ¡Le destrozó la nariz!
Se mantuvo a un costado, no sabía que hacer. Kerberos respondió pegándole una trompada en la boca del estómago que dejó al castaño sin aire en los pulmones.
Miró hacia el lado por el que Syaoran había llegado y vio a Meiling mirando consternada la escena. ¿Había venido junto a Syaoran? ¿Había visto el beso? No lo sabía… solo sabía que nunca la había visto con esa mirada en los ojos.
Un golpe la sacó de sus pensamientos y volvió a prestar atención a los chicos que se estaban golpeando al lado de ella.
En ese momento, Kerberos le da un golpe a Syaoran que lo tira contra la pared y cae al suelo.
- ¡Ya basta! – Gritó la castaña acercándose a ambos.
- ¿Cómo puedes defenderlo Sakura? – Preguntó Kerberos mientras intentaba parar la sangre que salía de su nariz.
- ¿Y tu como puedes ser tan bruto? – Preguntó la castaña a su amigo. - ¿No te bastó con dejarlo como lo dejaste anoche?
- Se merece mucho mas por haberte echo sufrir Sakura.
- ¡Basta Kerberos! Ninguno de los dos tiene la razón. – Dijo Sakura. – Mejor que vayas a enfermería. – Le dijo al rubio viendo la sangre que le chorreaba por el rostro.
Kerberos asintió y se fue por el mismo lugar en el que segundos antes había estado Meiling, quien había desaparecido. ¿Qué había echo?
- ¿Estás bien? - Le preguntó la castaña a Syaoran mientras intentaba limpiarle la sangre que brotaba por el labio de la chica.
- ¿Ahora te importa si estoy bien? – Preguntó el castaño levantándose y zafándose de los cuidados de Sakura.
- ¿Qué dices? – Preguntó la chica ofendida. – Es a ti a quien no le importa nada de mí.
- Fue un error… desde hoy estoy intentando explicártelo.
- No necesito explicaciones. – Respondió la castaña.
- No, de eso de di cuenta. – Dijo Syaoran despectivamente. – Vaya uno a saber hace cuanto que tienes esta historia con Kerberos y yo ni enterado. – Dijo antes de voltearse y dejar a Sakura con la palabra en la boca y millones de re puteadas contra Syaoran floreciendo en su garganta, con ganas de salir gritando a todo pulmón.
- Maldito hipócrita… - Susurró entre dientes.
Recorrió todo el trayecto que pudo haber recorrido Meiling desde que presenció ese beso con Sakura, pero ni rastro de la joven china. Aunque no eran nada, pero tenía la necesidad de explicarle que ese beso con Sakura no significó nada para él, al menos no lo mismo que sintió al besarla a ella.
Sin más ganas de seguir buscando, ni las esperanzas de encontrarla, subió hasta su habitación y se desplomó en el suelo como un costal de papas.
- Día de mierda. – Dijo antes de ahogar su cara contra la almohada.
- ¿Por qué reputeas al día Kerberos? – Preguntó un joven saliendo del baño con una toalla a la cintura.
- No te metas Eriol. – Susurró el rubio mientras se daba vuelta en la cama para no ver a Eriol.
- Valla, se ve que estás de un humor… - Dijo el chico de cabellos negros mientras se sacaba la toalla y se secaba el pelo.
- ¿Por qué siempre tienes que ser tan público Eriol? – Preguntó Kerberos, quien veía por el reflejo del espejo de la pared a su amigo desnudo.
- Porque no tengo nada de que avergonzarme. – Dijo con una sonrisa traviesa. – ¿Acaso tú si?
- Piérdete Eriol. – Dijo Kerberos.
Eriol se terminó de secar el cuerpo, por último su parte íntima y le tiró la toalla a Kerberos dando justo en la cabeza.
- ¡Mierda Eriol! Hoy sí estás insoportable, ¿quieres que te deje como Syaoran? – Preguntó el rubio arrojando la toalla al suelo.
- Bueno, bueno, bueno, era solo una broma.
- No estoy para bromas.
Eriol suspiró. Mientras se acercaba y se sentó a los pies de la cama de Eriol mirándolo con preocupación.
- ¿Qué ocurre? ¿Estás mal por Sakura? – Preguntó Eriol.
- Si… y no. – Dijo Kerberos.
- ¿Cómo es eso?
- Es decir… aún quiero matar a Syaoran por lo que hizo, y se merece lo que le hice anoche… y Sakura está tan destruida… tenía un olor a cigarrillo y marihuana en su ropa y su pelo que era inaguantable… incluso está haciendo cada idiotez…
- ¿A que te refieres?
- Hoy me besó. – Dijo el rubio frunciendo el entrecejo y clavando la mirada en el suelo.
- ¿Te besó? ¿Ella a ti? – Preguntó el chico de cabellos negros sorprendido.
- Así como lo oyes… - Dijo con una sonrisa tristona. – Y digamos que el plan era perfecto, porque justo llegó Syaoran allí y nos vio…
- Uh… te habrá querido matar… pobre. – Dijo Eriol con una mirada de lástima.
- No… es decir, sí porque se tiró sobre mí y me empezó a pegar, pero yo le di mas fuerte, eso no fue el problema…
- ¿Ah no?
- No, el problema… es que detrás de él venía Meiling. – Dijo Kerberos suspirando. – Y vio el beso entre Sakura y yo.
- ¿Y eso? ¿Qué tiene de malo? – Preguntó Eriol sin entender.
- Mph…. Que creo que me gusta Meiling, Eriol… - Dijo Kerberos mirando al morocho, quien se quedó con la boca abierta intentando recopilar la información que acababa de escuchar y todavía no conseguía asimilar.
- ¿Cómo que te gusta Meiling? ¿Desde cuando? ¿Cómo…
- Anoche, en mi fiesta la besé y ella me besó… es decir… nos besamos, y no fue solo por los efectos del alcohol…
- Ah bueno, y después te vio besando a Sakura…
- Así es…
- Bueno… conociendo a Meiling, tiene un carácter muy temperamental y…. si Sakura no le explica… creo que deberías hacerlo tú o a Sakura no le quedan muchas horas de vida…
- Eriol… cállate. – Dijo Kerberos. – Meiling es temperamental, pero no es mala persona, y segundo… ¿puedes vestirte? No me resulta muy simpático mirar hacia abajo y ver a tu maldito "amigo" pequeño asomando su cabeza por esa maraña de pelos.
Eriol se sonrojó y se levantó de golpe a ponerse unos bóxer verdes.
- No es pequeño, solo tienes envidia.
- Eso quisieras Eriol… - Dijo Kerberos revoleando los ojos.
Mientras tanto, en una de las habitaciones de las chicas, Meiling Li lloraba en los brazos de Tomoyo desconsoladamente mientras la amatista le acariciaba el cabello en señal de consuelo.
- La voy a matar Tomoyo, te juro que me las va a pagar. – Dijo la chica de ojos rubíes mientras largaba lágrimas cristalinas de sus ojos. – Siempre con ese papel de santa, de nena buena supuestamente enamorada de mi primo Syaoran… que bien se lo tenía guardado.
- Ya, cálmate Mei, no creo que Sakura lo haya echo a propósito, es muy buena chica, y seguro se confundió sentimentalmente, entre lo que le hizo Syaoran y todo eso…
- Si claro. Ese clavo no me lo chupo Tomoyo, se que eres la amiga de ella desde mas pequeñas, y a mi me conoces hace mas poco, pero un beso no surge así de la nada. Además Sakura no sabía que nosotros veníamos y el respondió al beso con total naturalidad…
- Mei… a Sakura no le pasó, pasa ni va a pasar nada con Kerberos, porque lo ve solo como un hermano. – Dijo la amatista. – Él la soportó a ella en los momentos mas difíciles… y te aseguro que no lo hizo con intención, y mucho menos porque a ella le guste el, ella a él.
- No se… no se… no entiendo nada Tomoyo.
- Tranquila… no te preocupes en vano…
En ese preciso momento, la puerta de la habitación se abrió bruscamente y una chica de cabellos castaños entró enfurecida dentro de la habitación.
- ¡Lo voy a asesinar! – Gritó con toda la furia y potencia que sus pulmones le permitían.
- ¡Yo te voy a matar a ti perra traidora! – Gritó Meiling abalanzándose sobre ella sin siquiera darle tiempo a entender lo que estaba ocurriendo.
Una bola de cabellos negros la atacaba, por todos los cielos, juraba que el efecto de la cocaína se le había pasado… pero esos golpes no eran alucinaciones, eran bastante reales, o al menos dolían como golpes reales.
Como pudo, intentó defenderse, pero sea lo que sea que la estaba atacando, sabía pelear, no era una cualquiera. En un cierto momento, la cosa que la estaba atacando, rasguñó su rostro y sintió como se abría una herida quedando en carne viva… es decir, que la cosa tenía uñas, y largas... lo más probable es que fuera una mujer, con cabello negro. Apartó dificultosamente de un empujón a la chica e intentó incorporarse, pero inmediatamente volvió a tirarse sobre ella golpeándola con unas delicadas manos.
- ¡Meiling basta! – Gritó desesperada Tomoyo intentando separarla de Sakura.
- Así que esa cosa era Meiling… bueno, tendría que tener sus razones para atacarla, o quizás estaba defendiendo al imbécil de su primo.
De repente, Meiling dejó de atacar a Sakura, gracias a Tomoyo por supuesto, y dejó que la castaña se levantara y pudiera respirar.
- ¿Se puede saber que mierda te pasa? – Preguntó Sakura alisándose arrugas inexistentes en su ropa.
- ¿Y todavía me preguntas que te pasa? ¿Tienes la cara de preguntarme que te pasa después de lo que pasó? – Gritó Meiling.
- Mira, si vas a defender a tu primo, no quiero escucharte, no es nada más que un imbécil con ganas de ponerla en algún lado. – Dijo la castaña con bronca.
- ¿Y todavía lo culpas a él? Eres una zorra Sakura. – Dijo Meiling perdiendo la paciencia. – Vaya uno a saber hace cuanto tienes esa historia con Kerberos y él ni enterado. Que esté loco por ti no quiere decir que sea tarado Sakura Kinomoto.
- Nunca lo tomé por tarado, él me tomó por estúpida a mi… y… ¿yo algo con Kerberos? – Preguntó la castaña alzando una ceja. - ¿Fumaste alguna cosa o algo así?
- ¡No te hagas la ingenua Kinomoto! – Dijo Meiling mientras intentaba zafarse de los agarres de Tomoyo quien quería impedir que Meiling volviera a atacar a Sakura.
- Yo no tengo nada con Kerberos. – Dijo la castaña apuntándola con el dedo.
- Y yo soy japonesa Kinomoto. – Dijo Meiling enfadadísima. – Los vi besándose hace un rato…
Sakura la miró sorprendida y suspiró fuertemente. Al fin le caían todas las fichas de lo que estaba ocurriendo ahí.
- Ahora entiendo… yo lo besé a Kerberos porque venía Syaoran y estaba con bronca e intenté sacarme la bronca de alguna forma…
- Claro… y por venganza no te importa lo que puedan sentir tus amigas, ¿no es así Sakura?
- ¡No es así! No sabía que te gustaba Kerberos…
- ¿No? ¿No sabías? Se que nos viste besándonos en la casa de Kerberos… y dices que no sabías que me gustaba.
- ¡Si siempre lo odiaste, creí que era por el efecto del alcohol!
- Efectos del alcohol, claro… ¡Pues para que sepas Sakura Kinomoto, yo no me ando besando con cualquiera que se me cruza por el camino solo por tener unas copas de más!
- Bueno… me equivoque ¿está bien? Me equivoqué…
- No, porque yo no te creo nada esto del amiguito que te besas cuando tienes ganas Kinomoto… - Dijo Meiling mirándola con desprecio. – ¿Sabes? Cuando te conocí creí que eras una chica especial, dulce, tierna y una fiel amiga, incluso cuando supe lo de tu noviazgo con mi primo, creí que eras la chica idea para él, pero ahora me doy cuenta que eres una basura, ni siquiera se si eres mas que Yukiko Makoto.
- Meiling… - Susurró Tomoyo abriendo enormemente los ojos. Sabía perfectamente que detrás de la cara de dureza superficial que puso Sakura en ese momento, el comentario le había dolido, y mucho.
- Tengo razón Tomoyo, y cuídate, no vaya a ser que te cague a ti también. – Dijo la morocha antes de salir de la habitación mirando con desprecio a Sakura.
Tomoyo miró a Sakura, a ver si decía o hacía algo… quizás eso era mejor que el silencio.
Al ver que no reaccionaba, Tomoyo decidió acercarse a abrazarla. Ella no pensaba así de Sakura y sabía que Meiling lo había dicho solo porque estaba enfurecida, pero tampoco pensaba lo mismo. Y Sakura lo sabía ¿o no?
En el momento que la amatista iba a abrazar a su amiga, esta la detuvo con una señal con la mano y se fue dejándola sola en la habitación. Tomoyo se mordió el labio inferior en señal de preocupación. Eso no era bueno, no era bueno que Sakura estuviera sola en un momento como ese, porque esa chica con bajón sentimental, era un peligro. Un gran peligro.
Ella había jugado con él. Tanto se hacía la herida porque había besado a otra chica, o mejor dicho, otra chica lo besó a él… pero era todo mentira, no sentía nada. Era una falsa, maldita hipócrita.
Abrió sin ganas la puerta de su habitación y entró cruzando una mirada con Kerberos. Luego se encerró y no salió mas del baño.
- Parece que tiene colitis. – Dijo Eriol intentando animar la situación.
- Colitis le va a dar del caño que pienso meterle por el culo a ese marica. – Dijo Kerberos desvistiéndose y poniéndose el pijama.
- A decir verdad, cuando se miraron, no se cual de los dos miró con mas odio, si él o tú. – Dijo Eriol. – Si dices que te vio besando a Sakura, no creo que no tenga ganas de destriparte.
- No me interesa. – Dijo Kerberos metiéndose en la cama. – No quiero hablar más del tema Eriol, hasta mañana.
- Hasta mañana Kero.
Cuando Syaoran decidió salir del baño, ya estaban todos dormidos. Mañana sería un nuevo día… y ya encontraría la forma de desahogarse. Que mal se sentía, y encima, debía compartir la habitación con el traidor de Kerberos…
No podía dormir. Las pesadillas la atormentaban. Hacía mucho que no soñaba con el hijo de puta que le arruinó la vida, y ahí estaba de nuevo, dejando que sus sueños fueran interrumpidos por ese maldito.
Su cuerpo estaba totalmente sudado y se encontraba completamente agitada. Apretó con fuerza sus sábanas y comenzó a llorar amargamente sola, sola con la oscuridad.
- Mierda. – Dijo entre llantos y se levantaba.
Se metió en el baño silenciosamente y se miró al espejo. Tenía una vida de mierda, no servía para nada, solo para gastar dinero, drogarse y buscar a un hijo de puta que la violó cuando era una niña.
- ¿Por qué? – Le preguntó a su reflejo en el espejo. - ¿Qué hice yo para merecer esto?
Buscó entre sus cosas y sacó un cortaplumas. Por lo menos así podría ahogar un poco su dolor. Pensó en todo aquello que le daba dolor, en la muerte de su madre, en la desatención de su padre, en la incomprensión de su hermano, en la traición de Syaoran, en el asesinato de aquel hombre que le daba drogas a ella, en Yukiko Makoto, en la soledad interna que sentía todos los días…
Sus ojos verdes se opacaron totalmente y con su mano firme y dura clavó el filo de la navaja del cortaplumas en su delicada piel y rasgó viendo cada marca que le quedaba, cada gota de sangre que resbalaba por su piel. Suspiró profundamente. Se lo merecía, no sabía porque, pero algo debió de hacer en su otra vida y por eso se lo merecía… todo aquel dolor que sentía por dentro lo marcó en su piel, con sangre.
Tres lágrimas escaparon de sus verdes ojos cuando volvió a guardar su cortaplumas y vendó los brazos para que la sangre coagulara. Se volvió a acostar en su cama, pensando en el día de mañana… pensando en que era hora que apareciera en la casa de Takedo Iorokashi y de una buena vez por todas, llevar a cabo una venganza que hace años venía planeando.
Los rayos del sol ya no lo dejaban dormir. Sentía como que no había dormido nada, estaba exhausto. Y, no era para menos… hasta pesadillas tuvo con el beso de Sakura y Kerberos…
Entró a darse una ducha, antes de que Kerberos, Eriol y Takashi se despertaran. Esa tarde quizás iba a visitar a Wei, que estaba a cargo de su casa en Japón. No quería estar mas en ese colegio.
Salió del baño. Kerberos ya no estaba. Revoleó los ojos. No pensaba verlo en el desayuno con Sakura de la manito, como dos días atrás estaba con él… Salió de la habitación y bajó a desayunar temprano. No creía que se cruzara a Sakura, porque ella no se destacaba por madrugar justamente… Sakura…
Llegó al comedor y vio que solo 5 personas, más que él, estaban allí comiendo… y claro, era Domingo, casi nadie se quedaba en el colegio, y la mayoría todavía estaba durmiendo. Divisó a Meiling, quien hablaba amenamente con una chica de un curso mas bajo que ella, creía que de cuarto y se sentó con ellas produciendo el sonrojo de la que acompañaba a Meiling.
- Hola. – Dijo Meiling mientras ponía cereales en su leche.
- Hola. – Dijo Syaoran con una sonrisa vacía haciendo sonrojar más a la chica de 4rto.
- Ella es Miharu Ichida, va a 4rto año y está en el club de porristas. – Dijo Meiling presentándola. – Es muy talentosa, muy buena deportista.
- Mucho gusto. – Dijo el castaño. – Yo soy…
- El es Syaoran Li, mi primo. – Interrumpió Meiling.
- Si, lo conozco, es el capitán del equipo de fútbol del colegio, lo veo en deportes, en natación y ganó las olimpíadas de matemáticas del trimestre pasado. – Dijo la chica emocionada.
- Vaya, te sabes mas la biografía que yo. – Dijo Meiling sin interés mientras revolvía su leche con cereales.
- Jeje… em… bueno, yo nunca te había visto en verdad. – Dijo Syaoran sonrojándose un poco por la incomodidad en la que se encontraba.
- No hay problema. – Dijo la chica haciendo una mueca de pena. – Es normal estando al lado de Kinomoto… nadie tiene competencia con ella.
Meiling se ahogó con leche y cereales al escuchar el inocente comentario de la chica frente a Syaoran, quien cambió su semblante notablemente, a uno mucho peor.
- Preferiría no hablar de Kinomoto. – Dijo Syaoran con la voz cortante como el témpano.
- Lo siento, no sabía que…
- Está bien, no te hagas problema Ichida…
- Dime Miharu.
- Está bien… Miharu. – Dijo Syaoran provocando el sonrojo de la chica.
- Es una perra… - Dijo Meiling mientras volvía a su leche con cereales.
En ese preciso momento, Sakura Kinomoto ingresó a desayunar acompañada por Tomoyo y Spinelsun.
- Hablando de la reina de roma… - Dijo Meiling rodando los ojos.
Syaoran la miró de reojo. Sorprendentemente no estaba con Kerberos, quizás así podía atacarla… solo para sacarse la bronca que tenía encima, solo para eso… porque el beso que tuvo con Kerberos mató todos los sentimientos que sentía por ella.
Sakura entró sonriendo por un comentario que hizo Tomoyo, pero enseguida se borró al ver al castaño, quien al principio la miraba disimuladamente, pero ahora sin disimular ni un poco.
- Vamonos Tomoyo. – Susurró Sakura.
- ¿Qué ocurre Saku?
- Vamonos… no quiero estar aquí…
- Mph… creo que va a ser lo mejor. – Dijo Tomoyo. – Vamos…
- Esperen que me pido un café y lo tomo en otro lado. – Dijo Spinelsun.
- De acuerdo, te esperamos. – Dijo Sakura. - ¿Quién es esa chica Tommy? – Preguntó Sakura en un susurro una vez que Spinelsun se fue a buscar su café.
- Es Miharu Ichida, está con nosotras en el club de porristas.
- Que raro… nunca la noté, y nunca supe que fuera amiga de Syaoran.
- Sak… lo mejor que puedes hacer es ignorarlo, has como que no existe… - Dijo Tomoyo.
- Como si tú pudieras ignorar a Eriol… - Dijo Sakura.
En ese momento, alguien tomó de los hombros a las dos chicas haciéndolas asustar, y solo el perfume que usaba, hizo estremecer a Tomoyo.
- ¿Hablaban de mí chicas? – Preguntó con voz arrogante y sonriendo mostrando con claridad la perfección de sus dientes blancos y provocando la palidez de Sakura.
- Eso quisieras Hiraguizawa. – Respondió Tomoyo disimulando muy bien sus nervios. – Ahora, ¿nos dejarías solas? Estábamos hablando de algo importante antes de que nos interrumpieras con la grandeza de tu ego.
- ¡Bueno! Pero que humor… - Respondió Eriol. – El mal humor no te sienta bien Tomoyin, te va a sacar arrugas. – Dijo guiñándole un ojo a ambas chicas. – Vaya, pero si parece que mi semental está conquistando a una nueva presa. – Dijo con una sonrisa socarrona. – Voy a conocer a ese bombón. – Dijo guiñando un ojo y caminando como si se llevara el mundo por delante.
- ¡Es insoportable! – Gritó Tomoyo una vez que Eriol no podía escucharlas.
- Lo se Tommy… es insoportable…
- Ya estoy chicas. – Dijo Spinelsun llegando, haciendo que no había visto la escena anterior.
Cuando los tres estaban a punto de salir del buffet, una voz a espaldas de Sakura la hizo detenerse en seco.
- ¡Sakura! – Gritó aquella voz profunda y seductora que hizo estremecer a Sakura.
- ¿Qué diablos quieres Li? – Preguntó la castaña girándose, al igual que Spinelsun y Tomoyo.
- ¿yo? nada…
- ¿Entonces para que demonios me llamas?
- Tranquila, que seas una perra no quiere decir que no pueda hablarte.
- ¡No te permito que le hables así a Sakura Syaoran! – Gritó Tomoyo.
- Déjalo Tomoyo. – Dijo Sakura. – Que diga lo que quiera, no tengo nada que ocultar.
- ¿Ah no?
- No. – Dijo Sakura.
- Entonces… dime ¿Por qué Meiling está así? ¿Por qué Meiling no quiere ni hablarte?
- Problema de ella.
- Ah claro, problema de ella… - Dijo Syaoran riendo de costado.
- No conocía esta faceta tuya Syaoran, primero mujeriego, y ahora me insultas como si fuera una puta de la calle.
- Que, ¿acaso no lo eres? – Preguntó desafiante, sin medir sus palabras, dominado por la cólera.
Sakura perdió los estribos y tomó el café de manos de Spinelsun y se lo vació en la cabeza a Syaoran.
- No lo soy. – Dijo riendo al ver la cara de bochorno de Syaoran. – Por algo no me acosté contigo.
Syaoran se encolerizó más aún y se puso colorado de la furia tomando a Sakura fuertemente de las muñecas.
- Me haces daño Syaoran. – Susurró Sakura.
- ¿No lo eres? ¿No lo eres? ¡Nunca pretendí acostarme contigo Sakura Kinomoto, me das asco, vas como si nada a besar a un amigo tuyo y mío, sabiendo que le gusta a una amiga tuya! – Gritó Syaoran. – Ahora entiendo porque su padre te ignora y te deja sola, no te quiere por como eres, eres una basura Kinomoto, no se como pude estar enamorado de ti.
- ¡Mi padre si me quiere! – Gritó Sakura. - ¡Solo que está muy ocupado con su trabajo y asuntos personales! Y me quiere a su manera. ¡Y oh sentimientos para borrarlos de un día para otro! – Gritó Sakura con la cara roja por la ira. Notó como un grupo de alumnos se iban acercando hacia donde ellos estaban. Ninguno de los dos medía el volumen de su voz.
- Ya basta Syaoran. - Dijo Tomoyo que estaba pálida, sabía que esa discucion no iba por buen camino. - Dejalo Sak, vamos.
- ¡Si claro! ¡Ni tu madre te quiso Kinomoto! – Gritó Syaoran fuera de sí. – Y claro, ahora entiendo de donde saliste tan perra, Yukiko tiene razón, ¡gozaste hasta cuando ese tipo de mierda te violó!
Un murmullo de ¡uuh! Inundó el lugar. La cara enojada de Sakura empalideció de golpe y dejó de forcejear su muñeca, la cual todavía agarraba Syaoran. Sintió que le faltaba el aire, quería salir de ahí. Su cuerpo se congeló y sus ojos se abrieron como platos.
Syaoran aflojó de golpe, sabía que se había excedido, pero la bronca, los celos, y el enojo no lo dejaron frenar cuando debía frenar.
- Sakura… - Susurró al verla tan quebrada.
Recién se había dado cuenta que la mano de ella ya no forcejeaba y lo miraba atónita, peor que cuando aquella chica de cabellos rojos lo había besado.
- Sakura… vamonos. – Dijo una voz a espaldas de la castaña tomándola suavemente de los hombros para irse de allí a un lugar mejor.
Ella no se podía mover. Estaba estática… sentía que el mundo se le caía a sus pies, que nada tenía mas sentido. ¿El? Ese no era su Syaoran, el hombre al que ella amaba, la estaba destrozando, Syaoran nunca la destruiría.
Sentía nauseas, estaba mareada, su cabeza iba a estallar, sus piernas estaban flojas y en cualquier momento iba a caerse.
Los mareos eran cada vez más violentos. No veía quienes la rodeaban, escuchaba voces, murmullos, gente que la llamaba.
Cayó al suelo, sentía sus manos apoyadas en las baldosas y solo veía blanco frente a ella.
Sin saber porque, desde su panza subió un líquido ardiente, ácido y lo vomitó, si, estaba vomitando, en frente de medio colegio agachada en el suelo mostrando su debilidad frente a todo el colegio, pero no le importaba, ya no le importaba nada. Sus ojos se cerraron y no escucho mas nada ni vio mas nada, solo silencio y oscuridad.
Emmm... jijijiji les ruego que no me maten ¡¡aaaaaaah!! esque tenía que pasar... mas adelante van a entender porque (juchiz pone carita de perro mojado para que la comprendan y le tengan compasion).
Bueno, ahora que volvi de mis largas vacaciones, me voy a dedicar mas enteramente a mis fics. Como habrán notado, ayer subi el final de "Doble Vida" y hoy estoy subiendo un nuevo capítulo de este fic jijiji.
Espero que les guste... aunque como se ven, las cosas van de mal en peor :( igual yo confío que las cosas se mejorarán jijijiji.
Ah... una cosa, recien mirando el capítulo anterior, no me di cuenta que puse capítulo 10 en el título... y era el capítulo 18 jijiji. Así que les pido mil disculpas :p
Bueno, como verán, hay mas de un corazón destrozado en este capítulo... pero en el que viene se aclararán mas las cosas y Eriol dejará de ser tan idiota jijiji. Por otro lado, una verdad de Yukiko sale a la luz, y es escuchada por Meiling... pero mete la pata :p asdasdassadasd.
Y Sakura... bueno, Sakura va de mal en peor :s y Syaoran es un idiota, (creo q va a pasar a usurpar el lugar de Eriol) xD auqn Eriol es idiota bien, Syaoran es idiota mal ¬¬
El proximo capítulo se titula: " Volviendo a los incios"
Y aqui les va el avance :)
- No fue mi culpa, juro que no fue mi culpa.
- ¿Sakura?
- Juro que no fue mi culpa. Hace frío, mucho frío…
- Por dios Sakura, ¿Qué mierda hiciste idiota?
- Vete. Déjame sola, vete.
- Sakura, soy yo, Kerberos.
- Kero… Kero… me persiguen ¡Sálvame por favor! Me matarán, sálvame.
- Sh, tranquila Sak.
La chica se dejó agarrar por su amigo, quien la llevó a su habitación. Su cuerpo temblaba y estaba frío. Su respiración estaba agitada y sus manos sudaban.
Las cosas van mal xD
Pero como les digo, no hay problema que n otenga solucion :)
(L)
Bueno, eso es todo por hoy, muchísimas gracias por el apoyo de todos los que leen este fic y dejan reviews para darme su opinión sobre esta historia, y también muchas gracias a los que leen sin dejar reviews... porque siempre los hay, aunque realmente me gustaría que me dejaran sus comentarios para ir mejorando cada vez mas y saber su opinión acerca de mi manera de narrar.
Un beso enrome a todos
Julieta (F)
