¡Hola de nuevo!
Espero que sigan pendientes de esta historia, porque les traigo el nuevo capítulo. Yeah
Si, se que todas querían Lemmon (incluida yo, jajaja) pero no habrá, lo siento ya les había dicho que la historia seria T, jajaja, ni modo, pero se los compensare, lo prometo.
Bien, ahora sí, disfruten del capítulo…
Capitulo 18. Temores y amenazas.
Faltaban un par de horas para que fuera medio día cuando Vegeta salió del cuarto de baño. A pesar de levantarse al alba como todos los días desde que había llegado a Chikyuu, esa mañana el pelinegro había preferido quedarse en cama por unas horas más. Caminó despacio cubierto solo por una toalla que había encontrado en el baño y se sentó al borde de la inmensa cama que estaba en medio de la habitación.
Su ángel de cabellera azul aun se encontraba dormida entre las blancas sabanas. Vegeta se recostó un poco hacia ella y acarició su tersa piel. Le parecía irreal que ese ser tan hermoso ahora le perteneciera, aun podía recordar con nitidez las sensaciones que ese delicado cuerpo habían producido en él. Y aunque él había ido más de una vez al paraíso, nunca lo había hecho de la forma que Bulma lo hizo llegar. Era mil veces mejor que ir y contemplar paisajes hermosos. Ahora que lo pensaba, que el supremo Kaisoma llevara a Bulma hasta su casa, había sido la mejor idea que el dios había tenido desde que lo conocía. Le había entregado en bandeja de plata al más hermoso ángel que ese paraíso o cualquier otro paraíso tuviera. Un ángel exclusivo para él.
Cuando Vegeta retiro su contacto del rostro de la peli azul, ella protesto entre sueños e involuntariamente se acerco a él en busca de calor corporal. El custodio sonrió ante tal acto y dejo que ella le abrazara, después de todo, ella merecía tal privilegio después de brindarle la mejor noche que él hubiera tenido en la vida. Conforme sentía la acompasada respiración de la ojiazul en su pecho, se comenzó a cuestionar sobre lo que había pasado con más detenimiento. Se atraían, eso era evidente. Pero no estaba seguro si estaba listo para revelarle hasta que punto Bulma le importaba. Aunque le costara admitirlo, hiriendo su orgullo en el proceso, ella tenía el completo control de su voluntad. La quería para él, únicamente para él. La rabia y los celos que lo estaban consumiendo el día anterior fueron la prueba irrefutable de lo que significa el ángel en su vida.
-Pequeña bruja…-susurró el pelinegro, sintiéndose embaucado por ella.
Miró a través de la ventana y le pareció adecuado salir a estirar los músculos en el jardín. Estaba por levantarse cuando escucho un reproche proveniente de Bulma, con curiosidad bajo la vista y la vio aferrándose más él en un intento en no dejarlo ir.
-No te vayas…-le dijo el ángel
-Es tarde…-fue su única respuesta-debo comer…
Para su sorpresa, todo rastro de somnolencia por parte de la peliazul desapareció en cuanto el termino de decir la palabra comer.
-Es cierto, estoy hambrienta…-comentó la chica con alegría. Beso los labios de Vegeta, se desperezó y salió de la cama en busca de un buen baño con agua caliente-Vegeta, serias tan amable de programar uno de esos robots que hacen comida…
A pesar de que el custodio estaba fascinado mirando la desnudez del cuerpo de Bulma, el escuchar decirle sobre andar toqueteando uno de esos robots que había en la casa, provoco que frunciera el entrecejo.
-No soy tu sirviente, mujer…
-Oh, vamos Vegeta, solo es esta vez…
-Dile a tu madre que lo haga, esos aparatejos parecen ser su sombra…-refunfuñó
Bulma le miro por unos instantes antes de cambiar su táctica. Con paso lento se acerco a él y reposo sus palmas sobre sus rodillas, se inclino hacia él dejando un espacio reducido entre sus rostros.
-Te lo puedo compensar…-le dijo dulcemente, haciendo que Vegeta levantará una ceja curioso-pero primero, quiero mi desayuno…
Los instintos del custodio se dispararon, con una rapidez que sorprendió al ángel, él había juntado sus bocas en un beso hambriento. Su mano derecha hizo presión sobre su nuca y la izquierda la deposito en su cintura, haciendo que su desnuda piel se pegara a la de él. Al principio Bulma se dejo llevar por las caricias que el custodio le brindaba, pero cuando el pelinegro apretó su trasero expuesto, ella se alejo con toda la fuerza de voluntad que tenia, negándole su objetivo.
-Primero mi desayuno…-le dijo con voz entrecortada. Se cruzó de brazos y espero paciente la respuesta de Vegeta. Esté por su lado, tuvo que enterrar sus uñas en su mano en un vano intento de hacer regresar la cordura su mente, estar así, ella a menos de un metro frente de él, decidida, desnuda, con su respiración entrecortada y sus pechos mas remarcados por la presión de sus antebrazos, era algo que le hacía difícil concentrarse en lo que ella le había pedido.
-¿Solo programarlos?-le pregunto si dejar de ver su cuerpo
-Aja…
Vegeta se levantó a regañadientes, se puso el pantalón que encontró a los pies de la cama y salió de su recamara con dirección a la cocina. En cuanto dejo de estar cerca de la chica de azul, él se empezó a replantear la idea que ella lo manipulaba como si él fuera un títere y ella su dueña, aunque para ser sinceros, la recompensa de ser un buen chico, tendría resultados exquisitos.
-Buenos días, joven y apuesto Vegeta…-le saludo la madre de Bulma con su usual sonrisa en el rostro
-Buenos…-contesto esté. La paso sin fijarse en la cara de felicidad que su "suegra" tenia al recibir por primera vez una contestación por parte del pelinegro. El custodio concentro toda su atención en el aparato metálico que tenia frente a él, desde que había llegado a Chikyuu, esa sería la primera vez que utilizaba uno de esos artefactos.
-¿Quieres que te enseñe a usarlo?-le preguntó la rubia con voz cantarina
-¿Cómo hace la comida?-pregunto con hosquedad
-Oh, es muy fácil…-comenzó la señora. Ella le explicó con sumo cuidado como utilizar el homerobot, pero Vegeta solo se limitaba a ver el vacio cada que ella divagaba de su pregunta original- y al final solo aprietas este pequeño botón y listo, la comida está hecha, vamos, inténtalo…
El custodio se posiciono frente al objeto y tal y como había escuchado, presionó un par de botones. Agradeció a Kaioshin que la ruidosa rubia estuviera ya lejos de la cocina, ya que, si bien él había despertado de buen humor y había sido benevolente con Bulma, eso no aplicaba para el resto de las personas que existieran en el planeta. En menos de media hora el desayuno ya estaba puesto, y como buen Saiyajin, el custodio se dispuso a comer cada delicioso platillo que estaba servido en la mesa. Pero para su mala suerte, el sonido del timbre interrumpió la calma del lugar, él pelinegro escucho los pasos apresurados de la mujer rubia ir directo hacia la entrada para recibir al recién llegado, Vegeta no sintió algún ki levemente fuerte entrar a la casa, así que supuso que eran los amigos mortales del ángel, por lo que de repente, las ganas de seguir comiendo desaparecieron por completo.
-Me alegra tanto que hayas venido…-escuchó a lo lejos hablar a la madre de Bulma-Es bueno recibir visitas…
-Gracias por invitarme señora Brief…-el custodio reconoció de inmediato la voz del pequeño amigo de la peliazul, aquel cuya cabeza asemejaba una bola de cristal- ayer los muchachos y yo nos quedamos con el pendiente de que Bulma se fue sin despedirse, ¿se encuentra bien?
-Claro que si, Krillin…-le respondió la mujer. Ambos entraron a la estancia y el amigo de Bulma se sentó en uno de los sillones-no tienen por qué preocuparse, ella está perfectamente, Vegeta la acompaño hasta la casa y se quedo con ella, así que ha estado en buenas manos, ¿Por qué no desayunas con ellos?, el joven Vegeta ya está en el desayunador y mi hija no tarda en bajar…
-Suena bien la invitación…-aceptó el chico calvo- aunque le debo confesar que ese amigo de Bulma me da un poco de miedo…
-Pero que cosas dices, el joven Vegeta es un pan de dios…-le contradijo la rubia, haciendo que Vegeta se atragantara con el jugo, esa era la peor acusación que podían hacer en su contra. Llegando a su límite de tolerancia, el pelinegro se paró de la silla con todas las intenciones de abandonar la cocina, tal vez la casa y quizá hasta el planeta.
-Un pan de dios…-repitió con amargura y desagrado el custodio. Se escape hubiera sido fructuoso si Bulma no se hubiera puesto entre la salida y él. Vegeta olvido de repente su enfado con la madre de ella y se concentro solo en observar a la peliazul que estaba parada frente suya con una sonrisa lasciva.
-¿Mi desayuno está listo?-Le preguntó con sensualidad moviéndose seductoramente hacia él.
-En la mesa…-respondió por inercia. Pero pronto recordó que había llegado una visita, por lo que evitándola, salió por la puerta dejando a Bulma en completo desconcierto, ella estaba por gritarle cuando las voces de su madre y de Krillin la interrumpieron.
-Bulma querida, que bueno que ya despertaste, mira, Krillin vino de visita…-la rubia reparo en la silla vacía y la mesa aun puesta-¿Has visto al apuesto Vegeta? Hace un momento estaba aquí…
-Creo que se fue al jardín…-le dijo adivinando la razón por la que el custodio no siguió con su juego. Bulma sabia de sobra que para Vegeta, ser el custodio de la muerte significaba plantar la semilla del miedo en los demás seres, sin importar que él fuera un mortal ahora. Así que supuso que una muestra de cariño frente a su madre y su amigo desprestigiaría sus aires siniestros-supongo que será para la próxima…
Bulma los siguió hasta la mesa en donde un apetecible desayuno les aguardaba, mientras que la madre de la peliazul ordenaba a otros homerobots preparar mas comida para el recién llegado. La chica se sentó frente a ellos y Krilln a su izquierda, dejando el asiento derecho para su madre, pero esta lo paso para sentarse una silla mas a la derecha argumentando que ese era el asiento para su esposo, no pasaron ni dos minutos que lo dijo cuando el científico llego a la cocina y tomo su lugar en la mesa, en la cual, los homerobots estaban disponiendo el desayuno para ellos.
-Y dime muchacho, ¿a qué se debe tu visita?-le preguntó el padre de Bulma
-Bueno, le decía a su esposa que ayer los chicos y yo nos quedamos preocupados por su hija, pero viendo que está bien, creo que eso queda de sobra…-le comentó el pequeño calvo-y ya que estaba por aquí, quisiera aprovechar para ver si podría comprar un aircar de la Corporación Capsula, he leído que le han hecho nuevas modificaciones al pasado T45 y pésense que podría verlo, no tengo mucho dinero y quería comprar un auto que esté a mi alcance…
-Pues has venido al lugar indicado…-respondió encantado el viejo Brief- ya verás que por ser amigo de mi hija, te daré un descuento especial…
-¡¿En serio?-exclamó emocionado el pequeño guerrero-oh, gracias señor Brief, le prometo que le pagare el resto hasta el último centavo…
Bulma sonrió al ver la cara de felicidad que su amigo tenia, le pareció sorprendente la manera tan sencilla y materialista que los seres de su planeta eran felices. Tan pronto como apareció en el rostro de su amigo una sonrisa, está se paralizó para darle paso a una muestra puramente de terror, haciendo que los presentes se asustaran por sus cambio de actitud.
-No puede ser…-murmuró el chico después de sobreponerse un poco.
Cerca de ahí, para ser más exactos, sobre el techo de la Corporación, Vegeta estaba sentado disfrutando un par de bollos con cubierta rojiza que había tomado antes de salir precipitadamente de la cocina, solo le había dado tiempo de guardarlos en sus bolsillos antes de darse a la fuga, pero bien valía la pena, estaba solo, lejos de los incesantes canturreos de la rubia mujer y de los comentarios estúpidos del enano calvo. Solo lamentaba no haberse quedado a jugar un momento con Bulma, hubiera sido divertido entretenerse un rato antes de subir a la cúpula del edificio y contemplar por última vez la luz que se proyectaba directo sobre su piel.
Dio un mordico a uno de los bollos antes de seguir pensando. Mañana se cumplía el plazo que Kaioshin le había dado para estar en Chikyuu, y él tendría que irse de nuevo a la otra dimensión, solo iba a disfrutar un rato mas del planeta, pues pensaba irse recién amaneciera, ya había gastado demasiado tiempo en ese planeta como para que se quedara más horas de las necesarias. El único problema en sus cálculos era Bulma, estaba seguro que la muy necia le pediría quedarse más tiempo en el mundo de los vivos, pero él ya estaba hastiado de todo lo que tuviera que ver con ellos, si bien era cierto que existieron unos momentos buenos en su estadía, no por eso iba a plantearse quedarse más tiempo del requerido.
-Y que momentos….-susurró con malicia mientras su vista se perdía en la nada, por eso necesitaba que Bulma se fuera con él, no iba a soportar irse y que él ángel se quedara en Chikyuu, primero se la llevaba a rastras a que ella pasara un minuto más en el planeta. Le dio otro mordisco al bollo, disfrutando su sabor dulce cuando de la nada, su cuerpo se paralizo al sentir una presencia poderosa, alzo la vista hacia el cielo al percatarse que esa energía no podría venir de otro lado más que del espacio.
-Mierda…-escupió malhumorado al darse cuenta del ki tan monstruoso que se acercaba a Chikyuu. El pelinegro engullo por completo el pan que tenía en las manos antes de bajar levitando al jardín. No podía estarle pasando esto a él, no después de que solo le quedaba un día en el planeta ¿Por qué Kaioshin conspiraba en su contra? Pero el dios le había dado vacaciones y ahora parecía que el mundo entero iba a perecer por completo, dándole todo el trabajo cuando volviera a recolectar las almas.
-¿Krillin estas bien?-le preguntó Bulma, preocupada por la cara de terror y pánico que tenía su amigo, le jalaba de la chaqueta pero él parecía estar absorto en su propio miedo pues no le hacía caso-¡Respóndeme de una maldita vez!
-Bulma, cariño déjalo en paz, le vas hacer daño…-le dijo tranquila su madre
-¡Krillin!-le grito al oído la peliazul haciendo que el calvo casi se quedara sordo. Después de levantarse por el nuevo susto que la chica le había metido, Krillin pudo articular las palabras-Bul-Bulma, debo ir con los demás…
-¿Por qué? ¿Qué sucede?
-No estoy seguro, pero un Ki poderoso y maligno se está acercando velozmente a Chikyuu….-le informo el chico, sin darle tiempo a ella o a sus padres en exigir un explicación, Krillin salió volando por una de las ventanas-Este Ki, es mucho más fuerte que el que tenia Mayunia…
Bulma trato de alcanzarlo pero fue inútil, él ya se había ido volando, dejando más incógnitas en su mente, ¿él había dicho Mayunia? ¿De qué estaba hablando Krillin? Sin pensarlo dos veces, la ojiazul se dirigió hacia el jardín en busca de Vegeta, quería saber que estaba pasando y él parecía que iba a ser el único que le iba a decir tal cosa, para su suerte, cuando la ella salió al jardín el custodio acaba de descender del techo, dirigiéndose con toda la calma del mundo a donde ella estaba.
-Por favor Vegeta, dime que está pasando…-le pidió la ojiazul. El custodio la miro con detenimiento antes de tomarla del brazo e ir hacia un lugar más apartado de la casa-Vegeta, dime que está pasando….
-Nos vamos de aquí…-le dijo con un tono que no daba espacio para reclamos. El ángel lo miro impactada, no podía ser cierto lo que el pelinegro acababa de decirle.
-¿Por qué?-le preguntó tentando su suerte. Nunca intimándose ante la cara de pocos amigos que el custodio tenía. Por su parte, Vegeta solo consiguió exasperarse más, estaba molesto, muy molesto. Todo el maldito planeta iba a desaparecer y ellos estaban ahí.
-Chikyuu será destruida…-le dijo sin consentimientos, nunca ablandando sus palabras.
-¿Qué? ¿Te has vuelto loco?
-Escúchame bien, Bulma…-le amenazó el ojinegro-nos iremos ahora mismo de aquí, no tengo la mínima intención de estar aquí cuando el planeta colapse, y por supuesto que tu tampoco lo estarás, así que en este mismo momento nos vamos al otro mundo….
-¡No!-le grito mientras se soltaba de su agarre y se alejaba un par de pasos de él-no me puedo ir sabiendo que destino le depara a Chikyuu, mis amigos y mi familia está aquí, no puedo dejarlos solos….
-Los veras cuando lleguen con Edmadaiosama….-le dijo con cansancio el pelinegro. Bulma lo miro con asombro y desprecio, se dio la media vuelta y se echo a correr con dirección a su casa. Debía advertirles a sus amigos de la amenaza que se aproximaba al planeta, y si era cierto que ellos eran tan fuertes como decían ser, podrían salvar al mundo antes de que fuera demasiado tarde. Por su lado, Vegeta se quedo en su lugar viendo como Bulma entraba corriendo a la casa, siguió su ki hasta la cocina, paso por el comedor, la estancia, una serie de corredores y salió al patio delantero para salir volando en una de esas naves que al parecer del custodio, los humanos eran dependientes.
-¡¿Por qué es tan necia esa mujer?-se preguntó exasperado cuando la nave paso arriba de él. Podía ir tras ella y detener la nave, sacarla de ese aparatejo y regresar al otro mundo a si fuera lo último que hiciera, o podía ir tras ella, dejar que llegara con sus amigos y que estos esperaran al malnacido que venía en camino, y así, cuando Bulma se diera cuenta que todo estaba perdido, él se la llevaría del planeta y asunto arreglado. Con una sonrisa de satisfacción, el custodio despegó sus pies del césped y siguió de cerca la pequeña nave amarilla en donde el ángel iba.
Pasaron los sesenta minutos más largos de su vida el tener que seguir a Bulma hasta donde estaban sus inútiles amigos, al parecer, ellos podían leer el ki también, pues habían llegado al lugar donde posiblemente el extraterrestre y compañía llegarían. Vegeta se detuvo mas de cien metros lejos de los guerreros Z y se sentó sobre un montículo de tierra y piedra, disminuyó aun mas su ki y haciendo uso de su agudo sentido de la vista y del oído, el custodio observó y escuchó lo que la peliazul y su bola de amigos decían y hacían. Cerró sus ojos y cruzo los brazos a la altura de su pecho esperando la llegada del intruso, solo esperaba que acabara pronto con Chikyuu y todos sus habitantes, ya luego se haría cargo de recolectar las almas de los infelices más tarde, cuando ya todo estuviera relajado, o quizá cuando el planeta ya no existiera o cuando fuera partículas de polvo. Tal vez si tenía suerte, kaioshin haría su trabajo y él no tendría que molestarse en recoger la basura.
Pronto todos sintieron una poderosa presencia atravesar la atmosfera de Chikyuu, una enorme nave en forma de platillo con colores blancos y negro era acompañada por una docena de pequeñas naves. Aunque sus tripulantes poseían fuerzas sorprendentes, nada era comparado con el ki que se encontraba en la nave principal. Al parecer la cabezonería de la peliazul no tenía límites, ya que la chica se había quedado con sus amigos a pesar de que ellos le habían dicho que era un lugar peligroso. Por su puesto, Bulma había gritado, insultado y amenazado a cada uno de ellos, por lo que terminaron aceptando su presencia con ellos. Vegeta sonrió un poco, definitivamente que lo de ser cabezota solo se comparaba con él, después de todo, por eso habían permanecido juntos tanto tiempo.
Pasaron un par de minutos cuando las pequeñas naves aterrizaron en la tierra a unos cuantos metros de la principal. Poco a poco, de ellas salieron seres de diversas razas, ninguna que los guerreros Z hubieran visto antes, pero casi todas conocidas por Vegeta. Como lo esperaba el custodio, los inútiles de amigos de Bulma se prepararon pelear contra ellos, pero tenían una pequeña desventaja, eran cinco contra, aproximadamente, cien soldados.
-Esto se va a poner interesante…-susurró con malicia el pelinegro. Vio a Bulma correr a esconderse detrás un cumulo de rocas, al parecer sus amigos temían no poder defenderla.
Para asombro del custodio, los guerreros Z se defendían bastante bien, unos producían bolas de energía, otros tenían combates cuerpo a cuerpo. Después de intensas peleas, al parecer los amigos de la ojiazul habían acabado con la mayoría de los soldados clase baja que acababan de llegar. Pero para su desconcierto, la compuerta de la nave principal se abrió, dejando ver a cinco guerreros de clase alta. Vegeta los reconoció de inmediato.
-¿Q-Qué a-acaso no terminaremos con ellos…?-preguntó exhausto Krillin. Los extraños recién llagados bajaron la rampa y una luz blanca los envolvió dejando ver solo sus sombras. Uno de ellos se puso en escuadra y soltó un grito de guerra. Todos los sonidos que los rodeaba quedaron sordos mientras veían expectantes a los intrusos, los vieron moverse con suma rapidez ante de detenerse a unos veinte metros de ellos, todos listos para la batalla.
-¡Recoome!-exclamó un hombre de gigantes proporciones mientras que con sus dedos apuntaba hacia su hombro izquierdo.
-¡Butter…!-gritó uno de sus compañeros haciendo lo mismo solo que hacia la derecha.
-¡Jeice!-le siguió otro colocándose en posición de corredor y alzando los brazos como si quisiera volar.
-¡Gurdo!-le acompañó el cuarto haciendo las mismas posiciones estrambóticas que los demás
-¡Ginyuu!-gritó el último de ellos separando sus piernas y asomando su cabeza entre ellas, levantando las manos a los lados.
-¡Las fuerzas especiales Ginyuu!-terminaron los cinco, con rosas detrás ellos haciendo la entrada más dramática. Una enorme gota de sudor bajo por la nuca de todos los guerreros Z, de Bulma y de Vegeta al verlos entrar.
-Al parecer, ustedes gusanos, han osado atacar a nuestros soldados…-habló Ginyuu con voz autoritaria, mientras los apuntaba con el dedo en forma prepotente-es por eso, que el señor Frezeer nos ha ordenado acabar con ustedes…
-Nosotros solo nos estábamos defendiendo…-le contradijo Goku con seriedad-fueren ustedes los que atacaron primero, solo nos resto contestar el ataque, no queremos pelear, váyanse de Chikyuu y no vuelvan…
-¿Y tu quien eres para atreverse a darnos ordenes…?-exigió el ser de piel lila
-Mi nombre es Goku, y ellos son mis amigos. Somos los encargados de proteger este planeta…-le informó al pelinegro-pensamos que eran simples viajeros, pero nos atacaron, así que les exijo que me den una explicación de lo que hacen aquí…
Ginyuu angostó los ojos y con rapidez pulso el botón para activar su escooter. Rió con arrogancia al comprobar el bajo nivel del guerrero Z, aunque debía admitir que era elevado comparado con los estándares del resto de los habitantes del lugar, no era lo suficientemente fuerte para preocuparse por él.
-Mi señor Frezeer vino a este planeta a conquistarlo…-le dijo con calma-acabara con ustedes y lo venderá a un preció razonable a otros seres ¿contento?
Todos los guerreros Z abrieron los ojos ante lo que él recién llegado había dicho.
-¡Nunca permitiremos que conquiste nuestro planeta!-gritó Krillin. Con un impulso se abalanzó hacia Ginyuu, pero su ataque fue intercedido por el guerrero de cabello color zanahoria. Paró sin esfuerzos su golpe y con una rapidez que sorprendió a los guerreros de Chikyuu, le propinó un rodillazo en el estomago que descolocó Krillin, con una sonrisa, lo aventó lejos de ellos como si no fuera más que un estorbo.
-¡Krillin…!-gritó el resto de sus amigos cuando su pequeño amigo colapso contra una montaña.
-¡Malditos!-le gritó Goku a las fuerzas especiales. El guerrero Z se colocó en posición de pelea y sus demás amigos lo imitaron-pagaran por lo que le han hecho a Krillin…
-Eso lo veremos….-comentó divertido el capitán de las fuerzas especiales-¡Soldados, uno de nosotros se hará cargo de limpiar la basura!
-¡Si, capitán!-respondió el resto. Se colocaron en círculo a los lados de su superior y con suma concentración decidieron quien sería el encargado de estirar los músculos-¡Piedra, papel y tijeras! ¡Piedra, papel o tijeras! ¡Piedra, papel o tijeras!
-¡Sí! ¡Gane!-exclamó con alegría Recoome. Provocando que el resto de sus compañeros se cruzaran de brazos enojados de no ser los que pelearían contra los guerreros Z-Muy bien, prepárense para morir….
A unos cuantos metros, Bulma se encontraba retirando un par de piedras que todavía sepultaban a su amigo, soltó un suspiro de alivio cuando Krillin abrió los ojos y le sonrió con pena.
-¿Estás bien?-le preguntó mientras le ayudaba a levantarse.
-C-Claro que si…-le respondió con fingida confianza y mueca de dolor-solo fueron un par de rasguños, ese gigante me tomó por sorpresa…
-¿Seguro?
-Si…-le aseguro mientras se ponía de pie y alzaba el vuelo hacia los demás guerreros para ir a ayudarles-Bulma, busca un lugar seguro y escóndete ahí, esos tipos son muy peligrosos…
-Pero…
-Solo hazlo…-le dijo con determinación. La chica asintió, le deseó buena suerte y siguiendo las indicaciones de Krillin corrió en busca de un lugar seguro y donde pudiera ver lo que pasaba. El pequeño guerrero giro su rostro para ver el momento justo cuando Recoome se adelantaba a sus compañeros dispuesto a pelear. Fue solo una fracción de segundo cuando Krillin distinguió en una de las montañas a Vegeta. El custodio ladeo el rostro en actitud de desinterés, dándole a entender que le importaba en lo más mínimo la pelea. Sin darle mucha importancia a la presencia del pelinegro, Krillin regreso al lugar donde estaba a punto de arder Troya. Cuando Bulma llego a un montículo de rocas que la protegían de la vista de los extraños visitantes, la pelea ya había comenzado. Si las habilidades de sus amigos la habían sorprendido anteriormente, esta vez, deseó que su nivel de combate fuera mayor, pues con grandes esfuerzos los guerreros Z podían llevar el ritmo de Recoome. El gigante los atacaba sin compasión y sin darles tiempo de recobrar las fuerzas perdidas. De poco les sirvió utilizar el Kame Hame Ha, el Kienzan, el Taiyouken, el Chonorokyu, el Dodon-pa, Kakusandan, Kikouhou, Me no 12, Rouga Fuufuu Ken o el Sokidan. Todos los ataques que los guerreros utilizaban eran bloqueados y anulados por el peli naranja. Poco a poco las energías le fueron faltando al punto que solo Goku era el único que continuaba de pie, en una lucha constante contra de Recoom.
-Esto es aburrido….-comentó Butter con somnolencia. Con descuido paso su vista por el campo de batalla pero se detuvo en una cabellera azul que sobresalía entre un montículo de piedras. Una sonrisa perversa se dibujo en rostro y sin preguntar nada salió disparado para entretenerse un rato mientras acababa con ese extraño ser de pelo azul que no participaba en la pelea contra su colega. Por su lado, Vegeta estaba tan entretenido en ver como los amigos de Bulma iban perdiendo la batalla que falló en ver el momento en que Butter había levitado sobre los peleadores y se había aproximado a la ojiazul. Todo paso tan rápido que todos fallaron en ver lo que había pasado en tan corto tiempo.
Bulma mantenía en su rostro una expresión de terror mientras grandes chorros de líquido morado caían a sus pies. Sin cuidado se dejo caer de culo sobre la tierra mientras se alejaba lo más que podía del cuerpo sin vida que se colapsaba delante de ella. Solo un "Hola pequeña" y ese asqueroso sujeto estaba muerto a sus pies. El ángel había sentido el terror incrustarse en su cuerpo cuando una luz brillante se había producido de sus dedos y que podía haber asegurado que iba directo a su pecho. Solo unas milésimas de segundo después él tipo se había derrumbado sin vida en el suelo. Un agujero en su abdomen era de donde el líquido emanaba a chorros.
Con la respiración agitada y los ojos cristalinos, Bulma alzó la vista para toparse de lleno con los penetrantes ojos de Vegeta que la miraban con furia. Bajo el rostro un poco y vio que la mano derecha del custodio estaba impregnada de la sangre de Butter.
-Te dije que debimos irnos de aquí…-soltó el pelinegro con voz neutra conteniendo la ira en cada palabra. Un poco mas y la chica de pelo azul hubiera sufrido las consecuencias de su propia necedad. Vegeta sentía la adrenalina todavía corriendo por sus venas, la angustia de pensar en que pudo haber llegado tarde y que el desgraciado que había osado atacarla hubiera cumplido su objetivo.
Bulma lo miro con ojos suplicantes antes de saltar sobre él y abrazarlo con desesperación. Sus temblorosos brazos se ceñían a él con fuerza, por el miedo que todo el cuerpo de la chica estaba experimentando. Ella nunca había sentido tan cerca su final como lo había hecho momentos antes, nunca le había importado la idea de que alguna vez ella misma había experimentado la vida escapando de su ser, incluso deducía que no pudo haber sido tan malo, pues Vegeta había sido el encargado que se llevo su alma. Pero esta vez, el sentir los ojos enemigos clavados en los suyos, con todas las intenciones de aniquilar su cuerpo mortal fue más de lo que su débil cerebro pudo procesar. Mientras Bulma se aferraba al cuerpo del custodio que le brindaba alivio y seguridad, recordó el motivo por el que ella no se había ido de Chikyuu.
-Por favor…-le susurró con desesperación, se separó un poco de él y volvió a repetir su suplica-por favor Vegeta, sálvalos…
Los fríos ojos de él se encontraron contra los desesperados de ellas. Las gruesas lágrimas que caían por sus pálidas mejillas fueron el detonante para que el custodio tomara la más difícil decisión de su vida.
Continuará…
Agradecimientos a Diosa Luna, Any chan, lady mina Saiyajin y a Valeria. Gracias por dejar sus Reviews.
Bien, tengo algunos puntos que aclarar. Primero, se darán cuenta que no incluí a Piccoro, pero si hacemos memoria, el namekusei apareció después de Raditz secuestro a Gohan, pero aquí el hijo de Goku es un bebé, significa que Piccoro todavía está desaparecido, jajaja. Lo que me lleva al segundo punto, Si bien Goku derroto a Frezeer, es obvio pensar que su nivel de combate era alto, sobre todo si había entrenado en la nave que Bulma construyo y que resistía 100 veces la gravedad de Chikyuu, y que además, su ki había aumentado después de haber quedado medio muerto en la pelea de Vegeta, pero si todo eso no ha pasado, es obvio pensar que Goku tiene el mismo nivel de pelea que tenía cuando Raditz llego, osea que casi nada, jajaja. Es por eso es que Recoome lo venció tan rápido. Y por último, ¿alguien se ha preguntado por qué Vegeta venció tan rápido a Butter? Bueno, eso se los explicaría pero arruinaría el siguiente capítulo, lastima será para la próxima.
Como eso era todo lo que quería decir, nos vemos
Bye, bye
Adickdelta
