Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo
Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.
El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…
- Hirokashi ya venía alterado por lo del robo anterior… y mas los desafíos de tu madre…
- La mató – Terminó la frase Sakura recordando todo lo que había ocurrido esa noche.
Capítulo 22: Corazón roto haciendo de Doctora corazón
A veces lo que no te mata, te fortalece y te ayuda a madurar. Muchas veces la madurez llega de golpe por los duros trancazos de la vida, lo que también forma a la larga nuestro carácter y la forma de relacionarnos con la gente.
Sakura no estaba segura hasta cuando podría aguantar la presencia de Takedo y recordarlo todo. Estaba nerviosa, pero a la vez emocionada por saber, ese hombre era el único que podría ayudarla y lo estaba haciendo, es decir que se quería reivindicar.
- Si… la mató… y supongo que tú viste todo eso. – Dijo el hombre agachando la mirada.
- Si, lo vi, y le puedo asegurar que es lo que no me deja dormir.
- Luego… - Continuó Takedo. – Gritaste por ella, por lo cual uno de nuestro bando te descubrió, su nombre era Yokumo Ginakagua… y pateó las cajas dejándote ver, descubriéndote.
- Lo recuerdo… ¿y que pasó con Ginakagua? ¿Sigue preso?
- En la cárcel hay códigos Sakura… y a Ginakagua lo mataron porque no era la primera vez que violaba a una menor, violó incluso a su propia hija, por lo que en la cárcel lo descuartizaron. – Dijo Takedo. – No son mal vistos los asesinos y los ladrones, pero a los violadores los matan… es una especie de código…
- Que horror… - Dijo Sakura haciendo una mueca de desagrado. – Y luego… luego… me llevaron… con él… - Dijo Sakura sintiendo como sus manos comenzaban a transpirar.
- Si no quieres seguir, lo dejamos ahí Sakura… - Dijo Takedo al notar el estado de Sakura.
- ¡No! – Gritó la castaña. – Tengo que terminar con esto, enterrarlo en el pasado… por favor…
- De acuerdo… - Dijo Takedo antes de proseguir. – Ahí te llevaron con él… y yo…
- Usted le pidió que no me hiciera nada, que parara, que me dejara tranquila. – Relató Sakura. - ¿Por qué?
- En esa época… yo tenía una hija de la misma edad que tú… y… se me partía el corazón al imaginármela en tu lugar…
- ¿Una hija de mi edad? – Preguntó Sakura.
- Si… una niña de tu edad… Sayuri se llamaba, era hermosa… alegre, con tantas ganas de vivir…
- ¿Por qué habla de ella en pasado?
- Porque… a los pocos meses de lo que sucedió contigo, ella enfermó gravemente de hepatitis…
- Pero… la hepatitis hoy en día es curable. – Dijo Sakura.
- Si, para ti que vienes de un nivel económico altísimo, para nosotros, en aquella época nos costaba mucho comprar para comer, mucho mas, medicamentos para mi hija… pero como bien tu dijiste hace un rato, todo vuelve. – Dijo Takedo al borde de las lágrimas. – Y ella murió pocos meses después.
- Que horror… pobre su hija… - Susurró Sakura, quien dejó un espacio de silencio y siguió - Y después de que me violaron… - Dijo Sakura con la voz temblando. - ¿Qué fue lo que paso?
- Perdiste el conocimiento, y Hirokashi pensó que te había matado, así que te dejó tirada junto al cuerpo de tu madre… y nos ordenó a todos que nos fuéramos de allí. Luego despertaste en el hospital… yo fui el que llamó a tu hogar. – Dijo Takedo. - ¿Nunca te preguntaste que pasó con el documento de tu madre? De ahí saque la dirección para sacar el teléfono y así tu familia te encontró.
- Dios…
- Luego, nos metieron a todos en la cárcel. – Dijo Takedo mirando nuevamente el techo. – Los peores días de mi vida los pasé allí, rezando y rezando…
- Pero Hirokashi no fue preso…
- No, a Hirokashi le avisaron lo que ustedes tenían pensado hacer, así que uso su otra personalidad para huir del país… escapó a Hong Kong y vivió allí hasta… hasta… hasta hace un mes mas o menos… que regresó.
- ¡¿Hirokashi está en Japón?! – Gritó Sakura alarmada.
- Si… regresó hace un mes… vino a verme… porque supo que me dieron libertad condicional.
- Pero…
- Sakura, cuídate cuando salgas de aquí… al principio no te quise ayudar porque se que él me está vigilando, pero… tengo que hacerlo, es mi deber por todo lo que te hicimos sufrir…
- Takedo…
- Intentaré conseguir mas información acerca de Hirokashi, o Henrry o como se llame ahora…
- Muchas gracias Takedo…
- De nada… es lo mínimo que puedo hacer.
Sakura se levantó e hizo una inclinación con la cabeza que fue correspondida por Takedo, y se despidió de la esposa que estaba en la cocina y la beba. Salió de la casa y suspiró. Ya lo había echo, ahora sabía un poquitito mas de lo que sabía antes.
- Así que esa era la chica. – Dijo la mujer que horas antes había recibido a Sakura.
- Así es… - respondió Takedo.
- Al fin se te dio el momento para liberar tus culpas. – Dijo la mujer corriendo las cortinas de su casa ya que la joven de cabellos castaños y ojos jade se había ido de la cuadra.
Sakura caminó de regreso a la estación intentando asimilar todo lo que Takedo le había dicho sin olvidar nada. Había dado el paso más grande hasta el momento, e iba por más. Sobre todo ahora que sabía el nombre del violador y que estaba viviendo en Japón.
No tenía sentido regresar a lo de Tomoyo, el sol estaba comenzando a ocultarse y era mejor demostrar al colegio lo "buena" y "responsable" que era Sakura Kinomoto. Pero en ese momento de su vida, ni que le dijeran que la expulsaban del Instituto Seijo podría borrarle la sonrisa de la cara.
Tomó un taxi y pidió que la dejaran en el instituto.
"Sinceramente, tendrían que bajar un poco el precio de los taxis, estaban bastante caros, va, también… un viaje de casi una hora y media como para no salir caro." Pensaba Sakura mientras sacaba los billetes para pagarle al taxista.
Cuando se asomó a las rejas del instituto, la recibió la celadora mirándola con desconfianza.
- No puedo creer que hayas cumplido en hora y forma al permiso de salida. – Dijo la mujer ácidamente.
- No es nada. – Respondió Sakura con ironía y una sonrisa pintada en el rostro. Definitivamente nada podría arruinar su día.
--
Dios, Tomoyo la había dejado histérico, después de que la llamó y le cortó el teléfono en la cara sin decirle dónde había ido Sakura, casi enloqueció. Continuó llamándola, pero ni rastro, hasta que era obvio que había apagado el celular.
De repente, los ojos ambarinos de Syaoran Li se clavaron en la persona que se había metido muy escurridizamente en el pasillo del tercer piso, sin dudas era Sakura que acababa de llegar de donde fuera que había ido.
Sin pensarlo dos veces la siguió hasta su habitación y pegó bien la oreja contra la puerta de madera, rogando porque a ninguna chica descerebrada se le ocurriera pasar justo en ese momento por ese preciso lugar.
- Hola. – Escuchó que dijo la voz de Sakura decir secamente.
- Hola. – Escuchó que respondió Meiling, con una voz no tan ácida como la voz de la primera. – ¿Dónde estuviste?
- En lo de Tomoyo. – Respondió secamente Sakura.
- Sakura, se que no estuviste en lo de Tomoyo, Syaoran también lo sabe, y estuvo muy preocupado por ti…
- Me importa tres cominos si ese imbécil se preocupa por dónde voy o no voy.
"¿Imbécil yo? ¿Pero quien se piensa que es Sakura Kinomoto para decirle Imbécil al grandísimo Syaoran Li? Ja. Eso quisiera, imbécil… no es mi culpa andar como un loco tarado mental atrás de ella…pero eso no quiere decir que yo, Syaoran Li sea imbécil" Pensó el ambarino mientras escuchaba lo que la chica de sus sueños, y portadora de los ojos mas verdes y hermosos que había visto en su vida, decía sobre él.
- No deberías ser así con él…
- No me vas a decir tú como debo ser o no con las personas, mucho menos con tu primo. – Respondió ásperamente la chica.
- Sakura… si sigues con esa forma de ser, tan dura, te perderás muchas cosas de la vida… lo perderás a Syaoran…
- No me importa… hace años quiero ser igual a las demás… deje de tratar bien a la gente a los diez años y no me interesa cambiar, no a esta altura de mi vida. – Dijo la castaña apretando los puños. – Yo confié en Syaoran, me abrí a Syaoran, le conté todo de mi vida, ¿Y como agradeció él? Diciéndome un par de verdades dolorosas en la cara… de la peor manera.
- No eran verdades, y tú lo sabes, lo hizo en un arranque de bronca…
- Excusas…
- No son excusas Sakura… tu lo amas.
- No, ya no. – Respondió la castaña. – Y si hubiera sabido el tipo de persona que era, jamás lo hubiera amado.
- Sakura… madura por favor.
- ¿Madurez? ¿tú me hablas a mí de madurez? Viví primero todo lo que yo viví y después hablemos de madurez. – Respondió la castaña mirándola de reojo. – Tu no dejaste de jugar a los diez años, viviste una infancia normal, una adolescencia normal… yo no. Yo viví buscando a un hijo de puta durante años… y no lo encontré… pero ahora estoy mas cerca de eso… estoy a un paso del final y por fin voy a poder vivir tranquila. No te atormentan pesadillas todas las noches…. No presenciaste la muerte de tu madre, no sentiste el rechazo de tu padre, de tu hermano… vengo cargando con una cruz de la cual no me puedo deshacer.
- Sakura… se que es muy duro lo que te pasa, como te sientes… pero tu tienes tu vida… y no vale la pena que la destruyas solo por culpa de un imbécil…
- Mi vida ya está destruida.
Sakura terminó de vestirse y agarró una camperita finita y salió de la habitación chocándose frente a frente con un avergonzado Syaoran.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó la castaña sorprendida.
Syaoran miró a Sakura con la boca abierta, no tenía la menor idea de que iba a salir de la habitación y ahora no sabía que decirle. Tartamudeó un par de veces.
- ¿Eres idiota enserio? – Preguntó la castaña bruscamente. - Qué haces aquí te pregunté
- Yo… am… yo… vine…. Vine a buscar a mi prima para estudiar. – Dijo Syaoran sudando frío.
Si, y de paso escuchaste nuestra conversación ¿verdad?
- No, no, nada que ver, yo no escuche nada. –Mintió el castaño.
- Bueh, igual me da si escuchaste algo o no. – Dijo Sakura. – Tu prima está ahí adentro.
- Amph… gracias. – Respondió el castaño viendo que Sakura se iba por el pasillo. – Amph… ¡Sakura! – Gritó provocando que la castaña se diera vuelta y clavara sus ojos húmedos en los de él. – Un día de estos me gustaría hablar contigo… pero bien, para aclarar un par de cosas.
Sakura lo miró unos segundos e hizo un amague para retroceder y regresar hacia donde él estaba… pero sacudió la cabeza y volvió a darse vuelta para seguir caminando por donde se estaba yendo.
"Estúpido, estúpido Syaoran… mas idiota no puedes ser, ¿verdad? Ahora prácticamente me ignora. ¿Cómo puede ser que una chica como Sakura te idiotice tanto?, ¿eh?" Pensó el castaño mientras veía irse a Sakura.
Definitivamente ese chico la hacía débil. ¿Cómo podía ser que apenas le dijera un par de palabras y le hiciera tener ganas de ir abrazarlo y besarlo hasta quedarse sin aire en los pulmones? ¿Cómo pudo dudar en esos segundos de su barrera de hierro? "Estúpido Syaoran" Pensó para sus adentros la castaña.
Siguió caminando hasta llegar a la biblioteca, donde estaba Kerberos estudiando con Eriol y un chico con el que nunca se había hablando en su vida.
- Hola Kero. – Dijo la castaña mirando al chico rubio quien manifestó toda su sorpresa de verla solo con la apertura de sus ojos.
- Sakura… - Respondió con una sonrisa al ver el rostro triunfal de la chica. – Esperen un momento chicos, ya vuelvo. – Dijo el rubio levantándose al ver el gesto de asentimiento de sus compañeros de estudio.
- ¿Cómo te fue? ¿Qué conseguiste? – Preguntó comenzando a caminar al lado de la castaña por los pasillos del colegio.
- Mucha información… ahora se a quien estoy buscando, y está aquí… en Japón… regresó de Hong Kong.
- ¿Hong Kong? – Preguntó Kerberos. – ¿De donde vienen Meiling y Syaoran?
- Exacto. Ahora voy a ir al aeropuerto, o llamar, mas fácil para que me digan el día que ingresó al país.
- No creo que te den esa información…
- Si, es totalmente abierta al público. – Dijo Sakura sonriendo. – Por lo que me dijo Takedo, volvió después de que dejaron de lado la causa.
- Seguramente… se refugió en Hong Kong para no ir preso, como sus ex compañeros… ¿y sabes que pasó con el resto?
- Takedo está viviendo en su casa con libertad condicional con su esposa y sus hijos…. Y el resto está preso, excepto uno al que mataron.
- Ah, bien.
- Si… eso creo…
Sakura se cruzó de brazos. Estaba contenta, pero a la vez nerviosa porque no sabía como sería volver a ver a aquel asesino y violador después de tanto tiempo…
- Amph… Sak…
- Si, dime Kero…
- Perdona que te cambie así de tema pero… amph… pero… necesito pedirte un consejo…
- ¿A mi? ¿Tu pidiéndome un consejo a mi? Yo no lo creo… ¿En que necesitas que te aconseje yo? – Preguntó riéndose la castaña.
- Bueno… es que… quiero… quiero tirarme a Meiling… y no se como hacer porque ella no me habla.
Sakura lo miró con los ojos abiertos y empezó a retorcerse de la risa bajo los ojos atónitos de su amigo, que no entendía porque Sakura reaccionaba así.
- Yo no lo puedo creer Kerberos, vos tan machito, ¿me estas pidiendo a mi, nada mas y nada menos que a mi que te diga como conquistar a Meiling?
- Oye Sakura, si me vas a cargar, boludear, y gastar, lo que sea, no me ayudes y ya. – Dijo el Kerberos sonrojándose.
- Es que, es que… no puedo evitarlo. – Intentó decir la castaña entre risas. – Pero de acuerdo, te ayudaré a tirarte a Meiling.
- Gracias Sak…
- Pero… no entiendo ¿no la odiabas?
- ¡Sakura! – Gritó el rubio. – Creo que eso quedo bien claro después de la fiesta en mi casa.
- Después de la fiesta en tu casa quedaron tantas cosas claras…. – Dijo Sakura con una mirada melancólica.
- Lo dices por Syaoran… ¿verdad? – Preguntó Kerberos ya sabiendo por anticipado la respuesta que Sakura le diría.
- Si…
- Sakura, sabes mejor que nadie que Syaoran no es santo de mi devoción, pero… podrías intentar tener una charla con él civilizadamente y que te explique lo que pasó, hablar bien, sacarse las caretas y… aclarar pensamientos.
- ¿Tú crees?
- Mira… seguramente él ahora está en su habitación… y no hay nadie, ve y habla con él, pero prométeme que si te tienes que defender, te vas a defender, y si el no te lastima verbalmente no vas a saltar como leche hervida a insultarlo.
- De acuerdo, lo prometo, gracias Kero. – Dijo Sakura con una sonrisa. – Pero… de todos modos creo que él está en la habitación con Meiling.
- No lo creo, Meiling quedo en estudiar con Chiharu a las siete en la biblioteca, no pierdes nada, ve. – Dijo Kerberos sonriendo tímidamente. – Te daría las llaves de la habitación, pero las perdí los otros días… supongo que debe estar tirada por ahí.
- No hay problema Ker, tocaré la puerta. Gracias.
Sakura sonrió y le dio un beso en la mejilla a Kerberos antes de ir hacia la habitación de Syaoran.
--
Había terminado de explicarle un par de cosas a Meiling sobre matemáticas y decidió regresar a su habitación para, primero darse un baño, y segundo estudiar tranquilo, con música encerrado en su habitación aprovechando que estaba solo.
Pero apenas abrió la puerta, se dio cuenta que había una persona mas en la habitación mirándolo seductoramente.
"No, no, no, no puede ser, no puede pasarme esto a mi. ¿Por qué? ¿Qué hice para merecer esto?" – Pensó el castaño por dentro mientras miraba a la persona que estaba sentada en su cama.
- Hola mi amor…
- Yukiko… - Dijo Syaoran suspirando - ¿Cómo diablos entraste?
- No es tan difícil sacarle las llaves a alguien que está distraído como Kerberos… - Dijo con una sonrisita fastidiosa.
- Por dios… - Dijo Syaoran revoleando los ojos.
- Tanto tiempo, ¿verdad? – Preguntó levantándose de un golpe para abrazarlo.
- No, no pasó mucho tiempo, ¿no pudo pasar un poco más?
- Ay, que chistoso eres Syao. – Dijo con voz melosa.
- Yukiko… - Dijo, pero antes de poder terminar cualquier frase que fuera a decir, la chica de cabellos rubios lo beso ardientemente.
- Necesitaba tus besos Syao.
- Yukiko, espera un momento, ¿no entiendes que no quiero saber mas nada contigo?
- ¿Y tú no recuerdas lo que te dije hace un tiempo atrás? Aunque no seas más el novio de Kinomoto mi amenaza sigue vigente.
- Estas loca…
- Puede ser… pero por ti. – Dijo Yukiko tirándosele encima.- No voy a permitir que Kinomoto me saque otra cosa mas.- Syaoran suspiró y alzó la cabeza mirando al techo. ¿Cuándo se liberaría de todo eso?
En ese momento, alguien tocó la puerta, lo que hizo que Syaoran se sobresaltara… porque, si era Kerberos, iba a terminar con la cabeza partida, si era algún directivo, profesor, algo, lo amonestarían y quizás expulsaran del colegio al estar solo con Yukiko… dios… si era Eriol no pasaría nada… al menos eso creía.
La puerta volvió a sonar tres veces.
- Syaoran, ¿estas ahí? Soy yo… Sakura.
El corazón de Syaoran se paró por dos segundos, estaba a punto de darle un ataque cata tónico. ¿Sakura Kinomoto en la puerta de su habitación? ¡¿La última persona que él se imaginaría en ese preciso instante tocando la puerta de su habitación?! No podía estar pasándole esto… tanto que deseaba hablar con ella, ¿Por qué? ¿Qué hizo para merecerse eso? No podía decirle a Sakura que no estaba ahí. La miró a Yukiko, quien estaba igual de sorprendida que él.
- Escóndete en el baño. – Susurró Syaoran abriéndole la puerta. – Ya voy, ya voy. – Gritó para Sakura.
Yukiko sonrió por primera vez desde que Sakura tocó la puerta, le dio un beso a Syaoran y se metió adentro del baño.
Syaoran corrió, dio un salto y abrió la puerta algo agitado.
- Eh… Sakura… - Carraspeó – Que extraño… am… que vengas a mi habitación…
- Si… es que yo me quede pensando en lo que me dijiste hoy… que habláramos… y creo que es lo mejor, hablar, pero sin besos de por medio, sin nada.
- Em… ¿tiene que ser ahora?
- ¿Por qué? ¿estas ocupado? ¿Con alguien? emm ¿puedo pasar? – Preguntó la castaña extrañada por la actitud de Syaoran.
- S…Si… si, claro, pero… están por venir los chicos, Kerberos me va a… ¿no prefieres ir a otro lado? - Preguntó sudando frío.
- No. Aquí, porque es mas tranquilo, y por Kero no te preocupes, el me convenció para que viniera.
- ¡Ah! Él… am… si, Sakura, dime…estemm ¿No prefieres dejarlo para otro día?
- Syaoran… ¿Qué te pasa? – Preguntó la castaña mirándolo incrédula. – No pareces tú… si no te conociera, diría que estas nervioso o que mi presencia te incomoda.
- Ah, no, no me pasa nada… es que… no, nada. – Dijo nervioso.
- Syaoran, pareces idiota ¿sabes? – Criticó Sakura. – Pero bueno, no importa, vine a hablar con vos… de una buena vez por todas… ¿estabas estudiando?
- Eso intentaba… - Dijo el castaño haciendo una graciosa mueca con el rostro. – Am… ¿No prefieres ir a algún salón? ¿El comedor?
- Syaoran… pareciera como si no me quisieras en tu habitación, ¿pasa algo? ¿Te sientes bien?
- Este… si, me siento perfectamente… es solo que me sorprende… tu aquí… en mi habitación… queriendo hablar, ¡justo ahora! – Gritó de una manera exagerada haciendo que Sakura lo mirara sorprendida, mas confundida que antes.
- Ah… ya entiendo… estabas muy concentrado estudiando y te interrumpí… ¿verdad? – Preguntó la castaña viendo si había alguna manera de tranquilizar al pobre chico que se había puesto nervioso. ¿Sería por su presencia que se puso así? No, no lo creía… si la veía casi todos los días.
- No… es decir, si… pero no… es decir… - Tartamudeó Syaoran sudando. - ¡Diablos! – Exclamó pasándose una mano por el cabello castaño.
- Oye… ¿seguro estás bien? Nunca te vi tartamudear así en tu vida. – Dijo Sakura cruzándose de brazos. – En fin, si no quieres hablar conmigo, solo dímelo… - Remató como última frase antes de sentir una de sus necesidades básicas en su vejiga. – Disculpa Syaoran… ¿puedo pasar al baño? – Preguntó parándose y comenzando a caminar sin notar que el rostro de Syaoran estaba blanco como un papel.
- ¡No! – Gritó el chico como si, al abrir la puerta, saliera un asesino con un cuchillo para matarlo, degollarlo y mutilarlo parte por parte. – No pases al baño. Esta mañana Eriol lo tapo y está inutilizable, no se puede ni entrar… enserio, asqueroso, un olor….
Sakura lo miró incrédula y soltó el picaporte de la puerta que ya lo había agarrado y estaba a punto de girarlo.
- De acuerdo… iré a mi habitación, es más fuerte que yo… pero… creí que a ti te interesaba hablar conmigo…
- Si Sakura, me interesa mucho hablar con vos, pero creo que este no es el mejor momento, ni el mejor lugar, ni la mejor situación, ni nada… - Respondió Syaoran rogando porque Sakura se fuera inmediatamente. – Puede entrar un celador, o alguien…
- Oye… no es la primera vez que estoy sola en tu habitación… si ocurriera algo así me escondería en el baño… o como último recurso debajo de la cama… aunque no creo que los celadores sean tan idiotas como Yukiko de no darse cuenta… - Dijo sonriendo al recordar esos viejos tiempos, que cada vez parecían mas lejanos.
- De todas maneras, creo que no es lo mejor… - Dijo Syaoran. – Además de que creo que tu también deberías estudiar.
- Mph… de acuerdo, como digas. Chau. – Dijo saliendo con aire ofendido y cerrando la puerta fuertemente.
Syaoran se pudo aflojar después de los quince minutos más tensos de toda su corta existencia. Oh, si, pudo respirar oxigeno otra vez… estuvo tan, pero tan cerca… si lo descubría Sakura no se lo perdonaría jamás… y si le dijera que era completamente inocente… ella no le creería, y Yukiko no ayudaría mucho para variar.
- Al fin se fue, que chica pesada… - Dijo Yukiko saliendo del baño con aire triunfal.
- La muerta se ríe de la degollada. – Dijo Syaoran levantando una ceja. – Mejor, diría que Sakura tiene de pesada lo que tú tienes de cerebro Yukiko.
- Yo también te quiero Syao. – Respondió la rubia con una irónica sonrisa.
- ¿Ahora te puedes ir? – Preguntó Syaoran, mejor dicho, gruñó. – No creo que Kerberos ni Eriol te reciban bien si te ven aquí.
- Me resbala lo que Kerberos piense… y Eriol… bah, mejor ni te cuento, es un cachorrito, apenas ve un trasero y se queda loco, lo tengo dominado.
- No te creas Yukiko, no te creas…
- Es igual a ti, son tal para cual. – Dijo Yukiko contra los labios de Syaoran.
- Puede ser que seamos iguales. – Dijo Syaoran hablando de la misma manera, boca contra boca, rozando sus labios, lo que provoco que Yukiko sonriera triunfante. – Porque los dos nos enamoramos y lo perdimos por la misma perra. – Dijo tomándola fuerte de las muñecas y tirándola afuera de la habitación haciendo que se cayera al suelo.
- ¡Tú no puedes estar enamorado! ¡Los hombres como tú no se enamoran! – Gritó la chica de cabellos rubios encolerizada golpeando el suelo con las manos, sin importarle los chicos que en ese momento pasaban por el pasillo y la miraban sorprendidos.
Furiosa, regresó a su habitación echa una Hiena, descontrolada, y desquiciada. Tomó a Naoko de las manos y la miró fuertemente, clavando sus ojos azules en los marrones de su amiga.
- Esta vez Syaoran y Kinomoto me las pagan porque me las pagan. – Le dijo apretando los dientes y la muñeca de Naoko con una fuerza excepcional.
--
Después de poder ir al baño de su habitación y saciar su necesidad de haces pis, se sentó en la cama de su habitación con unos libros y se puso a leer un poco de la teoría de matemáticas… porque sinceramente no sabía ni donde estaba parada, y el examen era el miércoles, el maldito miércoles. Después de todo quizás si tenía que pedirle ayuda a Syaoran.
Suspiró y miró el techo. Lo que menos podía hacer en ese momento era leer y concentrarse en los números que se presentaban frente a ella como un monstruo gigante que se la comería en cualquier momento. ¿Qué estaba pasando? Syaoran le dice que quiere hablar con ella, y a los quince minutos cambia de opinión. Era muy extraño. Yukiko casi ni aparecía en su vida, no la atacaba, no le hacía nada. Rika no le había contestado el mensajito de texto. Tomoyo no había terminado con Spinelsun y estaba teniendo relaciones a escondidas con Eriol, Kerberos por segunda vez en su vida quiere declarársele a una chica y no se anima. Que mundo loco. ¿No sería más simple si todos fueran con la verdad y pudieran hacer lo que quieran?
Al parecer, en su grupo loco de amigos, la única normal era Chiharu, que estaba muy bien con Takashi sin nada que les interrumpiera su felicidad.
En ese momento de profunda reflexión filosófica, unos gritos provenientes del pasillo la sacaron de sus divagaciones mentales e hicieron que saliera a la puerta para ver que sucedía.
- ¡Idiota! – Gritó una voz aguda.
- ¡No es como piensas Chiharu! – Gritó otra voz masculina.
- ¡Te odio Takashi Yamazaki! ¡Te odio! – Volvió a gritar la aguda voz.
- ¡Chiharu! – Gritó Yamazaki.
Muchos alumnos que se habían quedado ese fin de semana en el instituto, miraban divertidos la escena de esa pareja en medio del pasillo del piso de dormitorios del lado de las mujeres.
¿Sakura pensaba que Chiharu y Takashi eran los únicos que no tenían problemas? Que equivocada estaba…
Se apoyó en el marco de la puerta y cruzó los brazos mirando con una gota en la cabeza la escena de sus dos amigos. ¿Qué demonios estaba pasando? Bueno… todas las parejas tienen sus roces.
- ¡¿Y que me dices de lo tuyo con Spinelsun?! – Gritó Takashi enrojecido.
- ¡¿Qué?! – Exclamó Chiharu enojada. - ¡Ya te explique como fueron las cosas!
- ¿Ah si? ¡Pero no te creo!
Sakura suspiró. Definitivamente las cosas iban mal. Se acerco a paso lento y se puso en medio de la discusión, pero ninguno de los dos se había percatado de eso, y siguieron como si nada.
- ¡¿Pueden terminar de una maldita condenada puta vez?! – Gritó Sakura con todo lo que su garganta le permitió. - ¿Son idiotas? Alguien los puede escuchar, pedazos de cabezas huecas llenas de aire.
- Sakura… - Susurró Chiharu. – A esta altura creo que varios nos escucharon…
- ¡Me refiero a Tomoyo Chiharu! ¿Cómo que tuviste algo con Spinelsun?
- ¡Ves pedazo de idiota descerebrado! – Gritó Chiharu a Takashi - Ahora hasta Sakura piensa mal por tu causa.
- ¡Entren en la habitación y solucionan sus cosas adentro! Les tendría que dar vergüenza, ventilando todas sus cosas por los pasillos del colegio… por dios… ¡Entren!
Chiharu miró con una mirada helada a Takashi, le hizo caso a Sakura y entró en la habitación, seguida por Takashi, quien estaba con la mirada gacha, y detrás de ellos, una encolerizada Sakura.
- A ver, a ver… explíquenme que diablos está pasando. – Dijo Sakura cruzándose de brazos.
- Este idiota me metió unos cuernos más grandes que la puerta principal de mi casa. – Dijo Chiharu matando con la mirada a Takashi y los pómulos sonrojados.
- ¡No es cierto! – Gritó Takashi. – No es lo que parecía.
- A ver, Takashi… ¿Por qué dices que lo que dice Chiharu no es cierto?
- Yo amo a Chiharu… y ella me besó, yo no la bese…
- ¡Y claro! ¡Ella te besó y tú respondiste! – Gritó Chiharu.
- ¡No! – Gritó Takashi - ¡Me sorprendió!
- A ver… ¿Quién es ella?
- Miharu Ichida…
- ¡¿What?! – Exclamó Sakura levantándose de golpe.
- Resulta Sakura, que tu tenían razón, esa niña no es mas que una maldita puta, igual que Yukiko.
- Ya lo sabía. – Dijo Sakura alzando las cejas. – Cuando odio a alguien, no es en vano… pero… siempre pensé que era Syaoran el que le gustaba.
- Pues resultó no ser así. – Dijo Chiharu.
- ¡¿Pero yo que diablos sabía que yo le gustaba?! – Gritó Takashi.
- ¡Tu te callas Takashi! – Gritó Sakura.
- Pero… pero… ¿Por qué no le cuentas lo tuyo con Spinelsun eh? Eh?
- ¡Porque no existe nada entre Spinelsun y yo, es el novio de Tomoyo! – Gritó Chiharu mas colorada que antes.
- ¿Spinelsun?
- ¡Tu amiguita estaba a los abracitos con Spinelsun!
- Ah bueno… - Dijo Sakura revoleando los ojos. – ¡Lo que faltaba Chiharu!
- ¡Sakura! – Gritó la chica. – Está delirando… no era lo que parecía. – Dijo sonrojada.
- Ah no, claro… - Dijo Takashi entrecerrando los ojos. – Ni modo, creo que no hay nada más que hacer aquí. – Dijo el chico levantándose para salir.
- ¡No Takashi! – Gritó Sakura. – Te quedas ahí mierda, no seas igual al idiota de Syaoran.
Takashi revoleó los ojos e hizo una mueca de impaciencia con sus labios. Sakura lo miró con el entrecejo fruncido mientras Chiharu miraba a un punto fijo en el suelo, como si ese punto tuviera toda la culpa de lo que en ese momento estaba ocurriendo.
- Chiharu no creo que haya tenido nada con Spinelsun. – Dijo Sakura después de un silencio de cinco minutos. – Tiene bien definidas las normas de una amistad, y además ella te ama.
- Pf, si se nota… - Ironizó Takashi.
- En cuanto a lo tuyo con Miharu Ichida… no se Takashi, no lo comprendo… ¿Por qué mierda te dejaste besar por ella?
- Me tomó por sorpresa, ni me lo esperaba, y justo llego Chiharu en el momento en que ella apoyaba sus labios contra los míos…luego la empujé y seguí a Chiharu y luego terminamos en esto…
- Oh, ya veo… - Respondió Sakura.
- Sakura, las casualidades y las coincidencias no existen…. – Dijo Chiharu.
- Solo lo inevitable. – Respondió Sakura. – Y en este caso se ve que era inevitable que esto pasara, quizás una prueba, pero déjame decirte que le creo a Takashi.
- Sakura…
- ¡Ichida es una perra! – Exclamó al ver que Chiharu no le hacía caso. – No vale la pena que algo tan hermoso como lo que tenían ustedes se rompa por culpa de una estúpida como ella. Enserio Chiharu, no vale la pena…
La chica de cabello castaño con trenzas miró a su "novio" de reojo y agachó la mirada, después de todo, Sakura tenía razón: No iba a perder a Takashi por culpa de Ichida, ni mucho menos seguirle el juego.
- Lo siento Takashi. – Murmuró. – Pero si te veo de nuevo con esa, te arranco la cabeza, ¿oíste?
- Y si yo te veo con Spinelsun otra vez... me aseguraré que no vuelva a mostrar su sonrisa arrogante otra vez.
Takashi sonrió, abrazó a su novia con fuerza y la besó apasionadamente, mientras Sakura sonreía feliz al ver que pudo solucionar el problema de esa pareja que ella tanto quería.
- Gracias Sakura. – Dijeron ambos a coro.
- No es nada pequeños, mama Sakura sabe todo. – Dijo guiñando un ojo.
Ambos se levantaron agarrados de la mano y volvieron a salir de la habitación dejando a Sakura sola, pero antes de abandonar por completo la habitación, Takashi se detuvo y la miró de reojo mientras sostenía con su mano derecha el picaporte de la puerta.
- No vale la pena que algo tan hermoso como lo que tenías con Syaoran se vaya por completo al diablo por culpa de una estúpida y un mal entendido. – Dijo con una sonrisa. – Doctora corazón.
- Ya… vete. – Respondió Sakura con una sonrisa, la cual fue respondida por Takashi.
La puerta se cerró y ahora si Sakura se quedó sola en su habitación, por lo cual se tiró en su cama y mirando al techo reflexionó. Algo estaba ocurriendo, y no entendía nada, nada de nada; o quizás eran demasiados problemas juntos, los cuales no tenían solución o eso parecía…
Por un lado… ella tenía sus propios problemas, con Takedo, con Yokumo Hinakagua, con la maldita cocaína, con Yukiko… con Syaoran.
Tomoyo, estaba loca, tenía una relación con Eriol a escondidas a espaldas de su "novio" Spinelsun… que a la vez este tenía algo extraño con Chiharu porque… ella le creía a Chiharu que no pasaba nada con Spinelsun, pero al que no le creía nada, era a él, a Spinelsun… algo se traía entre manos y ella se encargaría de averiguar que. Por otro lado, estaba esta chica, Miharu, que supuestamente estaba enamorada de Syaoran pero luego le tira la boca a Takashi… era muy extraño. ¿Qué papel estaba jugando esa chica? Él único que podría ayudarla es Kero, pero el estaba con sus propios problemas, intentaba conquistar a la fiera de Meiling, quien en ese momento ni cortaba ni pinchaba. Después… Rika con su problema… la cual en ese momento era la más jodida de todas, y no le había contestado ninguno de los mensajes de texto que le mandó. ¿Qué diablos había ocurrido con Rika?
Y Yukiko… ¿Por qué últimamente no se metía nada en su vida? ¿Lo había superado? ¿La estaría ignorando? ¿Estaría pensando y maquinando alguna que otra cosa para hacerle?
En ese momento, alguien golpeó la puerta. Sakura frunció el entrecejo, ¿alguna de las chicas se habría olvidado de las llaves de la habitación?
Se levantó y, como estaba sin zapatillas se puso unas pantuflas de conejo blancas y abrió la puerta quedándose sin habla al ver quien estaba parado ahí, con los brazos cruzados y una mirada fuerte clavada en ella.
- Syaoran…
- ¿Puedo pasar? – Preguntó el castaño mirando para ambos costados, vigilando que nadie lo viera entrar.
- Claro. – Respondió Sakura haciéndose a un lado para que él pudiera pasar.
Sakura cerró la puerta y caminó hacia la cama de Tomoyo, donde se sentó y le ofreció un puff a Syaoran para que se sentara.
- ¿Qué haces aquí? – Le preguntó Sakura a Syaoran.
- Vengo a hablar con vos. – Respondió el castaño sabiendo el reclamo que se le venía.
- Ah, ahora tienes ganas de hablar. – Dijo Sakura irritada. - ¿Y que si yo te sacara como me sacaste de tu habitación?
- Sakura, en ese momento no podía hablar por un motivo que no viene al caso, no porque no quisiera. – Sakura iba a replicar, pero Syaoran siguió hablando. – Y ahora vengo a hablar con vos, si no quieres… ya no se que hacer.
Sakura lo miró un momento, sabía que si lo rechazaba nuevamente el se levantaría y se iría, y no era eso lo que ella quería… tenía que bajar su maldito orgullo de una buena vez y aceptar hablar con él… si, eso debía ser, y después de eso, que sea lo que dios quiera.
- De acuerdo Syaoran. – Dijo finalmente haciendo que al castaño se le dibujara una sonrisa en el rostro. – Te escucho.
- Sakura no se de que manera pedirte perdón por lo que dije, se que nada en el mundo me justifica, pero… estaba rabioso, enfurecido, no fue fácil verte besándote con Kerberos. – Dijo Syaoran, pero al ver que Sakura iba a replicar, continuó con lo que estaba diciendo. – Quizás si hubieras besado a alguien que no conocías, a un completo desconocido, me hubiera dolido menos, pero no fue así… lo besaste a Kerberos y…
- Ya te explique que lo hice de bronca. – Remató Sakura. – Pero lo tuyo con aquella colorada no fue de bronca, en esa época estábamos bien…
- Lo se, fui un idiota que bebió demás, por eso desde aquel día no volví a propasarme con el alcohol. – Dijo acercándose a Sakura. – Empecemos de nuevo Sakura, por favor…
- Syaoran… lo nuestro ya fue, no hay más nada…
- Si lo hay Sakura, si existe, me lo demostraste con aquel beso, en el salón de abajo… - Dijo Syaoran sentándose al lado de Sakura y acercando su rostro al de ella.
- Syaoran… por favor, prometiste no… - Replicó Sakura al sentir tan cerca de ella la respiración y el perfume de Syaoran. – Por favor Syaoran.
- Sh, Sakura, no te niegues, no te reprimas, sabes que es lo que deseas en este momento, al igual que yo… - Respondió Syaoran acariciándole una mejilla, haciendo que Sakura sintiera un escalofrío en la espalda y se le erizaran todos los pelos.
- No quiero perderte Sak. – Dijo Syaoran en un susurro contra los labios de ella.
- Yo tampoco Syao… - Respondió susurrando Sakura antes de que los labios de Syaoran la callaran.
Los labios de Sakura estaban húmedos y tersos, suaves y embriagadores, no podía resistirse, y abrió la boca, exigiéndole mas en el beso a Sakura, quien respondió y lo besó con toda la dulzura y pasión que tenía, con la dulzura, tanto tiempo, reprimida, la que todo el mundo pensaba que no tenía y solo Syaoran había descubierto.
El castaño fue acostando lentamente a Sakura en la cama, sin dejar de besarla, y se puso sobre ella besándola, si aún era posible, con más ardor, con más pasión con más amor.
Sakura se sentía libre con ese beso, sabía en que posición estaba con Syaoran, pero no estaba tensa, estaba libre, relajada, felíz.
Se separaron un poquito, se miraron a los ojos y sonrieron, no había duda alguna, Syaoran Li fue el hombre que le robó el corazón y al hombre que ella había elegido para darle todo lo que ella tenía, todo lo que ella era.
Los ojos de Syaoran estaban brillantes y con tonos más dorados que nunca, la amaba, ella era la mujer con la que quería seguir, ninguna otra, solo ella.
Pero en ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe y entraron dos chicas hablando animadamente sobre una coreografía para hacer con el grupo de porristas, las cuales enseguida callaron a ver a los dos chicos acostados en la cama de una de ellas.
- ¡Lo siento no quisimos interrumpir! – Gritó una de ellas, dueña de ojos amatistas y cabello negro hasta la cintura.
- ¡Esto no es lo que parece! – Gritaron ambos castaños, poniéndose rojos como dos tomates y levantándose rápidamente.
- Ah no, ¿acaso tenemos visiones en conjunto ahora? - Preguntó irónicamente Meiling con una sonrisa en sus labios.
- Ay, vamos chicos, no hay nada de malo si decidieron tener sexo en una cama, pero por favor que no sea la mía. – Dijo Tomoyo dramatizando, aguantándose la risa a más no poder.
- ¿Qué haces aquí Tomoyo? – Preguntó Sakura. - ¿No estabas en tu casa?
- No te olvides Sakurin, la autorización decía hasta el sábado a la noche, no hasta el domingo. – Dijo Tomoyo con una sonrisa. – Y que yo sepa, es sábado a la noche.
- Bueno chicas, creo… eh… que tienen que hablar. – Dijo Syaoran, quien no sabía donde meterse. – Sak… hablamos luego. – Le dijo guiñándole un ojo, lo cual hizo que se pusiera súper colorada.
- De acuerdo Syao. – Respondió Sakura sabiendo la que se le venía con Tomoyo y Meiling a solas.
El castaño cerró la puerta de la habitación y pegó un salto, un salto por la felicidad que tenía, había besado a Sakura y no habían terminado pegándose, gritándose, ni nada por el estilo. Se decía que de todo lo malo salía algo bueno, y eso era lo mejor que le podía pasar, y ni Yukiko ni nadie iba a arruinar su felicidad, mucho menos perjudicar a Sakura.
Apenas Syaoran salió de la habitación, Meiling y Tomoyo se tiraron sobre ella y gritaron de la emoción
- ¿Lo perdonaste? – Preguntó Tomoyo emocionada.
- ¿Son novios? - Preguntó Meiling.
- ¿Qué estaban haciendo picarones?
- ¿Tan pronto?
- Eres una sexópata Sakura.
- Ay que lindos.
- Bueno, ya cállense. – Gritó Sakura sonrojada a más no poder. – Si se callan les cuento, sino no.
Meiling y Tomoyo se callaron al instante en que Sakura dijo eso, y se sentaron para escuchar como pasó todo, lo cual Sakura contaba con los ojos esmeraldas mas brillantes que nunca.
- Ay me muero muerta. – Dijo Meiling emocionada. – Son tan lindos, tan tiernos, hacen tan linda pareja, son el uno para el otro.
- Pero… ¿ahora que son? – Preguntó Tomoyo.
- No lo se… tengo que hablar con él… lo odio. – Dijo Sakura.
- ¿Cómo que lo odias?
- Odio de él que no lo odio. – Respondió Sakura. – No se que mierda hizo con mi orgullo, con mi prepotencia, me dejo muda, no me pude aguantar. Nunca pensé que conocería a alguien como Syaoran… tan distinto. Cuando pienso en nuestro primer encuentro, tan difícil, que lo traté tan mal… todavía no se como fue que lo empecé a conocer…
- Es el destino Sakura.
- En tantas cosas lo odio, me hace mal estar con él… ¡a veces lo quisiera tener tan lejos! Y olvidarme de quien es.
- Pero Sak… ¿Quién te entiende? – Preguntó Meiling
- Está enamorada Mei… ¿acaso no te pasa lo mismo con Kerberos?
- Odio de él su sonrisa ganadora, esos ojos color ámbar y su maldita forma de mirar. – Dijo Sakura con una sonrisa boba mirando a Tomoyo y a Meiling. – Odio de él como se mueve su boca, lo que siento cuando me roza y lo que dice cuando habla… pero lo que mas odio de él, es que no lo odio, ni un poquito, que me gusta y no puedo mas… lo amo.
- Ay Sakura, yo no se que te pico, estás loca. – Dijo Meiling.
- Por Syaoran. – Respondió Sakura suspirando antes de salir de la habitación.
Tomoyo rió y Meiling la miró incrédula. Alguien había secuestrado a la verdadera Sakura y puso un clon en su lugar, un clon meloso y cariñoso, amigable y dulce… esa no podía ser Sakura… ¿o de verdad Syaoran podía hacer eso en ella?
--
Cualquiera que lo viera, pensaría que había enloquecido, pero no era así. Estaba feliz, tan feliz que no cabía en si mismo.
Entró en su habitación, y para su bendición, o desgracia, estaban todos ahí metidos, seguramente esperando a que fueran las nueve para bajar a cenar, ya que la biblioteca había cerrado.
- Buenas ¿Cómo están chicos? – Preguntó Syaoran con una sonrisa enorme.
- ¿Qué te pico? – Le preguntó Eriol mirándolo sorprendido.
- ¿A mi? – Preguntó Syaoran – Nada.
- Hey ¿Qué onda Syao? – Preguntó Takashi sin entender lo que pasaba.
- Habló con Sakura. – Respondió Kero.
- ¿Cómo sabes? – Preguntó Eriol.
- Porque yo le dije a Sakura que viniera a la habitación a buscarlo y a hablar pacíficamente con él…
- Oh… con que esas tenemos picaron. – Dijo Eriol. – ¿Dónde estabas con Sakura?
- En su habitación. – Respondió Syaoran.
- ¡¡Que winner!! – Exclamaron a unísono Takashi y Eriol.
- No, no, solo estuvimos hablando. – Dijo Syaoran sonrojándose.
- ¡Na! – Gritó Takashi. – Estuviste solo con ella en su habitación ¡¿Y no pasó nada?!
- Yo la respeto Takashi. – Respondió Syaoran aún sonriente.
- Si Syao, si, yo también respeto a Chiharu, y quiero a Sakura porque es mi amiga, pero… ¡está como un caño! Está terrible Sakura amigo, y si tienes la posibilidad…
- ¡Oye! – Exclamó Kerberos tirándole una almohada.
- Estoy de acuerdo con Takashi. – Acotó Eriol.
- Bueno eh, basta. No hemos vuelto… aún… solo nos hemos besado.
- Opa, pero si hasta ayer la odiabas… - Dijo Takashi provocando que Eriol le diera un manotón en la cabeza.
- Nunca la odió, le gustó desde el primer segundo que la vió, yo lo se. – Dijo Eriol.
- No la odiaba, es decir… me pasan tantas cosas juntas que se me parte la cabeza, ella me produce tantas cosas diferentes al mismo tiempo…– Dijo mas para si mismo que para los que lo estaban escuchando.- En mi cabeza la odiaba, pero mi corazón siempre estuvo con ella… pero esta vez es el comienzo verdadero de una historia entre ella y yo… es tan intenso lo que siento por ella…
- ¿Lo están escuchando? – Preguntó Eriol. – Este no es Syaoran, lo cambiaron.
- ¿Saben que odio de ella? - Dijo Syaoran mas como una afirmación que como una pregunta. – Odio de ella ese cabello castaño sedoso, su risa tan fresca, tan dulce, su melodiosa voz, su carita de muñeca. Odio de ella que es tan hermosa y diferente, su forma de ser, tan niña y mujer. – Dijo sonriendo y recordando a Sakura. – Odio de ella que aunque me mate por hacerlo, nunca la voy a poder odiar, ella me gusta y la amo más que a nadie, más que a todo.
- Dios… - Protestó Eriol poniendo cara de asco. – Yo también amo a Tomoyo, pero nunca se me ocurrió decir esa letanía que acabas de decir…
- Syaoran… ¿Qué mierda te dijo Sakura? – Preguntó Kerberos sorprendido.
- Déjenlo ahí, un gesto dice más que diez palabras.
Eriol, Takashi y Kerberos se miraron y prefirieron no preguntarle mas nada a Syaoran, al menos no por ese día.
Finalmente se hicieron las nueve de la noche, y los internos del instituto bajaron a cenar. Cuando los chicos bajaron, se dieron cuenta de que las chicas ya estaban en su lugar, Sakura hablaba animadamente y sonriendo con Chiharu y Tomoyo, mientras Meiling se entretenía untando pan con manteca.
Sakura miró hacia donde los chicos venían y Syaoran le sonrió, lo que hizo que ella se sonrojara y Kerberos se tentara de la risa.
- No quiero que se anden portando como dos tórtolos por ahí eh. – Dijo Kerberos.
- No es mi novia. – Dijo Syaoran sonrojándose.
- Pero dentro de poco…
En ese momento, Miharu Ichida se levantó de su mesa para saludar a Syaoran, con una cara muy animada y con una enorme sonrisa, lo cual hizo que Sakura lo fulminara con la mirada y le dijera algo a Tomoyo y a Chiharu, quienes parecían fastidiadas por el comentario de Sakura.
Pero el no iba a dejar que ninguna Miahru, Mihara, Mihuri, arruine su momento de felicidad, y tendría todo preparado, oh si, paso por paso, todo fríamente calculado. Sakura en el fondo era romántica, y el sacaría todo de ella afuera, solo para él.
Se acercó a Sakura y le dio un beso en la mejilla, por el cual ella se sonrojó y lo miró fríamente, hasta que él le tomó una mano y le colocó un papel dentro de sus dedos y le guiñó un ojo, lo cual hizo que ella se sonrojara más de lo que estaba. Después de eso, él fue y se sentó lo más normal en su lugar habitual al lado de Takashi mientras Eriol tomaba su lugar en la punta de la mesa con una sonrisa socarrona.
¿Syaoran le dejaba un papel? Pero que demonios… ¿Para que existían los mensajes de texto? Abrió disimuladamente el papel sobre su falda, y efectivamente, era una nota de Syaoran:
"Te veo a las doce en el escondite debajo de la escalera principal.
No faltes, es importante.
Syaoran.
P.D.: La nota es mas romántica que el mensaje de texto, ¿no te parece?"
Sakura se sonrojó a más no poder. ¿Cómo supuso Syaoran que se preguntaría el porque no le mandó un mensajito de texto?
Tomoyo la miró extrañada, hasta que vio como Sakura apretaba el papel que tenía entre las manos; entonces, se rió para ella misma, Syaoran poco a poco ablandaría aún más el corazón dormido de Sakura, y la rescataría de todo lo que la rodeaba.
Ahora si: LAS ABURRIDÍSIMAS NOTAS DE LA AUTORA :)
Jajajaja xD
Bueno, primero LOS COMENTARIOS DEL CAPÍTULO ejem ejem... Por lo que vemos, Sakura se liberó después de hablar con Takedo :) eeee :) aplausos... ahora sabe algo mas, peeero... aún no sospecha de nadie jojojo. Vamos a ver que ocurre :0 Ahora... ¿como hará Syaoran para cambiar tan drásticamente su humor? No lo se, el poder del amor (?) xD Bueno, bueno... pero... ¡No me digan que el beso no estuvo dulceeee! Yo quiero un Syaoran u.u Ahoooooraaa... a partir del siguiente capítulo, se vienen escenas picantes (Juchiz pone cara de pervertidaa) xD jajaja :p yyy Yukiko volverá a poner sus garras en el asunto u.u como ya pudimos ver en este capítulo. Y Syaoran va a SACAR TODAAAA TODAAA su DULZURAAA para que Sakura saque su verdadera personalidad y baje por completo esa maldita cortina de hierro que formó a su alrededor.
:)
Notas generales del fic: Bueeno, este fic es sin dudas el mas largo de todos xD y aún falta... espero que no me tome DEMASIADOS capítulos mas u.u yyy estoy pensando seriamente en hacerle una continuación :3 porq mi cerebro inspirado se iluminó EEEE xD re que ni siquiera lo terminé y ya estoy pensando en una continuación xD jajajaja xD pero si es lo que en este momento me pasa por la cabezota, va a hacer la continuación, pero onda en un fic aparte :) yyyy por úlitmo, pero mas importante... ¡¡ESTOY MUY FELÍZ!! NO PUEDO CREER HABER RECIBIDO LA CANTIDAD DE REVIEWS QUE RECIBIÓ ESTA HISTORIA, QUE NO SERÍA NADA SIN USTEDES QUE ME APORTAN IDEAS Y ME DAN GANAS DE SEGUIR Y SEGUIR Y SEGUIR Y SEGUIR (L) ENSERIO ENSERIO, MUCHÍSIMAS GRACIAS (L) espero no defraudarlos (L)
También gracias a los que leen "Cuestión de Honor" y me dejan reviews sobre este fic tb xD jajajajaj. Que genial xD MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS :)
Bueno, hice demasiado largas la nota de la autora xD así que me despido, y hasta el próximo capítulo :) Cualquier duda, sugerencia, critica, etc etc, aparte de los reviews pueden mandarme un mail, o bien agregarme a j.sakuraplatina(arroba)hotmail(punto)com Lo pongo así porque sino la página no lo muestra xD
Ahora si, la parte mas IMPORTANTE PARA USTEDES DE LAS NOTAS XD
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO...
- Sakura! – Exclamó Syaoran. – Si no arriesgas en esta vida, nunca vas a saber si pudiste haber ganado o perdido, te das por perdida desde el principio sin saber lo que pudo haber pasado. – Dijo tomándola de las manos. – Confía en mi… por favor… y en cuanto al mar que hay entre nosotros como tú dices, intentaré meterlo en un balde y que desaparezca, no se, pero voy a hacer que no exista mas, prometo abrirme y no ser tan cerrado… confiar en ti…
- Syao… - Susurró Sakura sintiendo como una cálida lágrima bajaba por su suave mejilla. – Yo nunca voy a ser una novia normal, y lo sabes… va a llegar el día en el que vamos a necesitar dar un paso adelante y yo no se si estoy preparada para… eso.
- Si te refieres al sexo, no te niego que me encantaría, pero te voy a esperar, no te voy a presionar, entiendo el miedo que tienes y…
- ¡¡Siempre te voy a abrumar con mis problemas!! – Gritó Sakura. – No soy una chica normal… como con las que tú estás acostumbrado y…
- ¡¡No quiero una chica normal!! – Gritó Syaoran ¿Tanto le costaba entender? – No necesito una chica normal Sak, te necesito a ti.
:o La parte mas linda les adelanto (?) xD
bye
