Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo
Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.
El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…
"Te veo a las doce en el escondite debajo de la escalera principal.
No faltes, es importante.
Syaoran.
P.D.: La nota es mas romántica que el mensaje de texto, ¿no te parece?"
Sakura se sonrojó a más no poder. ¿Cómo supuso Syaoran que se preguntaría el porque no le mandó un mensajito de texto?
Tomoyo la miró extrañada, hasta que vio como Sakura apretaba el papel que tenía entre las manos; entonces, se rió para ella misma, Syaoran poco a poco ablandaría aún más el corazón dormido de Sakura, y la rescataría de todo lo que la rodeaba.
Capítulo 23: Una declaración, un nuevo amanecer.
La cena transcurrió con normalidad. Syaoran prácticamente ni miró a Sakura, hasta que se levantó y le guiñó disimuladamente un ojo, por lo cual ella se volvió a sonrojar. ¿Qué diablos estaba pasando? ¿Por qué se sonrojaba como una estúpida?
Ella terminó de cenar y subió junto a Tomoyo, Chiharu y Meiling a su habitación para contarles lo ocurrido.
- ¿Y entonces? – Preguntó Tomoyo con los ojos brillantes.
- ¿Y entonces que? – Repreguntó Sakura de malos modos.
- ¿Qué harás? – Preguntó Meiling.
- Supongo que ir… claro. – Respondió Sakura.
- ¿Cómo supongo? – Preguntó Chiharu. – Debes ir.
- Pero…
- ¡Pero nada! – Gritó Meiling. – Xiao Lang te está dando este pie, no lo desaproveches, mira que él es terco y muy orgulloso, él está muy enamorado de ti.
- ¿Tú dices Mei?
- ¡Claro! – Gritó la morocha. – Bueno, quedan 2 horas para que vayas y te bañes y te pongas hermosa para Xiao.
Sakura miró a sus amigas como si fueran bichos raros y se metió rápidamente en la ducha. Cuando salió, se puso el pantalón de gimnasia, para no andar con la pollera y la remera del instituto con unas zapatillas deportivas.
Su cabello aún estaba húmedo cuando se despidió de las chicas y, después de que Tomoyo le rogara de rodillas poder filmarle y Sakura negarse por milésima vez, salir de su habitación sin que nadie se diera cuenta hasta llegar al escondite debajo de la escalera principal.
Cuando entró, pensó que no había nadie, porque estaba todo oscuro ya que las luces de ese piso habían sido apagadas, pero enseguida, Syaoran encendió unas velas con un encendedor.
- ¡Diablos Syaoran me asustaste! – Exclamó Sakura con una mano en el pecho.
- Lo siento. – Dijo en un susurro Syaoran. – Quería darte una sorpresa.
- Vaya sorpresa.- dijo sonrojándose levemente, la presencia de Syaoran la ponía muy nerviosa últimamente.
- Gracias por venir Sakura….
- N... no es nada Syaoran. – Respondió la castaña preguntándose que sería lo que Syaoran le diría esa noche. Ay, no se podía aguantar mas, iría directo al grano, si señor. - ¿De… de que quieres hablar? - Preguntó tímidamente, haciendo todo lo posible por no sonrojarse.
- Creo que es obvio, ¿no? – Dijo el castaño alzando una ceja
- Eto… yo… - Sakura iba a decir algo, pero Syaoran la calló poniéndole un dedo sobre sus suaves labios y acercando su cuerpo al de ella, haciendo que la esmeralda abriera los ojos de la sorpresa.
- Te amo Sakura. – Fue lo único que dijo Syaoran. Sakura agachó la cabeza y ocultó sus ojos con el pelo para que no notara lo brillosos que estaban. - ¿Qué ocurre? – Preguntó Syaoran. – No creo que esa afirmación te caiga de sorpresa… ¿verdad?
Sakura levantó lentamente el rostro y miró a Li dubitativa. ¿Qué hacer? ¿Qué pesaba más en ese momento: La razón o el corazón? Ella también amaba a Syaoran pero… tenía miedo que pasara lo de la última vez, volver a creer en un cuento de hadas que no existía y…
- ¿Sakura? – Preguntó el castaño al ver que los ojos de Sakura se nublaban por las lágrimas y seguramente los recuerdos que atosigaban su mente.
- No quiero volver a sufrir Syaoran. – Respondió luego del lapsus mental que tuvo pensando en como sería regresar a una relación con Syaoran.
- ¿Por qué volver a sufrir? – Preguntó el castaño.
- Porque… nuestra relación no es fácil Syao, tenemos caracteres muy diferentes, hay como un mar de misterio entre nosotros dos, además de que está Yukiko en el medio que no se que es lo que busca realmente contigo y conmigo y… - Comenzó a decir Sakura una cosa arriba de otra.
- Sak… podremos pasar arriba de Yukiko, ese no es un problema, podremos hacerle frente, mientras confiemos el uno en el otro, nada que pueda hacer Yukiko va a poder perjudicarnos.
- Yo soy desconfiada por naturaleza. – Respondió Sakura, que, al ver que Syaoran iba a protestar se adelantó y lo calló. – No de ti, no desconfío de ti Syao, desconfío de todo el mundo… no se si será mi naturaleza o que, pero me cuesta confiar y no quiero terminar sufriendo.
- ¡Sakura! – Exclamó Syaoran. – Si no arriesgas en esta vida, nunca vas a saber si pudiste haber ganado o perdido, te das por vencida desde el principio sin saber lo que pudo haber pasado. – Dijo tomándola de las manos. – Confía en mi… por favor… y en cuanto al mar que hay entre nosotros como tú dices, intentaré meterlo en un balde y que desaparezca, no se, pero voy a hacer que no exista mas, prometo abrirme y no ser tan cerrado… confiar en ti…
- Syao… - Susurró Sakura sintiendo como una cálida lágrima bajaba por su suave mejilla. – Yo nunca voy a ser una novia normal, y lo sabes… va a llegar el día en el que vamos a necesitar dar un paso adelante y yo no se si estoy preparada para… eso.
- Si te refieres al sexo, no te niego que me encantaría, pero te voy a esperar, no te voy a presionar, entiendo el miedo que tienes y…
- ¡¡Siempre te voy a abrumar con mis problemas!! – Gritó Sakura. – No soy una chica normal… como con las que tú estás acostumbrado y…
- ¡¡No quiero una chica normal!! – Gritó Syaoran – ¿Tanto te cuesta entender eso? No necesito una chica normal Sak, te necesito a ti.
Y tras esa última frase que apenas fue un murmullo proveniente de Syaoran, que Sakura entendió perfectamente, él se inclinó sobre la chica acortando las distancias que los separaban y la besó. Al ver que Sakura le respondía, puso una mano en la nuca de la chica acariciando suavemente las puntas del suave cabello de ella mientras la otra recorría suavemente su espalda. Sakura, que al principio tenía los ojos abiertos por el cosquilleo que sentía cuando Syaoran la besaba, fue cerrando lentamente los ojos dejándose llevar por la extraña, pero dulce sensación de ser besada por él. Rodeó al castaño por la cintura acortando totalmente la distancia entre ellos.
Syaoran sentía a su corazón latir a mil por hora, había olvidado lo que se sentía al besar a Sakura de esa manera, con tanta dulzura, intentando expresar con ese beso todo el amor que por ella sentía, igual al beso que se habían dando horas antes en la habitación, que hasta ese momento a él le parecía un sueño. Él terminó el beso al sentir que sus pulmones le reclamaban algo de aire y le sonrió a Sakura, quien lo abrazó y enterró su cara en el cuello de él.
- Yo también te amo Syaoran. – Dijo haciendo más fuerte el abrazo.
La sonrisa de Syaoran de amplió por completo y volvió a besarla en los labios, pero esta vez un beso mas corto, para después abrazarla nuevamente. Sakura lo hacía feliz, lo hacía sentir lleno, pleno; si la tenía a ella, no le faltaba nada más.
- Entonces Sakura, ¿quieres volver a ser mi novia? – Preguntó Syaoran aún sonriendo.
- Mph…. No lo se, lo tengo que pensar. – Respondió Sakura en chiste.
- ¿Y que tengo que hacer para que me digas que si? - Preguntó Syaoran con los labios sobre los de ella.
- Darme otro beso. – Respondió sonriendo.
- Mmm, encantado.
Ambos volvieron a besarse, y se volvieron a separar y nuevamente a besarse, así pasaron un largo rato, dándose los besos de los cuales tanto tiempo estuvieron privados.
- ¿Y ahora que vamos a decir? – Preguntó Sakura.
- Mph… ¿que volvimos? – Respondió Syaoran como si fuera lo más obvio del mundo, pero en una pregunta irónica.
- ¿Eso crees? Es decir…. Yukiko…
- Se va a enterar de todos modos Sak. – Respondió Syaoran serio. – Me tiene cansado, no voy a andar privándome de estar con la mujer que amo por su culpa, ¿o si?
Sakura sonrió, después de todo, él tenía razón, no iban a estar toda su vida dependiendo de si Yukiko la dejaba en paz o no. Ahora solo tenía que pensar en ella y Syaoran, solo en ellos dos, que se amaban y por fin podrían estar juntos.
Ya se había echo tarde, eran las tres de la madrugada y aún seguían dándose besos y demás besos en el cuarto debajo de las escaleras. Tenían que volver si no querían amanecer ahí y que los descubrieran. Así que guardaron todo y subieron hasta el tercer piso procurando que nadie los oyera, a la habitación de Sakura, así Syaoran se aseguraba que había llegado bien.
- ¡Basta Syao! – Se quejó Sakura en un susurro mientras intentaba librarse del castaño quien no la dejaba entrar.
- Un ratito más. – Ronroneó en los oídos de su novia.
- No. – Dijo determinante Sakura buscando las llaves.
- Mira como me dejas… - Dijo Syaoran haciéndose la victima.
- Basta Syao, nos van a descubrir. – Dijo Sakura mientras se palpaba por los bolsillos buscando las llaves de su habitación. – Syao… susurró.
- Mmm. – Murmuró mientras veía divertido como su novia buscaba las llaves que seguramente olvidó en su habitación.
- No tengo las llaves… - Afirmó Sakura con cara de preocupación.
- Mándale un mensaje de texto a Tomoyo, quizás esté despierta. – Dijo Syaoran mientras se apoyaba contra la pared con los brazos cruzados.
Sakura sacó su celular del bolsillo y se puso a escribir rápidamente apretando los botones del móvil un mensaje a su amiga Tomoyo, la que rogaba que estuviera despierta.
Pero muy a pesar de Sakura, Tomoyo, quien estaba despierta hablando con Chiharu y Meiling, vio que su celular vibraba, lo tomó entre sus manos y vio el nombre de Sakura en la pantalla de su celular. Sonrió y abrió el mensaje leyéndolo para sus amigas también.
"Tommy, estoy con Syaoran en el pasillo,
Olvidé las llaves en la habitación, si estás despierta, abre.
Sakura"
Chiharu, Meiling y Tomoyo sonrieron ampliamente. ¿Por qué tendrían que estar despiertas a esa hora? Tomoyo sostuvo el celular entre sus manos y miró a sus dos amigas, quienes la miraban con cara de complicidad.
- Es un favor que le hacemos. – Dijo Meiling. – No te sientas culpable Tommy… Syaoran no la desamparará en el pasillo.
- Además… ¿Cuántas veces ocurren estas cosas en la vida? Una cada muerte de obispo. – Dijo Chiharu. – Aparte yo le debo un favor por haberme amigado con Takashi.
Tomoyo miró a sus dos amigas y volvió a sonreír. Las dudas se le fueron de la cabeza, era un favor el que le estaban haciendo, así que tomó el celular y cerró la tapita.
- Lo siento Sak, estamos dormidas. – Dijo con una sonrisita pícara. Ahora su amiga no tendría otra escapatoria que pasar la noche junto a Syaoran.
- - - - - -
Quince minutos hacía que estaba esperando la respuesta de Tomoyo a su mensaje. Y claro, seguramente estaban todas durmiendo, ¿Qué haría ahora?
Miró a Syaoran, quien la miraba divertido, como si disfrutara toda esa escena. ¿Es que acaso no comprendía que los podían descubrir fuera de la cama a esas horas de la noche y a los dos juntos? ¿No se daba cuenta que si los encontraban los expulsarían?
- Syaoran… ¿Qué tiene esto de divertido? – Preguntó Sakura fastidiada.
- Nada, simplemente verte a ti en este estado de no saber que hacer.
- ¡Uy! Madura de una vez…
- Sak, no es tan grave, de última puedes venir a dormir en mi habitación. – Insinuó Syaoran con una sonrisa pintada en el rostro.
- ¡¿Te volviste loco?! – Exclamó. - ¿Sabes como reaccionará Kero? ¿Qué pensará Eriol?
- Sak, te conocen, saben que no tendrías sexo desenfrenado en mi cama con ellos en la misma habitación.
- Pero…
- Mira, yo tengo las llaves de mi habitación, tu no… - Dijo Syaoran despegándose de la pared en la cual estaba apoyado. – O vienes a mi habitación y duermes calentita y cómoda junto a tu novio, que soy yo… porque no pienso dejar que compartas la cama con Kerberos y después….
- ¡Ya Syao! – Exclamó Sakura.
- Bueno, bueno, como te decía, o duermes en mi cama calentita y cómoda, yo puedo dormir en el piso, no hay problema, pero con una sábana… y nadie se enterará, o dormimos los dos juntos en el pasillo del colegio con frío y el piso duro para que mañana a la mañana nos descubran y nos comamos una expulsión… aunque si es contigo hasta al mismo infierno iría. – Dijo actuando.
- ¡De acuerdo! – Exclamó Sakura. – Vamos a tu habitación, pero mañana tú te arreglas con las excusas.
Syaoran sonrió, y nuevamente se escurrieron hacia el piso superior, donde estaban las habitaciones de los varones.
Entraron haciendo el menor ruido posible. Por suerte Eriol dormía como una marmota, Takashi roncaba, lo cual significaba que su sueño era muy profundo, y Kerberos dormía abrazado a su almohada… lo cual significaba que no era conciente de lo que hacía.
Syaoran le prestó una remera a Sakura para que pudiera dormir sin su uniforme, así que fue al baño para cambiarse mientras Syaoran se ponía el pantalón del pijama en la habitación.
Lentamente, Sakura salió algo ruborizada del baño con una remera negra con un logo de alguna marca, perteneciente a Syaoran, pero… que apenas le tapaba la cola y dejaba a la vista sus hermosas, torneadas y bronceadas piernas.
Él se quedó perplejo. Sabía que Sakura era hermosa, que tenía un físico de los mil demonios pero nunca se imaginó con que tenía esas hermosas piernas… es decir, la veía casi todos los días con el uniforme pero… definidamente no era lo mismo. Sintió que su corazón se aceleraba. ¿Cómo le mostraba semejante espectáculo antes de ir a dormir? Ningún ser humano soportaría eso. "Ningún ser humano y mucho menos yo que tengo mis hormonas en ebullición" Pensó Syaoran mientras intentaba que la baba no se le cayera.
Por otro lado, Sakura se sonrojó fuertemente, y no era por lo corto de la remera, ni por el brillo intenso que adornaba los ojos de Syaoran en ese momento, sino porque nunca se imaginó que debajo de esa camisa del uniforme que siempre vestía Syaoran hubiera un… un… un ¡lomo de los mismísimos dioses! Si, eso era, si es que no se quedaba corta describiendo el cuerpo de Syaoran. Dios. ¿Cómo haría para controlarse? Era perfecto, era un macho con todas las letras, era… oh dios. "Basta Sakura pervertida, basta, basta que no vas a poder dormir" Pensó Sakura mientras se acercaba con el rostro completamente sonrojado hacia él.
- Eh… bueno Sak, las sábanas están limpias, y… espero que te guste mi cama, yo dormiré aquí al lado. – Dijo en voz baja intentando sacar sus ojos de las piernas de ella y señalando una "cama" que armó con almohadones y un puff.
- Gracias Syao. – Respondió pasando a su lado y sentándose en la cama de él mientras se sacaba las hebillas de su cabello.
Syaoran le dio un beso en la frente y se acostó en su incómodo intento de cama en el suelo.
Sakura se metió en la cama de Syaoran, y notó que hasta sus sábanas estaban impregnadas del aroma de él. Sonrió levemente, y miró al dueño de sus pensamientos que intentaba acomodarse en su cama inventada sin mucho éxito.
- Syao. – Susurró, haciendo que Syaoran la mirara desde donde estaba. – Si quieres puedes dormir en tu cama… conmigo. – Finalizó sonrojándose fuertemente a la vez que Syaoran abría los ojos, sorprendido, y una sonrisa se asomaba en sus labios.
- ¿Sakura Kinomoto está haciéndome una propuesta indecente? – Preguntó en chiste haciendo que Sakura se sonrojara más aún.
- Si no quieres no lo hagas. – Dijo poniéndose seria.
- ¿Cómo que no? Si para mi es un placer.
Syaoran se levantó y se metió dentro de las mantas junto con Sakura, quien sentía su rostro arder a mas no poder. Él sintió los nervios que tenía Sakura al tenerlo en la misma cama que ella, le acarició suavemente una mejilla y bajó por su cuello.
- No va a pasar nada que tú no quieras. – Dijo Syaoran. – Relájate.
Sakura asintió y cerró los ojos. Realmente se sentían muy bien las caricias de Syaoran. "¿Qué yo no quiera? ¿Y como sabe él que es lo que quiero? ¡Ni yo se si no quiero! Diablos… ¿Por qué tiene que ser tan irresistible y la carne tan débil?" Pensó mientras sus ojos permanecían cerrados y las caricias de Syaoran seguían por su rostro y su cuello hasta bajar por su brazo.
Ella quiso sentirlo mas, y lo abrazó sintiendo su piel contra sus brazos y la suavidad de su fuerte espalda que ahora acariciaba con sus manos.
Sus labios tímidamente empezaron a besar los bíceps de Syaoran, quien subía lentamente la remera que tenía Sakura acariciándole la cintura debajo de la tela.
- Quiero que me abraces esta noche Syaoran…- Susurró contra sus labios.
Él le sonrió y la abrazó acariciándola dulce y suavemente, albergándola entre sus brazos.
Syaoran era tan dulce con ella; lejos habían quedado esos días en los que lo veía como un bicho extraño, un nene de mamá, y aunque sintiera que un mar de desconciertos los separaba, había algo mas fuerte que los unía, algo mas allá de conocerse el uno al otro… aunque mejor dicho: el sabía todo de ella, era ella quien no sabía nada de él. Pero en ese momento no importaba, el estaba con ella, y la amaba a ella, y la hacía sentir mujer a ella. ¿Sentir mujer? ¿Qué era eso? Ella era una mujer, va, una adolescente, pero en definitiva un ser humano del sexo femenino, por ende una mujer que todavía tenía mucho que experimentar y conocer. ¿Qué se sentiría ser tocada apasionadamente por Syaoran? No lo sabía, pero no dudaba que quería saciar su curiosidad.
Él le mordió suavemente los labios haciendo sonreír a Sakura, quien clavó suavemente sus uñas en la espalda del chico y lo rasguñó juguetonamente mirándolo con una sonrisa pícara y dulcemente atrevida, apretando su cuerpo contra el de él, con la intención de provocarlo, si, ella lo estaba provocando, sus instintos mas bajos estaban encendidos a mas no poder, sentía ardor en su cuerpo, revoluciones.
Sin querer acerco su pelvis a la cadera de Syaoran, y sintió como estaba de excitado Syaoran; se sorprendió y sus mejillas se tornaron de un color rojo carmesí, al igual que las de Syaoran al darse cuenta.
Pero ¿Qué podía él hacer? Era un ser humano, y peor… un adolescente de dieciocho años con una chica en su cama con una remera subida más arriba de la cintura, que aunque no pudiera ver, podía imaginar lo que había debajo de la sábana y el acolchado que en ese momento los tapaban. ¿Qué podía pasar si el avanzaba un poco mas? ¿Cómo reaccionaría ella? Bueno, algo mas quería, sino Sakura no actuaría de esa manera, o al menos eso pensaba Syaoran en el momento decisivo antes de poner una mano más de donde debía, o mejor dicho, de donde tenía mentalmente permitido.
Una de sus manos se deslizó suavemente desde el cuello de Sakura hacia el medio de sus pechos, y sintió como los latidos de Sakura aumentaban su velocidad. Seguir o no seguir, esa era la cuestión. Esa mano traviesa bajó hasta tocar la planicie de su panza y volvió a subir, por debajo de la remera que iba subiendo con su brazo, hacia su pecho derecho, el cual acarició y apretó suavemente, pasando su dedo pulgar por el punto erógeno; sintió a Sakura estremecerse y largar un tímido gemido. Eso lo excito, ahora quería más.
Miró a Sakura dulcemente, con sus ojos brillantes como diamantes, y bajó a besar ese lugar que antes estaba tocando. Sakura suspiró más fuerte y se aferró a las sábanas, los besos de Syaoran aumentaron en pasión, y su lengua recorría todo lo que podía, sintiendo como Sakura se aferraba con más fuerza al cabello de él.
Sin darse cuenta, se sintió extasiada y sus mejillas se tornaron rojas por la excitación; Syaoran terminaría por matarla si seguía así. Ahogaba todos sus impulsos por gritar, y sinceramente ganas no le faltaban, necesitaba expresar lo que estaba sintiendo, tenía un gemido en la garganta y se lo tuvo que tragar, despertaría a Eriol, Kerberos y Takashi en una situación muy bochornosa.
Él seguía con sus caricias, haciéndola estremecer, haciéndole sentir sensaciones que experimentaba por primera vez en su vida.
Y finalmente, sintió como un calor húmedo bajaba por su vientre y la hacía temblar, dejando su mente totalmente en blanco, en un estado de placer que ni con toda la cocaína que había consumido logró alcanzar, un placer extremo, un placer que la dejó agitada y con las mejillas sonrojadas suavemente.
Syaoran la miró con una sonrisa, le acomodó la remera y le acarició el cabello suavemente.
- Ahora duerme. – Le susurró el castaño besándole la frente.
- Pero tu…
- No importa, ya pasará. – Dijo Syaoran antes de que Sakura pudiera decirle cualquier cosa.
Ella lo besó en los labios y lo abrazó para dormir mientras el le acariciaba el cabello para relajarla y así se quedara dormida.
¿Qué no importaba? ¡Claro que importaba! Su pobre mejor amigo se estaba muriendo presionado ahí abajo, mas caliente que una pava hervida, a punto de estallar, pero era Sakura, y debía tenerle paciencia; y por ella se aguantaba hasta las torturas mas grandes, "Y permítanme decirlo, esa era una de las torturas mas grandes, que yo: Syaoran Li conocía hasta este momento"
Miró nuevamente a Sakura, su respiración ahora era pausada y calma: se había quedado dormida; así que el se acomodó como pudo y se quedó dormido junto a ella, aspirando su aroma, sintiendo su piel y su calor.
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A la mañana siguiente, el despertador sonó en la habitación doscientos treinta y nueve como todas las mañanas de la semana a las seis y media de la mañana, hora en el que el sol todavía no había salido, pero ya había movimiento en el colegio.
Ninguno de los cinco que estaban en la habitación (incluida Sakura) movió un pelo, hasta que el despertador sonó más fuerte, y más fuerte.
- Hoy te toca bañarte a ti primero Eriol. – Rezongó Yamazaki desde su cama tapándose la cabeza con su almohada.
- Ni en joda hermano, no seas sucio y báñate. – Respondió Eriol quien estaba mas despierto.
- Manga de sucios. – Dijo Kerberos entre dientes, intentando abrir los ojos. – Si Syaoran no se opone me baño yo primero, porque hasta que ustedes dos se decidan sucios de mierda.
- ¡¡Deja de protestar!! – Gritaron Takashi y Eriol al mismo tiempo tirándole sus almohadas a Kerberos, quien agarró una y siguió acostado.
- Syaoran… ¿te quieres bañar primero? ¿O prefieres que lo haga yo? – Preguntó Kerberos tapándose la cara con una de las almohadas que le habían tirado los chicos. - ¿Syaoran? – Preguntó al no recibir respuesta. – Syaoran, despierta.
- ¿Tan cansado está que no se puede levantar? – Preguntó Eriol acurrucándose en su cama para conseguir más calor.
- Más si, yo me baño de todos modos… solo déjenme cinco segundos que preparo a mi cerebro para levantarse. – Dijo Kerberos estirándose en la cama. – Uno, dos, tres, cuatro, cuatro y medio, cinco.
- ¡¡Ya levántate!! – Gritó Eriol.
Kerberos se levantó atontado y busco con sus pies las pantuflas, sin poder abrir los ojos todavía.
- Como odio las mañanas. – Se quejó el rubio cuando se pudo calzar.
- Despierta a la bella durmiente. – Dijo Eriol apuntando vagamente con un dedo al baño.
Kero sonrió, se metió silenciosamente al baño y llenó un vaso con agua, el cual pretendía tirarle a Syaoran en la cara para despertarlo, no podía ser que siguiera durmiendo tan plácidamente.
Cuando se acercó con una sonrisa mas grande que su cara, muriéndose por ver la reacción del castaño cuando se despertara, vio que una mata de pelo marrón asomaba del otro lado, era una cabeza… la cabeza de….
- ¡¡Sakura!! – Gritó Kerberos haciendo que Syaoran se levantara como si hubiera estallado una bomba y Sakura se asustara de igual manera.
- ¿Qué pasa? – Preguntó Syaoran adormilado, pero sentado en la cama por el susto.
- ¿Qué? – Preguntaron a unísono Takashi y Eriol.
- ¿Qué diablos, demonios, mierda, carajo haces acá durmiendo Sakura Kinomoto?
- Hola Ker. – Dijo Sakura con una sonrisa inocente y una gota resbalando por su cabeza.
- ¡Sakura! – Volvió a exclamar. - ¡Maldito Syaoran, aprovechado, pervertido, abusador! Ahora entiendo, aprovechaste que te dije que me agradaba que estuvieras con Sakura para poder traerla a la habitación y hacer lo que se te antoje sin importarte quienes pudieran verlos.
- Kero, no es lo que parece, lo juro. – Dijo Sakura sin saber donde meterse.
- Ah, claro. Y supongo que ahora se van a poner a explicarme una excusa absurda del porque dormiste en esta habitación y ¡en la cama de Syaoran! – Dijo Kerberos enojado.
- ¡No tenía las llaves y las chicas estaban dormidas! – Se defendió Sakura. – Y Syaoran amablemente se ofreció a darme su cama, pero yo le dije que viniera conmigo.
- ¡¡Sakura!! ¡¿Le dijiste a un pervertido que se metiera contigo en la cama?! ¿acaso enloqueciste? ¿Perdiste la cordura? – Dijo Kerberos terriblemente enojado - ¿Sabes lo que pudo haber ocurrido si entraba justo un preceptor o alguien a la habitación y los encontraba teniendo sexo en esta habitación? ¡Pudieron haberlos expulsado! ¡Tonta! ¿Sabes que haría tu hermano si te expulsan Sakura?
- ¿Era eso? – Preguntó Sakura con una gota enorme en la cabeza.
- ¡¡Por supuesto!! ¡¡Sakura me extraña!!
Syaoran se cayó de lleno en la cama por la sorpresa, hubiera jurado que su cabeza iba a rodar por el suelo por haber dormido junto a Sakura, pero no… ¡¡él estaba preocupado por ella y su hermano!! El no tenía nada que ver pero… un momento… ellos no habían…
- ¡Nosotros no tuvimos sexo! – Exclamó Syaoran.
- ¿Ah no? – Pregunto Eriol decepcionado.
- Sakura… vete a tu habitación… ¡¡Ya!! – Dijo Kerberos – Y con un pantalón por favor, si es posible.
Sakura le sacó la lengua y se puso, en el baño, la misma ropa que traía el día anterior, volvió a salir del baño, se despidió de Syaoran con un beso en los labios y le dio un golpe en la cabeza a Kerberos antes de salir sigilosamente de la habitación, la cual quedó unos segundos en silencio, en el cual se miraron entre los cuatro antes de que Eriol lo rompiera.
- No puedo entender… ¡¡El auto control que tienes Syaoran!! – Exclamó saliendo de la cama. - Toda la maldita noche con Sakura en tu cama y… y… ¡¡Y nada!!
- No soy un maldito sexo pata como tu Eriol. – Dijo Syaoran aniquilándolo con la mirada. – Y no fue porque yo no quisiera, sino porque la respeto, palabra que creo que no está dentro de tu carente vocabulario.
- ¡¡Hey!! - Se defendió el chico de pelo negro tirándole con un almohadón.
- Bueno, ahí estamos de acuerdo, dudo mucho que, si el plan de Syaoran fuera tener una buena sesión de sexo con Sakura, ella hubiera aceptado… es decir… es Sakura. – Dijo Takashi.
Ella está enamorada de este gil, va a hacer lo que él le pida…
- ¡¡Entonces aprovecha!! – Exclamó Eriol ganándose una mirada asesina de parte de Kerberos y Syaoran.
- Ella no quiere y no la voy a obligar a nada, recién nos reconciliamos. – Dijo Syaoran levantándose.
- Pero, pero ¡¡Las piernas que tiene Sakura Kinomoto no se comparan ni con las piernas mas perfectas del mundo!! Eres un jodido afortunado. – Dijo Eriol.
- Eriol… ahora entiendo porque Tomoyo no quiere estar contigo, si yo fuera mujer ni borracha, drogada, tendría algo contigo. – Dijo Syaoran.
- ¡Ah! Pero todas mueren por mí. – Dijo orgulloso.
- Si, y tu lloras por Tomoyo. – Remató Kerberos. – Mira, yo creo que deberías dejar de picotear por todos lados y volver a tener algo serio con Tomoyo, y si no estas preparado para algo serio… deja a la pobre chica en paz, ella no es para la joda y lo sabes.
- Es verdad. – Acotó Syaoran. – Si la tienes, la desaprovechas, cuando la pierdes lloras. Eso es amor enfermo.
- O un maldito infeliz que está más indeciso que un niño en kiosco.
- ¡¡Bueno!! Ya entendí. – Dijo Eriol achinando los ojos. – Ahora si me dejan, me voy a bañar.
- Pero… ¿no iba a bañarme yo primero Eriol?
- No kerberos, cambie de opinión. Me voy a bañar.
Y dando un portazo, se encerró en el baño, dejando a Takashi, Kerberos y Syaoran con las cejas alzadas mirando hacia la puerta por la cual había desaparecido.
- - - - - - - - - -
Mientras tanto, Sakura iba por el pasillo, hasta su habitación, donde se detuvo y golpeó suavemente; si tenía suerte las chicas ya se habrían levantado. Pero inesperadamente, la puerta se abrió bruscamente ante el primer golpe, y una manó la agarró con fuerza y la metió adentro de un tirón.
- ¡Cuéntanos ya! – Exclamó Tomoyo, quien todavía tenía su mano en el brazo de ella.
- ¡¿Eh?! – Exclamó Sakura asustada.
- ¿Qué pasó con Syaoran? – Preguntó Chiharu emocionada.
- ¿Dormiste con mi primo Sakurita? – Preguntó Meiling con los ojos con forma de cachorrito.
- Yo… eh… bueno… como saben que… ¿no estaban dormidas? – Preguntó Sakura abochornada.
- ¡¡Claro que no!! Sabíamos que estabas con Syaoran anoche por eso no te respondimos el mensaje. – Dijo Tomoyo. – Aunque me moría por saber de que habían hablado… pero… ahora lo que nos vas a contar es más emocionante… ¡¿Qué pasó?!
- Dormí con Syaoran… en su cama. – Dijo sonrojándose.
- ¡No! – Exclamaron las tres chicas a unísono. – Y… ¿pasó? – Preguntó Chiharu.
- ¿Qué cosa?
- ¡¡Eso!! – Exclamaron las tres.
- ¿Qué es eso? – Preguntó la chica sin entender muy bien. – Bueno, dormimos, el fue muy tierno y….
- ¡¿Tuvieron sexo o no?! – Preguntó Meiling sin dejarla terminar.
- ¡¿Hoe?! – Gritó Sakura sonrojándose a más no poder. - ¿Cómo se les ocurre? Claro que no, recién nos reconciliamos ¡¡pervertidas!!
- Pero igual… mi primo no es un santo, no me trago que durmieron juntos y no te puso una mano encima.
- El… fue muy tierno, nos besamos… bueno… no solo en la boca… es decir… bueno…. El… me besó en otro lugar. – Intentó decir Sakura con tartamudeos y un gran sonrojo.
- Ay me muero muerta. – Dijo Tomoyo con estrellas en los ojos. – Y… ¿Qué tal? ¿Te gustó?
- ¡¡Tomoyo hay que saber donde la besó!!
- No hay muchos lugares que pensar, o fue abajo, abajo o fue en sus pech…
- ¡¡ahí!! – exclamó Sakura antes de que Tomoyo terminara la palabra.
- ¡Me muero! – Exclamaron Chiharu y Meiling. - ¿Y que tal?
- ¿Te gustó?
- Bueno… si… me gustó pero….
- ¡¡Hay Sakura, estas tan grande!! – Gritó Tomoyo abrazándola.
- Tomoyo… ¿no exageras un poco?
- Para nada, yo nunca exagero.
- Claro… - Ironizó Sakura. – Bueno, ya les conté, no se ustedes pero yo tengo clases así que…
- Ya, ya, entendimos, luego seguimos con el interrogatorio. – Dijo Tomoyo guiñándole un ojo.
- No tienes remedio…
- Claro que no.
Sakura esperó a que sus tres amigas terminaran de cambiarse y fueron juntas a desayunar antes de ir a clase.
En el comedor, se encontraron con los chicos, quienes estaban riéndose acerca de un comentario que había echo Eriol, junto con unas chicas de otro salón. Syaoran vio entrar a Sakura y fue hacia ella para saludarla con un beso en los labios, lo que dejó con la boca abierta a mas de una chica y a mas de un chico en el salón, era toda una novedad el que hayan vuelto.
- ¿Cómo amaneciste? – Preguntó Syaoran caminando junto a ella hacia la mesa.
- Muy bien. ¿Y tú?
- Muy bien también. – Respondió el castaño. – Me imagino que te mataron a preguntas, ¿verdad?
- Un interrogatorio muy tedioso. – Dijo sonriéndole.
Tomoyo ignoró completamente a Eriol, quien subió el tono de voz para llamar su atención, pero no dio resultados, mientras que Chiharu se colgaba del cuello de su novio y lo mataba a besos, y Meiling iba a pedir el desayuno a la barra y Kero la seguía con la mirada.
- Disimula Ker. – Dijo Tomoyo dándole un codazo.
- ¿Qué?
- Que disimules, no creo que quieras que Meiling se entere que le gustas, ¿o si?
- Como demonios…
- Intuición femenina y observación se llama a eso. – Respondió la chica de cabellos negros guiñándole un ojo.
- Tomoyito, detrás de esa hermosa cara angelical se esconde una vil perra endemoniada. – Dijo el rubio comiendo un pedazo de torta de manzana.
- Bueno, voy a hacer de cuenta que me dijiste un cumplido… ahora, cambiando un poco de tema, ¿en que diablos anda metido tu primo? Espero que no ande de nuevo metiendo drogas en el colegio…
- No, no creo que Spinelsun vuelva a caer en lo mismo…
- No se, solo se que lo veo cambiado, muy cambiado, al menos conmigo…
- Quizás, divina de mi alma, sea que se avivó que sigues teniendo relaciones con Eriol a sus espaldas… - Dijo Kerberos arrastrando las palabras.
- Claro, luego me dices a mi perra endiablada, ¿verdad? – Dijo Tomoyo con ironía.
- Sería un terrible estúpido si no me diera cuenta.
Tomoyo sonrió y tomó el desayuno que Meiling le traía en una bandeja, tomando lentamente el jugo de manzana, que era su preferido, claro; y pensando en que Spinelsun se traía algo entre manos y ella iba a averiguarlo.
La campana que daba como finalizado el tiempo de desayuno sonó, lo cual indicaba que las clases empezarían en 45 minutos, tiempo en el que los chicos que habían salido por el fin de semana llegaban para volver al colegio, y los que no estaban pupilos en el colegio, entraban como su horario normal.
Bien, el plan de Syaoran aún no había terminado, no solo le pidió a Sakura ser nuevamente la novia, sino que le compraría un anillo. Si, un hermoso anillo de oro y unos pequeños diamantes, digna de la novia de Syaoran Li, futuro heredero del imperio más grande de toda China y próximamente del mundo. ¿Exageraba? Obvio que no, con Sakura quería pasar el resto de sus días, quería que ella fuera la madre de sus hijos. ¿Exagerado? Podía ser, pero que estaba enamorado de Sakura… lo estaba.
- Eriol, estoy enfermo en mi habitación, con cuarenta grados de fiebre y con una mononucleosis súper contagiosa.
- Ya entendí, ahora vete, con la gente que entra nadie entiende entre la multitud.
Syaoran sonrió y salió corriendo por la puerta que estaba debajo de las escaleras. ¿Riesgoso? Por supuesto, pero Sakura lo valía, oh si. Corrió hasta desaparecer de la manzana del enorme colegio y tomó un taxi hasta el centro de Tomoeda, hacia una de las joyerías mas prestigiosas de todo Japón, bueno, también existían en China, sino no las conocería.
Llegó a la puerta de la joyería, un lugar muy elegante y con un estilo rococó antiguo. Pagó al taxi y entró con una sonrisa de oreja a oreja.
- Buenos días joven, ¿lo puedo ayudar en algo? – Preguntó un hombre con anteojos, de unos cuarenta años aproximadamente.
- Buenos días. Mph… estoy buscando un anillo… único, exclusivo, lo más hermoso y extravagante que tenga. – Dijo Syaoran con una enorme sonrisa.
- Vaya, vaya, ¿y que cifra está dispuesta a pagar por él jovencito? – Preguntó un anciano saliendo de una puerta que estaba detrás de un mostrador.
- Lo que sea. – Respondió triunfante.
- Muy bien Li, tengo lo que está buscando. – Dijo el anciano.
- ¿Li? ¿Cómo sabe usted que yo soy Li?
- ¡Porque eres igual a tu padre jovencito, eres su réplica! – Exclamó el anciano con orgullo. – Y si te lo preguntas, si, conocí a tu padre, nos conocimos un día por casualidad, nos hicimos grandes amigos y fui el padrino el día de la boda… él vino desesperado a mi tienda, cuando aún no era muy conocida, pero que tenía las mejores joyas del mercado, sin duda alguna, en ese momento manejada y fundada por mi padre, hace treinta años atrás… para conseguirle un anillo a tu madre, uno único, exclusivo, el mas hermoso y extravagante… pero hoy en día obviamente superaron lo que se consideraba eso en ese momento… así que te vas a comprometer…
- Bueno… algo tan serio… no se… mas bien, bueno algo parecido. – Dijo abochornado el joven.
- ¿Cómo anda Ieran? – Preguntó el hombre buscando entre unas cajas aterciopeladas.
- Mi madre… ha muerto hace unos meses atrás después de estar agonizando en el sanatorio…
- No… - Susurró el anciano mirando fijamente a los ojos a Syaoran, mostrando los celeste que los tenía. – Que en paz descanse, esperemos que se haya podido encontrar con Hien allá… - Dijo el anciano con un gesto de pesar. – Aquí tengo lo que me pidió, nuevo, recién llegado, único, hermoso. Dicen que fue forjado con sumo esmero y cuidado.
- Es perfecto. – Syaoran tomó el objeto entre sus manos y lo miró bien, era hermoso, todo de oro con una flor de cerezo echa de diamantes y rubíes. Era más de lo que pretendía encontrarse. – Este lo quiero… y si es posible agregarle en la parte de arriba una S de oro blanco mejor… mucho mejor… pero sin quedar mal, mucho menos grasa o grosero todo con el mas mínimo detalle de delicadeza
- Siempre joven Li… pero tiene que saber que una adquisición de este tipo tiene su precio…
- Estoy dispuesto a pagar lo que sea por él…
- Perfecto, puede venir a buscarlo en una semana.
- El sábado, ¿le parece?
- Si, todo había salido perfecto, ahora si deslumbraría a Sakura.
Regresó corriendo al colegio, se metió a hurtadillas como pudo hasta la habitación, pasando por el riesgo de casi ser descubierto.
Vaya, quien lo viera, hace meses era un ermitaño que no hablaba con nadie, ni con él mismo, y ahora escapaba de clases para comprarle un anillo a una chica… pero no era una chica cualquiera, era su Sakura, la mujer mas perfecta del universo; ¿Se estaba volviendo insoportablemente pesado y dulce como un algodón de azúcar? Posiblemente, pero era Sakura.
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Sakura miraba constantemente a la puerta: ¿Dónde se había metido Syaoran? ¿Le habría pasado algo? Generalmente él no se salteaba las clases, pero sin embargo ahí estaba su asiento vacío… ¿estaría con alguna chica? No, imposible, el la amaba a ella. Sonrió. Se estaba volviendo en una maldita sentimental, no recordaba ser tan romántica y dulce desde los 10 años, bueno, era lógico ¿no? Aunque a esa edad no andaba soñando con Syaorans pululando por ahí, pero bueno, dicen que de enamorarse nadie se salva, y ella no sería la excepción. Ningún Henry o como diablos se llamara interrumpiría su vida de ahora en adelante, ya había perdido mucho por él.
Ahora lo importante era saber donde se había metido Syaoran; y por fortuna estaba muy cerca de averiguarlo porque el timbre del receso sonó, por lo cual la profesora finalmente se calló y ella tenía total libertad de pararse y salir.
- ¡Eriol! – Exclamó la castaña al verlo salir por la puerta del salón de clases.
- Sakura. – Respondió con una sonrisa. - ¿Cómo estás después de semejante amanecer en nuestra habitación?
- ¡Oye! – Dijo Sakura sonrojándose. – Quiero saber donde está Syaoran.
- Con una terrible mononucleosis súper contagiosa en su habitación. – Dijo como si fuera lo más simple del mundo.
- ¡¿Qué?! – Eriol largó una carcajada al oír el grito de la chica.
- Eso me dijo que dijera si alguien preguntaba por él, porque tenía que salir del colegio para hacer no se que… bueno, ahora debe estar en su habitación, así que ve ahí.
- Gracias tonto. – Respondió Sakura con una sonrisa.
La castaña salió corriendo del salón y subió las escaleras hasta la habitación de los chicos, donde sin tocar, entró rápidamente, no vaya a ser que la vieran merodeando por el pasillo del piso de las habitaciones de los varones.
- Sakura. – Dijo Syaoran sonriéndole, aunque sorprendido por verla ahí y dejando la guitarra que segundos antes estaba tocando.
- Eh… ¡Hoe! Syaoran, discúlpame no sabía que estabas practicando con la guitarra. – Dijo sonrojada, Syaoran le sonrió. – Si quieres me puedo ir… - Syaoran la agarró de la muñeca y la arrastró junto a él dulcemente.
- Quédate, no interrumpiste nada.
Sakura le sonrió dulcemente y se acurrucó junto a él, que estaba sentando en la cama y empezó a acariciar el cabello de la castaña cuando ésta apoyó su cabeza sobre sus piernas.
- Quería saber que ocurría, como no fuiste a clases hoy… a lo mejor habías tenido algún problema o estabas enfermo…
- No, tenía algo importante que hacer. – Respondió.
- Mmm…. No quiero parecer pesada bonito, pero… es decir, si no me quieres contar no lo hagas, pero ¿Qué es eso importante?
- Ya te vas a enterar Sak, la curiosidad mató al gato. – Sakura frunció el entrecejo ante el comentario de Syaoran. – No es nada malo, al contrario. - Ella suspiró en señal de resignación y lo abrazó
- ¿Y vas a faltar al resto de las clases?
- Mph… la verdad tendría que ir pero… la mentira que le dije a Eriol no tendría sentido. – Dijo Syaoran. – Es más, lo más probable es que me den unos días más.
- ¡Syaoran! No estas enfermo, y no son tan tontos los del colegio, van a pedir un chequeo médico.
- Les daré el de mi médico personal, soy Syaoran Li no me pueden obligar a hacer algo que no quiero. – Respondió soberbiamente.
- ¡Uy, perdón gran Syaoran Li! – Exclamó Sakura. - ¿Qué historia macabra habrá detrás de esa figura que me vendes día a día? – Preguntó en forma de burla.
- Una que no te imaginas Sak. – Respondió Syaoran seriamente aún acariciando el cabello de su novia.
La sonrisa de Sakura se borró y miró a Syaoran disimuladamente, sin fijarse en él, sino con la vista en blanco, simplemente recordando las palabras que él le acababa de decir.
"Una que no te imaginas"
Hola!! ay ay ay mil perdones por la tardanza :p es que estuve muy atareada con la facu... xD
Bueno, espero que este capítulo sea de su agrado, xD aunque creo que me estoy ovlviendo una sexopata, porque de no describir nunca una escena caliente paso a hacer esta que es leve... y otra en mi otro fic "Cuestion de honor" JAJAJAJAJAJA xD
Bueno, como vemos Sak y Syao ahora son novios nuevamente... pero no c hasta cuando durará eso. Vamos a ver...
HASTA TOMOYO SE DIÓ CUENTA DE QUE A KERBEROS LE GUSTA MEILING! JJAJAJAJA xD yyy bueno, ella sigue con Eriol, a espaldas de Spinelsun, que como sabemos también está involucrado en drogas... pero no como Sakura y Eriol...ya vamos a ver eso... ¿Y recuerdan cuando el tipo al que SYaoran mató quería "darle una leccion a Takashi"? Bueno, eso también está relacionado con Spinelsun :o
¡¡Surprise!!
Bueno, muchísimas gracias por todos los comentarios, me hacen sentir muy bien en verdad y me dan muchas ganas de seguir escribiendo, aunque aveces me tarde, cmo ahora.
Un beso enrome a todos
y suerte
Proximo capítulo.
- Tommy... ¿como fue tu primera vez?
- Que raro preguntandome eso... nunca lo preguntaste...
- Es que... me dio curiosidad...
- ¿Acaso piensas hacerlo con Syao?
- ¡¡No aún!! Además no te olvides que yo no tendré una "primera vez"
- Sak, eso no puede ser considerado una primera vez, en la primera vez involucras sentimientos, entregas todo lo que eres a una persona a la que amas. La primera vez siempre es especial...
