Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

¡Uy, perdón gran Syaoran Li! – Exclamó Sakura. - ¿Qué historia macabra habrá detrás de esa figura que me vendes día a día? – Preguntó en forma de burla.

Una que no te imaginas Sak. – Respondió Syaoran seriamente aún acariciando el cabello de su novia.

La sonrisa de Sakura se borró y miró a Syaoran disimuladamente, sin fijarse en él, sino con la vista en blanco, simplemente recordando las palabras que él le acababa de decir.

"Una que no te imaginas"

Capítulo 24: "Confesiones"

Los ojos brillantes del hombre que tenía delante de él lo miraban con orgullo, su padre estaba orgulloso de él, por fin lo había logrado, el gran Hien Li estaba orgulloso de su único hijo varón.

El pequeño alzó la vista, y como muy pocas veces lo hacía, le sonrió a su padre.

- ¿Hace cuanto que no te veo sonreír así Xiao Lang? Creo que desde que eras un bebé.

- Padre…

- Dentro de unos años, cuando cumplas dieciocho estarás completamente preparado para asumir la responsabilidad que te corresponden… por ser mi único heredero.

- Si padre, lo se, responsabilidades…

- Y para la edad que tienes superas mis expectativas hijo.

- Hijo… - Volvió a susurrar el niño de apenas siete años, de pelo castaño y ojos avellana. – Hacía mucho tiempo que no me llamabas… hijo.

- Lo se, se que fui muy estricto contigo Xiao Lang, pero es parte de tu entrenamiento, la situación lo requiere.

- Entiendo… - Dijo el pequeño Syaoran.

- Tu madre también está muy orgullosa de ti, tus avances con las ciencias matemáticas dejaron asombrados a los ancianos del consejo, y tus habilidades en las artes marciales son mejores que las propias de un Li, sin dudas serás historia Xiao Lang…

- Creo que son mas palabras que las que alguna vez pensé que vendrían de ti… papá.

Abrió sus ojos lentamente, sintiendo nuevamente como los recuerdos golpeaban su mente, como todas las tardes en las que se ponía a pensar.
El resplandor naranja del atardecer entraba por la ventana, y solo melancolía era lo que en esos momentos se reflejaban en los ojos de Syaoran Li.
Por suerte no había nadie en la habitación, aunque era usual que a esa hora Kerberos estuviera haciendo su tarea en la biblioteca y Eriol copiara lo que Kerberos hacía, como buen alumno que era. Y ese era el único momento libre en el cual Takashi podía estar con Chiharu… y si, él no estaba con Sakura porque ella tenía práctica con las porristas que había seleccionado para alentar al equipo de fútbol del Seijo, que jugaría la semana entrante contra un conocido colegio de Tokio; y como eran muchas, Chiharu decidió no participar esa vez.
A lo mejor la solución a todos sus problemas del pasado, fuera hablándolos con alguien, pero por el momento no tenía ganas de compartir sus secretos, no estaba preparado, o al menos eso creía Syaoran, quien no tenía ganas de bajar, solo de estar solo, y tranquilo.
El teléfono interno de la habitación del joven castaño sonó, y él sin muchos ánimos atendió.

- ¿Hola?

- Joven Syaoran, llamaba para confirmarle lo que me pidió ayer.

- ¡Ah si! ¿Y, crees que podrás?

- Por supuesto joven, el viernes a la noche, le daré la autorización ya que después de todo soy su tutor.

- Muchísimas gracias Wei, tienes que asegurarte de que nadie vaya el viernes a la noche… - Dijo con una sonrisa en el rostro.

- Ya lo hice joven.

- Gracias, entonces… el viernes quiero todo preparado, no admito margen de error, tiene que ser perfecto.

- Así será joven, el departamento completamente solo, preparado como usted lo pidió.

- Muchísimas gracias Wei, nos vemos.

- Hasta luego joven Syaoran.

El castaño colgó el teléfono y sonrió, las cosas se estaban dando como el quería, al fin tendría esa oportunidad de entregarle el anillo a Sakura, y sería el viernes a la noche, lejos del ambiente del colegio.
Se puso los pantalones, y se preparó para bajar, la hora de la cena estaba cerca.

Sakura caminaba secándose el pelo por los pasillos, acompañada de Tomoyo, quien iba con el pelo mojado, al igual que ella, ya que se acababan de bañar en el vestuario después de un arduo día de entrenamiento.

- Así que Syaoran y tú están en su mejor momento, es increíble… bah, increíble si tenemos en cuenta como se conocieron ustedes dos…

- Hay, calla Tomoyo. – Suspiró Sakura con una sonrisa, mientras abría la puerta de su habitación y tiraba la mochila donde tenía la ropa sucia en un rincón.

- Y dime… ¿Qué onda?

- ¿Qué onda de que? Nada… estamos bien…

- ¡Pero que noticia! – Exclamó Tomoyo. – No me refiero a eso cabeza hueca, sino a lo que sentiste cuando dormiste con él… Porque… algo sentiste, ¿no?

- Yo… - Tartamudeó Sakura sonrojada. – Sentí algo… raro, cálido, y agradable… muy agradable, era como… la sensación mas placentera… no se, fue extraño, creo que ni con drogas puedo compararlo. – Dijo con una sonrisa.

- Eso se llama amor Sak. – Dijo Tomoyo sonriéndole y agarrando una de sus manos. – Cualquier cosa que necesites, ya sea pregunta, o lo que sea sabes que siempre cuentas conmigo, ¿verdad? – Preguntó la amatista con los ojos brillantes.

- Hay Tomoyo, me haces emocionar, claro que lo se, eres mi mejor amiga, la persona en la que mas confío.

- Lo se, lo se… - Dijo en forma de burla. – ¿Vamos a comer? – Preguntó Tomoyo levantándose para salir.

- Espera Tomoyo… - Dijo Sakura con la cabeza gacha y los cachetes completamente rojos.

- Si, dime Sak…

- Eto… mmm ¡Hay no se como preguntártelo! – Exclamó Sakura.

- ¡Solo lárgalo!

- Bueno…. – Sakura dudó si continuar o no - Tommy… ¿Cómo fue tu primera vez? – Soltó Sakura completamente sonrojada. Tomoyo sonrió dulcemente.

- Que raro tú preguntándome eso… nunca lo preguntaste. – Respondió Tomoyo acercándose a su amiga.

- Es que… me dio curiosidad… - Susurró avergonzada la castaña.

- ¿Acaso piensas hacerlo con Syao? – Preguntó Tomoyo con estrellas en los ojos.

- ¡¡No aún!! Además no te olvides que yo no tendré una "primera vez".

- Sak, eso no puede ser considerado una "primera vez" – Respondió dulcemente la amatista – En la primera vez involucras sentimientos, entregas todo lo que eres a una persona que amas, la primera vez siempre es especial… por el solo echo de dar todo lo que tienes a la otra persona sin pretender recibir nada a cambio, sin temor…

- Pero Tomoyo…

- Sak, la primera vez no es solo la ruptura del himen, ¿me explico? – Dijo Tomoyo acariciando el cabello de su amiga. – Además Syaoran te ama, el te va a saber comprender, te va a esperar y va a entregarte todo… porque ambos sienten lo mismo.

- Pero… él está acostumbrado a chicas que tienen mas experiencia y saben como… como… ¡¡Hay tu sabes!!

- No, no depende de la experiencia Sakura… depende con que persona, porque hay personas que hacen que ese momento sea único…

- Hay Tomoyo… gracias. – Dijo Sakura lanzándose a los brazos de su mejor amiga, quien le respondió el abrazo mientras le acariciaba el cabello.

- Sakura, como te dije, eres una de las personas mas importantes para mi, ayudarte, y darte mis consejos y mi apoyo es algo que disfruto, y agradezco mucho que puedas confiar en mi…

- No Tommy, yo tengo que agradecer por tener una amiga así, como vos, tan Tomoyo.

Ambas rieron y se abrazaron nuevamente. Luego se pararon y bajaron hacia el salón comedor para cenar, ya que sus estómagos les estaban reclamando por algo de comida.
Cuando llegaron, ya estaban los chicos sentados, Meiling y Chiharu también.
Syaoran miró a Sakura y le sonrió; ella se sonrojó y le devolvió una tímida sonrisa. Eriol le murmuró algo en el oído y luego ambos la miraron, lo que hizo que ella se sonrojara aún más.
La cena transcurrió tranquila, no hubo ningún revuelo, ni algún comentario, ni chismes, ni nada, completamente tranquila.
Cuando terminó, Sakura fue junto con Tomoyo, Meiling y Chiharu al salón de juegos, donde se sentaron en unos puffs enfrente de una pantalla LCD y se pusieron a mirar una serie que las tenía enganchadísimas, mientras Tomoyo intentaba mandarle mensajitos de texto a Rika, quien ya llamaba la atención tantos días desaparecida del colegio.
Spinelsun hablaba con unas chicas de primero, lo que no pasó desapercibido por Sakura, quien venía vigilando a Spinelsun desde el incidente con Chiharu.
Chiharu y Meiling tenían la nariz casi pegada al televisor.
Un rato después de ellas, entraron los chicos hablando de no se que cosas y riéndose como idiotas, mientras Syaoran se sonrojaba y miraba abochornado a Eriol. Al ver a las chicas disimularon un poco más.

- Oh vamos Syaoran, no eres un santo, no nos vengas con ese cuento ahora. – Dijo Takashi riéndose de la cara del chino.

- ¡Cállate!

- Mira como se pone, parece un novato. – Dijo Eriol estallando en risas.

- ¡Pero como! ¿Dónde quedó el fabuloso, egocéntrico, mujeriego Syaoran Li? – Preguntó Kerberos burlándose.

- Váyanse al demonio, los tres. – Dijo el castaño arrastrando las palabras. - ¡Sak!

Sakura, quien estaba con la cabeza en Spinelsun, giró la cabeza para ver a su novio y le sonrió, se levantó y fue junto a él. Syaoran les hizo un gesto a sus amigos y se fue junto con Sakura a un sillón abrazados y sonriendo estúpidamente.
Takashi también fue junto a su novia a sentarse en el puff, mientras Kerberos y Eriol echaban a unos chicos de segundo de una de las tres mesas de pool, para poder jugar ellos.
Spinelsun, al ver a Eriol, se despidió de las chicas de primero, y se acercó a Tomoyo, quien no lo había visto; ella le dirigió una mirada de disculpas a Eriol disimuladamente y fue junto a Spinel afuera del salón.

- Ese Spinelsun… lo detesto como no tienes idea. – Murmuró Eriol rojo por la furia.

- Es su novio… - Dijo Kerberos con una sonrisa irónica en el rostro. – Tú la perdiste.

- Pero… ella es mía, ella me ama a mí…

- Lo se, pero él es su novio.

Eriol perdió la paciencia y le pegó más fuerte de lo normal a la bola de pool. Kerberos río ante la reacción de su amigo.

Mientras tanto, Sakura estaba abrazada a Syaoran, dándole besos y acariciándolo. Lejos de los problemas que invadían al triángulo perfecto de Eriol, Tomoyo y Spinelsun.

- Sakura, este fin de semana ¿te gustaría venir a casa? – Pregunto repentinamente Syaoran sonriéndole dulcemente.

- ¿Eh? A t…tu casa Syao?

- Si, es que Wei no estará, así que pensé que podríamos pasar un lindo día juntos, los dos.

- Eto… bueno, podría ser, pero…

- ¡¡No te preocupes!! – Se adelantó Syaoran alzando las manos. – Juro ser totalmente inocente sin malas intenciones sexópatas dentro de mi mente.

- Confío en ti Syao. – Respondió Sakura con una carcajada a ver los gestos que hacía su novio.

- Más te vale, sino te tendrías que atener a las consecuencias.

- Oh, ¿y cuales serían tales consecuencias?

- Fatales querida mía, consecuencias fatales.

Sakura rió y abrazó con fuerza a Syaoran metiendo su cara en el cuello de él para oler su perfume y mordisquearle el cuello.

- ¡Kinomoto, Li! Sepárense inmediatamente si no quieren firmar el libro de amonestaciones.

- Lo sentimos directora. – Dijo Sakura levantándose inmediatamente sonrojada.

- No quiero ver nuevamente escenitas así en mi institución jovencitos.

- Lo sentimos, juramos que no volverá a ocurrir. – Dijo Sakura.

- Eso espero. – Respondió la directora dándose vuelta.

- ¡Directora! – Exclamó Sakura. – Por favor no… mi padre…

- No se preocupe señorita Kinomoto, mientras no vuelva a darse una escena así nuevamente su padre no será citado, ni llamado, ni informado.

Sakura suspiró. La directora ordenó que fueran a dormir ya que eran las once de la noche y estaban en el colegio, era mas tarde de lo que se les tenía permitido.

- Sakura, ¿te encuentras bien? – Preguntó Syaoran al ver que se había quedado callada después de la escena con la directora Makeshi, y no creía él que ella estuviera así porque los habían observado.

- Si Syaoran…. Estoy bien.

El castaño la miro dudoso, pero lo dejó pasar, si ella no se lo contaba era porque no pasaba nada. Chiharu frunció el entrecejo, aún Sakura les temía a su padre y a su hermano, ella debía hablar con Sakura.
El salón de juegos quedó vacío, y todos los alumnos internados en el instituto fueron a sus respectivas habitaciones.

Sakura estaba tirada boca arriba, pensando en su padre, que hacía mucho que no veía, y en su hermano, quien no la había molestado en los últimos días, bah, literalmente había cambiado desde que tuvo aquel accidente y estuvo en el hospital.

- ¿En que piensas Sak? – Preguntó Tomoyo mirando con curiosidad a Sakura.

- En nada… - Respondió la castaña sacudiendo la cabeza.

- Oh, vamos Sak, estabas muy concentrada en algo que pasaba por tu cabeza, ¿será Syaoran? – Preguntó Chiharu con una sonrisa.

- Bueno… la verdad es que Syaoran me ha invitado a su departamento este fin de semana… - Dijo la castaña expectante ante la reacción de sus amigas.

- ¡¡No!! – Exclamó Chicharu con una sonrisa. - ¿A su departamento? ¿Van a hacerlo?

- ¡Chiharu! – Gritó Sakura avergonzada. – No me invitó a su departamento para ir a… a… bueno, a "hacerlo". – Explicó Sakura aún sonrojada y mirando el suelo moviendo sus manos nerviosamente. – Vamos a cenar y… calculo que a hablar, tal vez mirar una película…

- ¡Si serás ingenua Sakura! – Gritó Meiling que hasta el momento se había mantenido al margen de la conversación porque estaba enfrascada en una revista que le habían traído. – Esa es la excusa típica, después de eso empiezan los besos e inevitablemente terminas en la cama de él. – Explicó con una sonrisa de autosuficiencia. – Mas en una situación como la suya, que ambos están enamorados y mi primo está con síndrome de abstinencia porque respeta tu situación y se abstiene de agarrarte contra la pared y hacerte el amor de una manera animal.

- Meiling, no tienes porque ser tan específica. – Le reprochó Chicharu mirando la cara de Sakura horrorizada.

- Pero… - Susurró Tomoyo quien no había dicho ni una palabra hasta el momento y a Sakura le parecía demasiado raro eso. – Tal vez Syaoran no busca eso con Sakura, sino que buscan un momento de privacidad, ya que en el colegio se le es muy difícil… si no son los chicos que los molestan, somos nosotras, y si no somos nosotras es la directora Makeshi.

- ¡Nosotras no molestamos! – Se quejó Meiling frunciendo el seño.

- Si, si molestamos Mei, porque les sacamos privacidad. – Dijo Chiharu poniéndose del lado de Tomoyo.

- Lo que yo me pregunto ahora, es si este hecho tiene que ver con la pregunta que me hiciste hoy más temprano. – Dijo Tomoyo mirando a Sakura con sus ojos amatistas profundos, intentando ver mas allá de lo que la expresión de Sakura pudiera decirle.

- No, sinceramente no. – Explicó Sakura poniéndose un dedo en el mentón, en signo de estar pensando. – Syaoran me invitó después de la cena, y me tomó por sorpresa.

Tomoyo asintió y ambas les explicaron a Meiling y a Chiharu la conversación que habían tenido más temprano, antes de la cena.
Las tres miraron con brillos en los ojos a Sakura, quien miraba con miedo a sus amigas, cuando la miraban así… no era una buena señal.

- Entonces… ¿tienes pensado hacerlo con mi primo? – Preguntó Meiling con estrellas en los ojos. – Es muy romántico.

- Sakura, para este fin de semana elegiré el mejor conjunto de ropa interior, más sexy que Syaoran Li vio jamás en la historia de la humanidad. – Dijo Tomoyo con sus dos manos juntas y cara de emoción.

- S…si, c…claro hehe. – Respondió Sakura aturdida.

- Y una cosa que debes tener en cuenta es no ser vergonzosa, a los hombres no les gustan vergonzosas, tírate al lance. – Añadió Chiharu.

- Oigan, tampoco pretendan que Sakura se comporte como una puta. – Contradijo Tomoyo.

- Y no te olvides que mi primo te va a cuidar, así que no temas.

- Además Syaoran te ama. – Agregó Chiharu.

- Y la primera vez siempre es única, te vas a acordar de Syaoran Li por el resto de tu vida.

Cuando la conversación al fin terminó y las chicas apagaron las luces, la cabeza de Sakura daba más vueltas que un trompo. ¿Será que al fin tendría lo que tanto anhelaba pero su subconsciente no le permitía con Syaoran Li? Miró su habitación sumida en la oscuridad de la noche y suspiró. Sería lo que tenga que ser, si el destino decidió eso para ella, bueno, debía aceptarlo, ¿o no? ¿Llegaría el fin de semana y ella sería capaz de rechazar a Syaoran? ¿Syaoran la había invitado a su departamento con la idea fija en tener sexo? ¿La forzaría?
"Hay, pero en que demonios piensas Sakura Kinomoto, no es un cualquiera, es tu novio, es tu Syaoran, la persona que te ama y que tu amas… él nunca te haría daño…nunca." Le dijo su mente antes de cerrar sus ojos y quedarse totalmente dormida.

Estaba dormido, él lo sabía, sin embargo se sentía inseguro, era demasiado real como para ser un sueño. Las habitaciones, la gente alrededor, todo era tan vívido que le resultaba difícil imaginarse que era solo un sueño.
El ataúd estaba en el centro de la enorme sala, la gente vestía de negro, se trataba de un funeral, y el sabía del funeral de quien se trataba, era su padre el que estaba dentro de ese cajón.

- Xiao Lang. – Lo llamó un susurro imperceptible. – Irás a Inglaterra, no quiero que estés ni un segundo más en Hong Kong. – Completó la susurrante voz perteneciente a una mujer que le había puesto su blanca mano en el hombro.

- Madre… - Suspiró. La mujer le apretó con más fuerza el hombro.

- Irán por ti, no te dejarán ser el líder del Clan, sabes que ellos fueron los que mataron a tu padre, así que indiscutiblemente serás tu quien seguirá al mando por legado de sangre. La única manera de que esto cambie es que no quede ni un hombre de la familia Li vivo… - Explicó sin alzar ni un ápice su tono de voz, pero el chico comprendió como le costaba decir a esa mujer las palabras que le había dicho, después de todo, era su madre. – Y no les pienso dar esa oportunidad, te irás a Inglaterra, terminarás la primaria allá y luego veremos que harás de tu vida, Wei te acompañará, es la única persona en la que confío.

- Si… madre.

- No vas a levantar sospechas, así que no quiero despedidas, no esperes nada, nadie se enterará de nada, eres la última esperanza del clan Xiao Lang.

- Lo… lo se madre.

- De aquí en adelante, no quiero que vuelvas a llamar, solo espera mis llamadas, olvídate de tu familia en Hong Kong.

- Pero madre…

- Nada de peros Xiao Lang… tu vida es lo que mas me importa en este momento.

Los socios mas allegados al difundo Hien Li, miraban a la madre y a su hijo desde lejos, Xiao Lang sabía que ellos eran los culpables, ellos habían mandado a matar a su padre.
Ieran Li, llevó a su hijo, llevándole con una mano en el hombro hasta el ataúd. Xiao Lang apretó los ojos, sabía que vería a su padre metido en un cajón, como él nunca lo quiso ver, pero era obligación de él besar a su padre en la frente en el funeral. Escuchó a sus espaldas como los traidores le daban sus falsas condolencias a su madre, casi le hicieron llorar de la rabia… pero los Li no lloraban. Sintió sus labios rozar la fría piel del cadáver que estaba dentro del ataúd. Una gruesa mano se apoyó en sus hombros, y lo hicieron girarse de la sorpresa.

- Mis mas sinceras condolencias pequeño Xiao Lang, usted sabe que puede contar con migo para suministrar los bienes que le dejó su padre, y ahora que usted será el líder del clan… cuenta con todo mi apoyo y mi apadrinamiento. – Le dijo la voz grave de un hombre de cabello negro, traje, barba negra y ojos negros como el ébano.

- Gracias Señor Liang. – Respondió Xiao Lang con la voz entrecortada y estirando la mano donde lucía el anillo que era sello de la familia Li y alguna vez perteneció a su padre.

Como correspondía, el hombre se agachó y apoyó su frente contra la mano de Xiao Lang, era tradición que se le rindiera respeto al líder del clan Li. El hombre se dio vuelta y se retiró, no sin antes besar la mano de Ieran Li.
Xiao Lang se dio vuelta y quedó nuevamente frente a frente con el cajón, se asomó, pero no era su padre el que estaba acostado ahí, era una mujer, cuyos labios carnosos se encontraban inmóviles y duros, sus ojos cerrados y su nariz respingada ya no respiraba. Su cabello castaño estaba prolijamente ordenado contra la base del cajón, y sus manos entrecruzadas agarraban un ramo de flores de cerezo.
En la base, donde estaba apoyado el cajón, se leía claramente sobre una placa de oro grabado: Sakura Kinomoto.

Abrió los ojos desmesuradamente en medio de la oscuridad. Estaba sentado en su cama, agitado y empapado en sudor.

- Diablos. – Murmuró mientras se ponía una mano en la frente para secarse las gotas de sudor que se resbalaban.

Había sido tan real. Hacía mucho tiempo que no soñaba con su familia, sin embargo, ese era el segundo recuerdo que le venía a la mente en el mismo día. Era extraño, sin duda alguna, sobre todo, la jugada que le dio su mente al final, al ver a Sakura en ese cajón. Sintió un estremecimiento adentro.
Miró la hora en el despertador, eran las cinco y media de la mañana, en cualquier momento los chicos se despertarían. Así que se levantó y entró en el baño a darse una ducha bien fría, así de paso se le borraban las voces y las imágenes de la mente. Pero fue inútil, cuando estuvo bajo el agua, los recuerdos se le hacían mas nítidos, su padre, un hombre tan fuerte y honesto, tan hombre, asesinado por un grupo de mafiosos que vaya a saber que estaban haciendo de su vida en estos momentos… seguramente buscándolo después de la muerte de Ieran Li, a la cual él no pudo asistir. Meiling no le había dicho nada de ese tema desde que había llegado a Japón, y de esto hacían ya cinco meses.

Esa mañana transcurrió como cualquier otra, sin ninguna cosa extraña que ocurriera en el colegio, ni nada. Todo seguía su rumbo normal. O al menos eso pensaba Syaoran Li, mientras hacían una práctica en el laboratorio de ciencias con pescados. Por suerte se había agrupado con Sakura, ya que debía ser en parejas, y bueno, él no tenía ningún problema en abrir un pescado por la mitad, Sakura si, su cara de asco lo manifestaba.

- Hay yo no entiendo la gracia de hacer esta especie de cosas. – Dijo Sakura frunciendo el ceño.

- Sakura… no es tan grave abrir un pescado, además estás aprendiendo cosas nuevas, como por ejemplo como es el funcionamiento interno de un pescado.

- ¡Pero nos hacen abrirlo tan….! Pobre pescadito, piensa que estaba felizmente nadando hasta que un idiota lo pescó para ser objeto de experimentos de un grupo de idiotas adolescentes en un colegio.

- Hay Sakura… eres única. – Dijo dándole a su novia un beso en la frente.

Sakura sonrió estúpidamente y miró como Syaoran se desenvolvía "operando" al pescado. Sin duda él ya lo había echo anteriormente ya que lo hizo con una velocidad y precisión asombrosas que ni siquiera Kerberos, que ella podía intuir que estaba en su salsa descuartizando a un pescado, pudo alcanzar.
Sin dudas fueron los primeros en terminar. Syaoran mutilaba al pescado y Sakura tomaba notas. Entregaron el trabajo al profesor.

- Bueno, creo que tenemos tiempo de echarnos una siesta mientras el resto termina, ¿no crees? – Preguntó Syaoran con una sonrisa.

- Es incómodo, mas en estos bancos… no quiero despertarme con tortícolis.

- Sakura, Sakura… no entiendes nada.

Sakura sonrió y sacudió la cabeza mirando la nuca de Tomoyo, quien estaba con Meiling intentando apartar los órganos dentro del pescado. Ver a Meiling tan atareada le hizo darse cuenta que: o no era buena en ciencias, o no había ido al mismo colegio que Syaoran por lo cual no habían tenido las mismas prácticas. Eso hizo reflexionar en que no sabía nada de la vida de su novio, ni de su familia en China.

- Oye Syao…

- Ajam…

- ¿Cómo anda tu familia en Hong Kong? – Preguntó inocentemente Sakura, sin notar como su novio se tensó ante su pregunta.

- Sakura… ¿desde cuando estas interesada en mi familia de Hong Kong? – Preguntó Syaoran con una expresión indescifrable.

- Es que… me di cuenta que no se nada de ti, solo que vienes de Hong Kong, vives con tu mayor domo Wei y que tu prima es Meiling… que tu padre bueno… él…

- Murió Sakura, no me afecta que lo digas… - Completó serio.

- No lo quería decir de todas maneras… - Dijo Sakura mordiéndose el labio inferior. – Llegué a la conclusión de que… tú conoces todo de mí, sin embargo yo no conozco nada de ti.

- Es mejor así. – Respondió secamente. - ¿Para que quieres saber sobre una familia que está maldita?

- ¿Maldita? – Preguntó Sakura parpadeando varias veces seguidas.

- Ningún Li llegó demasiado lejos. – Respondió Syaoran secamente. – Excepto mi tátara abuelo, quien comenzó con el linaje de los Li, y vivió hasta los ciento dos años.

- ¿Hay alguna enfermedad en la familia? – Preguntó Sakura temerosa de Syaoran.

- No. – Respondió con una sonrisa irónica. – Al menos que consideres una enfermedad un grupo de mafiosos que quieren aniquilar a los Li.

- ¿Mafiosos? Tu familia… es una familia muy importante en China, ¿verdad? – El rostro duro de Syaoran no cambió, y Sakura notó como apretaba más la mandíbula.

- El apellido Li es muy común en mi país como sabrás… - Respondió Syaoran - Sin embargo, puedes tener el apellido Li, pero no pertenecer al clan Li. – hizo una pausa antes de seguir. Sus ojos parecían recordar algo que le daba mucha nostalgia. – El clan Li es como… una mafia, un Clan familiar, con inversores fuera de la familia, con gente que nos apadrina y una cabeza que maneja todo, digamos que es parte de la mafia china, pero el rango mas alto. Es decir… la familia Li es la más importante de China.

- ¿Tu familia es de mafiosos? – Preguntó Sakura incrédula.

Syaoran calló y el timbre que daba por finalizada la clase sonó, por lo cual Syaoran se salvó de responder la pregunta de Sakura. Se levantó y agarró sus cosas.

- Luego te contaré. – Respondió antes de salir del salón dejando a Sakura perpleja.

A Sakura le había quedado algo claro: La familia de Syaoran estaba metida en la mafia, y eso lo hacía peligroso. Pero ese peligro… le ponía más emoción a su vida y hacía que ella se sintiera más atraída a Syaoran Li.
Digamos que a ella siempre le habían gustado las cosas que le dieran adrenalina y emoción a su vida: corría en motos, probó todo tipo de drogas, fumó, fue anoréxica y bulímica, tuvo mil y un problemas, claro, todos a raíz de un hecho pasado que la marcó de por vida, y ella creía que mas que los abusos que sufrió esa noche, lo que mas le traumó fue haber visto como degollaban a su madre enfrente de ella. De todas maneras, algo más fuerte y más emocionante que todo lo que le pasó a lo largo de sus diecisiete años de vida, era lo que sentía en estos momentos por Syaoran Li.

- ¡Sakura! – La llamaron devolviéndola a tierra.

- Hay Tomoyo, no tienes porque ser tan… gritona. – Se quejó la castaña.

- ¡Es que no respondías!

- Estaba pensando en… nada, olvídalo.

- En Syaoran, seguramente. – Dijo Tomoyo con una sonrisita.

Sakura bufó, si alguien sabía sacarla de quicio, esa era Tomoyo; aunque no sabía porque la sacaba de quicio si tenía razón, ella estaba pensando en Syaoran.
¡Como había cambiado! Desde principios del año escolar, cuando entró Syaoran al colegio, una semana mas tarde de la que empezaron las clases… parecía como si hubiera sido ayer… y ya habían pasado casi ocho meses. Oh si, el tiempo pasaba con suma velocidad.

- Sakura… baja de la nube de pedo que tienes en tu cabeza, tenemos que hablar de algo sumamente importante. – Dijo Tomoyo aplaudiendo con sus delicadas manos.

- ¿De que cosa? – Preguntó Confundida Sakura.

- ¡Del fin de semana! – Exclamó Tomoyo. – Mira, estuve pensando sobre tu ropa interior, y creo que un conjunto de encaje color vino sería genial para usar el sábado, y…. claro, también pensé en los condones, pero creo que Syaoran los llevará, no pasará desapercibido ese pequeño detalle.

- Tomoyo… - Reclamó Sakura con una gota en la cabeza.

- Sakura, Sakura, no entiendes nada, ¿verdad? Es sumamente importante que ya te prepares para tu noche, ¡Estamos a miércoles!

- Se que hoy es miércoles…

- ¿Entonces? – Preguntó Tomoyo perdiendo la paciencia.

- ¡¿Entonces que?! – Explotó Sakura. - ¡No tengo la idea fija de ir a ligar el sábado con Syaoran!

- ¡Pero por las dudas Sakura! Es muy probable que pase, y lo sabes.

- Si, ya se que lo se. – Se quejó Sakura cruzándose de brazos. – Es que no quiero pensar en eso, me pone nerviosa.

- ¡Pero no tienes que ponerte nerviosa Saku! Pase o no pase, va a ser un momento hermoso, solos tú y él, nunca pudieron estar así, ¿cierto?

- Cierto.

- Entonces no tengas miedo, vas a pasarla hermoso. – Dijo Tomoyo con una sonrisa dándole un abrazo a su amiga. – Y si pasa va a ser aún mejor, Syao te va a cuidar, no vayas con miedo, confía en Syaoran.

- Lo se… es solo que… no se. – Dijo Sakura riéndose de su propia frase sin sentido.

Tomoyo sonrió dulcemente y tomó la mano de su amiga entre sus dos delicadas manos.

- Todo va a salir bien. – Le dijo con una sonrisa.

- Lo se. – Respondió Sakura sonriéndole también.

- ¡Tomoyo, Sakura! – Gritó una voz desde la punta del pasillo.

- ¿Qué ocurre Meiling? – Preguntó Sakura mirándola asombrada.

- Syaoran y Kerberos… se están… agarrando a trompadas en el patio. – Dijo entrecortadamente debido a la agitación.

Sakura y Tomoyo se miraron un segundo antes de ir corriendo junto con Meiling al patio.
Cuando llegaron, Syaoran ya tenía el labio partido y Kerberos, que tenía varios golpes en la cara, tampoco lo dejaba escapar. Estaban rodeados por un grupo de curiosos y Eriol que, en su intento de separarlos, recibió un golpe en la boca.

- ¡Kerberos detente! – Gritó Sakura enfurecida.

- ¡Sakura! – Gritó Kerberos mirándola con furia en sus ojos y el entrecejo fruncido. - ¡¿Cómo aceptaste ir a la casa de este imbécil el fin de semana?! ¡¿En que diablos estabas pensando?! – Gritó Kerberos fuera de sí. - ¡¿Con que mierda te lavó el cerebro para que cayeras?!

- ¡Él no me lavo el cerebro Kerberos Reed Clow! – Gritó Sakura poniéndose al lado de Syaoran y ayudándolo a levantarse.

- ¡Claro! – Gritó Kerberos enfurecido – Y ahora me vas a venir a decir que fue por tu propia voluntad que aceptaste ir este fin de semana a la casa de este… este… ¡pervertido acosador sexual!

- ¡Syaoran no es ningún pervertido acosador sexual Kerberos! – Gritó Sakura sin importarle que todos se habían quedado en silencio para escuchar la discusión entre Sakura y Kerberos. – ¡Y si, yo acepté ir por mi cuenta!

Kerberos se quedó quieto en su lugar con la boca semi abierta. Sakura supuso que por la sorpresa. Ella se acercó a él y le acarició suavemente la mejilla.

- Creo que te dejé ser demasiado sobre protector conmigo y esa es parte de mi culpa.

- No tienes la culpa Sakura… - Dijo Kerberos agachando la mirada. – Soy yo que… no se que pensé.

- Syaoran es tu amigo Kerberos, creo que deberías confiar un poco más en él y… bueno, no dejarte llevar tanto por la furia… tienes mucha fuerza Kerberos, y tu temperamento no es muy tranquilo que digamos…

- Lo se… - Refunfuñó.

- Ahora, vamonos antes de que la directora Makeshi llegue aquí y los amoneste… aunque no dudaría que al ver sus golpes lo va a hacer. – Dijo Sakura soltándolo y yendo nuevamente con Syaoran.

Meiling fue con Kerberos y lo ayudó a entrar al colegio. Syaoran le había dado muy duro en las costillas y le dolía al caminar.
Syaoran caminó apoyado en Sakura, con una estúpida sonrisa en el rostro, que Sakura le recriminó.

- ¿Y se puede saber de que diablos te ríes tú?

- De ti. – Contestó Syaoran con una sonrisa aún más grande – Eres hermosa cuando te enojas.

- Oh cállate Syaoran. – Dijo Sakura llevándolo a su habitación.

- Hey, me siento acosado, me estas llevando a tu habitación.

- Supongo que te saltearás otro día de clases, como siempre, y te quedarás aquí hasta que yo vuelva. – Dijo seriamente. – Kerberos te dejó hecho puré.

- ¿Y si alguien viene? – Preguntó con un tono de fingida inocencia. – Sabes que nadie vendrá, y si viene alguien te escondes debajo de la cama, así de simple.

- Que fáciles son las cosas para ti amor mío.

Sakura lo miró levantando las cejas y sonrió. Amaba a Syaoran y no había nada que hacer en contra de eso.

- Por supuesto. – Dijo Sakura. – Muy rara vez entran en el cuarto de Sakura Kinomoto.

- Oh, la chica tiene poder.

- Si, mucho. – Dijo sonriendo.

Entraron en la habitación y Sakura lo sentó con delicadeza en la cama de ella mientras iba a buscar un botiquín en el baño, Tomoyo siempre lo tenía por los "accidentes" que solían ocurrirle.

- Eres mi enfermera favorita. – Le dijo Syaoran mientras ella le pasaba una gasa bañada en alcohol por el labio partido. Syaoran hizo un gesto de dolor.

- Cuantas enfermeras habrás tenido en tu vida. – Dijo Sakura con una sonrisa.

- Mmm… tú eres mi favorita. – Sakura le dio un golpe en el brazo.

- ¡Oye! Eso dolió. – Se quejó el castaño. - ¿Acaso no te estas perdiendo la clase de inglés?

- Sabes que inglés no me cuesta, y Tomoyo le dijo que estaba en mi habitación porque me había descompuesto.

- Vives descompuesta. – Dijo Syaoran irónicamente.

- Viniendo de mi… ya se creen cualquier cosa. – Dijo Sakura con una sonrisita.

Sakura le puso una pomada en los golpes y le indicó a Syaoran que se recostara. Este le hizo caso, pero la arrastró a ella con él y le dio un suave beso en la frente.

- Eres incurable. – Se quejó Sakura.

- Solo un ratito. – Pidió Syaoran – Nunca tenemos un momento para los dos solos.

- Eso es verdad, nunca tenemos un momento para los dos solos…

- Es irritable. – Se quejó Syaoran. – Igual este fin de semana lo tendremos. – Dijo Syaoran acomodándole un mechón del cabello detrás de la oreja.

- Syao… - Susurró Sakura bajando la mirada. – Yo… yo estoy un poco nerviosa por el fin de semana… tu sabes que…

- A ver Sakura, Sakura. – Dijo Syaoran alzándole el mentón para que lo mire a los ojos. - ¿De verdad crees que yo soy un pervertido sexual? – Preguntó Syaoran divertido.

- No, pero… no es por ti, sino por mi… es decir… no se, tengo un poco de…

- Mira Sakura, yo no voy a hacer nada que tú no quieras, y además ese no es mi principal propósito por el que te invito a mi casa, tengo otras intenciones contigo. – Dijo Syaoran sonriéndole arrogantemente.

- ¿Otras intenciones? – Preguntó Sakura confundida.

- Ajam, pero es sorpresa, todo a su debido tiempo…

- Me imagino que no tienes pensado… presentarme… ¡No Syaoran Li, debes prepararme psicológicamente si tienes en mente presentarme a alguien! – Exclamó Sakura asustada.

- No, claro que no. – Respondió Syaoran revoleando los ojos. - ¿A quien te voy a presentar? ¿A mi familia? La conoces prácticamente toda, es Meiling.

- Pero… tienes más familia que ella, ¿verdad? – Preguntó Sakura. El rostro de Syaoran se volvió serio y frunció los labios.

- Claro que la tengo… pero yo no la considero mi familia…

- ¿Por qué? – Syaoran se acomodó de costado y entrelazó su mano con la de Sakura, quien lo miraba expectante.

- Porque son ellos los que quieren… los que quieren matarme. – Dijo mirando hacia un costado al ver la cara horrorizada de Sakura.

- ¿Te quieren matar?

- ¿Recuerdas que te conté acerca de mi familia y la relación con la mafia china? – Sakura asintió. – Bueno, antes de mi abuelo, era un descontrol, la exportación ilegal de drogas, la prostitución infantil, como sabes todo eso es dominado por la mafia, que está formada por las familias mas importantes de china. – Explicó Syaoran. – Xiao Lang Li, mi tátara abuelo, huérfano de padre y madre, se metió en la casa de la familia Fa Su, que en ese momento era la cabeza del clan como limpiador de los autos de la familia, al poco tiempo lo fueron ascendiendo porque le vieron potencial. – relató con una mueca de desagrado. – Cuando entró en la casa, Zen Fa Su, fijó sus ojos en él inmediatamente, y lo usó como su secretario, hasta que lo ascendió como su mano derecha, porque le era muy fiel, confió su vida en Xiao Lang y bueno… un día conoció a la única hija mujer de Zen Fa Su, de quien se enamoró y se casaron, comprenderás que el linaje se hereda por casamiento o sangre, y en este caso, Xiao Lang, al casarse con la hija de Zen Fa Su, dio inicio al linaje de los Li como cabezas del clan.

- Xia… Sya… diablos, se me complica pronunciarlo. – Se quejó Sakura frunciendo el seño. – Pero digamos… tu tátara abuelo se llama como tú, ¿verdad?

- Así es, mi padre me lo puso por él. – Explicó Syaoran con una sonrisa. – La cuestión es, que Xiao Lang tuvo tres hijos, un varón y dos mujeres. Como es ley, el único hijo varón sería quien ocupara el mando cuando se casara, efectivamente se casó… pero sus hermanas mujeres también se casaron y sus maridos se convirtieron en los enemigos de mi bisabuelo… que a su vez tuvo tres hijos varones: mi abuelo fue el primogénito. Al morir mi tátara abuelo, ya de lo anciano que era, mi bisabuelo asumió como líder del clan… pero murió a los treinta y cinco años envenenado… entonces Sui Bian Li, mi abuelo, se casó con una mujer para liderar el clan, y tuvieron cinco hijos, de los cuales tres están muertos, incluso mi padre, Hien Li… y si yo no existiera, uno de mis tíos pasarían a ser líderes del clan… pero nací yo, el único hijo y heredero del clan Li y las corporaciones Li, y la fortuna Li.

- Oh por dios… ¿y Meiling? ¿Qué papel juega Meiling en todo esto?

- Sakura… ¿me estás preguntando por Meiling en lugar de salir corriendo de esta habitación y no quererme ver nunca más en la vida? – Preguntó Syaoran abriendo desmesuradamente los ojos.

- ¿Por qué habría de hacerlo? – Preguntó Sakura frunciendo el ceño. Syaoran rió amargamente.

- Porque te estoy diciendo que soy un mafioso, que me quieren matar, que por mis venas corre la sangre de una familia en la que se mataron por poder… y yo podría correr el mismo destino…

- Pero a mi eso no me importa Syaoran. – Dijo Sakura con una sonrisa y un asomo de lágrimas en sus ojos. – Es decir… yo te amo. A mi no me importa quien te persiga ni que tipo de familia tienes… yo te amo a ti… y no voy a permitirte que tu peligro de muerte te separe de mi, si hasta ahora no te mataron, no se porque lo van a hacer, ¿no crees?

- Sakura, en algún momento de mi vida… tendré q volver a China, y ahí podría…

- No. – Determinó Sakura sacudiendo la cabeza. – No te matarán. Mi mundo no es mi mundo si tú no estás conmigo. Yo… no podría dejarte, eso no es suficiente para que yo lo haga… la única forma que yo me separaría de ti, va a ser el día que me digas que ya no me quieres.

- Yo no podría exponerte a semejante peligro. – Replicó Syaoran.

- No me importa.

- Te pueden matar a ti también si descubren mi destino, ellos no saben que estoy en Japón… sin contar que aquí no tienen el poder que tienen en China…

- No me importa morir Syaoran, ¿es que no lo entiendes? – Se quejó Sakura. – Estuve al borde de morirme muchas veces en mi vida… incluso yo misma me deseé la muerte, pero antes de conocerte…si yo me muero va a ser cuando ya no te tenga a mi lado.

Syaoran besó dulcemente a Sakura en los labios y le secó las dos lágrimas que rodaron por sus suaves mejillas.

- Eres tan Sakura… no se de que me sorprendo, sabía que reaccionarías de esta manera… aunque confieso que no tan sentimentalmente.

- No conocías esa faceta mía. – Respondió con una tímida sonrisa.

- La verdad que no… siempre fuiste una caja de sorpresas para mi Sakura, de odiarme pasaste a amarme…

- Igual tú.

- Es verdad… es que no te conocía… aunque cuando me enteré de tu vida, sentí curiosidad… y bueno, la curiosidad mató al gato, caí enamorándome.

Sakura le sonrió y le acarició el cabello con suavidad, aspirando su perfume, mientras Syaoran se relajaba y cerraba los ojos con una sonrisa en el rostro.
En ese momento, entró Tomoyo en la habitación junto con Meiling avisándole a Sakura que había terminado la hora de inglés y tenían química, así que la castaña se despidió de Syaoran, quien prometió quedarse en la habitación hasta que ella volviera. Se sentó. Nunca antes había estado solo en la habitación de Sakura.
Vió el perfume que tanto le gustaba en la mesa de noche de ella, junto con una lámpara redonda color blanco. La habitación estaba sin dudas mucho mas ordenada que la que el compartía con Eriol, Kerberos y Takashi. Sobre la mesa de luz de Sakura, estaba el ipod de Tomoyo, lo conocía porque el de Sakura era rosa y lo había vendido para conseguir drogas, en cambio el de Meiling era Rojo y el de Chiharu lo tenía Takashi, así que ese debía ser el de Tomoyo… además de que era celeste, y el color preferido de Tomoyo era el celeste o toda desvariación del azul… si, si, se sabía casi toda la biografía de ella gracias a su amigo Eriol. Se puso los auriculares y le dio al botón de play, una suave melodía comenzó a sonar en el aparato, la reconoció como la hermosa canción que Sakura tocó en su casa, cuando había tenido el accidente.
Se fijó en el escritorio que compartían las tres, había tres portarretratos blancos, una con una foto de Sakura, Tomoyo, Chiharu y Meiling juntas, era bastante reciente porque Sakura tenía el pelo corto; otra era de Chiharu y Takashi, y la última era de Sakura y Tomoyo de niñas… nunca había visto una foto de Sakura de niña… bueno, si, en su casa, pero el hermano no las dejó ver muy detenidamente. Sonrió. Era muy hermosa.
Seguro de que no vendría nadie a molestarlo, abrió uno de los cajones, y por lo que había en el interior supuso que era el de Sakura. Estaba bien ordenado por dentro, habían papeles, esmaltes de uñas, una que otra idiotez y una cajita de metal, la abrió y vio un par de fotos: una de ella con Tomoyo antes de conocerla seguro, tenía las muñequeras de las que le había hablado Kerberos puestas, se las ponía para ocultar sus heridas, otra foto que se notaba que tenía unos diez años, en los hombros de Kerberos, quien ya tenía una contextura de espalda grande desde chico, con la sonrisa mas radiante y hermosa que le había visto desde que la conocía, se ve que era antes de lo que pasó con su madre. Otra foto era de ella, Chiharu, Tomoyo y… un brazo que aparecía de la nada abrazando a Tomoyo, pero no estaba la persona, Syaoran supuso que Sakura había cortado la foto y en ese lugar estaba Naoko. También tenía una foto de los dos juntos, una que no recordaba haberse sacado, aunque Tomoyo siempre los perseguía con su cámara. Por último, vio una foto de Sakura de unos cinco años de edad con una hermosa mujer con un vestido playero y una capelina en la cabeza, esa debía de ser Nadeshiko Kinomoto, tenía los mismos ojos que su hija y las mismas delicadas facciones. Cerró la caja y guardó todo en su lugar. ¿Se enojaría Sakura al saber que él había estado husmeando sus cosas? Por las dudas no se lo diría, pero de todas maneras, le había puesto contento y subido el ego el haber visto una foto de él entre sus cosas. El no tenía ninguna de ella, después le pediría a Tomoyo.
En ese momento, alguien metió la llave en la puerta de la habitación, iban a entrar. Syaoran debía confesar que se asustó demasiado, así que se metió debajo de la cama de Sakura. ¿Qué podría ser lo peor que podía pasarle si era la directora Makeshi o algún preceptor? Simple, lo expulsarían del colegio lejos de su Sakura… y definitivamente no lo permitiría.

- ¿Syaoran?

El castaño salió de debajo de la cama al reconocer a la dueña de esa dulce voz que a él lo volvía loco.

- Demonios Sakura, casi me matas de un infarto. – Se quejó Syaoran.

- ¿Qué hacías debajo de mi cama? – Preguntó la castaña intrigada.

- A ver, estoy en tu habitación… supongamos que no eras tú la que entraba, ¿Qué iba a hacer? - Replicó Syaoran. - Además... creo que fuiste tú la que me dijo que me escondiera debajo de tu cama.

Sakura levantó una ceja y sin decir nada abrazó a Syaoran, quien se quejó un poco ya que aún estaba adolorido por los golpes que le había dado Kerberos.
Tomoyo entró en la habitación seguida de Meiling y Chiharu, quienes estaban serias, más serias de lo que normalmente estaban cuando estaban serias.

- Sakura, reunión de mujeres, ahora, ya, urgente. – Dijo Meiling sosteniendo la puerta para que Syaoran saliera.

- Nos vemos luego amor. – Dijo Sakura dándole un corto beso en los labios a Syaoran en forma de despedida.

Sakura se sentó en su cama, mientras Tomoyo tomaba el puff y se sentaba a su lado, Chiharu en el suelo cruzada de piernas al igual que Meiling.

- Sakura, hemos recibido un mensaje de texto de Rika… y creo que no se encuentra bien. – Dijo Chiharu frunciendo el ceño y pasándole el celular a Sakura, quien leyó detenidamente.

- Llamaré a la mansión Sasaki y pobre de ellos con que me digan que Rika no está otra vez, porque soy capaz de aparecerme en la casa y entrar como sea a ver a Rika. – Dijo Sakura seriamente.

- Tenemos que ver el tema de ella… no se como se lo habrán tomado sus padres. ¿No es extraño que no se haya comunicado con nosotras desde hace una semana, que fue cuando decidió ir a su casa?

- Si, es obvio que algo pasó. – Dijo Meiling. – Creo que lo mejor será llamar a la mansión Sasaki… nuevamente.

Sakura asintió y volvió a tomar el celular de Chiharu que todavía mostraba el mensaje que le había mandado Rika.

"No llamen más a casa, estoy bien, no necesito nada.

Rika"


Elooo mis queridos/as lectores/as :)

Se que no tengo perdón por el retraso, pero estuve muy ocupada y no muy inspirada para escribir este capítulo u.u Espero que les sea de su agrado ya que me esforcé mucho para que quedara bien :p aunque me hubiera gustado agregar mas cosas... pero me quedaba demasiado popurrí.

Creo igual, que las cosas se entienden bastante bien, ¿verdad? xD Es decir... Syaoran & Sakura, a punto de tener su primera relación sexual (Las estoy haciendo sufrir con eso, no? XD jajajajajaja) Pero llenos de inseguridades, Sakura por si misma, y Syaoran por él, ya que... bueno, ahora sabemos el porque está en Japón, aunque todavía falta la gran explicación del porque Meiling lo fue a buscar. Segundo.... espero que se NOTE bien el papel que quiero darle a la familia Kinomoto: una familia ausente en la vida de Sakura, ya que prácticamente la ignoran, al menos Fujikata, Touya está siempre presente, aunque ella no lo sepa, y el miedo de Sakura es que su familia se entere que ella está en una relación con Syaoran porque sabe que le harían la vida imposible.

Tomoyo & Eriol, No aparece nada de ambos en este capítulo, pero creo que se entiende que están teniendo una relación a escondidas xD porque Tomoyo no quiere cortarle a Spinelsun, ya que lo cree un ángel que la adora... pero Eriol no puede mas de los celos.

Meiling & Kerberos, están siendo amigos, no se si notaron que fue Meiling la que lo llevó a Kerberos después de la pelea con Syaoran. Pero ahora que Sakura le puso los puntos sobre las ies xD no va a romper tanto las bolas, es mas, va a ser cómplice de Syao. Ya van a ver... ah, por cierto, se vienen escenas de la vida de Kerberos proximamente.

Rika.... bueno, creo que el mensaje dice muchas cosas xD ya verán.

Espero que les haya gustado el capítulo y bueno... que me dejen sus comentarios a ver que onda, si hay algo que tengo que mejorar o modificar.

Desde ya muchísimas gracias por estar siempre presentes :) (L)
No tendría ánimos de escribir si no fuera por USTEDES que siempre me dan su apoyo con mis fics :)

Un beso enrome

y mis mas sinceras disculpas por el retraso.

Próximo capítulo:

- Bienvenida Sakura. Estás hermosa.

- Igual tú.

- Pasa, espero que te guste... y la comida también, intenté destacarme lo mas que pude siendo cheff.

- ¿Cocinaste tú?

- Por supuesto, una situación especial, necesita una cena especial.

- Syaoran...

- No, no, esta noche no quiero quejas, reclamos ni remordimientos... esta noche es nuestra Sakura...