Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

Syaoran sonrió y le dio un beso en la frente a su novia, que ahora respiraba acompasadamente con la cabeza apoyada en el pecho de él.

Se acomodó y siguió con ella abrazada a su cintura, mientras él le acariciaba suavemente la espalda, y contemplándola dormir fue como el también se quedó dormido.

Capítulo 25 Colapso

Abrió los ojos lentamente al sentir los fuertes rayos del sol que se colaban por la ventana. Había dormido como nunca antes en toda su vida, relajada, extasiada y completamente feliz. Sonrió. Palpó suavemente el otro lado de la cama, esperando sentir la tibia piel de Syaoran, pero solo sintió las sábanas frías bajo sus manos.
Se sentó en la cama algo desorientada y miró a su lado; efectivamente no había nadie del otro lado de la cama, solo se encontraba ella, completamente desnuda y confundida tapándose con las sábanas verdes hasta el pecho.

- ¿Syaoran? – Preguntó en un susurro.

Se desperezó y miró hacia los costados, su vestido estaba tirado en un rincón del suelo y no daba ponérselo a esa hora de la mañana, pero por suerte vio prolijamente doblada sobre la cama una remera de Syaoran de mangas cortas.

Se la puso y notó que le quedaba hasta taparle la cola, por lo cual decidió dejársela puesta. Buscó en su cartera que estaba sobre una silla en la habitación de Syaoran y sacó su cepillo de dientes, salió de la habitación y miró hacia ambos lados del pasillo, Syaoran no estaba. Por un lado salía al living… y del otro lado tenía la pared, pero… no recordaba haber visto tantas puertas la noche anterior.
Se rascó la cabeza con confusión intentando recordar donde le había indicado Syaoran que estaba el baño…

Abrió la puerta de al lado del cuarto de Syaoran y por suerte se encontró con un baño, que era muy moderno, con azulejos verdes y blancos… era un adicto al verde, innegable. Se cepilló los dientes y se recogió el pelo en una coleta, preguntándose si quizás después podría darse una ducha, aunque no quería que se fuera el olor que él había impregnado en ella.

Salió al comedor en las fachas que se encontraba y vio dos platos en la mesa junto con dos vasos y una jarra con jugo. "Syaoran" Pensó Sakura con una sonrisa en los labios.
Se acercó a la puerta de la cocina y vio a su novio que estaba dado vuelta cocinando algo.

- Buenos días… - Dijo suavemente acercándose por detrás, enterrando su rostro en la fuerte espalda de él, quien se sobresaltó un poco al sentir su tacto tan sorpresivamente. Sonrió.

- Buenos días Sakura. – Respondió Syaoran dándose vuelta y besando dulcemente los labios de su novia. - ¿Cómo amaneciste bella durmiente?

- Oye… no dormí tanto. – Respondió Sakura haciendo un mohín. – Amanecí demasiado bien… me puse esta remera, espero que no te moleste… pero no daba ponerme el vestido anoche y fui muy idiota al no traerme ropa de cambio.

Justamente te dejé esa remera sobre la cama para que la usaras. – Respondió el castaño con una sonrisa. – Lamento el no haber estado a tu lado cuando despertaras… pero ya hace una hora y media que estoy levantado, y no iba a esperar demasiado tiempo acostado… además alguien tenía que preparar el desayuno... bah, desayuno y almuerzo porque son las doce y media del medio día.

- Gracias Syaoran. – Dijo la castaña con una sonrisa.

Ambos se sentaron y Syaoran sirvió unos hot cakes deliciosos, junto a un jugo y a un café para cada uno. También había comprado facturas y cereales, por si a Sakura le gustaban los cereales.
Cuando terminaron, Sakura le preguntó a Syaoran si podría darse una ducha. Él asintió y le dio unas toallas limpias para que usara, al igual que unas ropas que eran de Meiling.
Ella se metió en el baño y Syaoran se quedó limpiando lo que habían usado para el desayuno. Terminó y se tiró en el living a ver un poco de televisión.

Salió del baño con la ropa de Meiling puesta. Le quedaba bien, por suerte tenían casi la misma contextura física. Buscó entre sus cosas su celular, sabía que Tomoyo querría que la llamara, así que marcó el teléfono de su mejor amiga.

- Mansión Daidougi. – Dijo una voz del otro lado.

- Buenos días, ¿se encuentra Tomoyo?

- Enseguida le comunico señorita Sakura. – Sonrió. Siempre le reconocían la voz en la casa de Tomoyo.

- ¡Sakura! – Escuchó que su amiga gritó del otro lado de la línea.

- Hola Tomoyo…

- ¡Sakura, por todos los cielos, cuéntame ya!

- Hay Tomoyo, no da que te lo cuente por teléfono… - Murmuró Sakura.

- ¡Oh, claro que si! Porque cuando nos veamos me lo vas a contar con mas detalles.

- ¡Tomoyo!

- Al menos dime que tal te fue…

- Fue… fue increíble Tomoyo… no puedo explicarte lo que sentí… fue tan…

- ¡Hay que emoción! Y se cuidaron… ¿verdad?

- ¡Claro que si! – Exclamó Sakura sonrojándose. – Después hablamos, tengo q ir con Syaoran.

- ¡¿Qué?! ¡¿Y me vas a dejar así?! – Gritó Tomoyo. - ¡¡Cuando te vea mas te vale que te prepares!!

Sakura iba a replicar, pero se escuchaba la línea colgada del otro lado del teléfono. Tomoyo había cortado.
Debía admitirlo, tenía una amiga completamente desquiciada.

Estaba haciendo zapping en la tele, esperando a que Sakura terminara de bañarse, cuando sintió unas suaves manos en sus hombros, sonrió.

- Ya terminaste. – Dijo sonriéndole. – Nunca voy a entender porque las mujeres tardan tanto en bañarse…

- ¡Hey! – Se quejó Sakura sentándose a su lado. – No tardé tanto…

- No… para nada, tan solo unos cincuenta minutos los cuales me pasé haciendo zapping en vano, porque no encontré nada interesante que ver.

Sakura revoleó los ojos y Syaoran la besó dulcemente tomándola del mentón. Sakura lo atrajo más hacia ella.

- Te amo tanto… - Susurró suavemente contra el oído de él.

- Yo también amor, te amo, te amo. – Ella le sonrió. Él le tomó de las manos. - ¿Qué te gustaría hacer hoy?

- ¿Hoy? – Preguntó Sakura con gesto pensativo. – La verdad… quisiera estar todo el día contigo, si tenemos en cuenta que a la noche debo ir a la casa de Tomoyo… y no se porque presiento que ella… será algo difícil de… tratar hoy.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Recogió su pelo en dos coletas. La verdad es que era lo mas aburrido ser la única durmiendo en esa habitación, todo era tan aburrido… y ni decir de las ganas que tenía de llamar a Sakura y matarla a preguntas de la noche que había pasado con su primo, pero comprendía el espacio de ellos y habían pactado con las chicas de no molestarla, aunque no se tragaba que Tomoyo se aguantara las ganas de llamarla y peguntarle hasta de que color era el preservativo que habían usado.

Bajó a desayunar con el uniforme del colegio puesto, y como se esperaba, se encontró con la cafetería casi vacía.
De los que conocía, y podía considerar sus amigos, solo estaba Kerberos "el insoportable" tomando un café con unas medialunas.

Él la vio de reojo entrar en la cafetería, hermosa como siempre, tan elegante y distinguida caminando segura hacia la barra, donde tomó una bandeja y pidió un café con un pastel de manzana.
La miró con los ojos dorados clavados en ella, no había notado lo colgado que había quedándose mirándola hasta que se acercó hasta tenerla al lado.

- ¿Me puedo sentar? - Preguntó con una sonrisa.

- Claro. – Respondió intentando restarle importancia.

- Hay Kerberos, creo que nos conocemos lo suficiente como para que sigas siendo tan ácido conmigo…

- No soy ácido contigo chiquilla, te dije que puedes sentarte aquí. – Dijo mirándola con el ceño fruncido. Ella lo fulminó con la mirada.

Kerberos la miraba de reojo mientras ella comía su desayuno. ¿Tanto le costaba decirle que le gustaba? ¿Tanto le costaba darle un beso? Declarar sus sentimientos… ¡diablos! Él nunca había sido bueno con eso, y ahora menos que nunca… ella era inalcanzable. Sakura lo podía ayudar, era la única en la que confiaba pero… ¿si a Meiling no le gustaba? No… gustarle le tenía que gustar, sino ¿Cómo se explicaba a si mismo el beso que le dio en la fiesta que dio en su casa? Producto del alcohol tal vez… no, eso no era producto del alcohol.

- Kerberos, ¿te pasa algo? – Preguntó la morocha mirándolo extrañada.

- No, claro que no mocosa. – Respondió el chico sonrojándose levemente.

- ¡No me digas mocosa Kerberos! Porque yo no te estoy agrediendo, ni diciendo muñequito Ken.

Kerberos gruñó y miró sus puños cerrados, estaba enojado, pero no con Meiling, sino consigo mismo por no tener el valor suficiente de encarar sus problemas, por no tener el valor suficiente de encararla a ella.

- Meiling…

- ¿Si?

- Yo… creo que tendríamos que… ammm… yo…

- ¿Tu…?

- Yo… - Comenzó a decir el chico con los puños aún apretados. – No… nada, déjalo.

- Pero…

- Déjalo.

Kerberos se levantó de la mesa dejando a Meiling pasmada mientras veía como él salía del comedor sin voltear a verla.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Ni cuenta se había dado que ya se había terminado la hamburguesa que hacía un momento atrás tenía entre sus manos.

Su mente nuevamente vagaba en los recuerdos, mas que nada, sentada en ese parque Hacía mucho tiempo que no iba a ese lugar, el parque al que fue durante toda su vida, hasta que en el secundario, en lugar de ir y volver al colegio, decidieron meterla pupila durante la semana y que fuera a su casa los fines de semana… aunque al pasar el tiempo terminó yendo una vez cada dos meses mas o menos.

Si, era duro aceptar que su padre no se interesaba en ella, y que su hermano… bueno, Touya era especial, siempre había sido celoso, nunca le gustó ningún hombre que se acercara a ella… y si tan solo él supiera lo que aquel demente hijo de puta que mató a su madre hizo con ella… sin tan solo él supiera.
Pero no tenía porque enterarse de eso, Touya Kinomoto moriría sin saber lo que él asesino de Nadeishko Namiya Kinomoto había echo con ella.

- ¡¡Sakura!! – Escuchó repentinamente que alguien la llamaba sacudiéndole el brazo.

- ¿Eh?

- ¡Otra vez! – Exclamó Syaoran poniendo los ojos en blanco. – Desde que llegamos no has hecho más que sumergirte en cu cabeza… tal vez no tendríamos que haber venido a este parque… no se si te hace bien.

- No, no es eso Syaoran, lo siento. – Se disculpó Sakura. – Es solo que… me trae algunos recuerdos.

- Me imaginé… - Susurró tomando de las manos a Sakura. - ¿A que?

- A mi hermano… y a mi padre.

Syaoran la apretó contra él. Después de la noche anterior, estaban más conectados, ella no se estremecía ante las caricias de él y no se portaba ariscamente, se dejaba acariciar tranquila, algo había desaparecido en ella, como si el fantasma que la envolvía hubiera desaparecido y ahora se mostrara mas humana, más real.

- Syaoran… ¿Tú también lo sientes? – Preguntó mirándolo con curiosidad.

- ¿Qué cosa? – Preguntó mirando ausente a unos niños que se tiraban de un tobogán con forma de pingüino.

- Que algo cambió entre nosotros. – Dijo sacándolo de sus pensamientos. – Como si hubiera algo que desapareció y ahora estamos mas… unidos. – Syaoran rió. – No te burles, sabes que yo no soy cursi y toda la cosa, pero…

- Si, también lo sentí. – Confesó Syaoran.

- Crees… que puede ser que yo… que yo… que lo hubiera superado…

- Puede ser… pareces mas humana Sakura, antes tenías otra mirada, algo te apartaba del resto… - Suspiró. – De todos modos, habiéndolo superado o no, has cambiado mucho, y has asumido las cosas de otra manera…

- Tal vez… no se… yo solo quiero que no sea lunes, no quiero volver al colegio y enfrentarme con la realidad de todos los días…

- ¿Qué realidad? – Preguntó Syaoran mirándola extrañado.

- Siento como si estuviera en un sueño, y que el lunes volverá a ser todo igual, los profesores, las materias, Yukiko metiendo sus narices en lo que no le importa, los exámenes de finales… y la aproximación del fin de curso… lo que en pocas palabras significa terminar la secundaria… y empezar con la facultad… pero antes de eso, es tener que pasar tres meses enteros en mi casa.

- Sakura… ¿Qué es lo que pasa entre tu padre, tu hermano y tú exactamente?

- Es… una larga historia. – Confesó Sakura con un suspiro. – Mi hermano me cree responsable de la muerte de mi madre… en parte, porque no sabe a quien culpar.

- Pero… el no puede pensar eso sabiendo que…

- ¡No! – Exclamó Sakura con un deje de angustia en la voz. – El no lo sabe, mi padre tampoco lo sabe, nunca quise que lo supieran… tenía miedo de que me odiaran mas de lo que ya sabía que lo hacían…

- Dudo que ambos te odien… por más forma que tengan de tratarte.

- Lo hacen, te lo aseguro.

Syaoran miró a Sakura, quién tenía la mirada perdida y marcaba círculos con la yema de sus dedos en el brazo de él.

La melancolía que vio reflejada en esos ojos verdes le puso un poco la piel de gallina, y notó que los ojos de ella iban perdiendo poco a poco el brillo con el que habían amanecido.

Aún no había desaparecido la barrera que los separaba, aún ella no podía procesar su pasado, no lo había dejado atrás. Pero el haría, o mejor dicho, intentaría sacar a Sakura de eso, no la dejaría caer de nuevo, no mientras él estuviera con ella.

- Regresemos. – Dijo levantándose, haciendo que Sakura saliera de su trance. Ella asintió levemente.

Caminaron juntos, él le paso el brazo por los hombros y ella envolvió la cintura de él con el suyo y así regresaron al departamento de Syaoran.
El cielo se había nublado completamente, y amenazaba con llover en cualquier momento. Pero por suerte, cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, Sakura y Syaoran se encontraban dentro del departamento.

- Uf, tuvimos suerte. – Dijo Sakura con una sonrisa viendo como las gotas de lluvia caían del otro lado de la ventana.

- Si, verdad. ¿Qué quieres hacer ahora? – Preguntó Syaoran sentándose en uno de los sillones del living.

- Amm… no se. ¿Qué quieres tú? – Preguntó Sakura. Syaoran la miró con una sonrisa de lado.

- Mmm… si te digo lo que quiero ahora, me voy a ligar un golpe en mis zonas bajas. – explicó jalándola del brazo y sentándola en sus piernas. Sakura se sonrojó – Así que creo que… mejor me quedo con la idea de quedarme junto a ti viendo una película, ¿te parece?

- Claro.

Elije, están en mi habitación, en el primer cajón del mueble que está bajo la tele. Yo mientras voy a hacer unas palomas de maíz, creo que tengo un paquete para el micro ondas en la cocina.

Sakura asintió, se levantó y fue hacia la habitación de su novio… ahora podría decir que prometido. Abrió el cajón que él le dijo y buscó, entre varios títulos, una que le gustara, la agarró y echó un vistazo a su habitación. Recordó que dentro de su cartera estaba su celular, así que se fijó si alguien la había llamado, tal vez Tomoyo pidiéndole disculpas, o queriendo saber más.
Efectivamente, ochenta y cinco llamadas perdidas… ochenta y cinco.

- ¿Podía ser alguien tan curiosa y obsesiva? Sakura sonrió, definitivamente Tomoyo podía.

- ¿Has escogido la película? – Preguntó una voz a sus espaldas.

- Si, esta. – Respondió Sakura dándole el dvd que tenía en sus manos. – Tomoyo me llamó.

- ¿Romeo y Julieta? – Dijo Syaoran alzando una ceja. – Creí que elegirías otra menos clásica… o al menos la versión nueva…

- Me gusta esa.

- De acuerdo… ya están las palomas de maíz.

Sakura se levantó y le mostró la cantidad de llamadas perdidas que tenía de Tomoyo, también Chiharu y Meiling le habían mandado mensajes de texto. Syaoran rió.

- Creo que piensan que soy una clase de violador serial, o algo por el estilo. – Dijo con una sonrisa. Sakura se quedó seria mirándolo pensativa. Syaoran dejó de reír, había olvidado lo que eso podría llegara significar para Sakura. – Lo siento amor, no noté que… soy un bruto, discúlpame.

- No te disculpes… - Dijo Sakura tomando suavemente las manos de él. – No fue nada grave, y no pensé en eso, sino en otra cosa…

- ¿Y se puede saber en que? – Preguntó Syaoran alzándola sobre sus piernas.

- En que tal vez piensen en que eres un pervertido sexual… y están en lo cierto.

- Mmm… yo no creo que sea un pervertido sexual. – Ronroneó Syaoran dándole suaves besos en el cuello a Sakura, quién sintió un dulce escalofrío que recorría su piel. Ella gimió.

- ¿Ah no? – Intentó decir, pero, por su voz entrecortada, apenas logró emitir un susurro.

- No, porque si lo fuera… yo no estaría haciendo esto. – Dijo con una sonrisa pícara y trazando con su dedo índice la línea imaginaria sobre la remera de Sakura que dividía sus pechos. – Sino eso… y puede que mas… - Sakura cerró los ojos y gimió. Él besó lentamente sus labios dejando que su lengua explorara la boca de ella. - ¿Estás segura de querer ver esa película?

- N… no mucho… - Respondió entrecortadamente. – Eres un… depravado Syaoran… odio que ejerzas… ese control sobre mi.

- Es un incentivo escucharlo de tus labios. – Ronroneó sobre los labios de ella. Lentamente la fue acostando en el sofá donde estaban sentados y se acomodó entre las piernas de ella, haciendo que su intimidad rozara con la de él. Ella sintió su deseo aumentar aún teniendo la ropa puesta. Se sintió húmeda y se sonrojó. Él apoyó sus brazos al costado de la cabeza de ella, dándose sostén para no apoyar su peso sobre ella. – Quiero hacerte el amor como anoche Sakura.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Estaba desesperada… ¿desesperada nada mas? ¡Estaba al borde del colapso mental!
Necesitaba comunicarse urgentemente con Sakura, y ella no le contestaba el teléfono, y en menos de media hora tendría a, nada más ni nada menos, que Touya Kinomoto en la puerta de su casa exigiéndole saber donde estaba su hermana, claro, eso había anticipado la llamada de diez minutos atrás.

- Daidougi habla, ¿con quien tengo el gusto de hablar? – Preguntó una vez que la mucama le pasó el teléfono.

- Tomoyo… ¿Qué tal? Soy Touya... – Saludó una voz varonil del otro lado del teléfono.

- To… ¡Touya Kinomoto! – Exclamó la chica sorprendida. - ¿C… como has estado? ¡tanto tiempo! ¿verdad?

- Si, bastante tiempo sin vernos, creo que tengo mas noticias de ti que de Sakura… que hablando de ella, quisiera hablarle… ¿me puedes pasar con ella?

- ¡No! – Exclamó la amatista, bloqueada por el susto y sin saber que excusa darle al hermano de Sakura.

- ¿No? – Preguntó el chico del otro lado. - ¿Qué ocurre Tomoyo? ¿Acaso estás nerviosa? ¿Hay algo que yo tendría que saber que no se?

- C… claro que no Touya… ammm… es que Sakura… Sakura… ella ammm… ah si, ella fue a comprar.

- ¿A comprar?

- Exacto.

- Tomoyo… ¿acaso me tomas de estúpido? – Preguntó con la voz tranquila y apacible. No era un buen signo para Tomoyo. - ¡Tienes miles de sirvientes en tu casa y piensas que me voy a creer que Sakura fue a comprar! ¡Más te vale que tengas una buena excusa, más que nada tu querida amiga Sakura, porque me están tomando de estúpido!

- ¡No claro que no Touya! – Dijo Tomoyo.

- ¡Entonces dime donde diablos está antes de que aparezca en tu casa y la busque y la lleve de los pelos!- Gritó encolerizado.

- Ella… ¡Ella salió a comprar te dije! ¡Dijo que no se que cosa necesitaba para no se que…!

- Mientes Tomoyo, ¡¡Mientes!! En media hora estaré en tu casa y espero ver a Sakura ahí si no quieres que las cuelgue del cuello a ambas. – Y diciendo esto, sin darle tiempo a Tomoyo de replicar, Touya Kinomoto colgó violentamente el teléfono.

Y ahí estaba, desesperada porque después de ochenta y cinco llamadas, Sakura no daba ni rastro de vida… y no la culpaba, ella haría lo mismo si estuviera en la misma situación, ¡Hay encima de que venía su hermano a colgarlas del cuello, se moría de ganas por saber como había sido su noche con Syaoran! ¡Con detalles!
Suspiró. ¿Qué podría hacer para contactar a Sakura? No tenía el número de teléfono de la casa de Syaoran… Sakura no respondía, Touya estaba por llegar… estaba definitivamente perdida.

¡Por dios Sakura, llámame!!

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Habían vuelto a hacer el amor, como la noche anterior, tal cual Syaoran le había dicho… pero en el living de la casa de él.
Estaban tapados con una frazada, acomodados en el sillón, Sakura con las mejillas sonrojadas y Syaoran aún con la respiración entrecortada.

- Te amo. – Le susurró Sakura dándole besos en el cuello.

- Yo también bonita. – Respondió con un suspiro.

El celular, que Sakura había dejado al lado suyo, comenzó a sonar. Miró la pantalla y vio que era nuevamente Tomoyo.

- Veo que Daidougi no puede esperar hasta mañana. – Dijo Syaoran sonriendo.

- Pobre Tomoyo, no respondí sus llamadas… - Abrió la tapa de su celular. - ¿Hola?

- ¡Sakura! – Gritó la voz aguda de su mejor amiga del otro lado de la línea.

- Hay Tomoyo… no tienes que gritar tanto… te dije que después… - Se quejó Sakura.

- ¡Sakura! ¡¿Como diablos quieres que no grite?! ¡Estas en problemas! ¡Estamos en problemas! ¡Inclusive Syaoran!

- Tomoyo…

- ¡Sakura! ¡¡Tu hermano está viniendo para mi casa!!

- ¡¿Qué dices?! – Exclamó Sakura. Syaoran frunció el seño al ver la cara de preocupación de su novia.

- Va a asesinarte, y a mí luego por cubrirte… y… ¡vuelve ya!

- Enseguida estoy allá Tomoyo.

- ¡Ya! – Gritó la amatista.

Sakura cerró de un golpe la tapa de su celular y miró con preocupación a Syaoran.

- Tenemos que ir a la casa de Tomoyo… ya.

- Me di cuenta… - Dijo algo divertido al ver la cara de espanto de su novia. - ¿Y eso se debe a…?

- ¡A que mi hermano está en camino hacia la casa de Tomoyo! – Gritó Sakura.

Syaoran recordó la escena aquella vez en el colegio, en la cual Touya Kinomoto, hermano de Sakura, había ido al colegio, tras escuchar unos rumores de una supuesta relación entre él y Sakura, claro, que en ese momento no existía.

Era un hombre rudo, grandote y de poca paciencia… muy poca paciencia y muy mal carácter.
Se cambiaron en un segundo, y prácticamente volaron en la moto de Syaoran hacia la casa de Tomoyo, dónde había un convertible negro en la entrada.

- ¡Diablos! – Exclamó Sakura al bajarse de la moto. – Mi hermano está aquí… ¿Qué le diré? ¿Qué le habrá dicho Tomoyo?

- Entremos…

- ¿Acaso estás loco? – Preguntó Sakura al borde de la histeria. – Si mi hermano nos ve entrando juntos… nos matará.

- Tú estás loca si piensas que voy a dejarte enfrentar sola a tu hermano.

Sakura lo aniquiló con la mirada y tocó el timbre del gran portón de la mansión Daidougi. Definitivamente Syaoran no sabía en lo que se estaba metiendo.

Tomoyo iba a colapsar en ese preciso momento.
No sabía que decirle a Touya, quien la miraba con los ojos entrecerrados esperando una explicación.

- Tomoyo, por última vez… ¿donde diablos está Sakura? – Preguntó con la voz tosca.

- ¡No se Touya! – Exclamó Tomoyo nerviosa, con ganas de tirarse por la ventana en ese preciso momento. - ¡Creo que fue a comprar algo!

- Estabas segura de que fue a comprar algo cuando llamé por teléfono Tomoyo… no me mientas, ¡¿acaso me ves la cara de imbécil?!

- ¡¡No Touya!! – Exclamó la amatista.

- Tomoyo… eres como mi otra hermana, nunca te separaste de Sakura, la cubres en todo, y en este preciso momento la estás cubriendo con no se que travesura que se habrá mandado, así que dime ¡¡¿Dónde diablos está Sakura?!!

En ese momento, la puerta del living principal de la mansión se abrió, dejando pasar a una de las muchachas de servicio, quien entró con una leve reverencia.

- Señorita Tomoyo, la señorita Sakura ha llegado. - A Tomoyo le dio escalofríos

- Dile que pase…

La chica se retiró, y entró Sakura con una mochila que pertenecía a Syaoran, en la cual traía el vestido que había usado la noche anterior. Traía puesta la ropa que Syaoran le había dado, que pertenecían a Meiling.

Tomoyo suspiró en señal de alivio y dio dos pasos para acercarse a ella, pero se paró en seco al ver que detrás de ella entraba nada mas ni nada menos que Syaoran totalmente serio y mirando fijamente al mayor de los hermanos Kinomoto.
¿Qué se quería tirar por la ventana? ¡Eso era poco con lo que quería hacer ahora! ¡Iban a hacer explotar a Touya!

- Ho… hola hermano… - Tartamudeó Sakura. Touya abrió los ojos en señal de sorpresa.

- ¡¿Acaso estás demente Sakura?! – Exclamó Tomoyo.

- ¡¿Qué demonios hace este mocoso contigo Sakura?! – Preguntó Touya casi gritando.

- ¡No soy ningún mocoso! – Exclamó Syaoran desafiándolo con la mirada.

- ¡Cállate Syaoran! – Gritó Sakura. – Hermano… no es lo que parece…

- ¡No! – Gritó Touya encolerizado. – ¡No es lo que parece! ¡¿No es lo que parece?!

- Touya…

- ¡¡Llamo para preguntar por ti y Tomoyo me dice que te has ido a "comprar"!! – Tomoyo se tapó la cara con las manos. Le daría un ataque en cualquier momento. - ¡Una absurda mentira! ¡Te estabas revolcando con este… con este… con este mocoso!

- ¡No le digas mocoso! – Gritó Sakura con la cara roja por la ira que le daba escuchar a su hermano tratándola como a una cualquiera. – Y no me estuve revolcando. – Dijo agachando la mirada.

- ¡Sakura! ¡No soy idiota! – Gritó. – Desde aquella vez en el colegio en la cual fui porque Yukiko me llamó para decirme lo que tú andabas haciendo con ese, yo sospeché, pero como siempre terminé creyéndote, y ahora te veo llegando ¡con él!

- Yukiko… - Susurró Sakura, iba a matarla.

- ¡Así que ahora no me lo niegues! – Gritó Touya. - ¡Así es como te comportas en el colegio, como una cualquiera!

- Hermano… vamos a casa, tranquilízate…

- ¡No me tranquilizo nada Sakura!

- Touya, yo no siento nada por nadie, ni me ando metiendo con nadie, Li no es nada mas que un amigo. – Dijo Sakura con la cabeza gacha. Syaoran la miró incrédulo. Tomoyo miró impotente la escena.

- ¡No me mientas!

Touya se acercó a Sakura, y levantó una mano, iba a pegarle, como solía hacerlo desde que su madre había muerto, cada vez que él perdía los estribos con ella, siempre era lo mismo. Cerró los ojos esperando el impacto.

- ¡No te atrevas a ponerle una mano encima Kinomoto! – Dijo Syaoran tomando a Touya por el brazo, sin darle la oportunidad de alcanzar a Sakura.

- Mocoso… ¡te voy a matar! – Exclamó Touya pegándole una trompada en el maxilar inferior a Syaoran.

- ¡Syaoran! – Exclamó Sakura. - ¡Touya, eres un monstruo!

- ¡Y tú eres mi hermana! ¡Y que flor de hermana tengo, una…!

- ¡No te atrevas Touya! – Gritó Sakura. – ¡No soy nada de lo que piensas! – Lagrimas comenzaron a resbalar por las mejillas de la chica. - ¡Estoy cansada! ¡¡Ya no tengo doce años hermano, y soy lo suficientemente grande como para llevar adelante mi vida!!

- ¡Eres una niña!

- ¡No soy mas una niña! – Gritó. - ¡No soy una niña desde que tengo once años hermano!

- ¿De que demonios me estás hablando? – Touya miró con el ceño fruncido a Sakura. Tomoyo se tapó la boca con las manos, estaba segura que Sakura no había querido decirle eso. - ¡Tú maldito mocoso aprovechador de niñas inocentes! ¡Maldito pervertido!

- ¡Me violó Touya! – Gritó Sakura. – ¡El mal parido que mató a nuestra madre me violó! – Touya miró a Sakura incrédulo. No sabía que decir. - ¡Y seguí con mi vida normal! ¡Sola! ¡Completamente sola! – Touya seguía en silencio, completamente impactado. - ¡Y ahora no pienso someterme mas a tus ataques de histeria, ya suficiente hice durante estos siete años! ¡Siempre sometiéndome a tu voluntad! ¡Sin hablar con nadie más que con los más cercanos, siendo un témpano de hielo!

- Sakura… cálmate… - Le susurró Tomoyo angustiada.

- ¡No Tomoyo! – Gritó Sakura. Su rostro estaba bañado con gruesas lágrimas. – Me cansé… ahora ya no es como antes… hay alguien que me quiere y que yo quiero y me ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva de la vida, y es Syaoran, él, al que tu llamas mocoso… ¡Y así se te opongas tú, mi padre, o el papa, no pienso alejarme de él! ¡No voy a negar mas que me pasan cosas con él, porque lo amo Touya! – El chico la miró asombrado. - ¡Estoy enamorada de Syaoran Li!

La habitación quedó en silencio por un momento largo hasta que Syaoran hizo un gemido de dolor por el golpe que había recibido.

Tomoyo llamó a una de las mucamas para que fuera a buscar un botiquín de primeros auxilios para ayudar a Syaoran.
Touya no despegaba su mirada arrogante de Sakura, pero no decía ninguna palabra, y Sakura le sostuvo la mirada, con los ojos verdes fríos como el témpano.

- Nos vamos a casa Sakura. – Dijo finalmente Touya.

- No. – Respondió Sakura. – Me quedaré esta noche aquí. – Vio que Touya iba a replicar, pero se le adelantó. – No, no pienso quedarme con Syaoran, con Tomoyo dije.

- Si Tomoyo quiere venir, que venga a casa, pero tú te vienes a casa. – Sentenció Touya con la voz cortante.

Sakura miró a Tomoyo, quien asintió y llamó a su madre, quien estaba de viajes de negocios, para avisarle que iría a dormir a la casa de Sakura para no sentirse tan sola. De paso, fue a hacer un pequeño bolso, cosa de tener ropa de cambio y su uniforme para regresar el domingo a la tarde, casi noche, al colegio.
Salieron los cuatro de la mansión, Tomoyo se despidió de Syaoran y subió al auto de Touya, quien se subió sin dirigirle siquiera una mirada.

- Nos vemos mañana… - Le dijo Sakura a Syaoran.

- Cuídate amor. – Le susurró en el oído antes de darle un abrazo. – Cualquier cosa llámame.

Sakura asintió y le dio un suave beso en los labios antes de subirse al auto de su hermano. Tomoyo vio como el mayor de los Kinomoto apretaba con fuerza el volante y susurraba un par de maldiciones.
Syaoran se subió a su moto y desapareció al doblar la esquina. Ellos siguieron su rumbo hasta la mansión de los Kinomoto.
Llegó a su departamento y se tiró en un sillón. El cielo estaba comenzando a oscurecerse, las nubes no se habían ido, lo cual significaba que seguiría lloviendo. Sonrió.

Si, debía de ser medio estúpido, le habían pegado flor de trompada y estaba feliz. ¿La razón? Sakura Kinomoto. Le había gritado a su hermano que estaba enamorada de él, había sido valiente por él. Sakura lo quería sinceramente… y él que había dudado de ella… ¿como pudo hacerlo? Se ve que no la conocía tan bien como pensaba, nunca pensó que sería capaz de enfrentar así a su hermano, mucho menos por él.
Sonrió mas ampliamente y por su mente pasaron los recuerdos de la noche anterior, y de esta tarde, sus labios rojos por besarlo tanto, su suave piel que le era irresistible entre sus dedos, su aroma, su cabello… la dilatación de sus pupilas cuando llegaba al clímax con él, su dulce voz entrecortada diciendo su nombre… la amaba.
Si, estaba muy estúpido y romántico, pero no podía evitarlo y tampoco le molestaba. Sakura causaba eso y más en él.
Tomó el celular que lo tenía a su lado y marcó el número de Eriol, necesitaba contarle a alguien lo que había ocurrido, y Eriol era uno de sus mejores amigos, a pesar de ser un cabeza hueca, un idiota y un inmaduro, era una persona de confianza, que sabía ser discreto… y dar buenos consejos. Y sobre todo, se preocupaba por Sakura también.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Touya condujo como un loco hasta la mansión Kinomoto sin decir una sola palabra.

Al cruzar las rejas negras de hierro de la mansión Kinomoto, Touya le dejó el auto a uno de sus chóferes para que lo estacionara.
Sakura y Tomoyo bajaron del auto, entraron a la casa y subieron corriendo a la habitación de Sakura, ambas tiraron los bolsos en un rincón y se miraron fijamente sin decir ni una palabra.
El miedo de la cólera de Touya había pasado. Ninguna de las dos dijo ni una palabra, hasta que el silencio fue roto por un suspiro de Sakura, a lo cual siguió una sonrisa.

- ¡Me cuentas todo ya, pero ya! – Gritó Tomoyo sentándose con Sakura, quien sonrió de oreja a oreja.

- ¡Hay Tomoyo! – Exclamó Sakura. - ¡Fue mágico!

- ¡Cuéntame! ¿Qué pasó cuando llegaste a la casa?

Sakura le contó desde cuando entró al departamento, la cena que Syaoran había preparado para ella, la canción que le había compuesto en el piano, la maravillosa noche que habían pasado juntos, y le mostró su mano izquierda, en la cual llevaba el flamante anillo que le había comprado.

- ¡Dios! – Gritó Tomoyo. – No me lo imaginaba a Li tan, pero tan romántico.

- Encima fue tan atento… tan… único.

- Y te cuidó ¿verdad? ¿No te lastimó? ¿Sabía…moverse?

- ¡Tomoyo! – Exclamó Sakura avergonzada. – Si, me cuidó, fue sumamente cuidadoso conmigo, e incluso dudó en un momento, como que no quería…

Tenía miedo de lastimarte… - Dijo Tomoyo.

- Si, eso me dio a entender. Igual le dije que continuara, no quería que tuviera miedo de hacerlo conmigo solo porque… bueno, ya sabes.

- ¡Hay! Pero mírate ahora Sakura, hecha toda una mujer… ¡y comprometida!

- Y dime Sakura… el preservativo era… ¿bueno? – Preguntó Tomoyo.

- ¡¿Y como diablos se supone que yo voy a saber eso?! – Exclamó Sakura sonrojándose aún más.

- ¡Bueno! Pensé que tal vez sabrías… depende de las marcas y de… - Le comenzó a explicar Tomoyo, pero Sakura la interrumpió.

- No me importa. – Dijo Sakura. – Syaoran nunca usaría conmigo algo que no fuera de lo mejor.

Tomoyo sonrió y la abrazó.

- Felicitaciones Sakura.

Sakura la abrazó más fuerte. Había dado un paso muy importante en su vida, y Tomoyo estaba dándole su apoyo.
Se preguntó que sería de su vida si no hubiera tenido el apoyo de Tomoyo, Kerberos y Eriol en su momento. Y que seguiría siendo de su vida si Syaoran no hubiera llegado a ella.
En ese momento quería estar nuevamente con Syaoran, sentir sus fuertes brazos alrededor de ella y besar sus labios… pero debía de esperar al lunes… ¡Que ahora le parecía que faltaba una eternidad!


Notas de la autora:

¡¡Hola!! Oh! No tardé tanto como la vez anterior en actualizar, ¿no que no?

¡Aw! La verdad es que intenté terminarlo lo mas pronto posible en retribución a la cantidad de reviews que me dejaron la vez anterior. Y también quería, junto con el fic, pedirles una disculpa, ya que tuve una actitud demasiado inmadura al decir que iba a dejar de publicar mi fic. Actué egoísta e impulsivamente ya que me decepcione bastante al ver la poca cantidad de reviews que tuve! Pero luego, me escribieron un monton diciendome que querían el fic completo, y tuve muchísimos reviews, y ahi comprendí que era por la falta de tiempo que ustedes no podían darme su opinión sobre la historia.

Y eso no significa que continue la historia por el simple hecho de recibir reviews, no. El problema es que tengo que admitir que uno de mis mayores defectos es que soy muy insegura, y eso me juega muchas veces en contra... entonces al ver la poca cantidad de gente que me dejaba sus mensajes, pasé a pensar que había empeorado mi manera de escribir, o que la historia se había vuelto monótona, aburrida y que les había dejado de gustar. Eso me deprimió en sobremanera... ¡encima! para peores de males, tuve el primer bochazo en la facultad... estaba en un momento no muy grato. xD

Así que quería pedirles mis mas sinceras disculpas, y espero que este capítulo sea de su agrado... aunque es algo "intransendente" el capítulo, es el post sex de Sakura y Syaoran :o xD que tuvo consecuencias algo nefastas con Touya.
Creo que algo no ha quedado muy claro, y es el tema de que ni Touya ni Fujikata sabían que Sakura había sido violada. Por eso Touya fue muy hostil con ella durante todos estos años, cargando a Sakura con el asesinato de Nadeshiko, acto por el cual también Sakura carga con algo de culpa sobre ella.

A mi me pareció un capítulo "nexo" ya que después de esto, Touya va a aflojar con Sakura y va a aceptar a Syaoran como novio de Sakura... y Fujikata también... pero Fujikata en este fic, es totalmente OOC. Comencemos porque su carrera es la de diplomático de Japón, por lo cual es un hombre totalmente falso y con doble cara, incluso con sus hijos... obviamente que todo eso después de la muerte de Nadeshiko, que mas adelante se va a mostrar la vida de Sakura antes de la muerte de su madre.
Por otra parte, Syaoran se siente mas unido a Sakura, al igual que ella a él... pero a pesar de que Sakura piensa que pudo haber superado su "crisis" en el capítulo que viene se va a ver que no es tan así.
Por otro lado... Yukiko Makoto, quien estuvo ausente durante estos tiempos, va a volver a la acción jojojo, pero esta vez, va a jugar peor que nunca. (Obviamente va a a ser su última jugada).

Bueno, eso es todo.

¡Muchas gracias por leer! Y espero sus comentarios, sean buenos, críticas, recomendaciones, amenzas de muerte... etc, etc etc.

Enserio amigos/as no saben como me suben el ánimo sus reviews, me hacen sumamente felíz. :)

Saludos.

Próximo capítulo...

- Mamá... mamá...

- Sakura... despierta.

- ¡Mamá!

- Es solo un sueño Sakura... despierta...

- ¡No la mates!

- Sh... ya está Sakura, ya está... era solo un sueño.

- Tomoyo...

- Sh... Sakura no llores, ya pasó, era solo un sueño.

- Pensé que... pensé que no volvería a soñar con eso de nuevo, que lo había superado...

- Dudo que sea algo que puedas superar de un día para el otro Sakura, pero has hecho un gran esfuerzo.

- No, no he hecho nada... todo sigue igual...

- No es así y lo sabes... Sakura... ¿porque no haces caso y te tratas con un psicólogo?

- ¡Hace años que vienes insistiéndome con lo del psicólogo y sabes lo que pienso acerca de los psicólogos!