Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

Sakura miró a la mujer que le daba esa noticia y sintió como el mundo se desmoronaba a sus pies. Takedo, su pasaje hacia el maldito, había sido asesinado. Ahora cada vez estaba más y más lejos, parecía algo que nunca iba a poder lograr.
Se sintió desfallecer y ni cuenta se dio cuando todo se puso negro y perdió el conocimiento.

Capítulo 27 "Cambios extremos"

Sakura abrió sus ojos lentamente acostumbrándose a la fuerte luz que la alumbraba en ese cuartito pequeño con mosaicos blancos. Una anciana le sonrió mientras le retiraba un algodón emergido en alcohol que le había rozado por las narices para hacerla reaccionar.

- Sakura… - Susurró una preocupada Tomoyo tomándole suavemente de las manos. – ¿Cómo te encuentras?

- To… Tomoyo… - Susurró mientras su cabeza intentaba reaccionar y volver a la realidad. – Me he desmayado, ¿verdad?

- Así es señorita Kinomoto, creo que debería comer una dosis considerable de azúcar. – Sakura miró confundida a la enfermera. – La directora me explicó que acababa de recibir una noticia algo dura y que por eso se ha puesto así.

- ¿Noticia? – Sakura frunció el entrecejo. - ¡Irokashi! – Exclamó levantándose de golpe.

- ¡Señorita Kinomoto tenga mas cuidado! – Gritó la enfermera atajándola de los hombros. – Debe actuar con precaución, no querrá desmayarse dos veces en un mismo día… ¿se siente mejor? – Sakura asintió. – Bien, entonces tiene permiso de irse con la señorita Daidougi a su habitación pero no quiero nada de esfuerzos físicos.

Tomoyo ayudó a Sakura a pararse, aunque no era necesario según ella, y le pasó un brazo por debajo de los hombros para acompañarla hacia fuera de la enfermería.
En la puerta, la esperaba un preocupado Syaoran, que apenas la vio salir y la abrazó fuerte. Sakura aspiró su perfume embriagador.

- Oye Syaoran, la ahogarás. – Susurró Kerberos detrás de él. - ¿Cómo te sientes Sakurita?

- Bien Kero, gracias por preocuparte. – Respondió dándole un suave abrazo.

- Hemos visto las noticias. – Sakura se aferró a Syaoran. - ¿Qué piensas hacer?

- Nada… - Respondió Sakura. Su gesto se ensombreció. - ¿Qué es lo que puedo hacer?

- Bueno… digamos que hace un tiempo atrás solo pensabas en vengarte…

- Syaoran… no puedo hacer nada. – Respondió Sakura con un suspiro. – Ya está… no tengo ni una pista de donde comenzar, no puedo hacer nada.

Syaoran frunció el ceño, esa no era la forma en la que Sakura solía actuar, y eso le preocupaba.
Caminaron juntos hacia el parque, donde se sentaron junto con Tomoyo y Kerberos sin decir ni una palabra, bajo la sombra de un árbol.
El silencio se estaba tornando incómodo, nadie decía ni una palabra, solo se dignaban a mirar a Sakura, quien tenía la mirada perdida en el pasto, mientras lo arrancaba con suavidad y lo trituraba entre sus manos.

- Tomoyo… ¿Cuándo comenzaran con los preparativos del baile de presentación?

- Sakura… ¿no crees que es sobre otra cosa de lo que tenemos que hablar?

- Tomoyo… te he preguntado sobre el baile. – Respondió Sakura sin mirarla. Tomoyo miró a Syaoran confundida, y este le respondió sacudiendo levemente la cabeza negativamente.

- Esta semana nos pondremos con eso… Chiharu y yo, tu no tienes que preocuparte, solo de aprender a bailar y dejar que nosotras te tomemos las medidas para…

- Pero quiero ayudar…

- No es necesario Sak, no es necesario… - Respondió Tomoyo. Nadie habló. – Sakura… tenemos que hablar sobre lo que ocurrió…

- No quiero hablar. – Respondió Sakura levantándose de donde se encontraba. – No quiero hablar, mejor… voy a dar una vuelta…

- Te acompaño. – Dijo Syaoran levantándose también. Sakura le puso una mano en el hombro, sin mirarlo.

- Quiero ir sola.

Tomoyo y Kerberos miraron a Syaoran quien miró sorprendido y a la vez indeciso a Sakura, quien se alejó de ellos lentamente, caminando hacia el interior del edificio sin dar vuelta atrás, ni siquiera para dirigirles una mirada que les sacara el desconcierto.
Su mente volaba a miles de kilómetros, no estaba segura ni ella que quería pensar. Alguien había asesinado a Takedo Irokashi, y lo más probable, para no decir lo único probable era que hubiera sido el maldito. Se sentía tan vacía, tan impotente, tan… no sabía como describir la angustia que sentía en su pecho. Pensó en la familia de Takedo, en su hija muerta, en el bebé que vio cuando visitó su casa, y se angustió por ellos. La dulce mujer que la había recibido estaba ahora sola, y quizás también corría peligro.
Ellos no tenían los medios necesarios para protegerse como ella; ella movía un dedo y tenía cien guardaespaldas detrás de ella, pero esa familia no, y ahora que Takedo estaba muerto, se había llevado a la tumba cosas que quizás podrían ayudarle a ella.
¿Por qué lo habían matado? La vez que ella fue a visitarlo a la casa, él estaba asustado, paranoico. Tenía las ventanas cerradas con traba y nunca corría las cortinas, él sabía que lo estaban vigilando, pero… ¿Quién? ¿Hirokashi o alguien enviado por él? Sin dudas él estaba detrás de esa muerte, pero ¿Cuál era el motivo? ¿Venganza? ¿O porque sabía que él la había ayudado?
Escuchó unas voces susurrando cerca de donde ella estaba y eso la sacó de sus pensamientos. Risitas escondidas acompañaban a las voces susurrantes y unos ruidos en el pasto; era extraño que hubiera alumnos en esa parte del parque.
Sakura decidió no hacer caso, no eran asuntos suyos, pero si pasaron a ser asuntos de ella cuando el nombre "Yukiko" llegó a sus oídos. Lentamente se acercó y distinguió una cabeza con pelo negro detrás de un tronco caído en donde estaban apoyadas las dos personas que estaban hablando.

- ¿Eriol? – Preguntó Sakura confusa.

La cabeza de pelo negro se dio vuelta al acto, mirando sorprendido a Sakura. Al lado de él, Miharu Ichida, la amiga de Syaoran, miró a Sakura con la mirada perdida y una sonrisa idiota en la cara.

- Spinelsun… ¿Qué estás haciendo? – Preguntó Sakura con cara de asco y confundida. Claro, Eriol y Spinelsun eran casi idénticos de atrás, solo que el segundo era mas alto. Pero vio la mirada desenfocada y enseguida comprendió lo que estaba sucediendo. - ¿Le has dado drogas a Miharu?

- ¡No Sakura! – Explicó el chico exaltado.

- ¡Tú también estás drogado! – Exclamó Sakura tomándose la frente con los dedos. - ¿En que mierda estabas pensando Spinel? Pueden echarte si te ven, y mas por haberle dado drogas a Miharu.

Spinelsun agachó la cabeza, se tambaleó. Sakura miró a Miharu que tenía la mirada ausente y una sonrisa boba en el rostro.

- Vamos Sakura, no arruines nuestra fiesta. – Dijo la chica abriendo los brazos y tirándose en el pasto.

- Spinelsun… lleva a Miharu adentro y enciérrate en tu habitación hasta que se te pase. – Susurró Sakura sin mirar a ninguno de los dos.

- Oh, vamos Sakura… - Protestó Spinelsun. - ¿Me vas a decir que ahora eres una chica buenita y no te tienta? – Dijo Spinelsun burlándose y poniéndole unas pastillas que tenía en la mano rozando cerca de su nariz.

Sakura miró las pastillas y se estremeció por dentro. Pestañeó nerviosa. ¿Hacía cuanto que no sentía el vértigo y el placer de probar una de esas? Miró a Spinelsun que sonreía tontamente sin mover la mano de donde la tenía. Sintió el impulso de tomarlas, de sentirlas, de probarlas. No podía sacarle los ojos de encima… Hirokashi, Takedo, ¿eso habría sido por su culpa?
Levantó su mano hacia la de Spinelsun y le golpeó con fuerza en la mano haciendo que se le cayeran todas las pastillas al suelo.

- Recupérate Spinelsun, y lleva a Miharu a un lugar donde no puedan descubrirla, o voy a ser yo quien le diga a la directora que tienes droga en tu poder y se la estás dando a los chicos de los años inferiores. – Dijo mirándolo fijamente y dando la vuelta hacia el interior del edificio.

Débil. Eso es lo que era, una maldita y estúpida débil que flaqueaba ante la primera prueba que tenía enfrente. ¿Acaso no estaba recuperada? ¿Qué más necesitaba? Esa sensación, quiso tanto consumir esas pastillas, ¿fue su fuerza de voluntad la que dijo no? O quizás ¿sería que era la prueba para demostrar que estaba recuperada por completo? Miles de preguntas rondaban por la mente de Sakura mientras ingresaba nuevamente al instituto a sus siguientes clases, puesto que el descanso había terminado.

- Sakura, nos tenías preocupados, ¿dónde estabas? - Preguntó Tomoyo apenas vio ingresar a Sakura en el salón.

- Por ahí Tomoyo, pensando un poco… - Respondió Sakura mirándola con la duda impregnada en sus ojos. Si un defecto siempre tuvo fue el ser tan transparente, no se le escaparía a Tomoyo que había algo que no le estaba diciendo, y no era porque no se lo quisiera decir, sino que dudaba como hacerlo.

- Syaoran se quedó algo preocupado cuando quisiste su compañía y lo frenaste en el parque.

- Lo se, luego hablaré con él… - Respondió mirando hacia la ventana. - ¿Se quedaron allí?

- Syaoran y Kerberos fueron junto a Eriol a la cafetería, yo fui con Chiharu y Meiling. – Respondió Tomoyo mirando a Sakura con preocupación. - ¿Te pasa algo? – Sakura la miró sorprendida.

- Tommy… he visto a Spinelsun mientras caminaba en el parque…

- ¿A Spinel? – Preguntó Tomoyo mirándola sin entender de que le hablaba. ¿Spinelsun tendría que ver con el estado de Sakura?

- Si… estaba con esa Miharu Ichida, la amiguita de Syaoran... que yo creo que gusta de él.

- Si, se quien es… ¿Pasó algo con Ichida y Spinel?

- No lo se. – Respondió Sakura. – No los vi besándose ni nada por el estilo si es a lo que te refieres… pero… no se si es algo peor…

- Sakura, no me asustes, ¿Qué ocurrió?

- Spinelsun se estaba drogando con Miharu Ichida en el parque. – Tomoyo se congeló y miró incrédula a Sakura.

- ¿Spinelsun está en drogas? Debo hablar con él… ¿Qué demonios está haciendo?

- No lo se… pero… creo que también está vendiendo drogas a los de los años inferiores… muchas veces lo vi con chicas de grados inferiores cuchicheando, y hoy Miharu… no se que pensar.

- Yo no se que pensar, estoy saliendo con un chico que no es quien yo creía conocer… pensé que Spinel era limpio, que había dejado de meter drogas en el colegio… además le me dijo que nunca se había drogado….

- Una relación entre miles de comillas Tommy, Spinelsun es un cornudo conciente, sabe que te ves con Eriol o no tiene dos dedos de frente, no se… pero es imposible no saberlo… es decir, ¿hace cuanto que no te acuestas con él? Sabe perfectamente que no has dejado de amar a Eriol, ¡es que es tan obvio!

- Sakura…

En ese momento, Syaoran y Eriol ingresaron al salón justo unos segundos antes que el profesor, quien empezó con la clase de Historia.
Syaoran le pasó un papel a Sakura con su pulcra letra preguntándole que había pasado y ella le respondió negando con la cabeza y una sonrisa; eso lo dejó un poco mas tranquilo.
Al terminar el día escolar, los chicos se juntaron en el salón de estar antes de que se abarrotara de gente y se quedaran sin mesa de pool y puff para sentarse.
Sakura, Syaoran, Tomoyo y Kerberos se acercaron al televisor lcd, en el que habían unos chicos de segundo año sentados. Sakura se paró enfrente del televisor y sacó a los chicos que estaban ahí sentados con una mirada y ellos ocuparon sus lugares. La de ojos esmeraldas miró fijamente a Syaoran tomándolo de las manos.

- Kerberos… ¿tú sabes que Spinelsun está con drogas? – Preguntó Tomoyo.

- ¿Spinelsun? No, no sabía… - Respondió Kerberos. Sakura le preguntó lo mismo a Syao con la mirada, el cual respondió negativamente.

- Sospecho que Spinelsun está en drogas, pero no solo que las consume, sino que las vende a los chicos de años inferiores. – Dijo Sakura mirando tanto a Kerberos como a Syaoran. – Tomoyo no sabía nada, se lo conté antes de la hora de historia.

- No puede ser… es decir… Spinel es mi primo… y se que nunca ha consumido y ha dejado de introducir drogas en el colegio…

- Lo se Kero… pero yo lo vi.

- Sakura, no vas a juzgar a Spinelsun por consumir drogas, no tu… que también lo has hecho. – Dijo Kerberos mirando con súplica a Sakura.

- No lo juzgo Kero… pero no voy a permitir que venda drogas en el colegio…

- Oh, ¿ahora eres la luchadora contra la injusticia? – Preguntó Kerberos irónicamente.

- ¡Kero! – Exclamó Sakura levantando la voz, lo cual atrajo la atención de algunos que estaban en la sala, incluyendo a Eriol, Takashi, Chiharu y Meiling que jugaban al pool. Bajó la voz hablando nuevamente en susurro. - ¿Cómo me dices una cosa así? Me extraña de ti…

- Lo siento Sak, tu sabes que te adoro, pero Spinel es mi primo, no pienso levantar cargos por lo que sea que esté haciendo…

- Yo tampoco Kero, solo estaba pensando en hacer algo para alejarlo de las drogas… y que deje de vender.

- Lo que Sakura pensó. – Dijo Tomoyo. – Es en descubrir quien maneja el negocio desde afuera y lo usa a Spinel para introducir drogas en el colegio… porque no creo que lo haga por su cuenta…

- Y… si necesita dinero no dudo que se haya largado por cuenta propia y tenga los clientes ya fijos… y no cuente con un entregador desde afuera… - Susurró Syaoran.

- No necesita dinero, la familia Reed Clow es muy adinerada… - Explicó Sakura.

- Eso depende de la cantidad de dinero que necesite… por ahí, sus padres no quieren darle esa cantidad… - Dijo Syaoran.

- Puede ser… pero de algún lugar saca la droga… - Dijo Kerberos pensando.

- Kero… está lleno de dealers por la calle… - Explicó Sakura. – Syao… recuerdas… de ese… tipo que…

- Si, lo recuerdo. – Respondió.

- Ese tipo, me pidió la cabeza de Takashi, por eso fui a verlo, ¿lo recuerdas?

- Sakura… lo terminé asesinando, ¿Cómo no voy a recordarlo? – Dijo en un leve susurro.

- Bueno, averigüé… y me enteré que Takashi entregaba droga adentro del colegio, y le debía plata, por eso lo quería matar para cobrar su deuda, es un mundo pesado… y con Spinel puede pasar lo mismo si es que un tipo poderoso es el que le da la droga.

- ¿Por qué sospechas que Spinelsun le vende drogas a los de los años inferiores?

- Me refiero a inferiores y a los de nuestro curso también, solo que no se exactamente quienes se dan en nuestra división… se de todos nosotros que dejamos la droga a un lado, Rika nunca consumió, Chiharu de vez en cuando un cigarro de marihuana… los mas consumidores éramos Eriol y yo, y según lo que me contó Mei, tu también le dabas duro en tu época de drogadicto empedernido. – Explicó Sakura mirando a Syaoran. – Pero lo sospecho porque vi a Spinelsun drogándose con Miharu Ichida. – Syaoran la miró incrédulo al igual que Kero.

- Pero Miharu es inocente, nunca probaría drogas… - Explicó Syaoran. – Yo la conozco, es una niña muy tierna y dulce y… - Se calló al ver que Sakura lo fulminaba con la mirada. – En el buen sentido amor…

- Syaoran tiene razón, yo conozco a Miharu y no es de las que se andan drogando…

- Por eso les digo que Spinel tiene todo que ver ahí… él es el que le dio la droga y no se porque razón.

- Hablaré con Miharu…

- Mientras solo hables… - Susurró Sakura cerrando los ojos.

- Sakura… - Protestó Syaoran.

- ¡Es que no lo puedo controlar! ¡Se nota a mil kilómetros de distancia que esa chica te tiene todas las malditas ganas! – Gritó Sakura captando nuevamente la atención de medio salón.

- Sakura, no seas celosa. – Pidió Kerberos. – Por el bien de la humanidad y de la salud mental de Syaoran, no seas celosa.

- Tengo mis razones…

- ¡No vamos a hablar de eso! – Exclamó Tomoyo. – Lo importante ahora es que tú Syaoran hables con Miharu, que tú Kero intentes recapacitar con Spinel porque yo… le pienso cortar en este mismo instante.

Tomoyo se levantó de donde estaba sentada y salió del salón dispuesta a encontrar a Spinelsun para terminar su relación con él, y al fin blanquearía las cosas.

- Creo que hago un mal tercio, me voy a jugar al pool. – Dijo Kerberos levantándose.

Sakura y Syaoran se quedaron sentados, abrazados. Él sabía que Sakura no estaba bien por la noticia del asesinato de Takedo, pero no quería hablar de ese tema por ahora, así que comprendió que la mejor forma de darle su apoyo era en silencio, dándole a entender que él estaría para ella cuando estuviera lista.

Tomoyo caminaba por los pasillos del colegio buscando a Spinelsun, a quien no encontraba por ningún lado… y no, claro, Sakura le había dejado bien en claro que le pidió que fuera a su habitación hasta que se le pasara los efectos del narcótico.
Corrió hacia la habitación de Spinelsun, con sigilo por si alguien la veía. Encontró la habitación y, gracias a una copia que le había dado Spinelsun, pudo entrar.

- Spinel… - Murmuró al entrar y ver al chico de cabellos negros acostado en la cama con el brazo cubriéndose los ojos de la luz.

- Tommy…. – Susurró con voz ronca el chico. – Imagino que vienes a verme porque Sakura te dijo que me estaba drogando en el jardín del colegio con Miharu ¿verdad? - Tomoyo se quedó en silencio. – Y si… ¿Qué otra razón tendrías para venir a mi habitación? Si desde que te di la llave nunca has venido… hasta hoy…

- No he venido por eso Spinel. – Respondió Tomoyo sentándose al lado de él. – Al menos mírame cuando me hablas. – Pidió corriéndole el brazo de los ojos, y lo que vio no le gustó nada, los ojos azules de Spinel estaban rojos, irritados, intolerables al sol. Hizo su mayor esfuerzo por mantener los ojos abiertos.

- ¿Por qué has venido entonces?

- Spinel… quiero… - Tartamudeó Tomoyo intentando decir lo que quería decir, pero su cobardía era más fuerte, no podía decidirse sobre que hacer… quería a Spinel, claro, como un amigo, no como amaba a Eriol. Pero tampoco quería herir a Spinelsun. – Quiero…

- ¿Qué quieres Tommy? – Preguntó el chico incorporándose para ponerse a la altura de ella.

Tomoyo se estremeció. Todo era por Eriol, no haría nada de esto si no fuera por él, si terminaba con Spinel sería libre para estar con Eriol sin tener la necesidad de esconderse del mundo. Tenía que poder, estaba decidida, Spinel no había sido sincero con ella, por mas bueno que sea y así una relación no podía seguir… esa era la excusa, tenía todo para hacerlo, menos el valor. Suspiró varias veces, no le salían las palabras.

- ¿Qué pasa amor? – Preguntó Spinel acariciando el rostro níveo de Tomoyo. Pero ella lo apartó suavemente.

- No quiero seguir más con esta relación. – Dijo Tomoyo sintiendo que ya lo había hecho, que la bolsa que la comprimía había estallado y podía volver a respirar.

Spinel se quedó mirándola sin decir ni una palabra. El rostro de a poco se iba contorsionando por la furia, o eso pensaba Tomoyo, quien se paró para alejarse de él. Quien no se había movido ni un milímetro de su posición. No decía nada, apenas notaba si respiraba.

- Spinelsun…

- ¿Por qué? – Preguntó el chico mirándola con los ojos congelados.

- Porque no me has sido sincero Spinel, me has mentido… y yo siento que te quiero como un amigo, no como algo mas…

- Sincero… - Susurró – Yo no te he sido sincero… ¡¿Y tu que? – Gritó

- ¿Perdón?

- ¡Sinceridad! – Gritó desquiciadamente. - ¡Sinceridad!

- Spinel, cálmate…

- ¡No Tomoyo, no! – Gritó mirándola con los ojos exorbitados. – Porque tu me estás hablando de sinceridad, la persona menos indicada entre nosotros dos para hablar de sinceridad… ¡deja de ser tan hipócrita!

- ¿Hipócrita? – Tomoyo lo miró incrédula. - ¡¿Qué demonios te pasa Spinelsun? ¿No soportas que corte nuestra relación? ¿Es eso? Pues vete haciendo a la idea, yo no te quería lastimar porque te aprecio mucho, pero me estás llevando a eso…

- Tomoyo… mi querida Tomoyo…. ¡¿Acaso me ves la cara de estúpido?

- En ningún momento te he dicho estúpido…

- ¡Pero me tomas como a uno! – Gritó tomándola de los brazos.

- Spinelsun… me haces daño. – Se quejó la amatista.

- ¡El daño que te hago no es nada comparado con el daño que tu me haces Tomoyo! – Gritó zamarreándola. - ¡¿Acaso crees que no lo se? ¿Qué soy estúpido? – dos lágrimas cayeron de los ojos color azul oscuro de Spinelsun mientras miraba a Tomoyo fijamente a los ojos sin soltar el agarre de sus manos sobre los hombros de ella. - ¿De verdad piensas que no se que te revuelcas con Eriol todas las tardes? – Tomoyo se quedó asombrada, mirándolo sin saber que decir, sin saber que hacer. Spinelsun lo sabía todo, como así también lo sabía todo el mundo, ¿en que demonios estaba pensando? – Se que te ves a escondidas con Eriol, los he visto besándose en un salón vacío, esperé a ver tu respuesta cuando él se te acercó, pero me decepcioné… también se que tienen relaciones hasta en los pasillos… ¿o crees que es Sakura la única que los vio? Los pasos que escuchaste esa tarde no eran de ella, sino míos, yo vi a Sakura acercarse después de haberlos visto y me escondí para que ella no me viera…

- Spinel… ¿Por qué…? – Preguntó la chica con un hilo de voz secándole con sus suaves dedos las lágrimas que rodaban por el rostro del chico.

- Nunca te lo dije porque sabía que ahí tendrías que elegir… entre él y yo, y no tenía dudas de tu elección. – Respondió agachando el rostro. – Era obvio que elegirías a ese… imbécil que tanto daño te ha hecho, porque lo amas, nunca me vas a mirar como lo miras a él… nunca. – Ambos se quedaron en silencio por unos segundos, Tomoyo lloró junto a él. – Preferí hacer el papel de cornudo idiota con tal de no perderte… pero fue inútil, no te podría retener por mas tiempo así… y era verdad, aquí están las consecuencias.

- No es justo… - Susurró la chica.

- ¡Claro que no es justo! – Exclamó haciendo una sonrisa torcida. – Yo te di todo, mientras que tu amas al idiota de Eriol que no te merece, demasiado mujer eres para él… que no es mas que un pendejo chiquilín inmaduro, pero nadie puede contra él en tu mente Tomoyo… así que por favor no me vuelvas a hablar de sinceridad, al menos no tu.

- Lo siento Spinel, mucho… de verdad lo siento, te quiero. – Le dijo la chica sentándose en la cama. – Pero… ¿Por qué las drogas? ¿Por qué se las estás dando a las chicas de los cursos inferiores? ¿Qué ocurre contigo y con Chiharu? ¿Porqué Takashi atacó a Chiharu diciendo que lo hacía cornudo contigo?

- Chiharu era mi medio para darte celos, pero ni lo notaste, porque yo no soy Eriol. Me imagino que Takashi te habrá ido con el chisme, se puso como loco… me hice el pobrecito con Chiharu para que me tuviera compasión y así pasar mas tiempo con ella, para que lo notaras...

- No, fue Sakura, Takashi le contó a ella…

- Las drogas… son mi escapatoria, me siento mejor con ellas, al menos así puedo hacer cualquier cosa y no pienso en ti y en Eriol… es mejor así… y si, les vendo a mis compradores de cursos inferiores y pobre de ti si vas con el chisme a la directora Makeshi… porque tengo una coartada perfecta que puedo usarla en contra tuya, y mas le vale a Sakura que también mantenga la boca cerrada.

- Spinel… no puedes…

- No me vengas a decir lo que puedo y no puedo hacer Tomoyo, es mi vida, y si Miharu Ichida tiene ganas de empastillarse porque quiere competir contra Sakura por el amor de Li, no es mi problema, ni el tuyo, para mi es solo un negocio la mocosa esa…

- Spinelsun… no es motivo para drogarla. – Dijo la chica tomando suavemente las manos del chico, quien las apartó inmediatamente como si le quemara.

- Yo no le puse un revolver en la cabeza para que las tomara… ella me las pidió. – Dijo el chico tirándose nuevamente en la cama. – Ahora vete Tomoyo, no quiero verte en un buen tiempo, quiero poder olvidarme de ti para poder hacer un nudo en mi estómago y soportar verte con Eriol… a ver cuanto tiempo te dura.

- Tomoyo dudó en irse, pero la determinación de Spinelsun era tal que la asustó un poco. Siempre había sido un chico tranquilo, nunca se sobresaltó, era la primera vez que lo veía así, excepto la vez que se había agarrado a golpes con Eriol en la fiesta de Kerberos.

Giró sobre sus talones y salió de la habitación, con una angustia que le oprimía el pecho. Spinelsun lo sabía todo, y se calló, mientras ella jugaba a la novia buena y le fue a hablar de honestidad y sinceridad… que basura se sentía. Verlo llorar le había partido el corazón, y no es que lo amara ni nada por el estilo, ella solo amaba a Eriol y era inevitable e irrenunciable, no podía evitarlo, por más intentos que hiciera, pero quería a Spinel, siempre había sido tan bueno con ella, y sin embargo ella lo había traicionado. ¿Hasta dónde había llegado por Eriol? Ahora que no estaba con Spinel, ¿era realmente libre para hacer su vida con Eriol? ¿Podría pasearse por el colegio de la mano con él mientras Spinel pasaba por enfrente mirándolos? ¿Podría?
Se mordió el labio pensando y carcomiéndose el cerebro maquinándose miles de situaciones diferentes dentro de su cabeza.
Llegó a su habitación y se tiró boca abajo en la cama, lo único que quería era quedarse dormida y desaparecer del mundo por un momento, sin que la mirada de tristeza y frialdad de Spinelsun le llegara a la mente.

Sintió unas cálidas manos acariciándole el cabello, lo que le hacía sentirse muy confortable, pero a la vez la despertó. ¿Se había quedado dormida? ¿Cuánto tiempo?
El perfume de cerezas de Sakura la impregnó por completo, y se giró en la cama para verla, ya que era ella la que le estaba acariciando el cabello, sentada, mirándola con dulzura en sus ojos verdes. Sakura… tantas veces había calmado su llanto consolándola, y ahora era ella la que interpretaba el papel de madura consolándola, las ironías de la vida.

- ¿Cuánto dormí? – Preguntó Tomoyo refregándose los ojos.

- Tres horas… apenas te tiraste en la cama te quedaste dormida… - Respondió Sakura. – Te vi entrar en la habitación y quise preguntarte como te había ido… pero cuando entré estabas dormida, y estoy contigo desde entonces.

- Gracias… - Tomoyo se levantó y abrazó a Sakura, quien respondió al abrazo.

- ¿Ahora vas a decirme que sucedió?

Tomoyo le contó todo lo ocurrido a Sakura, como se había puesto Spinelsun, y lo que le había dicho, lo cual no pareció sorprender a Sakura, quien la miraba imparcialmente con sus profundos ojos verdes.

- Era obvio. – Dijo Sakura cerrando los ojos y sonriendo con ironía…

- ¿A que te refieres?

- A que Spinel lo sabía… era obvio que lo sabía… al menos que fuera idiota o ciego… - Dijo Sakura. – Yo te lo dije, que o se hacía el idiota o no tenía ni dos dedos de frente.

- Es cierto…

- Pero ahora tienes el camino para estar libre con Eriol… aunque no es de mi mayor agrado, creo que lo sabes… - Sakura suspiró con frustración. – Sigo creyendo que Eriol no te merece.

- Lo se… Spinel me dijo lo mismo…

- Pero no te recrimino nada amiga, al contrario, te entiendo… a mi me pasa lo mismo con Syaoran… bueno, no digo que Syaoran no me merezca, porque es un novio perfecto, el mejor novio del mundo… es…

- Ya Sakura… - Se quejó Tomoyo mirándola con los ojos entrecerrados.

- Lo siento… me fui de tema…

- Como siempre. – Tomoyo rió. – Syaoran y tú tienen personalidades muy parecidas, son inseguros, pasionales, celosos e impulsivos y por eso chocan constantemente, y se dicen palabras que hieren cuando pelean… pero ambos se aman, su amor es tan puro y sincero que da envidia, una envidia sana, pero no deja de ser envidia.

- Yo diría un amor turbio y oscuro para darle mas dramatismo… se muy poco de la familia de Syaoran y eso me pone mal, él sabe todo de mi vida… a veces es como un libro cerrado del cual no tengo la llave para poder abrirlo… no se como acceder a él. – Confesó la castaña agachando la mirada.

- ¿Por qué no le pides ayuda a Meiling? - Preguntó Tomoyo. – No creo que alguien lo conozca más que ella.

- No quiero parecer más insegura de lo que soy. No quiero ser un libro abierto para todo el mundo, sino el sistema se caería…

- Hay Sakura…

- ¡Es que es así! En el Seijo High School hay un linaje que respetar, y es el de la monarquía que nosotras representamos en el colegio. – Dijo Sakura entrecerrando los ojos. – Imagínate si la plebe del colegio se revelara, se caería el sistema perfecto, y nuestras cabezas rodarían como la de María Antonieta…

- No seas exagerada, los de los años inferiores sentirían alivio, créeme… al menos podrían usar la televisión cuando quisieran, o las mesas de pool… o poner la música que les guste…

- Si, y nosotras no tendríamos el poder que tenemos, comeríamos lo mismo que el resto y… escucharíamos música basura. – Sakura puso cara de asco. – No, claro que no, este es nuestro reinado y ha sido así por siglos y seguirá siendo así por los siglos de los siglos.

- Bueno… cuando la hermana de Chiharu terminó el secundario… era obvio que quedarías como la reina del instituto pero… ¿a quien elegirás ahora que todos egresaremos si no has hecho ingresos de otros cursos a la corte? – Preguntó Tomoyo mirándola con curiosidad.

- Es una buena pregunta… no me lo había imaginado, no me imagino al Seijo sin mi presencia, la cual es fundamental, claro. – Tomoyo revoleó los ojos. A veces Sakura tenía reales delirios de grandeza. – Ahora yo me pregunto… ¿Cómo fue que pasamos de hablar de Spinelsun y Eriol a hablar de la jerarquía del instituto?

La hora de la cena llegó, y como todas las noches, los alumnos del instituto Seijo bajaron al buffet para comer. Todos con el uniforme reglamentario del colegio. Y como era un clásico, Eriol, soberbiamente sentado en la cabecera de la larga mesa de quinto año, hizo su manejo sucio para conseguir que les dieran una comida diferente al resto, lo cual hizo que se escucharan abucheos hacia la mesa de los de quinto año.

- Estas payasadas son las que nos van a terminar costando la cabeza. – Murmuró Sakura a Tomoyo tomándose el puente de la nariz con la mano. La amatista rió.

La cena transcurrió sin ningún tipo de anormalidad, salvo la excepción de que Spinelsun no había bajado a cenar, lo cual preocupó a Tomoyo y le dio la pauta a Eriol de que Tomoyo se había animado a hablar con él… y el resultado era aparentemente favorable.
Syaoran miró significativamente a Sakura, quien entendió el mensaje que le trasmitía su mirada y asintió.

Cuando terminaron de comer, Sakura se junto con Syaoran en la puerta secreta debajo de la escalera principal y la chica le contó todo lo sucedido entre Spinelsun y Tomoyo, lo pareció sorprender bastante al castaño.

- Bueno, digamos que era predecible…

- Si… es verdad… - Sakura se cruzó de brazos y su novio la abrazó de forma protectora.

- Ahora Eriol y Tomoyo tienen el camino libre para estar juntos. – Afirmó Syaoran aspirando el olor a cerezas del cabello de su novia.

- Mmm no lo se Syao, Tomoyo está algo dolida por lo de Spinelsun… y no se si le dará el cuero de hacerse ver con Eriol mientras Spinelsun esté presente…

En ese momento, ambos escucharon pasos por el desierto pasillo de la planta principal. Ambos se quedaron en silencio, para que no los descubrieran. De repente, los pasos fueron acercándose a la puerta debajo de las escaleras, por lo cual Sakura contuvo la respiración… si era un preceptor del colegio estarían en problemas por encontrarse en un lugar que no correspondía a esa hora.

- Toma. – Escucharon la voz de un chico que a ambos se le hizo bastante conocida.

- Amm… ¿estás seguro de que no me ocurrirá nada? – Preguntó la voz de una chica. Syaoran miró a Sakura sorprendido, le parecía muy familiar esa voz, pero Sakura frunció el entrecejo como no entendiendo.

- ¿No la has pasado bien hoy en la tarde? – Preguntó la misma voz del chico.

- Si pero… luego me he sentido fatal… - Respondió la chica.

- Es lógico que pase, pero solo al principio…

- Está bien. – Aceptó la chica. Un silencio sepulcral se sintió en el pasillo, pero no se habían ido, ya que Sakura y Syaoran habrían escuchado los pasos alejarse. – Es cierto que Tomoyo y tú…

- ¡Sh! – La calló el chico. – No tengo ganas de hablar de ese tema, no me interesa, al menos contigo. Tengo alguien que me ayudará a hacerle sentir lo mismo que me hizo sentir a mi, porque Eriol tarde o temprano volverá a caer… y esa será mi venganza.

- ¿Hiraguizawa es ese alguien? – Preguntó la chica.

- No. Solo dije que el pronto o temprano volverá a caer… pero él no es esa persona… ¡Además que te interesa! Si Syaoran te aprieta un poquito le dirás todo, y eso no me conviene… ¡Y guarda eso! Mira si alguien viene y te ve… ambos estaremos en problemas. – Hubo silencio nuevamente. – Y te he dado lo que querías, ahora vete, yo tengo cosas que hacer.

Unos pasos se escucharon hasta perderse por los pasillos, y luego de un momento, otros pasos hicieron el mismo recorrido.
Sakura suspiró del alivio, al menos no era un preceptor y no los habían encontrado en su escondite… pero por otro lado estaba nerviosa, porque no sabía quienes eran aquellos dos que estaban hablando, e involucraban a Tomoyo en sus conversaciones… porque solo había una Tomoyo en todo el Instituto Seijo.
Syaoran miró fijamente a Sakura quién entendió que no era nada bueno lo que iba a decirle. Últimamente había aprendido a interpretar las miradas de Syaoran como si fuera transparente para ella.

- ¿Te has dado cuenta? – Le preguntó. Sakura negó en silencio. – Era Spinelsun.

- ¿Spinelsun?

- Esa era la voz de Spinelsun, estoy seguro. – Afirmó Syaoran cruzándose de brazos. – Y por lo que veo no se tomó tan bien lo de Tomoyo… como me imaginé.

- Se vengará… - Susurró Sakura mirando fijamente un punto en la pared.

- No te preocupes que al menos conocemos de ante mano sus planes… - Dijo Syaoran abrazando suavemente a su novia. Ella apoyó su cabeza en su hombro.

- De todos modos no me confiaría… Spinelsun es un chico callado, pero traicionero, lo sé… lo siento.

Luego de un largo rato en el cual Sakura y Syaoran se quedaron sacando conclusiones, se fueron a dormir. No habían podido deducir de quien era la voz femenina que acompañaba a Spinelsun, pero lo bueno era que no se trataba de Yukiko Makoto.
Cuando Sakura regresó a su habitación, las chicas ya estaban dormidas, y por ende, ella decidió hacer lo mismo. Así que se cambió en silencio y se metió en la cama pensando en la conversación que había escuchado por error junto a Syaoran, y en lo que Spinelsun podría hacerle a Tomoyo, y sin darse cuenta, se quedó dormida.

A la mañana siguiente, Sakura se levantó algo tarde, las chicas ya habían bajado a desayunar sin despertarla, por lo cual ella se cambió en un segundo y bajó corriendo antes de perderse el desayuno. Pero antes de llegar al comedor, en la sala principal, se encontró con la directora que, por el gesto que hizo cuando la vio bajar, Sakura dedujo que la estaba esperando, pero lo extraño era que no se encontraba sola, sino que estaba acompañada por dos hombres que vestían con el uniforme del departamento de policía de Tomoeda.

- Sakura, necesito que nos acompañes. – Le pidió la directora dejándola algo anonada.

Sakura miró por detrás del hombro de la directora a los hombres que la acompañaban. ¿Qué querrían? ¿Acaso había hecho algo malo? ¿Se habrían enterado de su enredo con las drogas? Como quería que Syaoran estuviera allí con ella para indicarle que hacer.
Echó un vistazo para ver si por esas casualidades Syaoran, Tomoyo o Kerberos no estaban pasando por ahí y podían acompañarla… pero al parecer no tendría tanta suerte, ya que solo había algunos pocos yendo hacia el comedor, por la hora del desayuno.
Sakura asintió y siguió a la directora junto con los dos hombres hacia la oficina de dirección, dónde la directora Makeshi le indicó que se sentara en uno de los cómodos sillones de cuero, enfrentada a ella, y de costado, a los dos hombres pertenecientes a la policía.

- Sakura, estos hombres han llegado hoy bastante temprano para conversar contigo, al parecer tienen algo que decirte. – Sakura los miró angustiada, pero no vio reproche en la mirada de la señora Makeshi. – Estábamos por enviar a alguien a buscarte a tu habitación para informarte de su llegada, pero antes de subir, estabas bajando las escaleras… así que… señores, ella es Sakura Kinomoto.

- B…buenos días… - Saludó la chica mirándolos meticulosamente.

- Buenos días señorita Kinomoto…. Sakura, ¿verdad? – Dijo uno de los hombres, de actitud tosca, gran estatura y de cabellos negros.

- Así es…

- Me imagino que está al tanto de la muerte de… Irokashi Takedo… ¿verdad? – Sakura se sorprendió por la pregunta, lo cual el policía notó, ya que sonrió de costado ante la confirmación de sus sospechas.

- Lo… lo he visto por las noticias. – Respondió Sakura mirando de costado a la directora Makeshi, que parecía estar al tanto de lo que los oficiales le dirían a Sakura.

- Señorita Kinomoto, la hemos mandado a llamar, ya que en uno de los allanamientos realizados en la casa de la víctima, hemos encontrado esta carta – le dijo el otro oficial de aspecto serio y porte elegante, entregándole a Sakura un sobre blanco con una desprolija caligrafía. – la cual lleva su nombre y está escrita en puño y letra por Takedo Irokashi. Por lo cual deducimos que usted lo conoce y me gustaría que nos explicara su grado de conexión con él…

- ¿Una carta? ¿Puedo leerla? Yo… tengo sospechas de quien pudo haber sido el asesino. – Preguntó Sakura. - ¿La han leído?

- La violación de correspondencia es un delito señorita Kinomoto, al menos que tengamos la autorización de un juez en caso de que la nombrada no se presentara o sea de suma importancia leer esa carta. A lo que nosotros respecta, creímos que sería adecuado que la carta la lea usted y luego nos informe o nos permita leer la carta la cual sabremos si ha sido adulterada o no… ahora, si fuera tan amable de explicarme como se conocieron el señor Irokashi y usted…

- C…creo que preferiría leer primero la carta… - Respondió Sakura.

- Señorita Kinomoto, creo que no entiende lo complicado de la situación. – Dijo el oficial. – Usted fue hace unas semanas a visitar a Takedo Irokashi a su vivienda, según nos comunicó su esposa, y si bien su caso está cerrado, usted tendría un motivo bastante fuerte como para desear la muerte del señor Irokashi…

- ¡¿Qué está insinuando? – Exclamó Sakura furiosa, sintiendo como las mejillas le ardían.

- Que usted puede ser sospechosa de asesinato. – Le respondió el otro oficial.

- ¡¿Acaso han perdido la cordura? – Exclamó la directora Makeshi. – Es una alumna de mi institución, y si bien su conducta no es brillante, la calificaría como todo, menos como una asesina. ¿Es necesario que llame a su padre?

- En caso de que la situación se ponga peor será necesario que su padre le ponga a la señorita un buen abogado…

- ¡Mi padre tiene suficientes problemas como para que ustedes se preocupen por eso! Están totalmente perdidos de la pista, y si quieren una ayuda, busquen a un tal… Hirokashi. – Respondió Sakura cruzándose de brazos. - ¿O acaso le perdieron la pista y dieron el caso por cerrado? – Los dos policías se quedaron en silencio. – Porque supongo que conocen el caso del asesinato de Nadeshiko Kinomoto ¿verdad?

- Solo le pedimos que nos detalle cual era su relación con Takedo Irokashi. – Dijo uno de los policías.

- Lo visité hace unas semanas… - Murmuró Sakura. – Quería tener noticias del infeliz que ustedes deberían de haber atrapado hace varios años, pero se le escurrió entre los dedos ¿verdad? – Los fulminó con la mirada. – No me pudo ayudar a localizarlo, pero estaba con miedo, se sentía amenazado… como si supiera que estaba siendo permanentemente vigilado. Hablamos sobre lo que pasó, y me ayudó a desatar nudos, pero nada más… no sabía nada sobre una carta o algo así. – Uno de los policías iba a replicar, pero el otro le dio un codazo en las costillas intentando ser disimulado.

- Eso es todo, señorita Kinomoto, muchas gracias.

Sakura asintió y se despidió educadamente de los hombres y, con el permiso de la directora Makeshi, se retiró del salón de dirección hacia su habitación, ya que la primera clase había comenzado y no tenía ningún motivo para asistir, pero si de ir a su habitación y encerrarse con la carta que le había escrito Takedo antes de morir.
Tomó la carta entre sus manos, y con mucho temor la abrió y desplegó la hoja doblada sobre su falda para poder leerla.

"Querida Sakura:

Se que no tengo perdón por lo que he hecho, pero intentaré remediar lo que hice mal en el pasado para que pueda servir en tu futuro y espero que pueda servirte lo que te detallo a continuación.
Se que él me está vigilando y no creo que me quede mucho tiempo de vida, quiere vengarse de mí, porque sabe de nuestra conversación y de que te he ayudado, y si Hirokashi no conoce, es sobre la compasión, porque no la tiene con nadie. Solo te pido un favor… se que tu familia es poderosa, y aunque no tenga derecho a pedírtelo por lo que te he hecho en cierta medida, necesito que protejas a mi familia, no es justo que ellos paguen por mis pecados, soy yo el que deberá pagar luego, cuando esté frente a Dios en el juicio final. Mi esposa es una mujer encantadora, como ya has podido ver, al igual que mis hijos, aunque lamentablemente una ya no esté junto a nosotros. Por favor Sakura, se que tienes un alma noble y eres una gran mujer, cuida de mi familia, no dejes que Hirokashi los lastime.

He estado averiguando con mis antiguos colegas, y algunos conocidos que han tenido algún tipo de relación con Hirokashi, y supe que estuvo exiliado unos cuantos años en China, incluso que se ha hecho una cirugía en la nariz para intentar pasar desapercibido en otro país, por si su búsqueda pasaba a ser internacional. No tengo fotos lamentablemente de él, y dudo que puedas acordarte con detalles de su rostro en aquella fatídica noche… pero estoy seguro de que de su mirada no te olvidarás jamás… de sus ojos color chocolate, fríos e inexpresivos con un deje de desquicio en ellos.

Hasta dónde pude averiguar, se hizo un corte bastante feo en el omóplato derecho en su estadía en China, al parecer, trabajando en una casa de familia, y le ha quedado una profunda cicatriz, pero lo que recuerdo bien, es un tatuaje en su brazo derecho, por todo su brazo derecho, desde el hombro hasta el inicio de la muñeca, de una serpiente con una calavera.
Por el momento es todo lo que puedo darte como información, pero es un buen principio el saber que estuvo viviendo en China, precisamente en Hong Kong, por ahí puedes conseguir pistas de él allí.
Lamento mucho no poder ser de mas ayuda Sakura, eso es todo lo que se y espero de todo corazón que te sirva, así puedes dormir tranquila, al igual que yo pude dormir luego de hablar contigo y saber que de alguna u otra manera me has perdonado. Ahora puedo morir en paz, ya que sé que él de alguna manera sabe lo que estoy haciendo y me buscará y me asesinará… si algo me pasa, quiero que sepas que él es mi único enemigo, no tengo problemas con nadie más. Luego de lo que ocurrió contigo me dediqué a intentar ser una persona de bien, dedicado a mi familia y solamente a ellos, esperando el día que me pudieras perdonar por lo que he hecho.

Gracias.
Takedo Irokashi.

Sakura dobló nuevamente la carta y la guardó en su sobre. Entonces Takedo Irokashi había sido asesinado por Hirokashi, no estaban equivocados… lástima que la policía estuviera tan lejos de la pista, pero eso no sería un problema ya que presentaría esa carta como medio de prueba para encontrar a ese maldito, aunque supiera que la policía era mas incompetente que ella con matemáticas. Suspiró. Tomó el teléfono celular y buscó el nombre de "Yue Reed Clow", el hermano de Kerberos, él era el único que podría ayudarla con la protección de la familia de Irokashi, ya que ella accedería a la petición de él; esa pobre mujer y los niños no tenían nada que ver con lo que su padre había hecho.

- ¿Quién habla?

- Yue, soy Sakura… Sakura Kinomoto.

- Que sorpresa Sakura… ¿A que se debe tu llamada? Dudo que Kerberos quiera hablar conmigo…

- No, es algo personal… ¿Aún tienes en tu poder esos tres agentes de seguridad profesionales que protegían a tu padre?

- Mmm… ya no trabajan conmigo desde que mi padre se libró de "esos negocios", pero si los llamo accederán, no van a querer pasar un largo tiempo en la cárcel.

- ¡Perfecto! Porque los necesito…

- Vaya Sakura… ¿Qué ha ocurrido? ¿En que lío estás metida como para necesitar semejante protección?

- No es para mi Yue, es para una mujer y unos niños, que han perdido a su padre, porque fue asesinado… necesito que ellos tengan la mejor protección, y escúchame bien Yue… si algo les llega a pasar, rodará la cabeza de esos tipos…

- No te preocupes, en esos tres son los únicos que confiaría mi vida… - Respondió Yue. – En diez minutos los llamo y a la anochecer los tienes efectivos, cuidando la casa de esa familia… por cierto, mándame un mensaje de texto con la dirección.

- De acuerdo, cuelgo y te envío el mensaje. Gracias Yue.

- De nada Sakura, nos estamos viendo la noche del baile de graduación.

Sakura colgó el teléfono y le envió la dirección de Takedo Irokashi por un mensaje de texto. Cuando el mensaje se envió, Sakura se tiró boca para arriba en su cama, pensando en el maldito asesino, en la pobre familia de Takedo y en que haría ella si se lo encontrara frente a frente. ¿Tendría el valor de matarlo?
En ese momento, se abrió la puerta de la habitación, haciendo que Sakura saliera de sus pensamientos y mirara hacia la puerta para ver quien había entrado.

- Tomoyo… ¿Qué haces aquí?

- Creo que la pregunta es: ¿Qué haces aquí Sakura que no has bajado a desayunar y no has venido a clases? – Respondió Tomoyo sentándose al lado de su mejor amiga.

- La directora me ha dado permiso para faltar… - Suspiró Sakura y le contó todo lo ocurrido a Tomoyo desde que había bajado hasta que le pidió a Yue que pusiera hombres de seguridad en la casa de Takedo.

- Wow… eso si que no me lo esperaba… sobre todo lo de la carta… al menos ese hombre si que estaba arrepentido. ¿Y ahora que piensas hacer?

- Está en Japón Tomoyo, debo encontrarlo… - Respondió Sakura sentándose abruptamente.

- No sabes si aún está en Japón… - Dijo Tomoyo intentando que se fuera la absurda idea de Sakura de asesinar a ese hombre.

- Si, lo se. Porque él sabe que yo sigo aquí… sabe que yo he conversado con Takedo ¡Por eso lo mató!

- ¿Y como lo encontrarás? - Preguntó Tomoyo mirando con preocupación a su mejor amiga.

- No se… buscaré bajo cielo y tierra hasta encontrarlo… y por fin lo mataré y enterraré todo el odio que siento por él.

Tomoyo la miró algo asustada, sin estar de acuerdo con el plan de Sakura, pero ese era un tema en el que no se podría meter.
Mientras tanto, Sakura memorizaba las pistas que le había dado Takedo: La cicatriz en el omóplato y el tatuaje en su brazo derecho.

Sakura y Syaoran no pudieron verse en todo el día hasta la hora de la cena, en la cual estaban todos en el comedor y Sakura se sentó al lado de Syaoran para poder conversar, y así poder contarle en voz baja lo que había ocurrido con la carta, pero obviando el detalle de que Hirokashi estuvo un tiempo en China, precisamente en Hong Kong, la ciudad natal de su novio. También le contó la reconciliación con su hermano, por lo cual Syaoran se puso contento
Por otro lado, notó que Spinelsun se había sentado en la mesa, luego de su corte con Tomoyo, lo mas lejos posible de la cabecera dónde se sentaba Eriol, quien parecía bastante más efusivo de lo normal, lo cual era mucho, seguramente porque al fin Tomoyo había tomado valor para terminar con Spinelsun. Pero Tomoyo, quien estaba sentada al lado de Sakura, del otro lado del que se encontraba Syaoran, estaba con la cabeza gacha, sin mirar ni a Eriol ni a Spinelsun, ya que le daba vergüenza. Sakura la conocía muy bien y sabía que hasta que Spinel no estuviera recuperado sentimentalmente no haría público su regreso con Eriol… aunque ellos ya lo supieran desde hacía un tiempo, y en el fondo Sakura no estuviera muy convencida con la idea.

- Sakura… - Murmuró Syaoran. – Crees que esta noche podamos escaparnos a algún lugar vacío para… ya sabes. – Sugirió Syaoran pícaramente en el oído de la castaña.

- ¡Syaoran! – Exclamó Sakura haciendo que varios en la mesa se quedaran en silencio y la miraran sorprendidos. – No seas pervertido. –Susurró. Los que los miraron siguieron en lo suyo sin darles importancia.

- Es que… tengo unas hormonas bastante exigentes. – Explicó Syaoran riéndose, haciendo reír a Sakura también.

- ¿Y tus hormonas no pueden esperar al fin de semana que el colegio está mas vacío? – Dijo Sakura cruzándose de brazos.

- No… son bastante inquietas e impacientes. – Susurró Syaoran pasando el brazo sobre los hombros de Sakura, sin notar que Michiru Ichida los miraba de reojo desde la otra mesa.

- Mmm… de acuerdo, a las doce de la noche en el salón de música, ¿te parece?

- Me parece perfecto. – Respondió Syaoran dándole un beso en la frente a su novia.

Cuando terminaron de comer y se retiraron a sus respectivas habitaciones, Sakura esperó hasta que fueran las doce de la noche para escabullirse de su habitación cuando sus amigas estuvieran dormidas y caminar sigilosamente por los pasillos del instituto hacia el salón de música, pero cuando estaba bajando a la planta principal, se encontró con una celadora en la punta de la escalera que iba hacia el sector de habitaciones de chicas.

- Señorita Kinomoto, que interesante encontrarla dando un paseo nocturno. – Dijo la celadora con los brazos cruzados.

- Eh… no es lo que parece. – Explicó Sakura haciendo un gesto de inocencia levantando las manos. – Iba por algo para comer a la cocina, me dio un terrible ataque de hambre de media noche ¿Acaso nunca le ha ocurrido? – Explicó Sakura.

- Kinomoto… vaya a su habitación y procure no volver a salir porque me encargaré de aplicarle un castigo severo… mañana hablaremos de esto con la directora, y espero que tenga una excusa mejor que el bocado de media noche.

Sakura se cruzó de brazos y enfadada regresó a su habitación. Sabía que no tenía caso volver a intentarlo, porque su habitación estaría vigilada por la estúpida preceptora. Y que a lo mejor Syaoran estaría esperándola en medio del salón de música para pasar la noche juntos y ella nunca llegaría. Tomó su celular y le envió un mensaje de texto para que no la esperara en vano.

Mientras tanto, Syaoran estaba en el salón de música, con los brazos cruzados y apoyado contra la pared esperando a que viniera Sakura a su encuentro, pero ya llevaba aproximadamente unos diez minutos de retraso.
Estaba bastante oscuro y se arrepentía enormemente de no haber traído su celular para poder iluminar un poco, ya que no veía absolutamente nada, pero en ese entonces, la puerta del salón se abrió, y por la estatura de quien entró, dedujo que era Sakura. Se acercó hacia ella para darle una sorpresa, ya que debido a la oscuridad, ella no podría verlo, él solo pudo notar su sombra al abrirse la puerta. La tomó por la cintura repentinamente, y la besó enérgicamente sintiendo su labial de sabor a fresa, y su beso fue correspondido con la misma pasión.

- Syaoran… - Suspiró la chica suavemente. Syaoran la soltó repentinamente y se alejó de ella. Intentando enfocar la vista para ver a quien había besado, porque definitivamente, esa no era la voz de su Sakura.

- ¿Que estás haciendo aquí?


¡MIL DISCULPAS POR LA TARDANZA!

De verdad intenté ponerle onda a este capítulo por mi falta de inspiración jejeje, pero me tardé bastante más de lo esperado... de todos modos el capítulo es bastante largo, y espero que les guste :p

El final me costó bastante, sobre todo adaptar la carta de Takedo, porque me di cuenta que en uno de los capítulos anteriores me comí un terrible detalle y la carta no tendría el impacto que hubiera tenido si lo hubiera puesto (eso denota lo mala escritora que soy :()

En fin... les pido disculpas nuevamente por la demora, se lo feo que es esperar tanto tiempo a que se actualice un fic :(

¡Muchísimas gracias por los reviews! Y bueno, cada vez falta menos para el final jeje, pero tranquilos que Sakura no va a morir... (como supusieron en algunos reviews jajaja).

Por los que me dejan los mails, por favor, dejenlos separados letra por letra jajaja porque la página los borra :( y todo mal, después no puedo responder :(

Y bueno, en este capítulo hubo escacez de escenas melosas, pero prometo recompensar pronto jojojojo. ¡PERO LO BUENO ES QUE NO TARDÉ UN AÑO EN ACTUALIZAR! Bueno... unos cuantos meses :(

Ahora si, las reflexiones del capitulo de hoy: ejem ejem: CHAU SPINELSUN & TOMOYO, ahora habrá ERIOL & TOMOYO como todos queremos... aunque en el fondo me dio mucha pena Spinelsun u.u (por cierto, diganme si les gustó como terminaron xD) - Lo bueno es que a Spinelsun no le van a seguir creciendo los cuernos y ya averiguamos que es lo que se traía entre manos... si, drogas nuevamente, y preparense... porque Sakura es débil. ¿Que tiene que ver? Ya lo verán...
¿Y a quien besó Syaoran?... ... bueno, hagan sus suposiciones... las espero a ver hasta que desquiciadas pueden llegar a ser jajajaja.

Ahora si, me despido y nuevamente gracias por los reviews =D a los anónimos, a los no anónimos, a todos (L) gracias, me dan muchos ánimos para seguir escribiendo.

Y para los que preguntan por "Cuestión de honor" dentro de un tiempo se van a llevar una sopresa :o solo que estoy buscando la inspiración perdida para poder darles un capítulo como el que se merecen y no un capítulo mediocre.

En fin, eso es todo, muchísimas gracias nuevamente! y hasta la próxima.

Próximo capítulo.

- ¿Syaoran? Pensé que durmió contigo, se fue a media noche de la habitación...

- No Kero... anoche estuve en mi habitación, porque me descubrió la celadora cuando quise bajar las escaleras del sector de las habitaciones de las chicas...

- Anoche no pude pegar un ojo, y te puedo asegurar que llegó a la madrugada.


Sakura vio una caja delicadamente puesta sobre su cama, de color negro, con tela aterciopelada. Sonrió ampliamente, Syaoran era tan detallista... aunque no creía que le volviera a regalar un anillo luego del que le había dado.

Abrió delicadamente la caja, pero su expresión se ensombreció cuando vió una bolsita de plástico con una pequeña cantidad de cocaína en polvo, picada con una nota que tenía una pulcra caligrafía que nunca había visto en su vida con un mensaje que decía:

"Para recordar los buenos tiempos Sakura"


- ¿De que hablas Chiharu? ¿Acaso te has olvidado de Takashi para involucrarte con el profesor de gimnasia? ¿Acaso no has aprendido de Rika?

- ¡Henrry no es como el hermano! Además... tiene ese tatuaje tan sexy en el brazo.

- ¿Un tatuaje?

- ¿Acaso no se lo has visto? Es una serpiente con una calavera... es algo macabro, pero no deja de ser seexy.