Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

La tomó por la cintura repentinamente, y la besó enérgicamente sintiendo su labial de sabor a fresa, y su beso fue correspondido con la misma pasión.

Syaoran… - Suspiró la chica suavemente. Syaoran la soltó repentinamente y se alejó de ella. Intentando enfocar la vista para ver a quien había besado, porque definitivamente, esa no era la voz de su Sakura.

Capítulo 28

"Tan simple y a la vista"

- ¿Qué haces aquí Miharu? – Preguntó Syaoran extrañado cuando reconoció la voz de la chica a la que había besado pensando que era Sakura.

- L… lo siento Syaoran. – Respondió la chica agachando la mirada. – No sabía que estarías aquí…

- No, definitivamente yo tampoco. – En un gesto de nerviosismo, el chico se tiró el cabello hacia atrás. – Pensé que eras Sakura, por eso te besé, lo siento.

- No te disculpes… no tienes porque … yo después de todo respondí a tu beso. – Syaoran rió.

- ¿No te resultó extraño que alguien te besara de la nada? – Preguntó el chico asombrado.

- Un poco… pero con tan buen "besador"… como resistirse. – Él se sintió un poco incómodo, pero la chica le sonrió inocentemente haciendo que se relajara un poco y le devolviera la sonrisa.

Miharu se sentó en uno de los bancos vacíos y se estremeció levemente por el frío que hacía esa noche, que si bien no era una temperatura lo suficientemente baja como para considerarse frío, lo sentía con más intensidad debido a que estaba en pijama.
Syaoran se sintió incómodo, no era una situación cotidiana el encontrarse con una chica en pijama en un aula vacía, así que pensó que era lo mejor irse, aunque no le gustara mucho la idea de dejar a Miharu sola en el salón de música.

- ¿Y se puede saber que hacías a media noche en el salón de música? -Preguntó Syaoran cruzándose de brazos, intentando tomar una conversación que dos amigos tendrían comúnmente.

- No podía dormir, y decidí dar una vuelta. – Respondió la chica. - ¿Y tú? Por lo que vi esperabas a Sakura ¿verdad?

- Así es, íbamos a encontrarnos aquí, pero al parecer no pudo venir…

- A lo mejor encontró algo más interesante con que entretenerse. – Respondió la chica. Syaoran la miró con el cejo fruncido, y Miharu le sonrió inocentemente. – Fue un chiste.

- Bueno Miharu…creo que es mejor que me vaya, no creo que sea buena idea que nos quedemos solos en el salón de música a media noche ¿verdad? – Syaoran se levantó de dónde estaba y caminó hacia la puerta, no sin antes dirigirse hacia Miharu. – Y por lo que veo Sakura no vendrá…

- ¡Espera! – La chica se levantó lo suficientemente rápido como para poder sostenerle del brazo e impedir que saliera por la puerta. – No puedo dormir, y no me gusta la soledad… tal vez podrías utilizar tu noche para hacerme compañía…

- No creo que sea una buena idea. – Respondió Syaoran sonriéndole. – Nos podrían descubrir.

- Pero… t… tan solo hablando… - Retrucó. – Con Sakura estarías haciendo algo mas arriesgado, y ahí si estarías en problemas si te descubrieran.

. . .

A la mañana siguiente, Sakura se levantó de bastante mal humor. Tomó una ducha rápida y se puso el uniforme reglamentario del colegio. La frustración no era precisamente un sentimiento que le agradara a Sakura, y así se sentía esa mañana. La razón, era que la noche anterior había quedado encontrarse con su novio y, lamentablemente, una celadora la había descubierto, tirando por el suelo todos sus planes, y ahora se encontraría con una observación por escaparse de su habitación en su legajo… que no era tan impecable; lo importante era que no llamaran a su padre, lo cual era seguro que por el momento no iban a hacer.

Tomoyo abrió sus ojos y vio a Sakura bastante atareada buscando "algo" y por los movimientos de su mejor amiga pudo notar que de bastante mal humor. Miró a Rika, que observaba a Sakura con la misma expresión que ella, desde su cama mientras que Chiharu y Meiling seguían durmiendo como osos pardos en hibernación.

- ¿Y bien Sakura? ¿Qué ocurrió esta mañana? ¿O soñaste que le arrancabas los pelos a Yukiko Makoto toda la noche? – Preguntó Rika con sorna.

- ¡No! – Exclamó – Nada de eso, si hubiera soñado que le arrancaba a Yukiko Makoto todos los pelos de la cabeza, te aseguro que estaría de un humor espléndido, pero no…

- Entonces… ¿Qué pasó? – Preguntó Tomoyo alzando una ceja.

- ¡Frustración, eso pasó! – Rika y Tomoyo se miraron disimuladamente mientras Sakura se levantaba bruscamente. La morocha alzó una ceja y se cruzó de brazos sentada en la cama. - anoche Syaoran y yo teníamos planeado encontrarnos en el salón de música para… bueno, ya saben ¡y me agarraron al bajar las escaleras! Solo espero que Syaoran haya recibido el mensaje de texto que le mandé.

Tomoyo, Rika y Sakura bajaron a desayunar, Meiling y Chiharu siguieron durmiendo, por lo cual decidieron no despertarlas.
Sakura comía descargando su ira con el tostado y el café mientras Tomoyo hablaba con unas chicas sobre la fiesta de fin de año y Rika tomaba en silencio su té, cuando entró Kerberos al comedor y pidió su desayuno. Cuando obtuvo su bandeja, se sentó al lado de Sakura y Rika con su yogurt y su crossaint.

- Vaya Sakura… a que se debe esa cara. – Kerberos se intrigó por la conducta agresiva de Sakura hacia su comida.

- A nada Kero… a nada, simplemente no pude dormir. – Suspiró. - ¿Cómo estás?

- Más o menos, no pude pegar un ojo en toda la noche. Y te lo digo enserio, sin exagerar… - Suspiró. – Pero bueno, se ve que no fui el único que no durmió en toda la noche, con la diferencia que yo no tuve compañía. – Dijo burlándose de Sakura, quien lo miró desentendida.

- ¿Y Syaoran? ¿Aún no se ha despertado? – Preguntó Sakura terminando su tostado.

- ¿Syaoran? Pensé que durmió contigo, se fue a media noche de la habitación… - Preguntó Kerberos mientras engullía su crossaint.

- No, anoche estuve en mi habitación, porque me descubrió la celadora cuando quise bajar las escaleras del sector de las habitaciones de las chicas.

- Anoche no pude pegar un ojo, y te puedo asegurar que Syaoran llegó a la madrugada. – Respondió Kerberos frunciendo el entrecejo. Sakura lo miró pensativa.

- ¿Crees que me esperó toda la noche? ¿O que se quedó dormido? – Preguntó

- No sé, deberías preguntárselo a él.

Sakura se quedó pensativa, y terminó su desayuno bastante confundida. ¿Qué habría pasado con Syaoran? ¿Por qué se quedó toda la noche en el salón de música? ¿No vio el mensaje que ella le había enviado al celular?
Mientras tanto, Syaoran era despertado con almohadonzazos y gritos por parte de Eriol y Takashi, que no lo dejaban seguir durmiendo... "estúpidos" pensó.
Se levantó a duras penas y se dio una ducha rápida para estar un poco mas despierto. Se puso el uniforme reglamentario del instituto, y notó que no solo había pasado la hora del desayuno, sino que estaba llegando tarde a clases. Corrió y se sentó en su lugar llegando justo al mismo momento que el profesor. Notó como Sakura lo miraba intrigada y escribía rápidamente en un papel, el cual lo dobló prolijamente y se lo pasó por detrás del banco.

"¿Qué pasó anoche?"

Syaoran tomó su lapicera, mientras la profesora de literatura seguía con lo suyo, y le respondió con su pulcra y estilizada caligrafía.

"Te esperé y no llegaste… ¿Qué pasó?"

Tomoyo miró con curiosidad a Syaoran y a Sakura que parecían bastante concentrados en lo que uno le estaba respondiendo al otro.
Nuevamente Sakura respondió a Syaoran tirándole rápidamente el papel por detrás del banco.

"Me pillaron antes de bajar la escalera hacia el hall principal y poder escabullirme hacia el salón de música… ¿Por qué no volviste a tu cama? Me contó Kero que volviste a la madrugada…"

Syaoran tomó su pluma y Tomoyo notó que tardó bastante en responder el mensaje que Sakura le había enviado, y que su respuesta estuvo bastante pensada antes de ser escrita.

"Apareció Miharu en medio del salón y nos quedamos conversando"

Syaoran le envió su respuesta por debajo del banco y Tomoyo notó como Sakura apretó el papel al leer la respuesta, lo cual indicaba que sea lo que fuera que le había dicho Syaoran no le había gustado nada. Tomó la lapicera con furia y escribió bastante rápido la respuesta.

"¿Y que demonios estaba haciendo Ichida en el salón de música a las doce de la noche contigo? ¿Te quedaste hasta las seis de la madrugada hablando? ¿Desde cuando dos conocidos pasan una noche juntos "hablando" en el salón de música?"

Syaoran puso los ojos en blanco y rió ante la respuesta de Sakura, pero antes de que pudiera responder, la profesora se encontraba al lado de él mirando el papel que le había enviado Sakura.

- A ver, a ver Li, me imagino que para no notar que estoy tan cerca de usted, debe ser muy interesante lo que contiene este papel, ¿verdad? – Dijo en voz alta para toda la clase. Sakura se paralizó y Syaoran se sonrojó un poco.

- Lo siento profesora… - Se disculpó poniendo cara de niño bueno para que no se le ocurriera a la mujer leer ese papel en voz alta.

- Lo vuelvo a ver enviándole mensajitos a su compañera y tomaré otras medidas Li… Kinomoto, esto va para usted también.

Sakura asintió y se quedaron ambos quietos y callados durante toda la clase, en la cual la profesora estuvo hablando de literatura inglesa las dos horas que restaban para finalizar.
En la clase siguiente, Syaoran se sentaba con Sakura, ya que tenían química y ellos eran compañeros de grupo para los experimentos que realizaban en clase. Él sabía perfectamente lo que se le venía, ya que Sakura era bastante celosa cuando se lo proponía, y Miharu no era una de las personas mas gratas para ella. Tal vez, después de todo, había cometido un error en contarle lo que había sucedido la noche anterior.

- Ahora me vas a explicar que hacías con Ichida a mitad de la noche Syaoran… - Exigió Sakura fulminándolo con la mirada y cruzándose de brazos.

- Te esperé, pero no llegaste y llegó Miharu y nos quedamos hablando… solo eso. – Le explicó Syaoran mientras la profesora les indicaba que hacer con los elementos que tenían enfrente y Syaoran comenzaba a dividirlos mientras Sakura tomaba notas.

- ¿Y de que hablaron hasta las seis de la mañana? ¿De lo lindo que está el tiempo? ¿de las drogas que le da Spinelsun? ¿O de las no muy disimuladas ganas que tiene de tenerte en su cama con chocolate desparramado sobre todo tu cuerpo y hacer de ti lo que su voluntad disponga? – Preguntó Sakura irónicamente tomando notas con mayor velocidad.

- Me parece que alguien está celosa… - Respondió Syaoran con sorna.

- ¡No estoy celosa! –Sakura se sonrojó. – Solo que se cuidar a mi novio de arpías que me lo quieren sacar…

- ¿Y eso no es estar celosa? – Preguntó Syaoran divertido, alzando una ceja.

- Claro que no, es saber cuidar lo que es mío… y tú Syaoran Li eres mío. – Respondió Sakura mirándolo, picar una barra de azufre, de reojo.

- Y yo soy feliz de ser tuyo Sakura… al igual que eres mía. – Agregó Syaoran acariciándole suavemente el brazo y sonriéndole dulcemente.

Siguieron con sus trabajos de química, para Sakura la explicación de Syaoran fue suficiente como para no volver a preguntar por Miharu en toda la mañana, por lo cual él se sintió aliviado, no le gustaba tener que mentirle a Sakura, pero tampoco pensaba decirle que había besado a Miharu por equivocación… porque sabía que eso encendería la cólera de Sakura, y no es lo que precisamente tenía en mente.
A la hora del almuerzo, Sakura, Tomoyo, Chiharu, Meiling y Rika decidieron ir a comer al parque del colegio ya que los días estaban tornándose más cálidos y había un sol bastante lindo como para dejarlo pasar, mientras que los chicos decidieron comer adentro. Pero a los cinco minutos de haber comenzado a comer, Sakura vio a Kerberos caminando a gran velocidad hacia dónde se encontraban las chicas.

- ¿Qué ocurrió Kero? ¿Vienes a unirte al grupo de las chicas? – Preguntó Sakura con sorna al verlo sentarse al lado de Tomoyo.

Kerberos la fulminó con la mirada y sacó en completo silencio su almuerzo ante la mirada asombrada de las chicas, y un leve sonrojo por parte de Meiling.
Tomoyo miró a su amiga de cabellos negros de reojo y río disimuladamente. Sakura, al verla y notar lo mismo que notó Tomoyo también río y decidió seguir comiendo en silencio su almuerzo.

- No soporto más a Eriol. – Dijo Kerberos rompiendo el silencio luego de unos cinco minutos. – ¿Puedes creer que ahora presume que le has cortado a Spinelsun por él Tomoyo?

- Pero que pendejo… - Susurró Tomoyo. – Nunca cambiará, ¿verdad?

- Yo te lo advertí, Eriol es un niño inmaduro y tardará en crecer, lo conocemos desde niños, no se que te sorprende. – Respondió Sakura comiendo su bollo de arroz con salsa de soja.

- De todos modos no es solo eso… - murmuró Kero. – También está molestando más de la raya, por ejemplo, se burla permanentemente de Syaoran, o de Takashi… - Explicó mientras se sonrojó un poco y miró fijamente su comida.

- ¿Y de ti Kero? – Preguntó Sakura mirándolo divertida.

- Cállate Sakura… - Kero se sonrojó como un tomate y no fue capaz de levantar la vista de la comida hasta el final del almuerzo.

Cuando regresaron al salón de clases, antes de que el profesor llegara, Sakura llegó con Kero al salón, ya que se había separado del grupo para hablar del verdadero problema de Kero, que era Meiling.
El salón estaba bastante completo, solo faltaban un par de alumnos, entre ellos Syaoran, pero pudo ver, antes de cruzar la puerta, que Tomoyo discutía con Eriol, en un tono bajo, para que nadie los escuchara. Ella se veía bastante enojada, mientras que Eriol parecía querer calmarla.

- Ey, Sak… - La llamó Kero sacándola de sus observaciones. - ¿Qué hay entre Syaoran y esa niña…? No me acuerdo su nombre… ¿Ichida? – Sakura giró automáticamente su cabeza hacia dónde se encontraba Syaoran, efectivamente, hablando bastante amenamente con Miharu Ichida, lo que hizo que se le subiera la sangre a la cabeza.

- Kero… vete adelantando, yo te alcanzo luego. – Dijo Sakura entre dientes. Kero rió y se cruzó de brazos.

- Estás loca si piensas que voy a entrar al salón y perderme semejante espectáculo.

La chica de ojos verdes caminó con paso decidido hacia dónde se encontraba Syaoran hablando con Miharu Ichida bastante sonriente. Carraspeó para llamar la atención, y notó que Syaoran le sonreía ampliamente mientras que la niña se sonrojaba, y miraba el suelo, algo avergonzada. Sakura sonrió ante el efecto que ella causaba en esa niña estúpida y trepadora que se notaba que estaba coladísima hasta el cuello por su novio.

- Amor, te estaba esperando para entrar al salón… ah, hola Ichida. – Saludó Sakura.

- Ya voy bonita. – Respondió Syaoran abrazando por la cintura a su novia. – Nos vemos luego Miharu. – Se despidió con una dulce sonrisa.

- Hasta luego… - Susurró la niña suavemente con un hilo de voz, antes de que Sakura y Syaoran se retiraran hacia su salón.

Cuando entraron, Sakura se separó automáticamente de Syaoran y lo fulminó con la mirada frente las miradas sorprendidas de Tomoyo, Meiling y Chiharu y un divertido Kerberos que miraba la escena con una amplia sonrisa burlona.

- ¿Qué diablos hacías con esa niña? – Preguntó Sakura empujando a Syaoran contra la pared.

- Oye… ¿Qué te ocurre Sakura? – Syaoran tenía cara de sorprendido, pero Sakura definitivamente no estaba en sus mejores días.

- Hola, si, llamando a Syaoran Li al planeta tierra… ¡soy tu novia! – Gritó - ¿O te olvidas? No me has venido a buscar luego del almuerzo para regresar al salón juntos, ¡pero si la llevas a Miharu Ichida hacia su salón!

- Oye Sakura… Miharu y yo nos llevamos muy bien, somos amigos… ¿Por qué esos celos repentinos?

- ¡No son celos repentinos! – Gritó – Esa niña no quiere ser precisamente tu amiga, y eso me da mucha rabia, porque tú, siendo su amigo, lo único que consigues es alimentar esos estúpidos sentimientos que tiene hacia ti… ¡¿No le alcanzó pasar toda la noche contigo que necesita estar también a la tarde, luego del almuerzo? - Varios en el curso que estaban escuchando exclamaron un suave "Uhh". Tomoyo miró sorprendida a su mejor amiga, hacía bastante que no tenía esos desquites de rabia con alguien. Syaoran se sonrojó.

- Sakura… basta, seguiremos hablando después…

- ¡No! – Gritó Sakura encolerizada, con la cara roja por la rabia. - ¡Hablaremos ahora!

- Sakura… - La llamó Tomoyo suavemente tomándola del hombro. – Creo que Syaoran tiene razón.

- ¡No, no tiene razón! – Gritó Sakura. – ¡Estoy bastante enojada como para seguir aguantando que Syaoran le de calce a esa niña estúpida!

- Ey Kinomoto, lástima das teniéndole celos a una niña de tercer año… - Le dijo Yukiko Makoto, con una sonrisa radiante, en el rostro.

- ¡Tu cállate Yukiko! – Gritó Sakura completamente enfurecida.

En ese momento, entró el profesor de economía, y Sakura seguía con Syaoran a los gritos sin darle importancia a la llegada del profesor. Tomoyo intentó advertirle, pero Sakura no la escuchaba, estaba ciega de celos por Syaoran y Miharu Ichida.
El profesor los miró intrigados, esperando a que terminaran de discutir, pero al ver que ambos seguían sin reparar en él, se acercó a la batalla campal que se estaba produciendo dentro del salón.

- Profesor, son simple problemas conyugales. – Explicó Kerberos riéndose de lo cómico de la situación.

- Señor Reed Clow… vaya a su asiento. – Kerberos asintió y se sentó en su lugar, al igual que Tomoyo y Eriol.

- Señorita Kinomoto…

- ¡… no te das cuenta de que esa estúpida no hace más que…!

- Señorita Kinomoto…

- ¡… y me tratas a mi de celosa! ¡¿Celosa? ¡¿Yo? ¿Sakura Kinomoto?

- ¡Señorita Kinomoto! – Gritó con una voz bastante potente el profesor de economía, haciendo que Sakura se parara en seco y mirara por primera vez, desde que había entrado al salón, al profesor. – Me imagino que ahora si, se va a callar, y a sentar en su lugar…

- ¡No! – Gritó Sakura. – ¡No pienso quedarme en su clase ni un segundo más! – Y diciendo esto, giró sobre sus talones y cerró la puerta del salón de clases con un ruido que retumbó en todos los pasillos del primer piso del Instituto Seijo.

- Bueno… ahora si, demos inicio a la clase…

Sakura caminó hecha una furia unos cuantos metros hasta una de las escaleras que iban hacia los baños, se sentó y se largó a llorar con furia. ¿Qué diablos le estaba pasando? ¿Por qué había perdido los estribos de esa manera? Estúpida Ichida… ¡Encima le había gritado al profesor de economía! Solo esperaba que no fuera con la "noticia" a la directora, y no repercutiera en su no tan limpio legajo de conducta.
Se miró las palmas de la mano y se arrepintió enormemente de haberle gritado así a Syaoran en público… y no solo por él, sino por ella, que demostró públicamente su inseguridad y su histeria… y lo que menos quería era que los chicos del instituto que no fueran de su círculo íntimo, se enterara de lo insegura que era ella. Se levantó e intentó secarse unas lágrimas que brotaban sin cesar por sus ojos, pero de repente, algo muy extraño llamó su atención, Chiharu salía del baño de mujeres mirando para los costados, como escondiéndose de alguien, por lo cual ella se ocultó detrás de una columna para que ella no la viera. Chiharu apuró el paso y Sakura vio que se escurrió por un pasillo, en dónde al parecer, se encontró con alguien, porque escuchó una voz masculina. La siguió sin que ella se diera cuenta, y se sorprendió al ver a Chiharu prácticamente coqueteando con el nuevo profesor de gimnasia. Eso la dejó helada, puesto que sabía que Chiharu amaba con toda su alma a Takashi y hacía unos cuantos años que salían juntos.
Decidió darse la vuelta y marchar, después de todo era la vida de una de sus mejores amigas, y no podría meterse; aunque sin dudas hablaría mas tarde con ella para preguntarle que era lo que estaba pasando entre ella y el profesor.
En el trayecto de regreso a su habitación, se encontró con Tomoyo, quien al parecer la estaba buscando, ya que su cara pareció aliviarse cuando vio a Sakura caminando por ahí.

- ¡Sakura! – Exclamó. - ¿Qué pasó? – Preguntó Tomoyo abrazándola. – ¿Por qué reaccionaste así?

- No lo se… - Respondió Sakura dejándose abrazar. – No se que me pasó… Syaoran debe estar bastante enojado, parte del colegio me vio como la persona débil que soy, no lo se… perdí el control.

- Ay Sakura, no eres insegura, solo que… no se, quieres proteger algo que amas, pero haces todo al revés…

- Es que… tengo miedo… - Susurró. – Tengo miedo de que Syaoran se interese en Ichida y yo lo pierda… o algo así…

- Sakura…

- Syaoran es una persona demasiado importante en mi vida. – Confesó Sakura riéndose tímidamente. – Sin él, no se si hoy sería quien soy, tal vez tendría solo rencor dentro mío, y no sabría lo que es amar a alguien como hoy amo a Syaoran, pero a veces se me escapa la situación de control, tengo miedo que de repente deje de ver lo fabuloso que ve en mí y… me deje de amar…

- Pero Syaoran te ama mucho. – Le dijo Tomoyo acariciando sus cabellos. – Sabes de sobra que Syaoran daría hasta su vida por ti, e Ichida solo es una amiga momentánea. – Sakura rió. – O tal vez no momentánea, pero simplemente una amiga, además ¿me vas a decir que Miharu Ichida podría contra Sakura Kinomoto? Pero por favor… - Sakura rió más fuerte y se secó las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Tomoyo le sonrió. – Eres la chica mas popular del instituto, capitana del grupo de porristas, exitosa en todo lo que haces… ¡incluso aprobaste matemáticas que es tu punto débil! Y no solo eso, sino que eres encantadora, buena persona, perseverante y hermosa, no te falta nada. ¿Sabes cuantas chicas desearían estar en el lugar de Sakura Kinomoto? ¡miles! Te lo puedo asegurar y Syaoran lo sabe, y ve mucho más allá de eso en ti, y por eso te ama, y por eso te puedo asegurar que ninguna Miharu Ichida, Yukiko Makoto o llámese como se llame, podrá quitarte a Syaoran.

- Gracias Tomoyo… - Susurró Sakura abrazándola fuertemente. – Eres la mejor…

- No es nada Sakura, para eso estamos las mejores amigas, ahora, si te hace sentir mejor, podemos planear un plan para vengarnos de Miharu Ichida…

- ¿Echarla del grupo de porristas? – Sugirió Sakura sonriendo ampliamente.

- Por ejemplo…

Ambas amigas se abrazaron y fueron caminando abrazadas hacia su habitación, mientras planeaban cuantas cosas podrían hacerle a Miharu para hacer sentir mejor a Sakura, y riéndose ya que una idea resultaba ser mas retorcida y ridícula que la otra.

Mientras tanto, Eriol, Syaoran, Kerberos y Takashi salieron de clases hacia la pileta del instituto ya que hoy tendrían natación.
Les llamó la atención la ausencia de Chiharu, Sakura y Tomoyo, aunque por un lado Syaoran no tenía ganas de ver a Sakura después de lo ocurrido esa tarde, a pesar de que Kerberos lo intentó hacer entrar en razón.

- Es una histérica. – Se quejó Syaoran cruzándose de brazos. – Histérica, loca y celosa…

- Bueno, yo siempre sostuve que los celos son sinónimo de amor… - Agregó Eriol entrando a la pileta.

- Estás enfermo Eriol… - Susurró Kerberos cruzándose de brazos. – Pero si, Sakura es celosa, bastante diría yo, pero tú también le das sus buenos motivos.

- ¿Yo?

- Claro, ella sabe que no dormiste anoche en tu cama, y eso la pone furiosa, porque ella misma me dijo "¿Qué diablos hacía Miharu Ichida a esa noche en el salón de música?" y discúlpame que te lo diga, pero tiene razón… es decir, no es normal que alguien que no puede dormir pasee a media noche justamente por el salón de música teniendo un edificio enorme para poder pasear… - Explicó Kerberos con gesto pensativo. – Lo que me lleva a deducir que Miharu sabía que te encontrabas solo en el salón de música y por eso decidió ir a verte, para estar a solas contigo.

- Kero… definitivamente Sakura te quema el cerebro con sus suposiciones tontas… - Se quejó Syaoran. Eriol y Takashi rieron, sabían que Kerberos defendería a muerte a Sakura.

- No me lo ha dicho Sakura, sino que lo he pensado yo… idiota. – Se sonrojó.

- Bueno, supongamos que es como dices… ¿Cómo diablos se enteró que Syaoran estaría ahí? Y si lo escuchó… ¿Cómo sabría que Sakura no estaría junto a él? – Preguntó Eriol apoyando a Syaoran.

- Pudo haber escuchado que Sakura y Syaoran se encontrarían esa noche en el salón de música y entonces avisó en dirección que vigilen mejor la escalera del dormitorio de las chicas, con cualquier excusa… y así asegurarse de que Sakura nunca llegara en dónde se encontraba Syaoran, por lo cual sabría que él se encontraría solo, y así aprovechar su oportunidad sin "Sakuras".

- Ah bueno… ahora si que definitivamente tienes el cerebro completamente calcinado ¿en serio has perdido tantos minutos de tu existencia para sacar semejante hipótesis absurda? – Preguntó Syaoran con burla en su voz. – Pareces una mujer…

- Es cierto Kero, tienes una mente totalmente retorcida, creo que tantos años junto a Sakura te hicieron mal, muy mal… - Agregó Eriol.

- ¡Oigan! – Exclamó Takashi. – No es tan absurdo ahora que lo pienso, digamos que nunca fue muy difícil escaparse de las habitaciones y todos sabemos que ella tiene amplia experiencia en "escapes furtivos del instituto", díganme, si pudo entrar en la oficina de la directora para robar su legajo, escaparse del colegio miles de veces… ¡incluso descubrir la forma de escaparnos masivamente del instituto para correr carreras y robar comida de la cocina! ¿La irían a descubrir escapándose hacia el salón de música? No se ustedes, pero yo apoyo a Kero, es medio extraño.

- Están completamente locos, fue una coincidencia y mala suerte, Sakura se habrá despistado y entonces la encontraron al bajar las escaleras, y por eso la noche terminó como terminó. – Dijo Syaoran sumergiéndose en el agua y dando por finalizada la discusión.

El profesor de gimnasia ingresó a la pileta junto con Chiharu, lo cual extrañó a Eriol, que miró intrigado a Takashi, pero al parecer él no había notado nada. Comenzaron con la rutina de siempre: croll, seguido de espalda y pecho, para luego dividirse en dos equipos y terminar la hora jugando un partido de "water polo".
Cuando terminó la clase, salieron de la pileta, y fueron a los vestuarios para sacarse el traje de competición del instituto y ponerse el uniforme reglamentario para poder ir a cenar.
La ira contra Sakura se le había pasado a Syaoran, bastante, y se sintió bastante culpable cuando su novia, a la hora de la cena, no bajó a comer, al igual que Tomoyo, que supuso que se había quedado haciéndole compañía.
En ese momento estaba él sentado al lado de Eriol y de Kerberos, que se notaba bastante molesto por el hecho de que Sakura no hubiera bajado a cenar, mientras que Yukiko, que estaba sentada cerca de la otra punta de la mesa, parecía estar festejando por algo.
Intentó hablar con Chiharu, pero al parecer estaba bastante entretenida hablando con Rika sobre el baile de fin de presentación, por lo cual se limitó a engullir su comida e intentar dejar de pensar en Sakura en lo que quedaba del día.
Cuando terminaron de comer, se levantaron para aprovechar de la hora que tenían libre antes de tener que ir a dormir, pero sabía que Kerberos tenía planeado un torneo de Winning Eleven en la habitación, así que irremediablemente terminarían con el Joystick en la mano, viendo quien salía ganador del juego.
Pero antes de subir la escalera principal, a Kerberos le sonó el celular, le había llegado un mensaje que, al leerlo, hizo que se parara de golpe en medio del primer escalón.

- Cambio de planes chicos… amph… creo que prefiero jugar un partido de pool, ¿Qué les parece? – Dijo regresando a la planta principal.

- ¿Qué? ¿Cambias un campeonato de winning por un partido de pool? – Preguntó Eriol asombrado. Kerberos le hizo una seña con la mirada. – Ooohh… ¡juguemos pool! – Gritó exageradamente. - ¡Ey Mei! ¿Te prendes a un partido de pool?

- ¡Pero si somos cuatro! – Protestó Syaoran cruzándose de brazos, bastante extrañado.

- De hecho… Syaoran… ¿me podrías traer… ammph… mi ipod? Es que me lo olvidé en la habitación. – Pidió Kero.

- ¡¿Acaso me viste cara de mucamita? – Exclamó Syaoran. – Búscatelo tú.

- Oh… anda Xiao, así de paso me traes el libro de literatura, que me lo dejé en tu habitación. – Le rogó Mei.

- ¿Y que diablos hace tu libro de literatura en mi habitación? – Preguntó Syaoran sorprendido. Hubo un silencio incómodo durante unos segundos.

- ¡Estuvo estudiando conmigo y lo olvidó! – Dijo Kerberos. – Anda Syaoran, no seas huraño.

Syaoran protestó y subió las escaleras dando zancadas hacia su habitación. Todo le molestaba, Eriol con sus estupideces, Kerberos con sus cambios drásticos de parecer, Meiling con sus peticiones, Sakura con sus celos… definitivamente no estaba en sus mejores días.
Puso la llave en la puerta y prendió la luz para buscar el condenado libro y el Ipod, pero… ¡vaya sorpresa se llevó al prender la luz!

- ¿Sakura? … ¿Qué haces aquí? – Preguntó extrañado al ver a su novia sentada sobre la cama con las piernas cruzadas, al parecer, esperando a alguien… y si no se equivocaba, ese alguien era él.

- Te estaba esperando. – Contestó disipando así la duda.

- Eso supuse, pero creí que estabas tan enojada conmigo que no pensabas dirigirme la palabra en los próximos… amm dos meses aproximadamente. – Se cruzó de brazos y vio como ella se mordía nerviosamente el labio inferior.

- Lo siento. – Susurró. – De verdad lo siento Syaoran, no quise gritarte como lo hice esta tarde, y entiendo si estás enojado pero… lo siento. – Sakura agachó la mirada, y Syaoran hizo tres zancadas para sentarse a su lado.

- No te preocupes, ya me he olvidado. – Respondió pasándole un brazo por los hombros. – Aunque la próxima vez preferiría que te contengas. – Sakura sonrió levemente.

- Hablé con Tomoyo y ella me hizo entrar en razón… también me dijo que hablara contigo el tema de mis… de mis inseguridades estúpidas.

- A ver… ¿Y cuales son esas inseguridades? – Preguntó Syaoran haciendo que Sakura alzara la mirada.

- Por ejemplo, el temer perderte… - respondió. – Tengo tanto miedo de perderte que hago idioteces, como hoy. Siento que… no se, que quizás pierdas el interés que tienes por mi y veas a otra persona más interesante, como Miharu… - Syaoran sonrió, y Sakura también ya que notaba la estupidez que estaba diciendo, pero esos eran sus temores y, como Tomoyo le había dicho, era mejor que se los manifestara a Syaoran antes de seguir sufriendo por idioteces que no tenían sentido.

- Tonta. – Él la abrazó con fuerza. – Realmente eres una tonta, ¿Cómo se te ocurre que me puede interesar Miharu? Te amo Sakura, que te quede claro. Te amo de una manera infinita e inexplicable, no se como demostrártelo…

- No hace falta Syaoran. – Sakura apoyó su dedo índice en los labios de Syaoran. – No hace falta que me demuestres que me amas, yo lo se.

Acortó la poca distancia que había entre ambos y lo besó apasionadamente. Syaoran se separó por razones naturales de necesidad de oxígeno, y le sonrió mirando directo a sus ojos verdes que le decían mil cosas a la vez.
Sakura acarició suavemente el brazo de Syaoran y él la envolvió en sus brazos. Se siguieron besando, hasta que Sakura empezó a desabrochar los botones de la camisa del uniforme de Syaoran lentamente, provocando una sensación de estremecimiento en el chico cuando las frías manos de Sakura rozaron la piel de su abdomen, a la vez era placentero.
Mientras ella seguía con la tarea de desvestirlo, el bajó sus besos por el cuello, provocando que Sakura gimiera inconcientemente, y desprendió los primeros botones de la camisa para poder acceder a sus bien formados senos. Al mismo tiempo, Sakura terminó de desprender la camisa de su novio y siguió por el pantalón, el cual desabrochó con un poco de esfuerzo y bajó el cierre, dejándolo en unos sexys boxer negros, los cuales dejaban a evidencia la erección de Syaoran.

- No sabía que te ponías tan rápido a punto… - Ironizó Sakura provocando una sonrisa en su novio.

- Oh, no querida, empezó antes de que me desvistieras, con tus besos es imposible no excitarse… - Ronroneó Syaoran contra el oído de Sakura antes de morderle suavemente el lóbulo de la oreja.

Él desprendió la camisa de Sakura y se la sacó rápidamente antes de encargarse del sujetador negro de encaje que tenía puesto su novia.

- Me gusta ese brasier… - Murmuró el castaño. – Espero que las bragas hagan juego…

- Mmm… eso lo vas a tener que averiguar tú… - Ronroneó Sakura.

- No esperaba menos. – En respuesta, Syaoran acarició las piernas de Sakura hasta el comienzo de la falda del uniforme reglamentario del colegio, la cual subió lenta y tortuosamente hasta poder ver las bragas de la chica, las cuales eran negras y de encaje como el sostén. Él sonrió satisfecho.

Desabrochó la falda para quitársela, y contemplar lo bien que le quedaban esas bragas, pero no iba a comenzar por ahí, no. Haría que Sakura rogara que le hiciera el amor con desesperación; si, a veces solía ser un poco sádico.
Tocó suavemente los redondos senos de Sakura y jugó un rato con los pezones, que estaban bastante erectos, haciendo que Sakura gimiera de placer. Pudo apreciar como las piernas de Sakura se abrían y cerraban por la excitación ante sus caricias. Dejó sus pechos y volvió a besarla bruscamente, para demostrarle lo ansioso que estaba en ese momento de hacerla suya, la deseaba con un fervor descomunal.
Sus manos recorrieron la piel tersa y suave de Sakura, explorando cada rincón de su cuerpo. La miró, y la vio tan apasionada, con el cabello revuelto y los labios hinchados, que sintió ganas urgente de poseerla ahí mismo, pero se había prometido hacer que ella le rogara y le suplicara que lo hiciera. La contempló detenidamente, desde la punta del cabello hasta la punta de los pies; era hermosa, no había una mujer en el planeta que pudiera compararse con ella, la amaba, amaba cada línea de su cuerpo, la deseba de una manera casi enferma, y le encantaba tenerla así bajo sus brazos, con las mejillas sonrojadas y mirándolo dulcemente con sus ojos míticos.
Sakura bajó la mirada y notó que el bulto del boxer de Syaoran había aumentado considerablemente desde que había dicho que se excitaba con rapidez, y al notar que él se dio cuenta hacia dónde estaba mirando, se sonrojó haciendo que él riera.
Sus manos, que acariciaban la ancha espalda de su novio, se deslizaron hacia dónde comenzaba la tela del bóxer para quitárselos suavemente y admiró el tamaño con el cual su novio había sido dotado; Syaoran sonrió con picardía.

- Solo por un instante te dejaré tomar el control.

Sakura alzó una ceja como respuesta y se incorporó para empujar al chico, suavemente, y así ella quedar arriba de él. Trazó con su lengua un tortuoso camino por sus pectorales hasta su estómago, y de su estómago pasó al miembro de su novio acariciándolo suavemente proporcionándole fricción. Syaoran cerró los ojos, dándole entender a Sakura el placer que sentía, así que decidió aumentar el ritmo de las caricias. Él gimió levemente.
De repente, ella detuvo lo que estaba haciendo, haciendo que él la mirara sorprendido, pero se sorprendió mas al ver lo que tenía planeado hacer cuando Sakura se puso de rodillas y acercó su boca a su miembro.

- Sak no te sientas obligada a… no lo hagas si no quieres…

- Sh, déjame a mí.

Acarició con suavidad la virilidad de Syaoran antes de soplar suavemente y lo beso varias veces, sinceramente no tenía mucha noción de cómo hacer eso. En la punta comenzó a trazar círculos, lentamente, con la lengua y luego se lo introdujo en la boca haciendo que Syaoran gimiera con fuerza.

- Oh… oh… Sakura… - Sakura continuaba mientras él gemía de placer. – Sakura, para, para que me vengo. - Como no era la idea de Syaoran tener un orgasmo de esa manera, usó toda su fuerza de voluntad para lograr que Sakura levantara su rostro y dejara lo que estaba haciendo, ella le sonrió pícaramente. – Prepárate querida, porque rogarás que te haga el amor después de eso.

La besó, jugando con su lengua y la de ella, mordiendo sus labios y sacándole unos cuantos gemidos leves. Besó su cuello con fuerza, dejándole dos pequeños chupones. Tomó sus pechos con las manos y los oprimió y los estrujó. Sus dedos estrujaron los pezones de su novia haciendo que gimiera un poco más fuerte y se mordiera el labio inferior. La mano derecha de Syaoran bajó lentamente por el espacio entre los senos de Sakura y tocó su clítoris mientras haciendo que ella le jalara el cabello, mientras con la otra mano seguía mimando a sus pechos. Notó lo excitada que estaba Sakura a través de la humedad que sentían sus dedos e introdujo dos dentro de ella, haciendo que lanzara un pequeño grito, sonrió satisfecho. Comenzó despacio, y luego aceleró el movimiento, trazando círculos en ella. Gimió más fuerte, no sabía que hacer con sus manos, así que tiraba del cabello de Syaoran con una mientras con la otra intentaba masajearle el miembro.

- ¡Por favor Syaoran! ¡Hazlo! – Gritó Sakura.

- ¿Qué haga que? – Susurró Syaoran contra el oído de su novia.

- Hazme el amor… - Suspiró. Syaoran sonrió torcidamente y mientras seguía con el movimiento de dedos dentro de ella, masajeó su clítoris con el pulgar. – Por el amor de Dios Syaoran ¡hazlo ahora!

- ¿Ahora? – Preguntó mientras aceleraba los movimientos.

- ¡Si ahora! ¡Te lo suplico!

Syaoran sonrió satisfecho y se posicionó sobre Sakura para poder hacerlo. Abrió con maestría el cajón de su mesa de noche para sacar un preservativo, mientras con la otra mano seguía masajeando a su novia. Abrió ágilmente el sobrecito del preservativo y se lo colocó con rapidez antes de buscar con su miembro el lugar por dónde debía entrar. Sakura sintió la punta del miembro de Syaoran y se estremeció cuando él empezó a empujar para que entrara suavemente.
Al comienzo los movimientos eran lentos y suaves, pero la excitación de Syaoran lo llevó a aumentar la velocidad y la fuerza sin poder controlarse. Llegó un momento en el cual Sakura gritaba bastante fuerte porque las embestidas se habían vuelto feroces, los dos sobrepasaban el límite de la locura, dejando totalmente atrás la cordura; pero cualquiera podría pasar por el pasillo y los escucharía, así que Syaoran, como pudo, tapó suavemente la boca de su novia mientras la seguía embistiendo.
Estaban totalmente transpirados y extasiados de placer, seguían con las embestidas feroces, hasta que Sakura comenzó a estremecerse por el orgasmo que le estaba viniendo, y Syaoran largó un profundo gemido, explotando dentro de ella, y dejando su cuerpo caer suavemente mientras ella se arqueaba de placer debajo de él. La respiración de Sakura estaba agitada, al igual que la de Syaoran, que descansaba a su lado. Estaban abrazados, bañados en sudor y cansados, pero felices.
Syaoran acariciaba suavemente a Sakura y ella se envolvía en él para poder conservar su aroma todo lo que fuera posible, era totalmente adicta a él.
De repente, la puerta de la habitación se abrió abruptamente sorprendiendo a los dos chicos. De un salto, Sakura se cayó en el suelo con un golpe seco.

- ¿Qué demonios…? ¡Syaoran! ¡La idea era que se reconciliaran, no que tuvieran sexo en mi habitación! – Exclamó Kerberos mirándolos horrorizado.

- Nuestra habitación. – Lo corrigió Eriol entrando luego del chico de cabellos rubios. – Por cierto Sakura, lindas bragas. – La chica se sonrojó fuertemente al levantarse y darse cuenta que solo estaba en braiser y bragas.

- ¡No mires pervertido! – Gritó tirándole un almohadón que estaba en el suelo.

Sakura tomó su ropa y se metió en el baño para poder cambiarse, mientras que Eriol y Kerberos entraban en su habitación y miraban a su alrededor con detenimiento.

- ¿Qué hacen? – Preguntó Syaoran, que no se había movido de su cama y estaba aún en bóxer.

- Me imagino que solo utilizaron la cama… ¿verdad? – Preguntó Kerberos mirando su propia cama con asco.

- Claro que si. – Respondió Syaoran – No soy Eriol. – El aludido lo miró indignado.

- ¿Yo? ¿Qué tengo que ver yo en todo esto?

- Que eres un asqueroso Eriol, lo haces en cualquier lado sin tener el menor pudor…

- Pero por favor… acá el único asqueroso es Syaoran, que hace sus chanchadas en nuestra habitación.

Minutos después Sakura salió del baño vistiendo su uniforme, con la cara algo sonrojada y la mirada gacha.
Syaoran se levantó de la cama, aún en boxer, y le dio un beso a su novia en forma de despedida, así iba a su habitación antes de que alguien, que no fueran los chicos, la viera rondando por el sector de varones. Sigilosamente, Sakura cruzó el pasillo de habitaciones hasta la escalera principal dónde se escurrió hacia el sector de mujeres y se metió en su habitación, dónde no estaba ninguna de las chicas.
De repente, Sakura vio una caja delicadamente puesta sobre su cama, de color negro, con tela aterciopelada. Sonrió ampliamente, Syaoran era tan detallista... aunque no creía que le volviera a regalar un anillo luego del que le había dado. Además ¿en que momento lo habría hecho? Si ella estuvo todo el tiempo con él, no había ninguna posibilidad que… ¡Claro! Cuando ella fue para su habitación y lo estaba esperando, quizás había pasado primero por ahí. Abrió delicadamente la caja, pero su expresión se ensombreció cuando vio una bolsita de plástico con una pequeña cantidad de cocaína en polvo, picada, con una nota que tenía una pulcra caligrafía que nunca había visto en su vida con un mensaje que decía:

"Para recordar los buenos tiempos Sakura"

Sakura se estremeció. Esa nota, por más broma que pareciera, para ella tenía un mensaje aterrador, y por su bien, tenía que alejar todo lo que fuera drogas de ella. ¡Dios! Que patética era… ¿acaso no podría resistirse a una bolsa de cocaína?
Inconcientemente recordó la sensación de euforia, el placer, el sentir que podía ser una persona como ella quería ser y no como era. Cerró los ojos, eso era tentación, y lo peor de todo era que la generaba su propio cerebro.
Cerró la caja y la tiró abruptamente sobre la cama. No, ella era Sakura Kinomoto y no volvería a probar cocaína nunca más en su vida. Y como si esa caja fuera una serpiente venenosa, se alejó rápidamente y cerró la puerta de su habitación.
Caminó por los pasillos del colegio y terminó en el patio, intentando despejar su mente y no pensar en esa bolsa que había recibido. Una vez que logró reponerse de la sorpresa, intentó por todos los medios, pensar quien pudo haber sido. ¿Yukiko Makoto? ¿Con que fin si pensaba que estaba peleada con Shaoran? Con el único que había compartido viejos tiempos drogándose había sido con Eriol, antes de que se pelearan por culpa de Yukiko. ¿Entonces…quien pudo ser? Pensando y pensando, fue como sin darse cuenta terminó en el pasillo del primer piso dónde estaban los laboratorios de química y física, y en dónde a esa hora no había nadie, porque no había clases. Sintió que se le ponía la piel de gallina, no le gustaban los lugares así.
De repente, vio como la puerta de uno de los laboratorios se abrió, haciendo que se asustara al punto de querer salir corriendo, pero se sorprendió al ver que era Chiharu quien salía del laboratorio. Sonrió, que idiota había sido, seguramente se había escapado con Takashi. Se escondió, no quería arruinarles el momento. Pero mientras estaba escondida, esperando a que se fueran, recordó que Takashi estaba en la habitación de los chicos, junto con Shaoran, Eriol y Kerberos… ¡si ella misma lo había visto cuando la encontraron en ropa interior! Salió un poco más de su escondite, y escuchó las risas de Chiharu… pero casi se infartó cuando vio que el que salía detrás de ella no era Takashi, sino su nuevo profesor de gimnasia. Ahogó un grito de sorpresa. Por un momento dado, creyó que la habían oído, porque ambos miraron hacia atrás, precisamente hacia dónde ella se encontraba, pero no hicieron caso, simplemente siguieron su camino hasta desaparecer del pasillo.
Cuando Sakura se aseguró de que no iría nadie más, salió de su escondite y regresó corriendo a su habitación, olvidándose del paquetito que había recibido misteriosamente, y había dejado sobre su cama.

- ¡Sakura! – Protestó Tomoyo. - ¿Qué demonios significa eso? – Una vez que Sakura regresó a su habitación, Tomoyo comenzó a preguntarle sobre la droga que había encontrado sobre su cama, haciéndola sentir algo incómoda cuando por primera vez, ella no había tenido nada que ver.

- ¡No es lo que parece! – Exclamó Sakura. – No tengo nada que ver. – Tomoyo la miró impaciente y Sakura le explicó lo que había sucedido.

- ¿Crees que haya sido Eriol? – Preguntó Tomoyo - ¿En especie de broma?

- Es una broma muy pesada Tommy, dudo que Eriol juegue su pellejo así.

Ambas se encontraban pensando en su habitación, cuando, de repente, entró una alegre Chiharu cantando una canción romántica.

- ¿Qué te picó Chiharu? ¿Takashi? – Preguntó Tomoyo en tono de chiste. Sakura simplemente la miró con desaprobación y se cruzó de brazos sin mirar a su amiga.

- No Tommy, el amor… - Respondió Chiharu, haciendo que Sakura pusiera los ojos en blanco y se levantara abruptamente para enfrentar a su amiga.

- ¿De que hablas Chiharu? ¿Acaso te has olvidado de Takashi para involucrarte con el profesor de gimnasia? ¿Acaso no has aprendido de Rika? – Preguntó de malos modos, sorprendiendo a Tomoyo, que no entendía nada.

- ¡Henrry no es como el hermano! Además... tiene ese tatuaje tan sexy en el brazo… - Sakura la miró asqueada, pero Tomoyo, que era sumamente perceptiva, le pareció enganchar un hilo con otro.

- ¿Un tatuaje? – Le preguntó la amatista.

- ¿Acaso no se lo han visto? Es una serpiente con una calavera... es algo macabro, pero no deja de ser seexy…

- Disculpa Chiharu, pero no todas nos andamos revolcando con el profesor de gimnasia… - Escupió Sakura como si fueran dardos venenosos.

- ¡Sakura! – Exclamó Tomoyo sorprendida por su descubrimiento. - ¡Un tatuaje!

- ¿Y a mi que demonios me interesa su tatuaje? - Preguntó Sakura que estaba lo suficientemente enfadada por la actitud de Chiharu como para agarrárselas con Tomoyo también.

- ¡Diablos Sakura! ¿Cuántas personas que conoces tienen un tatuaje de una serpiente con una calavera en el brazo? – Sakura pensó unos segundos en el comentario de Tomoyo, y abrió sus ojos como platos al armar el rompecabezas que tenía en su mente.

- Es… él… - Susurró.


N/A (Notas de la autora)

¡No tardé tanto! Intenté apurarme lo más que pude para no tardar tanto con el siguiente capítulo así no le perdían tanto el hilo a la historia :p

Bueno... a ver ¿por dónde empiezo? Sakura y Shaoran :p Ahaha Espero que les haya gustado el "lemon" que hice, aunque no me queda bien del todo, nunca me terminaron de convencer mis relatos lemon xD jajaja. Por otro lado... si, Sakura es sumamente histérica pero... ¿quien no lo es en la adolescencia? Por otra parte, Shaoran (como la gran mayoría de los hombres) no pueden ver cuando una "amiga" le tiene ganas, seamos realistas.

Bien, en ese capítulo hubo poco Eriol y Tomoyo, pero en el próximo habrá... ¡Y habrá!

Por otra parte, Takashi y Chiharu... bueno, gracias a los deslices de Chiharu, Tomoyo pudo atar cabos sueltos y darse cuenta de quien es en realidad el profesor de gimnasia. Por lo cual, como dice el refrán, de todo lo malo hay algo bueno.

¿Meiling y Kerberos? Esos no van a admiir lo que sienten hasta mucho más adelante...

Y... por último, ¿quien le dejó ese "regalito a Sakura"? ... ... Pronto lo sabremos, por el principio dejenme sus especulaciones jeje (que cruel)

Ahora solo me queda agradecer por los comentarios, y esperar a que lean este capítulo y me comenten que tal les pareció. ¡Espero que les siga gustando el fic como hasta ahora! Cada uno de los mensajes que me dejan me hacen muy muyy felíz! Y me dan muchas ganas de seguir escribiendo.

¡Espero sus comentarios! Como ya saben críticas, recomendaciones, tomatazos, lo que sea, será bienvenido :)

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Adelantos...

- Eriol, tenemos que averiguar quien fue, ¿entiendes? Y eres el único que la puede ayudar...

- ¿Porque yo?

- Porque sabes uno por uno de la gente que se droga en este instituto y quienes pueden conseguir ese tipo de coca tan fina para hacer "una broma".


- ¡Yukiko intentó matarte! ¿Entiendes?

- ¡¿Porqué nunca me contaste? ¿Porque me ocultaste que...?

- ¡Porque me amenazó con hacerte algo peor Sakura! ¿Y crees que yo me lo podría perdonar?


- ¿Quien demonios eres? ¿Como hiciste para entrar en el colegio? ¿Viniste por mi?

- ¿Crees que alrededor tuyo gira el mundo querida Sakura? Vine a vengarme, y así como lo hice con Takedo también puedo hacerlo contigo.

- ¿Vengarte? ¿No te bastó con arruinarme la vida?

- ¿Piensas que siento remordimiento? No, no lo siento. Ni siquiera recuerdo a tu madre. ¿Dices que la degollé? De tu cuerpo si me acuerdo, no todos los días uno se puede follar a una niña virgen...

- ¡Enfermo hijo de puta!