Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.
El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…
- ¿Y a mi que demonios me interesa su tatuaje? - Preguntó Sakura que estaba lo suficientemente enfadada por la actitud de Chiharu como para agarrárselas con Tomoyo también.
- ¡Diablos Sakura! ¿Cuántas personas que conoces tienen un tatuaje de una serpiente con una calavera en el brazo? – Sakura pensó unos segundos en el comentario de Tomoyo, y abrió sus ojos como platos al armar el rompecabezas que tenía en su mente.
- Es… él… - Susurró.
Capítulo 30
"Infierno en el instituto"
Eriol Hiraguizawa era un chico definitivamente afortunado. Desde el momento en que nació, el mundo giró a su alrededor.
Con sus radiantes ojos azul zafiro, su pelo negro azabache y su piel de porcelana, parecía el modelo perfecto de cualquier niño, adolescente e incluso se podía predecir que de adulto seguiría siendo apuesto. Era amado por sus padres y por sus profesores. Incluso tuvo en su cama a muchas chicas del colegio y fuera de él, se lo conocía por ser sumamente promiscuo en sus relaciones.
Eriol miró fijamente a su padre, y se vio reflejado en sus ojos azules, los cuales él también había heredado. No eran repetidas las veces que ambos habían estado sentados en esa sala, en esos sillones ingleses de terciopelo verde oscuro. El silencio era sepulcral, incluso llegó a incomodar al adolescente que no pudo sostener la mirada de su padre por mucho tiempo y agachó cobardemente el rostro.
- Me has decepcionado Eriol. – Rompió el silencio la gruesa voz de Eriol Hiraguizawa padre.
- Padre…
- No sirves para nada Eriol, me da vergüenza haberte puesto mi nombre… se lo tendría que haber puesto a Eliot. – Eriol hijo sintió grandes ganas de llorar, pero debía aguantar. No lloraría enfrente de su padre. - ¿Acaso no te importa el nombre de nuestra familia? Sabes que no somos unos completos desconocidos, somos Hiraguizawa…
- Fue un error, juro enmendarlo. – No sabía que decir para aliviar la furia de su padre.
- ¿Enmendar tu error? – Preguntó sarcásticamente el hombre. – No digas estupideces, no puedes arreglar nada. ¿Drogas? ¿Sabes lo que me costará limpiar tu nombre? ¿El nombre de nuestra familia? Realmente tu estupidez te supera…
- Solo fue una vez…
- Mira Eriol, si te drogas o no, es tu problema, pero lo has hecho en público, ¿entiendes eso? La gente te vio, mañana saldrá en los periódicos, ¿en que diablos estabas pensando?
- ¡Solo quiero llamar tu atención!
- Hay mil formas de llamar mi atención, y poniéndonos en ridículo no es precisamente una de ellas…
- ¡Intenté muchas cosas! Pero desde la muerte de Elliot, nunca más recibí ni la más mínima muestra de… - Su padre no dejó terminar de hablar a Eriol. Parecía que el simple hecho de nombrar a su hermano muerto había dado en un sitio delicado, muy delicado.
- ¡No es excusa! Elliot era mil veces mejor que tu.
- Padre no… - Eriol Hiraguizawa padre se puso de pie y miró con desdén a su único hijo.
- A veces desearía que hubieras muerto en el lugar de tu hermano.
Eriol abrió sus ojos como platos ante la confesión de su padre, quien sin siquiera dirigirle una palabra más, salió de su despacho, dejando al chico solo, con unas inmensas ganas de quitarse la vida ahí mismo.
Luego de repasar mentalmente la conversación con su padre unas diez veces, tomó la bolsa de plástico que llevaba en el bolsillo, desató el nudo y preparó el contenido para aspirarlo y sentir alivio de una buena vez.
- Eriol… ¿me estás oyendo? ¡Eriol! – Exclamó Syaoran, bastante molesto, al notar que su amigo no lo estaba escuchando.
- Lo siento, me perdí, ¿Qué me decías? – Syaoran suspiró y negó con la cabeza restándole importancia.
- Olvídalo.
Ambos amigos continuaron haciendo los ejercicios de matemática, pero el inglés no podía concentrarse totalmente en lo que estaba haciendo. Hoy era el cumpleaños de su padre y estaría obligado a ir a su casa para estar con ellos, ya que era el último día de la semana escolar.
Ya había pasado cuatro años desde aquel episodio, y su padre nunca le hizo caso. Es más, todas las veces que concurría a reuniones familiares era por pedido de su madre, o porque tenían que aparentar ser la familia perfecta.
- Eriol, tenemos que hablar.
Eriol y Syaoran, que no habían visto entrar a Sakura y a Tomoyo a la biblioteca, se sorprendieron al ver el gesto sombrío y serio que ambas amigas reflejaban en el rostro.
- ¿Ocurrió algo? – Preguntó Eriol mirando con preocupación el rostro de Tomoyo.
- Si, e importante. – Respondió.
- Eriol, ¿tienes aún aquel contacto que investiga personas?
- ¿Ryo Tetsuna? – Preguntó sorprendido.
- El mismo… - Respondió Sakura cruzándose de brazos. – Necesito que investigue a Henry Terrada.
- ¿Al profesor de gimnasia? – Preguntaron Syaoran y Eriol a coro.
- Si, a él. – Respondió secamente Sakura, pero Syaoran notó que estaba nerviosa, o mejor dicho, con los nervios colapsados.
- ¿Ocurre algo?
- Menos pregunta Dios y perdona…
Syaoran y Eriol se miraron intrigados. Sakura le hizo una seña a Tomoyo y ambas salieron de la biblioteca rápidamente dejando a ambos chicos con miles de preguntas en su cabeza.
Luego de un largo rato en el cual Syaoran intentó resolver los ejercicios de matemática con Eriol, el castaño se dio por vencido, su mejor amigo tenía la mente en otro lugar menos en los números que tenía enfrente, así que cerró de un golpe el libro despertando a Eriol de sus pensamientos y regresándolo al mundo real.
- Lo siento Syaoran, no me puedo concentrar.
- De eso no tengo dudas… - respondió el castaño suspirando. – En fin, supongo que tendremos que dejarlo para otro día.
Syaoran se levantó del asiento que estaba ocupando, pero Eriol lo detuvo del brazo, sin levantar la mirada.
- Esta noche es el cumpleaños de mi padre… ¿Quieres venir? – Preguntó Eriol sin mirarlo a los ojos. Syaoran rió torcidamente.
- No me digas estás actuando como una tímida niña para invitarme al cumpleaños de tu padre Eriol… - El aludido levantó sus ojos azules con fastidio.
- No seas estúpido. – Respondió secamente. – Vendrán Tomoyo y Sakura supongo… son las familias mas tradicionales de Tomoeda y estarán obligadas al "evento del año" que es el cumpleaños de mi padre. Creo que la familia Reed Clow también está invitada…
- ¿Por qué no? Tal vez sea divertido… - Eriol fingió una sonrisa ante el comentario de Syaoran, pero enseguida volvió a sumergirse en sus pensamientos, dejando a su amigo totalmente confundido.
"Queda usted informado que el próximo viernes diecinueve de marzo se celebra, como todos los años, el cumpleaños de nuestro querido amigo Eriol Hiraguizawa. Como amigo de la familia, queda usted formalmente invitado al evento junto con su familia.
El presente será recogido a la entrada para posterior entrega al finalizar el evento. Sin otro propósito se despide…
Saori Koto, secretaria del señor Eriol Hiraguizawa.
Pd. Por favor confirmar asistencia de los señores Fujikata y Touya Kinomoto y de la señorita Sakura Kinomoto.
Sakura, ya has sido confirmada, así que te recogerá esta noche la limusina de los Daidougi para asistir junto con Tomoyo. Ni se te ocurra faltar.
Fujikata.
Sakura miró anonada la nota que le había traído la secretaria de la directora a su habitación. ¡Tendría una fiesta en menos de diez horas y recién se estaba enterando! ¿Acaso su padre se había vuelto loco?
Levantó la vista de la carta y miró con sincera preocupación reflejada en el rostro, a su mejor amiga, quien le sonreía ampliamente. Este no era el mejor momento para pensar en fiestas, posiblemente había descubierto quien era el asesino de su madre y lo tenía más cerca que nunca, ¡¿Y tenía que concurrir al cumpleaños del padre de Eriol?
- Sakura, cambia esa cara. – Dijo Tomoyo acercándose a su mejor amiga. – Tal vez no sea tan malo después de todo, vamos a la fiesta, te distiendes y luego vuelves a pensar como descubrir si Henrry Terrada es o no es quien parece ser… ¡además aún no te has comunicado con este hombre conocido de Eriol!
- Si pero… entiende, no tenía en mis planes ir a un evento esta noche, ni se que voy a ponerme…
- ¡Por eso no te preocupes! – Exclamó Tomoyo. – Sabes que siempre tengo mi vestuario especial para ti en casos de emergencia. – Sakura se cacheteó mentalmente. Olvidaba que estaba hablando con la aficionada de Tomoyo. – Vamos Sakura, en un par de horas serás una princesa con estas manos habilidosas que Dios me dio.
- Por favor Tomoyo… deja de delirar…
Como Tomoyo había predicho, en tres horas, Sakura estaba parada enfrente del espejo que tenían en la habitación, con el cabello corto castaño arreglado con un moño en la parte de atrás que lo atajaba, dejando unos mechones sueltos, y con un vestido negro, ajustado por encima de las rodillas, que la dejaba elegante, sexy y lo suficientemente largo como para no pasar como vulgar.
Tomoyo sonrió satisfecha.
- ¿Lo ves? Soy simplemente genial.
- Lo se Tomoyo… - Respondió Sakura mirando sorprendida su imagen en el espejo.
- Ahora simplemente necesitamos unos zapatos que hagan juego… mmm, creo que tienes unos negros básicos Jimmy Choos ¿verdad? Esos que usó Carrie Bradshaw en Sex and the city…
- Amph si, los tengo… los de la línea basada en Sarah Jessica Parker.
- ¡Quedarán perfectos con el vestido! – Exclamó Tomoyo juntando las manos. – Ay Sakura, eres tan perfecta...
- Tommy… a veces logras asustarme, lo juro.
Eriol miró la puesta del sol desde el enorme ventanal del despacho de su padre en la enorme mansión Hiraguizawa. Recordó las veces que, siendo pequeño, jugaba a ser su padre y se sentaba en el mismo sillón en dónde estaba sentado ahora con una copa de whisky a las rocas en su mano.
La limusina de su padre había ido a recogerlo, junto con Syaoran, del instituto alrededor de las seis de la tarde para estar puntual en su casa, antes de que los invitados llegaran para la fiesta. Y mientras Syaoran se ponía un traje de etiqueta que le había encargado a Wei que se lo llevara a la mansión Hiraguizawa, el dueño de casa intentaba relajarse tomando una copa de alcohol antes del evento.
- Eriol… ¿otra vez tomando? – Eriol levantó la cabeza y sonrió amargamente a la mujer que entró en el despacho.
- No voy a estar ebrio para la fiesta, despreocúpate.
La mujer de tez nívea, cabellos color ébano y ojos pardos lo miró fijamente y se arrodilló al costado del sillón para quedar a la altura de su hijo.
- No entiendo porqué todos los años es lo mismo Eriol… juro que no lo entiendo. – Murmuró la mujer ante la mirada ausente de su hijo.
- Yo tampoco lo entiendo madre. – Apretó con más fuerza el vaso que tenía en la mano. – No entiendo porque mi padre me odia.
- No te odia, simplemente está decepcionado de ti… siempre es lo mismo contigo, todos los años la misma historia… - Eriol agachó la mirada ante el tono frío de su madre.
- Ustedes no pueden comprender… ustedes no comprenden que yo no soy igual que mi padre, ni que no soy Eliot.
- No uses el nombre de tu hermano como excusa.
- ¡No es una excusa! – Gritó Eriol mirando fijamente a su madre, quien no hizo más que desviar la mirada. – Desde la muerte de Eliot lo único que hacen es reprochar cada paso que doy. Que las materias, que mi irresponsabilidad, que esto, que lo otro… ¿acaso nunca se detuvieron a pensar en que pienso yo?
- No se trata de saber que piensas, se trata de que seas como debes ser.
Elizabeth Hiraguizawa se puso de pie y miró fríamente a su único hijo varón antes de girar sobre sus talones y abrir la puerta del despacho. Eriol no levantó la vista para mirara a su madre.
- Apresúrate en terminar ese trago, en cualquier momento llegan los invitados y quiero que estés presentable.
Sin decir más, salió dando un portazo sin volver a mirar a Eriol, quien al terminar la copa de whisky, se levantó para abrir nuevamente el frasco y servirse un vaso más.
La mansión Hiraguizawa era imponente, resaltaba en toda la manzana por su enorme arquitectura y su elegante jardín.
Los autos importados comenzaban a llegar, junto con ellos sus pretenciosos dueños. Al poco tiempo, el jardín de los Hiraguizawa estuvo lleno de autos colmando su jardín. La limusina de los Daidougi había llegado hasta el portón de la mansión Hiraguizawa, pero dentro de la misma no había escenario de fiesta, sino de funeral.
Sakura estaba sumida en sus pensamientos, sin poder quitar de su mente la imagen de la bolsa de cocaína que había dentro de la caja aterciopelada que había aparecido misteriosamente sobre su cama. Tomoyo simplemente miró con angustia a su amiga, ya que no sabía que pasaba por su mente, pero se imaginaba que tendría que ver con aquello.
- ¿Estás bien Sakura? – La aludida levantó el rostro por primera vez desde que salieron del instituto y le sonrió a Tomoyo. - ¿Qué ocurre?
- Nada importante Tommy. – La amatista tomó las manos de su amiga y la miró con preocupación.
- Sabes que siempre puedes contar conmigo, sea lo que sea… yo siempre te voy a ayudar.
- Gracias. – Respondió Sakura agachando la mirada.
Una vez que el automóvil llegó a la entrada de la enorme casa, Sakura y Tomoyo bajaron, mientras que el chófer estacionaba el auto. Subieron elegantemente las escaleras de mármol e ingresaron al vestíbulo dónde se encontraban los invitados que habían llegado a la fiesta.
Sakura buscó con la mirada a su padre, pero no lo encontró, por lo cual supuso que aún no había llegado a la mansión Hiraguizawa.
- Sakura, Tomoyo, un placer que hayan venido. – Saludó cordialmente Elizabeth Hiraguizawa. Sakura sonrió como respuesta, mientras que las mejillas de Tomoyo tomaron un color bordó involuntariamente, había olvidado lo bella e imponente que era la madre de Eriol.
- El placer es nuestro, señora Hiraguizawa, por invitarnos al cumpleaños del señor Hiraguizawa. – Respondió Sakura, intentando desviar la atención de Elizabeth sobre la incómoda Tomoyo.
- ¿Dónde está Fujikata que no lo he visto aún? – Preguntó la mujer alzando la vista sobre el hombro descubierto de Sakura.
- Mi padre no tardará en llegar, vinimos en autos diferentes. Supongo que vendrá acompañado de Touya.
- Oh… el joven Touya, me imagino que estará feliz al saber que mi sobrina Nakuru está en la casa. Se quedará toda la semana, así que Touya podría hacerle compañía… - Sakura sonrió forzadamente, recordaba a Nakuru Akizuki como si fuera ayer el último día que la había visto. Era la hija mayor de la hermana mayor de Elizabeth Hiraguizawa, y tenía la misma edad que Touya. Hacía unos cuantos años, había venido de visita, ya que vivía en Osaka con su familia, y en una cena familiar que había organizado Fujikata Kinomoto, Nakuru conoció a Touya, enamorándose profundamente de él, hasta el punto de rozar la obsesión. Ella se colgaba de él, vivía encima de él y no se desprendía de su compañía, mientras que Touya lo único que quería era verla lejos. Pobre su hermano. Gracias a Dios, los Hiraguizawa tenían propiedades en Inglaterra, y Nakuru, casi todo el período escolar, estaba en la universidad de Newcastle, así que Touya no sufría muy seguido sus acosos.
- Mi hermano estará complacido de hacerle compañía a Nakuru. – Respondió Sakura intentando que no se le escapara alguna risa. – Ahora, con su permiso, nos retiramos, estábamos buscando a Eriol.
- Estaba en el despacho hasta hace unos momentos y no lo he vuelto a ver, supongo que estará con su amigo Li, vayan a buscarlo.
Sakura se sorprendió al saber que su novio estaba en la fiesta de los Hiraguizawa, y se puso un poco nerviosa al saber que su padre y su hermano también estarían allí; hizo un gesto con la cabeza, Tomoyo igual y se retiraron hacia el despacho de Eriol Hiraguizawa padre, para buscar a Eriol.
Syaoran luchaba contra Eriol para poder hacer que reaccionara como una persona normal y no como un ebrio perdido enfrente de los amigos de su padre. ¡¿No tenía un mejor momento para elegir emborracharse?
- Syaoran, si no nos damos prisa, notarán la ausencia de Eriol y estará metido en un gran lío. – Susurró Kerberos espiando por la puerta por si acercaba alguien.
- Y nosotros también Kero…
- ¡…Syhiaoran, basta, se que soy mooy sexshy para que she me reshistan, peeero, no soy un ho…homosexual!
- ¡Compórtate Eriol! – Exclamó Syaoran dándole un empujón que lo sentó de golpe en un sillón de la habitación. - ¡Kerberos ¿podrías darme una mano en lugar de jugar con el celular?
- Le estaba mandando un mensaje de texto a Sakura, diciéndole que estábamos en la habitación de Eriol y que viniera rápido, ella sabe como calmarlo.
- ¡Ya te dije que la solución es tirarlo en la tina con agua helada! Verás lo rápido que se le pasa. – Respondió Syaoran sentándose en la cama y tomándose la sien con los dedos.
De repente, la puerta de la habitación se abrió de par en par. Kerberos saltó de la pared dónde estaba apoyado, pensando que sería la madre o el padre de Eriol. Syaoran levantó la mirada del suelo, y sonrió al ver que entraba Sakura, seguida de Tomoyo a la habitación, y miró a Eriol desaprobadoramente.
- ¡Casi me infartas Sakura! – Gritó Kerberos. - ¿No te han enseñado a golpear? – Sakura le enseñó el dedo del medio como respuesta.
- ¿Cómo permitieron que tomara tanto? – Preguntó Tomoyo afligida, acercándose a Eriol y acariciándole el rostro suavemente.
- Tu novio no es un bebé. – Respondió Syaoran. – Yo me estaba cambiando y él estaba en el escritorio… ¡lo que no sabía era que se estaba bajando una botella de Chivas Regal él solito!
- … ¡¿Se ha tomado una botella de Whiskey él solo? – Exclamó Sakura sorprendida. Tomoyo miró a Eriol con aflicción.
Sakura se detuvo a pensar un segundo. Dios, ella sabía lo exigente que era su padre con él, y también había participado del papelón que había hecho Eriol el año pasado, en el cumpleaños de su padre, por estar completamente ebrio, como en este momento. Cerró los ojos e intentó aclarar sus ideas, necesitaba que se le pasara rápido, o Elizabeth subiría a buscarlo y ese sería el fin. Se tomó la sien con los dedos, un gesto muy de Syaoran, pensó, pero necesitaba pensar la forma más…
- ¡Tomoyo, Syaoran! – Exclamó.- Desnuden a Eriol. – Ambos asintieron. – Kero, llena la tina con agua fría, solo con agua fría, yo voy a controlar como está el panorama abajo y voy a ver si alguna de las empleadas de servicio me puede facilitar una tableta de aspirinas y un café.
- ¿No prefieres que yo vaya? – Preguntó Kero.
- No, a las mujeres nos dan con más facilidad los analgésicos.
Syaoran tomó con fuerza los brazos de Eriol mientras Tomoyo desabrochaba el pantalón y se lo estiraba por los pies, al igual que el boxer e intentaron sacarle la remera, pero les fue más difícil ya que Eriol se resistía.
A los quince minutos, cuando lograron desprenderle la camisa y desnudarlo, llegó Sakura con una taza grande de café y una tableta entera de analgésicos contra el dolor de cabeza.
- Shaaakura, ¿sabes que? ¡Shyiaoran es gay! ¡Me quiso violar y tocar! ¡Hasta me robó los pantalones!
Sakura rió y sacudió negativamente la cabeza, Kerberos avisó que la tina ya estaba llena.
Entre Kero y Syaoran sumergieron a Eriol en agua helada un buen rato, hasta que se tranquilizó y comenzó a tiritar. Luego Tomoyo lo envolvió en una toalla y el se dejó abrazar por ella, mientras Sakura lo convencía de tomar el café, seguido de cuatro analgésicos.
Lo acostaron un rato, desnudo, rogando para que Eriol pareciera una persona mas o menos coherente, pero a los cinco minutos se quedó completamente dormido.
En ese instante, los tres amigos escucharon el golpe de la puerta.
- ¿Joven Eriol? – Golpeó nuevamente. – Joven Eriol, su madre solicita su presencia en el salón.
Tomoyo sacudió a Eriol para que se despertara, y lentamente lo hizo, algo malhumorado por la resaca. Escuchó la voz de una de las empleadas.
- Enseguida bajo. – Respondió.
Sakura, Syaoran, Kero y Tomoyo se sonrieron entre si y le dieron otro analgésico a Eriol para que soportara mejor el dolor de cabeza. Este se puso de pie y se vistió para bajar, sin importarle tener aún el pelo mojado.
Los cinco amigos bajaron juntos la enorme escalera que conducía al salón dónde estaban todos los invitados. Muchos miraron a Eriol y elogiaron al señor Hiraguizawa, mientras este miraba detenidamente a su hijo.
Eriol tomó la mano de Tomoyo, quien se sonrojó ya que era la primera vez que él le daba muestras de afecto frente a su familia y en sociedad. Sakura sonrió al notar el gesto de su amigo, e incluso intuyó que él buscaba apoyo y seguridad en ella, lo cual demostraba que poco a poco Eriol iba superando su inmadurez.
- Sakura. – Murmuró una voz grave a sus espaldas, erizándole el bello de la nuca.
- Papá. – Susurró antes de girar sobre sus talones y encontrarse con los ojos castaños y la figura corpórea de su padre.
- Tanto tiempo sin verte Kerberos. – Saludó cordialmente. Kero respondió al saludo. – Y el joven es…
- Syaoran Li. – respondió el castaño estirando la mano para saludar al padre de Sakura, a quien hasta el momento solo había visto una vez a lo lejos, y en la televisión. Fujikata entrecerró los ojos y tomó su mentón con una de sus manos.
- ¿del Clan Li? El hijo de Hien… ¿verdad?
- Así es…
- Vaya, no sabía que el heredero de Hien estaría en Japón. Por cierto, me enteré de la desgracia de Ieran, lo siento mucho. Tuve el placer de conocerla hace unos años…
- Padre… - Murmuró Sakura avergonzada. Syaoran cerró los ojos un segundo y sonrió hipócritamente, Sakura lo notó y quiso golpear a su padre mentalmente. ¿Cómo podía ser tan insensible? Syaoran jamás le había hablado de la muerte de su madre.
- Mi hijo Touya me ha comentado que es muy cercano a mi hija, veo que se llevan muy bien…
- Así es señor. – Respondió Syaoran manteniendo la frente en alto y la mirada desafiante.
- Bueno, ya habrá notado que tiene un carácter un poco especial, es sumamente difícil tratar con Sakura…
- Al contrario, a mi me parece muy sociable y encantadora. – Respondió Syaoran sin cambiar su semblante serio.
- La verdad es que no disfruto mucho de la conversación de la cual soy el núcleo central y mi padre hablara como si no estuviera presente. – Respondió Sakura apoyando su mano izquierda en el brazo de su padre.
- Bonito anillo. – Comentó Fujikata. – No lo había visto antes, y que yo sepa no está dentro del catálogo de alhajas de tu madre.
- Fue un cortés regalo de Syaoran. – Respondió Sakura mirando calculadoramente a su padre, quien había endurecido el semblante. – Por cierto, ¿dónde está mi hermano?
- La señorita Akizuki ha captado su atención desde el segundo en que entró en la fiesta. – Respondió Fujikata. – Sakura, caballeros, espero que disfruten de la velada, me retiro con el anfitrión. – Sakura hizo un gesto con la cabeza al igual que Kerberos y Syaoran. – Kerberos, me alegro de verte bien, Li, ha sido un placer.
- Igualmente Señor Kinomoto.
Ambos hicieron un asentimiento con la cabeza y Fujikata Kinomoto se retiró hacia dónde se encontraba Eriol Hiraguizawa padre.
Sakura pudo respirar normalmente después de unos incómodos diez minutos, y tomó tímidamente la mano de Syaoran.
- Eso si que fue incómodo. – Comentó Kerberos mirando de reojo a Fujikata con su impecable traje Christian Lacroix.
- Muy incómodo. – Acotó Sakura. - Por cierto, mil disculpas Syaoran, no pretendía que mi padre nombrara a tu madre.
Syaoran hizo un gesto con la mano, indicándole a Sakura que no se preocupara, y ella comenzó a observar detenidamente a su alrededor. Conocía casi a todas las personas presentes en esa fiesta, y eso la hacía sentir un poco incómoda, ya que sentía varias miradas sobre ella, y sobre Syaoran.
Mientras tanto, Tomoyo se alejó un poco del amontonamiento de gente, junto con Eriol, para tomar un poco de aire fresco y evadir las miradas de Elizabeth y Eriol Hiraguizawa padre. Más allá de su sofocación, su rostro mostraba preocupación, la cual era adicional a la que tenía por el estado de Eriol.
- ¿Ocurre algo Tommy? – preguntó su acompañante al verla sumida en sus pensamientos. – Te juro que si es por mi, ya me encuentro de maravillas. – Ambos rieron, pero Tomoyo ensombreció su semblante al instante. Dudó si contarle a Eriol lo que había ocurrido en el instituto.
- Eriol… no se si debo contarte esto, pero es una situación que me supera. – Eriol la miró prestándole atención, y ambos estuvieron en silencio unos minutos en los que pasó un grupo de gente al lado de ellos.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó Eriol con preocupación. - ¿Te pasó algo?
- No soy yo, es Sakura.
- ¿Qué le ocurrió a Sakura? – Eriol miró detrás del hombro de Tomoyo, y vio a Sakura hablando amenamente con Kerberos y Syaoran.
- Ayer en la tarde, entró en su habitación y alguien le dejó una bolsa de cocaína dentro de una caja para joyas, con una nota… que decía algo así como "para recordar viejos tiempos" – La joven apretó los puños. – Eriol tenemos que averiguar quién fue, ¿entiendes? Y eres el único que la puede ayudar.
- ¿Por qué yo? – Preguntó el chico sorprendido. Sabía que podía dar una mano, pero no que sería el único que podría ayudar a Sakura.
- Porque sabes uno por uno de la gente que se droga en este instituto y quienes pueden conseguir mercadería tan fina para hacer "una broma". – Eriol clavó sus ojos zafiros en los de Tomoyo.
- No lo se Tommy… hace tiempo que no tengo contactos…
- ¡Eriol, es por Sakura!
- Lo se, lo se, pero… tengo que volver a meterme en eso para poder sacar información aunque…
- ¿Se te ocurre quién pudo haber sido? – Preguntó Tomoyo sorprendida. Eriol le hizo un gesto para que lo dejara pensar.
Eriol meditó unos segundos en silencio, los cuales pareció deducir una respuesta, pero Tomoyo no se atrevió a interrumpir sus pensamientos.
La mente de Eriol estaba alejada de la realidad, se encontraba hace unos meses atrás, cuando Syaoran le había hablado de Yukiko Makoto y la amenaza que ésta le había hecho a él, sobre Sakura.
La pareja apenas notó el momento en el cual Sakura se acercó con Syaoran hacia dónde ellos estaban.
- ¿Ocurre algo? – Preguntó Sakura con una sonrisa. – Parecen bastante amargados, y hasta dónde yo se esto es una fiesta.
- ¿Dónde está Kero? – Preguntó Tomoyo intentando desviar la mirada penetrante de Sakura sobre Eriol.
- Fue en busca de un poco de champagne para Syaoran, tú y yo… Eriol no está capacitado para tomar.
- Tampoco para hablar, por lo que veo. – Se burló Syaoran, haciendo que Eriol prestara atención a los recién llegados por primera vez.
- Syaoran… debemos hablar. – Dijo Eriol cortantemente. – Ahora, si no les importa, vamos al despacho de mi padre.
Sakura iba a protestar, pero Eriol tomó rápidamente a Syaoran del brazo y lo llevó al despacho, dónde cerró la puerta tras ellos sin dejar entrar a nadie más, dejando a Sakura bastante sorprendida y molesta.
- ¿Qué se trae tu novio entre manos Tommy? - Preguntó Sakura con los ojos entrecerrados. Su amiga simplemente se limitó a cruzarse de brazos.
Mientras tanto, Eriol daba vueltas alrededor del escritorio caoba del despacho de su padre. Syaoran se sentó en uno de los sillones y no le quitó los ojos de encima, suponía que para llevárselo así de una fiesta, debería ser una situación importante.
- Sakura está en peligro. – Dijo Eriol secamente. Syaoran alzó una ceja y lo miró burlonamente.
- ¡Pensé q se te había pasado la borrachera!
- ¡No estoy borracho idiota! – Gritó Eriol haciendo que Syaoran borrara su sonrisa. – Ayer Sakura recibió una bolsa de cocaína en una caja, al parecer con una nota sospechosa. ¿Quién estaría interesado en hacerle eso? ¿Tienes alguna respuesta?
- ¿Eh? Ella no me dijo nada…
- Me acabo de enterar por Tomoyo, estaba bastante preocupada porque no sabía como digerir la situación, pero me parece que no me contó todo… creo que hay algo más. De todos modos sabes quién se me ha venido a la cabeza…
- No, no se me ocurre quién…
- ¡Yukiko! – Exclamó Eriol fulminando a Syaoran con la mirada. – ¿Acaso pensaste que se quedaría de brazos cruzados después de la amenaza que te hizo?
- ¿Yukiko? Está bien que es medio loca pero… ¿drogas? – Eriol miró a Syaoran exasperado.
- ¡Yukiko estuvo en drogas y cosas peores! Sakura no es la única "niña mal" del instituto Syaoran. – El castaño suspiró y cerró los ojos, Eriol estaba en lo cierto, Yukiko no tenía límites, era capaz de eso y más. – ¿O acaso olvidaste que Yukiko intentó matarla?
- No, no lo he olvidado.
- ¡¿Qué Yukiko que?
Los dos amigos giraron hacia la puerta en el mismo segundo en el que escucharon la voz femenina hablar. ¿Cuándo había oído Sakura?
Tomoyo estaba pálida a su lado, sin decir ni una palabra, al parecer había escuchado exactamente lo mismo.
Sakura los miró anonada a los dos, y apuntó a Syaoran acusadoramente con el dedo, mientras se acercaba a paso lento hacia dónde él estaba parado.
- ¿Es verdad? ¿Yukiko intentó matarme? – Preguntó Sakura histérica. - ¡¿Y tu lo sabías? ¿¡y no dijiste nada?
- Sakura, espera… - pidió Syaoran, pero Sakura exhaló aire para mantener la cordura.
- ¡Se supone que me amas ¿y no me has dicho que Yukiko intentó matarme? Explícame Syaoran, porque no lo entiendo… ¿tan poco valgo para ti?
- Sakura, escúchalo… - pidió Eriol tomándose la sien con los dedos de la mano, el efecto del analgésico se estaba esfumando.
- ¿Qué demonios ocurre? ¡No entiendo nada y resulta que lo que no entiendo tiene que ver conmigo! – Exclamó Sakura. - ¿Por qué no dijiste nada de lo de Yukiko? ¡¿Por qué Syaoran? – Gritó Sakura, pero él solo se mantuvo con la cabeza gacha. - ¡Respóndeme maldita sea!
- ¡Yukiko intentó matarte!, ¿entiendes? – Gritó Syaoran con lágrimas en los ojos, enmudeciendo la furia de Sakura.
- ¿Por qué nunca me contaste? ¿Por qué me ocultaste que…? – Pero Syaoran no la dejó terminar.
- ¡Porque me amenazó con hacerte algo peor Sakura! ¿Y crees que me lo podría perdonar? – Sakura se quedó sin palabras ante la confesión de Syaoran. – Está loca, no tiene límites. Después de lo de las pastillas, me dijo que eso no era nada comparado con lo que podía hacerte, y… tuve miedo, así que preferí callar.
- Syaoran… debiste habérmelo dicho, por Dios, ¡entonces fue ella quien puso la cocaína en mi cama!
-Seguramente para molestarte…
- ¿Molestarme? Maldita sea, ya tengo suficiente con un psicópata pisándome los talones como para tener una lo ca que quiere hacerme la vida imposible.
- ¿De quien hablas? – Preguntaron Eriol y Syaoran al unísono.
- ¡Son formas de decir! – Exclamó Sakura sonrojándose.
Syaoran se la dejó pasar, pero supo que se le había escapado algo que no le había contado, y sin saber porqué, lo primero que se le vino a la mente fue aquel infeliz que le arruinó la vida a su novia, a quién no conocía, pero odiaba con toda su alma, y si tuviera la oportunidad de tenerlo enfrente y matarlo, lo haría sin dudar.
La puerta del despacho se abrió lentamente, y Elizabeth Hiraguizawa entró con todo su esplendor y elegancia dentro del mismo; miró a los cuatro jóvenes con interés, sobre todo a su hijo Eriol.
- Me gustaría saber que están haciendo los cuatro aquí escondidos, dentro de poco se cortará el pastel, y Eriol… creo que te corresponde dar la introducción, en honor a tu padre. – Eriol puso los ojos en blanco. – Te puede acompañar la señorita Daidougi si es así tu voluntad…
- Enseguida voy madre… - Respondió Eriol.
Los cuatro salieron del despacho, Sakura aún estaba contrariada, ¿será que Yukiko podía odiarla tanto? Lo que había pasado con su hermana no había sido tan grave como para desearle la muerte.
En el salón principal, dónde estaban todos los invitados, Eriol se subió a una tarima con un micrófono, acompañado de Tomoyo a quién le tomó la mano suavemente, y pidió la atención de los que se encontraban allí, incluidos Kero, Sakura y Syaoran.
- Buenas noches a todos, espero que estén disfrutando de una buena velada. – Sakura notó los nervios floreciendo en el tono de voz de Eriol, y miró a su padre, quién lo miraba seriamente, a través de sus anteojos cristalinos con los ojos azules penetrantes. – Hoy es el aniversario quincuagésimo quinto de mi padre, por algo están aquí, ¿verdad? – risas se escucharon en el salón, el semblante de Eriol Hiraguizawa padre se iba ensombreciendo de a poco. – Bueno, hoy me toca dar el discurso a mí, como su hijo, y no puedo más que darle palabras de agradecimiento a mi padre, y decirle que si bien tenemos nuestras diferencias, como todos los padres e hijos, estoy muy agradecido por su comprensión y su compañía en cada momento de mi vida, sobre todo por sus grandes consejos y por ser un padre excepcional, nadie me entiende como él, y si no fuera por él yo no estaría aquí, parado, enfrente de todos ustedes, así que los invito a levantar la copa y brindar por el cumpleaños de Eriol Hiraguizawa. – Eriol clavó su mirada fría y penetrante, idéntica a la mirada de su progenitor, en los ojos del cumpleañero. – Feliz cumpleaños, padre. – Le dio un sorbo a su copa y bajó rápidamente los escalones de la pequeña tarima para desaparecer entre la multitud, no se quedó a escuchar las falsas palabras de agradecimiento de su padre, tan falsas como las que él había pronunciado segundos atrás.
Tomoyo lo siguió rápidamente, sin soltarle la mano, al parecer él no había notado que no se la había soltado en toda la noche.
Llegaron al jardín y se sentaron uno enfrente del otro en un banco de granito tallado, enfrente de una fuente, y Eriol rompió a llorar.
- Eriol… ¿Qué ocurre? – Preguntó Tomoyo preocupada, acariciándole el cabello azabache que caía de forma desprolija sobre su rostro.
- Estoy cansado Tommy, estoy cansado de mi padre, de mi madre, de las falsedades que rodean nuestra familia, de su constante comparación con Eliot, con sus reproches, con todo…
- Está bien, a veces uno tiene que desahogarse, no puedes hacerte siempre el fuerte y el despreocupado. – él la miró con vergüenza, por las lágrimas que caían sin cesar de sus ojos azules. – Siempre supe que algo pasaba, pero nunca me animé a preguntarte que era… es decir, si, la muerte de tu hermano fue algo… no se como decirlo, algo duro, pero…
- Explícaselo a mis padres. – Eriol agachó la mirada y entrelazó sus manos. – Eliot siempre fue lo que yo no fui, cuando éramos pequeños teníamos habitaciones separadas, y la de él siempre estaba ordenada, impecable, como si nadie durmiera ahí, pero la mía era un desastre. Si bien mis notas no eran desastrosas, solía aprobar las materias con notas como seis, siete, como mucho un ocho, mientras que Eliot tenía diez, como poco un nueve. Mi padre solía decir que iba a ser el futuro líder del imperio Hiraguizawa, pero en aquel entonces no me importaba, porque yo nunca quise eso, nunca quise ser un esclavo de mi familia, y al parecer Eliot tampoco, pero él nunca lo manifestó.
- Continúa…
- Siempre que me mandaba una travesura, él me apoyaba y me cubría frente a mis padres, porque él era intocable. – Eriol volvió a agachar la mirada. – Yo también lo era, éramos los hijos mas mimados del mundo, y si no lo éramos estábamos en camino de serlo, pero nunca llegué a conocer los pensamientos reales de mi hermano.
Los ojos de Eriol se clavaron en la fuente que tenía enfrente de sus ojos, y su mente viajó cinco años atrás, enfrente de esa misma fuente.
Los dos Hermanos Hiraguizawa se encontraban sentados, tirando piedras en la fuente tallada que tenían en el jardín trasero de la mansión. Eriol admiraba a su hermano, que, si bien no le llevaba mucho tiempo, era mayor que él.
- No me gusta que te juntes con esos amigos que tienes… parecen malos.
- No seas llorón Eriol, y ni se te ocurra contarle a papá. – Eliot miró duramente a su hermano.
- Pero las drogas son peligrosas… y temo por ti. – El mayor de los hermanos abrazó a su hermano menor por los hombros.
- No tienes que preocuparte por mi Eriol, ya soy grande, y se lo que hago. – Eriol miró fijamente a su hermano mayor. – Y sobre lo que viste, puedes irte olvidando, ya sabes…
- No le diré a papá… tampoco a mamá…
- Buen chico.
Luego, la mente de Eriol voló hacia unas semanas después de aquella extraña conversación que había mantenido con su hermano. Estaba jugando en el parque con un balón de fútbol, cuando su hermano fue hacia el sector de la pileta con unos amigos suyos, pero como eso era muy habitual en él, no le llamó la atención, porque Eliot tenía millones de amigos.
Luego de un rato más, en el que Eriol siguió con sus cosas, notó que no había nadie en la pileta, que estaba bastante alejada de dónde él se encontraba.
Caminó hacia allá, porque vio un destello dorado en la pileta, y al llegar vio que se trataba del reloj de Eliot, que había flotado en la superficie y el brillo del sol, en lo alto, lo hacía brillar. Pero cuando sus ojos notaron lo que había en el fondo de la pileta, se puso blanco como un papel y lo único que pudo hacer fue gritar.
- Oh por Dios Eriol… ¿y como se cayó? ¿lo tiraron? ¿se ahogó lo golpearon? - Preguntó Tomoyo compungida.
- Lo golpearon antes de caer, y por eso murió ahogado. – Susurró Eriol. – Eran tipos con los que Eliot tenía problemas con deudas por droga, algo así me había dicho unos días antes…
- ¿Tus padres saben?
- Prometí nunca decir nada, según el informe forense, Eliot se golpeó jugando, cayó en la pileta, y fue un incidente lamentable que muriera ahogado.
- Es terrible…
- Así que mi padre me odia por vivir, y hubiera deseado que Eliot esté en mi lugar, seguramente se pregunta noche tras noche ¿porque Eriol si y Eliot no?
- No digas eso…
- Es así Tomoyo…
Sakura y Syaoran se retiraron de la fiesta, junto con Kero, apenas Hiraguizawa padre terminó de dar su discurso de agradecimiento por el discurso de su hijo.
Llegaron a la puerta del establecimiento y entraron, Kero siguió de largo ya que era fin de semana y lo esperaban en su casa, a diferencia de Sakura y Syaoran.
Como ambos estaban bastante cansados, decidieron irse cada uno a su habitación, así que se despidieron con un beso prolongado y Sakura subió para el lado derecho mientras que Syaoran del lado izquierdo a sus respectivas habitaciones.
Al entrar a su habitación, Sakura se encontró con Rika quién, lejos de estar durmiendo, tenía un semblante preocupado en el rostro. Sakura le preguntó que le ocurría, pero Rika pareció pensarlo antes de darle una respuesta; se mordió el labio nerviosamente y desvió la mirada hacia la pared. Sakura realmente se preocupó.
- ¿Dónde está Chiharu? – Rika agachó la mirada ante la pregunta de su amiga, y decidió contarle todo lo que había ocurrido.
OoOoOoOoOoO
Los invitados se habían retirado de la mansión Hiraguizawa, o al menos la gran mayoría de ellos, quedaban algunos, los mas allegados a la familia, y Tomoyo junto con Eriol, quién había empezado a tomar Whiskey nuevamente, luego de la confesión que le había hecho a Tomoyo.
- Eriol, ¿puedes dejar de tomar? – El chico miró a su novia burlonamente.
- No seas aguafiestas Tommy…
No es un chiste. – Él borró la sonrisa que adornaba su rostro. – Suficiente tuvimos con tu espectáculo de hoy, deberías agradecer que tus padres no se dieron cuenta…
- Es verdad… supongo que si hubieran visto mi estado patético, hubieran inventado cualquier excusa para tenerme como el hijo descarriado mientras ellos son los pobres padres que no saben que hacer con la oveja negra de la familia…
- ¿No te das cuenta que tu mismo estás buscando esa situación? Serás rechazado por ellos en la medida que sigas comportándote así…
- No. – Respondió imperativamente, apoyando bruscamente el vaso en la mesa que tenían al lado de dónde estaban parados. – Ellos lo harían igual, porque no soy Eliot.
- No tienes porque ser como tu hermano. – El chico la miró fijamente. – Ellos no saben tratarte, y tú solo empeoras las cosas.
- Tommy…
- No, déjame terminar… - Tomoyo levantó la mirada y clavó sus ojos amatistas en los azules de Eriol, y con toda la fuerza que pudo, sacó su determinación a flote, evitando que se notara algún signo de debilidad. – Hasta que no cambies tu forma de ser y madures, creo que no llegaremos a ningún lado, siempre será igual, y estoy cansada de volver siempre a la misma historia.
- ¿Qué quieres decir? – La voz de Eriol pareció romperse con esa pregunta.
- Quiero decir que quiero cortar por lo sano. – Sentenció Tomoyo. – Me quedé hasta este momento para que no estuvieras solo y tuvieras un soporte, se que lo que pasa con tu familia no es fácil, pero tampoco lo es para mí al ver como te destruyes. – Los ojos de Tomoyo se cristalizaron, pero no dejó que su voz se cortara. - ¿Recuerdas cuando te pedí que dejaras la cocaína? Me siento exactamente igual, pero esta vez con el alcohol. No quiero pasar por lo mismo, no quiero volver atrás, quiero ir para adelante, pero creo que no tenemos los mismos deseos.
- Te amo…
- Lo se Eriol, yo también te amo, y no tienes idea cuanto. – Eriol apretó los puños. – ¡Dios sabe cuanto te amo! Pero no puedo sacrificarme al lado tuyo si no pretendes cambiar, no tenemos quince años Eriol, dentro de poco seremos mayores de edad, y te sigues comportando como un chiquilín. Ya es hora de que enfrentes tus problemas y los resuelvas de una forma madura y no escondiéndote detrás de unas copas de whiskey.
Tomoyo se acercó lentamente y le dio un beso en la mejilla a Eriol, quién no podía levantar la mirada, ya que bajo ningún motivo dejaría que Tomoyo lo viera llorar, ni derramar una lágrima, él no era tan débil.
- Siempre estaré contigo, cuando necesites algo, sabes que es a la primera a quién podrás recurrir sin que te pida algo a cambio. Si el destino quiere, y estás dispuesto a madurar, en un futuro volveremos a estar juntos, pero creo que hoy no es el momento.
Y sin decir ni una palabra más, Tomoyo dejó a Eriol sumido en sus pensamientos y en las palabras de su, ahora, ex novia, resonando en su cabeza, y haciendo un eco mortalmente doloroso en el fondo de su corazón. Pero sin imaginar, o a lo mejor suponiéndolo, que Tomoyo entraría en su limusina y rompería a llorar desaforadamente, con el corazón destrozado por haber hecho lo que acababa de hacer y preguntándose si había hecho lo correcto al dejar a Eriol sólo para que enfrentara sus problemas.
"Es lo mejor, de otra manera nunca cambiaría…"
- Al instituto por favor.
El auto de la familia Daidougi desapareció de la vista entre las oscuras calles de Tomoeda de regreso al instituto, ya que no quería estar en su casa, prefería la compañía de sus amigas y no la de diez mil mucamas alrededor de ella.
OoOoOoOoOoOoO
Sakura salió corriendo de su habitación, ¿Cómo Chiharu podía ser tan idiota? Rika iba pisando sus talones, vestida con el pijama, ya que Sakura no le había dado tiempo de cambiarse, si alguien las veía estarían en graves problemas y no era una época en la cual se podían dar el lujo de cometer faltas que rozaran la expulsión, aunque si bien a Rika no le afectaba mucho, ya que tenía un legajo impecable, pero Sakura se estaba sentenciando sola.
- Sakura, ¡Te pueden expulsar!
- ¡Rika no seas idiota! – Gritó Sakura, quién no se había quitado el vestido con el que había ido a la fiesta, sólo había pensado en abrir el cajón de su escritorio, dónde guardaba… aquella pistola. - ¿Sabes que peligro corre Chiharu?
- ¿Por qué no le avisamos a Takashi? – Preguntó Rika intentando seguirle el paso a su amiga.
- Porque perderíamos tiempo, y Takashi no hay mucho que pueda hacer.
- ¿Qué llevas en la cintura Sak? – Preguntó asustada la castaña.
- Nada Rika… no llevo nada…
Sakura bajó las escaleras a toda velocidad, tomando la precaución de ser sigilosa para que nadie la descubriera. Se quitó los tacos y caminó descalza para no hacer ruido. Ambas cruzaron el hall y fueron hacia la puerta trasera, que llevaba al parque y al gimnasio, dónde según Rika estaría Chiharu, aún resonaban las palabras dichas por ella a Sakura.
"Es… es Chiharu la que me preocupa, me pidió que no dijera nada, sobre todo a ti, porque te oponías rotundamente, pero dijo que era más fuerte que ella, que era encantador, y estaba perdidamente enamorada de él.
Me contó que quedó en encontrarse con el profesor de gimnasia en uno de los gimnasios que están cruzando la cancha de futbol, que él le había propuesto una cita, y se encontrarían ahí, pero eso fue aproximadamente a eso de las ocho de la noche, cuando salió del cuarto, y ahora van a ser las dos de la madrugada y aún no ha regresado."
Cruzaron el parque a toda velocidad, y al llegar al gimnasio principal Sakura se apoyó contra la puerta para poder oír si había alguien adentro, pero transcurridos unos cinco minutos, le hizo un gesto negativo con la cabeza a Rika.
Sakura entró precipitadamente al gimnasio, pero como supuso, no había nadie. Chasqueó la lengua, ¿dónde diablos podrían estar?
- ¿Y si están en el vestuario de la pileta? – Preguntó Rika, intentando sacar conclusiones… conclusiones que a Sakura le iluminaron la mente.
Sakura abrió los ojos como platos y asintió, corrieron hacia el lado trasero del gimnasio y rápidamente se dirigieron hacia la puerta de entrada al sector de la pileta, pero estaba con llaves.
- ¡Maldición! – Exclamó Rika dando una patada al suelo.
- Las llaves no son un problema.
Sakura sonrió torcidamente, y se sacó una horquilla que tenía en el cabello, la cual desmoldó y le dio una forma bastante extraña. Al introducirla en la cerradura, luego de unos minutos de silencio y constante manejo de la llave – horquilla, se escuchó un leve "clank" y la puerta se abrió como por arte de magia. Sakura sonrió satisfecha por sus logros y ambas amigas entraron al sector de las piletas.
Cruzaron las dos piletas por el costado, a lo largo, y bajaron unas escaleras bastante cortas, las cuales iban hacia los vestuarios que estaban en un nivel inferior al nivel de las piletas.
Al pasar las puertas vaivén, que dividían el oscuro pasillo de los vestuarios, ambas se detuvieron en seco ante la imagen de los hechos que ocurrían frente a sus ojos. Sakura contempló con horror como Chiharu, al borde de la inconciencia, se tambaleaba entre los brazos de Henry Terrada, quien sin mucha delicadeza, prácticamente la arrastraba hacia uno de los compartimientos de las duchas.
- ¡Suelta a Chiharu! – Exclamó Rika, con la voz temblorosa, haciendo que el hombre se detuviera en seco, algo sorprendido, y girara lentamente hasta encontrarse con las dos chicas, las cuales estaban totalmente desprotegidas.
Sakura miró estupefacta a Rika, ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Acaso no se daba cuenta de la situación de desventaja en la que se encontraban? Que idiota era Rika, o al menos eso pensó durante el segundo en el que Henry se recuperaba del susto y sonreía de una manera que a Sakura le pareció macabra, y le trajo recuerdos a su mente que bloquearon momentáneamente su raciocinio.
- No me hagas daño, por favor.
- Ya linda, si te callas prometo no hacerte daño.
- No quiero…
- La pasarás bien, ya verás.
- Por favor no… no… ¡no! ¡Mama! ¡Mama!
Sakura se repuso rápidamente, evitando romper a llorar, sacándose de la cabeza esa sensación de desolación, y tomando valor, ya que al fin había conseguido lo que tanto había anhelado: enfrentarse a él y hacerle pagar el haberle arruinado la vida.
- Rika, corre y avísale a quién te encuentres en el camino, ¡no importa si tienes que gritar desesperadamente en medio de la noche! ¡Corre! – exclamó Sakura sorpresivamente, pero Rika no se tomó mucho tiempo en meditarlo, así que antes de que él pudiera reaccionar con rapidez, Rika se había escurrido por la única salida de los vestuarios y si Dios la ayudaba, llegaría lo antes posible con ayuda para poder salvar a Chiharu y a Sakura.
Pero todo fue muy confuso, Henry sacó un arma y disparó hacia dónde segundos antes había estado Rika, pero afortunadamente había podido escapar, aunque a Sakura no le pasó desapercibido que había sangrado antes de poder salir de los vestuarios, y después de mucho tiempo, tal vez años, no lo sabía muy bien ya que no recordaba la última vez que lo había hecho, decidió rezar.
Tembló, los ojos de ese hombre eran ámbares, tan fríos y aterrorizantes como lo recordaba, y de pronto sintió como si volviera a tener once años otra vez, y una sola palabra le vino a la mente "mamá". Apretó los dientes y sintió como los ojos se le humedecían, estaba frente a él y sentía la sangre acumularse en su cabeza, la rabia fluir por sus venas y la sed de venganza quemándole la garganta, pero ¿Qué ganaría con eso? Su madre no regresaría de dónde él la había mandado, y pensar que había vivido tantos años emperrada con encontrarlo y matarlo, si, matarlo; lo había asesinado en su mente de todas las maneras posibles, lo había torturado y había gozado con solo pensar en una muerte lenta y dolorosa para él.
- ¡¿Quién demonios eres? ¿Cómo hiciste para entrar al colegio? ¡¿Viniste por mí? – Preguntó Sakura una vez que pudo hablar. Él sonrió irónicamente y tiró a Chiharu al suelo, quien lanzó un gemido de dolor, y se acercó lentamente hacia Sakura, sin quitarle los ojos de encima. Ella sintió temblar su cuerpo a medida que los pasos de ese hombre se iban acercando hacia dónde ella se encontraba.
- ¿Crees que alrededor tuyo gira el mundo querida Sakura? – Su voz sonaba fría, cortante, tal cual la recordaba en cada una de sus pesadillas. – Vine a vengarme, y así como lo hice con Takedo, puedo hacerlo contigo. – Sonrió enfermamente, pero Sakura solo sintió rabia creciendo en su interior.
- ¿Vengarte? – Preguntó irónicamente. - ¡¿No te bastó con arruinarme la vida? ¿No te bastó con degollar a mi madre?
- ¿Piensas que siento remordimiento? No, no lo siento. Ni siquiera recuerdo a tu madre. ¿Dices que la degollé? De tu cuerpo si me acuerdo, no todos los días uno se puede follar a una niña virgen...
- ¡Enfermo hijo de puta! – Sakura apretó los puños, pensando en el arma que tenía debajo del vestido, en como sacarla, apuntarle, dispararle y salir ilesa del asunto, aunque eso último lo veía bastante lejano.
El hombre se acercó, y Sakura puso la mano sobre el revolver, para sacarlo ante cualquier caso. Si iba a morir, lo arrastraría con él. La tomó del mentón y la observó con sus ojos ámbares inexpresivos, o quizás tan llenos de maldad que parecían inexpresivos por la inhumanidad que irradiaban ante los ojos de Sakura.
- Eres hermosa Sakura, realmente hermosa, los años te han favorecido, sinceramente no me arrepiento de ser el primero. – Sakura torció la cara con un gesto de asco, y él la tomó con fuerza de las muñecas. – oh vamos, no vas a hacerte la difícil conmigo ahora, ya que no me dejaste disfrutar de tu amiga, al menos déjame pasarla bien contigo.
- ¡Basta! – Las lágrimas corrieron por su rostro, dejándola débil y a su merced.
- Oh pequeña Sakura, ¿creíste que ahora sería distinto? ¿Qué podrías contra mí? – Henry sacó de la cintura de Sakura el arma que esta escondía, tirándola hacia un costado. – Es exactamente igual. – Sakura abrió los ojos ante la sorpresa. – La única diferencia es que antes pasó por el azar, pero supongo que Takedo te habrá puesto al tanto… si, por eso lo maté. – Las manos de Sakura comenzaron a transpirar a medida que el hombre iba intensificando la fuerza con la que amarraba sus manos. – pero esta vez, vine para vengarme, ¡por tu culpa tuve que pasar los últimos años de mi vida exiliado en Hong Kong! Si tu padre no hubiera movido toda su influencia para atraparnos… nunca imaginé que serías hija de alguien tan poderoso… ¡tuve que cambiar mi identidad! ¿comprendes eso?
- No puedo creerlo. – repentinamente Sakura sintió que el coraje regresaba a ella. - ¡Te quieres vengar por eso! ¿yo que tendría que hacer entonces? Despedazarte miembro por miembro, porque no me alcanzaría con degollarte como lo has hecho con mi madre.
- No tengo el placer de recordar a tu madre… - Sakura sintió un impulso de rabia y le escupió en la cara, provocando que este la tomara con fuerza del cuello y la golpeara de espaldas contra la pared. – Cuidado Sakura, que estás sola, tu amiguita no va a llegar muy lejos, y tú estás a mi merced. – Sakura rió irónicamente, casi de manera sombría.
- ¿Y crees que eso me importa? Lo único que quiero es que te coman los gusanos en dónde tu cuerpo se pudra, mientras estás vivo y no puedes hacer nada para evitarlo.
- ¿Y como piensas lograr eso?
La mano de Terrada subió por la pierna de Sakura y esta forcejeó para liberarse, pero fue en vano, ya que él ejercía fuerza sobre ella, pero en el descuido de acariciar su pierna, libró uno de sus brazos, por lo cual se empujó de la pared y, al lograr separarse un poco de él, le dio una fuerte patada en su zona baja. Él se arrodillo del dolor, y Sakura aprovechó para correr hacia dónde estaba el arma, pero no llegó muy lejos, ya que él estiró la pierna haciendo que Sakura trastabillara y cayera de fauces al suelo.
- Bien Sakura, creo que te gusta jugar rudo. – La tomó de los cabellos y la arrastró hacia dónde estaba Chiharu, en un costado, en el borde de una de las duchas. La golpeó brutalmente contra la pared, haciendo que le sangrara la nariz y un hilo de sangre se escurriera de su labio inferior.
Sakura lagrimeó, tenía miedo, pero no miedo de morir, ni de que le ocurriera algo, tenía miedo de morir sin poder llevarse al maldito con ella. El odio que manifestaba era mínimo a comparación del que podía sentir dentro de ella.
Henry no hacía más que sonreír de una manera que a Sakura le pareció macabra, y que recordaba tan bien como si fuera ayer que había ocurrido aquello que no la dejaba dormir por las noches.
Sakura sintió que el aire escaseaba en sus pulmones cuando él apretó su cuello con fuerza, ahogándola. Intentó tomar aire, pero solo logró hacer un ruido estrangulado. Bruscamente, él le soltó el cuello, y Sakura dio una fuerte bocanada de aire para volver a estabilizar su respiración y sintió como el oxígeno hacía que su cerebro dejara de estar en blanco. Pero en ese instante, Henry rompió bruscamente el vestido que llevaba Sakura, haciéndole un tajo desde el pliegue inferior de la prenda hacia la altura de las caderas con una navaja. Luego subió la navaja hasta situarla debajo de la yugular de Sakura, a quién se le agitó la respiración.
- Mmm… si, lo recuerdo, lo recuerdo tan bien, así tenías la respiración el día que te violé, aunque no recuerdo que fuera tan sensual como en este momento. – Sakura comenzó a llorar con fuerza, ¿era necesario que la torturara de esa manera? ¿Qué había hecho en su vida para merecer algo así? Su cuerpo comenzó a temblar. Él presionó la navaja contra su piel, haciéndole una pequeña cortadura de la cual salió un fino recorrido de sangre. – Escapé una vez de un hombre tan poderoso como tu padre, puedo hacerlo dos veces.
- No va a ser mi padre el que te atrape, voy a ser yo la que te mate. – Susurró Sakura con los dientes apretados.
Intentó forcejear, pero él la tenía aplastada contra el suelo, imposibilitada de cualquier tipo de movimiento. La sonrisa retorcida y enferma con la que él la miraba, le daba un miedo casi incontrolable a Sakura, sobre todo porque la peor de sus pesadillas se estaba convirtiendo en realidad. Incluso por un segundo intentó pensar que era un sueño, que había llegado de la fiesta del padre de Eriol y ahora estaba durmiendo cómodamente en su cama, y esto era solo una de las cuantas pesadillas que solía tener. Se lamentó no haber ido con la directora del instituto, o con su hermano, y decirle lo que había descubierto. Odió no contarle a Syaoran lo que estaba ocurriendo, odió tener esa necesidad de arreglar las cosas por su propia cuenta, porque se dio cuenta que no todas las cosas podía resolverlas sola.
Por su inconciencia, no solo Chiharu podía haber sido víctima de una violación o haber terminado muerta, sino que el disparo que Henry le había dado a Rika pudo haberla herido de muerte, y todo sería culpa de ella.
Cerró los ojos y sintió la tibieza de la sangre que salía de sus heridas, del cuello, de la boca y de la nariz, sintió el contraste del suelo duro y rasposo con el frío del agua, producto de las duchas de los vestuarios, que mojaba el suelo dónde ella estaba atrapada bajo el peso de Terrada.
- Veo que no me lo harás fácil muñeca… - Las manos de él intentaron deshacerse de las bragas de Sakura y su mente se puso totalmente en blanco, reviviendo los sucesos que habían ocurrido años atrás, y no pudo ser conciente de nada más, a pesar de que sus ojos seguían abiertos, mirando el techo gris de cemento sin terminar, del que estaba hecho el sector de los vestuarios.
De repente, la mente de Sakura volvió a reaccionar, esforzándose por concentrarse en dónde estaba e intentando identificar de quién era ese rostro pálido que la miraba con preocupación, golpeándole en las mejillas con insistencia, que la miraba con lágrimas en los ojos…
- ¡Sakura, reacciona!
Esa voz de soprano, la cual conocía tan bien, era de Tomoyo, pero ella no podía salir del bloqueo mental que tenía. ¿Qué había ocurrido? ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Dónde estaba aquel infeliz?
Miró sus manos, y notó que estaban llenas de tierra, agua y sangre, por lo que dedujo que no había sido una pesadilla.
Tomoyo volvió a darle una bofetada, que hizo que su mente se despabilara y pestañeara varias veces seguidas, consecuencia de que su mente intentara recompilar los sucesos que estaban ocurriendo, escuchaba ruidos de agua, golpes, gemidos de dolor e insultos.
- ¡Sakura! ¡Reacciona por favor! – Exclamó Tomoyo sacudiéndola con fuerza.
- ¿Qué… … … que…? – Susurró.
Miró a Tomoyo, que la abrazaba con fuerza, llorando contra su hombro, y por detrás de ella, detrás de la cortina de plástico, pudo distinguir a dos personas revolcándose en el piso.
Se dio cuenta que estaba dentro de uno de los duchadores, que su vestido estaba completamente mojado, al igual que su cabello, y aún el agua se deslizaba por su piel.
Rápidamente comprendió todo, Rika lo había logrado, había encontrado a Tomoyo y la habían salvado, y que del otro lado de la cortina, habían dos personas peleando, y una de ellas era Henry Terrada, y la otra… la otra no la reconocía, pero no dudó quién era al distinguir el color de su cabello.
- ¡Syaoran! – Gritó.
- ¡No vayas Sakura!
Pero la castaña no hizo caso a su mejor amiga, se levantó como pudo, haciendo un esfuerzo bastante importante para su situación, y corrió las cortinas que no le dejaban ver con claridad.
- ¡Syaoran!
Contempló con horror como Syaoran estaba golpeado, al igual que Henry, y ambos tenían una pelea bastante amena, cuerpo a cuerpo. Syaoran tenía los brazos en posición de defensa, él había estudiado artes marciales hasta dónde sabía, y podía pelear muy bien, pero cometió un error garrafal, que fue el desviar la mirada hacia Sakura, quién había gritado su nombre. En ese segundo, ocurrieron muchas cosas a la vez, Henry arremetió contra Syaoran, pero esta vez, con su navaja extendida, ya que la distracción del chico le había dado el tiempo suficiente para poder hacerlo, pero Sakura, a su vez, visualizó su arma, tirada en un rincón, cerca de los bancos de madera apoyados contra la pared, y corrió hacia ella. Entonces se escuchó un grito, el ruido de un disparo, y dos cuerpos cayeron sobre un charco de agua que se había formado en el suelo.
Buenas! :p
Espero que después de tanto tiempo, haya alguien que se digne a leer este fic :p aunque no tardé tanto como las otras veces, ya que el fic estaba recién en la página dos (gracias a Dios) xD porque hubieron situaciones peores u.u
En fin, espero que les haya gustado el capítulo, ya que es el más largo que he escrito hasta el momento, y creo que uno de los concluyentes (si se nota), ya que ha ocurrido los que muchos esperabamos desde el principio del fic :p
¿Que opinan? ¿Les gustó? Espero sus opiniones por favor, ya que son los que me ayudan a mejorar cada día mi forma de escribir.
Como se darán cuenta, no le falta mucho para terminar a este LAAARGO fic, aproximadamente unos cuatro capítulos, en los que se concluirá todo :p o al menos eso estimo que falte jeje.
Ahora, un análisis... Como verán, Tomoyo ha tomado una medida drástica frente a Eriol, y es que por un lado tiene razón, porque Eriol si bien sufre bastante ese "Desplazo" por parte de sus padres, se refugia en excusas para justificar sus acciones, y Tomoyo quiere que deje de ser tan pendejo para madurar de una buena vez :p Y cree que con eso lo logrará ¿uds que creen?
Por otro lado, Sakura, al fin se enfrentó a aquél, y... ¿que pasó? Quiero conclusiones jejeje. En el capítulo que viene, la última escena entre Terrada y Sakura quedará saldada, y se aclararán un montón de cosas (o al menos eso espero).
En fin, agradezo a todos por sus reviews, realmente los valoro muchísimo, son los que me ayudan a seguir con este fic y a mejorar cada día para poder brindarles una mejor calidad al momento de redactar. ¡Muchísimas gracias! Son lo más.
Espero sus comentarios y opinione sobre el nuevo capítulo, ah, y también agradezco a "Simple Plan" con su canción "Perfect" por haberme inspirado para la parte de Eriol. Y a Evanescence para inspirarme con Sakura y a "Kanye West" por haber hecho un remake increíble de la canción "Stronger", bastante inspiradora también. Jajajaja. En fin...
Gracias por leer!
Y disculpen que no les dejo adelanto, pero no he escrito ni una línea del nuevo capítulo :( apenas terminé con este y lo quise subir para no hacerlos esperar más. Intentaré subir el siguiente lo antes posible.
