La manía de Albus por morderse las uñas en clase
Albus tiene una de las peores manías que una persona pueda tener, en tu opinión, y es morderse las uñas. Aparte de que te parece algo asqueroso, es antiestético. Queda fatal cuando tus uñas están mordidas, sobre todo en él, que solo lo hace con una mano. ¿Por qué? Pues porque solo lo hace mientras escribe en la clase de transformaciones. Esa asignatura se le atraganta desde segundo curso y aunque tú intentas ayudarlo, parece que tiene la cabeza más dura que el cemento. Además te pone muy nervioso. Porque precisamente en ese aula, os sentáis bastante apretados y mientras escribe y se muerde las uñas, no hace más que darte codazos. Tu letra se resiente y acabas teniendo que borrar y empezar de nuevo.
Estáis haciendo un ensayo sobre la transformación de objetos inanimados en animales medianos, tales como gatos, perros, etc. Acabas de borrar la palabra "transfiguración" debido a uno de los codazos de Albus. Sigues escribiendo, y cuando vas por el párrafo del tipo de objetos que se tienen que utilizar, vuelves a recibir otro codazo. Lo miras ceñudo.
- Para de una maldita vez, Albus – le refunfuñas.
- Vale, vale. No te pongas así, no hay para que.
Cuando por fin crees que va a dejar de hacerlo, sigues con lo tuyo; quieres terminar pronto porque tenéis entrenamiento de quidditch después. "Se gira la varita formando un círculo perfecto…" otro movimiento de tu pluma hace que la palabra "perfecto" sea de todo menos eso. Gruñes y ves como Albus se quita la mano de su boca y la pone encima de la mesa. Estas empezando a enfadarte cuando ves como escribe y su mano vuelve a elevarse poco a poco. Se la agarras y la pones de nuevo junto al pergamino.
- Joder, Scorp, que bruto eres.
- Pues para de una puta vez de morderte las uñas.
Seguís escribiendo. "Observe si el objeto comienza a respirar…" y vuelve a ocurrir. Cierras los ojos, porque estas empezando a perder la paciencia. Aprovechas una de las ventajas que tiene ser zurdo y con tu mano derecha agarras la de Albus. La pones encima de la suya impidiéndole que vuelva a llevársela a la boca. La agarras firmemente, y sigues escribiendo. Él mira de vez en cuando porque su mano impulsivamente, intenta escaparse. Pero tú la sujetas y para mayor firmeza entrelazas tus dedos con los suyos. Sientes la mano de Albus cálida, bajo la tuya. No puedes evitarlo y lo miras, pero en ese momento el también te mira a ti, y vuestros ojos se encuentran. Miras vuestras manos, y él hace lo mismo. De repente oís un ruido y rápidamente volvéis a escribir. Tu mano sigue encima de la suya, pero notas como ahora son sus dedos los que rodean los tuyos y sin quererlo giras los ojos y ves como Albus lleva tu mano hasta debajo de la mesa y las apoya en su pierna. Estás nervioso, tragas con dificultad, y miras alrededor a ver si alguien más se ha dado cuenta de eso, pero todo el mundo está concentrado en sus ensayos. Ahora haces como que escribes, aunque en realidad no eres capaz de unir más de dos palabras. Tu mano sigue encima de la suya, y sientes esa calidez subiendo por tu brazo, esa que solo la piel de Albus tiene y que hace que la tuya se erice en sobremanera. De repente, notas como empieza a acariciar tu mano con su pulgar. Eso te pone demasiado inquieto. Quieres que pare, porque no te gusta estar ahí, en clase, con todo el mundo alrededor, y con esa sensación. Pero por otra parte te agrada tanto, que estás empezando a plantearte, que no debería ser así.
Suena el timbre que indica el fin de la clase. Y sin que a nadie más le dé tiempo a recoger, tú metes tus cosas en tropel dentro de tu mochila y sales de allí antes que ninguno de tus compañeros. Antes que Albus.
