De la Soberbia de Scorpius
El entrenamiento ha dejado mucho que desear, y estas un poco enfadado. Sabes que podría iros mucho mejor, pero nadie parece estar muy preocupado. El próximo partido será contra Gryffindor, y si tienes que aguantar a James refregándote la derrota de Slytherin te tirarás de la torre de astronomía. Scorpius es el buscador, y debería tomárselo más enserio, parece que últimamente tiene otras cosas en la cabeza, anda distraído y las últimas veces habéis estado hasta altas horas en el campo debido a que no era capaz de encontrar la Snitch.
Durante el desayuno del sábado James y Fred se han acercado a recordarte que pronto será el partido. Les has hecho un gesto grosero y se han marchado corriendo y riéndose. Saben que van a ganar, todo el mundo lo sabe, porque James Potter es un buscador imbatible y Scorpius, bueno, ni siquiera parece querer intentarlo.
Te has acercado a preguntarle si le ocurre algo, pero niega y sigue desayunando. Parece que intenta darte una respuesta, aunque tú sabes mejor que nadie, que algo le está pasando. Solo esperas que la próxima vez, esté más concentrado.
Otro entrenamiento como este, y no solo seréis vapuleados por Gryffindor, si no que hasta los fantasmas podrían ganaros sin dificultad. Has colado más de veinte tantos en apenas una hora de entrenamiento; y atado al poster, el guardián pararía más quaffles. Lo peor de todo, como días atrás ha sido Scorpius. Ha estado distraído y lento y hasta tú casi coges la Snitch que se ha cruzado contigo mientras esquivabas a los otros cazadores.
Ha comenzado a llover, y habéis ido corriendo hacia los vestuarios para dar por terminada la sesión de entrenamiento. Aun no te has cambiado, estás un poco enfadado, así que solo estás atento a una cosa. Sales después de que todos se hayan ido, justo tras Scorpius que parece haberse retrasado un poco; y cuando estáis fuera, lo abordas.
- Scorp – lo llamas y se voltea - ¿Qué ha pasado? No das una…
- ¿Qué dices, Al? He hecho lo que he podido…
- Maldita sea, Scorpius, llevas días que no das pie con bola, tardas demasiado en atrapar la Snitch, y hoy ni siquiera eso…
- No seas así, Albus, no tienes derecho. Simplemente estoy un poco abrumado con los trabajos y ensayos…
- Bueno, no quiero darte más agobio, pero te noto extraño, ¿seguro estás bien?
Te acercas a él y le rozas la mejilla, ves como no se retira ante este gesto y lo prolongas. Él comienza a suspirar y finalmente te sonríe. Lo que hace que irremediablemente tú también lo hagas. Parece asentirte muy débilmente, pero no estás atento a eso, si no a su sonrisa ladeada, esa que tanto te gusta.
- Estoy bien Albus, de verdad, no te preocupes.
- Sabes que estoy aquí para lo que sea, ¿verdad? – tu tono ha sonado más a súplica que a otra cosa.
De repente ves como Scorpius te abraza y sientes su calidez y su perfume inundándote. Apoyas tu cabeza en su hombro y cierras los ojos por un segundo.
- Lo sé, se que estás ahí, siempre lo has estado.
- Me alegro que lo sepas – notas como te has acomodado demasiado entre sus ojos y su sonrisa, y sientes que tienes que parar, así que tratas de sacar otro tema a relucir – pero espero que mañana atrapes esa Snitch antes que James, si no, tendré que darle la razón…
- ¿En qué?
- Dijo que un Malfoy jamás, ni en un millón de siglos ganaría a un Potter en quidditch. Según mi padre, eso nunca ha pasado y según James, nunca pasará.
No te ha respondido, pero has reconocido esa mirada, la has visto antes en él. Y si has sabido captarla bien, mañana tendrás a un Scorpius concentrado al cien por cien en atrapar la Snitch y esperas que así sea, pues no piensas darle el gusto a tu hermano de que te gane, no cuando apostaste que si perdías le harías las tareas durante las vacaciones de navidad. Así que ¿Qué más da jugar un poco con el orgullo de Scorpius?
Camináis hacia el castillo, y notas como esa conversación, ese abrazo y esos gestos le han servido en algo, aunque aun notas, como hay algo que le preocupa, y lo que más te duele, es saber que antes, habría compartido contigo esos pensamientos.
