La manía de Scorpius de controlarlo todo

Desde que erais niños, siempre él ha tenido el control mientras tú has sido el que ocasionaba todos los problemas. Él te ayudaba con todos los deberes y trabajos que os ponían. Tu le plantabas cara a todo aquel que se atreviese a decir que Scorpius era el hijo de un mortífago y que apoyaba las artes oscuras, incluso si eso implicaba pelearte con James o Fred. Nunca te ha importado, porque eso te daba confianza, porque sabias que él siempre estaba ahí, que tú también lo estabas para él.

Pero últimamente, no es así, y no lo entiendes, la verdad. Un día parece estar bien contigo y al siguiente parece no querer ni mirarte. Estos cambios de humor te están volviendo loco, si bien un día, te mira, te sonríe, te abraza… ahora parece que le hubieras hecho algo malo, porque apenas te habla. Y no es que te conteste mal, simplemente, habla contigo lo mínimo posible. Intenta evadirte cuando lo llamas, cuando le preguntas si puede ayudarte con alguna asignatura. Pero con los demás sigue como siempre, lo has visto charlando con los otros como lo hace normalmente y eso te hace sentir un agujero en el estomago y a la vez te hace sentir una rabia que no sabes bien como clasificar.

Has salido por la puerta de la sala común y lo has visto. Paseaba junto a Zabinni, parecían divertirse. Te ha mirado y te ha lanzado una tímida sonrisa, tú has pasado de largo y ni lo has mirado. Mientras te alejabas notabas su mirada clavada en tu espalda. ¿Por qué Scorpius te hace tener esos sentimientos tan enfrentados? No quieres pensar en él, de ninguna forma, pero no puedes evitarlo. Si duermes, el aparece en tus sueños, si te tumbas a pensar, aparece con su sonrisa ladeada y con sus aires de grandeza. Y si te pones a pensar porqué, sonríes como un tonto.

James te ha llamado mientras cenabais y te has acercado a él.

- ¿Estás enfadado con Malfoy? – te ha preguntado directamente, ni siquiera te ha dado un "hola" por cortesía.

- No, solo que ahora tenemos asuntos diferentes que tratar, y cada uno va por un lado – le dices eso, porque es evidente que ya no estáis todo el día juntos, como solíais estar - ¿lo preguntas por algo en especial?

- No, solo que ya no te veo con él en la biblioteca, o volando en escoba, o en el comedor.

- Es eso, solamente.

Te alejas de allí, pensando que tú excusa de que quizás exagerabas, Scorpius no te ignoraba y que eran todo imaginaciones tuyas, no puede ser si otras personas se han dado cuenta de ello.

Entras a tu habitación y te pones a leer un libro. Quizás así te olvides de Scorpius por un rato y consigas concentrarte en otra cosa. Al cabo de un par de horas, no dejas de mirar tu reloj inquieto. Es tarde, bastante y aun no ha llegado. Le gusta acostarse temprano, exactamente a las nueve, y ya hace más de quince minutos de eso. Y sabes que Scorpius es un controlador obsesivo y que sigue un estricto horario y nunca se acuesta más tarde de esa hora. Ni siquiera el día de tu cumpleaños te dio tregua. Sales a la sala común y preguntas a Nott y a Zabinni si lo han visto, te dicen que lo vieron hace una hora volando cerca del campo de quidditch, solo. Tragas con dificultad y comienzas a pensar "bien, es viernes, y los viernes… los Gryffindor de séptimo salen a volar a esa hora, porqué el equipo de quidditch entrena a última y luego otros compañeros se les unen" cierras los ojos, no crees que Scorpius haya sido tan tonto para quedarse allí.

Corres, sales al jardín trasero y solo cuando te paras a mirar a tu alrededor a buscarlo te das cuenta del frio que hace. Has salido tan aprisa que solo llevas el pijama y los zapatos. Pero no te importa porque en este momento hay asuntos más importantes que te atañen. Lo único que te interesa, lo palpas en tu bolsillo, tu varita es lo que no debe faltar.

Te acercas al campo de quidditch sin hacer ruido y los ves, lo ves. Scorpius esta boca abajo agarrado de un tobillo por una cuerda invisible. Reconoces ese hechizo, pues James te lo ha hecho más de una vez. Apenas se le ve, ya que la túnica le cae hacia abajo. Te vas acercando poco a poco lo que te permite escuchar las cosas que le están diciendo.

- ¿Qué? Sin Potter ya no eres tan valiente, ¿verdad? – le dice ese chico que reconoces, va a clase con tu hermano.

- Vamos Malfoy, ¿no dices nada?

Observas la cara de Scorpius y se te hace un nudo en la garganta. Su expresión te desgarra por dentro, nunca habías visto pánico en su mirada. Y sabes por qué. El tiene una salida, un plan, para cada situación, un horario para estudiar, una hora para comer, un sitio donde trabajar, un horario para dormir, para ordenar sus cosas. Tiene sus libros, su ropa, todo; correctamente colocado en su baúl. Pero para esto no tiene ningún plan, y todo lo que salga de su control lo asusta. Y esto lo está haciendo, y lo entiendes, porque hasta el más valiente se asustaría en un momento así.

Le han lanzado una maldición y parece estar cubierto de algo viscoso. Se retuerce, pero no consigue liberarse. Aguardas un momento antes de salir.

- Vamos, pequeña rata, ¿no se te ocurre ningún hechizo para matarnos? Si tu padre estuviera aquí, ya lo habría hecho, seguro… pero ni siquiera sirves para eso, solo para estar enterrado entre libros. Eres un cobarde, siempre tras la túnica de Potter… pero ahora estas aquí solito, así que a ver si eres capaz de sacar ese lado oscuro que todos dicen que tienes.

Ves al más alto de todos alzar la varita. Tú le lanzas un expelliarmus y ahora todos miran aturdidos a su alrededor para averiguar qué ha pasado.

- ¿Os jactáis de ser valientes? Que valentía, tres contra uno – lanzas otro hechizo y haces que Scorpius caiga al suelo – vámonos, Scorp, que no tengo ganas de hechizar a nadie.

Ves como los otros no rechistan, te miran asombrados preguntándose de dónde has salido y cuando. Pero ninguno hace ademan de detenerte, simplemente se quedan allí, mirando como os alejáis en la oscuridad.