La manía de Albus por ser protector
Camináis hacia el castillo, pero no os miráis. Albus te ha sonreído con aire de suficiencia mientras os alejabais, pero eso solo ha hecho aumentar tu enfado. "¿Quién se cree que es? ¿Cree que por ser quien es, siempre tiene que hacerse el héroe?" Es verdad que estabas indefenso, pero estuviste a punto de sacar tu varita, y si lo hubieras hecho habrías machacado a todos esos chicos. Pero Albus no te ha dado la oportunidad; él siempre es el centro de atención, el hijo del elegido; y tú el apestado del colegio. Se piensa que porque tiene buena fama y tu mala, tienes que ir mendigándole un poco. Notas como te mira, le das pena. Eso es, te tiene pena porque hay gente que te mira mal y cree cosas sobre ti que son mentira. "Pobre Scorpius, es un marginado" pero no lo necesitas, puedes valerte por ti mismo, puedes demostrarle a cualquiera que eres tan capaz como él. No lo necesitas para que te proteja.
Sus ojos verdes te miran inquietos y toda tu parafernalia, toda tu historia, se ha venido abajo. Porque si que lo necesitas, y si que te hace falta. Pero no de la forma en que crees. De repente todos tus argumentos se han deshecho como un castillo de arena después de que una ola haya invadido la orilla. ¿Por qué sus ojos te derriten? ¿Por qué te pierdes en ellos? Los miras, y de repente ya no hay nada, estás solo, solo con dos esmeraldas que te observan. "Scorpius – te repites una y otra vez- es tu amigo, no lo mires de esa forma" pero tus ideas dentro de tu cuerpo no hacen nada, tu corazón es más fuerte, y las vence sin ninguna dificultad.
De repente te has dado cuenta de que estas divagando y Albus te mira extrañado.
- Scorp, ¿estás bien? ¿te hicieron algo esos tipos? – te pregunta posicionándose delante de ti impidiéndote el paso. Te detienes e intentas no mirarlo.
- Sí, estoy bien y no, no me hicieron nada. Puedes estar tranquilo – se lo dices y pasas por su lado para seguir andando, pero te agarra del hombro y te vuelves a detener.
- ¿Tranquilo? ¿Cómo se te ocurre irte hoy a entrenar tan tarde sabiendo que estos siempre van a esa hora? – te mira con ojos preocupados, te enternece y te enfada en partes iguales.
- Se cuidarme solito, ¿vale? Cuando llegaste estaba a punto de sacar mi varita. Solo esperaba el momento justo.
- Ah, ¿sí? ¿Cuándo? Porque yo creo que si no llego a bajarte, aun estarías allí.
- Oh, gran Albus Severus Potter – dices con aires teatrales – mil millones de gracias su majestad por honrarme con su valentía – entrecierras los ojos de forma irónica y sigues caminando.
- Oh Scorpius Hyperion Malfoy, - dice imitando tu tono – de nada, - vuelve a su tono normal - la próxima vez, te dejaré ahí patas arriba.
- No es eso, Al, pero ¿Por qué crees que necesito que me guardes las espaldas? No necesito a nadie, ¿sabes? Se cuidar de mi mismo…
- ¿No me necesitas? – te dice ofendido - ¿no te hago falta para nada?
- No, para nada. Se hacer las cosas solo. Gracias.
- ¿Ah, sí? Pues yo sí que te necesito, ¿sabes? – te has girado, y lo has hecho porque no estás seguro de haber oído lo que has oído, lo miras frunciendo el ceño, y él parece haberse sonrojado ante esto.
- ¿Me necesitas? ¿Para qué? nadie se mete contigo, al contrario, todos te adoran.
- Hay cosas que necesitas de otras personas, cosas que buscas en otros; no solo es por protección, hay otras cualidades – sigues mirándolo, porque quieres que continúe hablando, pero parece que no lo va a hacer, así que lo animas.
- Si, ¿y qué cosas son esas? – sonríes, pero en tu interior estas nervioso y comienzas a preguntarte porqué lo estas.
- Pues bueno, es obvio que no estoy a tu lado por protección – dice mirando el suelo.
- ¿Y por qué lo estás, Albus? – tu pecho sube y baja a una velocidad vertiginosa, y deseas que solo sea impresión tuya, o se notará a leguas lo nervioso que estás.
- Pues ya te he dicho, por otras cosas; yo te doy protección, tú me das otras cosas…
- No solo me das protección.
- ¿Y que más te doy? – eso ha sido una emboscada, ¿Por qué ahora eres tu el que responde? antes eras tú el que hacías las preguntas… Siempre termina liándote.
- Bueno, pues no sé, lo normal para el caso… estas ahí, se que pase lo que pase, y ocurra lo que ocurra, no estaré solo, porque tu no lo permitirías.
- ¿Sí? – dice acercándose a ti, y ya sí, te mira a los ojos – pues hace días, que siento que no es así… y que parece que quieras alejarte de mí. – K.O. así te ha dejado hablándote tan suavemente y tan cerca.
- No digas tonterías, Albus, claro que no… - sigue acercándose aun más y das un paso atrás.
- Entonces, ¿Por qué retrocedes? – esta tan cerca que solo consigues verle sus grandes ojos verdes. Estas muy nervioso, pero no sabes porque, por que en este momento tu mente está en blanco, eres incapaz siquiera de recordar el hechizo más simple - ¿te pongo nervioso?
- No – tu respuesta y el tono en el que la has dado, ha sido lo más contradictorio que te podrías haber imaginado – es solo que… bueno, es tarde si nos pillan aquí, nos castigaran.
Albus ha comenzado a reírse, y se ha despegado de ti. Ahora camináis hacia el castillo, él va delante y puedes notar su aura de satisfacción y superioridad desde tan atrás.
