Ante todo, este capitulo es un poco más largo, pero porque tiene una pequeña introducción al principio :) espero que les guste y que comenten!
De la temeridad de Albus
Los Potter son muy conocidos, tanto en Hogwarts como fuera. Si preguntas a alguien por los hijos de Harry Potter, seguramente, te dirán lo que todo el mundo asegura conocer de ellos: James Sirius es parecido a como era su abuelo, un enemigo de las normas, y un Don Juan con las chicas, siempre metiéndose en problemas, escapándose de su dormitorio por las noches y armando alboroto allí donde va, y siempre, acompañado de su fiel amigo y primo Fred Weasley, cuyo desdén por las normas también había sido heredado de su padre y de su tío. La pequeña Lily, (aunque ya no era tan pequeña) en cambio, había heredado ciertos aspectos de su madre, como su belleza natural y el poder de atraer las miradas masculinas allí donde pasa con tan solo agitar su cabello rojizo, también había heredado su carácter fuerte y su determinación. De Albus Severus, solía decir la gente, que era muy parecido a su padre, apartando la obviedad de que era su clon en el aspecto físico, lo veían como un chico calmado, paciente y serio, muy inteligente y centrado; siempre estaba en un segundo plano respecto a sus otros hermanos y era fiel amante de la privacidad. Luego, los que realmente conocían a ambos solían decir: "Si, pero no" y eso es porque ni Albus ni su padre son realmente calmados, lo único que se podría decir, es que comparado con James, Albus es más discreto; es decir, suele romper las normas igual que él, y también tiene su lado bromista, pero la diferencia es que Albus no necesita el reconocimiento de lo que hace, al contrario que su hermano mayor y su primo, que siempre intentan llamar la atención y captar las máximas miradas posibles. En cuanto a las chicas, bueno, la diferencia en este aspecto es abismal, a él nunca se le había relacionado con ninguna chica, ni se le había visto jamás saliendo con una. Se le acercaban a menudo en los pasillos, le mandaban cartas, lo miraban en clase, pero él parece impermeable ante este tipo de cosas, y tú poco a poco, empezabas a pensar el por qué de esta reacción.
Fuera de todo lo que se dijera o dijese, tú crees ser el único que realmente conoce a Albus Potter, al menos, tal y como es, y ríes por dentro cuando escuchas decir cosas como: "Que chico más bueno y tranquilo, tal como lo era su padre", "Que serenidad y templanza desprende" y las carcajadas interiores surgen primero porque no es nada tranquilo, es bueno, sí, pero ¿tranquilo? Es un nervio andante, de hecho, antes de los exámenes, tienes que darle pociones tranquilizadoras para evitar que te saque de tus casillas. Y bueno, las normas no existen para él, lo has visto salir con la capa invisible innumerables veces, pero claro, solo lo has visto tu, de ahí la fama de que nunca se mete en líos. Tú muchas veces te tienes que morder la lengua, porque siendo prefecto, no debería hacer las cosas que hace, pero debido a la amistad que os une, le cubres las espaldas; es un temerario, no le tiene miedo a nada ni nadie, tiene la suerte de que la mayoría de la gente le respeta y no encontrara a quien enfrentarse, al menos en este castillo. Y cuando lo ves cometiendo esas imprudencias te preguntas en qué momento se le ocurrió al sombrero mandarlo a Slytherin en vez de a Gryffindor.
Otra de las cosas que diferencian a James y a Albus, es el quidditch, mientras el mayor de los Potter, es un buscador sensato, que observa y luego actúa y que planea antes de atacar, Albus es un cazador que se lanza a donde sea a buscar la quaffle, le has visto hacer amagos en los que has temido por su cuello, caídas en picado que creías que terminarían con su cabeza rota y otras piruetas que lo convierten en un espectáculo digno de ver. Cada partido de quidditch lo hace ser un espectáculo, independientemente de que ganéis o no; y gracias a eso, llevo a la victoria a tu equipo el año pasado. Al capitán esto le encanta, ya que distrae hasta a los rivales.
Durante el entrenamiento ha estado haciendo sus tonterías, sus piruetas, y aun así ha conseguido colar casi quince tantos, no sabes como lo hace. Hasta vuestro propio guardián que está harto de verlo le aplaude cada vez que marca. Ese tipo de pedanterías te molestan, porque si te gustaran, serias amigo de James Potter, no de Albus. Hay veces que mientras estas concentrado buscando la Snitch se pone detrás de ti o a tu alrededor a dar vueltas y eso te distrae en sobremanera.
Jugáis contra Ravenclaw, acaba de sonar el pitido del comienzo y te elevas por encima de todos para intentar descubrir tu objetivo. Vuelas por todo el campo y de vez en cuando te lanzas en picado para confundir a Lysander, que sí, es el buscador de Ravenclaw, cosa que en realidad te gusta, porque es bastante malo. Esta vez tu victoria, será mejor saboreada, ya que desde que pillaste a Albus y a Lysander en vuestro dormitorio, no para de pavonearse por tu alrededor cuando él no os ve. Y estas ansias de revancha, te llevan a querer machacarlo más allá del juego.
Has bajado hasta en medio del campo, te ha parecido ver la pequeña bola dorada y te aproximas para cerciorarte de que no es otra cosa. De repente algo muy rápido pasa a tu alrededor.
- Eh, Scorp, ¡mírame!, te voy a dedicar este gol – te dice Albus haciendo espirales para evitar a los contrarios. Y como siempre, termina marcando.
Tú le miras ceñudo, pero en cuanto se da la vuelta no puedes evitar sonreír. De repente algo te golpea el hombro y descubres a tu lado a Lysander que mira también a Albus.
- Qué bonito – te dice sin mirarte – la verdad es que es realmente bueno – lo miras frunciendo el entrecejo – y está bueno, que eso es otro punto a su favor.
- Pasa de mi, Scamander, deberías estar más atento a la Snitch – sabes que no deberías responderle, pero no puedes evitarlo.
- Tranquilo, no le estoy presando atención a Albus, para eso tenemos otros momentos.
De repente él vuela para otro lado y tú te quedas cabreado, ¿Por qué? Pues porque este chico siempre consigue sacarte de quicio, siempre hablando de Albus como si estuvieran juntos, desde segundo año va pavoneándose de "conocerlo" mejor que nadie, tú siempre has creído que eran solo faroles, aunque ahora tienes ciertas dudas.
En un momento ves la Snitch pero frenas, porque ves a Albus casi colgando boca abajo de su escoba para coger la quaffle, y tu estomago se encoje como cada vez que hace algo así, y lo ves como empieza a deslizarse de la escoba algo más para llegar a ella, no debes preocuparte, siempre lo hace, y nunca le pasa nada. Pero entonces, ves a un golpeador vestido de azul lanzar una bludger hacia él.
- ¡Albus! – le gritas – ¡a tu izquierda!
Él te oye, y mira, pero no le ha dado tiempo de esquivarla debido a la posición tan idiota en la que se encontraba y le ha golpeado en el costado. Lo ves caer a cámara lenta, inconsciente, mientras respiras agitadamente. Una vez en el suelo, ves como mucha gente esta bajando a ver como está, tú vas a hacer lo mismo cuando oyes la voz de tu capitán.
- Malfoy, tu a lo tuyo, ya se encargaran de él – pero tú dudas, miras a tu alrededor y ves como los demás siguen jugando.
Scamander se ha puesto a tu lado.
- Joder, que golpe, espero que este bien – de repente se ha girado – bueno, Malfoy, el juego sigue y no pienso dejarte atrapar la snitch– lo miras por un momento y piensas rápido.
- ¿Sabes qué, Scamander? Puedes quedártela – lo has dejado con la boca abierta.
Has bajado a toda velocidad y antes de tocar el suelo has saltado de la escoba hacia Albus. Sigue inconsciente en el suelo, te arrodillas junto a él. Le das unas palmaditas en la cara y ves como comienza a moverse un poco. Te quitas la túnica y la arrugas para que la pueda usar de almohada. Sigue sin abrir los ojos, te acercas a su cara a ver si respira con dificultad, y cuando te vas a separar, notas como te agarra la mano.
- ¿Scorp? – te dice con la voz un poco tomada
- Si, Al, estoy aquí, no te preocupes, pronto estarás en la enfermería – ves como sonríe – la próxima vez que hagas una locura de estas, si no te matas, te matare yo, que lo sepas – notas que ante esto vuelve a sonreír y aprieta más tu mano.
- Vamos, si sé que te ha encantado que te dedique ese gol – te dice, pero no te da tiempo a responder porque la señora Pomfrey ha llegado, lo ha puesto en una camilla y se lo lleva.
Ves como vuestras manos se separan por la distancia, antes de emprender el camino a la enfermería.
