Este capitulo va dedicado a mi lectora por excelencia: Lady Sami :) a la cual adoro tanto como lectora como escritora :)
De la frialdad de Scorpius
Hogwarts es un colegio y aunque sea mágico, hay cosas que no cambian, que son iguales en todos los lugares que estén plagados de chicos y chicas de esa edad. Por poner un ejemplo, Hogwarts, no tiene nada que envidiar a cualquier colegio muggle en cuanto a rumores se refiere. Circulan de todo tipo: los que son verdad, los exagerados, las leyendas, y los que son totalmente falsos. Aparte de esta clasificación, también se pueden separar dependiendo de la intención con la que se hayan difundido. Por lo general, los rumores sobre ti, siempre tienden a exagerar o mentir, pero nunca son malos. Si el otro día en el partido de quidditch volaste a diez metros, la gente asegurará haberte visto volando a no menos de cincuenta. Y si sacaste un supera las expectativas en pociones, habrá quien atestigüe que sacaste un extraordinario. Pero no todo el mundo tiene la misma suerte que tu, y cuando piensas eso, ya te viene la imagen de Scorpius a la cabeza, pues él, es el ejemplo más claro de la crueldad con la que se extienden rumores totalmente falsos, algunos, según tu, hasta ridículos.
Has oído desde que Scorpius tiene el cuerpo de Voldemort fosilizado en su casa, hasta que su padre ha sido coronado como el siguiente señor de las tinieblas. Aun recuerdas cuando regresaste el primer año de Hogwarts y le contaste todo esto a tu padre, como se reía. Al principio Scorpius se sentía muy mal cuando oía ese tipo de comentarios, pero poco a poco se ha ido acostumbrando hasta el punto en que a veces ironiza sobre ellos.
Otra cosa que atrajo mucha controversia fue el hecho de que fuerais amigos, los rumores sobre como un Malfoy había conseguido a un Potter como amigo eran desproporcionados, algunos aseguraban que en cada zumo de calabaza Scorpius vertía una poción para engañarte, y alguno que otro solía decir, que en realidad eras tú el que quería ascender al poder y a la maldad. Poco a poco, con el día a día, los rumores fueron calmándose y despareciendo; de vez en cuando escucháis alguno, y casi siempre os reis de lo estúpidos que son.
Estáis encerrados en el baño del tercer piso. Teníais adivinación pero la verdad es que no teníais muchas ganas de asistir. Casi siempre, la profesora hacia una profecía acerca del poco tiempo de vida que le quedaba a alguno. Además, prefieres invertir ese valioso tiempo en algo más constructivo, como por ejemplo, escaparse a Honeydukes o a por cerveza de mantequilla. Pero por el camino, gracias al mapa del merodeador, habéis visto acercarse a un par de prefectos de Gryffindor, así que os habéis escondido en el baño, con tan mala suerte, de que ellos también han entrado. Os habéis ocultado en uno de los cubículos y estáis sentados muy juntos, apenas podéis moveros. Escucháis como hablan y guardáis silencio absoluto, además, de que apenas podéis respirar.
- ¿Te has fijado? – decía uno con voz muy grave – Malfoy y Potter han vuelto a faltar a adivinación.
- Vaya novedad, casi siempre se saltan esa clase, a saber lo que hacen – ha respondido otro.
- No sé, pero si fuera Potter me andaría con cuidado. No me fio ni un pelo de Malfoy.
- Vamos, no seas estúpido, algo se tienen que traer, si no ¿de qué iban a ser tan amigos?
Miras a Scorp y le guiñas un ojo, él se ríe sin emitir ni un sonido.
- Hombre, amigos son, pero no lo entiendo. Malfoy es tan diferente, se le ve tan frio y tan calculador. Me da mala espina
- Si, será del trato que tienes con él, anda, deja de decir tonterías.
- No son tonterías, todo el mundo lo sabe, desde que es prefecto se dedica a ir sin compasión a por todo aquel que cometa una falta. Me han dicho que incluso sancionó a Potter por jugar al póker en la sala común.
- Ves, sigues hablando sin saber, no fue por eso, fue porque lo pillo acostándose con Scamander en su habitación, que no te enteras.
Has abierto los ojos como platos, ¿acostándote con Lysander? Como de lejos pueden llegar los rumores. Miras a Scorp de nuevo, y giras la cabeza como signo de desaprobación. Él ya no sonríe.
- A mí me contó una chica de Ravenclaw, que Potter está colado por él – se te hace un nudo en la garganta y miras de reojo a Scorp, que te mira y rueda los ojos.
- Anda, deja de inventarte cosas… ¿Qué iba a ver Potter en ese chico? Es lo peor, nadie en su sano juicio iría tras él. A mí me infunda bastante respeto. Es tan serio, tan frio. Creo que no le gusta la gente, desde luego merece estar en Slytherin, va por los pasillos mirándote con ese aire de superioridad, creyéndose más que nadie. Además oí decir a Potter en el gran comedor que era cruel e implacable. Desde luego parece no tener corazón. Jamás lo he visto sonreír, ¿no te parece raro?
- Pues sí, también me he fijado. La gente lo dice, parece odiar a todo el mundo, solo tiene a Potter, ¿y a alguien le extraña?, jamás se divierte y nunca parece alegre. Bueno, nunca tiene expresión alguna, parece que no esté ni contento ni triste, es como una marioneta sin sentimientos – escuchas risas – vamos que no me extrañaría que tuviera mercurio en vez de sangre – siguen las risas, pero comienzan a sonar lejanas.
Cuando oyes cerrarse la puerta, sales fuera para poder respirar un poco. Miras a Scorpius que se ha quedado sentado sobre la tapa y mira al suelo con expresión derrotada.
- ¿Es eso lo que opina la gente de mi, Albus? – te das cuenta de que realmente le ha afectado esa conversación. Te arrodillas a su lado, y volvéis a encerraros en el baño.
- Vamos, Scorp, nunca hacemos caso a los rumores, pasa de la gente.
- Pero no es lo mismo, siempre hablan sobre mi familia, y la guerra, ya sabes, pero nunca había escuchado ese tipo de cosas sobre mí, ¿soy frio y calculador? – te agachas a su lado y te quedas justo enfrente de su rostro.
- No digas esas tonterías, sabes que no.
- Que vas a decir tú, eres mi mejor amigo…
- Pues por eso mismo, Scorp, si fueras como dicen no sería tu amigo.
- Pero hablan de mí, como si me conocieran, como si supieran como soy. Todas esas cosas que han dicho me hacen pensar si realmente, soy así… si no tengo sentimientos.
- Scorpius, haz el favor de no decir más estupideces como esa. Eres mi mejor amigo, eres la persona más importante que tengo en este castillo. Esos de ahí, ni te conocían, no saben nada de ti, no saben que tu segundo nombre es Hyperion y que odias que te llamen así, no saben que eres zurdo y por eso siempre te sientas a mi izquierda para que no pueda copiarme, no saben que te encantan los brownies, que tu equipo de quidditch favorito son los Puddlemere United, y que tu gato, al cual adoras, se llama Lewis porque así se llamaba el protagonista de tu cuento favorito. Solo yo te conozco lo suficiente para dar un juicio sobre ti; y jamás, óyeme, jamás diría que eres una persona fría; eres dulce cuando quieres, generoso y atento, siempre estás dispuesto a ayudarme y estas ahí siempre, sé que puedo confiar en ti, porque te miro y simplemente no tengo dudas.
Ves asomarse una ligera sonrisa en sus labios, esos labios finos y pálidos, los cuales te hipnotizan en el momento en que empiezan a curvarse para regalarte esa expresión tan sincera. Miras a los ojos a Scorpius, y él te mira de la misma forma. De repente te das cuenta de que estáis muy cerca el uno del otro. Tanto, que sientes su respiración en tu cara, tan cerca que vuestras narices están a punto de rozarse. Analizas la situación y notas tu corazón acelerándose, tu respiración es agitada y llevas al menos veinte segundo sin pestañear. Sientes que el mundo a vuestro alrededor se ha esfumado, que no estáis en ningún sitio, sino en el aire, flotando. En un momento has reaccionado, porque estas sintiendo como tu cara se mueve ligeramente hacia delante, y ves que la de Scorpius hace lo mismo. Tu estomago está encogido al máximo y quieres que si tiene que pasar algo, que pase ya. Has ladeado la cabeza para encajar cual piezas de un puzle. Justo cuando cierras los ojos, para perderte, oís un golpe en la puerta.
- ¿Hay alguien ahí? - vuelven a golpear – necesito entrar – te levantas de repente, dejando a Scorpius sentado y mirándote desde abajo, escuchas como el chico ha golpeado otra puerta, y escuchas como se cierra otra.
- Será mejor que vayamos a clase, a Aritmancia no podemos faltar.
Dicho esto has abierto y has salido del baño. Scorpius te ha seguido y ninguno de los dos ha abierto la boca en todo el trayecto.
