De la fama de Albus
Comienzas a abrir los ojos lentamente, mientras la luz penetra por la ventana atravesando las nubes; las cuales dejan paso al deslumbrante sol del mediodía. Te estiras, te restriegas los ojos y te vuelves a echar en la cama, porque aun tienes sueño, te acomodas sobre el pecho de Albus, quien por supuesto ni ha hecho ademán de despertarse. Comienzas a deslizar tu dedo por su nariz, e intentas hacerle cosquillas, lo paseas por su boca, y lo llevas hasta su oreja, para después pasar por su cuello. Entonces, sigues haciéndolo, pero ya no con tu dedo, sino con tu boca, y poco a poco, ves a Albus esbozando una sonrisa en su rostro, ves como pasa un brazo por tus hombros, y te aprieta.
-Buenas tardes – le dices cuando le ves abrir uno de sus ojos verdes – ya es hora de levantarse, perezoso – y después de esto, te levantas para ir al baño. Pero Al, te agarra de la cintura y te devuelve de nuevo a la cama.
-¿A dónde crees que vas? – te dice – Malfoy, vuelve aquí inmediatamente.
-¿Eso fue lo que le dijiste a Pucey? – te ríes, y él se pone de morros, pero finalmente, te deja entrar al baño
Desde allí, oyes como alguien llama a la puerta con insistencia, asomas la cabeza y ves a Albus levantarse y rascarse la cabeza mientras se dirige hacia ella.
Un James Potter, muy enfurecido, entra de golpe, empujando a su hermano, quien se ha espabilado de repente.
-¿Es que eres gilipollas, Albus? – le pregunta mientras tu sales del baño y te sientas en tu cama sin saber qué hacer.
-¿De qué hablas, James? – le dice y notas como el mayor de los Potter, os mira a ambos intermitentemente.
-¿Te crees que soy estúpido? – le vuelve a decir, empujándolo.
-Para dé vez, joder, y explícame que ocurre.
-¿Qué, que ocurre? – comienza a andar de un lado a otro, inquieto, echándose el pelo hacia atrás con una mano – lo peor, es que yo lo sabía, lo intuía, Albus, pero no quería creérmelo, jamás habría pensado esto de ti, no sé qué cojones piensas, pero esto no va a quedar así, ¿me entiendes?, la culpa la tiene esta maldita casa, creadora de basura, te has convertido en uno de ellos, si, porque siempre has sido un niñato inmaduro y…
-Vete a la mierda, James. Paso de ti, no que cojones te crees que…
Pero James no lo ha dejado terminar esa frase, porque se ha adelantado y le ha dado un fuerte puñetazo a Albus en toda la cara, dejándolo aturdido y encogido agarrándose la nariz.
-Joder, mi nariz, ¿estás loco? – dice mientras sus manos se llenan progresivamente de sangre
Ves como James, con la misma furia, parece querer volver a golpearlo, pero no lo permitirás, oh no, te pones a su lado, y le agarras del brazo.
-Lárgate de aquí, Potter – le dices empujándolo del lado de Albus.
-No me toques, maricón de mierda – esas palabras te han dejado aturdido, te has quedado mirándolo, sin nada que decir, y lo único que has podido hacer ha sido mirar a Albus, quien mira sorprendido a su hermano.
-¿Qué cojones has dicho? – le dice Albus enfurecido - ¡Fuera!, ¡lárgate de aquí inmediatamente!
Albus se ha acercado a él, y lo ha empujado hacia la puerta. Entonces, James, con cara de asco, te ha tirado algo, y la ha abierto.
-Toma, quizás podáis recortarlas y colgarlas de vuestra pared.
Sin hacer caso a nada de lo que dice, Albus ha vuelto a decirle que se marche
-Tranquilo, ya me voy, no quiero permanecer más tiempo en el lugar donde te tiras a esa rata asquerosa.
Se ha ido y ambos os miráis sin comprender nada, pero entonces Albus se acerca a lo que te ha tirado James, que parece ser un ejemplar del profeta. Ves a Albus abrir los ojos como platos, le ves tentar la cama con una mano para después sentarse lentamente.
-¿Qué ocurre, Al? – le preguntas asustado.
Él te pasa el periódico y te quedas blanco. No, no puede ser, tienes que estar soñando, no puede ser real, eso que estás viendo, es producto de tu imaginación, o de la falta de sueño. Es imposible que en la portada del profeta salga esa inmensa foto, esa imagen en la que se os ve a Albus y a ti, con el uniforme de quidditch empapado, bajo la lluvia, dándoos ese beso con tanta pasión una y otra vez, mientras vuestras manos recorren el cuerpo del otro, y todo eso bajo el titulo de: "El dulce sabor de la victoria". Dejas de respirar, te sientas junto a Albus quien mira al frente sin decir nada. Comienzas a mirar más detenidamente, y pasas las páginas del diario para leer la noticia de su interior. Y la cosa se pone peor, no solo porque hay más fotos en las que ves como Albus te agarra la barbilla y te besa, como os abrazáis, y otras cosas que deberían haber quedado en vuestra intimidad, si no, que esas fotos van acompañadas de titulares como: "El hijo del Elegido y el hijo del Mortífago", "La pasión Slytherin", "El amor no entiende de barreras" o, y esta es la peor: "Como conquistar a un Potter, y llevarlo a lado oscuro". Y claro, para dejar constancia de que sois vosotros se cierra el reportaje, con la imagen de los dos, corriendo hacia el castillo de la mano, donde claramente se pueden leer vuestros apellidos en el dorsal de vuestros uniformes. Dejas el periódico a un lado y te frotas la cara con las manos. Millones de pensamientos te invaden el cerebro a la velocidad de la luz, pero eres incapaz de concentrarte en uno solo. Te levantas y das vueltas, una risa nerviosa te invade y comienzas a divagar por la habitación como un loco.
-No, esto no puede estar pasando, es mentira, es un sueño, ahora me despertaré y nada de esto habrá sucedido.
-Para de una puta vez, Scorpius – dice Albus notablemente alterado - ¿Qué cojones se supone que vamos a hacer ahora? Por Merlín, ¿Por qué me tienen que pasar estas cosas? Mi padre me va a matar.
No le respondes, porque en realidad, te encantaría sentarte a su lado y decirle que nada va a ocurrir, que todo va a estar bien, pero no tienes la certeza de que eso vaya a pasar.
De repente, las llamas de vuestra chimenea se tornan verdes, y una figura alta y erguida que reconoces muy bien, penetra en vuestra habitación, mirándoos a ambos.
-Hola, papá – dices tímidamente y oyes que Al lo saluda también a tu lado en un susurro.
-Ya debes saber porque estoy aquí, así que no voy a andarme con rodeos. También sabrás que estoy muy disgustado contigo, Scorpius, jamás me habría esperado esto de ti, y lo sabes. Engañarme de esta forma. Cuando estuve aquí hace un par de días, podrías habérmelo contado…
-Pero, ¿no estás enfadado? Quiero decir, ¿no te molesta que sea Albus Potter?
-Me da igual con quien desees estar, sinceramente, si te gusta este chico, no puedo poner ningún impedimento, eres mayor, y sé que nunca has sido un inconsciente, así que si has decidido que quieres estar con él, debo confiar en que no has tomado esa decisión a la ligera, así que tienen mi beneplácito.
Te levantas y lo abrazas, porque en ningún otro momento te has sentido tan orgulloso de él como en este, en el cual estás pasando por una circunstancia bastante compleja.
Entonces observas como Albus os mira con recelo, y sabes por qué. Su padre no tratara esto de la misma forma y eso le inquieta, en realidad, os preocupa a los dos, te separas un poco de tu padre, y lo miras con ansiedad. No solo por todo lo que está ocurriendo, si no, porque su nariz ha comenzado a hincharse y ponerse de un morado intenso alarmante.
