Del coraje de Albus

Has intentado hablar con Albus, pero parece bastante obcecado en contarte lo que fuera que hablara con su padre, y sinceramente, esto te tiene un poco preocupado.

Cuando estuvisteis fuera tu padre te dijo que probablemente, el padre de Albus no se tomara tan a la serena la noticia, ya que para él, como para el resto del mundo, relacionarse con tu familia, era algo que no podría traer nada bueno. Pero dudas eso, ya que conoces bastante a sus padres, has hablado con ellos alguna vez que otra, y siempre han sido muy amables contigo "Si – dice una voz en tu cabeza – pero eso era antes de que pasara esto, no es lo mismo que seáis amigos, a que estéis juntos" quizás sea verdad, pero tampoco hay tanta diferencia, a lo mejor pensaban que erais amigos, y que cuando terminarais el colegio, dejaríais de tener contacto, y que por eso te aguantaban. Sea como sea, esperas y deseas que nada cambie, y que aunque tengáis que aguantar algunas cosas a partir de ahora, entre vosotros, todo siga como hasta ahora, o mejor.

Falta poco para la hora de la cena, y ambos estáis en vuestra habitación. Tu andas de un lado a otro, como evitando el momento en que tendréis que bajar, pero una vez que Albus se ha acomodado bien su túnica, ha abierto la puerta sin ninguna vacilación. Tú lo miras, sin saber que decir, y él, también sin hablar, te coge de la mano y te guía a través de la puerta.

Bajáis al gran comedor y sin mirar a ningún sitio camináis atravesando las largas mesas. Tú vas delante, porque Albus así lo ha dispuesto, y supones que es para que nadie pueda hacer algo a tus espaldas.

Mientras andas, solo escuchas frases e insinuaciones que te resultan dolorosas, sobre todo de las otras casas, intentas ignorarlas, pero a medida que os acercáis, suenan más cercanas.

-¿Cómo has podido fijarte en el mini-mortífago? – dice un chico de Ravenclaw con bastante desprecio.

-Vamos, Potter, solo te está utilizando, ¿no te das cuenta? – se oye desde la mesa de Hufflepuff.

-¿Qué poción has utilizado, Malfoy? Yo también quiero un poco – han dicho unas chicas a tu izquierda.

-Potter, reacciona, solo te traerá problemas – dicen desde Gryffindor.

-Menudo rastrero, aprovecharse así de la fama de los héroes del país… - ya ni siquiera te esfuerzas en intentar identificar de donde vienen las voces.

Cuando os sentáis por fin, después de interminables acusaciones y cuchicheos. Notas que Albus tiene apretado muy fuerte el tenedor. Lo miras para que se calme y te rehúye la mirada. Te sientes fatal y no has probado bocado en toda la noche, solo has dado vueltas a tu comida con el cubierto. Cuando no has aguantado más, te has levantado, dejando a Albus allí, sin hablarle, sin mirarle. Pero justo cuando lo has hecho has odio algo que te ha dolido en el corazón.

-Potter, a ver cuando te des cuenta de tu error y vuelves con la gente honrada, espero que te des cuenta pronto de lo bajo que estas cayendo.

Has agachado la cabeza y has intentado sacar una pierna del banco para marcharte, pero un brazo en tu hombro te ha sentado a la fuerza. Miras a tú derecha y ves a Albus, que cuando has quedado por fin sentado, ha dado un fuerte puñetazo en la mesa y se ha puesto de pie encima de los asientos.

-¿Alguien más quiere decirme algo? – ha dicho gritando, ante lo cual todo el gran comedor ha quedado en completo silencio – bien, porque lo que me digáis me importa una soberana mierda; si creéis que me conocéis porque habéis leído en el libro de historia de la magia que mi padre es un héroe o todo lo que hago durante las vacaciones en el profeta, estáis muy pero que muy equivocados y también lo estáis si habéis leído lo que hizo el padre de Scorpius y lo acusáis a él de mortífago, porque ¿sabéis que? él hizo en la guerra, lo mismo que yo, o que cualquiera de vosotros, es decir, absolutamente nada. Quizás mi padre si, o el de alguno de vosotros. Pero no nosotros. Así que ahorraos toda la parafernalia falsa e hipócrita, porque vosotros, si estuvierais en la misma situación que estuvieron su padre y el mío, probablemente, acabaríais haciendo lo mismo que hizo el señor Malfoy, que es sublevarse para salvar a la gente que quería, a sus padres, que fue lo mismo que hizo el mío, la diferencia, es que lo hicieron en bandos distintos, pero tú no eliges en que bando caes, simplemente, acabas en uno u en otro, como le paso a su padre, quien además, ayudo al mío cuando pudo, ¿a que no lo sabíais? Pues yo sí, y lo sé, porque mi padre me lo ha contado. Porque él realmente estuvo allí, que es más de lo que podéis decir vosotros. Pero aunque no supiera esto, aunque el padre de Scorpius no hubiese hecho nada bueno, Scorpius no ha hecho nada malo en su vida, jamás, para que merezca ser tratado como lo tratáis, en cambio, si ha hecho un montón de cosas que se merecen que lo quiera. Y por eso, estoy con él, y no con ninguno de vosotros. Así que espero que por la novedad, cuchicheéis hoy lo que queráis, pero que mañana nadie se atreva a mirarlo o a dirigirle una sola mala palabra. Porque entonces, pensaré que las estáis teniendo conmigo. Y si alguno de los dos tiene una pizca de maldad, ese soy yo, y no podéis imaginar cuanta.

Dicho esto, se ha vuelto a sentar y ha seguido comiendo. Entonces tu medio asustado todavía, lo has mirado, y él te ha dedicado una sonrisa tierna y te ha dicho:

-Anda come algo, apenas has tocado la comida – y tú sin remedio te has llevado algo de comida a la boca.

Quizás no era así como esperabas que acabara este horrible día, pero al menos, te ha quedado claro que Albus te quiere, y que haría lo que fuese por ti. Pero entonces te vuelves de nuevo hacia a él, para decirle unas palabras que piensas que debería de haber dicho otra persona hace seis años, bueno, persona no, cosa:

-Deberías estar en Gryffindor Albus Severus Potter – y ahora ves como Albus ríe, ajeno o tal vez ignorando que todo el gran comedor lo mira incauto y con algo de miedo.