Hola mis querids lectores :) me alegro que hayan llegado hasta aqui conmigo, este es el ultimo capitulo antes de los epílogos, solo espero que les guste y les haya gustado todo hasta ahora. Me siento muy feliz de haber compartido todo esto con vosotros y más al saber que les gusta. :D

Lo ultimo y más importante que queria decir es que este capitulo contiene una escena Lemmon, es decir, de sexo explíicito, asi que para los menores y sensibles les aviso, será al final del capitulo. Lo he hecho porque creia que esta pareja lo merecia por fin. A quien no le guste, lo siento, pero será la unica escena de este tipo que leais :D

También queria avisarles de que tengo otro fic por publicar, un Drarry que me esta llevando mucho hacer, y que en cuanto termine de publicar subire.

Ahora ya no me enrollo más, aqui teneis el cap.

De las habilidades de Scorpius

El profesor Slughorn, cada año, decide premiar a sus alumnos de sexto curso con la poción Felix Felicis a quien mejor trabajo haga, normalmente la suele dar a principios de curso, pero aquel año, debido a una enfermedad no había podido daros clase hasta aquel momento, y ciertamente, los alumnos hacían apuestas de cuanto más iba a poder darles clase, puesto que dejando aparte la obviedad de que estaba entrado en años, como el que más, su salud se resentía bastante, y aunque había dejado atrás actividades como su club de eminencias o la jefatura de la casa de las serpientes, todos en el colegio pensaban ya que era hora de que el profesor se jubilara.

Tu pelo se estaba encrespado tanto, que te parecías demasiado a Hugo, sudas por los cuatro costados y estas más que sofocado; y la sensación de tener a Scorpius a tu lado, todo sudoroso, con el pelo mojado sobre su cara, no hacía más que traerte recuerdos de hace dos noches, lo que tampoco te deja concentrarte en lo absoluto. Él, aunque del mismo aspecto que tu, no parece para nada aturdido, tiene una expresión serena en su cara, y te llegas a preguntar si realmente se puede llegar a ese grado de concentración, bueno más bien, si tú podrías llegar a ese grado de concentración.

Toda la gente os mira, la mayoría ya se han dado por vencidos, todos saben que Rose, Scorp y tú sois los mejores de la clase, pero en realidad, tú dudas mucho que puedas realizar esa poción. "¿En qué universo necesitarías una poción de muertos en vida? ¿Para qué?" te giras para ver a Scorpius de nuevo, quien está echando algo que no sabes que es, al caldero, así que le susurras:

-¿Qué haces, Scorp? – miras lo que hace, pero él con su estúpida manía de ser zurdo, tapa todo – vamos, dímelo, de todas formas la mía va fatal, no sé que he hecho mal.

-No te pienso decir nada, que lo sepas – te dice con rencor – además, ¿olvidas que mi padre hizo la maestría en pociones? Aunque no ejerce, le encantan y de vez en cuando preparamos algunas en casa.

Te molestas, sabe que no lo vas a conseguir, ¿Qué más le da decirte algo? Pues no, no lo hace, y cuando por fin, consigue su premio, dejando a Rose tan enfurruñada que te recuerda terriblemente a la cara que pone su madre cuando se enfada con tío Ron, te mira con sonrisa triunfante y petulancia desde la mesa del profesor.

Cuando habéis terminado y os sentáis para almorzar, todo el mundo se acerca a Scorpius a preguntarle por la poción, y porqué la ha conseguido con lo difícil que era. Él solo dice que ha practicado en casa, y que en realidad, hay que concentrarse mucho y tal. Pero cuando se ha acercado Rose, ha cambiado la cosa. Ella se ha agachado entre vosotros para hablar más en privado, y aunque tú has intentado ignorarlo brevemente, no has podido evitar oír lo que hablaban.

-En realidad, Rose, (¿desde cuándo la llama así?) mi padre me hizo hacerla este verano, sabía que Slughorn nos la pondría como prueba, solo que mi padre me dijo que él había aprendido a prepararla de otra forma, y he seguido sus instrucciones, no es que tu lo hicieras mal, de verdad.

Rose, más contenta, aunque no menos frustrada, volvió a irse a su sitio y os dejó solos. Aquello no te ha sentado bien, lo sabes, ¿Cómo que "otras instrucciones"? y lo que es peor ¿Por qué no las ha compartido contigo? ¿Es que creía que ibas a robarle o copiarle la fórmula? ¿Es eso lo que confía en ti después de que has dado tanto la cara por él? Decididamente, estás molesto y mucho. Así que aunque le hablas, intentas parecer rudo y seco e intentas ignorarlo o hacerle el menor caso posible.

Estáis en la sala común, con algunos de vuestros compañeros, todos habláis animados, charláis, y aunque estás evitando a Scorpius, eso no quiere decir que a los demás no les hables. Todos están hablando de la primera vez que manifestaron su magia, y de los desastres que hicieron.

-Pues yo – dijo uno de ellos – casi quemo la mano de mi madre al no querer tomarme un puré asqueroso que me preparó – todos rieron – estaba malísimo.

-Eso no es nada – dices tú – yo hice que James diera vueltas en el techo durante al menos quince minutos y luego calló y casi se mata, y luego casi me matan mis padres a mi – todos empezaron a reír de nuevo a carcajadas, pero entonces Scorpius los interrumpió.

-Que exagerado, eso no fue así del todo – dice riendo también, sabes que es verdad, tu padre le ha contado esa historia varias veces, pero eso no te importa, porque estas enojado.

-¿Qué sabrás tú? – le dices con desprecio girando la cabeza - ¿es que acaso estabas allí? – le dices en el mismo tono, y ante su negativa, lo vuelves a atacar – entonces, mejor cállate.

Sabes que le ha dolido, puedes verlo en su cara, y también, claro, en el hecho de que se ha levantado y ha subido a vuestra habitación. Así que inmediatamente, te das cuenta que te has pasado, te disculpas entre los chicos y lo sigues.

Cuando llegas arriba, ves que su túnica está tirada de cualquier forma sobre su cama y eso no es buena señal, entonces lo ves salir del baño, con el pelo muy revuelto y el nudo de la corbata llegándole al pecho. Te quedas mirándolo un momento.

-¿Qué quieres? – te dice

-Lo siento, me he pasado – le dices bajando la mirada y sentándote en la cama – perdóname, de verdad que…

-¿A que ha venido eso, Al? – dice sentándose a tu lado y desatando también tu corbata.

-Solo estaba molesto porque no me contaste lo de la poción, siento que no has confiado en mí, ¿creías que te la iba a quitar o a copiar? – has dicho ofendido

-No es eso, solo que…

-Si yo la hubiese tenido, la habría compartido.

-Déjame hablar. Yo no te la he dado porqué pensé que la tenias, mi padre me dijo que cuando él estaba en sexto, tu padre fue el único que consiguió hacerla. Por eso me la enseño, porque supuso que tu si sabrías.

-Yo no sabía nada de eso, aun así podrías haberme preguntado, y suponer que si la tuviera te lo habría dicho.

-Culpa mía, lo admito, tendría que haberte preguntado… lo siento, ¿por eso has estado todo el día enfadado?

-Sí, creía que no confiabas en mí, porque además también se lo dijiste a Rose.

-Bueno, no volverá a pasar, ¿vale? Ahora déjame compensarte – ha dicho quitándote la corbata.

-¿Cómo? – has preguntado entusiasmado

-Ni pienses que te voy a dar la poción – ha dicho mientras quitaba los botones de tu camisa – es algo mucho mejor.

De repente, notas como Scorpius te tumba en la cama y comienza a besarte, decididamente, es una buena recompensa, besa tan bien. Pero cuando crees que va a acabar, se sienta a horcajadas sobre ti, y te abre la camisa que acaba de desbotonar. Se lanza sobre tu cuello y comienza a besarlo como nunca antes lo había hecho, despacio, suave y tú te estremeces; de dejarte casi sin habla, comienza a bajar por tu pecho y sigue besándote muy pasmosamente, has cerrado los ojos, estas empezando a disfrutar demasiado eso, sigue bajando aun más, y tus vellos comienzan a erizarse de una forma increíble, cuando esta deslizando su lengua por debajo de tu ombligo, para, y aunque estas un poco excitado, sabias que no pasaría de ahí, en aquel momento vuelve a tu boca e introduce su lengua dentro, haciéndote lanzar el primer gemido de la noche. Pero entonces abres lo ojos, porque has notado su mano ahí, en tu entrepierna, abriéndote el pantalón, y bueno, eso está empezando a ponerte bastante. Te ha desabrochado el pantalón y lo ha bajado un poco, y ahora ha separado su boca de la tuya para centrarse en lo que está haciendo, ha deslizado sus piernas un poco más abajo y tú has levantado una ceja, cuando ha bajado tus bóxer hasta tus rodillas, te has incorporado.

-Scorp, ¿Qué demonios haces? – le dices extrañado, porque hasta ahora, solo te había acariciado por encima y aunque sabes que lo que vaya a hacer te va a gustar, no sabes que esperarte.

-¿Qué pasa? ¿Nunca te han hecho una mamada?

Vale, si antes no, ahora ya si, confirmado, toda tu sangre se concentra ahí abajo.

-No, y a ti tampoco.

-¿no? ¿Ni Scamander? – pregunta extrañado.

-No sé qué te contaría ese inútil, pero lo único que me hizo fue una… Ahhhhh, Dios, Scorpius, eso ha estado muy bien.

¿Qué ibas a decir si te ha dado un lametazo increíble? Lo escuchas reír

-¿te ha gustado?

-¿no me has oído?

-Pues agárrate entonces, solo he hecho empezar.

Eso que te ha dicho, y sobre todo la forma en que lo ha hecho, no ha servido más que para que tu erección se endurezca aun más, y eso parece haberlo notado, ya que se ha relamido, tu cierras los ojos, porque Merlín, sabes que vas a disfrutar esto. Entonces comienzas a sentir su lengua sobre tu miembro, húmeda y caliente. Primero comienza a lamerte despacio y tú no puedes evitar contraer tu cuerpo ante eso, la desliza rápida, lenta, de arriba abajo y de un lado a otro, haciendo que sientas mil cosas que nunca antes habías sentido. Cuando estas notando que no puede ir a mejor ves como con su mano la agarra por la base y comienza a hacer movimientos rítmicos, mientras que con la lengua hace movimientos circulares sobre la punta y no puedes evitar lanzar un gemido seguido de un "Joder" bastante alto. Sigue haciendo esas dos cosas, cuando de repente se detiene, te mira un instante y te guiña un ojo, entonces notas como se la mete entera en la boca, y ahora ya si sueltas un grito de: "Merlín, donde has aprendido eso" comienza a meterla y a sacarla de su boca como hiciera antes con su mano, y tú no puedes aguantarte, lo agarras de la nuca y del pelo, al tiempo que arqueas la espalda. De repente comienza a acelerar el ritmo poco a poco y tu comienzas a respirar al mismo, cuando ya no aguanta más, le das un pequeño tirón del pelo, al tiempo que le dices: "Scorp, para, voy a correrme" el quita su boca, pero sigue con su mano así que al final terminas llenándolo.

Cuando has terminado y te ha limpiado con un hechizo que no has oído muy bien, se ha recostado a tu lado y se ha volteado para poder mirarte.

-¿Qué, te ha gustado o no? – dice sonriente

-Merlín, ¿tú qué crees? Joder, ha sido increíble.

-Me alegro – te dice mientras te besa – ¿Qué te apetece ahora? –añade recostándose sobre ti ¿dormimos un rato?

-¿Y que tal, si mejor, te devuelvo el favor?

Scorpius te ha mirado y ha sonreído, tu le has mirado de forma picara, y él ha comenzado a reírse, te has puesto más cómodo, sabes que esa noche, será larga.