Este es el primero de los epílogos, el de Albus, por supuesto ^^ empieza un poco hot, pero nada, unas palabras :)
De la vida con Scorpius
-Joder, Al, que bien haces eso – te dice Scorpius mientras tu sonríes – Merlín, no pares por favor – te encanta oírle, porque eso supone un cincuenta por ciento más de excitación para ti.
-Para Scorp, no voy a durar nada si sigues así – dices tú ahora, rindiéndote a su movimiento – no sigas por ahí, o terminaré…
-De eso se trata, ¿no? – Añade mirándote, y tu elevas el ritmo – joder, Albus, sigue así…
Lo escuchas gemir ruidosamente, y te dejas llevar por él, una vez más; y cuando estás a punto de alcanzar el clímax, sientes una sensación a tu alrededor y te detienes un momento.
-Eh, Al, no pares, no ahora, iba a…
- Shhh – le dices mandándolo callar, y lo vuelves a sentir, y parece que él también, porque ha echado la cabeza de golpe contra la almohada – son las protecciones de la red flu, alguien tiene que estar intentando contactar con vosotros.
-Por Merlín, son las once de la noche, es noche buena, ¿Quién cojones será?
-¿Quién crees? A esta hora… - te levantas y suspiras, estás harto de estas llamaditas vespertinas.
-Al, cariño, agradezco la visión, pero si vas a contestar, coge una bata.
Te la pones, y te acercas a la chimenea, y en efecto, es quien esperabas, te sientas delante de ella, esperando a ver que tienen que decirte.
-¿Qué pasa papá? – dices con voz cansina, te acomodas y te terminas de abrochar la bata.
-¿A qué viene ese tono?, oh, Merlín, ¿no os habré…? – dice haciendo un gesto de desagrado con la boca.
-Sí, señor Potter, nos ha interrumpido – dice en broma Scorpius sentándose a tu lado con senda bata.
-Lo siento, solo quería preguntaros si vais a venir a casa mañana.
-Papá, siempre lo hacemos, ¿por qué no íbamos a ir este año? – dices aun en ese tono lastimero.
-Ya, pero, siempre veníais de vuestra residencia de estudiantes, este año ya vivís en vuestra propia casa, a lo mejor preferíais pasarla solos.
-Sabes que no, no te preocupes, iremos.
-Sí, señor Potter, no se preocupe, iremos primero a mi casa, que es la visita más corta, y luego iremos allí, como siempre.
-Vale, solo era para saberlo, vendrán también James y Jéssica, y Lily por supuesto está aquí.
-Bueno, no te preocupes, allí estaremos, ¿vale? Hasta mañana papá.
-Hasta mañana a los dos, buenas noches.
Se ha cerrado la red, y has resoplado. Desde que os fuisteis a vivir juntos, tu padre piensa que te vas a olvidar de él, Scorp piensa que está celoso, y que te tiene demasiado apego, al principio te hacía gracia, pero ha llegado un momento en que llega a molestarte, sobre todo en días como hoy, que te pilla haciendo cosas importantes. Regresas a la cama y agradeces que Scorpius ya se haya desecho de su bata.
No sabes qué hora es, pero Scorp ya lleva más de veinte minutos dándote el coñazo para que te levantes, y tus "ya voy" ya no son excusa. Te ha quitado las mantas y amenaza con echarte agua si no te levantas ya, y lo conoces, sabes que lo hará.
Te levantas por fin, en bóxer, y lo ves encorvado en el espejo cepillándose los dientes en el baño, ya listo, vestido y preparado; restregándote los ojos te acercas y te echas sobre su espalda dejando el cuerpo muerto.
-Tengo sueño…
-Quita, que ya estoy terminado, date una ducha rápida mientras hago de desayunar y por el amor de Merlín, aféitate – te dice mientras te da un pequeño beso en la frente.
Así, que le haces caso y te das esa ducha rápida y te afeitas lo mejor que puedes, porque ahora tenéis visita en Malfoy Manor, y más te vale ir bien arreglado y conjuntado si no quieres ganarte una mirada desafiante de los miembros de esa casa. Te acercas a tu habitación después de intentar peinarte lo mejor posible, y abres el armario, de fondo oyes la voz de Scorpius.
-Ni se te ocurra, ya te he sacado la ropa que te vas a poner, la tienes encima de la cama – te dice desde la habitación de al lado, a veces parece que tenga súper poderes.
-Pero esa ropa es tuya, y es muy… Slytherin – y desde luego, esa corbata parece la que llevabas al colegio, por favor. Y sabe que no te gusta vestir de negro.
-Vamos a mi casa, es navidad, haz el favor de ponerte eso y dejar de quejarte por todo, cuando volvamos, puedes ponerte un saco de patatas si quieres, además a lo mejor si te arreglas más, este año mi abuelo no te confunde con tu padre y no intenta cruciarte.
Ruedas los ojos, no es que te caiga mal su familia, son simpáticos, sobre todo sus padres, pero es odioso tener que vestir siempre de riguroso negro, y escuchar criticas por todo, además, ¿olvidan que tus padres y hermanos son Gryffindor? Parece que porque tú también fuiste a Slytherin los odias o algo así.
A la media hora, estáis allí de pie, saludando a su familia e intentando poner la mejor sonrisa que sabes. Con sus padres no es difícil, sobre todo con su padre, que aun no entiendes porque se lleva tan mal con el tuyo, pero sus abuelos son otra historia, Lucius Malfoy desde el instante en que pusiste un pie en aquella casa, insiste en llamarte Harry Potter, en parte porque te pareces demasiado a él y en mayor parte debido a su demencia senil, por lo cual agradeces que no tenga ya varita, si no, temes que más de una vez habrías acabado medio muerto.
Os sentáis en el salón de té, a charlar un rato hasta que os valláis, esa visita es de rigor, siempre tenéis que hacerla, y a ti no te gusta, porque nunca sabes cuándo va a acabar.
-Bueno, Albus, - te dice Draco Malfoy – y ahora que habéis acabado por fin de estudiar, ¿Qué tenéis pensado hacer? – odias esas preguntas que te dejan en jaque, porque no tienes pensado nada, por supuesto.
-Pues, bueno, yo ya estoy cubriendo turnos en San Mungo, y Scorp, empieza en un par de semanas, así que tampoco es que haya mucho que planear. – dices intentando sonar serio.
-Sí – te ayuda Scorp – el área de heridas mágicas, siempre demanda más puestos de empleo, por eso él empezó antes. La semana que viene o la siguiente a muy tardar, entraré yo, y ya estaremos los dos empleados por fin.
-Que bien, porque supongo que vuestra nueva casa, tendrá sus gastos, ¿no? – añade Astoria
-Sí, pero hasta ahora nos hemos apañado bien con lo que ganaba yo en la tienda de libros – no te gusta dar a parecer que tus padres te ayudan, porque aunque a Scorp si lo ayuden los suyos, tu no estuviste de acuerdo en que nada de vuestra nueva casa estuviese pagado por otro bolsillo que no fuese el tuyo.
-La verdad, Albus, es que te has esforzado mucho trabajando y estudiando a la vez, y lo has llevado todo muy bien – te dice el señor Malfoy.
-Más que bien, ha acabado entre los mejores de la promoción – añade Scorp apretándote la mano con orgullo.
-Bueno, entre esos "mejores" también estabas tú, recuérdalo – te encanta decir eso, y ver sonrojarse a Scorpius.
Después de una charla larga sobre trivialidades, por fin podéis marcharos a tu casa, allí estarás más relajado, aunque sabes que Scorpius no, pues él es amante de la tranquilidad y el silencio y en tu casa hay de todo menos eso, pero lo entiendes viendo el ambiente que se respira allí, tan silencioso, a ti eso te poner nervioso y sientes que solo respirando estás haciendo demasiado ruido, así que agradeces cuando Scorpius se levanta y besa a sus padres, signo de que en breve podrás aflojarte la corbata y remangarte la camisa.
