Capitulo 12 Visitas


Me desperté a eso de las diez de la mañana, Anne dormía y yo estaba un poco mejor, no me sentía mareada y los vómitos ya se me habían pasado. Tomé un desayuno muy liviano, no tenía demasiada hambre.

Después me fui a bañar, me puse mis zapatos negros, en realidad estaba vestida entera de negro, mi maquillaje era suave como nunca. Baje hacía la cocina y tomé un poco de agua, la necesitaba, me senté en el clásico sofá y vi un rato televisión pero me aburrí al instante, así que la apagué, me acurruque en el sillón y vi de reojo la mesita de centro que se encontraba en el living, me di cuenta que estaba mi pequeño librito, me incorporé en cosa de milésimas de segundos y comencé a revisarlo, todo estaba bien, nada extraño se notaba, solo una hoja doblada pero no le tomé mucha importancia. En ese momento, aunque parezca raro, me llené de inspiración, tomé mi abrigo favorito que me llegaba un poco mas debajo de las rodillas, era plomo, extraño no?

Busqué mi croquera de dibujos y mi libreta, sin mencionar mi bolso negro con mi celular y mis pinturas, y una que otra cosa.

En frente de nuestra casa resulta que hay una plaza muy bonita, a esa hora no había nadie pero a eso de las doce en adelante había mucha gente con sus hijos, familiares y amigos. Me senté en un asiento aislado, necesitaba tener inspiración así que me cambie hacía donde estaba la pileta, en unos veinte minutos escribí tres poemas de unas diez estrofas. Tomé mi croquera y comencé a dibujar un paisaje muy triste, muy desolado, era extraño, jamás había hecho un dibujo tan hermoso pero tan oscuro y melancólico a la vez, era muy lindo, según yo, una lágrima pasó por mi rostro y justo alguien se sienta al lado mío, no hice caso, mas seguí dibujando, esta vez lo hice sombreado, era triste también pero no más que el otro.

Guardé mi libreta y mis lápices, cerré todo y deje tal como estaba, medite unos segundos y saqué mi celular para ver la hora, pero estaba descargado así que no me quedó otra que preguntarle a la mujer que estaba sentada al otro extremo de la banca.

- Yo: disculpe que la molesté pero tiene hora?
-X: jaja, ahora me tuteas?- cuando ella dijo eso por primera vez en tanto tiempo una sonrisa invadió mi rostro, y algo me impulsó a abrazarla- como has estado?- me di cuenta que era Fernanda mi hermana…
- Yo: como has estado tu?- dije llorando pero muy poco.
-Fernanda: yo, muy bien, tanto tiempo sin vernos (casi dos años)- seguíamos abrazadas.
-Yo: tengo que contarte tantas cosas.

Así conversamos como unas dos horas, le conté todo lo que me había pasado con Jared, y lo que había sucedido con mi ex novio Alex, una que otra lágrima salió de mis ojos.

Nos fuimos de la placita y nos dirigimos hacia una cafetería que quedaba cerca, nos tomamos un café y comimos unos dulces y unas galletas que allí mismo preparaban. Cuando acabamos, nos fuimos lentamente hacia mi casa, la invité a entrar y tomamos asiento, esperamos unos diez minutos y baja Anne glamorosa como siempre, pero no se da cuenta de que teníamos visita así que me reprocho en cuanto me vio.

- Anne: y tu, después de todas las botellas de licor que te tomate estas bien?
-Yo: Anne, ahora no que tenemos visita…
- Anne: y quien?
-Fernanda: yo! – dijo Feña saltando desde el sillón.

Cuando Feña saltó, Anne se quedó un poco quieta al principio pero como a los segundos reaccionó y la fue a saludar con un enorme abrazo, yo me uní a él y conversamos todo lo que quedaba de mañana. Hubo silencio por unos segundos, Anne nos ofreció desayunar pero nosotras nos habíamos adelantado pero para acompañarla Feña se tomó un vaso con néctar y yo una taza de té, adicta al té.