Capitulo 15

Celos


Con Jared nos quedamos unos segundos en silencio, ninguno de los dos los sabía que decir, él se sentaba y se paraba del sillón a cada rato y yo tomaba agua como si cada vaso fuera el último en la tierra. Me sentía extraña por dentro, en realidad todo estaba pasando tan rápido, con Jared no éramos nada oficial, yo lo quería mucho y el a mí, pero no nos atrevíamos a pedirnos lo que tanto anhelábamos.

Después de unos treinta minutos de un silencio sepulcral Jared por fin se dirige hacia donde estoy yo y me lleva de la mano nuevamente hacia el sillón, nos sentamos, un tanto juntos… él toma mi mano con las dos suyas y me sonríe cariñosamente, por fin se atrevió a hablar.

-Jared: Kris, yo te quería pedir algo- dijo alejando una de sus dos manos de las mías de llevándola hacia mi rostro.
-Yo: dime, yo te escucho atenta- respondí nerviosa y poniendo toda la atención posible.
-Jared: yo te adoro, eres la persona más hermosa que he conocido, te amo mucho sabes? – dijo serio, pero tierno a la vez.
- Yo: lo sé por que no paras de decírmelo- dije dejando caer una lágrima- yo también te adoro, eres lo mejor que me pudo suceder en este tiempo.
-Jared: bueno, aquí va mi pregunta… mi querida y hermosa Kristie - ahora con sus dos manos en mi rostro- quieres ser mi novia?...- hubo silencio, mis ojos y mejillas se llenaban de lágrimas, mis manos temblaban, Jared me observaba con una sonrisa cariñosa, porque sabía cual era mi respuesta. Puse mis manos sobre las de Jared, que se encontraban en mi rostro y me animé a decirle mi respuesta.
- Yo: sabes perfectamente cual es mi respuesta- dije aún llorando, sus ojos brillaban- si quiero Jared- quitó sus manos de mi rostro y me dio un fuerte abrazo…

Estuvimos así por mucho tiempo, él me hablaba al oído, me decía palabras cariñosas, me besaba las mejillas, mi frente, mi nariz y cuando besaría mis labios, se siente un celular, ambos quedamos extrañados porque solo podrían ser los nuestros, pero ninguno de los dos lo tenía encendido. Me paré del sofá y lentamente me empecé a acercar al lugar en donde se sentía cada vez más fuerte el sonido del teléfono.

Llegué a la mesa que estaba al lado de la puerta y ahí estaba el celular, era el de Anne "pensé que había venido por él", recordé cuando entró y nos vio juntos con Jared. No alcancé a contestar, pero la llamada quedó guardada, vi quien había llamado y para sorpresa mía había sido Shannon: "pero no se suponía que Anne estaría en casa de él", pensé, luego continué: "algo extraño está sucediendo". Jared me miraba raro, como diciendo "que pensará en este momento", o cosas parecidas.

Me dirigía hacia donde estaba Jared y escucho un "Toc Toc", sólo una persona tenía esa manía de tocar la puerta, mi cara se iluminó por una sonrisa, Jared quedó extrañado al ver mi reacción, corrí hacia la puerta y cuando la abrí:

- Yo: mi niño!- dejé escapar un grito, mis ojos empezaron a llorar de nuevo y me impulsé a abrazarlo.

-Gerard: como has estado mi niña- dijo mi amigo Gerard.
- Yo: tanto tiempo, es decir como es que estas aquí?
-Gerard: quería darte una sorpresa, como has estado- seguíamos abrazados.
- Yo: muy bien ahora, que sorpresa me traes?
-Gerard: tu madre me llamó y Fernanda me recordó que debía traer tu piano-
- Yo: quedé inmóvil, me había olvidado de mi piano… en serio lo traes?
-Gerard: si, traje a unas personas para que lo bajen y lo instalen en la casa- dicho esto lo invité a pasar, me había olvidado de Jared, así que los presenté, no podía ocultar mi expresión de desagrado al ver sus caras de celos.

Ambos me querían pero ambas formas de querer eran totalmente distintas, al menos para mí.

Instalaron mi viejo y adorado piano en un espacio que quedaba en el living se veía tan bello, mi querido piano negro con unas grabados dorados. Paseaba mi mano por encima de él y recordaba los viejos tiempos cuando trataba de componer melodías, escribí muchas, pero los cuadernos en donde estaban, según yo, ya no existían. Gerard me observaba y podía ver que Jared lo miraba a él con celos.

Miré a Jared y no pude evitar abrazarlo, él me apretaba fuerte, como si estuviera protegiéndome. Pasaron las horas y conversábamos de todos los temas, mi amigo y mi novio simulaban que se llevaban bien y yo sin saber que hacer en la situación en la que me encontraba.