Enigmáticos aromas.
Capítulo 4.
- ¿Crees que el blanco pálido te vendrá bien, hija? – Meneó la cabeza Serenity mientras con la fina tela observaba detenidamente el color y el tono de su hija – Pareces una muerta con ese tono, no, no me agrada, por favor mademoiselle Dubois tráigame otra tela blanca que le quede a mi hija – entrecruzó los dedos mientras le regresaba la tela a la mademoiselle.
- Por supuesto señora – sonrió –. Ya tengo el color perfecto para la señorita – dijo con un tono de francesa, se retiró con pasos leves y cortos, hacía la parte trasera de su tienda.
Su madre había insistido en escoger la ropa de novia. Serena estaba sentada en un fino sillón francés o al menos supuso dado que Dubois era de la hermosa y romántica Francia. No era que no quisiera un vestido de novia o que no quisiera casarse pero todo estaba tan apresurado. Deseaba que en su boda Mina estuviese con ella, pero ya se había marchado apenas hace un día. El aroma de la tienda le estaba mareando, no sabía identificar exactamente qué era lo que estaba oliendo pero le daba repulsión.
- ¿Estás de acuerdo con lo que dice mademoiselle Dubois, hija? – acercó la tela hacía la cara ida de su hija – Creo que ese tono de blanco le queda mejor, sí ¡me encanta!
- Oh por supuesto señora – meneó la cabeza efusivamente, mostrándole sus dientes perfecta y pulcramente blancos, Dubois aún se le consideraba una 'señorita' pero a pesar de eso era una mujer de treinta años y con múltiples fracasos matrimoniales que no le habían manchado el nombre, al contrario de lo que las otras pensaban, gracias a ello tenía múltiples hombres poderosos a sus pies, y aparte de ese bien cuidado y curveado cuerpo, su piel bronceada, ojos azul marino y la cabellera color del fuego, era su simpatía que le brindaba a la gente –. Nadie en toda la ciudad hablará más que de la boda de su hija y del señor Black, y del vestido de ella, generación tras generación, no dude de mi trabajo señora Tsukino, ¿para cuándo quiere el vestido de la fiance?
- El casamiento será en tan poco tiempo, lo quiero antes del mes.
- Por supuesto, sabrá que el vestido quedará en tan poco tiempo, además que su familia es una de las más antiguas tendrá un extra con el vestido.
- Entonces no se hable más, si ocurre algún inconveniente no dude en comentarlo ¿de acuerdo? – Serenity se acercó más hacía la puerta y Serena se levantó del sillón, sonriendo a la joven – También en cualquier caso, si por nuestro lado surge algo no dude que se le mantendrá informada de esto.
- No se preocupe señora, le habillé quedará linda, confié en mí – dijo suavemente, mientras que Serenity y Serena salían del lugar, mademoiselle Dubois se maravilló porque tendría una muy buena paga y desde hace tiempo ansiaba unas joyas que había visto en España.
- ¿Cómo fue con el vestido, señora? – preguntó Rei que se hallaba platicando con el cochero, tenía una sonrisa divertida al notar a Serena seria.
- Demasiado bien…
- Pero a la señorita Serena no se le ve tan bien ¿qué ocurre señorita? – se acercó amistosamente hacía ella y le envolvió en un abrazo – Sabes que puedes contarme a mí todos tus secretos si no quieres que tu madre lo sepa y yo naturalmente podría ayudarte – susurró demasiado bajo para que nadie excepto Serena escuchara.
Serena asintió y Rei dejó de abrazarla – Señora cuál será la siguiente parada, la señorita Serena no parece que se encuentre bien, creo que la ida de su hermana Mina fue un peso fuerte ¿verdad señorita Serena?
Serena parecía escuchar la voz tan lejana de su ahora ya dama. Ni siquiera se había percatado que ya se había subido al carruaje. Sí, lo sabía y era un poco patética, pero estaba tan unida a su hermana que en un abrir y cerrar de ojos que ya se encontrara navegando en estos momentos. Se sentó del lado de la ventanilla y abrió la cortina terciopelo del lugar. Rei se hallaba a su lado y se perdió en sus pensamientos.
Sabía que no podía hacer nada para traer a su hermana de regreso. De eso estaba segura y quizás era una egoísta sin remedio total, pero necesitaba a una confidente y no era que no confiara en Rei quien era una buena persona, pero ¿cómo Rei podía aconsejarle? Tenía miedo de lo qué debía o no debía qué hacer con su Diamante, sólo Mina era la única que podría calmarla, ¡ni siquiera sabía en qué momento había accedido a casarse prontamente con Diamante!
Suspiró y cerró los ojos, quería a Diamante de eso estaba segura pero necesitaba un indicio de saber que estaba haciendo lo correcto, ¿qué se supone qué tenía que seguir?, ¿no tenía que cortejarla?, eso le habían enseñado en la Iglesia y sin embargo se sentía tan sola en ese estado, tan perdida.
Recordaba con dolor la partida de Mina, hace apenas algunas horas estaba tan feliz por compartir su pequeño momento en el casamiento de su hermana con Diamante, se sentía nerviosa, no sabía qué tenía hacer, una cosa era lo que se supone tenía que hacer y otra muy diferente era como se sentía, tímida, nerviosa, las manos le sudaban ¡necesitaba a Mina en esos momentos! Y cuando la había visto bajar, se sintió de alguna manera aliviada hasta que vio las maletas que llevaba consigo con un mayordomo.
Sabía que era el día, en ese momento se había olvidado de Diamante, egoístamente quería decirle a su hermana que se quedara, tenía miedo. Pero ya estaba grande y, no tenía ni debía porqué llorar.
- Ya me dijeron, que protegiste al señor Black y mentiste – sonrió Mina, abrazando a su hermana - ¡Mentir! Dios, Serena ¿cuándo iba a pensar que mi propia hermana mentiría tan descaradamente?
- Oh Mina, no te enojes conmigo – se restregó en su pecho y comprendió que Mina aparte de su hermana, su amiga, su confidente también era su ídolo –. No sabía qué hacer, se supone, me dijiste que… tenía miedo.
- Sere, deja de estar de llorona – separó con cuidado su pecho de la cara de ella - ¿Por qué he de sentirme mal? Pensé que ya estabas dejando de lado la timidez, pensé que todo el tiempo en el Instituto te había enseñado a vivir la vida, me haces sentir como si todo lo que te enseñé se fue por la borda.
- Entonces eso podría significar que ¿te puedes quedar más tiempo verdad? – sonrió divertida – Trataría de… Mina están pronto que te vayas a España.
- Lo sé, lo sé – le dio palmaditas en la espalda–. Pero sabes que los recién casado necesitan su tiempo a solas y ya sabes lo que te comenté sobre eso al respecto.
Serena se ruborizó y miró a Diamante de reojo, recordaba muy levemente lo que Mina le había dicho, no era que no quisiera saber pero no era de su incumbencia ni le interesaba cuando tenía catorce años. Lo único que se quedó en su mente fue cuando Mina le había dicho en aquella entonces que, sentiría un deseo que ardería con todo su ser.
- Pero me da tanta pena estar con Diamante – susurró nerviosamente.
- Serena ¿qué tonterías dices? Yo jamás me sentí así con mi esposo.
- Claro que no porque lo odiabas – rezongó.
- Buen punto – meditó –. Pero el caso Serena es que después me sentí tranquila, nada de nervios, nada de confusión, una parte muy pequeña sabía que me tenía que casar con Malachite, lo sabía pero me negaba, y eso tú lo tendrás que averiguar con el señor Black, tendrás el tiempo suficiente para…
- Señora Shishukawa, el señor la espera en el carruaje – dijo un joven moreno.
- Oh Mina déjame acompañarte – dijo en un último intento Serena de retener más tiempo a Mina.
- Querida Serena – la alejó aún más de su cuerpo y la agarró de los hombros –. Esto no es un adiós ¿lo sabes? – Serena asintió débilmente – No te preocupes todo saldrá a la perfección, verás que en tampoco tiempo tomáremos el té a las cinco en punto y llegaré temprano esta vez – le dio un beso en la frente –. Hasta entonces, hermana – Serena se quedó petrificada ahí aturdida. Mina se detuvo al lado de Diamante –. Señor Black, sólo pido que cuide de mi hermana, es una persona linda, caritativa, suele ser también un poco impetuosa.
- Lo descubrí en la noche señora – dijo divertido.
- Es difícil acostumbrarse al término señora, ahora veo porque la gente odia a mademoiselle Dubois – meneó la cabeza –. Sólo otro favor señor Black, dígame Mina, sé que pronto pasará a ser mi hermano político.
- Por supuesto – besó la mano enguatada de ella –, Mina.
Mina salió sonriendo de su antigua casa. Mientras que Diamante observaba a Serena estática en el mismo lugar, perdida. Suspiró y un poco vacilante se acercó a ella para abrazarle su fina y delicada cintura – Iremos lo más pronto posible a España, querida, jamás te privaría de ello – Serena respingó al sentir esas manos posesivas en sus cintura y el cálido y embriagante sonido de su voz en su oreja, con cuidado se dio la vuelta para toparse con eso ojos azules.
- ¿En serio Diamante?
Diamante sonrió y le dio un beso fugaz, el pulso de Serena se aceleró levemente. La atrajo más hacía él y susurró en su oído tranquilamente - ¿Sabías que el carro es más rápido que el carruaje?
- Señorita ¿se encuentra bien? – Susurró Rei quedamente, y Serena dio un ligero respingo – Creo que no se haya bien, no se preocupe, tengo algo con que reanimarla – Serena no comprendió lo que decía Rei, se había perdido en sus pensamientos que no se había percatado que ya habían llegado al corazón del lugar – Señora, me preocupa el estado de la señorita – dijo suavemente y con cautela mirando de reojo a una Serena perdida – Aún no es tan tarde y le exijo – Serenity alzó una ceja – Que me permita dejar que la señorita se refresqué.
- ¿Qué te hace pensar que dejaré a mi hija a tu cuidado? – dijo seriamente – Sé con total perfección que ahora eres su dama de compañía pero no es correcto que dos mujeres paseen a estás horas de la tarde solas.
- Lo sé señora, pero yo, como segunda amiga de la señorita creo… - meneó la cabeza y rectificó – Sé que la señorita Serena no estará mejor en la mansión que aquí… señora.
- Y si aún así diera el permiso que me pides, ¿a dónde tienes pensado estar?
- Oh señora si me diera el permiso, la llevaría al parque ¿a dónde más si no? – sonrió con franqueza.
Serenity cerró los ojos, y después miró a su hija perdida en el paisaje, no sabía qué doloroso pasaría por la partida de su hija, después de todo si era demasiado unida a ella – Confiaré en ti, Rei – entrecerró los ojos – Sólo estarán en el parque un carruaje pasará por ustedes en media hora, no más, no menos ¿entendiste?
- Sí señora – sonrió complacida – Sólo la señorita desea aire, tantos años teniéndome en la mansión que ya sabe que no debe de desconfiar en mí ¿no es así? – insinuó.
- ¿Qué te hace pensar lo contrario Rei? – la miró detenidamente, desde que habían traído a Rei a su misma casa había tenido cierto cuidado con ella, inclusive después de saber quién era ella realmente, la trató como una familiar, pero aún así siempre había tenido una sonrisa misteriosa y esos ojos que atemorizaban, suspiró – Edward, quiero que nos deje en el parque – últimamente desde que Rei se encontraba con Serena, ella se había sentido mejor el ataque de tos ya no era tan frecuente pero inclusive todavía se sentía débil.
La ida al parque no era tan lejos. Rei bajó tranquilamente del carruaje cuando se hallaban en él y Serena se bajó ajena a todo – Media hora, Rei – sentenció Serenity.
'Y eso es todo lo que necesito' pensó divertida – Verá que la señorita Serena regresará con una sonrisa – Serenity resopló y cerró la puertecita del carruaje y se perdió entre la gente –. Serena, ¿va a hacer nuestro secreto verdad?
Repentinamente Serena descubrió que ya no se hallaba en el carruaje, que se hallaba en el parque al lado de Rei entrada la tarde y solas - ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué secreto? – la miró un poco con pánico.
- Serena – la agarró del codo y empezaron a caminar –. Me lo vas a agradecer, sé que estás distraída porque Mina te dejó – comentó un poco venenosa pero de igual manera siguió –. Y un poco de aire no está de más.
- Mina no me abandonó – susurró –. De todas formas no deseaba salir a ningún lado, quiero regresar a la mansión.
- No, querida – meneó la cabeza Rei –. Edward vendrá por nosotras dentro de media hora, así que disfruta.
- ¿Disfrutar? – dijo sin comprender y se detuvieron cerca de un árbol – Rei, no sé en qué me va a servir estar en el parque y…
Serena soltó un gritito agudo, mientras que Rei trastabillaba de lado derecho. Y un joven que Serena no supo identificar agarró con sumo cuidado el codo de su dama y le ayudó incorporarse - ¿Señorita se encuentra bien? – inquirió suavemente.
- Claro, señor, claro – se sacudió el vestido.
- No es prudente que se encuentre sola – comentó –. Casi es el crepuscular ¿se encuentra perdida?
- ¡Oh no, señor! – Rei alzó la mirada y observó esos ojos azules intensos - ¡Oh señor Black! No sabía que frecuentaba el parque – dijo sorprendida y abrió los ojos desmesuradamente.
- ¿Pero qué hace la dama de compañía de Serena? – dijo de repente y después miró a Serena más sorprendida que Rei - ¿Por qué están solas?
- Oh Señor Black, verá – Rei empezó a jugar con su pelo suelto –. La señorita Serena no se ha encontrado bien y ya sabe usted el por qué, así que de la manera más atenta le dije a la señora que me diera el permiso de…
- Me sorprende – dijo indiscutiblemente un poco furioso y se acercó a Serena –. No comprendo cómo Serenity las halla dejado desprotegidas de esa manera a ambas, saben que los malhechores se presentan a estas horas…
- Señor no culpe a la señora, yo me tomo las culpas aquí, me preocupa tanto la señorita – la miró de soslayo –. Además que Edward vendrá por nosotras, sólo venimos a que a la señorita le dé el aire fresco del atardecer y… es una increíble y maravillosa sorpresa que usted se encuentre aquí ¿no es así señorita?
- Claro – sonrió Serena sin quitarle la vista a Diamante –. Necesitaba verte.
- Serena, sabes que iba a cenar a la mansión, pero para mí también es un placer tenerte aquí, me pongo ansioso cuando no te hayas cerca mío – le acarició un rulo que caía del lado costado de su oreja derecha.
Rei se acercó a ellos tosiendo con fastidio y Diamante se separó ligeramente de Serena – Como lo dije ¡qué sorpresa! Ahora estaremos protegidas – se acercó a Serena y le susurró quedamente - ¿Será nuestro secreto, verdad? – Serena no comprendió sus palabras y sólo atinó asentir – Sé que es de confiar señor Black, y tenía algo qué hacer, pero primero es el bienestar de la señorita y también – agarró la mano de Serena –, confió en usted, señorita.
- ¿Qué quieres decir con todo esto Rei? – comentó más confusa Serena, mientras miraba como Rei acariciaba su mano enguatada.
- Lo que quiero decir señorita – y después miró a Diamante –, señor. Los dejaré a solas – Serena abrió los ojos como platos –. Oh señorita no haga esos ojos, debe de aprovechar ¿no es increíble que el señor Black se halle aquí? Además así podrá regresar con el señor Black, dudo mucho que la señora se enojé con usted.
- Pero Rei – vaciló –. Edward vendrá con…
- ¡Tonterías, señorita! – sonrió de lado y palmeó la mano que sostenía para después dejarla tranquilamente en su costado – Yo podré regresar con Edward, el señor Black tiene su propio carruaje.
- Así es, Serena – apresuró a decir Diamante.
- Pero madre reñirá contigo.
- Shh, señorita se preocupa por banalidades tengo asuntos importantes que tratar – Diamante iba a protestar –. Que una dama como yo sólo sabe tratar – aseveró –. No soy sólo una cara bonita y cuerpo delgado, señor Black, no es para que se ofenda pero sé cuidarme sola, deberían de aprovechar el tiempo – miró el ocaso –. Oh si no ya no tendrán tiempo y no podré detener a Edward – rió divertida y ambos agarrados de las manos asintieron.
- Rei, cuídate, no quiero que nada mala pasé – le tomó la mano se apresuró a añadir sólo para que Rei escuchara –. Prometo decirle a mi madre que jamás se fue a ningún lado y que estuvo con nosotros sólo que por mi comportamiento la perdimos, no quiero que la riñan.
Rei asintió con la cabeza - ¡Qué ternura de persona es usted señorita! – después volteó a ver a Diamante – Señor, cuidé a la señorita – Diamante dio un cabezazo en seco.
Después dio la media vuelta para empezar a caminar. ¡Qué ineptos eran! Si tan sólo hubiesen sabido que todo estaba tan perfectamente calculado, por eso le gustaban los hombres enamoradizos, porque se volvían tontos y no tenían los cuidados necesarios. Caminó rápido por una calle que ya no se encontraba transitada por gente adinerada. Y Serena, la hija bondadosa de Serenity, demasiado linda y aburrida, pero también demasiado fácil de dominar.
Y eso lo comprendió después de la muerte de su 'valioso y amado' padre que tenían. Era tan débil que pensó que con eso podría acabar su vida, pero se encerraba demasiado en su mundo de 'rosa' y entendió que ella era presa fácil, necesitaba el apoyo de los demás, la confianza de un amigo, y ella… naturalmente se lo brindaría.
Finalmente llegó a una puerta roída en algunas partes, con todo el marco con un fuerte acero algo oxidado, en medio de la puerta se hallaba un rectángulo, tocó dos veces seguidas y después una corta, esperó tranquilamente. Hasta que se corrió el rectángulo de la puerta dejando entre ver uno ojos castaños, seguido de un gruñido y se escuchó el cerrojo.
Rei pasó petulante al lado del señor quien le había abierto la puerta, le parecía una persona horrible con todo el significado que la palabra tenía, usaba una camisa sin mangas de la cual se hallaba manchada de grasa, su cuerpo estaba bofo y se estaba quedando calvo.
- Jones está en la sala mätresse – dijo con burla el señor con obvio acento alemán.
- Imbécil – dijo entre dientes Rei, sabía lo que mätresse significaba cuando se lo comentó a Serenity y ella casi se escandalizaba, ya que esa palabra tenía varios significados y uno de ellos era la 'amante' o peor aún 'concubina' Juró que en ese momento Kruspë pasaría un mal momento y se regocijó al saber que, en efecto no había sido una linda semana para el alemán barrigón en la calle.
- Pasa, querida, pasa ¿algún té? – dijo un hombre delgado, buen porte aristocrático fumando un puro, pelo negro y ojos verdosos. Rei negó con la cabeza – Toma asiento, Rei – le instó y con un ademán le mostró un pequeño sofá que se hallaba a su lado pero también Rei se negó – Supongo que vienes a pagarme ¿no es así? ¿Ya se acabó el acqua toffana?
- Aún me queda esa linda maravilla – sonrió –. Pero necesito a alguien fuera de mi camino Charles.
- ¿Matar? – alzó la ceja, mientras iba por su botella de whisky escocés y se sirvió un poco – Pero Rei…
- ¿Qué te hace pensar que voy a matar a alguien, mi buen amigo? – se acercó a él tranquilamente y bebió exóticamente su whisky.
Tragó suavemente saliva Charles al ver a Rei de esa manera tan seductora – Años conociéndote amiga y aún me sigues maravillando – meneó la cabeza divertido y se volvió a servir whisky –. Así qué…
- Realmente no pensaba que Serenity iba a casar a Serena tan rápidamente, fue demasiado fácil venir hasta aquí amigo Charles, ya le pagué a Edward para que viniera por mí.
- Siempre tan perversamente calculadora ¿no es así? – la miró de reojo y bebió de un solo trago el whisky – Di el precio y quitamos a ese alguien del camino…
- Como en los viejos tiempos – rió Rei.
-.-.-.-.-
- Debes de estar más tranquila, querida – susurró Diamante que indiscutiblemente se hallaban lejos del parque.
- Lo sé… - vaciló unos segundos –, mi amor – se sentía rara por decir esas palabras, al ver a su hermana todo parecía tan lindo y entretenido pero ¿ella? No sabía con exactitud en qué momento se la habían pasado caminando, hablando sobre su futuro y de la próxima boda.
Sentía pena por todo, no era lo que tenía en mente pero sabía que era con él. Se hallaban a principios del bosque, podía ver a lo lejos su casa, pero aun podía ver ese castillo tenebroso, tembló de miedo. Diamante lo notó y la abrazó tranquilamente – Déjame ser tu amigo.
- Ya eres mi amigo.
- Serena – musitó y abrió su saco –. No es gran cosa, además que no es cara, pero este listón, lo sé es idiota de mi parte regalarte algo que no… - suspiró frustrado y pasó su mano derecha a su lacio y pulcro pelo plateado – Me gustaría que lo ocuparas, una anciana paseaba cerca del banco y sólo me dijo 'Dáselo a esa mujer especial, si siempre tiene el listón siempre será tuya de lo contrario sufrirá joven' – de pronto rió tontamente - ¡Qué tonterías!
- No, no – se apresuró Serena a tomar el listón astutamente lo anudó en su pelo –. Tiene un significado el listón – miró animosamente a Diamante –. El significado es que tú me lo diste, no será costoso pero soy feliz, además es color blanco, pureza, como yo, como nosotros Diamante – se paró de puntitas y besó su mejilla –. Gracias, y si ves de nuevo a esa noble mujer me gustaría que le agradecieras y le pagaras de algún modo.
- Al menos en algo estoy de acuerdo con la anciana – sonrió de lado y agarró de la cintura a Serena.
- ¿En serio? – El cabello de Serena empezó a revolverse por la fuerte ventisca que se daba.
- Oh sí – la atrajo más hacía él y con cuidado le quitó el pelo de la cara –. Omití el punto en donde ella dijo que si lo aceptaba, me besaría impetuosamente.
- Mentiroso – dijo Serena entrecerrando los ojos, estoicamente todos esos sentimientos se habían perdido y no sabía con exactitud si era por la ventisca, por el aroma a bosque o simplemente porque todo era maravilloso.
- Me cachaste en mi trampa – musitó en sus labios y pudo sentir el aroma de él, para después besarla tiernamente. Serena se amoldó en sus brazos, mientras que sentía la necesidad de Diamante para que ella abriera la boca. Le dejó el paso libre, todo era diferente, sintió que sus piernas flaquearían cuando sintió la lengua de Diamante recorriéndola expertamente, su corazón estaba acelerado y Diamante la empujaba cada vez más hacía él. Diamante dejó de besarla y Serena apretó más los ojos viendo a Diamante aún besando posesivamente su cuello mientras que su dedo astutamente había pasado a cubrir uno de sus senos. Serena creyó seguir sus instintos carnales y perderse en el increíble sentimiento que Diamante estaba empezando a hacer, pero la racionalidad de sus actos afloraron cuando la luz de la Luna era obvia.
- Diamante – dijo entre jadeos – Mi madre me reñirá – trató de separarlo.
- Oh Serena, sabes cómo sentirme ardiente y – observó como Serena se ruborizaba ante el comentario – Esta vez ni siquiera he sentido la ventisca – echó a reír y le dio un beso profundo – Vamos al carruaje, pequeña mata-pasiones – dijo divertido, quitándose el saco y poniéndoselo en su cuerpo – Ni siquiera me imagino, ¿eso te enseñaban las chicas en el Instituto Saint Peter?
- Diamante – le dio ligeros golpes en su pecho, mientras tranquilamente caminaban hacía donde estaba el carruaje –. Mi única amiga era mi hermana.
- ¿En serio? – dijo sorprendido – Entonces, las hermanas del colegio se revelan y las pervierten porque no me vas a decir ahora que lo que acabamos de hacer no tenías la menor idea ¿verdad? – comentó humorístico.
- La verdad – Serena bajó la cabeza –. Ya lo sabía – suspiró al ver el carruaje y entró corriendo en él.
Diamante le siguió – A la mansión Tsukino – le espetó al cochero, abrió la puerta rudamente se metió dentro de él - ¿Cuándo pensabas decírmelo? – dijo serio sin siquiera verla.
- Decir qué – se mordió el labio Serena.
- ¿Ya estuviste con otros hombres, verdad? – la miró detenidamente pero Serena veía sólo el piso - ¡Maldita sea, Serena! ¡Dímelo! – la agarró de los hombros y la zarandeó suavemente - ¿Quiénes fueron los estúpidos?
- Oh Diamante – empezó a llorar.
- ¿Te obligaron los perros verdad? – dijo despectivamente – Mierda, dímelo Serena – explotó en ira.
- Has sido el primero – empezó a sollozar Serena –. Yo-yo lo veía con mi hermana y-y siempre tuve buena relación con ella y siempre me contaba todo ¡por favor, Diamante!
Diamante se relajó y con cuidado zafó sus dedos de los hombros de Serena y observó que había dejado marcas rojas, suspiró y se sentó a su lado – Soy un idiota sin remedio – besó las marcas que le había hecho –. Soy un bastardo celoso sin remedio.
- No digas eso Diamante – susurró Serena.
- Perdóname, jamás… ¡jamás! – dio más énfasis – Dejaré de confiar en ti, soy un idiota, los celos me van a matar.
- Querido, te perdono – sonrió débilmente Serena –. Yo también me pondría celosa si alguna chica te mirase.
El camino pasó en silencio, nunca había visto a Diamante de esa manera, no sabía si sentirse enojada por la manera en la que él se había comportado o importante por saber que le importaba mucho. Era su primera vez en sentir eso y sentía que lo correcto era perdonarlo ¿acaso ella no se pondría también de esa manera? El carruaje se detuvo, sabía de antemano que no estaba lejos de la mansión. Escuchó al cochero decir algunas palabras y Diamante entrelazó sus dedos. Sintió como el carruaje se subía y después daba una vuelta para después detenerse. El señor que en la noche Serena no pudo describir abrió la puertecita y la ayudó a bajarse en él seguida de Diamante.
Las grandes puertas de la mansión se abrieron y lo último que hizo fue suspirar, sabía que una batalla verbal con su madre vendría.
- ¡Serena! – vio a su madre bajar de las escaleras principales del lugar, después abrió los ojos sorpresivamente - ¿Qué le pasó a tu pelo?
- Oh eso – bajó la voz, después sintió la mano cálida de Diamante en su hombro derecho – La ventisca estuvo fuerte madre, no culpe Rei, mi mala conducta hizo que…
- Suficiente – aseveró su madre – Por este comportamiento, te tendría que dar una paliza y luego venir con todo el pelo revuelto de esa manera, no es propio de una señorita de clase ¿qué diría la gente?
- Afortunadamente, ya era entrada la tarde – habló Diamante en defensa de Serena – La gente no sabrá estuvimos cerca del bosque.
- Por fortuna – caminó hasta ellos – Pensé que era un hombre más maduro – lo fulminó con la mirada – Espero que esto no vuelva a ocurrir jamás, escaparte de esa manera a Rei, gentilmente me dijo que tenía la culpa pero ¡¿esto?! – le señaló el pelo – La cena está lista y no quiero que en la mesa tengas ese peinado absurdo, quítate el peinado, los dos a la mesa – sentenció y se fue al comedor.
- Puedo haber sido peor ¿no? – dijo Serena mientras se quitaba el complicado peinado - ¡Oh no!
- ¿Serena? – frunció el ceño.
- ¡El listón! – empezó a agarrarse la cabeza y buscarse entre su largo cabello dorado el listón - ¡Lo perdí!
Diamante resopló – Creo que el Señor nos castigo por la mentira que le diste a tu madre, y por comportarnos de esa manera impetuosa.
- ¡Pero Diamante! – hizo un puchero Serena – Era nuestro primer regalo.
- Shh – acalló suevamente mientras desenredaba con cuidado algunos mechones de Serena – Sólo me preocupo por lo que dijo esa anciana sólo sean palabras al aire, y no la misma maldición – Serena rió y él dejó de acomodarle el pelo – Además que siempre tendrás que cargar con un tesoro Black, y eso para mí es lo más importante dudo mucho que alguien no entienda que ya eres mía en lo absoluto – pasó a su lado y la tomó de la mano.
- Tienes razón – murmuró, mientras llevaba sus dedos al collar negro con la luna creciente invertida – Vayamos a cenar.
Diamante guió a Serena y ambos pasaron por el comedor finamente decorado y con tenue luz, pasaría a ser una cena romántica si no fuese que Serenity se hallaba ahí y su sola presencia de disgusto atemorizaba.
- Señora, su té – escuchó el susurró de Rei, y Serena se ruborizó su madre le había dicho que ella se había echado la culpa, sabía que estaba en deuda con ella y jamás le diría que ella se había ido a otro lugar.
- Déjelo a un lado, Rei – suspiró y miró como su hija y su futuro nuero entraban calladamente –. Son jóvenes y por lo tanto creo que alguna vez hacemos estas cosas de enamorados – sorbió el té y Serena sonrió comprensivamente –. Pero también sé que por ser jóvenes son unos inmaduros y tontos que no saben qué hacer – tosió suavemente y se tapó la boca con la fina servilleta –. Esta vez la gente no los vio, pero no quiero que halla una segunda vez hasta que no estén casados no quiero envolverme en escándalos, Serena siempre fui tranquila, así que no me hagas ver la parte oscura que hasta el momento nunca te he mostrado.
- Lo siento madre – agachó la cabeza.
- Con su permiso, señora – agachó la cabeza Rei y salió del lugar.
- No volverá a suceder, no quiero que desconfié de mí, por un juego de niños, como lo dijo somos unos enamorados inexpertos – habló suavemente Diamante mientras sorbía vino tinto.
- Y eso espero, señor Black, le tengo en un alta estima, no creo necesario cerrar el compromiso con mi hija por comportamientos poco pensados que no están analizados y…
- Señora – susurró Rei, mientras entraba a la puerta sin ser anunciada –. Un telegrama, dijeron que era urgente – dijo alarmada, respirando frenéticamente, todos se levantaron y se acercaron a Rei, ella a su vez le entregó el sobre amarillo.
Serenity agarró el sobre y lo abrió cuidadosamente, en él se hallaba un hoja gruesa blanca – Es para usted – le entregó el sobre a Diamante y él sin cuidado rompió el sobre.
No estaba acostumbrado a que se le dirigieran de esa manera tan informal, a menos que… su mano le tembló y las tres personas estaban a su lado esperándole, finalmente leyó el breve mensaje del capataz en Vicksburg y su respiración se agitó - ¡Maldición! – arrugó el papel y lo aventó.
- ¿Qué-qué ocurre, Diamante? – preguntó temerosa Serena.
- Mike Rodríguez – murmuró furioso - ¡Malditos yankees, bastardos! – rugió.
- No entiendo, cómo pueden seguir con esta guerra – dijo sin comprender Rei –. Los yankees ya ganaron, ¿es que acaso no les basta?
- ¿Mike Rodríguez?, ¿no es tu capataz Diamante? – dijo Serena sin prestarle atención a los comentarios de Rei.
- Mike Rodríguez, hizo todo lo que pudo en Vicksburg, después de la Guerra de Recesión – gruñó –. Pero esos bastardos yankees ¡quieren todo! ¡Quemaron el rancho!
- ¿Pero qué dices? – a penas pudo articular palabra alguna – Tú-tú no…
- Son mis tierras, Serena – acarició la cabeza de Serena –. Y si los bastardos quemaron las hectáreas de mi rancho yo también tengo que responderles, no fue suficiente que hicieran su independencia, le tengo mucha fe a Mike.
- ¿Cómo puede tenerle fe a un mexicano? – se apresuró a decir Rei – Debería marcharse lo más pronto posible a América, ¿cómo sabe que no fue él quien incitó a los yankees?
- Rodríguez no es así, lo sé – apretó la mandíbula –. Pero sé que George Mallory no titubearía en hacerlo, tendré que partir temprano – se acercó a Serenity –. Perdone.
- No hijo – meneó la cabeza –. Los negocios son los negocios. En algún momento confabulé con los yankees, es lindo que no haya esclavitud pero esto se está saliendo de control, la guerra terminó, espero que no tarde tanto en regresar.
- Juro que no lo haré – se volteó a ver a Serena –. Regresaré pronto.
- ¡Por mí regresa cuando te plazca! – se enfurruñó y salió del salón – Iré a mi cuarto, no tengo ganas de cenar.
Diamante suspiró, ¿desde cuándo Serena se comportaba así? Inclinó su cabeza y salió del lugar, tenía que vengarse de Mallory, el muy bastardo sureño.
Rei suspiró, ahora todo estaba demasiado fácil, como alguna vez escuchó decir a Charles, el dinero meneaba quien tú quisieras… y no lo dudo.
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A ciencia cierta Seiya no sabía si era amor o no, pero el ligero rubor en sus mejillas le dejaba en claro que de alguna manera ese sentimiento no era una simpleza de amistad. Se meneó incómodo en el asiento que era un tronco caído por la lluvia fuerte de hace algunos años, y tosió algo estúpido. Era la primera vez que una chica lo mantenía en esa forma, sus hermanos se reían de él, siendo él un casanova y ahora viéndose al lado de ella, con las manos sudorosas, era patético, demasiado patético.
- ¿Se encuentra bien? – dijo muy a su pesar nervioso.
- Seiya – rió la joven divertida –. Pero si estamos sentados y ¿cómo no podría sentirme bien? Si estás tú a mi lado – sonrió cálidamente y le tomó de la mano.
Era divertido sentirse por vez primera en esa forma con alguien, cuando su padre le había dicho que tenía matrimonio con ella, casi le arrojaba el busto del abuelo en la cara si no fuera porque su madre meneó la cabeza. Pero ¿en qué demonios pensaba su padre? Tenía que ser precisamente ella, no es que estuviese fea, sino que no era para él. ¿Cómo podía ser el uno para el otro? Ella era muy… tranquila, reservada, tierna y comprensible y ¿él? Demasiado rudo. Pero a pesar que la aceptó a regañadientes le agradaba, extraña y milagrosamente estaba enamorado y si ese no era amor entonces estaba engañado…
-.-.-.-.-
Se sentía idiota, estúpido e imbécil. Su cuerpo le temblaba, ver horrorizado el castillo en ese estado, la gente de la ciudad se hallaba afuera, lejos, impresionados, pero eso no le importaba, la sangre escurría por todo el lugar, dejando ver el delito del infeliz que había hecho eso, del infeliz que le había privado de su felicidad.
- Mamá – dijo temblorosamente esperanzado que, de alguna manera vería su madre sonriente bajar de las escaleras y reprenderle por ser tan rebelde –. Papá – susurró Seiya todavía más débil –. Esto es una broma, broma… broma.
Ni Yaten ni Taiki se hallaban por el lugar, tenía nauseas y todo se encontraba lleno de sangre, no pudo soportar ni subirse arriba, la gente aún seguía afuera, decían que algo malvado se acercaba, por supuesto que eso no lo creyó Seiya nunca fue demasiado supersticioso menos aún que su hermano Taiki era el 'hereje' de la ciudad.
Corrió hacía el pequeño lago aledaño a su castillo, su escondite, pero antes de llegar un gran fuego se perpetuó en medio del lugar antes de llegar a este. No pudo más que mirarlo hipnotizado y absorto.
- ¡Seiya! – Gritó Yaten y miró el fuego estupefacto - ¿Cómo…? Padre y madre están… eso… - señaló débilmente.
Seiya miró a su hermano con ojos llorosos, en cualquier lugar podría identificar el ropaje de su padre, pero ellos no podían… ¿quién…? ¿Cómo pudieron haber entrado al castillo? Siempre creyó que sus padres eran indestructibles, poderosos e inhumanos y ahí en el fuego, ¡no!, ¡eso no podía ser real! Su mente le clamaba que lo que veía era una alucinación ¿sus padres incinerados? ¿Con qué fin? Desvió la mirada y vio casi con horror y crueldad la mancha de sangre y el cabello de…
Abrió la boca y las aletas de la nariz se abrieron más, por un momento sólo deseó que todo fuera una terrible pesadilla. 'Esto no es real, esto no es real' pensó repetidas veces.
- ¡Los señores! – gritó con horror la negra que trabaja para ellos.
Lo demás le pasó desapercibido porque perdió la consciencia.
-.-.-.-.-
¿Cuántas veces se imaginaba ver a su padre jugando con sus futuros nietos? Las palabras del padre eran tan lejanas, tan distantes. Se hallaba junto con parte de la familia en el patio trasero del castillo, la gente estaba llorando, pero él lo sentía más que nadie, la relación tan estrecha que llevaba con su familia. Aún en su mente era tan irreal, tan loco, que Dios les arrebatara de esa forma a sus padres.
Pero no todo estaba perdido, al menos quedaba una sola cosa por la cual seguiría en pie. Ella, su razón de ser, se hallaba a su lado con el pelo finamente recogido en un chongo cayendo delicadamente nueve caireles, el vestido negro y recatado con el velo.
Después de que le dieran las condolencias de la muerte de sus padres, salió al huerto que su madre sembraba. Aún negaba la muerte de ellos, estaba tan ligado a ellos…
Suspiró derrotado y con cansancio, sólo viviría y era por ella, se había enamorado, era lo único por lo cual seguiría en la vida. Se apoyó en un robusto tronco que se hallaba cerca de la plantación y cerró los ojos, no era la vida que se había imaginado que tendría.
- Seiya – lo tocó suavemente y abrió los ojos –. Lo siento.
Medio sonrió a su futura esposa – No hay nada que sentir, querida – le acarició la mejilla dulcemente –. Mientras tú estés a mi lado, yo seré feliz sin importar las circunstancias.
- Seiya – dijo suavemente y bajó la vista arrepentida –. Me voy a América.
- ¿América? – Frunció el ceño y arrugó la nariz – Pero es una tierra salvaje… además, además vas a pasar a ser la señora Kou.
- Lo siento – volvió a decir más decidida y comprendió que el 'lo siento' que le había dado hace unos cuantos momentos no era el preciso pésame de sus padres.
- ¿Es qué acaso no me amas? – Le enterró los dedos en los hombros - ¡Maldita seas! ¿Por qué te vas a América?
- Me lastimas, Seiya – gimió tratando de zafarse de su agarre - ¿Cómo podía quedarme contigo? – Entrecerró los ojos algo indignada - ¿Acaso no escuchas lo que dice la gente de tu familia? Después de la muerte de tus padres que Dios lo tenga en su gloria y teniendo un hermano como es Taiki ¿es qué acaso no basta? Me gusta el titulo de nobleza que tienes pero… - suspiró hondamente – no me basta.
- ¿Qué intentas decirme? Entonces todo lo que juraste era ¿mentira? Sólo ibas tras de mi por mi titulo de nobleza, mi dinero y no por ¿mí?
- Tómalo como quieras Seiya – observó como Seiya no hacía tanta presión en su hombro ahora y se zafó astutamente –. Pero una mujer no podrá vivir con tantas habladurías, pensé que tu dinero y tu titulo sería suficiente pero no, no puedo vivir de esa manera.
La cara de Seiya se ensombreció, había dicho que la amaba, ella le había demostrado que le amaba y todo era ¿por el dinero? Qué ingenuo e idiota había sido, creer en el amor de esa forma ciega – Lárgate y no quiero ver tu horrible cara ni tu apellido sucio, si te vuelvo a ver te mataré ¡maldita seas! Te necesitaba en este tiempo, ¡yo te amo!
- Lo siento – caminó lentamente la muchacha sin importarle la débil amenaza que le había brindado –. Ya querrás a más mujeres y que… te amarán Seiya y te prometo que no me verás más, no quiero que se me asocie un escándalo contigo.
Se marchó dejándolo como siempre temió sentirse en todo su vida; solo.
-.-.-.-.-
- ¿Amo? – preguntó suavemente Rubeus mientras se acercaba a Seiya quien se hallaba en el marco de la ventana con una pierna apoyada en la pared, cruzado de brazos, y la cabeza un poco gacha alumbrándole la mitad de su cara nívea, podría jurar que era una estatua perfectamente bien hecha y por demás hermosa sólo que respiraba frenéticamente - ¿Se encuentra bien?
Seiya abrió los ojos furiosos y miró detenidamente a Rubeus quien al instante se acobardó. Su mirada tenía ese tono rojizo que todas las noches tenía - ¿Qué haces aquí?
- Y-yo – inmediatamente bajó la mirada a modo de disculpa –. Respiraba muy enérgicamente pensé que algo malo le estaba ocurriendo.
Seiya sonrió un poco tranquilo, después de todo Rubeus era un buen mozo, no podría culparlo – De acuerdo Rubeus, estoy bien.
- Lo siento amo, no volveré a molestarlo más, con su permiso – volvió a hacer una ligera cabezada de respeto y salió de la gran sala.
Desde que había llegado ahí las cosas no habían mejorado, extrañamente empeoraban más, esos sueños que le atormentaban creyó que no era una buena idea después de todo haber regresado. Aferró su mano hacía la fina cortina sin quitar de vista la mansión ¿seguiría con vida?, ¿habría regresado de nuevo? No podía seguir lamentándose ahora que ya tenía una nueva vida, pero cada que dormitaba esos sueños aparecían, su vida pasaba se le restregaba ahora con más frecuencia que antes.
¿Qué tenía qué hacer para olvidar todo y ser casi una persona normal? Innumerables veces deseó haberla matado e irla a buscar después de que renació y verla sufrir como él lo hizo, pero las palabras de su padre retumbaban en su mente diciéndole que tenía que perdonar. Perdonar… perdonar era la última cosa que haría en toda su larga y eterna vida de eso estaba seguro.
Apretó la mandíbula, nunca en toda su vida se había sentido tan furioso e impotente. Estuvo tentado a romper el vidrio, salir como gacela e ir a la mansión, si seguía siendo el mismo emblema que él recordaba y si ella seguía con vida, la mataría, mataría a todo su familia y quemaría el lugar. Él, que había sido un hombre que creía tenerlo todo y que encontró el amor, el destino cruel le había jugado una mala pasada.
Tiró un jarrón furioso y salió con paso raudo del lugar, necesitaba calmarse. Estar sin hacer nada le ponía de una forma hiperactiva. Se topó con las escaleras y el recuerdo de su sueño, de lo ocurrido hace tiempo regresó a él tan nítido como se pudiera ver, la sangre por toda la grandísima escalera, se mareó un poco y se sentó en la esquina de la escalera de mármol.
- Amo – tosió Rubeus mientras bajaba las escaleras –. Creo que ya es momento que…
Seiya hizo un ademán para que se callara – Yo diré cuando es momento de descansar ahora sólo quiero divertirme, tráeme mi saco Rubeus…
- Pero señor, la gente ha comenzada a hablar no es bueno que usted visite Whitechapel con tanta frecuencia, no es adecuado que siendo de un linaje visite esos lugares tan pobre del East End…
- Rubeus dije que trajeras mi saco más no que me dieras clases de a dónde tengo que ir y lo que tengo qué hacer – se levantó Seiya de las escaleras y lo miró seriamente –. Si te gusta alguien de ahí sólo dilo y… prometo no hacerle nada.
- No, señor no es eso, la gente empezará a hablar de usted y ¿qué se supone que se les dirá?
- ¿Tan difícil es mentir Rubeus? - sonrió divertido – No se podría decir que soy el primo lejano o el bastardo…
- ¡Amo! Pero…
- ¡Basta ya! Dije que trajeras mi chaleco – dijo más serio.
- Como ordene amo – agachó la cabeza y se perdió en el tétrico pasaje.
Estar en su propia casa le asfixiaba, necesitaba salir y olvidar todo, para eso había venido. Caminó hacía la gran puerta, su estructura era tosca y el tallado de la madera estaba vieja, alrededor tenía hierro, jaló la palanca circular de este y un rechinido dio a pie que él salía.
La luz de la Luna lo alumbraba esplendorosamente, se recargó en las frías piedras del castillo mientras esperaba Rubeus, este apareció en seguida y le brindó su saco. Supe que de nueva cuenta su servidor iba a protestar – Juro que no causaré tantas molestias si eso es lo que te preocupa y tu integridad aquí – Rubeus no contestó, Seiya empezó a caminar por la gran hectárea de su jardín – Si claro – comentó sarcástico más para si mismo – Trataré no causar tantas molestias, al menos por un momento.
Cuando finalmente llegó a la segunda e increíble puerta gigantesca, la saltó con suma tranquilidad, y echó a correr velozmente East End quedaba lejos de dónde vivía al menos para una persona normal. A veces deseaba no tener racionalidad. Se detuvo abruptamente en la entrada del bosque, con sus ojos altamente desarrollados no quitaba la vista a la mansión, a sus recuerdos, a su primer amor fallido. Era un imbécil ¿siempre seguiría atado al pasado? Gruñó. Finalmente la fuerte ventisca hizo que su cabello se moviera y con él, trajera un aroma peculiar a metros de ahí.
Intrigado, caminó a paso veloz, su cuerpo le pedía desesperadamente juntarse a ese aroma. La cabeza le daba vueltas, ¡jamás le había pasado eso! Sus manos le temblaban, quería saber quién era la criatura que desprendía semejante aroma indescriptible y enloquecedor. Al llegar al sitio, se desilusionó sobre manera, nadie se hallaba en el lugar, pero su nariz no mentía el olor seguía ahí. Era tan dulce, pero tan apetitoso a la vez, finalmente descubrió el origen de ese aroma. Jaloneó el pequeño listón blanco que se hallaba entremetido con las ramas. Si tan sólo supiera a quien le pertenecía. ¡Demonios! ¡Lo estaba volviendo loco! Lo olió desesperadamente, su cuerpo se extasió con ese aroma… era una mujer, lo supo por el perfume que andaba revuelto con su propio aroma humano. Cerró los ojos y dejó que la luz lunar alumbrará a tan belleza criatura de la noche, soltó un sonido gutural dejando entre ver sus colmillos inhumanos y perfectos, abrió los ojos, su cuerpo, su mente ansiaba tener ese aroma.
No podría contenerse mucho tiempo más, se guardó el aroma en el saco, le daba una curiosidad enorme y salió corriendo hasta Whitechapel. Necesitaba con fuerza descargarse con alguien, no podía soportarlo más. Llegó mucho más rápido de lo que hubiese imaginado al pobre condado, se metió al bar que siempre frecuentaba.
- ¿Whisky?
- Quiero a Emma – dijo con voz ronca.
- Emma – gritó el señor y chasqueó los dedos –. Desea tu compañía el joven.
Emma se acercó a Seiya, era una mujer demasiado voluptuosa y tenía ojeras, el pelo lo tenía semi-recogido en un chongo, era rubia y tenía ojos azules, serían hermosos si no eran porque el brillo se le había apagado. Meneó la cabeza instándole a subir a un lugar lúgubre y horrible. Seiya simplemente la siguió – No se acostumbran a tener jóvenes hermosos y digo hermosos porque, parece perfecto.
- Soy perfecto – corrigió Seiya altivo, Emma abrió una puerta horriblemente chueca.
- Aparte de ser perfecto, eres de dinero y esto no te saldrá barato – dijo al grano mientras se tumbaba en la cama.
- No importa el precio Emma – sonrió retorcidamente.
Emma dio un salto repentinamente, su sexto sentido le decía que tenía que huir, pero esos ojos la derretían. Sus piernas no respondían, pudo ver un brillo amenazador en esos ojos que se tornaban rojizos - ¿Quién eres?
- Un hombre – ronroneó –. Pero creo querida Emma, que la pregunta adecuada es ¿qué soy yo? Soy tantas cosas – Seiya se acercó a ella y la encerró contra su duro y perfecto pecho.
- No me hagas daño – lloró Emma, pero no podía quitarle la vista, una parte de ella deseaba lo que vendría aunque no sabía el porqué, mientras que su racionalidad y sexto sentido querían huir del peligro.
- Puedo hacerlo de la manera fácil, o de la manera difícil – hubo un silencio –. Lo tomaré como la forma fácil.
- ¿Por qué? Llévate el dinero por favor – suplicó.
- Tu misma lo dijiste soy una persona rica – susurró en su oído seductoramente –. Déjate llevar – besó su cuello suavemente y Emma gimió –. Ahora, quizás tu pesadilla se ha hecho realidad – sus colmillos humanos crecieron inhumanamente y se enterraron en el cuello de su triste víctima.
Continuará…
¡Hola! :D
La tecladeitor regresó muajaja, seh, ese apodo fue impuesto por mi querida amiga Marisa (Miss-Odango) Oh perdón por tanta tardanza pero ¿qué se le va hacer? Como algunas sabrán me traumo con bastante facilidad y… esta vez fue ¡Hana yori dango! Después de ver todo el anime completo, leer el manga completo y ver doramas (Chris –alías Nileve Kou– puedes darme unas cuantas patadas, soy tan afortunada que todo será vía internet y no dolerá jaja) Aunque no canté rápido y no me quedé con Pyo (Doumyouji) y me quedé con Hoo (Hanazawa) u.u Espero que sufras por esto querida Marisa.
La elaboración fue también gracias a que se tienen a lectoras estrellas como mi amiga Marisa y me da sus marisines jaja. Otra buena colaboración fue ¡obvio! Caro Sin ella este capítulo tardaría más, ¡pero qué charlas! Me desbloqueó en mis momentos de autora-depresiva-floja xD
Otro punto en que descubrí que el destino o lo que sea… me odia ¬¬ Dibujé fanarts, o quizás el destino no quiere que sea el modo Kurumi ¡o qué sé yo! Ambos dibujos murieron por la patria ¡qué linda familia a veces tengo! Pero hay otro dibujo top secret, ya se verá más adelante =)
¿Lindo capítulo eh? La verdad es que a menos a mi me fascinó, tiene el no sé qué, que sé yo que me agrada xD Seiya tan lindo y ¡ta dán! Como que ya se huele que Diamante ya no estará ¿no es así? Y relación de Serena/Seiya a todo lo que da pero ¿por cuánto tiempo? ¿Rei que juega en todo esto? ¿Y Neherenia? Oh soy peor que una taranovela jaja.
Nota aclaratoria: Bueno todo esto es 'por si las dudas'. El término yankee, en mis libros de historias y por parte de mi familia, se les denominó a aquellos americanos que estaban del lado de la Unión, en la Guerra de Recesión o Civil, no sé cómo denominen a los americanos o gringos en otros países, pero al menos mi familia me explicó que sólo se ocupa eso en esa etapa o bien ya decirles a un grupo en concreto, como es en el caso de los sureños que apoyaban a la Confederación.
¡Por cierto! ¡Yeah! Nunca imaginé que wow se llevarán tantos reviews esta historia de época T.T Me hago gusanito, bueno gusano no, me dan asco xD ¡Gracias de cualquier manera!
Gracias a:
Miss-Odango, Veronick, Loyda Astrid, Indo K, Serenalucy, Bulmita su, Usagi de Kou, Erill Cullen, Kousagi-san, Caroone, Te AmO SeiYa, Srita. Rossy Kou, XxX, Bichitakou, Soy y Luna 0428, Paty, Stars, Marlen K, Princess Bunny Kou, Leonor de Éboli, SerenaySeiya, Darien lover, Rossa y Edtih.¡Pero que bah! Inflijamos las reglas de vez en cuando es justo y necesario ;) ¡A contestar reviews anónimos!
Serenalucy: ¡Muchas gracias por subirme los ánimos! En serio estaba que me llevaba ese día… me quería considerar la siguiente terminator con el presidente xD Espero que este capítulo te haya gustado y perdón por la demora, espero que haya valido la pena.
Bulmita su: Me encanta que estemos de luto juntas ahh si ni modo ahora sólo me queda sufrir y rezarle a Kami para que vengan a finales del año. ¡Sí! ¡Me plagiaron! Y yo no las quería 'joder' las quería matar, revivirlas y volverlas a matar jaja. No te creas yo también me preguntó cómo se relacionaran –es broma– Ya descubrirás porqué Seiya tiene cierta repulsión hacía la mansión, de momento fragmentos de su pasado. Haber Susann, a la cuenta de tres respiraremos y exhalaremos las dos, porque yo también sigo encabronada. Espero hayas disfrutado.
Usagi de Kou: Espero que regresen…por su bien y por mi salud mental también x) ¡Británica yo! Brincos diera, correría todo el Ángel de Independencia y me menearía como una chica salida del manicomio jaja… creo que exageré jaja… ¿Sangre americana? O.o tampoco lo tengo, mi madre nació acá y mi abuela es mexicana supongo que eso da el mestizaje y por lo tanto, nah soy mexicana, con familiares gringos que no se dignan a llevarme a Disney ¿es mucho pedir? No, el msn o las páginas no salen, tienes que dejar espacios porque si no ¡paff! La página se los traga jaja Sí, ¡qué problemón en el metro! Bueno di mi punto de vista y eso no me acarreó nada es más, no sabía que ahí me conocían x.x pero conseguí lindas amigas espero podamos platicar algún día ;) ¿mundo de los mortales? Jajaja me sentí medusa, no sé por qué pero me sentí así. Enojar chica, es poco a lo que me sentí jaja pero bueno ya pasó y espero que no se vuelva a repetir, ¡gracias por tu interés hacía mi persona! Haré mi séquito muajaja. Oh vamos, si Diamante es hot, espero que ahora si estés de acuerdo con semejante capítulo ¿dale? Supongo que lime habrá lemmon, necesito pervertirme más x.x jaja. Escuché, escuché, espero que me dejes viva después de que me ahorques jaja.
Kousagi-san: Esa es la tirada chica, ser joven muajaja. Me alegra que el capítulo haya sido de tu agrado, nada me hace feliz que una lectora feliz. Espero que esta vez hablar de Seiya sea genial y te dé escalofrío buu jaja,o bien alucines con él como yo lo hago siempre. ¡Vaya! Súper-calofrástilico, está bien no sé dónde salió eso jaja pero es genial saber que en algún momento mis historias las hacen olvidar el estrés de la vida, me hacen sentirme más tranquila saber que, de alguna manera sonrían.
Te AmO SeiYa: Gracias, en serio gracias por preocuparte por mí, wow es que… no tengo palabras, junto mis deditos y hago cara de gatito jaja. ¿Quieres ver en acción a Seiya como 'guampiro'? Ja, tus deseos son órdenes n.n Nos andamos metrocomentado O.o
XxX: In-cre-íble, jajaja, pues igual y sí igual y no, pero nah esta bien, Lindsey me influenció bastante he dicho que es mi escritora favorita ¿no?, ¡qué mal! Porque por ella salen las cosas rositas de esta historia. No te lamentes que yo y Victoria no seamos las BBF que la gente pensó y creyó que escribiríamos juntas, quizás en algúuuun día muy lejano jaja no te lamentes y mejor te invito a que leas mis historias y las de ella =) (las de Caro buu) Jajaja esa 'escuincla' que dices, no te preocupes todo relax mujer ;) Cálmate con Gambito ¿quieres que descargue mi furia en tu chérie ¬¬?
BichitaKou: Uff! Pues espero darle en clavo y que sea de tu agrado, porque la imaginación se me seca u.u ¡Qué retorcida mente tienes! Y yo qué me quejaba jaja… ya acá espero no haberme tardado tanto… no como cierto chica ¬¬
Paty: ¿Qué tiene? Gambit rules ahh y con 'Pícara' como dices tú es una pareja muy hot. Por supuesto que me cuidé –y ando cuidándome– por la enfermedad, no te me infartes que siempre el gobierno exagera… ¿satisfecha con Seiya? O si no… te besó y no respondo si ando o no contagiada jaja xD
Stars: ¡Nack, sigue participando! Jajaja nah, al menos algo cumplí de lo que dijiste ¿cierto? Hubo más de Seiya =) Tranquila, todo a su tiempo y pausado, no te me emociones jaja. Seh maldita que me plagió ¬¬. Ahora para que se quite, venta pa'cá para darte mi besito jaja.
Marlen K: Para mí, wow, al contrario te debo que me hayas dicho de semejante cosa, así que yo no tengo las palabras para sentirme feliz y contenta por lo que hiciste (aunque sé que es tu trabajo) pero aún así wow. Me encantan que psicoanalicen a mis personajes, es divertido y objetivo, el punto de vista que tienes no es tan alejado aunque creo que eso de que los dejo en el cannon bueno no lo creo, tengo mis fallas como todo, pero no andas tan mal, ¿ya he dicho alguna vez que soy partidaria del drama? No lo puedo evitar, y le di en el clavo, me encantan tus reviews, no importa el tiempo mujer, yo soy feliz.
Princess Bunny Kou: Jajaja, pues ya apareció y… no te lo dejaré tan fácil jaja, espero que te siga gustando la historias… ahh por cierto, me encuentro como en la escuela alzando mi manita y esperando a que la maestra (o sea tú) me dé la oportunidad y es aquí en donde pregunto: ¿Qué es gamberra?
SerenaySeiya: Lo noté, tienes alma de detective ;) ¿ese es plan, lo sabes? Hacer a todos lindos, aunque Diamante no es malo, sólo posesivo, pero juro que no es malo jaja. Y sip tenéis razón Neherenia tiene que reclamar por lo que es suyo aunque… ¿ya lo perdió? Ya, acá tenéis la actualización, lenta linda (al menos eso espero jaja) No espero a nadie, bueno haber terminado de ver el dorama japonés jaja. Te apoyo, yo también me enojo ¬¬.
Darien Lover: Algo trama la muy maldita de Rei jaja, créeme que todo se une, porque todo se une xD Las vidas de los personajes están en una telaraña. Tres en uno, oh no, sólo me quedó con Diamante jeje.
Rossa: ¡Seiya en acción, ready! Cálmate con Diamante que no respondo ¬¬ Jaja ¡qué agresividad tengo! Jajaja un beso mujer, y que disfrutes de ver Seiya en acción y ya te imaginas a qué tipo de acción (no es eso mal pensada xD)
Edith: ¡Ni te atrevas a consolarlo! Muaja oh soy tan egoísta, esta bien, esta bien, sólo un rato ¿dale? Amanecer, no sé qué demonios pasó u.u, Deseos Ocultos subí un capítulo (aunque no nuevo) la página me borró los que ya llevaba publicados… maldita página, soy una especie anti-tecnología, una repelente humana de ella. Oh no me hagas quedar como la maldita, sí que las tomo en cuenta, pero a veces la imaginación se va más allá del monto y me da pereza ir por ella jaja.
Espero hayan disfrutado, mientras me tomó mi trago de michelada que me compró mi papi ahh… Ashamed Kawaii fighting!
Dejen reviews ;)
●๋•Ashαмєd●๋•
