Kenshin, un chico en dificultades.
Acto dos
La lealtad de una Chica
Cerró los ojos e intentó descansar. Después de todo tenía algunas horas de viaje por delante, sentada en el cómodo tren.
Habían pasado tres días desde que Misao y aquel fantasma del joven Tenshi la habían ido a visitar para decirle que el futuro de Kenshin estaba en sus manos, o algo así. Tres días en los que tuvo que inventarles algo a sus padres que explicara el por qué de su repentino viaje, diciendo que le habían dado una beca para acabar su tesis en alguna universidad del oeste y en los que Misao la acompañó a comprar ropa de hombre joven.
-Esto tendremos que hacerlo con mucho más cuidado del que yo tuve cuando engañé a Aoshi. Yo contaba con la ventaja de que estábamos en pleno invierno y podía disimular mi cuerpo bajo la ropa de abrigo. No como ahora, que ya el próximo mes comienza el verano. Debemos fajar tu busto y ponerte cosas holgadas que no demarquen tu figura.-
Con una paciencia infinita, Kaoru se dejó guiar por decenas de tiendas comprando zapatos, zapatillas, ropa interior (por si acaso, una nunca sabía) camisetas y camisas. Chaquetas y hasta un traje formal por si llegara a necesitarlo. Cosas que debía probarse y desfilar ante Misao que la miraba sin perder detalle del cuerpo de la joven. Como no faltaba el vendedor curioso que quería saber por qué esa joven compraba ropas de varón, Misao les respondía que Kaoru estaba en un grupo de teatro y que le tocaba un papel doble de quien sabe qué personaje, pero que debía verse como un hombre. Ante eso, los vendedores se entusiasmaban con la idea y gracias a ello le dieron ideas de cómo podía disimular, según cortes y colores, lo estrecho de sus hombros o la proporción entre caderas y cintura. Finalmente Kaoru pudo contar con un guardarropa para toda ocasión que le aseguraría mantener su cuerpo a salvo, incluyendo brassieres especiales que aplanaban su delantera, que si bien no era ostentosa, de todos modos se notaba bajo la ropa, y un gracioso pijama de dos piezas, cuyo pantalón le llegaba un poco más arriba de la rodilla.
Y por las noches, clases con el fantasma sobre formas de caminar, posturas y ese tipo de cosas que hacen los hombres.
-Te tienes que ver natural moviéndote, no exagerada como aquellas chicas de película que se visten de hombre. Tienes que usar tu inteligencia y estar conciente todo el tiempo de cómo te estás viendo. Vas a vivir con Kenshin y por eso no puedes delatarte en ningún momento con un mal movimiento. Recuerda, cada ves que vayas al baño, cierra la puerta por dentro y cuando termines, deja la tapa arriba. Eso debes hacerlo siempre, ¡siempre! Incluso, al mojar tus manos, puedes dejar caer algunas gotas de agua sobre el borde del retrete-
-Si, si, ya entiendo. La tapa siempre arriba.- apuntaba Kaoru mentalmente.
-Y la ropa interior… mira, esto no te va a gustar, pero los hombres manchamos nuestra ropa interior diferente a como lo hacen ustedes las mujeres, así que fíjate bien… -
-¿Es necesario que yo tenga que saber esto?- preguntó Kaoru un poco incómoda de repente con el tema.
-Desde luego que sí. Los hombres jóvenes siempre manchan su ropa interior dejando una gotita en la parte delantera… -
-No creo que Kenshin se fije en eso si… -
Tenshi suspiró.
-Escucha, sé que ustedes cuando van al baño se preocupan de salir bien secas y aseadas. Pues bien, nosotros no. A veces hasta nos secamos con la mano. Eso cuando nos secamos.-
Kaoru se puso de todos los colores, pero Tenshi no aflojó.
-Por eso las manchas en nuestra ropa interior en esa parte. También es común que suframos erecciones nocturnas y a veces, bueno, es preciso masturbarse para poder seguir durmiendo. En ese caso, nos aseamos con la sábana , asi que deberás procurar, de vez en cuando, manchar tu ropa de cama con algo.-
La cara de Kaoru ya no tenía todos los colores porque los estaba perdiendo. ¡Vaya conversación que estaba teniendo con el fantasma!.
-¡Pero cómo pretendes que yo haga eso! Yo no me masturbo, ni tengo erecciones ni… !-
-Kaoru.- comenzó Tenshi con calma.- Vas a ser un hombre viviendo en el mismo cuarto con otro hombre. Estamos de acuerdo en que no te masturbas porque no tienes erecciones, pero de vez en cuando, por la noche, tendrás que ponerte la mano a esta altura…-dijo señalándose el pubis- … y hacer un movimiento de arriba abajo, simulando que estás en eso.-
-¿Aunque esté Kenshin?
-Si es de noche y tenemos muchas ganas, eso no nos importa. Todos los hombres lo saben. No es malmirado entre nosotros.-
La joven había mirado hacia el cielo blanco de su departamento.
-¿Y lo de las manchas, con qué las pongo?-
-Procura que sea algo líquido, incoloro y que se marque. Puede ser incluso champú, pero procura usar uno que no tenga aroma.-
-Está bien. ¿Y cómo lo hago con la regla?-
-Ten máximo cuidado en esos días. Procura desechar la toalla higiénica con prudencia para que Kenshin no la vea, o los tampones, si los usas, y usa mucho desodorante ambiental, porque la sangre de ustedes huele. Además, cámbiate con frecuencia para no manchar tu ropa. Los hombres nunca, NUNCA tenemos manchas de sangre en la entrepierna.-
Tenía sueño, pero debía seguir atendiendo a los consejos de Tenshi.
-Por último, cuando vayan por la calle y pase por tu lado una mujer joven o medianamente joven, mírala y síguela mirando. En especial su trasero. Luego tócate el cinturón. Querrá decir que quieres sexo con ella.-
-Oh, no.- declaró Kaoru poniéndose de pie molesta.- Puedo simular que me masturbo y dejar la tapa del retrete arriba, pero mirar a otra mujer… -
-Vas a ser un hombre, y los hombres miramos a las mujeres y las deseamos. Es algo automático, no lo pensamos. Podemos estar muy enamorados, pero no podemos evitar mirar a una mujer bonita. No es que queramos tener algo con ella, o si, pero sólo por unos segundos. Luego se nos olvida… en fin, eso debes hacerlo sí o sí, de vez en cuando, o todos se darán cuenta de que algo anda raro en ti.-
Kaoru había bufado de la rabia, pero no había nada que hacer al respecto. Iba a tener que mirar traseros de mujeres. Fúchila.
-¿No puedo decir simplemente que soy gay?- preguntó la joven con inocencia. La cara de Tenshi se deformó antes sus palabras.
-No se te ocurra. Ni se te ocurra hacer eso, o de lo contrario van a meter a Kenshin en el mismo saco. Además, la mayoría de los hombres bien hombres tenemos algo de homofóbicos. Dile a Kenshin que eres gay y de antemano perderás su amistad. No importa lo moderno que se diga ser, si le dices que eres gay, te mirará con recelo cuando te acerques a él.-
-Está bien, ya entendí, ya entendí.- había dicho Kaoru esa noche, al finalizar la conversación. Y ahora, aún muy cansada, sólo esperaba dormir un poco durante el viaje en tren.
Vestía pantalón de mezclilla holgado y una camiseta con cortes estratégicos en los hombros para disimular su estrechez, como le había dicho algún vendedor. Zapatillas de lona negra con cordones blancos y un reloj de correa ancha y negra "Casio" que alguna vez había sido de Tenshi y que Aoshi le cedió.
"Será un amuleto de buena suerte" le había dicho el esposo de Misao al darle el obsequio.- "Procura cuidar de Kenshin hasta que podamos llegar hasta él".
Kaoru se estaba quedando dormida finalmente, cuando sintió que el tren se detenía en alguna estación y su compañera de asiento la dejaba sola. Entonces sintió que la llamaban.
-Oye, oye, ponte esa cosa en la oreja ya. Tengo que hablar contigo.- le dijo Tenshi.
La joven lo miró sin entender al comienzo, pero luego recordó que cuando estuvieran en público, ella usaría un "manos libres" para que pareciera que hablaba con alguien por teléfono y no la vieran como una loca que gesticulaba sola.
Tenshi se sentó a su lado, aprovechando que se había desocupado el asiento. Bien podía flotar o colocarse en otro lado, pero pensó que para Kaoru sería más cómodo y "normal" verlo sentado a su lado como Dios manda.
-¿Cómo te sientes vestida de hombre?-
Kaoru miró al fantasma. Vaya pregunta.
-Pues… que siento el pecho apretado por esa faja que me hicieron ponerme, y siento que ya odio la peluca. Lo único bueno es el boxer. Es bastante cómodo, pero no dejo de sentirme una pervertida por estar usándolo. En especial por ese relleno que Misao me hizo poner.- comentó la joven con naturalidad, como quien tiene una agradable conversación por celular, mientras miraba el paisaje por la ventana.
-Bueno, lo lamento. Pero tú fuiste la que no quiso cortarse el pelo.-
-El cabello largo y sin teñir es mi sello. Ni por Kenshin lo cortaría.-
El fantasma suspiró y Kaoru siguió concentrada en el paisaje. Tenshi decidió conversar.
-Debes saber algunas cosas antes de ver a Kenshin, para que no te sientas muy perdida y ponernos de acuerdo en algunas cosas. El rector de la universidad donde está Kenshin fue amigo de infancia de Aoshi y está al tanto de que Kenshin tiene un problema y que hay que ayudarle. Por ende, él sabe que tú vas a ir, pero lo que no sabe es que eres mujer, asi que frente a él tendrás que seguir fingiendo.-
-Vaya novedad.- dijo Kaoru un poco aburrida.
-¿Qué nombre usarás?- preguntó Tenshi a la joven.
-Fácil. Me llamaré Nobuhiro Himura y asunto arreglado.- dijo Kaoru. Su fanatismo por la serie "Rurouni Kenshin" no había mermado en todos esos años y por ello, había elegido su nombre de varón combinando el apellido del protagonista con el nombre del creador de la obra.
-Me parece bien. Debes presentarte ante el rector para que te de la bienvenida. Luego él te llevará dónde Kenshin. Recuerda que eres un chico de… hem… por tu apariencia nadie creería que tienes veinticinco años. Pareces de diecisiete a lo mucho.-
-Bueno, yo sé que hay personas que no representan su edad. Además… yo estoy a punto de cumplir los veinticinco. Y estoy haciendo una tesis. Con que el rector me permita el ingreso a sus bibliotecas para seguir con mi trabajo me sentiré muy feliz.-
-Trataré de arreglar eso. Por el momento te acompañaré a todas partes, incluso cuando estés con Kenshin, aprovechando que él no me puede ver, por si necesitaras instrucciones o ideas. Procuraré cuidar de ti.-
Se mantuvieron en silencio por espacio de unos minutos, luego de los cuales Kaoru preguntó.
-¿Desde cuándo Misao puede verte? ¿Y Kenshin?.-
El fantasma sonrió.
-Es una larga historia, muchachita.-
-Queda aún un par de horas antes de mi… de nuestro arribo a la ciudad donde vive Kenshin. Me encantaría escucharla. Una vez Misao algo nos contó sobre el por qué vestía de hombre, pero yo era muy chica y entendía la mitad de la historia. El resto creo que lo he olvidado… y por lo demás, nunca te mencionó.-
-Está bien, ahí te va.- dijo Tenshi, iniciando así un largo pero entretenido relato, en el que puso a Kaoru al corriente de todo cuanto había sucedido desde el momento en que él llegó a casa de Kenshin y Misao pidiendo ayuda, a pocos meses antes de su muerte, hasta el día en que Misao y Aoshi se casaron.-Yo fui el primero en saber que Kenshin se quería alejar de Misao, pero entonces sus motivos… - Tenshi calló, al no estar seguro de poder revelar todavía ese secreto.- De todos modos, lo que importa es que dentro de unas horas lo verás de nuevo. En verdad que eres algo especial, Kaoru Kamiya.-
-¿Yo?- La joven no entendía el por qué del repentino halago.
-Claro que si. A pesar del tiempo que ha transcurrido sin verlo, ni de las peticiones estrafalarias que te hemos hecho, el cansancio y tus propios compromisos, no has dudado en correr al lado de Kenshin. Estoy seguro que en el diccionario, al lado de la palabra "lealtad" sale tu cara. En realidad, Kaoru, te admiro por eso.-
Kaoru sonrió ante el cumplido, pero a pesar de todo, había una duda que la asaltaba.
-Tengo una pregunta. Quizá entendí mal pero… ¿tú te enamoraste de Misao?-
Tenshi se echó las manos tras de la cabeza, relajándose.
-Nunca sentí envidia de mi hermano Aoshi hasta el momento en que tuve que morir. No sólo porque él cumpliría todos esos sueños que alguna vez tuvimos, sino porque yo le encargué cuidar de Misao. Yo no tenía cómo saber que durante ese tiempo ella se vestiría de hombre, y cuando lo hizo… por un lado me dio gusto, al pensar que, en alguna manera, Misao siempre sería mía. El problema surgió cuando muy a pesar de ella, Misao se enamoró de mi hermano y bueno… yo la ayudé cuanto pude en las decisiones que ella creía la harían feliz.-
-¿Y todavía la quieres?-
-El problema con los fantasmas es que en nosotros predomina el sentimiento que tuvimos al dejar el cuerpo. Cuando yo morí, me fui en paz con mi familia, sintiendo el amor de ellos, con mi corazón humano colmado de amor por esa muchacha y de amistad hacia Kenshin. Hasta el día en que me toque renacer en un nuevo cuerpo con una nueva historia, seguiré amando a Misao. Y seguiré queriendo a Kenshin y velando por ellos.-
Kaoru se quedó callada, pensando en las cosas que le dijo Tenshi. Era muy lindo pensar en que el amor se podía llevar por siempre en el corazón, pero a la vez era triste saber que el fantasma estaba del lado en que ya nada se puede hacer por estar con el ser amado, salvo esperar a que el tiempo pase.
-Una vez Misao me dijo que al enamorarse de Aoshi, tuvo inseguridad al pensar que estaba con él sólo porque ya no estaba yo. Sin embargo pronto se dio cuenta que eran las cualidades especiales de mi hermano las que llevaron a su corazón a prendarse de él. Quizá fue mejor asi, después de todo. Quizá yo tenía que desaparecer para no sufrir algo peor después.-
El asombro de Kaoru por toda esa historia seguía en aumento. Realmente no sabía que decir, hasta que habló en voz baja.
-Gracias por confiar en mí, Tenshi. De verdad, muchas gracias.-
-Este es un verdadero campus. No como la universidad en la que estudié yo… - dijo Kaoru admirada al ver los prados verdes y los chicos estudiando sentados en el pasto.- Es como estar viendo una película norteamericana.-
Tenshi la seguía flotando tras ella y escuchando sus palabras. Al lado de Kaoru estaba el rector que le enseñaba las dependencias.
-Como usted ve, joven Kaneda, tiene aquí todas las herramientas disponibles para acabar con su trabajo. Si necesita más ayuda, no dude en pedírmela. Aoshi, mi gran amigo, me hizo excelentes recomendaciones sobre usted, aunque se que en el fondo su misión es otra.-
-Le agradezco…- dijo Kaoru con toda calma.- … el apoyo que me está brindando. -
Un grupo de jóvenes pasaron cerca de ellos. Traían ropas de béisbol y Kaoru no pudo evitar mirarlo embelesada.
-¿Practica usted algún deporte?- preguntó el señor Mishida amablemente.
-Pues… Yo juego béisbol de manera informal, claro está, en mi barrio. Nunca he ido a competiciones ni… -
-Si desea unirse a nuestro club, no le pondremos problemas. El deporte siempre es bueno y no hay que cortar las alas de quien quiera practicarlo. -
Kaoru asintió contenta con la idea y siguió al rector en su camino, cargando el bolso con sus cosas.
-Kenshin Makimashi es uno de esos alumnos ejemplares a quienes se debe cuidar. Entró tarde a la universidad, con veintitrés años y ha casi completado su carrera sin mayores problemas. No ha perdido ni un ramo, tiene un nivel de asistencia del cien por ciento y varias veces lo han querido para conformar los centros de alumnos. Pero es un joven hombre de perfil muy bajo. No le gusta estar donde hay demasiada gente, salvo las salas de clases y las conferencias. A veces me pregunto por qué está aquí, por qué un genio como él insiste en terminar Administración de Empresas cuando la que tiene ya está en lo alto.-
Kaoru retribuyó la sonrisa del rector. Se moría de ganas de preguntar a qué se refería con esas palabras sobre Kenshin, pero si lo hacía, el rector sabría que tal vez "Nobuhiro Kaneda" no era tan amigo de Kenshin al no estar al tanto de sus logros. Finalmente, luego de la caminata, llegaron a los edificios que acogían a los alumnos,
-El joven Makimashi posee un departamento en la ciudad. Sin embargo le gusta estar aquí durante la semana para dedicarse a sus estudios. Es muy aplicado. Aunque ya le he informado que usted vendría como un estudiante de intercambio, quisiera presentarlos.-
Kaoru agradeció el gesto del rector. Era muy joven, en verdad, si era amigo de Aoshi, debía andar rondando los cuarenta. Además, era muy amable. Daba gusto escucharle hablar.
Llegaron al cuarto que ocupaba Kenshin y el rector tocó a la puerta, pero nadie contestó. Luego de un rato, giró el picaporte, comprobando que estaba abierta. Kaoru entró al cuarto, siguiéndolo, y escucharon el sonido de la ducha.
En eso, el celular del rector sonó y lo contestó con calma, para luego cortar y dirigirse a Kaoru.
-Tendré que venir más tarde a presentarlo formalmente a Makimashi. Lo lamento. -
-Pierda cuidado.- Respondió la joven mientras se hacían una leve inclinación. Kaoru entonces quedó libre de mirar el cuarto a sus anchas. Dos camas, dos veladores, dos mesas de estudios y anaqueles para llenar con libros, además de los respectivos armarios.
Un poco nerviosa ante la expectativa de ver nuevamente a Kenshin, Kaoru no supo qué hacer. Si sacaba la ropa de su bolso, o si se sentaba en la cama, o en una silla, o si salía y volvía a entrar. Tenshi, que la vio tan nerviosa, decidió hablarle.
-¿Asi que de Nobuhiro Himura a Nobuhiro Kaneda?… -
-Yo no tenía cómo saber que el portero que nos atendió tenía el nombre que yo quería para mí.-
Ambos se sonrieron y Kaoru pronto reparó que el agua de la ducha ya no corría. Tenshi le hizo un gesto de "ya no te hablaré más" y se quedó cerca, mirando. Quería ver la cara de Kaoru cuando viera al nuevo Kenshin.
Estaban en eso cuando Kaoru reparó detenidamente en el velador de Kenshin y lo que había sobre éste.
-No puedo creerlo.- dijo acercándose al marco de fotos que protegía la imagen de dos niños disfrazados tras ganar el concurso de DDR. - Todavía la tiene… - dijo Kaoru al borde de las lágrimas por la emoción en voz baja. En eso, sintió que se abría la puerta del baño y pasando saliva, nerviosa, se alejó de un salto del velador.
Finalmente Kenshin emergió con una toalla atada un poco por debajo de la cintura. Pero cuando Kaoru lo miró, no creyó que ese fuera su amiguito Kenshin, hasta que notó la cicatriz en su cara.
Kenshin, mucho más delgado, más alto que ella y con un cuerpo bien atractivo, la miró con curiosidad. Entre esa mirada, sus nervios, su emoción por volverlo a ver y la repentina sequedad que sentía en la boca y una rara sensación en el vientre al ver a ese Kenshin medio desnudo, Kaoru se sintió mareada, pero pronto Tenshi llegó a su rescate.
-¡No te quedes parada ahí, chica! ¡Reacciona! ¡SALÚDALO!-
Carraspeando, Kaoru se dirigió al pelirrojo.
-Yo… el señor Mishida se tuvo que ir… hem, porque nos iba a presentar pero… soy Kaneda Nobuhiro, tu nuevo compañero de cuarto.-
Kenshin miró al joven muchacho, analizándolo.
-Mucho gusto.- le respondió haciendo una leve inclinación.
-Kaoru… - Susurró Tenshi al oído de la chica.- … te estás ruborizando… -
-¡Cállate!-
Kenshin se asustó con lo que oía y se paró muy derecho.
-¿Perdón?-
Kaoru volvió su atención a él.
-Hem… no era para ti, era… hem… mi conciencia. Hoy comí sin dar gracias y eso me molesta… tú sabes. -
-Ya veo.- dijo Kenshin sin perder su seriedad mirándola de reojo.- Te pido una disculpa, Kaneda. No sabía que llegarías a esta hora. Yo… no es muy cortés recibir al compañero de cuarto de esta manera. Espero me disculpes.-
-Pierde cuidado.- respondió Kaoru, tratando de ignorar esa sensación en el vientre.- Hem… Esto… ¿Cómo te llamas?-
-Kenshin Makimashi.-
Dicho esto, Kenshin tomó un poco de ropa de su armario y se metió de vuelta al baño. Kaoru agradeció que no se vistiera frente a ella o estaba segura de que se habría desmayado.
De inmediato se dirigió a la ventana, para tomar aire.
-Oh, por Kami, creo que no voy a poder con esto.- dijo para ella, olvidando que Tenshi estaba en todo momento a su lado.
-¿Por qué no?- preguntó el fantasma. Kaoru lo miró desvalida. Y luego enojada,
-¿Por qué no me dijeron que Kenshin lucía así?-
-¿Así cómo?- preguntó Tenshi divertido.
-Así tan… tan… tan… - la joven no encontraba las palabras hasta que se decidió por una.- … ¡tan diferente!.-
-No me pareció relevante… - comenzó Tenshi.- ¿O es que creías que Kenshin sería pequeño y regordete siempre? ¡Él odiaba ser asi!-
-Pero era tan lindo… - dijo Kaoru con nostalgia.
-Para ti sería lindo y todo un héroe, pero… ¿recuerdas cómo lo conociste? Unos mocosos le querían pegar sólo por ser así, lindo como dices. Para ti era el mejor amigo, pero para el resto era un gordo sin personalidad y se lo hicieron saber de las peores formas. Para Kenshin lo mejor fue dejar atrás su infancia y adolescencia.-
Kaoru se giró a tiempo para ver a Kenshin salir del pequeño cuarto de baño que compartirían, vestido con una camisa blanca a rayas en relieve diagonales y un pantalón de mezclilla. Unos zapatos cafés de suela gruesa le indicaron a Kaoru que además, Kenshin aún odiaba su estatura, a pesar de que debía medir un metro sesenta y siete, más o menos. Con los zapatos alcanzaba sin duda el metro setenta. Ella medía diez centímetros menos.
"Empecé a menstruar y dejé de crecer", pensó con cierta molestia.
-Oye, Kaneda.- dijo Kenshin algo extrañado luego de mirarlo un poco.- Tú y yo… ¿nos conocemos?.-
Por un momento Kaoru tuvo intenciones de saltar a los brazos de Kenshin y decirle que sí, que se conocían. Que ella era Kaoru, la niña flacucha que lo defendía de los esbirros que querían golpearlo. La niña que quería ser su amiga por siempre y la que lo esperó aún cuando los años pasaron. Pero la voz de Tenshi sonó fuerte cerca de ella.
-Ni lo pienses. Él no te quiere ver, Kaoru. No quiere ver a Kaoru Kamiya y ha sido muy categórico en eso.-
Kaoru pestañeó un poco y regresó su atención a Kenshin.
-Estoy seguro que de haberte visto, me habría acordado.-
-¿Y de dónde vienes?-
-Del este.-
Mientras menos información le diera, menos riesgo de cometer un error.
-Por favor.- dijo Kenshin.- No te molestes por mí, y ordena tus cosas. Ya sabrás qué lado te corresponde del cuarto.-
-Hem… si…-
Un poco torpe, Kaoru empezó a sacar sus cosas del bolso. En eso, Kenshin se acercó a su escritorio, donde tenía un notebook con un aparatito conectado que Kaoru identificó como internet inalámbrica, y se puso a navegar por las páginas, hasta que se metió en su "Facebook". Había una invitación a una reunión de ex alumnos de la promoción de 1999 y al ver que lo invitaban a él también, se molestó.
-¿Qué tipo de alumno fuiste en la escuela, Kaneda?- preguntó Kenshin un poco tenso. Kaoru, que ponía unos calzoncillos y boxer en el primer cajón de su armario, pensó que en eso podía contestar con la verdad.
-Si te refieres a las notas, era del montón.-
-Ya veo.- respondió Kenshin, a punto de hacer una pregunta primordial para definir su tipo de relación con ese joven.- Y a la hora de pelear, ¿de qué lado estabas?-
Kaoru no entendió la pregunta, pero de todos modos respondió.
-Odiaba a los que se aprovechaban de los más débiles o se burlaban de los demás, sea porque eran los más inteligentes, o poco agraciados o hablaban con algún acento. Muchas veces recibí golpes por defender a ese grupo, pero para mí estaba bien, porque era lo correcto.-
Kenshin notó que las palabras de su compañero de cuarto estaban cargadas de sinceridad. Por eso, y por sentirse repentinamente muy bien en su compañía, le dio la más grande de sus sonrisas.
Y eso, a Kaoru, le acrecentó la sensación en el vientre, llegando hasta su corazón.
En cuanto tuvo oportunidad, Kaoru se escabulló de aquel cuarto que se le hacía demasiado pequeño. Tuvo que esperar a que el rector hiciera las presentaciones y después de eso, dijo que quería dar un paseo y con una despreocupación que no sentía y las manos en los bolsillos, salió a caminar por el campus.
Tenía ganas de correr y escapar de ahí. Por otro lado, sentía ganas de gritar de la alegría. ¡Finalmente había visto a Kenshin, su querido pelirrojo! Pero no dejaba de preguntarse, con cierto recelo, por qué todos decían que él no quería verla.
-¿Qué le habré hecho de malo yo? Quizá le exigía demasiado y se aburrió de mí.- se dijo con amargura.- Tal vez yo tenga la culpa de esta situación.-
El sonido de su celular la sobresaltó y contestó rápidamente. Era Misao y Kaoru tenía algunos reclamos que hacerle.
-Ustedes no me dijeron que Kenshin parece otro. ¡Pareciera que en estos años estuvo metido en un gimnasio día y noche!-
-¿Y eso te molesta?.- preguntó Misao un poco divertida de pronto.- Kaoru, ha pasado una década desde que ustedes no se ven. Es obvio que él cambió y tú también lo hiciste. Por otra parte, Kenshin no estuvo metido en un gimnasio. Simplemente creció y adelgazó en el proceso. También practica deporte con regularidad.- acabó la joven encogiéndose de hombros.- Pero dime, ¿está muy guapo, verdad?-
Kaoru resopló.
-A mí no me interesa que esté guapo. Yo sólo quiero ayudar a mi amigo.-
-Pero es un amigo guapo.- concedió Misao de buen humor. - En verdad no entiendo el por qué de tu molestia. A ti no te hace daño que Kenshin sea guapo. -
Kaoru tampoco se entendía a sí misma. Y no quería seguir hablando del tema. Lo mejor sería excusarse.
-Lo siento. Deben ser mis nervios, Misao. Toda esta situación me tiene muy tensa.-
-Pero te han creído que eres un chico, ¿no?-
-Gracias a Aoshi el rector no ha hecho demasiadas indagaciones ni me ha pedido la identificación. Kenshin… bueno, es amable conmigo y… -
-¿Amable? ¡Muy bien! Eso es genial.-
-Pero… -
-Kaoru, Kenshin tiene un departamento en la ciudad… -
-Algo me dijo el rector.- comentó la joven apoyándose en un árbol.
-Pues tu misión es ser su amigo y lograr que Kenshin te lleve a vivir con él. Tiene espacio para una persona más y yo le he estado insistiendo en que viva con alguien para quedarme más tranquila. Invéntale una historia, no sé, dile que no tienes familia, que estás solo en el mundo… debes conmoverlo para que te invite el fin de semana.-
-Yo… hem… - Kaoru descubrió a Kenshin paseando por el lugar hasta que la divisó y caminó hacia ella.- … viene para acá… después hablamos, Misao.-
-Antes de que me cortes… supongo que me ya le cambiaste la carcasa a tu celular. No puede seguir siendo rosado… -
-Hem, hasta luego… - dijo Kaoru cerrando el celular de Hello Kitty y metiéndoselo al bolsillo del pantalón. ¿Cómo no había pensado en eso? Pero claro… Su hermana Sayo había amado a esa gatita y Kaoru la recordaba usando algunos accesorios de ese personaje.
-Kaneda… - dijo Kenshin.- Qué bueno que te encuentro. Me gustaría hablar contigo sobre algo que vi sin querer entre tus pertenencias.-
Kaoru pasó saliva. ¡Seguro había dejado sus tampones fuera del bolso y sus sostenes! Pero es que ella no se resignaba a ser un hombre la mayor parte del tiempo y había traído algo de su ropa para salir a dar una vuelta solita por ahí de cuando en vez. En cierta ocasión la joven había visto una película norteamericana de una chica que se travestía haciéndose pasar por su hermano para poder jugar al fútbol, y cuando su compañero de cuarto encontraba los tampones, ella le decía que eran para ponérselos en la nariz cuando sangraba. ¿Sería Kenshin tan tonto cómo para caer en algo así? Tomando en cuenta de que ella ni se imaginaba lo de las costumbres de los hombres, bien podía ser que Kenshin en su vida hubiese visto un tampón.
-… te estoy hablando… ¿pasa algo?… -
A lo lejos Kaoru sintió la voz de Kenshin hablándole. ¡Se había ensimismado pensando en lo del tampón!
-Hem, disculpa… estaba… pensando.- se disculpó la chica insegura. -¿Qué pasó con el tampón?-
En cuanto esas palabras salieron de su boca, Kaoru se arrepintió y quiso morderse la lengua. ¡Se había delatado! Kenshin la miraba como si le hubiera salido otra nariz.
Pero luego de mirarla sonrió con cordialidad.
-Relájate, muchacho. Estás en un lugar nuevo conociendo gente nueva y comprendo tu nerviosismo. Pero tómame atención. Eres algo volátil.-
Kaoru también sonrió. Kenshin seguía siendo un ángel. Seguía siendo lindo.
-Miré los libros que pusiste en tu anaquel. Tengo entendido que estás haciendo una tesis y me sorprendió descubrir que tienes mucho material sobre nutrición. ¿Qué estudiaste, muchacho?-
-Yo estudié para ser nutricionis… to.- completó Kaoru luego de una pausa.- Hem… yo… -
-¿Y sobre qué trata tu tesis?-
-Aún no lo tengo muy claro… -Kaoru se preguntó si Kenshin sabría que eso era lo que ella había estudiado, pero en fin, que nada podía hacer para ocultarle esa información porque ya había visto sus libros y ella debía terminar su trabajo a su lado.- Me separé de mi grupo porque yo quiero dedicarme a la nutrición infantil, como un medio de superación de la obesidad.-
Kenshin la miraba asombrado.
-¿Te interesa la obesidad infantil?-
Kaoru pasó saliva. Esperaba no meter la pata.
-Sí… es decir… las grandes cadenas de comida rápida tienen menús ultra calóricos para los chicos y hasta el momento nadie ha preparado un menú nutritivo y sano para ellos que además les parezca atractivo. Me gustaría hacer algo en ese campo. Buena comida para chicos comunes. Después de todo, hay dietas para los chicos deportistas o los que tienen algún problema digestivo o están enfermos. De los niños comunes no se ocupa nadie, salvo para meterles puras porquerías muy dulces o muy saturadas en grasas. Y de la comida que dan en las escuelas, el problema es la calidad.-
Kenshin se había cruzado de brazos al principio, cuando ella inició todo ese discurso que ni ella tenía muy claro, pero… Misao le había dicho que tenía que hacerse su amiga y quizá, con eso de los niños obesos podía congraciarse con él. En verdad, ni ella tenía muy claro sobre de qué podía tratarse su tesis. Miró a Kenshin nuevamente, que se sobaba la barbilla.
-Lo que dices es muy interesante.- dijo luego de unos momentos.- Es verdaderamente interesante. En verdad me gusta.- acabó entusiasmado el pelirrojo. - Tienes razón el algunas de las cosas que dices. Y por eso tengo un trato que proponerte, del que podríamos beneficiarnos los dos.-
¿Qué lo que ella había dicho era genial? ¡Kaoru quiso saltar de la alegría! Una vez ella había propuesto ese tema a su grupo de trabajo y le dijeron que era una tontera sin destino. Pero Kenshin creía en esa propuesta.
-Puedo conseguir un lugar en el cual podrías poner en práctica tu idea. De ese modo irás probando y haciendo tu tesis conforme a los resultados que observes y haciendo las correcciones que correspondan. ¿Te interesa?-
Si a Kaoru le hubieran dicho que la Influenza Humana estaba afectando a todos en el plantel, no le hubiera causado más asombro.
-¿Un lugar para… hacer ese estudio?-
-Claro que si.- Dijo Kenshin muy relajado y divertido con la expresión que había puesto "Nobuhiro".- Te ofrezco mi restaurante para hacerlo.-
Fin acto dos
La lealtad de una chica.
Junio 21, 2009
Notas de autora.
Hoy celebramos el día del padre y dentro de un rato iré a ver al mío. En realidad, siempre le estoy diciendo lo mucho que lo quiero, aunque en otra ocasiones le gruño porque cuando va a mi casa, asalta mi refrigerador, fisgonea en el horno y al final siempre lleva cosas de comer. Cuando le digo que debería dejarle un poco de lo que se lleva a mi esposo, me dice que "ese debería conformarse con que le di a mi hijita" En fin, cosas de padre.
Me he entretenido mucho haciendo este episodio, con Kaoru y sus aventuras. Y sobre todo, con las cosas de las que le habla Tenshi. También tuve algunos problemas con la profesión de Kaoru: Por un lado ella sería programadora de videojuegos y su tesis se trataría del desarrollo de un juego de video que valorara conceptos como la amistad y el honor para ganar puntaje, y aunque aún me gusta la idea, seguramente ella tendría que pasar mucho tiempo frente a un computador digitando y programando, y no tendría tiempo para estar con Kenshin. Lo de nutricionista me pareció bien porque a ella le gustan los niños y quizá en ese tema se abocará a ellos. Además, esa profesión me parece buena para que ayude a Kenshin con sus proyectos a futuro, que como se verá, es un tipo en ese sentido muy exitoso.
En el próximo episodio veremos a Misao nuevamente con sus hijos, haciendo negocios con Sanosuke y dándole cariñitos a su esposo. Por otra parte, Kaoru se topará con uno de los chicos más guapos que se hayan visto, y que se apellida "Yukishiro". Yo sé que las universidades no son hoteles, pero me pareció buena idea que el cuarto de Kenshin y Kaoru tuviera un cuarto de baño propio, que sin duda es mucho más cómodo, para fines de narración aunque no sé si eso sea posible en la vida real. De todos modos, de repente tendrán que usar baños comunitarios y veremos qué cosas pueden pasar con Kaoru tratando de pasar por hombre.
Para quienes leen por primera vez sin antes haber leído "Misao, una Chica en Apuros" que es la precuela de esta historia, les pudo haber llamado la atención que Kenshin se apellide "Makimashi", pero así es. Como en la historia anterior Misao era la protagonista, se mantuvo el nombre completo de ella y recuerden que Kenshin es su hermano.
Alguien me preguntó que qué sentido tenía meter al fantasma en la historia. Básicamente, darle continuidad a la historia anterior, ya que Tenshi me parece un personaje divertido y muy sabio a la vez. Antes ayudó a Misao para que fuera feliz y ahora, aunque el fin es ayudar a Kenshin, acabará muy encariñado con Kaoru. Creo que desarrollará sentimientos muy fuertes por ella, después de todo, él ya lo dijo "tienes un corazón capaz de generar milagros".
Las dejo hasta aquí, con un beso enorme y les doy las gracias a quienes me han escrito. Yo sé que en todas partes es una fecha complicada por lo de la finalización de semestre y esas cosas. Nos leemos pronto, que ahora me tengo que abocar a "Prisionera".
DarkAny: Gracias por haberme leído, me han animado mucho tus palabras... nu sé qué más decir... pero... creo que eso de ser feliz es decididamente una elección. A veces es muy fácil elegirlo, y otras no tanto, pero hay que hacer el empeño. Mucho besitos y un abrazo.
Arashi Shinomori: Hola! Yo también quisiera que mis sobrinos (los que heredé por parte de mi esposo) fueran como los hijos de Misao. En especial un chicoco que se me tiró encima, caí sobre una silla con él y ni hablar, me quebré una costilla. Pero vamos mejorando.
Pauli: Ya ves que traté de actualizar pronto para que veas cómo va la historia de Kaoru. Espero que te guste mucho lo que has leído.
Kirei-Bell: En la vida real es dificil abstraerse de los problemas, pero he visto a mi hermana que ha sido madre hace unos meses, y ese bebé ha operado milagros en ella. Y ella es muy feliz. Mi hermana nunca fue una chica sentimental, pero siempre dice que su hijo es lo más lindo que tiene, que su sonrisa la hace feliz y otro montón de cosas que pueden sonar cursis pero que para ella tienen mucho sentido. Sobre el pollo de ese día, me quedó muy rico y lo que sobró lo trituré con Mayonesa para hacer una pastita para el pan.
Yo realmente no sé de complejos por el peso, siempre he sido flaca y ahora tengo el peso justo. Cierto que me cuido pero mi mejor amiga tiene un sobrepeso importante y su posición igual es difícil y a veces dolorosa por las cosas que piensa y siente. Otro amigo fue obeso en su infancia, y aunque ahora es un guapito se preocupa mucho de no engordar y se fija en su peso y aspecto. Como que en su mente es un niño gordo aún. Además es muy inseguro. Por ellos, aunque yo no sé mucho sobre la Bulimia, trataré de hacer un buen trabajo. Y no es Albert, es Roberto. Aunque le digo Rober, que puede sonar parecido. Gracias por escribirme. Amé tu review.
Haro Kzoids: Jajajaja... me encanta la idea de chicas disfrazadas de hombre por dos motivos: Uno, que yo siempre fui fan de mi papá. Yo no me ponía los tacones y vestidos de mi mamá, le sacaba la ropa y los relojes a mi papá y de hecho, trabajo en lo de él y tengo mucho de sus gestos y como me vestía como mi padre , pues... tuve que sortear algunas situaciones extrañas en mi adolescencia. Siempre me gustó ser una chica, era delicada, femenina y siempre llevé el pelo largo, pero a la hora de vestirme no faltó el que pensó que tenía una orientación sexual diferente. El motivo dos es que a pesar de todo eso, hubieron chicos que miraron más allá de la apariencia y se enamoraron de mí y yo de ellos y la pasamos muy bien (con uno me casé) y esa es la parte que más me gusta de todo esto. Que la química, el amor o esas cosas pueden sortear lo que te dicen los ojos. Tengo un par de fanart de cuandp dibujaba. No son muy buenos, pero te los puedo enviar para que los veas.
Novelle de Tellerand: Aquí tiene el capítulo dos. Espero que te guste y hasta la próxima!
Gracias nuevamente y nos leemos pronto.
