Kenshin, un chico en dificultades.

Acto cuatro

Resolviendo conflictos.


Kenshin sonrió al divisar la casa de su querida hermana Misao. La vería a ella, a sus sobrinos Tenshi y Soujiro, a Aoshi, al señor Kenjiro y su esposa. Como sabían de su regreso, habían invitado además a Kaoru, sus padres y sus dos hermanas menores.

Se acercó a todos feliz, cargando sus enormes maletas.

Kaoru corrió hacia él, para abrazarlo, pero antes de llegar se detuvo.

-¿Y tú quién eres?- Le preguntó a alguien detrás de Kenshin.

-Su pareja.- contestó una voz que hizo al pelirrojo voltearse. Nobuhiro de inmediato lo abrazó e intentó besarlo.

-Espera, espera, no podemos, estamos en público.- suplicó Kenshin incómodo, tratando de apartarlo.-¡¡NO!!-

Cuando Kenshin abrió los ojos se encontró en su cuarto de la universidad. Eran las tres de la mañana y Nobuhiro se sentaba en la cama, restregándose los ojos.

-¿Estás bien?- Fue la pregunta que formuló el joven.

-Hem… si, creo que si.- respondió Kenshin con las mejillas enrojecidas. -Iré a tomar agua. Por favor, sigue durmiendo.

Nobuhiro lo contempló unos momentos y sonrió.

-Está bien.-

Cuando Kenshin regresó al cuarto, el bendito muchacho dormía. Sin poder evitarlo el pelirrojo lo observó unos momentos y apartó la vista cuando los colores subieron a su rostro.

-Por Kami…- murmuró.- ¿Qué me está pasando?

De pronto Nobuhiro se giró hacia él, enseñándole su rostro durmiente en todo su esplendor. Al verlo Kenshin sintió un pinchazo en el pecho. Algo había en ese rostro que no dejaba de llamar su atención.

Haciendo uso de toda su fuerza de voluntad apartó la mirada y se tendió para descansar. Para evitarse la tentación de seguir mirando la cara de Nobuhiro, apagó la luz.


El horrendo sostén deportivo le aplastaba el busto y la molestaba un poco para respirar. Pero Kaoru, estoica, se aguantaba y seguía trotando.

-Un poco de ejercicio es bueno para una vida sana.- musitó feliz mientras recorría el campus. De inmediato se puso el manos libres de su celular en cuanto divisó a Tenshi. -¿Cómo te ha ido?-

El fantasma venía con una cara un tanto amargada.

-Bien y mal.-

-¿Cómo así?

De pronto Kaoru notó que Tenshi se veía realmente abatido.

-Anoche fui a las bibliotecas de vidas.-

-¿Qué es eso?- inquirió Kaoru mientras seguía trotando.

-En ella están los libros con todas las vivencias de una persona. Lo usan mucho los Ángeles de la Guardia. Pero yo no soy uno, asi que tenía que atenerme a una condición para acceder a lo que le pasó a Kenshin, con respecto a lo que dijeron esos chicos ayer.-

-Ya veo… pero… ¿Significa eso que anoche viste la vida de Kenshin?-

-Me pasé toda la noche en eso. La leí y la vi de principio a fin. Fíjate que para ver mejor la información, tienen unos estanquecitos de agua a los que acercas los libros y puedes ver las imágenes, como si de una película se tratara.- comentó Tenshi entusiasmado, olvidando el tema principal.

-Vaya, pero dime, ¿Qué pasa con Kenshin? ¿En verdad murió una mujer en sus brazos?- acotó Kaoru.

Tenshi se pasó ambas manos por la cara.

-Querida Kaoru, debes comprender que como no soy Ángel Guardián de Kenshin, tuve que… asegurar que no revelaría nada de lo que vi.-

-¿Cómo?- Kaoru se detuvo.

Tenshi se veía realmente deprimido.

-No puedo hacerlo. Corro el riesgo de perder mis privilegios para verte, ver a Misao, Aoshi y hablar con ustedes. Además, no podría volver hasta la siguiente reencarnación con el resto del grupo…- nuevamente Tenshi hablaba más consigo mismo que con la chica.

-Pero… - La mente de Kaoru buscaba afanosa una solución.- ¿Si yo te pregunto cosas y me respondes si o no?-

-No se puede. No te puedo dar ningún indicio.-

-Pero tal vez….-

-Kaoru, todo lo que te puedo decir de la vida de Kenshin es que… me impresionó. Vamos a tener que ayudarlo mucho para que pueda aprender su lección en esta vida.-

-¿Su lección? ¿Y cuál es esa?-

Suspirando, Tenshi respondió:

-Eso tampoco te lo puedo decir.- De pronto el ángel se exasperó.- ¡Es injusto! Todo esto… Kaoru, sé lo que le pasa a Kenshin pero no puedo hacer nada porque él no me puede ver ni oír. Tampoco puedo decírtelo. ¡No sabes cómo me pesa la condición!-

Kaoru nunca había visto a un fantasma enojado. De hecho, ni siquiera había visto un fantasma en toda su vida. Pero para ella Tenshi no era algo inmaterial. Era un compañero de batalla y trató de calmarlo.

-Tenshi… siempre he escuchado eso de que uno viene a aprender cosas en esta vida. Tal vez… también sea así en ese lugar o estado en el que estás.-

-¿Ah, sí? ¿Y qué es según tú lo que yo tengo que aprender después de muerto?-

Kaoru pestañeó un par de veces antes de decir:

-Dejar que las cosas pasen tal como fueron planificadas. Y ser paciente.-


Kenshin salía de dar un examen cuando su celular sonó.

-¿Superior Makimashi?-

-Si, con él.- Respondió el pelirrojo.

-Habla Miyagi… del grupo de teatro. Tenemos un problema.-

-¿Qué pasa?.-

Kaoru, que terminaba su rutina divisó a Kenshin y trotó hacia él. Se veía de repente muy preocupado.

-Pero… ¡no puede ser tan irresponsable!-

-Eso no es lo peor.- prosiguió Miyagi, tratando de hablar rápido antes que se le terminara el saldo, pues llamaba desde un teléfono público dentro del campus.- Akagi dijo que no le interesaba actuar si no estaba Michiru… hay una batahola acá en el salón, los actores no saben qué pasará con la obra, si seguir los ensayos o no. Propuse que Julieta fuera interpretada por Asumi, recordará usted que ella hace de la Nodriza de Julieta, pero Asumi dice que no puede memorizar los diálogos de Julieta, que están los exámenes y es demasiado trabajo para menos de un mes… - Miyagi guardó silencio un momento y sonó el pitido que anunciaba que le quedaban diez segundos de comunicación.

Frunciendo el entrecejo, Kenshin afanoso buscó una solución.

-Voy para allá en este instante. No dejes que nadie del equipo se vaya.-

Dicho esto, Kenshin se guardó el celular y caminó presuroso, chocando con Nobuhiro a quien no había visto.

-¡Hola, Ken… !- Kaoru iba a agregar "¿Pasa algo?", pero notó que su amigo estaba notablemente enfurecido. Fue el sexto sentido femenino lo que la obligó a guardar silencio. Kenshin por su parte la miró un segundo, repentinamente iluminado por una idea.

-Ven conmigo.- dijo, en un tono que no aceptaba protestas o preguntas, de modo que la chica lo siguió.


-Veamos… -Kenshin se tomaba la cabeza.-Entonces, no te sientes capacitada para el papel.-

Asumi, una linda chica menuda y regordeta, pero de una cara bellísima, bajó la mirada tímidamente.

-Superior Makimashi… ser Julieta es el sueño de toda actriz, pero es muy poco el tiempo del que dispongo para aprender todos sus diálogos. Además, tendré que repetir algunos exámenes. Y si usted me saca a mí de mi rol, otra chica se encontrará en el dilema de tener que aprenderse mis diálogos. Sería irresponsable de mi parte aceptar sin antes hacerle oír mis argumentos.-

Para Kenshin, Asumi era la mejor para reemplazar a Michiru, la joven que fuera la Julieta anterior. Desde que el director de la universidad le había asignado la responsabilidad de velar por el grupo de teatro, Kenshin había procurado mantener la unidad del grupo. Pensó que lo había conseguido hasta que Michiru se retiró por motivos poco claros, logrando además que Akagi, o Romeo, desertara también. Pero Asumi tenía razón en lo que decía. Una obra tan larga requería por lo menos de dos meses sólo para memorizarla, sin contar el tiempo para los ensayos, montaje y otras cosas.

-¿Esto se trata entonces, de Romeo y Julieta?- preguntó Kaoru. Todos, incluido Kenshin, la miraron asombrados. -Ehh… digo, porque hace unos meses la montamos en mi facultad. Yo hice de J… Romeo.- se corrigió la muchacha, aparentando ligereza.

Si antes los demás la miraron con curiosidad, ahora lo hacían con asombro.

-¿En verdad hiciste de Romeo?- preguntó Miyagi. Kenshin la miró especulativo. Había llamado a Nobuhiro por impulso, pero al parecer podía ser un aporte.

-Desde luego… fue para el festival de primavera.- contestó Kaoru con menos convicción. Esas personas necesitaban un Romeo y ella sin querer se había puesto en la mira. Además, había hecho de Julieta, como correspondía a su rol de mujer. Pero por como Kenshin la miraba, al parecer iba a tener que conseguirse el libro para aprenderse los textos de Romeo.

-Él quedaría muy bien de Romeo…- dijo Kenshin mirando a Nobuhiro, calculando el tipo de arreglos que habría que hacerle al traje.

-Pero aún nos falta una Julieta.- dijo Miyagi.- Superior, a menos que encontremos una Julieta, la obra no podrá ser estrenada.-

-Pues… lo siento, Asumi, pero tú tendrás que tomar el papel de Julieta y ya encontraremos quien te reemplace.- dijo Kenshin mientras el resto del elenco los miraba.

-Para usted es fácil darme la orden de hacer de Julieta, pero… ¿a ver? ¿Haría usted de Romeo? Después de todo, también tiene un papel de fácil reemplazo. Como es el Príncipe… -

Kenshin era el líder del grupo, si bien no su actor principal. Además, estaba allí por responsabilidad, pero debía mantener a toda costa la unidad de lo que quedaba de grupo. Si él aceptaba ceder el papel de Príncipe y tomar el de Romeo, seguramente le mirarían con respeto y Asumi haría de Julieta.

-Un actor debe estar dispuesto a interpretar cualquier personaje en el momento en que se lo pidan. Para eso hemos aprendido técnicas de memorización e improvisación. Si nadie en este grupo tiene inconveniente, dejo vacante el papel de Príncipe para quien haga un personaje menor y sienta que pueda tomarlo. Por lo demás, interpretaré a Romeo.-

Kaoru sabía que Kenshin llevaba un restaurante, estudiaba, estaba en época de exámenes y encima, ahora se echaba una nueva carga encima. Ella debía alivianarlo de alguna manera. Si ella tomaba el papel de Romeo, Kenshin no tendría que memorizar un libro completo.

-Si no les molesta, yo puedo tomar el papel de Romeo. Asi Kenshin… hem, el superior no tendrá que… -

Miyagi, cruzándose de brazos, suspiró.

-Tenemos a dos Romeos para el puesto. Pero ninguna Julieta. Esto no es bueno. -

-Tal vez si hablamos con Michiru…- dijo un muchacho que interpretaba a Mercuccio.- En realidad, si esto hubiera pasado en otro momento yo también desearía hacer de Romeo. Superior, deberíamos hablar con ella y hacerla volver… -

-No. Ella ha optado por dejar el taller a tres semanas del estreno de la obra, asi como Akagi, quien le ha seguido. Nosotros debemos soportar este embate y seguir adelante. La reintegración de Michiru o Akagi no es aceptable.-

Todos guardaron silencio. En eso entró precipitadamente al salón una muchacha que traía algunas prendas. Era Hotaru, de Diseño de Vestuario.

Comúnmente en la Universidad, algunas carreras se apoyaban con otras o bien con los grupos de actividades extracurriculares. En este caso, tercer año de Diseño de Vestuario de la facultad había asumido la tarea de diseñar los trajes que llevarían los actores como trabajo de finalización de semestre.

-¿Es cierto que Michiru ha renunciado? ¡Por Kami! ¿Y ahora qué hago yo?-

-Cálmate.- dijo Kenshin.- Pronto encontraremos a una nueva Julieta y ajustarás el traje a sus medidas.-

-Me queda una semana para hacer eso.- dijo Hotaru realmente compungida.- El traje está terminado y arreglarlo para otra persona requiere mucho trabajo. Además están los exámenes…-

Otra joven hizo su aparición. Traía el traje de Romeo.

-Necesito saber ya quién hará de Romeo. El próximo viernes tenemos la entrega de este trabajo… además, ustedes tienen que desfilarlo.-

La deserción de dos actores, y encima los protagónicos se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza mayúsculo no sólo para Kenshin, sino también para los demás.

-Estamos pensando en Asumi para el papel de Julieta…- balbució Miyagi. Hotaru dejó la peluca que portaba en manos de Kaoru y miró a la chica mencionada.

-¡Voy a tener que hacerlo todo de nuevo! ¡Y no hay tiempo! Su cuerpo es diferente y… no te ofendas, Asumi, pero no estoy segura de que el sobrante de las costuras dé para ti. La tela es muy cara, por eso hice el traje a medida y con poco sobrante.-

-Tal vez sean los trajes quienes decidan quién hará que papel.- Observó Miyagi.- Superior, este es un nuevo problema. Julieta debe caber en el traje de Hotaru.-

-¿Y quién entrará en el mío?- preguntó Akane con el traje de Romeo.

-El superior Makimashi se ha ofrecido para el papel.- respondió Miyagi nuevamente. Pero Kaoru quiso intervenir.-

-También puedo tomarlo yo.-

Akane miró a Kenshin y a ese chico recién aparecido. Los estudió seriamente.

-El superior Makimashi queda bien en mi traje de Romeo. Y tú… hem… -

-Kaneda. Kaneda Nobuhiro.- dijo Kaoru.

-Pues tú, Nobuhiro…- Akane torció la boca un momento.- Te ves más bajo que el superior, y más flaco también. Si fueras mujer, estoy segura cabrías en el traje de Julieta.-

El rostro de Asumi se iluminó. Había un resquicio que le permitía ser salvada de una complicación.

-¿Es cierto eso? ¿Le puede quedar el traje de Julieta.?-

Con el comentario de Akane algunos rieron. Con el de Asumi todos callaron y miraron a Nobuhiro. Kenshin de pronto se sintió horrorizado, incapaz de hablar mientras Hotaru se acercó a Kaoru y la contempló con ese ojo experto de quien diseña ropa, buscando una solución, por extraña que sea, para el tremendo problema que se le presentaba.

Tomó a Nobuhiro de una mano y la metió en un cuarto que usaban los actores para cambiarse de ropa. Se escucharon algunos cuchicheos, seguramente de Hotaru que le quitaba las prendas a Nobuhiro cuando se escuchó un estruendo.

-¡Déjame solo! ¡Ya te pediré ayuda si te necesito!-

Hotaru salió del lugar enfurecida.

-¡Ese mocoso no puede entender que mi vestido es el trabajo de todo un semestre!-

Kaoru pensaba, dentro del vestidor, que Hotaru no comprendía lo que era intentar pasar por chico durante un par de meses.

-Y si me seguía tocando o mirando, iba a darse cuenta.- murmuró para ella la joven.

-Lo bueno del estilo del vestido de Julieta, es que sólo se requieren hombros delgados para llevarlo. Todo lo demás lo disimula el corte bajo el busto, ya que al ser una falda amplia que parte desde allí, no se notarán las caderas estrechas de un muchacho, u otras protuberancias en el cuerpo de ellos que nosotras no tenemos.- Dijo Hotaru, intentando convencer a los demás que Nobuhiro era la mejor elección.- Además, ese chico no parece de esta universidad. Puede ser una ventaja. Si nadie lo conoce y la transformación es buena, sólo nosotros sabremos que no es una mujer. ¿Te pusiste la peluca?- gritó hacia el interior del vestidor.

-Ehh… en eso estoy.- dijo Kaoru lidiando con la malla para el cabello sobre su peluca de cabello corto, encima de la cual se puso la peluca de lisos y largos cabellos castaños.- Creo que… creo que estoy listo. Ahora, si me indicaran dónde diablos hay un espejo… -

Nobuhiro salió al exterior y el corazón de Kenshin se quedó en paro. Como el resto del grupo miraba a Nobuhiro atentamente, nadie notó su extrema palidez, ni el repentino enrojecimiento de sus mejillas. ¿Era en verdad esa belleza que veía frente a él su amigo Nobuhiro, o era en realidad un diablillo que venía a divertirse a costa de su razón?

Lo peor llegó después, cuando apareció la maquilladora del grupo y puso las pestañas postizas y algo de rubor y brillo labial en ese rostro que a Kenshin le parecía esculpido por los mismos ángeles. Estaba pensando en salir corriendo de allí cuando los muchachos del grupo se volvieron hacia él.

-Superior.- dijo Asumi.- Creo que este muchacho es el indicado para reemplazar a Julieta.-

-Si estaba dispuesto a hacer de Romeo, es que bien puede aprenderse el papel en estas semanas. Después de todo, algunas líneas de Julieta se debe conocer, ¿no?-

En realidad, Kaoru aún guardaba frescas en la memoria las líneas de Julieta, pero faltaba la aprobación de Kenshin, que se veía molesto por algo. Claro, seguramente no le gustaba la idea de actuar con otro hombre en un papel romántico. Pero ella debía encargarse de que él no se estresara por esas cosas.

-Si están ustedes tan de acuerdo en que yo tome el papel, lo acepto. Después de todo… en el inicio el teatro era sólo interpretado por hombres, aún lo papeles femeninos. Yo no soy actor profesional, lo hago por entretención, pero tengan desde ya la certeza de que daré lo mejor de mí para que esta obra pueda ver la luz a final de este semestre.-

El pequeño discurso de Nobuhiro emocionó a todos, que le aplaudieron. Pero faltaba la opinión de Kenshin.

-Superior.- dijo Asumi.- Usted ha dicho que haría el papel de Romeo.-

La sienes de Kenshin empezaban a martillearle. El corazón latía con fuerza en su pecho y él aún evaluaba la posibilidad de salir corriendo. Pero había que dar una respuesta al grupo que esperaba de su líder una actitud que los ayudara a enfrentar esa crisis con optimismo.

-Desde luego, yo seré Romeo. Actuar con Nobuhiro como pareja romántica no será problemático. Como he dicho antes, como actores debemos estar preparados para improvisar, e incluso fingir que lo que tenemos al lado es una mujer. Hoy tendremos ensayo a las seis sobre la pasarela de las señoritas de Diseño y mañana ensayo de la obra de diez a tres de la tarde sin libreto, a excepción de Nobuhiro y de mí. Nobuhiro, dentro de un momento te pasaré una copia del libreto y la estudiaremos esta tarde, después del ensayo del desfile al que debemos asistir y mañana debes llegar más temprano para marcar posición en el escenario. Ahora debo retirarme porque tengo cosas que hacer. Confío en que ustedes podrán resolver lo del Príncipe durante mi ausencia.-

Dicho esto, Kenshin se retiró dando un portazo.

Kaoru dio un paso hacia delante, apretando contra su pecho el tocado de Julieta cuando escuchó a sus espaldas.

-Si que es guapo… -

-¿Guapo?… es más que guapo… -

-Y qué despercidio… Julieta va ser ese muchacho.-

-Oh. Cómo desearía ser Julieta.-

Miyagi, que en ausencia de Kenshin quedaba a cargo, hizo callar a las muchachas.

-Ahora anhelan un papel que todas rechazaron. ¿Quién entiende a las mujeres?-

Hotaru miraba el pecho de Kaoru, sin imaginar que estaba aplastado. Quizá, de haberle puesto más atención lo hubiera notado.

-Nobuhiro, confeccionaré un sostén para ti, de modo que pueda simular busto bajo el vestido. Esta tarde estará listo.- Hotaru sin mediar aviso, pasó una cinta de medir bajo el busto de Nobuhiro. Por un momento quedó consternada con algo que pasó a llevar sin querer y pasó saliva, mirando al muchacho que hablaba con los demás para conocer algunos detalles de la obra. ¿Sería posible que Nobuhiro no fuera quien decía ser? Después de todo ella, como diseñadora de vestuario, conocía la anatomía masculina y femenina como la palma de su mano. De todos modos optó por guardar silencio y observar.

-Muy bien. Vendré puntual. Pero ahora debo retirarme. Tengo que… devolver un libro.- dijo Kaoru con el objeto de salir de allí. Claro que tenía que quitarse el vestido, el maquillaje y la peluca, por lo que salió de allí media hora después.

Hotaru miró a Nobuhiro atentamente mientras se iba. Especialmente su trasero.

Y en su forma redonda y suave encontró la respuesta.


Decidieron, como grupo, no revelar que Julieta sería interpretado por un hombre hasta una semana antes del estreno de la obra, de modo de contar con una cantidad de personas que iría a ver la obra por curiosidad. Incluso se habló de la posibilidad de contactar con un periódico. Miyagi, molesto, ordenó secreto total con respecto a Julieta, ya que pondrían en una posición incómoda a su superior por los morbosos que nunca faltan.

-Somos un grupo de teatro y esto será un secreto profesional desde hoy.-

Tanto Akane como Hotaru, las vestuaristas enteradas del hecho, hicieron el juramento de confidencialidad.

Durante la noche, luego de adelantar algo de su tesis y comenzar a releer "Romeo y Julieta", Kaoru se puso el pijama veraniego que tenía y se tendió en la cama, con una revista deportiva para ver una entrevista a su ídola, Eri Yoshida, la primera mujer beibolista en una liga de hombres.

-Guau… esta mujer es genial…- murmuró.- Ella sabe muy bien lo que es trabajar rodeada de hombres. Qué valiente. Y qué jovencita, tiene 17 años.-

-Pensé que estarías leyendo la obra.- dijo Kenshin al entrar. Estaba agotado y sólo quería dormir.

-Ehh… pues… no creo que tenga problemas con eso, es decir… interpreté a Romeo y a fuerza de ensayar tanto con Julieta, también me aprendí sus diálogos.-

-¿Es eso cierto?- dijo Kenshin entrando al baño y dejando la puerta abierta al hacerlo, dándole a entender a Kaoru que la escucharía.

-Claro que si. Escucha… hem - Kaoru tomó aire y dijo una parte considerable de su diálogo, sin equivocarse y dándole desde ya una entonación apropiada, actuando al personaje durante una conversación con su nodriza.

Kenshin salió del baño.

-Vaya, realmente te lo sabes. Es un milagro que estés con nosotros en estos momentos.-

Kaoru se sintió bien de que Kenshin la apreciara.

-Es una de mis cualidades. Sacar de apuros a mis compañeros de cuarto.-

El pelirrojo sonrió y se quitó la camisa, para acostarse. Siguió con el pantalón y mientras Kaoru, disimuladamente lo miraba, sentía hacerse agua su boca.

-Hoy hace un calor de perros. No puedo imaginar cómo será esto en Julio, cuando llegue el verano. Con lo del calentamiento global…-

Apenas lo escuchaba la joven. Estaba imaginándose a Kenshin sin ropa… o bueno, con un slip, metido en la cama del lado, tapado con sólo una sábana. Y pensar que dormía abrazada a él cuando era niña… ¿Cómo sería en cambio, hacerlo ahora?

-… espero que no sigan subiendo tanto. Deberíamos abrir la ventana un poco. Hace calor aquí.-

-Y ni te imaginas cuanto me estoy asando con toda esta ropa.- murmuró Kaoru, refiriéndose a la camiseta que aplastaba su busto, el pijama y el pantalón del pijama. El problema es que Kenshin la escuchó.

-Pues quítate la ropa y listo. Dormir desnudo es agradable.

Los colores subieron y se quedaron en el rostro de Kaoru.

-Jajaja, veo que te has sonrojado, Kaneda. - observó Kenshin de buen humor. Kaoru debía salir airosa de esa extraña conversación.

-Es… es… ¡No me refiero al calor del cuarto! ¡Mira esta belleza! - dijo enseñándole la foto de la beibolista Yoshida.- ¡No sabes cómo me gustaría salir con ella! Tiene unas piernas…-

Kenshin se acercó a ver la foto de la joven. Al ver su torso tan de cerca, Kaoru quiso levantarse y salir corriendo de allí, porque de alguna manera que no lograba comprender del todo, y porque nunca antes le había pasado a ese nivel, las hormonas se le estaban disparando con su amigo así tan de cerca. Hasta su olor la estaba incapacitando de pensar con claridad.

-Tienes razón, es muy bonita. Pero, ¿cómo sabes que tiene unas piernas tan espectaculares? Yo la veo tapada con el pantalón.-

-Es… es… -Kaoru se estaba quedando sin aire.- Mi imaginación que… ¡Oh, rayos!- La chica se levantó intempestivamente cuando una gota de sangre salió de su nariz. Al hacerlo empujó a Kenshin un poco, de modo que ahora, al estar de pie, estaban muy cerca la una del otro.

-Veo que imaginas demasiado, Nobuhiro.- Observó Kenshin mientras el hilillo de sangre corría hacia el labio inferior de Kaoru, llenándolo de rojo. Por un momento el pelirrojo tuvo la explosiva idea de limpiarlo usando su propia lengua, mas en vez de eso tomó la revista de Kaoru. -Vete a limpiar será mejor. Yo me quedaré viendo si esta mujer merece un sangrado de nariz.-

Dicho eso, Kenshin se tendió en su cama y Kaoru corrió al cuarto de baño, tan avergonzada como confundida.

Una vez dentro decidió darse una ducha de agua fría. Puso bien el cerrojo y se despojó de toda su ropa, peluca, demases y se metió bajo el chorro en busca de refresco y aseo. No le importaba tener que secarse el cabello durante media hora antes de meterlo de vuelta en la peluca, pero necesitaba lavarlo, ponerle acondicionador y peinarlo.

Estaba en eso cuando recordó que aún no había acomodado sus cosas, y que éstas estaban en el bolso de viaje aún.

-¡No puedo ser tan imbécil!- se reprochó en voz alta.- Se vería mal que usara el champú de Kenshin. Si le pido que me traiga esas cosas, corro el riesgo de que descubra algo aquí. ¡Ni siquiera he traído mi bata o mis toallas. ¡Y estoy toda mojada! Piensa Kaoru…!

No había mucho que pensar. Kaoru notó que había dos toallas, una pequeña y una grande. Si quería ir por sus cosas debía usarlas muy bien.


La revista deportiva de Nobuhiro era en verdad interesante. A pesar del cansancio, Kenshin estaba entretenido con ella, mirando algunas secciones de su interés. En eso, Nobuhiro salió del baño. Pero venía un poco encorvado. Parecía abuelita con una enorme toalla tapando desde sus hombros hasta su trasero, donde otra toalla, haciendo de falda, cubría hasta la mitad de las piernas, y traía el cabello mojado.

-Olvidé mi champú.- respondió Kaoru, evitando mirar a Kenshin.

-Oye, no hay problema si usas el mío. ¿Y no que tenías calor? Tan tapado que vienes.-

-Hem… el agua fría me dio frío… - respondió Kaoru, tratando de abrir su bolso con dificultad con una sola mano, pues la otra la usaba para sostener su toalla.

-Te ayudo.- dijo Kenshin levantándose y abriendo el bolso de Nobuhiro. ¡Qué precavida había sido ella al esconder sus vestidos y tampones en el armario! Ahora sólo se veían algunas revistas, el notebook dentro de su funda y los envases de champú y acondicionador en el fondo de éste.

-¿Usas acondicionador?- preguntó Kenshin al tomar el envase.

-Desde luego.- respondió Kaoru tratando de aparentar calma.- Deja el cabello tan suave que luego las chicas no pueden dejar de acariciarlo.-

-Ya veo.- Kenshin le devolvió el frasco, para mirarlo brevemente y añadir.- Tienes hombros delgados, casi como los de una chica.-

-Y como supondrás, no ha sido fácil crecer con esa característica siendo un hombre.- respondió Kaoru molestia, intuyendo que ese tema era muy sensible para Kenshin: el de la apariencia física.- Pero me las arreglo. ¡Al diablo con los demás!-

Regresando al baño, Nobuhiro dejó con la boca abierta a Kenshin. ¡Qué desplante tenía ese muchacho! ¿Acaso habría sufrido las mismas cosas que él con anterioridad? ¿O habría sido su personalidad lo bastante fuerte como para plantar cara a los más abusivos?

De pronto Kenshin admiró a su compañero Nobuhiro y hasta deseó ser como él. Fuerte, arrogante… y no como el gordo fracasado de su juventud.


Fin acto cuatro

Resolviendo Conflictos

Enero 7, 2010

Hola!!!

Un calor infernal se apodera de Santiago de Chile y como si fuera poco, se nos va Sandro. Pero como él lo pidió, lo recordaré como a la misma felicidad. Después de todo, cuando uno revisa su historia de vida, uno se sorprende de ella para bien. Si lo comparamos en cambio con otro grande que se fue, como Michael Jackson, sólo se pued sentir angustia a la par de la admiración por sus logros musicales y artísticos... pero Sandro... guaaaa, era wachón (guapo, seductor en chileno) incluso de mayor era coqueto. Y claro, tuvo sus dificultades, sobre todo hacia el final, y él, consciente de sus culpas, se mantuvo firme, sin ánimo de dar pena. Bien por él.

Pasando a temas más del tenor de este fic, había muchas ideas en cuanto a su desarrollo. La idea de Romeo y Julieta la saqué finalmente de una canción de Taylor Swift que me pareció maravillosa, a tal punto que junto con mi primi la tradujimos de manera que se pueda cantar. Y mientras yo intento mejorar mi voz a fuerza de ensayos para hacer un video decente, se me ocurrió lo de esta obra de teatro que dicho sea de paso, tiene mucho que ver con una experiencia personal. En Noviembre del año pasado actué en una obra a la que llegué de refuerzo, pues la actriz que estaba en el puesto no daba con el personaje. Luego de muchos ensayos y trabajo, a dos semanas del estreno, el protagonista dice que ya no volverá. Fue horrible tener ante uno la perspectiva de no estrenar el trabajo de dos meses y nuestro profesor y director estaba desesperado. Finalmente conseguimos un reemplazo que se atrevió con el personaje, pues era un rol difícil. Y gracias a él pudimos estrenar. Fue una presentación buena de la obra "Malacrianza, restos de familia" Encima me tocaba morirme.

Pero en fin, me pareció graciosa la idea de Kaoru disfrazada de hombre interpretando a una mujer. Es un poco lo que sucede en la maravillosa película "Shakespeare Enamorado". Desde luego espero que el final de este fanfic sea más feliz.

A partir del próximo episodio iremos vislubrando un poco más los traumas de Kenshin y el origen de ellos. Desde luego espero que les haya gustado lo de Romeo y Julieta, porque en los ensayos se verán algunas complicaciones para el pobre Kenshin que al parecer, ya está dudando de su hombría.