"¿Entonces estáis completamente seguros de que estás… ya sabes?"

"No se si será un alivio o una terrible noticia para ti Jack, pero lo hemos comprobado demasiadas veces y no hay duda posible. Por eso estamos aquí." Jack se levantó de la silla nada más escuchar al Doctor.

El capitán creía estar preparado para la mayoría de las cosas, que nada podría sorprenderle después de todo lo que había vivido y después de haber muerto demasiadas veces, pero aquello superaba a cualquier cosa. No sólo iba a ser padre por primera vez, si no que además, iba a tener un hijo con el Doctor.

"También fue un shock para mi." Los dos hombres miraron a Rose. "Para nosotros quiero decir, por mucho que habíamos oído lo que ocurría en ese planeta, tan sólo pensábamos que era una leyenda urbana." Jack conocía bien a su amiga y hacía mucho que sabía los sentimientos de esta por el Doctor, aunque jamás había comprendido porque nunca le había dicho nada, cuando al fin y al cabo eran la familia perfecta.

"Pero un día algo cambió." Jack comenzó escuchar con atención el relato del Doctor, mientras Ianto, que había estado atento a la conversación durante un buen rato, apoyado en la puerta del despacho de Jack, murmuró algo para si mismo y desapareció en el cuarto privado del capitán.

"Dos días después de dejarte de vuelta en la Tierra nos fuimos a otro planeta, Rose quería saber como iba a evolucionar la vida en Marte y la lleve a su momento de mayor esplendor, no te puedes hacer una idea lo ingeniosos que serán los marcianos bajo el imperio del Agua."

"Doctor…"

"Perdón, ¿por donde iba? Ah sí. Estábamos en Marte en una de sus muchas celebraciones y de repente me empecé a encontrar mal."

"El Doctor se desmayó." Dijo Rose con una sonrisa pícara, cuando él la fulmunó con la mirada. "Es cierto, de repente, pum, se desmayó en mitad de la calle."

"Y tu te asustaste."

"Estabas inconsciente, ¿qué querías que hiciera? Además no me asusté."

"Pero se cuando te asustas, te conozco Rose Tyler." Le dijo un pequeño golpecito a su compañera en el hombro y esta se echó a reír. Los dos miraron al capitán que los miraba sorprendido. "¿Qué pasa, por qué nos miras así?"

"Es raro, hace tanto que no os veía que no me había dado cuenta lo compenetrados que estáis. Parecéis la pareja perfecta. ¿No será que hay algo que no me habéis contado todavía?" Por toda respuesta, Rose se sonrojó y bajo la mirada, pero el Doctor cambió de tema y continuó con su historia.

"Me desperté en una cama, si a eso se le puede llamar cama y en cuanto me sentí mejor fuimos a la TARDIS. Gracias a los avances médicos que he ido instalando en ella, pronto supimos lo que ocurría."

"Ya casi soy una experta en el scanner corporal de la TARDIS." Jack sonrió ante la expresión risueña de su amiga, pues poco a poco se estaba convirtiendo en la perfecta compañera de viaje para el Doctor y estaba seguro que había algo más entre ellos, por mucho que no quisieran decírselo al capitán.

"Entonces lo vimos. De repente yo tenía tres corazones y al no haberme regenerado todavía, tan sólo podía significar una cosa."

"Bebé a bordo." Jack terminó la frase entre risas, aunque en el fondo estaba preocupado. Por un lado estaba la salud y la seguridad del Doctor. Por poco humano que fuera, un hombre no podía tener hijos, su cuerpo no estaba preparado; tendría que producirse algunos cambios en su anatomía y tal vez fueran peligrosos.

Pero también estaba él y Ianto, al que se daba cuenta que había perdido de vista en los últimos minutos. Siempre se había preguntado si sería un buen padre, pero por unas cosas o por otras, nunca lo había hecho, no había tenido a la mujer adecuada a su lado, o la pareja a la que quería en ese momento no era compatible con tener un hijo.

En cuanto a Ianto, su compañero era una de las personas más sensibles conocía el capitán, lo había pasado muy mal en su vida y necesitaba estabilidad. Jack se la podía dar, dentro de la vida que llevaban; pero aquello estaba muy lejos de cualquier tipo de normalidad.

"Jack ¿Qué ocurre?"

"Nada tranquila, es sólo que esto ha sido tan repentino, no esperaba una cosa así." La imagen de Ianto permanecía en su cabeza y si quería ser sincero consigo mismo y con la gente que le importaba, tenía que hacer algo. "Lo siento tengo algo muy importante que hacer. Poneros cómodos, como si estuvierais en casa. Luego os veo."

Rose y el Doctor lo vieron levantarse y desaparecer. Definitivamente el capitán Harkness que ellos habían conocido era muy distinto al que ahora estaba al mando de Torchwood Cardiff y que parecía estar preocupado por algo.

"¿Está enamorado verdad?"

"Completamente colgado diría yo."

- o -

Jack no tuvo que buscar mucho para dar con su compañero. A esas alturas lo conocía demasiado bien para saber donde iba cuando quería estar solo. Por eso, sin llamar al a puerta, entró en su dormitorio y allí lo encontró. Se acercó a la cama, donde Ianto estaba tumbado.

Su compañero no se movió, por lo que Jack supuso que estaba dormido. Se acercó a la cama y se sentó a su lado. Le acarició la mejilla y sonrió. No podía negar que le gustara que Ianto se mostrara algo celoso o protector con lo que creía que era suyo, pero al mismo tiempo le dolía que alguien pudiera hacerle algo a su joven amante.

"¿Cómo está el Doctor?" Dijo abriendo por fin los ojos. Sin embargo, su mirada no mostraba ningún sentimiento, simplemente lo miraba con frialdad.

"No seas así. No niego que las cosas puedan cambiar un poco, pero yo te sigo queriendo a ti. No siento nada por el Doctor, más que una profunda admiración; además, no tiene ojos más que para Rose y el muy tonto todavía cree que no me he dado cuenta."

"Eso no me importa, ya se que me quieres, supongo que después de oírtelo decir cien veces y ver la sinceridad en los ojos…" Jack se recostó en la cama a su lado, mirándole a los ojos, los dos tumbados de medio lado. Jack acercó su mano a la cadera de Ianto y la acarició lentamente con sus pulgares, tal y como le gustaba a su compañero.

"¿Entonces que es lo que te preocupa?"

Ianto tardó unos momentos en contestar, se mordió el labio mientras contemplaba al capitán. Le daba vergüenza contarle todo lo que había pasado por su cabeza. Por mucho que estuvieran juntos, Ianto era reservado, en lo que se refería a él mismo y le costaba abrirse a los demás.

"¿Cómo voy a competir con ellos?" Jack se quedó perplejo, había imaginado muchas cosas, todo lo que Ianto le podía querer decir, pero eso no se lo habría imaginado ni en un millón de años.

"No tienes que competir con nadie. Te quiero y te adoro tal y como eres. No creo que me gustara verte de otra forma." Dijo el capitán mirando a Ianto con su más encantadora sonrisa.

"¿Entonces porque te fuiste? En cuanto apareció la TARDIS te fuiste y me dejaste aquí. Eso debió significar algo, ellos significan algo muy importante para ti y ahora además, vas a ser padre con el Doctor. ¿Qué puedo hacer yo contra eso?"

Aunque Ianto iba a decir algo más, Jack le cerró la boca con un beso rudo y apasionado. Lo cogió con ambos brazos y lo abrazó con fuerza. Su compañero forcejeó durante unos segundos, pero al ver que el capitán no iba a dar su brazo a torcer se relajó y levantó las manos para acariciar la espalda de Jack.

"A veces me asusta que pienses tanto, pero no voy a negar que siento halagado por lo mucho que te preocupas por nuestra relación." Con un movimiento rápido, Jack sujetó los brazos de Ianto sobre su cabeza y volvió a besarle. "¿Me estás diciendo que quieres tener un hijo conmigo? Pensaba que eras alguien más tradicional y que esperarías a después de la boda." Continuó hablando el capitán mientras le sonreía al ver como Ianto intentaba liberar sus brazos.

"No es eso, hablo en serio."

"Yo también. Porque después de haber vivido tantos años, muchas veces he pensado en ser padre y ¿sabes que?" Se acomodó contra Ianto, tan cerca de su rostro que podía notar la respiración de su compañero sobre su rostro. "Cuando te besé por primera vez, incluso cuando te tenía encima tras el ataque del pterodáctilo, pensé en los hijos tan guapos que podríamos tener tu y yo."

"No te burles de mi, te digo que estoy hablando en serio." Jack tomó el rostro de Ianto con su mano y observó como sus hermosos ojos azules se empapaban por las lágrimas que intentaba ocultar. "Jack…"

"No estoy bromeando, flirteando si, pero no te estoy tomando el pelo."

"¿Me estás proponiendo que tengamos hijos? Pues lo veo un poco difícil dadas nuestras circunstancias biológicas…" El tono de voz de Ianto fue cambiando poco, dejando atrás el dolor por creer que había perdido una guerra a la felicidad porque comenzaba a estar seguro que el capitán Jack Harkness era completamente suyo.

"¿Y si dentro de un tiempo te invitó a hacer un viaje en la TARDIS a cierto planeta un tanto especial?" Jack besó a Ianto en la esquina de la boca y le mordió el labio hasta hacerlo gemir.

"¿Tu y yo teniendo un hijo? No se si el universo estaría preparado para otro pequeño Jack Harkness por ahí."

"¿Quién ha dicho que sería un niño? Yo opto por tener una niña, siempre he querido tener una hija y defenderla de tipos tan carismáticos y atractivos como yo." Una vez con las manos libres, Ianto cogió el rostro de Jack y mientras le besaba con avidez, le hizo caer sobre la cama, esta colocarse el encima.

"No me parece un mal plan, pero hasta que eso pase, podríamos ir practicando."

- o -

"Gwen ¿has visto a Jack? Lo vi marcharse hacia su habitación, pero la puerta está cerrada."

"Entonces yo que tu no entraría, creo que Jack está bastante ocupado ahora mismo con algo que no puede esperar."

"¿Ianto?" La respuesta llegó cuando las dos escucharon un fuerte gemido proveniente del cuarto y rieron al mismo tiempo. "Tienes razón, creo que tiene algo entre manos de suma importancia." Se dio la vuelta para volver con el Doctor, pero entonces escuchó la voz de este llamándola suplicante.

"Rose, creo que algo va mal."