Antes incluso de que Gwen le dijera que algo le había ocurrido al Doctor, Jack ya había dejado a Ianto durmiendo para ir a verle, pues algo dentro de él le decía que su amigo le necesitaba más que nunca, sobretodo ahora que les unía el fuerte vínculo de la próxima paternidad.

"Jack, gracias a dios que estás aquí." Nada más entrar en la enfermería, mientras Owen continuaba haciéndole pruebas al Doctor, Rose se abrazó al capitán. Estaba tensa, apenas había descansado desde que la TARDIS había llegado a Torchwood y aunque quisiera aparentar ser una chica fuerte, estaba más asustada que nunca. "Owen no nos ha dicho nada todavía, pero algo le ocurre."

Jack miró más allá de Rose. El Doctor estaba tumbado en la cama, con los ojos cerrados, como si estuvieran durmiendo. Al capitán le chocó darse cuenta en ese momento, que jamás había visto dormir al Doctor; al fin y al cabo había pensado que incluso en eso se parecían y que ninguno de los dos tenía necesidad de dormir.

"Esto me trae a la memoria momentos horribles que creía tener olvidados." Dijo Rose, mientras el capitán rodeaba su cuerpo con su brazo para intentar hacerle sentir mejor. "Cuando regeneró, estaba igual, inconsciente, indefenso y yo no sabía que hacer, sentí que me había abandonado y ahora…"

"No digas eso, el Doctor nunca te abandonaría, te quiere demasiado para hacer algo así." Rose levantó la mirada hacia el capitán y sonrió, siempre encontraba las palabras apropiadas para hacerle sentir especial. "Lo digo en serio, creo que nada sería igual para él si te perdiera. Además, seguro que esto no ha sido más que un susto o algo normal dentro de su estado."

"Espero que tengas razón, porque después de descubrir que va a tener un niño y encima contigo." Su tono de voz sonó dolido, pero Jack no dijo nada, si conocía bien a sus amigos, sabía muy bien que Rose estaba enamorada y que si había algo con lo que había soñado, era tener un hijo con el Doctor y no ser la tía de la criatura o la madrastra. "Lo siento no quise decir eso, es sólo que estoy un poco nerviosa, muy nerviosa."

"No te preocupes, ya verás que cuando todo esto vuelva a la normalidad, tendréis un par de niños preciosos vosotros dos." Rose miró a Jack y al ver la espléndida sonrisa en sus labios, por un momento, todos sus problemas desaparecieron como por arte de magia. "Pero primero deberías decírselo, porque si esperas que lo haga él…"

"Jack, tengo los resultados, aunque no estoy muy seguro de si es algo bueno o no." Por suerte para Rose, Owen había aparecido en ese momento. Jack era su amigo, su mejor amigo después del Doctor, pero no se sentía preparada para discutir con él sus problemas amorosos o lo mucho que le costaba decirle al Doctor lo que realmente sentía por él.

Quería hacerlo, eso no iba a negarlo, pero le costaba; lo miraba, le veía sonreírle con dulzura y esperaba encontrar sus ansias por besarle, su necesidad de decirle que la quería y que la amaba, pero en lugar de eso, siempre parecía cariñoso como su mejor amigo, tierno y dispuesto a todo, pero no dispuesto a dar el gran salto y ella temerosa de perderle no iba a dar el gran salto si con eso se arriesgaba a poner en peligro su maravillosa relación.

"Vamos Owen, hemos visto mucho, dime lo que tienes y no te andes con rodeos." Jack cogió el ordenador de manos de su compañero y miró la pantalla unos segundos, hasta que al no saber que decir, se quedó en silencio. "¿Qué quiere decir esto entonces?"

"Ese es el problema." Owen se volvió hacia Rose. "Rose, te puedo decir que el Doctor se pondrá bien, al menos en su estado. El bebé está bien, creciendo en su interior. No ha sido más que un susto."

"¿Sólo un susto? Jamás había escuchado al Doctor llamarse así, en realidad nunca me había llamado con un tono tan asustado. ¿Cómo puedes decirme que no ha sido más que un susto cuando lo he encontrado sentado en el suelo, siendo incapaz de levantarse? No ha sido sólo un susto, él lo sabía antes de quedar inconsciente y tu también lo sabes."

"Te seré sincero, no tengo ni idea de lo que esto significa, pero te puedo asegurar que su cuerpo está cambiando, al fin y al cabo tiene que adaptarse al embrión y creo que estar seguro de poder decirte que es algo doloroso."

Rose tragó saliva. Estaba nerviosa, alterada incluso y se sentía sola. Jack estaba allí con ella, pero también tenía otras preocupaciones que no le permitían estar al cien por cien a su lado como cuando viajaban juntos. Volvió a mirar al Doctor, de no ser porque no llevaba puesto aquel pijama que entre su madre, Mickie y ella le habían puesto, le recordaba a lo que había ocurrido aquellas navidades y ahora más que nunca, deseaba acercarse a su oído y decirle; "Sálvame."

"¿Volverá a ser el mismo cuando nazca el bebé?" Sin darse cuenta, Rose cogió la mano de Jack, que no se había movido de su lado y la apretó con fuerza mientras esperaba la respuesta de Owen. Jack miró a su joven amiga y le besó la frente para darle fuerzas, para decirle que se encargaría de que todo saliera bien.

"Chicos, estamos de hablando de alguien que tiene dos corazones, que puede regenerarse cuando está a punto de morir y que está esperando un hijo tuyo Jack. No se lo que va a pasar cuando el bebé crezca en su interior como para saber…" El joven médico se dio cuenta de la dura mirada que Jack había clavado en él y dejó de hablar. A Jack no le hacía falta para saber que Rose no necesitaba escuchar la verdad en ese momento, pues tenía claro que nadie sabía lo que iba a ocurrir. En ese instante tan sólo necesitaba una palabra amable. "No vamos a permitir que les ocurra nada malo a ninguno de los dos."

En agradecimiento, Rose sonrió a Owen, pero no dijo nada, tan sólo se acercó a la cama y se sentó junto al Doctor, sin percatarse del momento en el que Jack y Owen salían del habitación.

Por más que lo intentaba no podía quitarse de la cabeza, el momento en el que ella y Gwen habían ido en ayuda del Doctor. El corazón le había dado un vuelto al escucharle pedirle auxilio, porque normalmente, era ella la que le pedía socorro siempre a él y el Doctor el que, como si se tratara de su caballero andante particular la sacaba de los mayores apuros.

Se lo encontraron sentado en el suelo, su expresión asustada le hizo palidecer a ella, pero consiguió sobreponerse y fue hasta él. "Doctor ¿Qué ocurre?" Le dijo, tomando el rostro de él entre sus manos para que la mirara a los ojos. "¿Doctor?"

"No lo se. Duele." Él se mordió el labio para no gritar pues apenas podía soportarlo, pero tampoco quería asustarla a ella. "Llama a Owen."

"Claro, además Jack sabrá que hacer." Rose fue a levantarse, pero el Doctor se lo impidió con un rápido moviendo, sujetándola del brazo.

"No, Jack tiene otras cosas en las que pensar, no quiero que esto estropee su relación, ahora que ha conseguido pasar página." Rose le miró. Todavía el sorprendía en ocasiones que la pequeña familia que Jack, el Doctor y ella, pudieran entenderse perfectamente sin necesidad de palabras. Al fin y al cabo, la fuerte unión que había habido entre ellos, seguía ahí y Rose sabía que el Doctor tenía razón, a Jack le había costado, pero había pasado página, aunque sus sentimientos, su amor incondicional por el Doctor, siguiera allí. "Ahora tiene a alguien más de quien preocuparse, además esto será normal, ya lo verás. ¿No te ha hablado nunca tu madre sobre como fue su embarazo? Tal vez eso nos ayude ahora." Gwen ya había ido en busca de Owen, por lo que los dos estaban solos.

Rose dejó que el Doctor se recostara sobre ello, al menos así sentía que el dolor disminuía un poco. Le acarició la cabeza, despeinándole, como siempre que podía hacerlo, pues le encantaba y eso en ese momento, le hacía sentirse mejor a él.

"Si, claro que me lo ha contado, pero creo que fue algo más natural para ella, al meno tenía un hueco en el que meterme." El Doctor rió de una forma algo forzada, pero consiguió disimularlo, aunque no podía negar que el dolor en su interior se parecía bastante al de una taladradora haciendo un tremendo agujero en su cuerpo. Por ello, no tardó mucho en quedar inconsciente, todavía en brazos de Rose.

"No vas a dejarme otra. No ahora que se lo que de verdad siento por ti. Se que debería habértelo dicho hace mucho, pero supongo que tuve miedo y ahora… ahora tengo miedo de no tener la oportunidad de llegar a hacerlo, de que me mires a los ojos cuando diga que te quiero."

Rose se echó a llorar en la soledad de la enfermería, con la única compañía de un Doctor fuera de combate. Se apoyó sobre el pecho de él, escuchando el retumbar de sus dos corazones y dejó que las lágrimas corrieran desde sus ojos hasta la chaqueta de él.

"Pensaba que al decir que te quería, sería como romper el encantamiento y que te vería levantarte. Te quiero." Volvió a repetir. "Doctor, te quiero." Pero nada ocurrió en aquella ocasión, ni en la siguiente.

Finalmente, convencida de que no iba a suceder nada, que al menos por el momento su estado seguiría siendo el mismo, se acercó a su rostro y deposito un pequeño beso sobre sus labios, el primero que le daba siendo ella misma, sin estar poseía, sin estar soñando o sin tratarse de una ilusión que no se atrevía a llevar a cabo. Le besó en los labios lentamente, intentando no pensar que aquella podía ser la única vez que hiciera algo así si el Doctor no se recuperaba.

- o -

Ianto se quedó dormido en brazos de Jack después de hacer el amor. No estaba físicamente cansado, pero demasiadas noches pensando en el regreso de Jack, en si este iba a volver a abandonarle o si realmente le quería, lo habían dejado exhausto. Tanto que el sueño que inundó su cabeza, fue totalmente real para él.

"¿Cómo están mis chicos?" La dulce voz de Jack junto a él y la mano de este sobre su vientre, despertaron a Ianto. Sonrió al ver que el capitán seguía ahí, a su lado. "Espero que la niña no te haya dado muchas molestias."

"Niña, ¿Qué niña?" Entonces se sintió extraño, algo había cambiado en él, aunque le costó un momento darse cuenta. Sobresaltado, se incorporó, aunque no el fue fácil hacerlo debido a su avanzado estado de gestacion. "¿Qué demonios está pasando aquí?"

"Ianto ¿Te encuentras bien?" Jack le acarició el vientre como si fuera lo más habitual del mundo, frente a la mirada atónita de su compañero. "Ni que hubieras visto un fantasma. ¿Lo has notado? Mi vida ¿lo has notado? Ha dado su primera patada. Que suerte haber estado aquí."

"Jack, por favor, dime que estoy soñando." Pero su mano se movió hasta su vientre. Jack juntó la mano de Ianto con la suya mientras le besaba y entonces Ianto sintió una nueva patada. "Dios, esto es real."

Jack se acercó a su oído. "Este puede ser vuestro futuro Ianto Jones, podéis ser unos padres excelentes. Pero ahora necesito comunicarme con Jack y con Rose y meterme en tus sueños era la única forma de hacerlo." Ianto se retiró de Jack, pero a su lado ya no estaba el capitán, sino que se había convertido en el Doctor.

"¿Qué está pasando aquí y desde cuando puedes meterte en los sueños de la gente?" Ianto intentó retirarse, pero una fuerza invisible se lo impedía. "Déjame salir de aquí, quiero despertarme."

"Puedo ayudarte, pero necesito que primero hagas una cosa tu por mi."

"No necesito tu ayuda, ya has estado a punto de arruinar mi relación con Jack al llevártelo ¿Por qué voy a necesitarte ahora y porque estás dentro de mi cabeza diciendo que me necesitas?"

"Mi cuerpo se está transformando, temporalmente, hasta que el niño nazca."

"¿Niño, ya sabes que es niño?"

"Soy un Time Lord ¿recuerdas? Se que va a ser un niño y se que si todo sale bien, tu y Jack tendréis una niña preciosa."

"¿Y como entro yo en todo esto de tu transformación?" Sentía el cuerpo agarrotado y por más que intentaba mover las extremidades, notaba como si se hubieran convertido en piedra.

"He entrado en un estado de letargo y mis funciones vitales están trabajando al límite. Pero necesito hablar con Jack y Rose, porque esto puede salir mal. Estoy muy débil lo se y ni quiero que sufran por mi. Necesito que me permitas hablar con ellos."

"¿Y por eso me enseñas este supuesto futuro?"

"No es supuesto, es vuestro futuro y te lo muestro para que veas que aunque escuches ciertas cosas, no voy a entrometerme entre vosotros y por mucho que el capitán todavía tenga unos sentimientos demasiado importantes hacia mi, tu eres el hombre del que está enamorado y con el que desea tener esa niña."

"Jack todavía te quiere, siempre lo hará."

"Lo se, tiene ese pequeño problema. Se aferra con demasiada insistencia a lo que no puede tener y a veces le cuesta ver lo que tiene delante. Aunque, veo que va aprendiendo. Eres un buen maestro, sobretodo para alguien tan autosuficiente como el capitán."

"Ianto." La voz de Jack sonaba lejana, como proveniente de otro mundo. "Ianto despierta, no me asustes tu también." Sintió que zarandeaban su cuerpo y miró al Doctor.

"¿Será doloroso?"

"No, sólo necesito tomar prestado tu cuerpo un rato." Ianto cerró los ojos y para su sorpresa, se despertó, Jack estaba allí, sentado a su lado, acariciando con el dorso de al mano su rostro. Estaba preocupado, por lo que Ianto quería decirle algo para tranquilizarle, pero en lugar de eso, fue algo muy distinto lo que salió de su boca. "Me encantan tus ojos tan azules."

"¿Qué estás haciendo?" Dijo Ianto en el interior de su cuerpo, de forma que tan sólo el Doctor, que ahora lo dominaba, pudiera escucharle. "Eso no es lo que me pediste, no dijiste que te fueras a entrometer en mi vida amorosa."

"Ianto ¿te encuentras bien?"

"Perfectamente, ahora que estás aquí si. ¿Te he dicho alguna vez que te quiero? Porque estoy deseando hacerlo." El doctor no podía negar que estaba disfrutando con aquello. no era la persona más abierta, no le gustaba hablar de sus sentimientos y todavía no estaba del todo seguro si debía decirle a Rose lo que sentía por ella. Pero en este caso lo veía tan claro, Jack estaba enamorado de Ianto, no podía negarlo y su mirada tierna y cariñosa lo repetía una y otra vez. Por su parte, estaba dentro de Ianto, sus sentimientos eran muy fuertes, por mucho que intentara ocultárselos al Doctor; tan sólo quedaba que alguien dijera de una vez la verdad. Jack lo miró desconcertado, tenía claro que algo extraño ocurría, aunque ni remotamente sabía lo que era. "Billones de humanos en la Tierra y me voy a enamorar del único que no puede morir, que está enamorado de mi y no hace más que pensar en el bueno del Doctor."

"No, no, no. No debes decirle eso, no estoy preparado para decirle que le quiero, no quiero hacerme daño otra vez."

"Creo que has comido algo que te ha sentado mal, eso o me echabas demasiado de menos." Jack se sentó a su lado en la cama, pero Ianto no se movió, lo cual no era normal y Jack lo sabía."

"Bueno, supongo que lo antes ha estado genial, podríamos repetirlo." Entonces el Doctor se delató, la forma en la que miró al capitán y como le sonrió hizo que Jack no podiera creer lo que estaba viendo.

"¡Doctor! ¿Qué éstas haciendo en el cuerpo de Ianto?"

"Brillante ¿verdad?"