"Doctor, ¿Qué estás haciendo en el cuerpo de Ianto?" Jack había visto de todo a lo largo de su vida, pero aquello sobrepasaba todo lo que creía posible. Delante de él tenía a Ianto, lo miraba y veía a su compañero, al hombre al que quería, pero cuando le escuchaba hablar cuando le veía moverse por la habitación, también estaba el Doctor. "Vamos Doctor ¿Qué está ocurriendo aquí?"

"¿No te lo había dicho nunca? Creía que lo había hecho, supongo que se me habrá pasado." Ianto se movía por el cuarto, pero él no tenía el control de su cuerpo, se sentía atrapado, incapaz de gritar, de pedirle ayuda a Jack, por más que luchaba, la mente del Doctor era mucho más fuerte que él. "No puedo regenerarme, no mientras esté esperando a tu hijo." Sonrío como sólo sabía hacerlo el Doctor y Jack lo sabía bien.

"Vale ¿Y eso como nos lleva a la posesión del cuerpo de Ianto?" El capitán se cruzó de brazos, adoraba al Doctor, sabía que pasara lo que pasara siempre le querría, pero aquello era demasiado para él. Su amigo no podía estar jugando de esa manera con sus sentimientos por Ianto.

"Es todo lo que podía hacer para hablar con Rose y decirle lo que de verdad siento."

"Sigo sin comprenderlo." El Doctor se acercó a Jack y le miró a través de los ojos claros de Ianto. El capitán tragó saliva, conteniéndose para no abrazarle, para no decirle que todo iba a salir bien, para hacerle entender a su joven amante, que iba a hacer todo lo que estuvieran en su mano para ayudarle.

"No estoy seguro de poder salir de esta. no sabemos si mi cuerpo está preparado para traer un niño al mundo. Tal vez esto no debería haber ocurrido nunca y no quiero morir sin decirle a Rose que la quiero."

La mente del Doctor sintió que Ianto se relajaba dentro de su cuerpo. Aunque al principio había tenido miedo y había querido echarle de allí, ahora se daba cuenta que no se trataba más que de lo que él había deseado durante mucho tiempo. Todo lo que Doctor estaba haciendo, era por amor.

"¿Por qué no se lo dijiste antes?" Sin darse cuenta, Jack puso su mano sobre el hombro de Ianto, aunque sabía muy bien que estaba hablando con el Doctor. "Dios, Rose lleva esperando que le digas eso desde que os conozco. ¿Por qué no lo has hecho?"

"Tenía miedo. Tienes que entenderme Jack." El capitán volvió la mirada. Sabía muy bien que era lo que intentaba decirle el Doctor, pero Ianto estaba allí, Ianto estaba escuchando y se enteraría de todo. "¿Sabes de lo que hablo verdad?"

Jack tardó unos segundos en reaccionar, pero tenía que hacerlo si quería ayudar a su amigo. Volvió a mirarle, los azules sobre los de Ianto, su mente pendiente de él y de lo que pensaría cuando escuchara lo que estaba a punto decir y su corazón, deseando que aquello terminara pronto.

"Perfectamente. Tienes miedo de que llegue el día en el que la pierdas. Tu seguirás ahí, viviendo, recorriendo el universo y creerás que no podrás olvidarla nunca, pero llegará un día, tal vez dentro de cien años, en el que aparecerá otra persona y al final Rose no será más que un bonito recuerdo en la eternidad de tu vida."

El Doctor no recordaba haber visto a Jack llorar ni una sola vez, pero cuando a través de los ojos de Ianto, vio los ojos rasgados del capitán y sintió la mano ligeramente temblorosa sobre su hombro, comprendió que Jack Harkness era alguien mucho más frágil de lo que él hubiera pensado nunca.

"Te ayudaré a hablar con Rose, pero quiero mi cuerpo de vuelta cuanto antes." Escuchó decir el Doctor a Ianto, pues él no era el único que se había sentido conmovido por las palabras del capitán. "Pero necesito que me prometas algo. Tienes que ayudarme a hablar con Jack, ya sabes como él, sincerarse no es lo suyo y yo, no se si me atreveré a hacerlo."

Jack vio a su compañero sonreír, pero al ser incapaz de escuchar su conversación interna no supo lo que estaba ocurriendo. "Muy bien, tu me ayudas y yo te ayudo y que conste que tienes muy buen gusto con Jack, aunque te recomiendo que tengas paciencia con él."

"Jack, entonces…" Jack se hizo a un lado y dejó que el Doctor llevara el cuerpo de Ianto hasta la enfermería, mientras el capitán le seguía de cerca, pensando todavía que aquello era una solemne tontería.

Rose estaba recostada sobre la cama del Doctor y ni siquiera se inmutó cuando Ianto y Jack entraron en la enfermería. El Doctor se acercó a ella y se arrodilló a su lado. "¿Cómo estás? Pareces cansada, creo que deberías dormir un poco."

Rose levantó la cabeza y sonrió. Realmente parecía agotada, después de casi dos días sin pegar ojo, las ojeras estaban apareciendo bajo sus ojos. "Gracias pero prefiero quedarme, no quiero que se despierte sólo." Ianto tomó su mano y al hacerlo Rose sintió una conexión eléctrica entre ellos. Se echó a reír nerviosa. "Vaya, esto es muy raro."

"¿Lo has sentido verdad?" Rose le miró extrañada y por un momento levantó la vista hacia Jack. El capitán asintió en silencio, para demostrarle que todo estaba bien. "Rose, dime que lo has sentido."

"Si, ¿pero que ha sido eso?" Ianto apretó todavía más su mano y de nuevo la energía cruzó los dos cuerpos. "Dios mío, ahí está otra vez."

"Soy yo, Rose."

"Ianto ¿Qué te ocurre? ¿Por qué me miras así? Pareces…" Pero no terminó de decirlo, porque en si era un locura, no podía ser cierto que tuviera la forma de mirar del Doctor o que sus ojos parecieran haber cambiado hacia los del Doctor.

"Soy el Doctor, Rose. Estoy aquí por ti." Rose separó la mano con rapidez y se levantó, apartándose de Ianto.

"¿Es alguna clase de broma o que? Ianto, eres un hombre encantador, pero creo que eso está fuera de lugar. Además no conoces para nada al Doctor para intentar hacerte pasar por él." Dio un paso atrás, deseaba salir corriendo, pero no iba a dejar al Doctor en la cama sólo. También pensó en pegarle una bofetada a Ianto, pero con Jack delante, se dijo a si misma que no era una buena idea después de todo.

Por eso se quedó allí, mirándole en silencio. "Rose, por favor, soy yo, tienes que creerme. Estoy en el cuerpo de Ianto, lo he tomado prestado para decirte…"

"No, no es posible. El Doctor no ha podido dejar de luchar, todavía no. Él no lo haría." Dos pequeñas lágrimas se deslizaron por las mejillas de la chica y al verlo Jack se acercó a ella, pero el Doctor volvió a insistir.

"Tu eres la persona que mejor me conoce en todo el universo, a ti no podría engañarte aunque quisiera. No he dejado de luchar, se que estás a mi lado y no lo voy a hacer, pero por si algo ocurre hay algo que necesito decirte y esta es la única forma que conozco."

"Demuéstrame que es él." Jack contemplaba la escena como algo completamente surrealista, pero aún así, el Doctor estaba haciendo algo que no se había atrevido a hacer él hasta hacía unas horas antes. Decir "te quiero" no era su fuerte, no porque no quisiera, sino por no romperse el corazón a si mismo.

"¿Recuerdas que fue lo primero que te dije cuando nos conocimos? "Soy el Doctor, corre por tu vida." Rose se puso tensa. Ianto no podía saber eso. "¿Y que me dices de al nave de los Sycorax, que fue lo que me hizo volver? El te de tu madre. Jackie, menuda mujer, creo que me gusta, no como tu, pero si creo que me gusta y su cena de navidad."

El Doctor hizo moverse a Ianto por la enfermería de un sitio para otro, recordando momentos que había vivido con Rose, riendo, gesticulando y porque no, divirtiéndose con aquellos recuerdos.

"Dios mío Doctor, eres tu." Dijo por fin Rose cuando finalmente el Doctor dejó de hablar. "¿Y tu cuerpo? ¿Y el bebé?"

"Ah, no te preocupes sigo controlando mi subconsciente, aunque es un poco raro, yo aquí y mi otro yo, mi yo inconsciente allí. Vaya no me había dado cuenta, creo que comer tanto en casa de tu madre está haciendo engordar. En cuanto al niño, está bien, perfectamente."

"¿Niño? ¿Doctor, es niño, vamos a tener un niño?" Dijo Jack de repente, al no poder mantenerse callado ante semejante declaración. Pero el Doctor no contestó e hizo que Ianto mirara a Rose, que no se alejó cuando volvió a tomar sus manos.

"Rose, siento estar haciéndote pasar por todo esto. Se que no debí acostarme con Jack, fue un completo error."

"¿Sigo estando aquí recuerdas?" Dijo Jack, Ianto levantó la mirada sonrió.

"Es un error que le haya hecho daño a Rose, es un error que te haya hecho creer que podría haber algo más que una eterna amistad entre nosotros y ha sido un error, que haya estado a punto de arruinar tu relación con Ianto por tus sentimientos hacia mi. No le dejes escapar capitán, Ianto es un gran chico y te quiere."

"Gracias por los puntos." Dijo Ianto desde el interior, mientras miraba a Jack. Conocía tan bien cada gesto del capitán que no pudo evitar fijarse en la forma de bajar la mirada, en como se quedó pensativo, en como, Ianto estaba seguro, estaba pensando en él.

"Rose no voy a dejar de luchar, pero puede que esto salga mal después de todo." Rose negó con la cabeza, pero con un dedo sobre los labios de ella el Doctor le impidió hablar, pues sabía muy bien lo que iba a decir. "Por eso necesito decirte algo antes de que sea demasiado tarde y me arrepienta de no habértelo dicho nunca."

"No hace falta, ya lo se."

"Pero necesito hacerlo, por nosotros y por nuestro futuro." Rose sonrió con su expresión más inocente, esperando que el Doctor dijera por fin lo que llevaba demasiado tiempo esperando escuchar. "Rose Tyler, te quiero."

El silencio inundó la enfermería por un momento que pareció convertirse en una eternidad. El Doctor miró a Rose gracias a los ojos de Ianto y esta le devolvió la mirada, sin acostumbrarse todavía a ver al Doctor, otra vez, con un rostro diferente al que ella tanto quería.

"Yo también te quiero."

"No lo hagas, no sería lo correcto, espera a ser tu mismo." Como estaba en su cuerpo, Ianto podía escuchar perfectamente los pensamientos del Doctor y por eso sabía muy bien lo que iba a hacer a continuación y se sentía un poco raro pensando en que iba a besar a Rose. Si aquello ya era muy extraño, no quería que además, Jack se sintiera muy incómodo.

Pero el Doctor no se paró a pensarlo y se acercó a Rose, quería besarla por fin y hacerlo de verdad. Cerró los ojos, se sentía como si estuviera en sueño, pero antes de que pudiera darse cuenta, fueron otras manos las que le tocaron y otros labios los que le besaron.

No podía decir que no le gustara, reconocía esa forma de besar, ese olor, esas manos, mucho más grandes que las de Rose. "Lo siento Doctor, pero me he reformado y Ianto es sólo mío, no quiero que ande besando a otras personas por ahí. Lo siento Rose."

"Tranquilo, tienes razón, además sería muy raro."

"Sigues besando muy bien, aunque estoy casi seguro que has dejado que Ianto me besara." Jack sonrió, si estaba completamente seguro que el Doctor sabía desde un principio lo que iba hacer y que había dejado a Ianto tomar parte en ese beso. "Sabes que te quiero." Terminó diciendo el capitán, mientras acariciaba la mejilla de su compañero.

"Ianto lo sabe." El Doctor se volvió hacia Rose.

"Ya tienes un motivo para volver conmigo. Nada de besos hasta que seas tu de verdad el que me besa. Sigo pensando que de otro modo sería muy raro. Quiero que seas tu al completo el que me bese por primera vez." Le dio un beso en la mejilla y se volvió a sentar junto a la cama.

El Doctor miró su cuerpo. Rose tenía razón, podía ser difícil, pero tenía que hacerlo por ella y Jack no se merecía que usara a su novio de esa forma, no podía convertirse en una segunda Casandra.

Era el momento de volver, de seguir luchando. Sin darse cuenta, Ianto sintió que perdía el equilibrio y caía al vacío. Si no hubiera sido por Jack seguramente hubiera caído al suelo. Pero el capitán consiguió sujetarlo por la cintura con fuerza.

"Bienvenido." Le besó con ternura en los labios. "Por cierto, antes de que se me olvide. Te quiero." Ianto sonrió agradecido y respiró profundamente. Apoyó la cabeza sobre el pecho del capitán y dejó que este lo llevara de vuelta al dormitorio, pues estaba terriblemente cansado.

"Rose." Al ver los ojos castaños del Doctor, Rose comenzó a llorar. Estaba débil, apenas podía moverse, pero al menos había vuelto con ella. "Te quiero."