Acababan de terminar los dos meses más largos en la vida del capitán Harkness. Él que pensaba que ser padre sería la experiencia más bonita, se estaba dando cuenta que cuidar de un Doctor de cuatro meses, encerrado casi todo el día en la base, como si de un animal enjaulado se tratara y deseando hacer algo, no era lo más relajante.

Sin embargo no se podía quejar demasiado, cuando el Doctor le había dicho la noticia de que iba a ser padre, temió que se volviera a marchar inmediatamente y así perder el crecimiento de su primogénito. Pero por el momento allí estaba, viéndolo todo los días, disfrutando de esos momentos en los que el Doctor le contaba como se encontraba y sobretodo de las veces que le había dicho que el bebé había dado alguna patada.

Todos habían encontrado una nueva forma de vida. El Doctor, pese a que le había costado, se había acostumbrado a pasar mucho tiempo relajado, observando los extraños aparatos con los que contaban en Torchwood, estudiando la fisura y disfrutando de todo el tiempo que podía con Rose.

Rose, por su parte, pese a que Jack había intentado disuadirla, era demasiado persistente y al final casi se había convertido en un miembro más de Torchwood. Su enorme conocimiento sobre multitud de especies alienígenas y acostumbrada a enfrentarse a continuas amenazas, había terminado por ser un miembro casi imprescindible del grupo. Incluso, había tenido la oportunidad de salvar a algún miembro del grupo en más de una ocasión.

Jack también intentaba pasar todo el tiempo posible con Ianto, no quería que se sintiera desplazado ahora que el Doctor estaba en su vida. Ahora Jack sabía que estaba enamorado de aquel muchacho, ya no había dudas, Ianto ya no tenía porque temer que cuando el Doctor y Rose se fueran, Jack se fuera con ellos, porque Jack era suyo.

Sin embargo, hacía unos días que el capitán había notado a su compañero algo distante, lo conocía demasiado bien como para saber que estaba preocupado por algo que no le había dicho. Se pasaba largos minutos ausente pensando en otras cosas y cuando Jack le preguntaba él le decía que no era nada. Por mucho que Ianto se empeñara no le era nada sencillo, engañar a un timador en el pasado como Jack Harkness.

Así y todo, Jack no le volvía a preguntar, prefería dejarle su espacio, de la misma forma que Ianto no le preguntaba tantas cosas sobre su pasado que se moría por saber. Cuando los dos estuvieran preparados, hablarían.

- o -

Antes Jack no dormía, pero desde que estaba con Ianto, disfrutaba de pasar las noches en la cama con él y mientras al principio se pasaba largos ratos mirándolo, observándolo dormir placenteramente, con el tiempo, había terminado por acurrucarse junto a él, rodear su cuerpo con sus brazos, de la forma más protectora posible y dormirse, aunque eso, seguía sin implicar en absoluto soñar absolutamente con nada.

Aquella mañana, Ianto se despertó antes que el capitán, se preguntó que estaría pasando por su mente mientras dormía si realmente no soñaba. Lo miró un momento, tenía que hablar con él, tenía que contarle que algo le ocurría, pero primero tenía que saber lo que era antes de preocuparlo.

Se movió con cuidado, liberándose de los brazos de Jack, que siempre lo aprisionaban, tal y como a él le gustaba. Jack no se inmutó y él se alegró de no tener que dar ninguna explicación sobre a donde iba o porque.

Owen ya estaba en al enfermería cuando entró él, le estaba esperando, tal y como Ianto le había pedido que hiciera el día anterior. "¿Y bien, cual es el gran secreto que ni siquiera le has contado a Jack?."

"Ianto se sentó en la camilla y respiró hondo antes de hablar, le asustaba la respuesta. "Hace unos días que no me encuentro bien, hace casi un mes que no me siento raro, más cansado de lo habitual y tengo un dolor casi continuo en el vientre. No se lo he dicho a Jack, por si es una chorrada no quiero preocuparle sin motivo. ¿Puedes hacerme un chequeo y decirme si es algo importante o no?"

"Claro, pero sigo insistiendo en que deberías hablar con Jack. Vamos túmbate. Al menos contigo voy a poder probar el nuevo escáner que diseñó Tosh a raíz de la tecnología que encontramos en aquella nave."

El aparato no era muy tranquilizador, parecía más tratarse de algún tipo de arma, pues parecía una pistola y el ruido que producía, era tan fuerte que Ianto temió que fuera a despertar incluso a Jack.

"Si hay algo anormal en tu cuerpo, este aparato no los dirá con un pitido y si se trata de algo totalmente imposible, nos lo dirá con dos fuertes pitidos." Owen comenzó a recorrer el cuerpo de Ianto con el aparato y tras pasar los primeros segundos, Ianto comenzó a sentirse bien, pues el aparato no dijo nada. Seguramente sería cosa del trabajo, tal vez sólo estaba demasiado cansado.

Sin embargo y para sorpresa de los dos, el aparato pitó dos veces. "¿Eso que quiere decir exactamente, que algún alienígena me ha infectado?" Eso tendría sentido para que se sintiera extraño durante aquellos meses, pero no quería convertirse en nada, pues había visto demasiadas veces Alien como para imaginar cosas horribles.

"Espera un momento, usaré este otro escáner que nos dará imágenes precisas de tu cuerpo." De nuevo Owen recorrió el cuerpo de Ianto con otro aparato, pero este no producía ningún ruido. "¿Qué demonios es esto?"

"Owen por el amor de dios, si quieres matarme de un susto, estás muy cerca de conseguirlo, así deja de decir cosas así y dime de una vez lo que me ocurre. Si voy a morir pronto, quiero tener tiempo para decírselo a Jack."

"Eh, no en realidad no vas morir, creo que dentro de unos siete meses, más o menos estarás perfectamente." Dijo Owen con cierta guasa en el tono de la voz que le gustó nada Ianto.

"¿Qué quieres decir con siete meses? Vamos ni que estuviera…" Ianto se levantó de un salto, como si la camilla estuviera ardiendo y fue hasta su compañero. "No es posible." Miró la pantalla y siguió el dedo de Owen que le señaló aquello que no se podía creer. "Owen no estoy esperando un hijo de Jack, te lo puedo asegurar. Lo del Doctor fue algo único, teniendo en cuenta que él no es humano."

"Estuvo dentro de ti ¿verdad? Y dijiste que durante unos días te dejó su capacidad para ver más allá del tiempo, todo el pasado y todo el futuro. ¿Y si te dejó algo más además de eso?"

Ianto retrocedió unos pasos y terminó por sentarse en la camilla. "Nos acostamos la noche siguiente a que el Doctor me devolviera mi cuerpo. Lo recuerdo, porque fue increíble."

Parecía estar hablando para si mismo, como si se hubiera metido en sus propios recuerdos, buscando una explicación para una situación que tan sólo podía calificar de imposible.

"Fue entonces, aquella no le di importancia pero algo cambió, sentí que ciertas visiones del futuro empezaban tener sentido, aunque en realidad no lo tenían. Joy, de repente ese nombre supe lo que significaba…" Owen le escuchaba en silencio, por más que lo intentaba no podía hacerse una idea de lo que su amigo estaba sintiendo, igual que Ianto jamás podría saber que lo que estar muerto podía significar. "Joy es ella."

Ianto se palpó el vientre y fue en ese momento cuando lo notó, ella estaba allí, su hija estaba allí, parecía que le estaba hablando, creía poder escucharla, aunque en realidad no decía nada.

"Ahora todo tiene sentido. Es normal que estés cansado, no creo que debas seguir llevando la misma vida y las cacerías con Jack, creo que deberías postponerlas." Ninguno de los dos se dio cuenta de la llegada del capitán en ese momento a la enfermería. Al no encontrar a Ianto en la cama, lo había buscado y ahora estaba escuchando una conversación que no le gustaba nada. "Deberías descansar en tu estado y toma, estas pastillas te ayudarán a sobrellevarlo. En cuanto a los dolores, no sabría decirte, puede que pasen pronto o puede que duren hasta el final."

"Gracias." Dijo Ianto, todavía confuso por todo lo que estaba ocurriendo en su vida. De la noche a la mañana, toda su existencia había dado un vuelco de ciento ochenta grados y ahora era el momento de ver la vida de otra manera y sobretodo de plantearse la forma en la que se lo iba a decir Jack. "Pero hazme un favor, no se lo digas a Jack, no se como va a reaccionar y prefiero encontrar el momento justo para hacerlo."

"¿El momento justo y cuando será eso? ¿Cuándo te quede un mes o cuando te llegue la hora?"

Jack se estremeció al escuchar aquello. ¿Podía ser verdad que Ianto no fuera a decirle algo tan terrible? No lo comprendía, creía que Ianto confiaba en él, pero sobretodo, creía que querría tenerlo a su lado, ahora que… le costaba decirlo, justo ahora que tenían una hermosa relación estaba a punto de perder a su amante, y este no se lo quería contar.

"Lo haré, pero necesito tomarme mi tiempo para acostumbrarme a esto. Gracias de todos modos."

Al ver que Ianto se acercaba a las escaleras de al enfermería, Jack desapareció de allí. Ya lo había oído, Ianto necesitaba su tiempo y como siempre se lo iba a dar, aunque ahora que sabía la verdad, no iba a quitarle el ojo de encima.

- o -

"Rose, esto es increíble, el niño a dado una patada. Cada vez lo hace con mayor frecuencia. Creo que será un gran luchador, en eso se parecerá a Jack." Rose sonrió mientras escuchaba al Doctor hablar sobre su futuro hijo. "¿Has visto todo lo que Jack tiene por aquí? Para que luego digas que yo guardo cualquier cosa que me encuentro por el universo."

"Ianto, hola ¿Cómo estás?" Le dijo Rose al joven agente al verlo pasar. Sin embargo, la chica notó en su rostro que algo no andaba bien o al menos algo había cambiado en él. "¿Te ocurre algo?"

Pero Ianto no llegó a contestar, pues se sobresaltó al ver al Doctor acercarse a él y poniéndose las gafas se lo quedó mirando fijamente, como si pudiera leer sus pensamientos más ocultos.

"¿Lo ha vuelto a hacer?" Dijo el Doctor, dejando a Rose y Ianto sin saber que contestar. Luego cogió una de las manos del agente y la miró con atención. Volvió a mirarle a los ojos, con mayor atención esta vez. "Jack te ha…"

"Shhh, no lo digas." Ianto miró a su alrededor, con la esperanza de que el capitán no estuviera por allí cerca y al ver que por fortuna para él no era así continuó hablando en voz baja. "Si, lo estoy, pero Jack no lo sabe, todavía no se lo he dicho, así que por favor, no digáis una palabra."

"Vale, pero Jack es muy listo y al final se dará cuenta." Le dijo el Doctor con una enorme sonrisa. Se sentía feliz por él, los había visto juntos y sabía que serían unos padres estupendos. Sin embargo, si había algo que le preocupaba era como afectaría el embarazo a la anatomía de Ianto.

"Lo se, pero necesito un poco más de tiempo."

"Como tu quieras, pero ya sabes que tiempo es justo lo que no te queda mucho."

"¿Mucho tiempo para que?" Ianto se dio la vuelta horrorizado. Jack lo había oído, pero al ver su rostro se dio cuenta que no era así, Jack no sabía de lo que estaban hablando. No, no lo sabía y eso precisamente era lo que no le gustaba, saber que todo el mundo parecía saber algo sobre Ianto y que a él no se lo quisiera decir. No era de cristal y si tenía que decirle que le quedaban unos pocos de vida lo apoyaría hasta el final, estaría a su lado y conseguiría no derrumbarse hasta haberlo perdido.

"Ah, nada tranquilo, quería preguntarte si querías cenar conmigo esta noche, ya sabes, tu y yo solos, antes de la misión de mañana."

"¿Cenar? Claro estaría bien y de paso podemos ir de caza, hace mucho que no cazamos ningún weevil."

"Claro, podemos cazar." Ianto forzó una sonrisa, no hacía ni veinte minutos que Owen le había dicho que debía dejar la caza aparcada y ya iba a desobedecerle. Algo le decía que al final lo pagaría caro, pero mientras Jack no lo pusiera tenía que seguirle el juego como si nada.

- o -

"Está a cincuenta metros." Dijo Jack susurrando. "Si hacemos como siempre y apareces delante de él, puedo tenerlo a tiro y derribarlo. Ya me he cansado de llevar una hora corriendo para nada."

"Vale, cuando quieras saldré para que me vea." Ianto no lo quería decir, no quería decirle a Jack que estaba agotado, que apenas podía respirar y que le dolía todo el cuerpo, porque aquello no era propio de él y eso conllevaría demasiadas explicaciones que todavía no se sentía con fuerzas de dar y menos con un weevil con ganas de arrangarles la yugular.

Caminó unos pocos pasos, la calle estaba desierta a aquellas horas, podía escuchar los gruñidos de la bestia cerca de él, pero no podía verla. Confiaba en Jack, sabía que no permitiría que lo ocurriera nada malo, pero la duda siempre estaba allí.

Entonces todo pasó muy rápido, el weevil salió de su escondite al creer que Ianto estaba desprotegido, este se dio la vuelta, para descubrir que su visión era borrosa, incluso estaba seguro que veía doble. Escuchó el tiro, que resonó con eco en sus oídos y vio caer al weevil justo delante de sus narices a cámara lenta.

"Mira que son tontos estos bichos, siempre caen en la misma trampa." Jack miró a Ianto, que tenía la mirada perdida en la nada y ni siquiera le estaba escuchando. "Ianto ¿estás bien? No tienes buen aspecto." Puso una mano sobre el hombro de su compañero y este se lo quedó mirando.

"Jack lo siento, debería habértelo dicho antes pero…" Se tambaleó, las fuerzas le habían abandonado y poco a poco sintió que su cuerpo perdía estabilidad y que las piernas ya no le sostenían. "¿Estarás ahí por mi verdad? Para cogerme cuando me caiga."

Al principio Jack comprendió sus palabras pero al ver que Ianto caía como si se tratara de un árbol recién cortado supo lo que tenía que hacer y con rapidez, lo atrapó y le rodeó con sus brazos.

"Ianto." Para entonces el agente estaba semiinconsciente, notaba las manos de Jack, se sentía seguro allí, pero sabía que él estaba asustado. "Ianto, tranquilo te voy a llevar a la base, pronto estarás bien."

Quería decirle que todo estaba bien, que tan sólo se trataba de los primeros meses de embarazo y que luego todo iría mejor, que pero no pudo hacerlo. Notó que Jack lo levantaba y un momento después lo dejaba en el asiento trasero del SUV. Después nada, tan sólo perdió el conocimiento.