La ropa de la cama de Jack le hacía sentir bien, en realidad era el único sitio en que Ianto se sentía completamente seguro. A pesar de que el capitán no estaba a su lado en ese momento, su olor estaba entre las sábanas y con eso, Ianto tenía bastante.
Llevaba unos minutos despierto, pero todavía no había abierto los ojos. No quería encontrarse en la mirada de Jack, esperando que le diera alguna explicación sobre lo que había ocurrido, todavía no se había hecho a la idea de contarle al capitán los cambios que había habido en su vida.
Jack, por su parte, lo observaba desde la puerta, apoyado en el marco, en completo silencio, esperando que alguien el dijera lo que ocurría, que alguien le dijera aquello que ya sabía.
Los pasos de Owen detrás de él le devolvieron a la realidad y aunque su compañero intentó pasar de largo, no pudo impedir que Jack le llamara.
"¿Cómo está?"
"Bien, exhausto, pero se pondrá bien con un poco de descanso. Evita que vaya de cacería por unos días y todo estará bien."
"Muy bien, ya veo que te has inventado muy bien la historia, pero ahora quiero la verdad. Se que Ianto no está bien, se que le ocurre algo y que me lo estás ocultando. En realidad," Jack se dio la vuelta y levantó la voz al ver pasar a Rose y el Doctor hacia la cocina. "Lo cierto, es que se que todos vosotros me estáis ocultando algo sobre Ianto."
"Vamos Jack."
"Te hoy hablando con él en la enfermería, así que me gustaría que alguien empezara a ser sincero por fin y me contara lo que realmente le ocurre a Ianto." Jack se sorprendió de estar hablando con tanta tranquilidad, cuando en realidad sentía que necesitaba gritar.
"Jack, lo siento, pero no puedo decirte nada. Soy médico y tengo que ajustarme al secreto médico-paciente y desde que Ianto es mi paciente, creo que será mejor que hables con él."
"Owen tiene razón, hay cosas que es mejor que te diga el mismo. ¿Has probado a preguntarle?" Le dijo el Doctor. Estaba preocupado por su amigo, al fin y al cabo conocía demasiado bien al capitán, como para saber que lo debía estar pasando realmente mal por no saber lo que le ocurría a su compañero y no poder ayudarle tal y como él quería. "Si le das una oportunidad, estoy seguro que estará encantado de contártelo."
Jack no logró comprender como era posible que el Doctor usara la palabra "encantado" para algo tan serio, cuando Jack sabía que su compañero se estaba muriendo. Pero no dijo nada al respecto, si ellos no querían contarle lo que ocurría, el no iba a abrir sus sentimientos por las buenas.
"Deja al menos que descanse un par de días." Jack se quedó donde estaba, mientras observaba a Owen marcharse como si nada, como si el secreto que sabía de Ianto no fuera importante, al Doctor y Rose, que se comportaban con total normalidad, pese a saber que Jack estaba a punto de perder al hombre del que estaba enamorado. Todo era demasiado raro, pero Jack estaba demasiado preocupado por el estado de Ianto, como para pararse y perder tiempo preguntándoles.
Volvió de nuevo al dormitorio, Ianto continuaba durmiendo o al menos eso es lo que creía Jack. el capitán no se movió, se sentía completamente impotente, siempre capaz de salvar al mundo y no poder hacer nada por su ser más amado.
"Ianto, por favor, dímelo, sólo habla conmigo."
Su compañero se removió en la cama, le había escuchado, quería hablar con él, pero decirle que estaba esperando un hijo suyo, que tenía miedo que algo saliera mal y que la sola idea perder a Jack, de perder al padre de su futura hija, porque sabía que era una niña sin tan siquiera dudar; eran cosas contra las que no se sentía con fuerzas de luchar.
- o -
Tal y como le había sugerido Owen, Jack guardó silencio sobre su preocupación durante los dos siguientes días. Pasó las dos noches junto a Ianto, pese a las reticencias de su compañero, apenas le dejó levantarse y aunque no durmió, no se separó de la cama.
Durante el día, necesitando tiempo para pensar en los siguientes meses y en lo que realmente le estaba ocurriendo a Ianto, el capitán pasó tiempo con el Doctor, pues el bebé había comenzado a dar sus primeras patadas; mientras Rose y el resto de Torchwood, menos Ianto, continuaron con su misión sobre los alienígenas que habían estado suplantando gente.
"Sigo pensando que es un poco pronto para que el bebé esté dando patadas. El niño necesita más tiempo para desarrollar sus miembros y ser capaz de moverlos." Jack le ofreció una taza de café. No era igual que el que preparaba Ianto, pero al menos le dio una excusa para estar un rato a solas con el futuro padre de su primer hijo, sin que él estuviera continuamente pendiente de Rose.
"Si tienes en cuenta que es hijo mío, diría que sus miembros están perfectamente y que está perfectamente preparado para usarlo."
"Jack, recuérdame que cuando nuestro hijo pregunte sobre educación sexual, sea yo el que le de las primeras informaciones." Jack se lo pasaba bien con el Doctor, prácticamente era su mejor amigo y después de todo era el que mejor le entendía en lo que a resucitar se refería.
"¿Ya piensas en él como si hubiera nacido? No dejo de hacerlo, me imagino el color de sus ojos y su risa al descubrir el mundo. Es mi primer hijo sabes, el primero desde que… bueno, desde que soy un hombre enamorado y responsable."
"¿Me estás diciendo que has decidido sentar por fin la cabeza? Esa si que es buena capitán. Pero me gusta saber que nuestro hijo va a tener una buena referencia contigo y con Ianto a tu lado claro."
Jack bajó la mirada, no pudo evitar entristecerse al pensar que el Doctor estaba jugando con sus sentimientos ¿Cómo podía decirle algo así cuando estaba claro que sabía más de lo que le había contado?
"Es un gran chico, te conviene, es tan diferente a ti, tan opuesto, que ha sabido sacar del capitán Jack Harkness justo lo que tu te empeñabas en escondernos a los demás, el cariño por tus seres queridos, el demostrar que estás enamorado y que el sexo de una noche no significa para ti lo mismo que cuando observas a Ianto dormir durante diez horas."
"¿Me has estado espiando? Tu eres el primero que deberías descansar en tu estado."
"Owen dijo que el peligro había pasado, que me tomara las cosas con calma, pero que podía hacer una normal, en cuanto a lo que se refiere a ser un hombre embarazado." Jack se preguntó como era posible que Owen no le hubiera contado eso. Todos tenían secretos y él era el único que apenas sabía nada. "Te vi anoche, en la cama con Ianto y estabas triste. Mira hablando de tu chico."
El Doctor le hizo una señal a Jack con la cabeza y este siguió la dirección. Era la primera vez en dos día que veía a Ianto fuera de la cama, pero lo que más le sorprendió fue verle vestido como siempre, con un traje de color marrón oscuro y aquella camisa rojo palo que tanto le gustaba a Jack.
Miró a Jack y le saludó con una sonrisa tierna, como si nada ocurriera, como si todo estuviera bien y desapareció como siempre, con su tranquilidad habitual, dispuesto a seguir con su trabajo de todos los días.
El capitán decidió seguirle. Los dos días habían pasado y Ianto parecía encontrarse bien, Jack no podía aguntarmás y tenía que conseguir que su compañero le dijera lo que le ocurría, porque no podía soportar más la idea de estar lejos de él en aquellos días tan difíciles.
Al dar con él Ianto estaba colocando algunos antiguos informes, sobre casos completamente resueltos. Estaba subido a una pequeña escalera y no se dio cuenta de al aparición del capitán.
Se sentía bien, tal vez los mareos hubieran pasado ya, a lo mejor su cuerpo se había acostumbrado ya al embarazo y el resto de los meses fuera mucho más fácil, tal vez era un buen momento para contarle la verdad a Jack.
Se equivocaba por completo, pero apenas tuvo tiempo de reaccionar. Sintió una palpitación en el pecho y justo después de eso, sintió que dejaba de respirar, el aire no entraba en sus pulmones y la visión se le nubló. Su cuerpo se tambaleó sobre la escalera en la que había olvidado que estaba subido y mientras un sudor frío comenzó a caer por su frente, se dio cuenta que estaba cayendo.
Tan sólo pudo pensar en dos cosas durante esos pocos segundos, Joy y Jack. ambos eran su vida, su futura hija con la que tantas veces había soñado y el hombre con el que quería envejecer. Se preguntó que sería lo que Jack sentiría si se lo encontraba en el suelo, muerto por una mala caída.
Y entonces todo se detuvo. No había llegado al suelo, sino que algo había detenido la caída. Abrió los ojos, que no se había dado cuenta que había cerrado y miró a su alrededor.
"¿Voy a tener que dedicarme a partir de ahora a evitar que te hagas daño cuando te desmayes o vas dejar que te ayude por las buenas?" Jack lo tenía sujeto, sus brazos rodeaban su cuerpo con cuidado y su sonrisa, pese a ser sincera, mostraba una enorme tristeza.
"Jack, lo siento." Cuando el capitán lo puso en el suelo, Ianto apoyó la cabeza sobre su hombro, esperando a que el mareo pasara por completo. Jack le besó en la frente y lo abrazó todavía más.
"¿Te encuentras bien?" Preguntó Jack, cuando lo que realmente quería decirle era; Por favor, confía en mi y dime lo que te pasa."
"Si ahora si, gracias, sólo necesito sentarme."
Jack no lo pudo resistir más.
"Sabes tan bien como yo que eso no es del todo cierto. Lo que realmente necesitas es reposo absoluto durante los próximos meses." Ianto se separó de él con rapidez, al escucharle decir eso.
"¿Cómo lo has sabido? ¿ha sido Owen verdad? Confíe en él, creí que me guardaría el secreto, será traidor…"
Jack tomó la barbilla de Ianto entre sus dedos, hasta conseguir que levantara la mirada hacia él. "No ha sido Owen, ni el Doctor, no ha sido nadie, tan sólo te escuché hablar con ellos. ¿Por qué no me lo habías dicho? Quiero estar contigo durante todo este tiempo, hasta que llegue el final."
Algo más tranquilo, al escuchar eso, Ianto se sentó en una mesa y respiró profundamente. "No quería creyeras que este había ocurrido porque tenía celos de tu relación con el Doctor, porque ahora que le conozco no estoy celoso y quiero que esto salga bien."
"¿Qué salga bien? Por el amor de dios Ianto, como puedes decir una cosa así, ¿No te das cuenta lo que te está haciendo, está acabando poco a poco contigo y no quiero verte sufrir." Escuchar aquellas palabras hirieron más los sentimientos de Ianto que el dolor de espalda que hacía días que le estaba haciendo polvo.
"Entonces, ¿no quieres que lo tenga?"
Jack zarandeó ligeramente a Ianto, no podía creer lo que su compañero le estaba diciendo, aquello sólo ser algún tipo de locura transitoria o tal vez algún alienígena que estuviera afectando a Ianto.
"¡Por supuesto que no! ¿Cómo voy a querer que mueras?" Ianto se quedó con la boca abierta, eso no era lo que había esperado como respuesta.
Pero entonces sintió un pinchazo en su vientre y volvió a la realidad. Se mordió el labio para no quejarse, pero Jack vio el dolor en sus ojos. Le abrazó sin decir nada, sabía que había dicho demasiado pero ya no había vuelta atrás.
"Lo siento, no quería ser tan brusco y menos en tu estado." Oirlo reír, fue lo que Jack menos esperaba en ese momento.
"¿Crees que me estoy muriendo? Jack no. No es nada de eso. es más bien al contrario, estoy lleno de vida, una vida que tu me has regalado y que quiero que compartamos juntos." Jack lo miró totalmente contrariado, como si Ianto le estuviera hablando en un idioma que él no era capaz de comprender. Las manos de Ianto tomaron las suyas y por un momento, el joven agente, creyó que aquellas manos estaban temblorosas, que Jack estaba temblando. "Jack, el bebé que vas a tener con el Doctor no va a ser tu único hijo."
Ianto dirigió las manos del capitán hasta su vientre y sonrió con timidez.
"¿Quieres decir que dentro de siete meses, tu y yo vamos a ser padres?" Ianto tan sólo asintió, antes de recibir el tierno abrazo de Jack.
