El dolor en el vientre le suplicaba que siguiera sumido en aquella semiinconsciencia, pero la idea horrible y aterrorizante de que le hubiera ocurrido algo malo al bebé que llevaba en su interior, le obligó a despertarse.
"Jack, el bebé." Dijo por fin Ianto sobresaltado y a punto de levantarse, si no hubiera sido por la punzada de dolor.
El capitán estaba junto a él, sentado en la cama, mirándole a los ojos y con aquella sonrisa tan carismática en los labios, la que siempre le hacía sentir bien, la que hacía desaparecer todos los problemas de la vida de Ianto, la que le calmaba y en momentos como ese, le ayudaba a dormir mejor.
"Joy está bien, mejor de lo que lo estás tu creo."
"¿Qué quieres decir con eso? ¿Y como sabes lo del nombre de Joy?"
"Quiero decir, que tu estás magulado y aunque Owen no me haya dicho nada, no me gusta nada el zarpazo que te dio el weevil en el vientre." Ianto se puso tensó al escuchar aquello, temiendo que el bebé hubiera salido herido por su estúpida necesidad de ir de caza. "Vamos, cálmate, ya te he dicho que Joy está perfectamente, pero a ti, la herida te dolerá durante unos cuantos días." Le acarició la mejilla con una mano y la otra la paso sobre su vientre.
"¿Y como sabes lo del nombre? Llevó un tiempo soñando con el nombre de Joy y cuando supe que íbamos a tener una niña, supuse que le pondríamos ese nombre, pero nunca te lo había contado. Imagino que me pareció una tontería sin importancia."
"Por si no lo sabes, hablas en sueño." Jack sonrió de nuevo. Si Ianto supiera las horas que Jack permanecía despierto observándole mientras dormía.
Tan sólo verle respierar le hacía sentir bien, pero además, escucharle hablar y oír lo que había realmente en su mente, en su interior, todo aquello que no le había contado a nadie, ni siquiera al capitán; todo aquello le daba más motivos cada noche para estar junto a Ianto.
Las horas no parecían largas cuando estaba con su joven amante, la noche parecía pasar en un segundo cuando Ianto se dormía entre sus brazos. El silencio de la base, le hacía sentirse el único hombre del mundo, siempre y cuando Iando estuviera con él, le hacía sentirse especial y cuando lo miraba dormir tranquilamente y a gusto, cualquiera de las cosas que le hacían sentir mal o que le daban miedo, desaparecían hasta el día siguiente como si nunca hubieran existido.
"Joy me encanta, por cierto, es un nombre precioso."
"No lo pagues con Gwe y Rose ¿vale?" Dijo de repente Ianto. Aquella petición cambió por completo la expresión de Jack.
Si hasta hacía un momento, estaba asustado mientras Ianto había permanecido inconsciente y aliviado después al ver que sólo se había tratado de un terrible susto, ahora recordó que también estaba muy enojado, furioso incluso, por como todos se habían decidido a llevarle la contraría y como sus amigos habían estado dispuestos a poner en peligro la vida de Ianto y de su bebé.
"Ellas no quería llevarme de cacería, pero digamos que el chantaje emocional se me da bastante bien." De la misma form que había hecho con Gwen y Rose, Ianto mostró a Jack, esa mirada de cachorrillo abandonado que derretiría el témpano de hielo más frío.
"Fueron unas irresponsables, las dos y no tienen excusa posible, pero tu… después de lo que te ha pasado estos meses, de los mareos, los desmayos, creí que habías aprendido la lección o al menos que me lo habrías pedido a mi. ¿Cómo se te pudo ocurrir ir de cacería?"
Ianto se palpó el vientre al recordar la garra del weeivl hiriéndole. Tamibén recordaba que habían caído unos cuantos cristales de la ventanilla del coche sobre él, pero estos, tan sólo le habían producido pequeños cortes sin importancia en la cara y en las manos.
Las miró y vio las pequeñas marcas de las heridas. Pensó en lo alterado que debía haber estado al verlo Jack allí en la cama, sin conocimiento y al decirle Owen que al menos la niña estaba fuera de peligro.
"Jack, necesitaba hacer algo. Me tienes entre algodones y te lo agradezco más que nada en el mundo, pero no puedes tenerme encerrado aquí todo el día para que no me ocurra nada malo. Me siento enjaulado e inútil. Además, se sincero ¿me hubieras llevado de cacería si te lo hubiera pedido?"
Los dos sabían perfectamente la respuesta a esa pregunta, por lo que Jack no contestó y tan sólo espero a que Ianto volviera a mirarle a los ojos.
Seguramente había sido excesivo ir de cacería con las chicas, pero Ianto estaba a punto de enloquecer. Owen y Jack lo habían relevado de todas sus obligaciones para que descansara todo el tiempo, pero ahora que no le dejaban hacer absolutamente, ni tan siquiera preparar el café, la base se le estaba cayendo encima y por más que intentaba entretenerse con algo, leer algunos archivos, poner al día algunos ficheros en el ordenador, o cualquier cosa que lo mantuviera entretenido, Jack siempre tenía una idea mucho mejor; Ianto tenía que descansar.
"Vale, lo siento, supongo que me he vuelto un padre excesivamente protector antes incluso del nacimiento de mis hijos. El Doctor ha dejado muy claro que ya no me soporta y no se lo reprocho." Jack sonrió, acababa de darse cuenta que podía ser una persona agobiante, cariñosa, pero demasiado agobiante y el Doctor, debido a la amistad que los unía había sido muy claro.
"Jack por favor, Torchwood es genial y Rose y yo estamos muy bien aquí, pero me gustaría que no estuvieras todo el día encima de mi o de lo contrario acabaremos cogiendo la TARDIS hasta que el niño vaya a nacer."
Tal y como el Doctor quería, Jack le había dejado su espacio, más del que le gustaría al capitán, pero al menos así lo veía, tenía cerca al padre de su hijo y a su hijo. Porque aunque era algo extraño, Jack sentía al bebé, aunque no tocara al Doctor, lo notaba cerca, cuando estaba alterado, cuando se despertaba, cuando daba alguna patada. Jack se preguntó si eso sería debido a que el bebé era en parte Time Lord, pero le encantaba poder tener esa unión con el bebé y no soportaba la idea de tenerlo lejos por su excesivo cuidado con el Doctor.
"El tiene a Rose para que se preocupe por él, como para además tenerme a mi también encima."
"Jack no te lo temes así."
Con más dificultad de la que esperaba por culpa del embarazo, y por el dolor en el vientre, Ianto consiguió incorporarse y se quedó sentado en la cama. Esperó a que Jack levantara la mirada hacia él y sonrió cariñosamente.
"Vas a ser un padre estupendo y tal y como me cuidas a mi, que no me puedo quejar, no vas a permitir que le suceda nada a tus dos hijos."
Ianto que no se le notara demasiado, Ianto se lamentó por el dolor, gimió en voz baja y suspiró para soportarlo mejor. Estaba resentido todavía y por lo que parecía y por lo que le había dicho Jack, lo iba a estar por unos días más. La magulladura provocada por el weevil le abrasaba, pero no quería preocupar más a Jack.
"No tienes buena cara, ¿Qué tal si duermes un poco?" Con manos fuertes y movimientos seguros, Jack le ayudó a tumbarse en la cama otra vez.
"Lo ves, se te da muy bien cuidar y proteger a los tuyos. Es sólo que a veces, lo haces en exceso sin darte cuenta." Como respuesta, Jack le besó en la frente. "Sobre Gwen y Rose…"
"¿Qué te parece si mañana vamos a ver la nueva exposición sobre la historia de la aviación que abrieron hace poco. Dijiste que te encantaría ir." Aquello no le haría daño, al menos eso pensaba el capitán, estaría con Ianto todo el tiempo y no le quitaría ojo de encima. "Pero tienes que prometerme que en cuanto te encuentres mal me lo dirás, no quiero más sustos durante el embarazo." Ianto asintió, mientras se acomodaba junco a Jack.
Jack tenía muchas formas de decir que no iba a hablar más sobre un tema o que no era el momento de discutir sobre ello; por eso Ianto temió que el capitán fuera a ser muy duro con las chicas por un error que el mismo había cometido.
- o -
El Doctor estaba durmiendo cuando Rose entró en la habitación. Se alegró, porque estaba segura que de algún modo, él ya sabía lo que le había ocurrido a Ianto y le echaría la bronca, aunque desde luego no sería como la de Jack.
Sabía que había sido una absoluta estupidez aceptar la petición de Ianto, pero se habían dado cuenta demasiado tarde. Rose no tenía ni idea sobre cazar o sobre los weevils y pese a que no era la primera vez de Gwen, no podía decir que fuera una experta en ello.
Fueron directamente a donde habían ocurrido los últimos avistamientos, tras el nuevo estadio Millenium. Eran unas cales oscuras y poco transitadas, el paisaje preferido de los weevil para vivir.
"Ianto, quédate en el SUV. No podemos arriesgarnos a que te ocurra nada." Dijo Gwen a su compañero.
Si hubieran sabido entonces que era peor estar en el coche, pues iba a convertirse en una trampa, pero ya no había tiempo para las lamentaciones.
Ianto las vio alejarse y un momento más tarde escuchó un ruido junto al coche. En las sombras no se veía nada, pero en seguida descubrió lo que ocurría.
Un weevil apareció frente al SUV y otro junto a su ventanilla. Ianto estaba preparado para gritar pidiendo ayuda cuando una d las criaturas rompió el cristal que estaba a su lado.
Algunos restos de la ventanilla cayeron sobre él aunque el miedo no le dejo notar ningún tipo de dolor. Tanto Rose como Gwen escucharon el estruendo y fueron corriendo hacia el coche.
Al llegar, vieron a los dos weevils, uno en cada ventanilla, el uno tratando de romper la del lado del conductor y el otro con medio cuerpo dentro del coche ya y haciendo fuerza para coger a Ianto.
Sin pensarlo dos veces, las dos dispararon. Gwen mató a la criatura que había irrumpido ya en el coche y Rose atemorizó al otro con un disparo al aire, que salió corriendo despavorido.
Las dos chicas corrieron hacia el SUV y al llevar vieron a Ianto; su cara y sus dos manos cubiertas por pequeñas heridas provocadas por los cristales de la ventanilla que habían caído sobre él, aunque todas ellas parecían de poca importancia. Pero una de las dos manos, colocada sobre el vientre y machada de sangre , no tenía buena pinta.
"El bebé, creo que ha herido al bebé." Dijo Ianto completamente aterrado ante la sola idea de que algo malo le hubiera ocurrido a su hija y saber además que cualquier cosa sería por su culpa, por su inconsciencia y que Jack no se lo perdonaría nunca.
"Tranquilo cariño, te vamos a llevar a la base y Owen te echará un vistazo a esa herida. Ya verás como no es nada." Dijo Gwen lo más tranquila que pudo, aunque teniendo en cuenta lo que estaba viendo, temía por la vida del bebé.
"No te preocupes, ya verás como no ha sido más que un terrible susto." Rose quiso creer en sus propias palabras.
Al final todo había salido bien, pero Rose no estaba segura de poder volver a mirar a la cara a Jack y a Ianto después del error que había estado a punto de costarle la vida a su compañero y también a su bebé.
