No sentía dolor, no estaba nervioso, no pensaba en lo que podía haber pasado después de que Jack le anestesiara. Tampoco tuvo ningún sueño. Nada, simplemente se quedó dormido, tranquilo y relajado seguro de que todo iba a salir bien, de que por mucho que el capitán estuviera pálido, por mucho que Owen estuviera ocupado y por mucho que los primeros dolores fueran terribles, todo saldría sin problemas.
No sabía cuanto rato había pasado, aunque para él no fueron más que unos segundos. Se removió y se dio cuenta que ya no estaba en el sofá, seguramente Jack le había movido, tal vez con la ayuda de Owen. Estaba en una cama, una de las camas de la enfermería, en la que normalmente no quería estar, pero donde ahora más cómodo se sentía.
Había voces a su alrededor, reconoció la de Jack, aunque sonaba distinto, tal vez cansado, tal vez preocupado, Ianto estaba demasiado anestesiado todavía como para reconocer algo así. Había otra, de mujer, Gwen, si era Gwen y estaba hablando con Jack.
"No te preocupes os ayudaremos en todo."
"Gracias Gwen, no sabes la sorpresa que ha sido, todavía no me lo creo." Si, definitivamente Jack estaba cansado y su típico tono distendido no estaba allí, pues había dejado paso a uno mucho más bajo.
"Ya sabes que nos tienes a Rhys y a mi para lo que necesites y por cierto." Por el sonido que escuchó, Ianto supuso que Gwen acababa de abrazar al capitán. "Enhorabuena por toda la familia numerosa."
La cabeza estaba volviendo a funcionarle con normalidad de nuevo, la anestesia se estaba pasando por fin y al fin podía empezar a pensar en lo que había ocurrido, de la misma manera que cierto malestar estaba creciendo en su cuerpo, como si le faltara algo y al mismo tiempo un dolor en el vientre estaba emergiendo.
Ianto prefirió no pensar en ello y centrarse en lo realmente importante. Aunque los brazos le pesaban demasiado, consiguió moverlos y los colocó sobre su vientre, por encima de la ropa de la cama. Sobresaltado, apartó la ropa, abrió los ojos de par en par y miró su vientre, que ya no estaba abultado.
"Oh, dios mío, Joy ¿Dónde está Joy? ¿Dónde está mi hija? ¡Jack!"
Por más que lo intentó, no consiguió levantarse, el dolor era cada vez más intenso y su cuerpo estaba agotado de no sabía muy bien que todavía. Pero necesitaba saberlo, necesitaba que el capitán le dijera donde estaba la hija que había llevado en su vientre durante siete meses y que ya no estaba allí.
Entonces lo recordó; el dolor provocado por los nervios al ver el parto del Doctor, cada vez haciéndose más intenso y finalmente la sensación que jamás hubiera creído que pudiera llegar a ser posible de romper aguas o algo así, no estaba seguro de cómo había pasado, pero si que lo había sentido.
Jack estaba con él y antes de quedar inconsciente por la anestesia le había escuchado decirle que todo iba a ir bien y le había oído hablar con Owen, como si le joven médico le estuviera dando instrucciones.
"¡Jack!"
"Tranquilo, tranquilo." Allí estaba el capitán. Si su aspecto era horrible. Por mucho que dormir no fuera una prioridad para él, desde luego hacía más de un día que no descansaba, pues aquella palidez no era normal en él y los ojos inchados tampoco. "Todo está bien, no pasa nada, todo ha terminado."
"¿Dónde esta Joy? Jack por favor dime que la niña está bien. Necesito verla, quiero verla por favor." Jack le acarició el rostro y Ianto cogió la mano del capitán para que le hiciera caso. "Pasa algo verdad, por eso tienes tan mala cara."
"No, Joy está bien, pero es muy peqeña todavía. Owen le ha creado una incubadora, por eso no la tengo conmigo." Tan solo mirar a los ojos de Jack le era suficiente a Ianto para estar seguro que el capitán decía la verdad.
Lo cierto era que Jack jamás le había mentido, no usaba medias verdades con él, ni le contaba las historias a medias. El capitán siempre era sincero cuando hablaba con él. sin embargo ahora tenía miedo, temía por no tener cerca de Joy, porque algo le preocupaba a Jack y todavía no se lo había dicho, porque algo podía no haber salido bien, porque su pequeña tuviera algún problema.
"Hay algo más ¿verdad Jack?"
"¿Por qué no descansas un rato? Has perdido más sangre de la recomendable y teniendo en cuenta que no soy médico ni nada parecido… Al menos me dejarás más tranquilo si te relajas un rato."
"Jack por favor, no voy a poder dormir si no me dices lo que ocurre." De nuevo trató de incorporarse pero consiguió lo mismo que antes, hacerse daño y frustarse. "Por favor."
"Vale tu ganas, pero estate tranquilo que no es nada malo." Aquello no le gustaba nada a Ianto, tanto misterio, tanto con que no ocurría nada, tan sólo le daba a entender, que desde luego ocurría algo que Jack no le estaba contando.
"Joy es perfecta, es tan pequeña… es perfecta, pero aún no he podido ver de que color tiene lo ojos. Es tan chiquitina, pero es preciosa." Jack tomó aire, definitivamente ocurría algo. "Joy especial."
"¿Cómo que especial? Un médico sólo dice que un niño es especial cuando le ocurre algo malo, cuando el bebé tiene una de esas enfermedades incurables o muy raras, tan sólo esos niños son especiales."
Durante un momento, respirar costó demasiado y tuvo que dejar de hablar para poder serenarse un poco. Jack se sentó todavía más cerca y le besó en los labios para relajarle. Mientras lo hacía le sonrió y suspiró. Como no podía ser de otra manera, Ianto iba a ser un padre excepcional y sobretodo protector, justo como a Jack le gustaba.
"No, no me refiero a ese tipo de "especial". Digamos que Joy es especial en el sentido que tiene ciertas habilidades."
"¡Jack si quieres que me relaje no lo estás consiguiendo muy bien así!" Jack se echó a reír nervioso.
Nunca se había sentido así en toda su vida, pocas veces se quedaba sin palabras para decir algo tan simple y en muy pocas ocasiones le había ocurrido que tuviera dudas sobre lo que iba a ocurrir en el futuro. Fue a besar otra vez a Ianto, pero este se retiró un poco.
"Por favor."
"Joy nos ha estado escondiendo a su hermana melliza. Ianto, hemos tenido dos niñas." El muchacho se había quedado paralizado, desde luego la noticia le había cogido por sorpresa, pero sobretodo estaba sorprendido porque en su sueño no había visto dos niñas, tan sólo había visto a Joy. "Ianto, ¿estás bien?"
"Dos niñas, mellizas y Joy ha estado ocultando de todas las pruebas a su hermana. ¿Son tus genes verdad?" De nuevo Jack se echó a reír y se tumbó junto a Ianto en la cama. "Lo siento, ha sido… dios, está siendo todo tan extraño, que todavía no me lo puedo creer por completo." Aunque apenas podía moverse, Ianto se giró un poco para poder mirar a Jack a los ojos y sonreír con alegría por fin. "Somos padres de dos niñas, dos niñas."
"Si, pero tendremos que pensar otro nombre. Mientras has estado inconsciente había pensado en Emily, fue mi mujer hace mucho tiempo. Ha sido una de las personas a las que más he amado en toda mi vida y por culpa de este trabajo nunca pude darle un hijo. Creo que murió de pena." Ianto se acurrucó contra él mientras le escuchaba hablar. "He estado pensando y creo que le debo esto."
"Claro, Emily es precioso, me encanta. Bien pues ¿Cuándo me llevarás a ver a Joy y Emily?" La voz de Ianto había sonado tan suplicante y sobretodo con un tono casi infantil que Jack no tuvo forma de negarse. Había estado tan preocupado por él durante por horas por no haber seguido bien los pasos que le había indicado Owen que hasta que no le había visto abrir los ojos no se había quedado tranquilo.
"Muy bien, espera aquí, porque no quiero que te canses." Se levantó de un salto de la cama y casi salió corriendo del cuarto.
Al verlo marchar, Ianto se dio cuenta que llevaba la ropa arrugada, Jack que siempre iba impecable, tenía la camisa arrugada y todavía quedaban algunas gotas de sangre desperdigadas por ella.
"Dos bebés, tengo dos hijas, dios me lo puedo creer." Pensó mientras se volvía a palpar el vientre en el que había llevado a las dos niñas sin haberlo sabido. Sonrió, pensando en lo que se iba a convertir su vida a partir de ese momento, pañales, biberones, paseos por el parque, todo el doble de veces y mientras tanto salvar al mundo de posibles amenazas extraterrestres.
Jack volvió en menos de un minuto y se presentó en la puerta con una silla de ruedas. "¿No me digas que guardaste la silla?" Jack volvía a sonreír por fin, esa sonrisa encantadora que había enamorado a Ianto al primera vez que lo había visto, la misma con la que quería despertarse cada mañana, esa misma volvía a verse de nuevo en el rostro del capitán.
"Si crees que no puedes volver a encontrarte con un Weevil que te ataque y acabar con una pierna rota es que no conoces a esos bichos. Vamos, te ayudaré." Aunque en un primer momento Ianto intentó levantarse sólo, un segundo más tarde se dio cuenta que esa iba a ser una tarea bastante imposible.
Por fin se apoyó en Jack, que casi en levantándolo del lo dejó con mucho cuidado en la silla y salió del cuarto.
"Lo siento, no te había preguntado por el Doctor y…"
"Jaime, Jaime Tyler Smith. Es adorable y creo que se parece más al Doctor que a mi. Está con él y con Rose ahora mismo. Sabes, Rose está encantada con los niños y creo que se está ilusionando con eso de ser mamá."
"¡Ianto!" Gwen fue hasta su compañero y le abrazó, con mucho cuidado de no hacerle daño. "¿Cómo te encuentras?" Tanto Owen como Toshiko también se acercaron a la pareja. "No sabíamos que Jack también fuera buen cirujano."
"Jack tiene buenas manos para todo y conoce como nadie la anatomía humana." La mano de Jack le acarició el cabello y le hizo suspirar, no se había dado cuenta hasta ese momento que estaba de nuevo agotado. Supuso que el capitán tenía razón y había perdido mucha sangre. Pero no le importaba, simplemente estaba feliz y quería ver por fin, a sus hijas.
"Vamos, las niñas están ahí." La puerta que tenía delante le parecía demasiado lejos a Ianto y no veía el momento de cruzarla. Incluso estaba dispuesto a levantarse y llegar corriendo.
Pero por fin cruzaron y nada más hacerlo, Ianto escuchó dos ruiditos que le sacaron la mejor de sus sonrisas. Finalmente vio las dos incubadoras y en su interior vio los dos cuerpecitos moviéndose inquietos.
Jack le acercó hasta que pudo tocar los cristales. Cogió la mano de Ianto y le indicó desde donde podría meterla para poder tocarlas con los guantes especiales.
"Dios mío Jack, son, son preciosas."
"Lo se y todo gracias a ti, que has aguantado como un valiente estos últimos meses." Jack besó a su compañero en la mejilla y puso la mano sobre el cristal de las dos incubadoras. "Dentro de un mes más o menos, podrán salir de aquí y seremos una familia."
"La familia Harkness."
"Harkness-Jones." De nuevo Jack le besó y Ianto se dejó llevar por los labios y las manos del capitán, mientras escuchaba los sonidos que hacían sus hijas, sin ver cuando llegaba el momento para poder tenerlas por fin entre sus brazos.
