Capitulo 1: Cuenta regresiva 9 – 6 – 3 – 1

En Konoha, Naruto estaba dando vueltas sin rumbo alguno, apetito no tenía así que desistió a ir a Ichiraku Ramen. No hace mucho que había llegado a Konoha, unos días tarde, solamente porque Jiraiya se había escapado para investigar, "maldito Ero-sennin, se fue a espiar en el balneario publico", aunque no tenía importancia ya que estaba en su tierra natal, la primera persona que se encontró fue a Sakura, "No había cambiado nada, además de golpear más fuerte, dattebayo", pensaba mientras se sobaba la cabeza, en memoria de la poca masa cerebral dañada. Estaba preocupado por el nuevo compañero que reemplazaría a Sasuke, "ni que fueran iguales, Sasuke tiene más estilo", aparte de tener a un nuevo mentor, "solamente porque Kakashi-sensei dice tener una misión en Kirigakure", recordaba el reencuentro con sus amigos, todos y cada uno de ellos habían crecido, "es lógico ¿no?, además no han cambiado casi nada, Hinata sigue siendo rara", no aguantaba la emoción de salir en la búsqueda de su hermano, rival y amigo, "solo espéranos un poco más". Si no fuera porque, en el último momento de salir, unos ANBUS rodearon a Naruto.

/Flash back

Una vez de haber llegado el "nuevo y mejorado" equipo Kakashi estaba reunido en la puerta principal de Konoha, cuando se disponían a salir para cumplir una misión de rango C, aparecen tres personas encapuchadas, con máscaras de animales en sus rostro, Naruto estaba tenso, sentía la intensa mirada de cada uno de ellos.

Naruto Uzumaki, la Godaime Hokage solicita su presencia urgentemente, – Naruto estaba pasmado, hace unos momentos lo había enviado a una misión regular junto con Sakura-chan y el par de fenómenos, y ahora lo quería de vuelta en su oficina.

Suerte que Yamato también se fijo en ese pequeño detalle, – iré con el, – sus palabras calmaron la tensión del ambiente, Sakura no confiaba en las supuestas escoltas personales del Hokage, ni ella ni Naruto – "puede ser una trampa" – ese era el pensamiento de todos, excluyendo a Sai.

Sin nada que decir, sin nada que comentar, dos de los tres ANBUS sujetaron al Jinchuriki del Kyubi, uno en cada hombro, y se lo llevaron a la torre Hokage, mientras que el único ANBU que quedaba estaba listo para una posible confrontación.

¿Qué es lo que planean?, – Yamato estaba listo para el ataque cuando el personaje que tenía en frente se quita la mascara, mostrando ser en realidad Ibiki Morino. El sorprendido capitán ANBU no tenía oportunidad con uno de los mejores y leales shinobis de Konoha.

Esto no le concierne a nadie, nada más que a la Hokage y Naruto, así que le recomiendo seguir con la misión encomendada. Para el horror de Sakura, su nuevo sensei asiente tranquilamente, mientras se dispone a marcharse junto con Sai.

Yamato-taicho, ¿Qué se…? – La copia de Hashimara no le dejo terminar, colocando su mano en el hombro de Sakura.

No te preocupes, estará bien, ellos son los leales servidores de Konoha… sigamos – no muy convencida, siguió a su nuevo equipo "espero que estés bien baka" y con ese pensamiento fue a cumplir con su deber.

/Fin de Flash back

En la oficina de la Hokage, más concretamente, en la puerta de la misma, se encontraba Naruto, junto con su escolta, a pesar de la sorpresa inicial, estaba aliviado, "por lo menos no era una trampa". – Hokage-sama, hemos traído a Naruto Uzumaki – menciono uno de los ANBUS.

– Que pase, solo el, – Su voz era rara, como si cansada estuviera de tanto desvelo "seguro estuvo bebiendo". Sin más, Naruto fue abriendo la puerta con sumo cuidado, ya sabía como se ponía obaa-chan estando ebria. Estando adentro, noto a su escolta retirarse inmediatamente, como ratas al saber que el barco se hunde, eso lo puso más nervioso, cerrando la puerta contemplo la escena.

– Que demonios, ¿obaa-can, que…? – No terminó de gritar, cuando una botella fue a dar en su boca, quebrándola al instante, si no fuera por el Kyubi, tendría que ir rápidamente a urgencias. Una vez terminado de sangrar, observo a una devastada Tsunade sentada en el suelo, siempre había criticado su edad, siempre salía golpeado, tal vez la botella no fuera gran cosa, aunque – nunca antes se había extralimitado a hacerme algún daño.

– Naruto ven, siéntate a mi lado, – seguía con la voz cansada, no era propio de ella, no queriendo salir mal parado, obedeció, – escúchame atentamente, no quiero que entiendas todo lo que te voy a decir, solamente lo más importante, decide tu futuro pensando en ti y los demás. Un buen líder vela por la seguridad de su gente, a costa de su vida. – con la introducción ya terminada, el jinchuriki estaba más confundido y asustado que antes, lo que entendía era lo serio del asunto. – Me llego un comunicado de suma importancia para todo el mundo, sin exagerar.

Yagura y Utakata se encontraban frente a la gran muralla que protege Konoha, como guardias se encontraban con dos chunin y un jounin, uno muy conocido en la vida shinobi. – Es un honor ser escoltado por Morino Ibiki, – los extranjeros dieron una reverencia a aquel que sería su escolta en todo el recorrido a la oficina del Hokage.

– No se preocupen por formalidades, – a pesar de su naturaleza calculadora, sabía lo peligroso que podrían ser ellos dos. – Vallamos al grano, les indicaré el camino a seguir, y ciertas precauciones que se deben seguir, solo si están de acuerdo.

– Para nosotros no hay problema, todas las especificaciones las mencione a la Hokage, además no somos shinobis en estos momentos solamente, simple civiles.

Una vez terminada la presentación de los jinchurikis, comenzaron abrir las grandes puertas, sin prisa Ibiki iba a la cabeza, no imaginaba el poder de los demás. A pesar de las dificultades que una vez presento con Kirigakure, no podía permitirse el incumplir con una orden directa de la Hokage. – Sigamos entonces, y sean bienvenidos a Konoha, disfruten su estadía.

Naruto se encontraba en el Ichiraku Ramen, tenía en sus manos su fuente de vida, Ramen, el primer plato y aun no lo devoraba, Ayame y Teuchi miraba desconsolados al pobre Naruto, seguía sosteniendo en su mano derecha los palillos para comer, ya tenía la media hora cuando llego al local y pidió una orden de cerdo. Lo más extraño es que no tenía su insignia que lo ameritaba como shinobis de Konoha, no quisieron preguntar por miedo a que sea tema delicado. "Lo primordial era esperar que el chico se desahogue" era el pensamiento del dueño del lugar.

– Naruto ¿ocurre algo? – Ayame no podía soportar verlo así, siempre tan enérgico, lleno de vida, gritando a los cuatro vientos quien sería el siguiente Hokage. Naruto no escuchaba a nadie, solamente observaba al ramen como si de el salieran todas sus respuestas.

/Flash back

Me has entendido Naruto, – una vez que escucho todo lo escrito en el mensaje, no sabía en que pensar, abandonar sus sueños por el bienestar de la aldea que lo vio nacer, en su interior escucho una voz que decía "al demonio con todos ellos". – Puede ser difícil de aceptar, una petición imposible, por eso mismo te pido que escojas con cuidado, se que la paciencia no es lo tuyo pero, por una vez en tu vida, mantén la calma y responde ¿aceptas, si o no?

Iba gritar, hacer lo suyo, revolcarse hasta que se termine el día, ¿qué sucederá con Sasuke?, ¿abandonar el ser Hokage?, ¿sacrificarse por aquellos que no conoce además de los que siempre lo despreciaron? En el momento que giró su cabeza para ver a Tsunade y reprocharle todo lo sucedido, vio con horror que la única que sufría era ella, estaba desbastada, – "¿Por qué deseo ser Hokage?" – En ese momento se acordó, – "para proteger aquellos que confiaron en mi y que la aldea me reconozca por quien soy" – Si, acepto la responsabilidad.

En ese momento la última Senju esperaba que le gritara, nunca se imagino una actitud madura de parte del rubio, cuando volteo a verlo para volver a preguntarle, ya estaba saliendo de su oficina, además su Hita-ite estaba en su lugar. Al no aguantar, la Godaime se puso a llorar, era demasiado pedirle a Naruto su cooperación, más era por su bien, estaría más seguro en un equipo conformado por personas de la misma dolencia o era lo que trataba de pensar, ella sabía que aunque compartieran la misma infancia, sus propias decisiones lo harían diferentes, Gaara era un ejemplo.

/Fin de Flash back

Su preocupación ahora no era el ya no ser shinobi, estaba cabreado si, pero ya no importaba. Pensó en olvidar su frustración comiendo ramen, la cantidad exacta, 30 platos de cerdo y uno del especial, cargado a la cuenta de obaa-chan, sin embargo no tenía ganas de comer. – ¿Como serán los restantes 7? – conocía a Gaara, y admitía que antes le temía, ahora como uno de sus amigos, le confiaría su vida sin dudas, él era más fuerte que Naruto, y solamente era el jinchuriki del Ichibi, los demás sería aun más fuertes que el, y posiblemente más despiadados, entendía que su nuevo "jefe", era un jinchuriki, sin embargo no le tenía confianza.

– Na… Naruto-kun ¿te encuentras… bien?, – esa voz tímida, como de una niña se tratara, era Hinata, en verdad parecía con fiebre, siempre con la cara roja, aunque podía contar con ella, no quería saber que tan fuerte era, porque confiaba que había superado a Neji, era una de las personas que deseaba superarse y podía lograr lo que sea con proponérselo.

– Si no te preocupes Hinata-chan, – mierda, la costumbre con Sakura, – ¿sucede algo? – Estaba sudando, creía que la golpearía por llamarla como si fueran cercanos, no se espero que el rostro de ojos-perlas se tornara peligrosamente rojo, – ¡tienes fiebre Hinata-chan! – por la rapidez en que lo dijo, ya ni se fijo que volvió a repetir su "error" y al momento de tocar su frente se desmayo.

Teuchi y Ayame, solamente suspiraron cansadamente, les alegraba que Naruto ya no estaba deprimido, sin embargo, creían que debía quitarse esa inocencia o quedaría soltero por el resto de su vida, – esta bien Naruto, solamente déjala descansar, ¿quieres que vuelva a servirte otra orden?, – Ayame siempre se preguntaba si Naruto se daría cuenta de los sentimientos de Hinata – tu plato ya se puso frío y no creo que te gusto.

Mientra Naruto acomodaba a su amiga en un asiento en la esquina del taburete, miraba su plato frío de ramen, preguntándose que hacer, – si no es mucha molestia – ahora si, ese no era Naruto, formal y maduro, ya estaban preocupados y atentos, por si fuera un impostor – ¿qué ocurre? ¿Tengo algo en la cara?, – sabían que era algo temporal.

Una vez que Ayame recogió su plato, para volver a traerle otro, Teuchi aprovecho para solventar sus dudas, ya que estaban solos – Naruto ¿Qué ocurrió con tu Hita-ite?, ¿misión de infiltración? – fue directa aunque cargada con inocencia, no quería presionar al muchacho, aunque su reacción y respuesta, lo alteraron.

– ¡Ya no soy un Ninja!, – con una sonrisa en la cara además de gritarlo, algo serio estaba ocurriendo – no te preocupes viejo, solamente he cambiado de parecer, – que escusa más idiota, soy un idiota – esto del peligro no es lo mío.

– Naruto, no soy idiota, – estaba enojado porque le mentía descaradamente, – ¿qué ocurrió con lo de ser Hokage?, se que no lo has olvidado, sino querías decirme, nada tenías que comentar. – era verdad, ahora Naruto estaba otra vez desanimado, se dio un golpe mental por la metida de pata.

– No he olvidado mis sueños, – esa voz triste, esos ojos vacíos, la cara de desilusión, eran los mismos cuando lo conoció de niño, – solamente tengo que cumplir con mi deber, ya después me encargare de lo demás, – Ayame había llegado un poco antes, y escuchaba con atención lo dicho del hiperactivo rubio, estaba preocupado por el, – no se preocupen, es algo pasajero, es una misión que debo cumplir, además estaré más cerca de traer de vuelta a Sasuke-teme, – los dueños del lugar estaban felices, había recuperado su sonrisa, el problema era por su amigo, por eso de la cara larga, que equivocados estaban – soy un monstruo, – estaba enojado consigo mismo, el tener siempre una mascara de felicidad, era agotador pero necesario.

Naruto nunca se dio cuenta que Hinata estaba escuchando toda la conversación, se sentía horrible, no podía consolar a la persona que más admiraba en toda su vida, no podía moverse, ella sabía que esas palabras estaban vacías, la misma sonrisa era una fachada, lo sabía porque ella misma alguna vez utilizó para sobrevivir a la lastima que le tenían cuando era una niña, solo porque era una fracasada, hasta que conoció a Naruto.

En la oficina de la Hokage, se encontraba Yagura alarmado, creyó haber llegado tarde, el caos reinaba, todos los muebles estaban tirados, destrozados. Utakata estaba listo por si alguien se atrevía a atacarlos, cuando se dieron cuenta del único mueble que se encontraba ileso, estaba la figura más poderosa del país del Fuego, Tsunade Senju, abrazando una botella de sake, mostrando su ombligo y apunto de mostrar su bien proporcionados pechos cuando de la nada aparece Shizune con una almohada y la bata del Hokage.

– ¡TSUNADE-SAMA! DESPIERTE POR FAVOR, – histérica era la descripción acertada para la nueva habitante de la oficina. Los pobres jinchurikis, que a pesar de ser caballerosos y reservados, eran inocentes en el terreno del sexo opuesto, – ¿podrían de ser tan amables de ¡DESPEJAR EL LUGAR! – No termino de decir, cuando no había nadie más que ellas dos.

Yagura, lo ultimo que vio fue a esa nueva mujer ahogar con la almohada a la Hokage, con quien el iba hablar. – Pase por favor, – era la voz de Tsunade, recta y templada, al parecer todo era parte de un genjutsu, porque al entrar todo el lugar estaba ordenado, – perdón por lo de hace un momento.

No queriendo ser inoportunos, decidieron olvidar lo de hace unos momentos, – No se preocupe, gracias por aceptarnos en su grandiosa aldea, – siempre estoico, necesitaba serlo para soportar la carga que tendría en pocos momentos sus hombros.

– Dejemos las etiquetas aun lado, he recibido cartas de amenaza y otras de aceptación, al parecer todos los jinchurikis llegaran pronto, – estaba nerviosa y preocupada, y lo hacia notar, – ¿sabe usted lo que significa?, esta usted entregando a los Bijus a Akatsuki en bandeja de plata.

– Ya me lo habían comentado con anterioridad sin embargo es necesario, necesito ayuda y los demás no pueden quedarse con los brazos cruzados, cuando saben que serán su turno, apariencias, honor, no tengo tiempo para tales antigüedades, las grandes naciones saben que los peligrosos que son los Bijus, que una organización los este cazando, no es para beneficio de la humanidad, – el sarcasmo no era propio de personas que se toman en serio toda su vida, menos en aquel que no muestra pizca de emociones.

– Deseo hablar con usted, a solas, – mirando a Utakata, el comprendió lo que trataba de decir, era un estorbo, sin embargo no se inmuto, su mayor podría estar en peligro y de necesitar ayuda no estaría cerca.

– No te preocupes Utakata, puedes salir a conocer la aldea ¿no es así Hokage-sama?, –al ver el consentimiento de Tsunade y de Yagura-sama, no había más que obedecer, – además consigue algo de ropa, recuerda que ya no somos shinobis, no deseo atraer controversias con los demás Jinchurikis.

Una vez que Utakata abandonó la sala, los poderosos líderes se acomodaron en respectivos lugares, la última Senju en su escritorio y el ex Mizukage frente de ella. – Es sobre Naruto, – Yagura alzó una ceja para dar a entender que no entendía, – el jinchuriki del Kyubi.

– ¿Qué sucede con el? – estaba preocupado, ¿era un problema?, entendía que no todos serían dóciles y fácil de manejar, estaba preparado, pero si era un shinobis experimentado además de ser el portador del Zorro de nueve colas, ya no estaba seguro.

– Apenas es un niño, – esas palabras descolocaron al joven, eso facilitaba las cosas, sino fuera porque no conocía su carácter – Naruto Uzumaki, joven de 16 años, las descripciones físicas no importan, podrás conocerlos dentro de muy poco, será el primero que oigas gritar en medio de la calle – hiperactivo, será difícil de educar, aunque "debe de haber más" – relatarle los aspectos más importantes de su vida será tardío y posiblemente estresante de comprender.

– No se preocupe, tengo tiempo, – necesitaba conocer a todos y cada unos, 3 de los cuatro niveles de conocimiento personal, – desearía un poco de sake caliente – y con un suspiro ahogado, escucharía la vida del ex Ninja número uno en sorprender a la gente.

Utakata estaba recorriendo la pacifica aldea, muy diferente a Kiri, más no la cambiaría por nada, el estar orgulloso de su hogar era una característica propia, no le importaba su pasado, siempre andaba en el presente, atento a todo y sin dudas en lo desconocido, justo como aprendió de su sensei. En su estadía comprendió que llamaba mucho la atención, más cuando usaba su uniforme jounin, por lo que utilizó su propio kimono, de color azul, largo como para llevarlo arrastrando, con un cinturón faja anaranjado, con el pecho descubierto se hallaba su jarra de bambú que contenía la solución de jabón, para la elaboración de sus ninjutsu de Shabondama.

A pesar que en esos momentos no se hacía notar para la población shinobi, era acosado constantemente por la población femenina, el sin notarlo seguía caminando, cuando sintió una especie de chakra atrayente, con si le estuviera hablando, era poderoso y asquerosamente lleno de odio, aunque seguía el rastro sin duda, era el jinchuriki de Konoha, y por lo que respecta, cada nación elemental tiene en su poder al menos un jinchūriki, repartidos por el mismo Hashirama Senju para mantener la balanza de poder. Mientras analizaba las probabilidades, se acercaba a paso lento al restaurante Ichiraku Ramen, el sabía cuales Bijus se quedaron cada uno, Iwa con Yonbi y Gobi, Suna con Ichibi, Kumo Niibi y Hachibi además Rokubi y Sanbi, los que quedaban era Kyubi y Nanabi, quien fue entregado a Taki. Estaba nervioso, el jinchuriki del Kyubi debía ser el shinobi más experimentado de todos, posiblemente el más poderoso, si controla a su Biju interior, no desearía enojarlo nunca, el sabía como de dura era la vida de un sacrificio humano, su vida y la de Yagura-sama era de cierta forma la misma.

Ya despejado de sus cavilaciones, se preparo mentalmente para conocer a tal misterioso personaje, con temor y admiración se adentro en el puesto, para luego pensarse el salir de ahí. Frente suyo había 15 platos de ramen vacíos o mejor dicho limpios, el sujeto que seguía comiendo, a pesar de la interrupción del lugar, devoraba sin descanso alguno el dieciseisavo plato, – ¿Dónde me encuentro? – la pregunta venía cargada de temor, atrayendo la atención del personaje que vestía con un exorbitante mono naranja.

– En el mejor restaurante de todos, – esa sonrisa falsa, cualquier shinobi de Kiri se daría cuenta, los dueños parecían avergonzarse con sus palabra, "civiles, ¿y ella?"

– Naruto, aprecio tus halagos, como recompensa, – dijo Teuchi mientras traía un gran plato, que más bien parecía olla, enfrente de Naruto, – la casa invita, es el especial, Ramen mixto.

A Naruto le brillaron los ojos de la "emoción", aunque Utakata estaba seguro que lo utilizaba como excusa para olvidarse de sus penas, como un sustituto de alcohol. – ¿Se encuentra bien señorita? – Preguntó acercándose en donde se encontraba Hinata.

– Esta bien solamente se desmayo, – fueron las únicas palabras que pudo entender del barullo que tenía al comer.

– Le pregunto a ella por que sé que esta conciente, – con la declaración ya hecha, Hinata se sobresalto de su asiento para así levantarse de inmediato. Utakata lo vio de manera hostil, por lo que con unos palillos que habían en el taburete la detuvo en una esquina, como si se protegiera con un kunai – ¿Quién eres tu?, ¿eres el noveno?, – la única con un emblema shinobi era ella, el ignoraba que todos los jinchurikis habían abandonado su estatus como Ninja.

Antes que la Hyuga respondiera, por la rapidez de los hecho, Utakata dio a dar en el otro lado de la barra, no comprendía que sucedía, cuando se encontró con el chico demasiado cerca de su cara, en esos momentos noto las extrañas marcas en forma de bigotes, resaltaban enormemente con sus caninos sobre desarrollados, además de sus ojos, antes azules, ahora rojos, estaban rasgados, le daban una apariencia de "el Kyubi". – Escúchame bien, estoy muy encabronado – su voz pausada y melodiosa, asustaba aun más al poseedor del Rokubi, – puedo usarte como saco de entrenamiento, para aliviar mi frustración o – en ese momento se acerco lo suficiente para que solamente su rehén escuchara lo último, – puedo matarte en este momento, – pero fallo, Hinata tenía el Byakugan activado por el susto inicial, y pudo leer los labios de Naruto, no entendía el cambio de actitud de su querido amigo rubio.

– Yo… es… ha – no articulaba nada entendible, antes de poder librarse del agarre, Naruto alzo su brazo derecho, no podía ver que tenía sosteniendo, por eso mismo se alarmo, sin más bajo el "arma" rápidamente, hasta situarlo cerca de su mejilla izquierda.

– Solo bromeaba, jeje – volvió a la normalidad, nadie se había enterado del cambio de imagen de Naruto ni escuchado sus palabra, excepto Hinata, y Utakata – no deberías decir nada referente a la misión, – esa sonrisa falsa, esa aptitud despreocupada, "es un ser temible"

– ¡NARUTO!, vas a tener que pagar por los destrozos del lugar, – mientras Teuchi, Ayeme y Naruto discutían que la culpa lo tenía Utakata, el mismo se recuperaba del susto, sobo su mejilla, se encontró con una cortada profunda aunque fina, apenas visible, el único motivo por el cual no sangraba era por su condición de Jinchuriki, se dio cuenta que el "arma" con que fue atacado era los palillos con los que estaba comiendo Naruto.

Hinata quería llorar, no entendía los cambios que se daban lugar frente suyo, primero Naruto renuncia su sueño de ser Hokage, luego se torna violento con un desconocido, estaba feliz por que la defendió de un posible atacante aunque su manera de actuar no le agrado, además de mostrar esa apariencia salvaje, posiblemente una línea de sangre, entonces "¿Por qué nunca lo mostró en la academia?", un nuevo jutsu no podía ser "no observe ni note el moldeamiento de chakra", la única constante era el fuerte descontrol de chakra en el interior de Naruto, además de cambiar de color, más fue un instante, "Naruto-kun", quería saber la verdad, y no se atrevía a preguntar por si lo molestaba, en su interior ya sabía la respuesta "le tengo miedo". Al no aguantar las ganas de llorar, se fue corriendo en dirección a cualquier parte. Nadie noto su ausencia más que un siempre atento ex shinobi de Kiri.

– ¡ARGGR!, esta bien, pagare, – dicho y hecho, se dirigió a la salida del local, no sin antes de despedirse de los dueños del lugar – ¿vienes?, "compañero", – aun si sonriera y engañara a todos, Utakata no iba a despegar ojo alguno a la persona que respondía al nombre de Naruto.

Una vez fuera del local, el semblante de Naruto se tenso, no había sonrisa ni ápice de emoción – un verdadero shinobi – Utakata no conocía completamente la villa, aunque sabía que solamente estaban dando una caminata, posiblemente para que el portador del Kyubi despejara un poco las ideas. Se estuvo maldiciendo por sus erróneas conclusiones, el mismo se dijo que deseaba evitar enojar al noveno y es lo primero que hace, no le sorprendería que en un momento empiece la confrontación y estaba listo.

– No lo intentes, como dije antes estoy muy encabronado, – "¿se dio cuenta?", cada vez le sorprendía su astucia, – soy Naruto Uzumaki – fue todo, para después reinar el silencio, entonces entendió.

– Utakata, soy el sexto, – como no iba a comentar, decidió continuar, – siento mucho el deshonroso comportamiento, no me es propio el cometer un error tan obvio. – Cuando terminó de hablar, Naruto se puso a reír, hasta convertirse en una carcajada, molestando a todos en la calle, aunque el sexto, se dio cuenta de algo, no era molestia, sino desprecio – ya me lo imaginaba, – una sonrisa triste y nostálgica se asomo en su rostro, sin embargo sus cavilaciones fueron paradas por su rubio compañero.

– ¿Por qué tanto respeto?, sigo siendo un Genin, – ahora si, Utakata estaba más avergonzado que antes, incluso se equivoco en el rango, creyendo que era un ANBU, – la única razón por la cual pude vencerte era por la ayuda de, tu-ya-sabes-quien – cuando el galante compañero, que en sus 23 años de vida nunca estuvo tan humillado, escucho la declaración, no entendió el porque ocultarlo, al menos que, – no se puede hablar de ellos, nadie me conoce realmente, estuvo bien que me llamaras noveno, que siga así, – si no se hablaba de ellos, más todos sabían de su condición, "¿Qué significaba todo este misterio?", – si quieres, podemos charlar tranquilamente, – comento estoicamente, como si hablara del clima, sin nada que perder Utakata siguió a su ahora compañero a un parque desolado.

– Bien, tendré sumo cuidado en tratarlo, – Tsunade estaba complacida por la amabilidad y el fácil desembrollo con aquel que antes fuera el títere de Madara, – ¿puedo hacer una pregunta?, – al ver como el Hokage asentía, continuo con sus sospechas que gano luego de conocer la historia de Naruto Uzumaki, – ¿el en realidad a sobrellevado su nueva responsabilidad sin problemas? – era el turno de la última Senju el estar cuestionándose, aunque es verdad, no pudo ver la cara de Naruto al salir, – me cuesta creer que no este alterado, cuando una persona, que ha estado en la oscuridad, solamente tendrá pensamientos oscuros, difícilmente puedes desacostumbrar a alguien así para vivir en la luz, más la realidad es otra, no hay buenos o malos, una persona bondadosa puede convertirse en el ser más terrible del mundo, yo soy un ejemplo…

– ¡Usted había sido controlado, así que no puede atribuirse a tal explicación!, – decir que estaba alterada, era quedarse corto, ella sabía la dirección de todo esto, – Naruto siempre ha sido gentil, incluso desde la infancia, no puede venir y decir que ya lo conoce si ni siquiera haberlo visto.

– Lo conozco por usted, por lo tanto estoy conciente de la falta de información personal, – contra-ataco, con iba a dejarle quedarse con la duda, el le haría ver en realidad como es la vida realmente, – cuando se convirtió en gennin, no sabía el porque era odiado por todos los aldeanos, al darse cuenta, una carga se vino encima, su salvación para salvaguardar su cordura era su maestro y el anterior Hokage, pasando el tiempo, sus compañeros fueron siendo un soporte más, ya no estaba solo. – Aquel que tenía en frente le relataba la vida del jinchuriki del Kyubi como si en verdad había estado a su lado todo el tiempo, – una vez que uno de sus amigos abandono su vida, un pilar fue desmoronándose, aumentando el estrés y presión, por eso su insistencia por encontrarlo, para no sentirse solo otra vez, – era lógico, no podía comparar a Naruto como otro joven de su edad, no todos crecen con un demonio en su interior, – cuando se dio cuenta que su amiga Sakura no le correspondería su amor, desistió, otro pilar desmoronándose, su única salvación era encontrar a su amigo, para así su vida continuar como antes, el sabe que eso es imposible y su negación contrarresta su odio ante todo el mundo.

– Entonces ¿debí cerciorarme que estuviera de acuerdo?, yo… – Estaba al borde de no poder controlar su sollozo, comenzaría a llorar como antes de que viniera Yagura.

– Usted no pudo ni podrá hacer nada, Naruto esta en peligro, todos nosotros lo estamos, no estoy reprochándole nada, usted no decidió su destino ni su futuro, solamente deseo

que usted entienda la verdad tras la mascara de lo que usted conoce como Uzumaki Naruto, – Yagura estaba sosteniendo sus manos, para darle fortaleza, el no deseaba el sufrir de nadie, más no imagino que la Hokage fuera tan cercana a Naruto – tal como si se tratara de su madre – esperando que la respiración de la gobernante de la poderosa Konoha se normalizara, continuo, – una vez que Naruto decidió abandonar sus sueños por el bienestar del pueblo, todo el peso que antes podía cargar, se le vino encima, no se si esta inestable en estos momentos o falta poco para estallar en ira, igualmente pase por tal etapa, cuando fui controlado.

Tsunade trataba de analizar la situación, con toda su fuerza de voluntad, hizo aun lado sus emociones mientras se disponía a analizar las posibilidades, – ¿qué tan seguro esta Yagura-sama?, – no le gustaba ese titulo aunque lo paso, por no haber malicia alguna "ella no lo sabe", con un suspiro ahogado, se dispuso a sentarse de nuevo, para continuar.

– Si toda la información es verídica, mis observaciones son acertadas, en el punto de vista general, aun falta conocer su "verdadero" carácter, además deseo que todos nosotros, los sacrificios humanos, solventemos nuestra penas y dolor, sabiendo que no estamos solos, – la cara de incredulidad de Tsunade, era parecida a la del Sanbi, – nunca mencione que fuera fácil.

Con una sonrisa en su cara, la Godaime Hokage se disponía a despedirlo, – Les deseo suerte y mucho cuidado a todos ustedes, pueden contar con la ayuda de Konoha.

– Muchas gracias por su amabilidad y comprensión, – Yagura estaba conforme con que lo aceptaran en la aldea, era una lucha que los 9 sacrificios debían encargarse – Tengo el presentimiento de un mal presagio – en unos momentos Yagura se encontraba en el interior de su subconsciente – ¿a que te refieres?, – no llego respuesta alguna, solamente una mirada preocupada desde el fondo del interminable océano, – algo referente con el Kyubi, sentí, por unos segundos, su chakra, – con lo dicho, volvió en sí, Tsunade no se había dado cuenta de nada, – me retiro, nuevamente gracias. – Una vez que salió de la torre del Kage del fuego, salio corriendo en las calles, poniendo atención a sus sentidos por si sentía algo de youki de cualquier Biju, sea el Kyubi o no, – hombre precavido vale por dos.

Una vez que Yagura salió por la puerta, – Shizune, ya se fue, – el ambiente tenso desapareció, Shizune apareció al lado de su mentora y la ilusión se acabo, – lo bueno de este genjutsu es que engaña a tu oponente, sin que se de cuenta, – por que no va dirigido a el sino el espacio en sí, en esta ocasión el genjutsu se utilizó para e engañar a los invitados, Tsunade se observo, todo un asco, más no tanto como la habitación.

– ¿De qué estuvieron hablando Hokage-sama? – El punto malo, o mejor dicho, oportuno del genjutsu es que, el que debe realizarlo debe de estar sumiso en una condición de alta concentración, por lo que no se da cuenta de su alrededor, "mejor, estuve en una situación comprometedora".

– No te preocupes por eso, – en su amiga y mayor se preciaba confianza y rectitud, o eso veía en ella, ya que Tsunade estaba preocupada por Naruto, su futuro y lo más importante, como se encargaría de decirle al consejo que el jinchuriki era libre de salir y entrar a la aldea por ser en estos momentos un civil. – Como deseo otra botella de sake, – se disponía a descansar de tanto estrés, cuando la mano de Shizune la detuvo de su andar al sofá., al voltear su rostro se encontró de cerca una escoba y un recogedor, además de una sonrisa en la cara de su pupila.

– Tsunade-sama, – esa melodiosa voz, solamente significaba problemas, – ¿verdad que me ayudara a limpiar?, además del papeleo que debe ser entregado hoy. "Kami-sama, si escuchas mi llamado, conviérteme en una babosa, para escapar de este infierno", tomando las herramientas necesarias para la limpieza, se resigno con su destino.

Desde la tierra de la arena, un grupo conformado por dos jóvenes y una mujer, se acercaban a paso acrecentados en dirección a Konoha, Gaara no les había comentado el contenido del mensaje a sus hermanos, no cuando sabía que tratarían de detenerlo o en el peor de los casos lo acompañarían, – no cuando todo el grupo esta conformado con Jinchurikis – el tenía a conciencia que ocurre cuando no se tiene el control del Biju, el mismo aun no controla a Shukaku, y se imagina a los demás como el. Su nerviosismo se incrementa cunado logra divisar la gran muralla que una vez tuvo la misión de reducir a polvo – hemos llegado.

Sus hermanos estaban ocupados con sus propios temores ¿qué haría que Gaara renunciara como Kazekage?, cuando el deseaba un cambio para la nación del Viento, – Matsuri no va estar contenta – esas palabras fueron como un susurro pero Gaara si las escucho.

– ¿Qué dijiste Temari? – si no fuera por su hermano Kankuro no se habría dado cuenta de su error.

– Nada, no he dicho nada, – cuando su hermano le iba contradecir, lo golpeo en la cabeza, – así tal vez se te acomoda el cerebro, no he dicho nada, ¿me entendiste?, – al ver como asentía se calmo, – solo espero que Gaara no lo escuchara.

Tuvieron que esperar en frente de la aldea a su escolta, un protocolo para asegurarse que ningún intruso o espía entre a Konoha en tiempos de guerra, una guerra silenciosa contra Akatsuki. En unos momentos apareció, un shinobi, con la vestimenta prioritaria ANBU, aunque sin su mascara – buenos días, estábamos esperando su llegada Gaara-sama, – se trataba de Yugao Uzuki, – antigua subordinada de Kakashi, en sus tiempos como capitán ANBU, – ¿no sabía que vendrían sus hermanos? – Gaara sabía que había activado una alarma en la mente de Yugao, el protocolo era sencillo, solamente los jinchurikis esperaban en la entrada de la aldea.

– No iban a dejarme marchar si no los podía traer, además ellos viene por cuenta propia, no son acompañantes míos. – Debía tener cuidado, entendía el por que tanta precaución, el nerviosismo por si se desataba una Cuarta Guerra Shinobi, en los países elementales, – además traigo mi invitación, – el protocolo de emergencia, en el mismo mensaje, venía dos hojas, cada hoja es especial.

Yugao con cuidado tomo una de las dos hojas, en el mismo instante que estuvo en sus manos, esta se desintegro y de momento, en la palma de su mano izquierda apareció el número 1, – puede pasar, solamente usted. – sus hermanos, no decían nada, ya sabían lo delicado del asunto, más no imaginaban cuanto, sin nada que decir se encamino con su escolta frente suyo directo a la aldea, dejando a la suerte a sus hermanos, "es por el bien de ellos." Ya dentro de la aldea, se detuvieron frente a la torre Hokage, no necesitaban entrar, la misión del ANBU era escoltar al jinchūriki en el interior de Konoha, y defenderlo de cualquier amenaza posible. – Puede estar tranquilo Gaara-sama, en estos momentos se encuentran el sexto y el tercero, – de inmediato entendió lo que deseaba transmitirle, – usted, el primero, puede recorrer libremente toda la aldea, si así usted lo desea, debo entrar a dar mi informe, ¿desea algo más? – al ver la negativa de su escoltado, se despidió – bien, que tenga buen día, – y sin más desapareció.

El pelirrojo deseaba encontrarse con su amigo rubio, antes de poder conocer a los nuevos, aun si no lo mostrara estaba nervioso – el conoce el mismo dolor que yo, y me enseño que se puede cambiar la forma en que uno vive – mientras sonreía, fue directo al único lugar que podría estar su amigo, – el ya debe estar enterado de la situación, – Gaara deseaba estar junto a el, sabía sus sueños y aspiraciones y reconocía la tristeza de quitártelos, – uno vive por los sueños y cumplirlos son nuestras metas.

Utakata estaba anonado, no creía todo lo que escuchaba, el no tenía conocimiento de su condición sino hasta los 12 años, saber que tu vida era un engaño tras otro, además de convertir una mascara en una personalidad, gastaba las ganas de querer vivir, pronto entendió el motivo de esconder el conocimiento de ser un jinchuriki de sus amigos, tenía miedo de perderlos, más aun, de que ellos lo miraran con objeto de abominación. El sexto no tenía derecho a decir que era mentira, que lo aceptarían tal y cual es, el conoce la realidad tal y cual es, no existe demasiados a quien decir amigo, sin miedo a que te traiciones, apenas podía contar con los dedos de las manos y le sobraban la mayoría. No iba a decir, "seré tu amigo, aun si nadie lo es", el no es tan abierto, además sería un compromiso de ahora y para siempre, no lo conocía lo suficiente, esperaría hasta conocer a los demás – mientras tanto seguiré observando. – En esos momentos, Naruto estaba sentado en una de las bancas del lugar, mirando el cielo, era tarde, el cielo se tornaba rojo y anaranjado, deseaba descansar, estaba estresado y casi mata a un "compañero" por una rabieta sin sentido.

Cuando se disponía a marcharse, un aura de maldad los alerto a ambos jinchurikis, – ¿Qué es…? – No podía completar la frase, el aire se torno pesado, era peor que cuando se enfrento a Orochimaru en persona, aquella vez en los exámenes chunnin.

Utakata, tampoco entendía el motivo de tan asqueroso sentir, pero sabía que únicamente Naruto y el lo sentían, – debe ser otro jinchuriki – uno con un rencor tan grande como para disimularlo, deseos de sangre – Nanabi no Kabutomuchi – era lo único que escucho en el momento que se desmallo. Naruto, como era de "mayor" rango, solamente sentía presión en su pecho, aunque era soportable si no se alteraba, por lo que opto en sentarse y de pronto ve a Utakata perder la conciencia, "este no es mi maldito buen día de siempre".

Cerca del parque en donde se encontraban, estaba la puerta principal, los hermanos del desierto llenaron todos los formatos necesarios para poder acompañar a Gaara dentro de la aldea, cuando "sintieron" el silencio apropiarse del lugar, volteando atrás de ellos se encontraba una figura andrógina de cabellera verde, con sus ojos rosados les mostraba a todos en el lugar la muerte que tendrían si se cruzaban en su camino.

– Hey, par de atarantados, – era una mujer por lo que se podía escuchar, – ¿este es la aldea de Konoha?, – los chunnin no sabían si les hablaba a ellos o a los shinobis de Suna, igualmente la duda era de ambos bandos, por lo que para salvar sus vidas, los cuatro asintieron, – bien, avisen que la séptima ha llegado. – Y con esas palabras Fuu se presentó, sin nombres ni apellidos. A cada segundo iban apareciendo los despojos del mundo shinobi.

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Me despido y gracias de parte de mi co-productor

Bye