Capitulo 2: Punto de ebullición
Yagura, pudo sentir el instinto asesino que se desprendía en dirección a la puerta principal de Konoha, por lo que se encamino a averiguar de quien era el youki de uno de los más horrendos que en sus 27 años de vida tenía el "privilegio" de conocer, aunque no dudaba que Madara le ganara sin esforzarse. Gaara estaba por llegar al bar favorito de su amigo, cuando presiente en su interior un revoltijo, por instinto tenía el mensaje claro, escapar del país del Fuego, una presencia que no lo abrumaba del todo, más bien le alertaba de la pronta masacre, – alguien parecido a mi Yo pasado – era una peculiar forma de referirse en que tenía razón, algunos portadores de un biju no se quedarían de dóciles a esperar una orden. Gaara corría a donde se encontraba la presencia maligna, y es que era donde había dejado a sus hermanos, sin más liberó su arena por si un duelo se diera lugar.
…...
Una vez terminada la misión con éxito, el equipo 7 se encaminó con destino a Konoha con un humor indescriptible, Sakura estaba harta de la sonrisa de Sai, Yamato exasperado por el comportamiento de los dos, Sai no le interesaba en absoluto la relación que tendría que tener con ellos, su misión era clara observar a Naruto y la pronta eliminación de Sasuke, lo demás carecía de importancia. Las continuas peleas que observó Tenzo en sus ahora protegidos eran referentes al amor platónico de la Haruno, no le quería dar importancia, sin embargo era el colmo que a cada minuto se enfrentaran por el hecho de que Sai tenía la delicadeza de describir al Uchiha como el traidor que era – estoy de acuerdo, más ¿Qué gana con decirlo en cada momento?... a no ser que sea masoquista – y era porque los golpes tiernos de Sakura eran capaces de matar a alguien si no se tenía el entrenamiento y cuidado apropiado.
Aliviándose porque divisaba la aldea a unos cuantos metros, sentimiento compartido por la joven de cabellera rosada. No tardaron en acercarse cuando el ambiente se silenció en menos de un segundo, Sakura creyó que era un genjutsu, Sai estaba preparado por si una emboscada sucedía, Yamato se encontraba alerta a todo en su alrededor, el silencio no ayudaba en nada, mientras más se acercaban a Konoha, la presión en el aire era tal como si se encontrara en el fondo del abismo marítimo, los nervios del equipo 7 estaban al limite que creyeron volverse locos si de un sonido se escuchara de repente, incluso Sai tenía ¿miedo?, el no entendía los hechos, las emociones antes encerradas estaban a flor de piel.
– Hey, par de atarantados, – el grito los alerto, sudaban a mares y se dieron cuenta que no era un grito, era un tono moderado, la dueña de la voz era – ¿este es la aldea de Konoha? – Fuu se encontraba delante de ellos, dándoles la espalda, – bien, avisen que la Séptima ha llegado – al terminar su presentación giró su cuerpo, para dar a entender que sabía de su arribo. Sakura al observar sus ojos rememoro los acontecimientos del examen chunin, cuando se encontró por primera vez con Orochimaru, no pudo soportar volver apreciar su muerte y se desmayó, Sai se encontraba en un torbellino de emociones, muchas de las vidas que cegó estaban despojándole del pellejo que tenía como piel, sufrió al igual que Sakura un colapso nervioso. Yamato, no se inmutaba, aunque en su interior deseaba irse del lugar, abandonando al equipo que se supone debe proteger, más no lo hizo, en cambio flaqueó sus defensas, cayendo al suelo rendido a los pies del destino.
…...
Los chunin estaban asombrados, los de Suna iban corriendo directos a la torre Hokage para dar el comunicado de Fuu, aun si no eran su deber. Los guardianes del gran portón observaron como el equipo 7 llegaba después de escuchar a la misteriosa mujer hablar mientras volteaba para encarar a los nuevos espectadores y caían a sus pies como moscas al insecticida, dejando solamente al ANBU conciente aunque arrodillado y resignándose a su muerte.
– Patético – la jinchuriki del nanabi se acercaba con paso silente a los ahora vulnerables shinobis, – debería darles vergüenza, ¿por un poco de instinto asesino y están desarmados? – Arrodillándose para quedar a la altura de un devastado Yamato – no conocen el verdadero temor – sus sentidos le indicaron peligro, por lo que con una velocidad endiablada se separo del equipo 7, – ¿deseas morir niño?, – y es que frente de Tenzo se encontraba un rubio, con ojos rojos rasgados, con un kunai en cada mano.
– Eso mismo te iba a decir, marimacho, – con tal comentario desato la furia de Fuu, – ¿se enojo la delicada señorita?, – mientras probaba con distraer a lo que sería su enemiga, unos kage bunshin formaban una esfera completamente hecha de chakra lista para lanzarla por la espalda de la jinchuriki.
– ¡Eso no servirá conmigo!, – de pronto salio una cola verde atravesando a los bunshin e inutilizando el rasengan, – ¡me has subestimado!, – sacando de su espalda lo que parece ser un gran pergamino y se disponía abrirlo cuando su entorno se inunda de agua, – ¿Suirou no jutsu? – su cabeza era el único miembro libre de la prisión de agua.
Naruto sin desaprovechar una oportunidad, se disponía a cegar la vida de su rival, no le importo el insistente nerviosismo que mostraba Fuu, ni las lagrimas de impotencia, sino la sangre que derramaría al clavarle el kunai en la yugular. A dos pasos de completar su cometido, se ve rodeado de arena hasta el punto de inmovilizarlo – ¡GAARA, DEJAME EN PAZ! – El Primero se sorprendió del rotundo cambio de su amigo, más lo tenía ya previsto, – ¡TE MATARE, LOS MATARE A TODOS, SUELTAME DE UNA VEZ! – Insistía en recuperar la movilidad a base de frenéticos espasmos.
Yagura observaba la escena, un poco más tarde y tendría que despedirse de su plan, los demás jinchurikis no verían la muerte de unos de sus compañeros estoicamente, sino una provocación para la Cuarta Guerra Shinobi. Agradeció silenciosamente a su "hermano" con la mirada, que el comprendió de inmediato. Pasaron las horas, Fuu fue liberada al minuto, estaba callada y asustada, lo comprendía, el instinto asesino era para alejar a todo ser que osara acercarse, más era un foco para revelar su posición, – más tarde debería hablar con ella – Naruto era un caso predicho, su estrés no pudo más que el odio, uno que guardaba en su interior y el dejar de ser Ninja, fue la gota que derramó el vaso. El equipo de Yamato fue atendido por medi-nin tan pronto como fue Utakata a buscarlos.
– Naruto, ¿ya estas mejor?, – la voz seria de Gaara lo saco de sus cavilaciones, al observar su conducta y manera de sobrellevar los hechos tan rápidos, además de que era el Kage de su aldea, "tenemos mucho en común".
– Si… ya me calme, – estaba cansado, no se notaba el chakra del Kyubi en ninguna parte, – siento mucho mi atrevimiento, – era educado, una persona madura talvez, por lo que su rabieta se debía al Biju, sin embargo Gaara estaba sorprendido por las palabras del rubio, – ¿puedes soltarme ahora? – era una pregunta inocente y sin maldad, aun así el akagami dudó antes de liberar a su amigo.
Una vez reunidos la mayoría de los jinchurikis, Yagura se disponía de organizarlos, mientras los 4 restantes llegaran a Konoha, – me largo, – no tuvo tiempo de pararse cuando Fuu se encaminaba en dirección a su aldea nativa – si así es como me reciben, estoy mejor con una banda de inútiles humanos, – podía sentir el miedo correr por cada uno de sus poros lo comprendía, antes en el intento de captura y ahora a punto de morir.
– No puedo permitir que mi descontrol destruya una oportunidad para sobrevivir, – sorprendentemente era Naruto el que hablo, posesionándose frente al portador del nanabi, – me humillare si es necesario para solventar mi error.
Fuu era una chica tímida, moldeada para el arte de matar aun con su carácter jovial y alegre, que perduraron con ella hasta la infancia, todos le temían, en su juventud ya era una reconocida kunoichi se creía invencible, hasta ese fatídico día, ahora tenía miedo, su único amigo que líder de su aldea es, le recomendó ir a la reunión para asegurar su supervivencia. Sin el menor deseo de ser tocada ni mirada, desprendía constantemente instinto asesino, insegura y desconfiada de toda relación social, no volvería a ser herida otra ves, o ese era su deseo, – ¿Por qué me pides que me quede si antes ibas a matarme?
– Mi objetivo no era matarte, sino asegurar el bienestar de lo que antes serían mis amigos. – estoico y sin emoción, aunque tenía la habilidad de que las personas confiaran en el, – conozco el dolor de estar solo, – Fuu se sorprendió de su declaración, no se lo esperaba, – no deseo estar nunca más solo, me resigne de traer de vuelta a mi hermano, renuncié a mis amigos, abandone mis sueños, en estos momentos estoy solo, – Naruto comenzó a llorar, lagrimas que indicaban cuan profundo era su dolor, ella lo sabía porque siempre lloraba cuando estaba sola y sin nadie quien la consolara, – no permitiré que por mis demonios me quede de nuevo en la oscuridad, por eso la detengo, para que ninguno de nosotros estemos nuevamente solos.
El pelo-crema sabía del inmenso potencial que tenía el rubio para convertir a las personas en sus amigos, veía cumplir uno de sus objetivos "no estamos solos" una vez que Fuu decidió quedarse con ellos, y Naruto haberse calmado, además de asegurarse que Utakata se encontrara bien, se dirigieron a entrar nuevamente a la aldea, con Shizune esperándolos, – Muchas gracias por permitirnos robarnos algo de su tiempo –, Utakata siempre tan formal aun si su carácter le traía problemas. Shizune solamente sonreía mientras se aseguraba que nadie faltaba.
…...
Jiraiya y Kakashi estaban pendientes de Naruto, su abrupto carácter además de su repentina maduración, eran de preocuparse, aun si eran para bien. Los dos shinobis se dirigían a la torre Hokage cuando sucedió la confrontación frente a Konoha, observaron como el Kyubi trataba de controlar a Naruto, o eso creían, no había chakra maligno dentro de el, solamente fue manifestado en sus ojos y nada más. Era él mismo el violento ser, asemejándose a un animal. – Debemos entregar el reporte a la Hokage, luego veremos que hacemos, – Jiraiya trataba de tomarse el asunto seriamente, Kakashi no estaba del todo convencido.
Una vez dentro de la aldea, Yagura dispuso en situarse en un área de entrenamiento, para evitar desperfectos en la organización, Naruto le siguió sin pestañar al igual que Gaara y Utakata, Fuu tardó en reponerse del susto inicial, hacía tiempo que nadie le plantaba cara. Naruto reconoció el lugar como el bosque de la muerte, no sabía si tenían el permiso o no más ya no le importaba.
– Comencemos con las presentaciones, – Utakata estaba nervioso del lúgubre silenció al momento de instalarse en medio del bosque, – tengo suficiente con Yagura-sama y su seriedad, para que todos estén igual – nadie de los presentes se animo a hablar, seguían en su propio mundo, – Yagura-sama, le presento a Uzumaki Naruto, el Noveno.
Para Naruto era la primera vez que alguien le presentaba, – mu… mucho gusto, – estaba nervioso y no lo disimulaba.
– Soy Fuu, – sin despegar un ojo de su anterior atacante, continuo hablando, – la Séptima, así que eres el Kyubi ¿o me equivoco?, – observando su semblante se podía apreciar una silueta de tristeza – no me sorprende que seas fuerte, ¿serás acaso jounin?
– ¡fuJAJA!, – la risa estrambótica de Naruto descoloco a Fuu y a Yagura, aunque el caso del jinchuriki del Sanbi se refería a que Utakata, inimaginablemente Gaara, le acompañaran, – ¿tan fuerte aparento? Solamente llegue a Genin, ni siquiera puedo lucirme con un chunin.
La única mujer del grupo estaba sorprendida, – ¿es que acaso Konoha son más estrictos que los demás países? – Ella se creía una de las mejores, sin embargo su renombre se debía que destacaba en una aldea sin Kage – un gran pez en un lago pequeño, más en el océano soy otra del montón – estaba a punto de dejar que la depresión la dominara.
– Yo ni siquiera pude tocarte, en cambió derrotaste mi mejor jutsu sin esfuerzo alguno, además de – no pudo seguir, no sabía si era un tema delicado, Fuu se dio cuenta de la duda de Naruto.
– Dilo, o es que ¿crees que puedo controlar fácilmente a mi Biju?, – viendo como asentía el rubio, continuó, – pues te equivocas, el materializar una cola ya es mucho de por si, ¿eso va para ti también, verdad?
– No puedo materializar ninguna extremidad del, Zorro, – la última palabra estaba cargada con odio, era entendible, – no soy capaz de controlarlo, como mucho 3 colas y teniendo problemas en saber quien soy.
– Aunque no hay que perder las esperanzas, – esta vez fue el turno del jinchuriki del Sanbi en hablar, – soy Yagura el Tercero, el poder domar al Biju de tu interior es una tarea que requiere fuerza de voluntad, además de un extremo control sobre tus emociones y sentimientos, algo que en estos momentos carecen ustedes dos, – señalando a Fuu y Naruto, ellos seguían esperando su continuación – Naruto, he escuchado mucho de ti y deseó saber aun más, en estos momentos estas pasando una etapa de desequilibrio emocional, sino arreglamos el problema puede que nuevamente te enfrentes a algunos de tus hermanos – en ese momento la peli-verde estuvo a punto de protestar, Naruto no entendía lo que trataba de decir – ya les diré lo que planeo hacer cuando estemos reunidos todos y cada uno, saben el peligro que conlleva el ser un Sacrifico Humano, no solamente vamos y enfrentemos el enemigo juntos, debemos ser más que un grupo luchando por los mismos intereses, deseo convertirnos en una hermandad.
– Estas loco, – la jinchuriki de Kabutomushi estaba a punto de reírse a más no poder, – los cuatro faltantes son una de las naciones más poderosas, los de Kumo son estratégicos, ellos vendrán por información y búsqueda de debilidades, los de Iwa una oportunidad de ataque, no lograras reunirlos y esperar que acepten tu propuesta.
– Estas aquí o ¿me equivoco?, – Utakata no iba a dejar que humillaran a su superior, aun si concordara con ella, – todos y cada uno de nosotros conocemos a profundidad los conceptos de dolor, mentira y soledad, por eso el requisito de dejar el Hitai-ate, para demostrar que vienen por voluntad propia y no por intereses de su aldea. – No había más interrupciones, por lo tanto el tercero continuó donde se quedo.
– Lo reitero, se que no será fácil, la vida nunca lo es, sin embargo si no podemos convivir juntos, lo único que nos espera es la muerte, a Akatsuki ya lo conocen, – Fuu y Naruto mostraron diferentes reacciones, la primera de desconcierto y el último de odio, – si logramos sobrellevar el asunto de la caza de Bijus y vivir para contarlo, aun si sea una persona, es suficiente para mi, – todos estaban sorprendidos por sus palabras menos Utakata que sabía con exactitud lo que planeaba el exMizukage – es por eso el otro requisito de dejar atrás su aldea, Konoha es el punto de reunión por su fuerte seguridad y confiabilidad, luego tendremos que seguir nosotros mismos, mi deseo de convertirnos en hermanos es para aumentar nuestras posibilidades de sobrevivencia, es lo mínimo que pido.
Un silenció se apropio del lugar, todos sabían el riesgo y su posible muerte, más Yagura aseguraba que saldrían vivos además de victoriosos si de hermanos se trataran, Naruto aun tenía grabada la promesa de Sakura, ya no podía hacer nada, el solo estaba donde estaba por Tsunade, no le importaba morir, cosa que observó el Tercero, Fuu se encontraba pensativa, ya tenía en mente el desfallecer en la batalla, más no se rendiría por nada.
– Estoy de acuerdo con usted, – todos voltearon a mirar el lugar donde provenía la voz – Soy Sabaku no Gaara el Primero, antes de conocer a Naruto, estaba sumiso ante la oscuridad de mi corazón no tenía razón de existencia, las personas en quienes confíe me traicionaron, – en ese punto Fuu era la que más atención daba, – buscaba un motivo para vivir y esa era el matar oponentes más fuertes que yo, sin embargo me di cuenta que a la larga quedaría aun más sólo de lo que estaba. Confío que lograremos alcanzar nuestras metas, juntos.
– Bien, solamente faltas tu, – señalando la pelo castaño, – deseo saber a quien abrume con mi youki tan fácilmente – Utakata estaba impresionado, nadie le había comentado el suceso, la séptima previendo su pensamiento, complemento, – no era necesario, tengo un buen manejo con respecto al chakra, soy una kunoichi de tipo sensorial, por eso note la llegada del "equipo 7". – No lo dijo con sorna, auque Naruto no le gusto su forma de hablar.
– Mi nombre es Utakata, perdón por no presentarme antes, – una risa nerviosa se apodero de el, – soy el Sexto, eh de decir que es impresionante tu habilidad de rastreo.
– No lo es, apenas y un radio de 3 metros, lo que ayudo fue que tu también desprendiste youki, y al parecer sin notarlo.
– Bien, – se notaba su vergüenza, – acabando el día con demasiados errores, – todos comenzaron a acomodarse cerca de la fogata instalada en las improvisadas campañas, era de noche ya entrada la madrugada – Yagura-sama, ya es demasiado tarde y no hemos probado alimento alguno.
– Siempre tienes que ser tan formal, – era la voz del rubio, hastiado por lo despreocupado de su persona.
– Por lo menos no aparento una madures que no concuerda con mi personalidad.
– Si querías pelear, solo haberlo dicho.
– Basta los dos, Naruto contrólate y Utakata, encárgate de buscar provisiones, – tenía que tomar el rol de líder antes que comenzara los pleitos nuevamente, por lo que observaba, Fuu estaba ansiosa de algo y no entendía que era, cuando iba a preguntar, el rubio le interrumpió.
– Vamos a pelear, – al parecer era lo que Fuu esperaba, ya que sonrió al escuchar la declaración del chico zorro, – escuche de la abuela que eras Kage de tu aldea, ya conozco las habilidades de Gaara, deseo probarme con las de otro Kage además de jinchuriki.
– Aquel que formo la famosa aldea de la neblina sangrienta, con un mocoso que no sabe controlarse, – una carcajada que invoca al silencio se escucho en todo el bosque, – será grandioso observar como te matan niño.
– Se todo lo que debería saber de el, más no se que tan fuerte es, – comentó el Noveno mientras no despegaba ojo alguno de Yagura, Gaara también deseaba conocerlo a profundidad, más no en un combate.
Yagura estaba confundido, no deseaba pelear ni le gustaba presumir que tan hábil es, aunque no tuvo el tiempo suficiente para negar la confrontación, cuando escucho, "Tajuu Kage Bunshin no Jutsu" y todo el claro se lleno de clones de Naruto.
– ¡Ah por él!, – el grito de guerra del "ejercito Naruto" alerto a Utakata, que llevaba consigo mismo unos tigres del tamaño de una casa. Los clones se dirigieron a Yagura como objetivo, él sonrió de lado, sin más que hacer, de su espalda se asomo una barra de metal con un garfio en un extremo, que enterró frente suyo. Naruto se había dado cuenta de la extraña arma, por lo que se dispuso a contra-atacar con kunais, que todos los clones imitaron, en el momento que iban a impactar al Tercero, mientras realizaba sellos a gran velocidad.
– ¡Suiton: Bakusui Shouha! – expulsa una inmensa cantidad de agua, produciendo poderosas olas en dirección a los rubios haciéndolos desaparecer de inmediato.
– Eres bueno, – era la voz del rubio aunque venía de su espalda, – pero yo igual, – Naruto se dirigía a toda velocidad, poseyendo una esfera de color azul en su mano derecha – ¡RASENGAN!
Sin que Naruto se diera cuenta, Yagura formulo nuevamente sellos, sin poder ser apreciados por el ojo común, – Suiton: Ja no Kuchi, – formando un remolino de agua en forma de serpiente, que se tragó a Naruto, cancelando las técnicas al instante.
– Increíble, aunque no me explico… – dijo la kunoichi, estaba estoica, más no tanto en su interior, estaba pasmada y ¿ansiosa? Utakata, que había llegado al claro hace poco, la interrumpió al saber la dirección de sus pensamientos.
– Ven el arma que antes Yagura-sama enterró en el suelo, – al ver como los jinchurikis asentían y ponían especial atención, decidió continuar, – tiene la habilidad de absorber la humedad, tanto del suelo como del aire a su alrededor, además ayuda el hecho que el Sanbi es la deidad del agua, así como el Ichibi del viento, sin el mayor gasto del chakra puede realizar un sin fin de jutsus Suiton fácilmente.
– Para obtener beneficio del Sanbi, significa que… – Gaara deseaba terminar con la duda que tenía desde el comienzo y era…
– Así es, Yagura-sama tiene control total de Sanbi no Kyodaigame, – el Primero y la Séptima ya se lo imaginaban, aunque la admiración no fue menor, saber que existe alguien que pueda controlar a su Biju era impensable, Fuu seguía mirando a Utakata para que continuara, el sabiendo a lo que se refería decidió dar la noticia, – yo, aun no controlo al Rokubi, no tanto como Yagura-sama, sin embargo puedo utilizar todo su potencial sin perder mi identidad. – Golpe bajo para los jinchurikis. – No deberían preocuparse por tales detalles, ya nos ocuparemos de poner en orden a los Bijus, – finalizó mientras seguían observando el desafío de Naruto – aunque creo que el Kyubi será un problema.
Yagura estaba manteniendo a raya al jinchuriki del Kyubi, con su Suijinheki. Varias estrategias había pensado y realizado Naruto, más la experiencia del Tercero no le dejaba ganar. De pronto varios clones rodearon el muro de agua, el pelo-crema esperaba atento algún moviendo, preparándose para todo, cuando todos se lanzaron al ataque, por lo que el lanzó el suyo propio, – Suiton: Mizurappa, – y nuevamente arrasó con todos los clones del claro, una vez finalizada la técnica se percató de los reflejos en el cielo, como si miles de estrellas desearan chocar contra el, eran kunais que tenían atados cientos de kibaku fuda, – muy inteligente, Ninpou: Kaimen ekou – tomando una gran bocanada de aire contuvo la respiración por un momento hasta que soltó un grito agudo, causando que los kunais regresaran al estrellado cielo, explotando en medio de el.
…...
Toda la aldea pudo escuchar la explosión aparte de poder verla, dos personas singulares iba en dirección del estallido, una rubia de ojos negros y piel clara, se notaba cansada además de hartada, acompañaba a un hombre alto, robusto y de piel oscura, con lentes para el sol además, igualmente rubio aunque más claro, – Podemos ir nosotros mismo, gracias, – su enojo era notable, soportar al hermano del Raikage era suficiente como para tener que ser vigilados por ANBUS a cada hora, lo bueno es que ya habían llegado a Konoha, nunca creyó estar más feliz de estar en tierra enemiga.
– Yeah al parecer peleare, jeje, que divertido estaré, eh… rayos – Killer Bee revisaba sus anotaciones, Yugito se masajeaba las sien para aliviar el estrés, respetaba a Bee por su dedicación, sin embargo le dio problemas para traerlo a Konoha y es que si deseaba escaparse a la mera oportunidad que se daba, gracias a Kami-sama que logro convencerlo.
Nii, tenía la misión de observar las habilidades de los demás jinchurikis y obtener información u otro recurso aprovechable para Kumo, aunque con Bee escapándose y provocando caos, no le era posible, – esta debe ser una misión de rango S, y esperó que me paguen de igual forma.
"El señor Hachibi" estaba más interesado en la vegetación que en recolectar información, no gustaba de conocer a los demás compañeros y es que deseaba descansar del estresante entrenamiento constante autoimpuesta además de lo pedido por su hermano, y el quedarse encerrado en la aldea no hacía más que incrementar su ansiedad por salir de ella, quería conocer a Sabu, el famoso shinobi cantante de Enka. Cierto que su curiosidad era nula con respecto a la reunión con los jinchurikis, más aumentó cuando llegaron al claro donde se suponía debían estar los demás, no aguantaba la risa y tuvo que sostenerse el estomago porque creyó que se le saldría.
Yugito tenía una mano sosteniendo su frente, y es que frente de ella, los clones de Naruto realizaban el Oiroke no jutsu, Yagura estaba imperturbable, aunque la mano que sostenía su arma especial temblaba como conteniéndose de matar a su hermano, Gaara para no sentir la mencionada vergüenza ajena cerro los ojos, más lo que causo la reacción de los exNinjas de Kumo era el simple hecho de apreciar al joven Utakata estar sentado mirando al vacío mientras se desangraba peligrosamente por la nariz.
– ¡MALDITO MOCOSO, COMO TE ATREVES A UTILIZAR ESA MIERDA DE JUTSU FRENTE A UNA MUJER! – Fuu estaba gritando a los cuatro vientos las mil y unas formar de morir a Naruto si no disipaba el Harem no Jutsu, – ¡MIERDA DE PERVERTIDO, Y TU MALDITO IDIOTA! – decía mientras sacudía al inconciente Sexto.
– Vamos, ¿es todo lo que puedes hacer?, – su autocontrol estaba decayendo, Naruto canceló la técnica al ver que no surtía efecto.
– JAJAJAJA, – la estrafalaria risa de Naruto se escuchaba en todo el lugar, como si sus clones aun estuvieran escondidos y riendo con el, – no se, me pareció divertido intentarlo y por lo que veo, cayó uno, – dijo señalando a Utakata, que era utilizado como si fuera un saco de boxeo se tratara, por una Fuu encabronada por su aparente perversión.
– Sabia que sería un dolor de cabeza, más no imagine cuanto – eran los pensamientos de Yagura, dejando sus frustraciones alejados de su mente y con un suspiro inaudible, se dispuso a recibir a sus nuevos invitados. Un conciente y maltrecho Utakata fue a recibirlos, causando una desconfianza en la jinchuriki de Kumo.
– Muy buenas noches, – su voz sonaba rara, su cara asustaba, estaba alerta, – no se asusten, soy Utakata, el Sexto, ¿ustedes son…?
– Yugito Nii, la Segunda, y mi compañero Killer Bee, el Octavo, gusto en conocerlos.
– O estupendo, o conocerlo, vamos todos y peleemos y pasémoslo al extremo, – la maraña de palabras que Bee entendía como rap, descoloco a todos los presentes, mientras el hacedor de obras musicales observaba detenidamente a todos lo jinchurikis del lugar, – Primero, Tercero, Noveno y Séptima, – terminó de canta-retar, mientras señalaba a los correspondientes sacrificios humanos, y sorprendiendo aun más a los presentes menos a uno.
– Veo que alguien más puede controlar a su Biju, ¿o me equivoco? – Utakata tenía el presentimiento, más no dijo nada, al igual que su mayor podía sentir el youki más no saber quien era, Yagura deseaba que ellos mismos averiguaran las habilidades que uno ganaba al domar a la bestia inmersa en el interior de cada uno.
Las presentaciones nuevamente dieron lugar, rodeaban la fogata mientras se cocinaba la carne de tigre que antes Utakata había cazado. Todos y cada inmersos en sus propias conversaciones, Naruto burlándose de Utakata por pervertido, Yagura tratando de descifrar lo que decía Bee y así conocer otra manera de domar a un Biju. Gaara estaba un poco alejado del barullo, no tenía la misma facilidad de Naruto para entablar una conversación, Yugito notando el distanciamiento del pelirrojo, se acerco a el, era más la curiosidad de conocerlo que de recabar información.
– ¿Por qué estas solo?, – la pronta cercanía de la rubia lo ponía nervioso – según entendí yo de nuestro nuevo jefe, la reunión es para que conocernos mejor y saber que no andamos de solitarios, – Gaara seguía sin contestar y es que aun siendo Kage de su aldea, no se disponía a hablar más que con sus hermanos y algunos consejeros, – Veo que no eres muy conversador, – a pesar de no hablar tenía completa curiosidad a todo lo que decía y ella se daba cuenta, – como dije antes, Yugito Nii ¿puedo tener el privilegio de conocer su nombre?, – le gustaba jugar, como un gato con el ratón antes de comérselo.
– Sabaku no Gaara, – y al parecer funcionaba, como le encantaban los tímidos, veía con claridad el nerviosismo del joven por su cercanía.
– He escuchado rumores sobre usted Gaara-sama, – el visible sonrojo de sus mejillas, le indicaba que botones presionar, – convertirse en Kage a tan pronta edad, ser reconocido como tal, a pesar de ser un jinchuriki, – lo último no lo deseaba mencionar y es que a ella le costo sacrificar su infancia para estar en el lugar donde estaba. Gaara notaba el vacío de sus ojos, además de la tristeza de sus palabras, no sabía que hacer, lo bueno es que Nii se recompuso tan rápido como decayó. – he hablado con el "famoso" Naruto, me lo creía un poco más maduro, como es el jinchuriki de Konoha y conteniendo al Kyubi.
– No todo lo que brilla es oro, – Yugito esbozó una sonrisa, primeras palabras que escuchaba de tan seria boca, – a pesar de caer siempre en la torpeza y no ser tan listo como se requiere para convertirse un shinobi, nunca se rinde y se esfuerza para mejorar, es lo que yo admiro de el, me enseño a que las personas pueden cambiar su forma de vivir y nunca es demasiado tarde para encontrar a un amigo.
Conmovida era la palabra correcta, tenía el conocimiento que Suna trató de invadir Konoha y Gaara era el arma definitiva para lograr el cometido, fallando estrepitosamente, no entendía porque el país del Fuego seguía respetando el acuerdo de paz con el país del Viento. No se imaginaba a Gaara de otra forma que un aficionado a la sangre, y es que había reportes de el, que al parecer estaban desactualizado, – ya me lo imaginaba, con lo tímido que es. – Yugito sonreía sin darse cuenta mostrando sus dientes, unos afilados como queriendo morderlo en ese momento, – estuve escuchando a la Séptima, un poco enojona además de afirmar odiar a la humanidad, siendo ella humana, auque en el fondo sea más tímida que usted.
Gaara decidió ignorar lo último, – nadie la culpa, su pasado debió ser lo suficientemente traumatizante como para no querer ser lastimada de nuevo, al igual que todos nosotros, – volteó a ver el rostro de su acompañante, encontrándola sumisa en sus pensamiento con un deje de melancolía y dolor, – lo siento, no era mi intención.
– Ya lo creo, – reponiéndose de sus recuerdos que en ese momento afloraban como si fueran de hoy mismo en la mañana, – es natural en nosotros, dejemos de hablar sobre la vida que conlleva a ser jinchuriki, deseó conocerlo a usted.
– Igualmente, – Mientras el pelirrojo y la rubia hablaban, armoniosamente, así como los dúos que rodeaban la fogata, Fuu observaba como se llevaba a cabo la pequeña reunión, podía unírseles, ninguno conversaba con un ser conocido, más no deseaba una relación estrecha con nadie, aun no.
Pasaron las horas, y el cielo mostraba los primeros rayos del sol, cada uno conocía la vida del otro excluyendo a Fuu, que solamente estaba escuchando a los demás, de pronto siente la presencia de dos personas sumamente imponentes, una residía una fuerte ambición y experiencia, y la otra una total desconfianza y odio a todo lo que existía, más bien parecía su propio reflejo. En la lejanía se podía observar a un hombre de cabello y barba rojo brillante, comenzando los cuarenta, cargaba la vestimenta de un viajero, todo el conjunto de un color café, a su lado estaba un uniformado, que consistía de una armadura que cubría todo su cuerpo menos los ojos, se trataba de problemas.
– Al fin llegamos a la mazmorra de los fenómenos – una voz despreocupada y llena de rencor, todos se pusieron alerta, la presión producida por un poderoso youki, comparable, y no sería atrevimiento decir superior, al de Nanabi, – al parecer también podemos encontrar a mocosos jugando a ser Ninja, ¿o me equivoco damisela?, – iba directo a Fuu, no había sorna, aunque era una treta para provocar una disputa, era clara y entendible, incluso para Naruto.
– ¿Quieres averiguar la forma más horrible de morir?, – la Séptima no se iba a dejar intimidar ante nadie, menos de un presuntuoso shinobi de Iwa.
– Palabras solamente oigo, no tengo intenciones de jugar, porque no te regresas a tu asquerosa aldea, miserables intentos de Ninja, – su padre lo reprochaba con la mirada, iba a decir algo, cuando una cola verde salio de la espalda de quien su hijo insultaba.
Fuu no peleaba porque había insultado a su aldea, ella misma la aborrecía, sino por haberla menospreciado, infravalorado y subestimado, – Jubaku Mandara – su voz había cambiado drásticamente, su "enemigo" se quedo encerrado en una prisión de chakra con forma de pirámide, – me mandas saludos a Kirie Fuma, – y sin previó aviso aplasto a Han. Al observar al padre del ahora muerto jinchuriki, observaba odio, lo más sorprendente era que no iba dirigido a ella.
– ¿Por qué no se los mandas tu?, – de la nada apareció Han, cargando un kunai directo a su yugular, si no fuera por su rápida reacción.
– Kagerou Ninpou: Utakata, – unas alas de chakra aparecieron a la espalda de la Séptima, siendo lanzadas directamente a Han, nuevamente dio con su objetivo y provocando una tremenda explosión, ya todos los jinchurikis estaban alejados de ella, estaba segura que ahora si lo había matado, cuando sintió una presencia en su espalda, había sido sujetada por el cuello, comenzando a asfixiarse por la abrumadora fuerza del shinobi de Iwa.
– Te falta mil años para poder superarme, inútil humano, – bien no acabo de decir lo último, cuando fue golpeado en el pecho, dejando una marca en su armadura, – y es de acero.
– Pues mil años nos pondremos a luchar, hasta por fin poder ganar, – ella tenía más chakra y técnicas a utilizar, el tendría más experiencia y todas las afinidades elementales por medio de su Biju, era verdad, si tardarían algo de tiempo antes de saber quien ganaría. Yagura estaba seguro que tendría que intervenir para poder detener la lucha, aunque Han se le adelanto.
– Me caes bien, – Roushi que se mantuvo en silencio, casi le da un paro cardiaco, nunca en su vida había escuchado a Han decir que alguien le agradara, – mmm, Soy Han, el Quinto y el abuelo es Roushi el Cuarto, dime tu nombre.
Fuu observaba sus ojos, superficialmente veía intensa rabia y odio auque en el fondo se hallaba una soledad infinita, aun si era un mandato de su enemigo, sonrió – soy Fuu, la Séptima.
Al quinto le agrado ver la sonrisa de su contrincante, era de alegría, todos a su alrededor lo miraban con desprecio. Opto con quitarse la coraza de su pecho, había perdido su función de protegerlo, dejando ver una playera blanca ajustada y mostrando sus generosos músculos, alegando días de incontable entrenamiento y trabajo, cosa que Fuu le avergonzaba mirar, por lo que volteo la cara, toda sonrojada.
El Cuarto estaba sentado en un tronco cerca de ellos, – ¿me voy a morir, o ya estoy muerto? – diciéndolo en voz alta, sin querer llamó la atención de todos, Yagura ya más calmado decidió pasar por alto tal escena comprometedora.
– Reúnanse con nosotros, – les hablo a los dispersados Sacrificios Humanos, – ya estamos todos nosotros, planee esta cita hace ya 7 años, y deseo el total y completo respeto entre nosotros. – Era la introducción de la reunión, mientras los demás se sentaban alrededor del fuego, noto algo inusual, – mera coincidencia, nada que temer – y era que todos se alinearon conforme su Biju, del 1 al 9, y cuando se disponía a continuar.
– Vaya, mira que tenemos aquí, – era una voz gutural con tono melodioso de mujer, – ¡a una panda de mocosos!, – la voz antes tranquila, se torno endemoniada como salida del mismo inframundo, y no era del todo equivocado.
El espacio había cambiado, se tornó todo oscuro, lo único visible era el fuego frente de los jinchurikis, todos estaban alerta, por si el enemigo se mostraba.
– Tranquilos, – esa voz ahogada, era Sanbi, y volteando detrás de el lo pudo ver, todos pudieron ver a la Bestia que yacían encerrados en cada uno de ellos, los causantes que sus vidas sean un infierno – que esta reunión no les concierne solamente a ustedes.
– ¿Estas asustado, Han? – una tenebrosa voz grabe, como si de miles de personas hablaran al mismo tiempo, lleno de maldad y rencor.
– Gobi, – dijo con odio y resentimiento, todos tenían el mismo sentimiento, exceptuando a unos.
– Veo que todos estos mocosos nos odian ¿no lo creen?, – era la primera voz que se escucho, Utakata lo reconoció, era el Rokubi.
– Así parece, – su entonación era parecido a un dúo de un hombre y una mujer intercalándose para hablar – son unos malagradecidos, que se le puede hacer, – era el escarabajo de 7 colas detrás de Fuu – nada más trastornar aun más, lo podrido de sus almas.
– ¡Mph!, – la silueta del Zorro de 9 colas se mostraba enojado, mirando a su carcelero a y sus hermanos, no le gustaba dirigirse a ellos ni estar junto con ellos – malditos sean todos, si estuviera libre los aniquilaría.
– Pero no lo estas zorrito, – dijo una voz en constante ronroneo, se trataba de gato de 2 colas – así que ¡Cállate mugriento ser del averno! – arrastraba odio en cada palabra.
– ¡SILENCIO!, – el Sanbi estaba harto, más todo iba como lo planeado, – dejemos el asunto de los rencores hasta aquí.
– Al parecer la tortuga fue domada, – decía alcoholizado el tanuki de una cola, a la vez que observaba a Gaara con diversión mientras el con odio.
– ¿Por qué debería obedecer a una mascota de los humanos?, – era el mono de cuatro colas, a pesar de ser salvaje, se notaba cierta sabiduría, en el arte de la locura, en su voz.
– No hay tiempo de juegos, – era el conciente y reservado Hachibi, imponente como siempre – debemos hablarle sobre nuestro secreto, – el sabía a donde quería llegar su hermano tres colas.
– ¿De qué hablas Hachi?, – una pregunta entendible, por primera vez en toda su vida, salió de los labios de Killer Bee.
– Como dije antes, es una reunión que nos concierne a todos, tanto a nosotros como a nuestros carceleros, – y así el Sanbi sello el destino de las nueve bestias como de nueve humanos, todos atentos a lo que marcarían su vida para siempre.
Continuara….
Espero que le guste
Me despido
bye
