"Jack, este no es un sitio seguro para Ianto y las niñas." Gwen miró al Doctor en busca de una mirada cómplice que no encontró. "Vamos Jack, por favor, sabes que no hay lugar más seguro que la base."

"No cuando el peligro ya está dentro. Gwen esa criatura quiere a las niñas y ya ha atacado a Ianto. ¿Crees que va detenerse antes de conseguir su propósito? Al menos aquí en el apartamento, no podrá llegar hasta ellos."

Jack estaba cansado, pero no lo iba a demostrar, hasta que su familia estuviera segura. Le había prometido a Ianto que lo protegería y había fallado, no podía permitirse que eso volviera a suceder otra vez. El Doctor lo miraba sin decir nada, pues comprendía perfectamente lo que sentía su amigo en ese momento, si algo malo le ocurría al bebé o a Rose, no se lo perdonaría nunca.

"No vas a cambiar de idea ¿verdad Jack?" El capitán negó con la cabeza a su amigo, e intentó sonreír, aunque no era muy fácil conseguirlo. "Muy bien, entonces tendremos que montar una vigilancia al apartamento…"

"Gwen no. El apartamento es seguro, lo que tienes que hacer es acorralar a la criatura aquí dentro de la base y con un poco de suerte podremos mandarla a través de la brecha a la otra punta del universo."

"Empiezo a pensar que no te reconozco Jack. ¿Serías capaz de mandar a esa criatura a otro planeta y poner en peligro a sus habitantes por alejarla de aquí? Tu no eres así Jack, ese no es el capitán Harkness que yo conozco y no te voy a dejar hacerlo."

Gwen había dicho su última palabra, Jack lo sabía bien por la mirada de sus ojos, no había nada que le pudiera hacer cambiar de opinión.

"Que yo sepa sigo siendo el líder de este grupo."

"Si, pero creo que no estás pensando con lógica. Comprendo que quieras proteger a tu familia, pero eso no significa que puedas poner en peligro a otros. Quieres que atrapemos a la criatura dentro de la base, por mi está bien, pero una vez que la tengamos ya veremos lo que hacemos."

"No la quiero cerca de los niños." Jack dio un paso adelante hacia su amiga.

Adoraba a Gwen, siempre la había visto como la perfecta líder de Torchwood, pero ahora se trataba de otra cosa. Igual que habían tenido un fuerte enfrentamiento cuando había sido Gwen la que no había actuado con lógica por salvar a Rhys, para estaba siendo Jack el que anteponía su familia a la seguridad del planeta.

"Chicos que tal si nos tranquilizamos todos y pensamos las cosas con un poco de tranquilidad." El Doctor tiró de Jack y aunque tardó unos segundos consiguió que Jack se echara para atrás. "Jack tiene razón en que las niñas y Ianto estarán bien aquí y mientras decidimos lo que hacemos con ese vampiro, nos vendría bien descansar a todos. Además tal vez yo podría llevarme en la TARDIS a la criatura y dejarla en lugar en el que no pueda hacer daño a nadie."

Nadie dijo nada al respecto, pero lo cierto era que una buena idea para los tres. Gwen se fue a la base, mientras Jack no estuviera allí, ella se estaba haciendo cargo de todo y sobretodo tenía que encontrar una forma de librarse de esa criatura. El Doctor se fue con ella, pues en la base había dejado a Rose con Tyler y ya los echaba de menos.

Jack se quedó en el apartamento que tan bien conocía y en el que tantas noches había pasado con Ianto. Miró a su alrededor, como si de la última vez que habían estado allí a esta, hubieran cambiado muchas cosas. Todo estaba igual, los muebles eran los mismos, incluso las fotos que había en las estanterías eran las mismas.

Las conocía bien, las había visto muchas veces, pero aún así, volvió a fijarse en ellas, cogió una, que siempre le había gustado especialmente, no sólo porque estuviera él en ella, sino porque no sabía cuando se la había tomado Ianto. Lo había pensado muchas veces, pero cada vez que se veía trabajando en la oficina, con la vista fija en unos papeles que no recordaba, se preguntaba como habría conseguido Ianto cogerlo desprevenido.

Vio otra, en la que estaban los dos. Esa si la recordaba, se la había hecho Gwen en un bar, en una noche tranquila en la que todos habían decididos salir a tomar algo. Jack abrazaba a Ianto; le había costado tanto demostrarles a todos que realmente estaba enamorado del muchacho y ahora parecía lo más normal del mundo. Si, en esa foto le abrazaba y Ianto sonreía.

Escuchó un ruido en el dormitorio, la voz de Ianto en realidad, aunque no fue capaz de saber lo que estaba diciendo. Fue allí, con la foto todavía en la mano y al asomarse a la puerta, vio que su compañero estaba despierto.

"Hola, espero que no te hayamos molestado con nuestra conversación." Jack fue hasta la cama y se sentó junto a Ianto.

"No tranquilo, acabo de despertarme. Se me hace raro que estemos aquí, con lo reacio que eres a venir a mi apartamento." Ianto sonrió con picardía, al ver que la expresión de Jack cambiaba de repente.

"Me encanta venir aquí, pero me gustaría más si te decidieras a darme una llave, sobretodo ahora que ya somos una familia. Vamos a necesitar un sitio en el que estar." Jack acarició la mano de Ianto, que sin decir nada se volvió hacia una de las mesillas.

Le dolía todo el cuerpo desde que el vampiro le había atacado, pero intentó que no se le notara demasiado. Se movió con dificultad, alargó la mano hasta el cajón de la mesilla y mientras miraba a Jack, que esperaba para ver lo que hacía, sacó algo. Apretó su mano con la de Jack y deposito el objeto.

"Pensaba dártela en un día más tranquilo, pero tendría que haberme dado cuenta que eso es bastante complicado en este trabajo. Así que, aquí tienes." Dijo el muchacho con un tono alegre y una sonrisa que disimulaba el dolor que arremetía contra su cuerpo.

Jack abrió lentamente la mano, como si no supiera lo que había dentro, como si de una verdadera sorpresa se tratara. Allí encontró una llave y al levantar la vista, se encontró también con la mayor sonrisa que había visto jamás en la expresión de su compañero.

"Ianto no era necesario."

"Claro que si, tu mismo lo has dicho. Además, una cosa es que seamos una pareja poco convencional y que nuestra pequeña familia no vaya ser la más normal del mundo, pero creo que no nos vendría mal tener un sitio para nosotros dos." El llanto de una de las niñas en la otra habitación hizo sonreír a los dos. "Bueno para nosotros cuatro."

Jack no podía dejar de contemplar a su compañero. Ianto siempre había estado allí, incluso cuando se dedicaba tan solo a recoger lo que ellos iban dejando por ahí; Ianto había sido el compañero más fiel y ahora erala persona, la única persona en realidad con la que quería pasar el resto de su vida (la de Ianto claro)

"De momento parece un bonito sitio para quedarnos mientras esa criatura esté en la base. Aquí estaréis protegidos y aquí no podrá llegar a las niñas." Ianto se estremeció sin poder evitarlo. "¿Qué pasa?"

"Hay algo que no te había dicho, por no preocuparte más que nada." Ianto desvió la mirada, si Jack conseguía ver sus ojos, se daría cuenta que realmente aquello le había afectado más de lo que intentaba demostrar.

"Vamos dime que es."

"Creía que había olvidado al vampiro, bueno en realidad creía que no lo había visto, pero ahora que lo has nombrado… nunca me habías hablado de una criatura tan horrible Jack." Volvió a estremecerse y se incorporó con rapidez, toda la que su cuerpo le permitía para abrazarse al capitán.

Jack lo arropó entre sus brazos, para luego acomodarlo otra vez en la cama. El Doctor le había dicho que tenía que descansar, que aunque no había conseguido alimentarse mucho, todavía estaba débil por las gemelas y eso no había mecho más que empeorarlo. Por su puesto no lo se lo había dicho a Ianto, no quería preocuparle, para eso ya estaba él.

Colocó las almohadas bien tras la espalda de Ianto y se colocó más cerca de él, lo suficiente como para que su compañero no pudiera moverse.

"En primer lugar, tranquilízate, aquí no puede llegar el vampiro, aquí estamos seguros y si, tienes razón nunca te había hablado de esas criaturas porque… bueno ya lo has visto, no quería que vieras hasta que punto pueden llegar a ser despiadadas las criaturas que hay ahí fuera en el universo."

Le besó en la frente y le escuchó suspirar. La niña en la otra habitación volvió a protestar. Bajó los labios hasta la boca de Ianto, que besó con dulzura. "Parece que Joy quiere estar con sus padres." Le dijo al oído. La otra niña también empezó a sollozar, contagiada por su hermana. "Espera un momento, ahora vengo que creo que necesitaré un par de manos más." Jack se marchó sonriendo.

La otra habitación había sido perfectamente equipada por Toshiko y Owen para que fuera lo más parecido a un laboratorio o una enfermería de la base. Allí estaban las dos incubadoras, aunque Owen ya les dejaba cogerlas, las niñas todavía necesitaban estar en ellas durante varias horas.

Las dos niñas se cayaron en cuanto vieron aparecer a su padre. Lo miraron y las dos levantaron las pequeñas manos hacia él para llamar su atención. Las dos clavaron sus enormes ojos azules en Jack y él como si estuviera hipnotizado por aquellas miradas cristalinas se quedó en medio de la habitación, entre las dos incubadoras, con una mano dentro de cada una de ellas.

"Hola pequeñas. ¿Qué pasa, ya nos echais de menos? Pues si estamos en la habitación de al lado ¿O es que ya no podéis vivir sin nosotros?" Jack se arrodilló para estar a la altura de las dos niñas. "Os voy a contar un secreto, pero no se lo digáis a nadie. Bueno a papá si. Yo no se vivir sin vosotras."

Como si de una contestación se tratara las dos niñas emitieron sendos sonidos y apretaron con sus manitas los dedos de su padre. Jack sonrió; si alguien le hubiera visto sonreír en ese momento, no hubieran creído que realmente era el capitán Harkness, con esa mirada enamorada, no con ese brillo especial en los ojos que no podía apartar de los dos bebés y sus enormes manos acariciando la tierna piel de las niñas.

Las cogió a las dos en brazos, apenas abultaban al lado de él, las miró a las dos, sin poderse creer que realmente fueran sus bebés y fue hasta el otro dormitorio, donde Ianto estaba descansando. Tenía los ojos cerrados, pero no estaba dormido, por lo que en cuanto escuchó los pasos de Jack acercándose, abrió los ojos y esperó.

"Creo que dos personitas nos echaban de menos." Jack se sentó en la cama y un momento más tarde, colocó a Emily en los brazos de Ianto, quedándose con Joy en los suyos.

"Son preciosas. No se como ninguna criatura podría querer hacerles daño." Emily se acomodó entre los brazos de su padre y bostezó. "Aquí estamos seguros ¿verdad Jack?"

"Completamente." Jack acunaba a Joy que permanecía atenta a lo que hacían sus padres, a sus voces y a sus gestos, como si lo pudiera comprender todo. Jack acercó una mano al rostro de la niña y en seguida Joy cogió su dedo con fuerza, sin tener mucha intención de soltarlo. "Además son unas niñas muy fuertes, creo que se parecen mucho a nosotros y se van dejar asustar por la primera cosa que se acerque a ellas así como así."

"Tal vez ellas sean más fuertes que yo." Jack acarició la mejilla de Ianto.

"Creo que después de todo lo que hemos pasado últimamente puedo decir sin miedo a equivocarme que no conozco a nadie más valiente que ti."

"¿Y que hay del Doctor?"

"Nadie."

"Me refería a si has hablado otra vez con él sobre Tyler." Dijo Ianto con cierto miedo, pues sabía que era un tema difícil para Jack.

"Lo he intentado pero me da miedo su respuesta, no quiero perder parte de la infancia de mi hijo, pero tampoco quiero hacer infeliz al Doctor." Jack suspiró con fuerza. "No se lo que hacer."

Con la niña en brazos, Ianto se incorporó con dificultad y besó a Jack. No podía quererlo más, sobretodo por lo mucho que se preocupaba por todos sus amigos y sobretodo por él.

"Ya se nos ocurrirá algo. Pero por el momento, te recomendaría disfrutar de una velada con tu novio y tus hijas." Jack le devolvió el beso.

"Esa idea me parece muy atractiva Mr. Jones."