Jack arrancó el SUV. No miró atrás, no se aseguró que la criatura no le siguiera, simplemente arrancó y pisó el acelerador, poniendo el coche a su máxima potencia. A través del espejo retrovisor, vio a Ianto, que poco a poco estaba recobrando el conocimiento y junto a él los dos asientos de sus bebés. Todos estaban bien, a salvo y fuera del alcance de aquella criatura.
Todo había pasado tan rápido que Jack apenas había tenido tiempo de reaccionar cuando Ianto le había dicho que aquella cosa estaba en el apartamento. El capitán no podía verlo, parecía ser invisible para él, pero sentía que lo tenía delante, que lo estaba observando y que poco a poco se acercaba a ellos.
"No voy a dejarte."
"Pero tienes que llevarte a las niñas, eso es lo que quiere, quiere alimentare de las niñas." Contestó Ianto sin apartarse de Jack, que lo estaba sosteniendo con fuerza.
"He dicho que no te voy a dejar y claro que me voy a llevar a las niñas, pero tu te vienes conmigo." Jack sacó su arma a punto a lo que para él era la nada, mientras Ianto le indicaba exactamente donde estaba la criatura. Disparó sin más, sin estar seguro de si un simple le haría daño, pues ni siquiera sabía si aquella criatura tenía cuerpo en el que impactar.
Esperaron un segundo, para ver si ocurría algo y pese que durante un par de segundos nada cambió, un momento más tarde escucharon un lamento y dos pequeña gotas de sangre cayeron al suelo. Algo vibró delante de ellos, Ianto apretó con fuerza la mano de Jack y un instante más tarde la criatura estaba allí delante, mirándoles.
No se parecía en nada a un ser humano, su rostro en el que ni siquiera se podían ver los ojos, no había nada, excepto lo que parecía ser una boca. Entonces se dieron cuenta de la herida en lo que, si se tratara de un hombre, sería el hombro. La criatura protestó, mientras pequeñas gotas de un líquido amarillento caían hasta el suelo desde la herida y se tambaleó, retrocediendo poco a poco.
"No se si esto te matará, pero ya veo que te hace daño." Jack volvió a apuntar por si aquella cosa no comprendía sus palabras. "Si te vas a ahora y nos dejas, yo te dejaré vivir a ti." Se preparó para disparar, no iba a decirlo otra vez, aunque no estaba seguro de que un segundo disparo fuera matarlo. Sin embargo, el vampiro se echó un paso atrás. "Buen chico."
"Jack…"
"Todo está bien, no te preocupes, creo que se ha dado cuenta que podemos vencerle y no quiere arriesgarse. Vamos a coger a la niñas y nos marchamos a la base." Jack besó a Ianto en la frente y sonrió. Durante un momento había llegado a pensar que aquello iba a salir muy mal o que la criatura no les iba a dejar marchar.
Empujó levemente a Ianto, sin quitar la vista de encima a la criatura que no parecía tener ninguna intención de atacarles; aunque Jack no le iba a dar esa oportunidad llegado el caso. Al llegar al dormitorio de las niñas, cada uno cogió a uno de los bebés, ahora que poco a poco Ianto estaba recuperando la movilidad completa. Las niñas seguían durmiendo, ajenas a todo lo que ocurrí a su alrededor y eso fue un alivio para los dos, pues no querían que sus hijas entrar en aquel mundo de criaturas y monstruos desconocidos tan pronto.
Ahora estaban el coche, de camino a la base, seguros de que aquella cosa pronto daría con ellos y les volvería a seguir.
"¿Por qué no lo has matado?" Preguntó Ianto una vez que los dos estaban más calmados. "Podrías haberlo matado y no lo hiciste."
"No me hubieras dejado." Jack sonrió, aunque no hizo falta mucho para que Ianto se diera cuenta que era un gesto muy forzado. "Me hubiera encantado acabar con él, no lo niego, no me gusta que nadie amenace a mi familia, pero no quería hacerlo delante de ti o de las niñas. No me gusta esa parte de mi."
"Hubiera sido por protegernos." Ianto tocó las cabecitas de las dos niñas.
"Como decía, no me gusta esa parte de mi." Contestó Jack, dando por zanjada aquella conversación.
Nunca había llegado con tanta celeridad a la base, pero no le importó haber tenido que dejar atrás a dos patrullas de la policía, no estaba de humor para empezar a inventarse ninguna excusa.
Dejó a las niñas con Tosh y Gwen, las dos estuvieron encantadas de quedarse con los bebés, mientras que obligó a Ianto a pasar por la enfermería, para asegurarse que estaba perfectamente. Mientras lo vio marchar, Ianto se dio cuenta que Jack había cambiado tanto en los últimos meses. Ya no era el mismo hombre solitario, el héroe que se preocupaba por todos y que no permitía que nadie se acercara a él.
Ahora Jack era completamente distinto, pues se trataba de un padre responsable y un compañero ejemplar para Ianto. Seguía preocupándose por todos, cuidando de sus niñas y de su compañero, pero ya no lo hacía porque fuera su obligación o porque se tratara de su equipo, si ahora pasaba horas sin descansar o si le pedía a Owen que cuidara de Ianto, era porque se trataba de su familia.
Jack también se había dado cuenta de su propio cambio, aunque prefería no hablar del tema. Sin embargo, se había percatado que ahora había cosas que tenían demasiada importancia como para tratarlas como si nada. Por eso, fue en busca del Doctor, ya era hora de tener esa conversación que habían estado posponiendo desde hacía demasiados días.
"Doctor, tenemos que hablar." Dijo Jack en cuanto entró en la TARDIS, donde sabía que siempre podía encontrar a su amigo.
El Doctor, que estaba trabajando en la consola de su nave, levantó la vista al escuchar la voz del capitán. Dejó sus herramientas a un lado y se levantó.
"¿Qué ocurre? ¿va todo bien?"
"No lo se, eso es lo que me gustaría que me dijeras tu." El Doctor lo miró sin saber muy bien de lo que estaba hablando. "Vamos Doctor, sabes perfectamente de lo que estoy hablando. Tenemos que hablar de Tyler."
"Claro."
Los dos amigos salieron de la TARDIS y fueron en busca de un café, pues los dos lo necesitaban.
"No quiero perder a mi hijo, no quiero verlo de vez cuando, creciendo lejos de mi y que ni siquiera reconozca a su padre o a sus hermanas." El Doctor continuó escuchando en silencio. "Se que no era normal escucharme hablar así, pero me he dado cuenta que mi familia es lo más importante de mi vida y dentro de esa familia estás tu, está Rose y está nuestro hijo. Se que no puedo reteneros a ti a Rose aquí, porque no sois así. Pero Tyler…"
"Jack…"
"Doctor lo digo en serio, no estoy dispuesto a que te lo lleves, no quiero perderme la infancia de mi hijo." Al ver al Doctor sonreír ampliamente, Jack se dio cuenta que había algo que su amigo no le había contado todavía. "¿Qué ocurre?"
"Rose y yo ya hemos hablado del tema y ya habíamos tomado una decisión."
"Una decisión que no tiene nada que ver conmigo supongo."
"Jack, ¿De verdad crees que voy a arriesgar la vida de mi hijo en la TARDIS, mientras Rose y yo nos enfrentamos a los próximos daleks que nos encontremos o cada vez que un planeta nos necesite? No estoy tan loco como muchos piensan."
"Eso significa…"
El Doctor se acercó a él puso la mano sobre el hombro de su amigo y volvió a sonreír.
"Rose y yo queremos que Tyler se quede aquí con vosotros, ya se que Torchwood no es el mejor lugar para criar a un niño, pero al menos es uno de los lugares más seguros que conozco. Al fin y al cabo podemos venir a verle en todo momento y él ni siquiera se dará cuenta que nos hemos marchado."
"¿Lo estás diciendo en serio?"
"Se que te he subestimado en más de una ocasión, pero se que puedes ser un gran padre, además si vas a cuidar de esas dos preciosidades de Joy y Emily, no veo porque no puedas hacer lo mismo con Tyler, siempre y cuando espere a que cumpla los ocho años para regalarle su primera arma."
"Y por favor Jack, cuando haga sus primeras preguntas sobre sexo, no seas demasiado explícito." Los dos hombres se dieron la vuelta al escuchar la voz de Rose en la puerta. "Lo siento no pretendía escuchar, pero no lo he podido evitar. Ahora en serio Jack, vas a ser un padre genial y nosotros estaremos aquí cada dos por tres, vas a terminar aborreciéndonos."
"Bueno, entonces, tengo que daros la gracias por confiar en mi, aunque espero que os quedéis todavía unos días por aquí, al menos hasta que Tyler crezca un poco más."
El Doctor y Rose se miraron y sonrieron, fue toda la respuesta que Jack necesitaba. Al menos tendría a sus mejores un poco más por su alrededor, mientras pensaba como ocuparse del vampiro y como, mientras tanto podía ser un buen padre para sus tres hijo y un buen compañero para Ianto.
