"Tengo un plan pero se que a Ianto no le va a gustar nada." Todos estaban presentes en aquella reunión, todos menos Ianto, que estaba con las niñas mientras se quedaban dormidas. "Por eso esperaba que todos me ayudarais en esto, para poder dejarlo al margen."
Durante un momento, todos guardaron silencio, no podía ser bueno cuando Jack decía algo así. Además la mirada de Jack decía que se trataba de algo peligroso, algo en lo que seguramente tendría que arriesgar su vida y que lo más probablemente no le gustaría a Ianto cuando se enterara.
"¿De que se trata?" Gwen fue la primera en tomar la iniciativa a la hora de preguntar, aunque todos los allí presentes tenían la misma duda. "Supongo que quieres matar a esa cosa sin que Ianto se entere."
"Veo que me conoces bien."
"Ese es el problema Jack, que te conozco demasiado bien y se que estás dispuesto a hacer esto por tu cuenta, para protegernos a todos y sobretodo para que Ianto esté al margen." Gwen puso la mano sobre el hombro de su amigo. "Pues deberías saber que no te vamos a dejar hacerlo sólo y mucho menos ahora que nos lo has dicho. ¿Cuál es tu plan?"
Jack miró a todos sus amigos, a Toshiko y Owen, que como siempre le escuchaban en silencio y que probablemente, aceptarían sus ordenes sin decir nada, sobretodo en el caso de Toshiko, al Doctor y Rose, que acunaba en los brazos al pequeño Tyler, le encantaba al capitán lo vio que había aceptado su amiga, la maternidad adoptiva del niño y por fin a Gwen. Había sido su última adquisición en Torchwood, pero en seguida se había convertido en su mano derecha, en la persona, después de Ianto, que mejor le conocía y que con una sola mirada, podía averiguar lo que estaba pasando por su mente.
Todos estarían con él sin dudarlo, pues si alguien atacaba a alguien del equipo los estaba atacando a todos. Pero en ese caso, se trataba de proteger a dos niñas inocentes a los bebés de Jack y Ianto, eso era mucho más que proteger a uno de sus mejores amigos.
"Si, quiero acabar con él de una vez por todas, pero todos sabéis que no saldrá a la luz a menos que sienta que puede atacar a Joy."
Incluso a él mismo le costaba decir aquello, pero tenía que hacerlo; era muy arriesgado, ponía en peligro la vida de sus pequeñas, pero así conseguirían librarse de la terrible amenaza que las ponía en peligro continuamente.
"¿Pretendes poner en peligro a Joy para atraerlo? ¿Vas a usar a tu hija de cebo?"
Si, el Doctor lo conocía muy bien, pero incluso para él parecía muy arriesgado. Nunca había puesto a Rose en peligro, al menos no a propósito. Sabía que podían pasar muchas cosas mal, demasiadas cosas podían ir mal como para arriesgarse de esa manera, incluso había llegado a pensar que el capitán no haría algo así, pero de nuevo se había equivocado con él.
"Sabes tan bien como yo que es la única forma de cogerlo desprevenido y poder atacarle." Dijo Jack con decisión, aunque en su interior estaba muerto de miedo por lo que pudiera suceder. "Me gusta esto tan poco como a cualquiera de vosotros, incluso menos, pero no se me ocurre que más hacer."
"Se trata de tu hija." Rose abrazó con fuerza el pequeño cuerpecito de Tyler, si le dijeran que iba a ser el niño el cebo, se hubiera negado rotundamente. "¿Vas a poner en peligro la vida de tu hija? Tiene que haber otra forma de hacerlo."
"Si la hay estaré deseando escucharla."
De nuevo, el silencio inundó toda la sala. Jack estaba agradecido de que Ianto no estuviera allí, que no estuviera escuchando lo que se proponía hacer. No quería hacerle pasar por ese mal trago.
"Jack…" Gwen ya había estado pensando en eso, en como ayudar a su amigo, en como hacer que aquella criatura dejara de perseguir a su hija o como destruirlo para siempre, pero hasta ese momento no había dado nada.
"Se trata de tu hija." Rhys dio un paso adelante.
Sin querer, el marido de Gwen se había convertido en un miembro de el equipo. No es que a Jack le gustara la idea, pues al fin y al cabo Rhys no tenía ninguna de las cualidades que a él le gustaban de sus agentes, pero no podía negar que la valentía y la decisión por proteger a Gwen de cualquier peligro, era algo encomiable, por lo que había decidido mantenerlo allí.
"Se que quieres terminar con esto, esa cosa ya nos ha dado muchos sustos; pero poner en peligro la vida de tu hija… Jack a veces no me gusta las formas en las que haces las cosas, pero siempre te he respetado."
"No siempre Rhys." Dijo Jack con una sonrisa, aunque en realidad no estaba para nada de buen humor.
"El caso, Jack, es que entiendo porque haces las cosas la mayor parte de las veces, pero en esta ocasión, no tiene sentido que pongas en juego la vida de tu hija, aunque no haya otra forma de terminar con esa cosa."
"Estoy contigo, por eso espero que alguno de vosotros me pueda dar una solución, una forma de no poner en peligro la vida de una de mis hijas y sobretodo una forma, de que Ianto no termine odiándome por esto."
Sin decir nada, el Doctor se dio la vuelta y echó a correr hacia la TARDIS, mientras los demás miraban lo que hacía, sin comprender lo que pasaba por su cabeza. Pasaron unos segundos, interminables para Jack, pues sabía que su amigo estaba tramando algo, pero esperar sin hacer nada no era un de sus fuertes y mucho menos cuando el tiempo podía estar jugando en su contra.
"Voy a llevar a Tyler con sus hermanas." Dijo Rose para romper aquel silencio tan incómodo para todos "Y de paso intentaré que Ianto no aparezca por aquí."
Jack le agradeció el detalle con una de sus más cálidas sonrisas, se acercó a ella y al bebé que dormitaba en sus brazos y besó su cabecita. El bebé ser removió, pero no se despertó. Deseaba tanto poder ser tan feliz como él, sin preocupaciones, sin males exteriores que trataran de hacerle daño y sobretodo protegido por unas personas que lo darían todo por él en caso de que fuera necesario.
"Buenas noches mi niño." Dijo en baja, pues tan sólo quería lo escuchara el bebé.
Esperó un momento hasta que Rose se hubo marchado y mientras el Doctor tardaba en regresar. Cuando su amiga ya no estaba a la vista se dio la vuelta. Necesitaba un plan de reserva por si lo que estaba preparando el Doctor no llegaba a funcionar.
No le gustaba ninguna de las ideas que estaba pasando por su cabeza, pues todo parecía tener que ver con poner a alguien que le importaba en peligro. Que fácil sería todo si aquella criatura fuera tras él, si su alimento favorito fuera el capitán en lugar de una de sus hijas. Morir no era un gran problema para Jack, pero tener que ver sufrir a la gente que quería…
"¿A alguien se le ocurre algo? Owen, dime que has podido coger algún tipo de tejido de esa cosa y lo has estudiado, dime que tiene un punto débil contra el que podemos atacarle." Owen se mantuvo en silencio, deseaba tanto que eso fuera cierto, pues había hecho todo lo posible por encontrar algún tipo de rastro de la criatura, pero no había conseguido dar con nada. "¿Tosh?"
"Lo siento Jack, pero por mucho que he mirado en los ordenadores, parece que esa cosa no se hace material hasta que está cerca de su presa. El resto del tiempo puede atravesar paredes, puertas, no hay nada que lo detenga y no creo probable, que mientras esté así, podamos dispararle con nada."
"Mierda, pues tiene que haber algo, nada es invulnerable, ni siquiera alguien como yo."
Jack se dio la vuelta y miró a su alrededor, como si así pudiera llegar hasta él una gran idea que pudiera ayudarle para solucionar el problema.
"¿Y si tuviéramos algo de ADN de Joy?" Jack se dio la vuelta ante la pregunta de Gwen. La miró sin saber de que estaba hablando, pues por primera vez en mucho tiempo, no estaba pensando de forma racional, de lo contrario, aquello se le hubiera ocurrido a él. "Piénsalo Jack, ese vampiro o lo que quiera que sea va detrás de Joy, porque quiere alimentarse de ella." Jack se estremeció sin que ninguno de sus compañeros lo vieran, la sola idea de que esa cosa pudiera llegar a alimentarse de su hija, le ponía los pelos de punta. "Tal vez se comporte como un tiburón, que acude a la llamada del olor a sangre."
"¿Quieres que le tendamos una trampa?" Preguntó Owen, ligeramente ofendido, sobretodo consigo mismo, porque esa opción no se le hubiera ocurrido a él mismo, después de todo lo que había estado trabajando.
"Precisamente eso es lo que estoy diciendo. Así en lugar de poner en peligro directamente a Joy, le haremos creer que la niña está en sitio, cuando en realidad, tan sólo será un pequeño rastro que le llevará directamente a nosotros."
"Gwen, te daría un beso enorme ahora mismo, si no fuera porque tu marido está aquí presente. Sería como en los viejos tiempos, pero me contendré."
Rhys fulminó a Jack con la mirada, sabía que el capitán disfrutaba metiéndose con él y haciéndole rabiar, por eso no dijo nada, le había costado, pero había aprendido a no entrar en sus bromas.
"Dime que has encontrado también la forma de atrapar a esa cosa y que no se nos escape." Gwen se mordió el labio, había pensado que su idea era una auténtica locura, hasta que Jack dijo por fin que le gustaba, por eso no había pensado en la segunda parte de plan.
"Yo si."
El Doctor salió de la TARDIS, con un aparato que ninguno de los presentes había visto nunca, ni siquiera Jack, con todo el tiempo que había pasado en aquella nave, había visto aquello, que más parecía un rudimentario teléfono del siglo XIX que una trampa para vampiros de otro planeta.
"¿Se puede saber que es eso?" Preguntó Jack confuso.
"En realidad no lo se, pero creo que puedo modificar un par de cosa para encerrar dentro a esa cosa."
"¿Crees?"
"Jack confía en mi, yo tampoco quiero poner en peligro a Joy y estoy casi seguro que cuando haya mejorado con ayuda de la encantadora señorita Sato esto, podremos meter a esa criatura aquí dentro y tu Ianto podréis ser felices con vuetras gemelas. ¿No te parece un buen plan?" Terminó diciendo el Doctor con una enorme sonrisa en los labios.
Jack no estaba seguro de las palabras del Doctor, pero siempre había confiado en él con los ojos cerrados. Tal vez fuera ahoar el miedo por su hija, pero Jack necesitaba estar seguro que aquello iba a funcionar. Miró al Doctor, los dos amigos se miraron durante unos segundos.
"Muy bien, supongo que no tengo una idea mejor." Dijo por fin Jack, pese a no estar completamente seguro de lo que iban a hacer.
