Jack estaba nervioso y no era para menos. Tan sólo tenía dos opciones acabar de una vez con la criatura que estaba intentando hacer daño a Joy, pero ninguna de las terminaba de convecerle. Por una lado, podía hacer, como había pensado desde un principio una trampa para aquel bicho, sólo que para eso, tendrían que poner la vida de su pequeña en peligro. Por otro lado podía tomar una pequeña muestra de sangre y esperar que la criatura cayera en la trampa. No sabía si era tan tonto y tal vez al intentar ese truco, tan sólo consiguieran enfurecerle todavía más.
Al menos, por el momento tenía algo a su favor, Ianto todavía no sabía nada y esperaba que siguieran siendo así el mayor tiempo posible, estaba seguro que trataría de evitar su plan.
No había ido en todo el día al apartamento, quería evitar por todos os medios cruzarse con él, pues con una simple mirada, Ianto lograría averiguar lo que pasaba por su mente. Se sentía muy culpable, no le hacía ninguna gracia tener que usar a uno de sus ojos para algo así y menos meterlo en medio cuando solo era un bebé.
"Jack."
El capitán se dio la vuelta al escuchar Tosh. Su compañera se había ido con el Doctor a la TARDIS, para tratara de montar el aparato y poder atrapar a la criatura que estaba torturando a Jack.
"¿Lo tenéis?"
"Bueno, no podremos estar seguros hasta que la probemos con esa cosas, pero el Doctor parece bastante optimista al respecto a nuestras posibilidades."
"¿Y tu? ¿Te sientes optimista?"
Tosh guardó silencio un momento pues no le apetecía ser muy sincera en ese momento. Jack sabía que siempre podría confiar en Tosh, era su amiga, la persona que más tiempo llevaba ahora en su equipo y eso le hacía creer ciegamente en sus palabras.
"Tosh por favor, ahora mismo necesito saber que lo que estamos a punto de hacer saldrá bien." Jack cogió la mano de su amiga y la apretó con fuerza, mientras la miraba a los ojos.
"Jack, si quieres que te sea sincera, no me gusta la idea de usar a Joy para esto. Aunque no sea más que para coger una gota de su sangre. Es tu hija Jack…"
Sin saber muy bien porque lo hacía, Jack abrazó a Tosh, la apretó contra su cuerpo hasta casi dejarla sin respiración. Lo necesitaba, necesitaba demostrarle a alguien que estaba muerto de miedo.
"El Doctor dice que todo saldrá bien y creo que confías mucho en él." Jack asintió. "Creo que es un gran hombre y que ha hecho mucho, no se, tal vez sea por su forma de ser, pero estoy segura que sabe lo que hace."
"Eso espero."
"¿Has hablado con Ianto?" Jack se puso tenso. "Ya me lo imaginaba, pues teniendo en cuenta que se trata de Joy, deberías decirle lo que ocurre. No es un crío, es el padre de tu hija y por si no te has dado cuenta, la llevo nueve meses en su interior, pudo haber muerto por dar a luz."
"Lo se y ese es el problema, que Ianto ha pasado por mucho y no quiero que sufra más."
"Sabes tan bien como yo, que Ianto lo pasará peor si no se lo cuentas y se entera más tarde." Ahora fue Tosh la que cogió las manos de Jack, tantos años con el capitán le había dado facilidad para hacerle sentir mejor. "Habla con él antes de hacer esto. ¿Es que no sabes que tienes para convencerle, Ianto te seguiría al fin y del mundo si se lo propusieras."
"Lo se, pero aún así, me da miedo." Tosh asintió y le acarició la mejilla a su jefe sonriendo. "Mucho miedo, pero es lo que debo hacer." De nuevo su amiga asintió, no hacía falta que dijera nada más.
Jack suspiró y se separó de su amiga, pues tenía algo que hacer y no podía esperar.
- o -
Ianto estaba en el apartamento, mirando a las niñas que dormían en sus cunas o al menos deberían estar haciéndolo, pero las dos miraban a su padre y levantaban sus bracitos hacia él. Joy hizo un pequeño ruidito como si le estuviera llamando y en cuando consiguió atraer la atención de su padre, cogió su dedo con fuerza y lo miró a los ojos, con su enorme ojos azules.
"¿Qué es lo quieres preciosa? Es hora de dormir." Le besó en la frente y la niña cerró los ojos, como si hubiera comprendido las palabras de su padre. "Buenas noches mis princesas." Terminó diciendo el joven agente con una cándida sonrisa en los labios.
"Y tu que me decías que no estabas seguro de ser un buen padre."
Ianto se dio la vuelta, pues no esperaba que nadie le estuviera escuchando, ni siquiera Jack. El muchacho se puso colorado y bajó la mirada y se mordió el labio, incluso con Jack, todavía se sentía en ocasiones tímido.
"Eres el mejor padre que he visto nunca, incluso estabas dispuesto a sacrificarte por las niñas. No podría desear que nadie más fuera el padre de mis hijos, si no contamos al Doctor claro."
"¿Lo dices incluso con todo lo que está pasando?"
Jack se acercó a él y rodeó son cintura y apoyó la cabeza sobre el hombro de su joven compañero. miraron a las niñas, aunque Jack tenía la mente más puesta en lo que tenía que decirle a Ianto, que en simplemente sentirse feliz por su pequeña familia. Apretó con fuerza sus manos al cuerpo de Ianto, pues tenía miedo de cómo podía reaccionar el muchacho cuando le contara el plan.
"¿Jack que ocurre? No es normal que estés tan pensativo y serio."
"Tengo que hablar contigo."
Sin esperar más tiempo, pues no merecía la pena, Jack cogió la mano de Ianto y lo llevó hasta la cocina, preparó dos tazas de café, para sorpresa de su compañero. Era casi la primera vez en que veía a Jack preparar café para él.
Peor al menos, así Jack tenía unos pocos minutos para pensar como decírselo. Le dio el café y esperó a que Ianto probara. El muchacho sonrió, le gustaba más el que preparaba él, pero no iba a decírselo a Jack. tan sólo miró, intentando penetrar en su mente y averiguar que era lo que le estaba haciendo comportarse de una forma tan extraña.
"¿Ocurre algo con las niñas?"
Jack tragó saliva un momento pensando cual sería la mejor forma de decirlo, sin asustarle demasiado. Le tendió la mano y le llevó al sofá.
"Es posible que hayamos encontrado una forma de acabar con ese vampiro, con la criatura que quiere hacerles daño a las niñas." Igual que le había ocurrido antes a Jack, Ianto se puso tensó y cogió con fuerza la mano de Jack. "No es nada seguro todoavía y no…"
"¿Podríamos acabar con él y que dejara de una vez por todas a las niñas?" Ianto cogió con más fuerza todavía la mano del capitán. "Sabes que no soy una persona rencorosa y que no quiero el mal para nadie, pero esto…" Jack no le dejó terminar de hablar, le besó en los labios y se quedó ahí hasta que notó que el cuerpo de su joven compañero se tranquilizaba y dejaba de estar en tanta tensión.
Le rodeó el cuerpo y los dos se tumbaron en el sofá. Ianto apretó su cuerpo contra el de Jack, buscando la seguridad que el capitán siempre le daba y cuando por fin, sintió que volvía a pensar, levantó la cabeza y miró a Jack.
"Hay un pero ¿verdad? Eso es lo que no me quieres decir." Los ojos de Jack le dijeron que estaba en lo cierto y que además había algo que no le iba a gustar nada. "¿Quieres usar a las niñas de alguna forma para atraer a esa cosa?"
Jack sonrió, a veces pensaba que Ianto disponía de cierto poder mental para leer su mente, cierta habilidad para saber siempre lo que estaba pensado. Le besó en la frente y entrelazó sus dedos con los de Ianto.
"En realidad ese era mi plan inicial."
"Jack, no son más que unos bebés." El dedo del capitán sobre sus labios le hizo dejar de hablar.
"Lo se, fue una estupidez pensar algo así. Jamás pondría en peligro la vidas de mi niñas por algo así. Por eso El Doctor y los demás están trabajando en una forma de hacer lo mismo con el menor daño posible para Joy y Emily."
"¿Y es?"
"Un rastro de la sangre de Joy. Se que suena mal, pero con una gota sería suficiente, luego solo tendríamos que crear un poco de sangre sintética a partir de sus células. Ianto, se lo que piensas y no creas que no tengo miedo, pero quiero terminar con esto de una vez. Cada vez que esa criatura nos ataca, veo que te arriesgas por las niñas, sin importante tu propia vida y eso es algo que no puedo verlo y quedarme como si nada. necesito hacer algo."
"¿Seguro que solo será una gota de sangre?"
Jack asintió.
"¿Crees que podría hacer algo que perjudicara realmente a las niñas?" Ianto sonrió, no hacía falta que contestara. Se acurrucó más contra Jack y cerró los ojos, estaba cansado, no tanto por no haber dormido, sin por la tensión que acumulaba por los días tan duros que estaban pasando.
Suspiró cuando Jack le dijo al oído que le quería por ser un padre tan perfecto para sus hijas, pero poco después se había quedado dormido en sus brazos, como si de su niño se tratara.
"Todo va a salir bien. Todo va a salir bien." Le susurró aunque sabía que Ianto ya no l estaba escuchando.
