Hacía cinco minutos que Ianto no decía nada, mantenía la mirada fija en el frente, como esperara que en cualquier momento aquella criatura apareciera y les atacara. Estaba muy nervioso, no podía evitarlo; había visto lo que aquella cosa podía hacer y por nada del mundo quería que llegar hasta las niñas.
Jack apoyó la barbilla y rodeó su cintura lentamente.
"Deberías descansar. ¿Cuántas horas llevas sin dormir?"
Ianto se dio la vuelta y sonrió, hasta en los peores momentos, Jack estaba cuidando de él. En ocasiones Ianto se preguntaba si algún día sería capaz de parecerse al capitán, pero por el momento se sentía a gusto siendo protegido por él.
"No lo se, pero aunque me acostara no creo que pudiera dormir, no mientras tu estás aquí intentando usar la sangre de nuestra hija como cebo para la criatura que se quiere alimentar de ella."
"Joy está bien, el Doctor y Rose están con ella y con Emily. No tienes porque preocuparte de nada."
De nuevo Ianto sonrió. Jack podía ser todo un héroe y tener las cosas siempre controladas, pero cuando se trataba de mentirle, se convertía en un libro abierto para Ianto, sus ojos le decían todo lo que quería saber y lo que no quería saber también. ahora lo que podía ver en ellos, era que el capitán estaba aterrado y que no estaba seguro de que aquel plan fuera a funcionar realmente.
"Dime una cosa Jack. ¿Estás asustado?" Preguntó Ianto, aunque ya conocía la respuesta.
El capitán tomó sus manos y le levantó. Sin decir nada abrazó a su compañero y cerró los ojos. Le dio un largo e intenso beso, mientras pensaba cual era la mejor forma de contestar. Finalmente, simplemente decidió ser completamente sincero con él; después de todo lo que habían pasado, no podía esconderle nada a Ianto.
"Si, estoy muerto de miedo, porque estamos jugando con la vida de nuestras hijas. Pero si hay algo que se con total seguridad es que no voy a permitir que esa cosa te haga daño a ti o a ninguno de mis hijos."
Ianto se volvió a sentar en el suelo, tragó saliva, gesto que Jack vio sin ningún problema y mostró el nerviosismo del muchacho, ante lo que estaban esperando y lo que no quería que ocurriera.
"¿Quieres que me vaya?" Dijo por fin Ianto. Jack abrió de par en par los ojos, se arrodilló en el frío suelo delante de él y tomó su rostro con las manos. Los dos se miraron en silencio durante un largo instante. "¿Acabarás con esa cosa antes si yo no estoy aquí para que tengas que protegerme?"
"Ianto…"
"Jack lo digo en serio, se que si estoy aquí, estarás atento de que no me ocurra nada." Sonrió. "Hace mucho que lo he aceptado. Crees que tienes que protegerme, siempre estás pendiente de mi, en cualquier trabajo, en cualquier misión. Al principio me molestaba que no me consideraras un igual a ti, como si tuvieras la continua obligación de protegerme. Pero ahora… bueno supongo que me alaga más de lo que hubiera creído posible. Así que si te vas a sentir más tranquilo si yo no estoy…"
"Solo quiero protegerte."
"Lo se, por eso, supongo que me iré a intentar descansar." No pudo evitar cierta tristeza en el tono de su voz, porque si había algo que quería en la vida, era estar al lado de Jack pasara lo que pasara, luchar con él y si tenía que morir, no veía una mejor forma de que ocurriera que combatiendo a su lado. "Ven a buscarme cuando todo haya terminado y lo celebraremos."
Ianto se levantó y comenzó a caminar, pero la mano de Jack sujetando la suya, le hizo darse la vuelta. Lo abrazó, casi hasta dejarlo sin respiración, lo sostuvo entre sus brazos y de repente, le escuchó sollozar. Se había intentado contener, pero llevaba horas sintiendo el terrible desasosiego del peligro que estaba corriendo su familia y era momento de dejarse llevar
Tenía un terrible presentimiento, llevaba horas sintiendo que algo terrible estaba a punto de ocurrir, pero había decidido no decir nada para no hacer las cosas todavía más difíciles, pero lo sentía en su interior, estaba seguro que algo terrible estaba a punto de pasar, era inminente y tan solo deseaba que no tuviera que ver con las niñas.
"Prométeme que todo va a salir bien." Su voz casi no se entendía pues no era capaz de separar su rostro del pecho de Jack. "Prométeme que no te va a pasar nada y que las niñas estarán seguras y protegidas y que nadie va a llegar hasta ellas, nunca."
"Te lo prometo." Susurró Jack.
"Pero supongo que no puedes prometerme que no te pondrás en peligro y que no dejarás que nada ni nadie te mate." Jack no dijo nada, los dos sabían que eso era algo que el capitán no podía prometer. "Al menos, no destroces mucho el uniforme, en la tintorería piensan que tengo actividades muy extrañas."
"¿Te dicho alguna vez lo mucho que te quiero?"
"No, pero no hace falta, con que salgas con vida de esta, estaría más que satisfecho."
Le dio un último beso antes de separarse, sin duda aquella noche iba a ser muy larga. Ianto no miró atrás cuando se marchó, no quería que el capitán viera de nuevo sus ojos llorosos y descubriera que estaba preocupado por algo más. pero mientras se iba alejando, Ianto sentía que el temor a lo que podía ocurrir, a lo que sabía que iba a ocurrir, se había más grande.
Entró en la habitación en la que estaban Rose y el Doctor con los bebés, los dos le miraron.
"Ianto, cariño ¿estás bien?" Rose se acercó a él y le acarició el hombro, hasta que el muchacho levantó la mirada. Negó con la cabeza, al menos con ellos no tendrían que esconder nada. "¿Qué ocurre? ¿Es Jack, le pasa algo?"
"Todavía no, pero se que algo terrible va a pasar. Se que él no cree en estas cosas, yo tampoco creo, pero lo siento, lo noto en mi interior y no hago más que repetirme que no se trata más que de mi propia sugestión, porque tengo miedo… Pero no puedo evitarlo en mi interior se que algo horrible va a ocurrir."
Se acercó a las cunas, las niñas dormían tranquilamente, al igual que Tyler, para ellos el mundo era muy simple, no había peligros, ni complicaciones, no había extrañas sensaciones de peligros; los niños sabían, aun cuando eran muy pequeños para comprenderlo, que sus padres harían todo lo necesario para cuidar de ellos y protegerlos.
Acarició las mejillas de las dos niñas y ambas se removieron, para seguir durmiendo. se arrodilló junto a las cunas y las miró fijamente, no había nada que le hiciera sentir mejor que mirarlas y saber que eran felices, que sus sueños eran tranquilos y que nada podía lastimarlas. Si al menos Jack estuviera allí con él.
El corazón le dio un vuelco, sin saber como, acababa de comprenderlo, acababa de darse cuenta que era lo que aquella criatura quería de sus hijas. No quería alimentarse de Joy, no la quería como el primer plato.
Sin decir nada salió corriendo de la habitación, Jack no se había dado cuenta que estaba en medio de una trampa; tal y como Ianto había pensado, el capitán estaba tan cegado con la idea de proteger a las niñas, que no se había dado cuenta del verdadero plan de aquella criatura.
Joy no era más que el cebo, incluso Ianto lo había visto, el cebo para atrapar a la verdadera presa, de la que se podría estar alimentado toda la eternidad, ya no habría que buscar más alimento, siempre sería fuerte, siempre fuerte, siempre capaz de conquistar lo que quisiera.
Corrió por el pasillo, ahora parecía mucho más grande y largo de lo que había parecido en un primer momento. Escuchó ruidos al final y esperó, deseó con todas sus fuerzas que no fuera demasiado tarde.
"Te daré una última oportunidad, vete aquí o si no me veré obligado a destruirte." Sin duda ese era Jack. "No vas a hacer daño a mi familia y te aseguro que haré todo lo necesario para mantenerlos a salvo.
La criatura se echó a reír y su voz heló la sangre de Ianto. Estaba tan cerca, que casi podía ver la imagen de lo que estaba ocurriendo al final del pasillo.
"¿De verdad crees que tu hija es tan importante para mi como para arriesgar el pellejo viniendo aquí? Si, tiene mucho poder y es especial, pero no tanto como mi verdadero objetivo. Creía que eras un tipo más listo, pero en cuanto me he acercado a tu querido novio o a tus hijas, has dejado de ver la imagen completa y tan sólo ten centras en lo que tu crees que es importante."
"¿De que estás hablando?"
"¡Jack!"
El capitán miró a la puerta, Ianto estaba allí, casi sin resuello, le miraba como si intentara decirle algo con la mirada, algo que no podía decir en voz alta. El muchacho miró a la criatura, ahora que la tenía delante y bajo las luces de la base, se dio cuenta que era mucho más horrible lo que había esperado; apenas podía ver sus ojos, pero lo que más llamaba su atención eran unos horribles dientes que sobresalían vario centímetros de su boca. En lugar de manos tenía garras y todo su cuerpo parecía el de un depredador salvaje.
"Ianto vete de aquí."
"No, no me quiere a mi, ni siquiera a Joy, ¿no lo entiendes? Esa cosa ha venido…"
Ninguno de los dos lo vio venir, pues ninguna se esperaba aquello. Ianto salió lanzado contra la pared, por uno de los brazos de la criatura, que como si fuera de goma, lo extendió hasta él. el muchacho cayó al suelo con un doloroso quejido.
"¡Déjale en paz!"
"Solo quiero que nadie los moleste, tenemos muchas cosas que discutir tu y yo."
La criatura volvió a reír. Ianto lo miró desde el suelo, aturdido por el golpe, escuchando un fuerte pitido en su cabeza y con la visión borrosa. Si al menos pudiera decirle a Jack donde se estaba metiendo. Pero su cuerpo no le respondía, tan solo le pedía descansar, cerrar los ojos y dormir para poder recuperarse.
Apoyó las manos en el suelo y trató de incorporarse, pero bajo la atenta y atemorizada mirada de Jack volvió a caer al suelo. Protestó, debía tener alguna costilla rota, pero no le importaba, no en ese momento.
"Jack…" La cabeza comenzó dolerle más, observó que los ojos de la criatura habían cambiado, algo estaba haciendo en su cabeza, algo que le obligó a gritar de dolor y así evitar que dijera nada. "¡Jack!"
El capitán fue hacia él y la criatura volvió a sonreír. Era parte de su plan, todo aquello era algo con lo que ya contaba, hacerle daño, hacer que Ianto sufriera y que el capitán no se diera cuenta de su plan.
"¡Déjale en paz!"
"Jack no…" Dijo como pudo Ianto. "Yo no soy importante." Un nuevo grito de dolor le impidió seguir hablando, pero con una sola mirada hizo que Jack se quedara donde estaba, si le ayudaba, si intentaba estar a su lado, la criatura iría a por el capitán y entonces todo estaría perdido.
