Ianto siempre había pensado que lo que Jack sentía por él, no era más que la diversión de un momento. Porque sin duda eso era Ianto para el capitán, un momento, instante de tiempo dentro de su interminable vida. No podía importar más que otros de sus muchos amantes.
Pero en aquel instante, al mirarlo, al verlo gritar su nombre y descubrir en sus ojos la desesperación porque algo terriblemente malo pudiera ocurrirle, sintió un tremendo calor en el corazón. Jack estaba realmente enamorado de él.
"Jack…" Dijo Ianto desde el suelo. Intentó levantarse por todos los medios pero no pudo, le dolía todo el cuerpo y la costilla que sin ninguna duda estaba fracturada apenas le permitía respirar. "Vete de aquí."
"No voy a dejarte." Jack dio unos pasos hacia Ianto, pero la mirada aterrada del muchacho le hizo detenerse.
Nunca lo había visto así, tan desperado y aunque no quisiera reconocer, vio en sus ojos que sería capaz de sacrificarse por Jack. Lo que el capitán no comprendía era porque su compañero se estaba comportando así, ya sabía que Jack no moriría o al menos resucitaría al poco rato.
"Jack, lo digo en serio, tienes que alej…"
Aquella criatura que era capaz de modelar su cuerpo a su antojo, estiró de nuevo su brazo como si se tratara de un enorme y desagradable tentáculo y lo lanzó contra Ianto. El muchacho no lo pudo esquivar, pues apenas fue capaz de moverse, el tentáculo rodeó su cuello y lo levantó en el aire. Sin apenas esfuerzo lo lanzó fuera de la habitación y fuera también de los ojos de Jack.
"¡No! Gritó Jack, seguro de que Ianto no le había escuchado. Ni siquiera podía saber si todavía estaba consciente o no. Se volvió hacia la criatura, ahora si que estaba decidido a acabar con ella, sin importar el coste, sin importar volver a morir de nuevo.
Todo eso daba igual. Aquella cosa había hecho daño a su familia, llevaba días haciéndolo y tenía que pagar por ello. Todavía tenía en su mente las palabras de Ianto, su insistencia para que se alejara de la criatura, pero lo cierto era que no lo iba a hacer.
"Ahora estamos solos capitán."
"Podías haberte marchado y evitar que te matara."
La criatura se hechó a reír y el estruendo resonó por toda la habitación. Aunque intentó no demostrarlo, Jack se estremeció. No podía dejar a Ianto en la otra habitación, solo sin saber lo que le había ocurrido, pero no podría hacer nada mientras esa cosa estuviera allí enfrentándose a él.
"¿Qué es lo que quieres de mi familia?"
"¿Tu familia? ¿Quién ha dicho que esté aquí por tu familia? Veo que todavía no te has dado cuenta capitán." Jack fijó la mirada de en la criatura. No quería tener otra sorpresa y además no sabía de lo que estaba hablando. "Reconozco que hubiera sido divertido alimentarme de tu hija."
"Cállate maldito cerdo."
De nuevo la criatura río, sin duda se lo estaba pasando bien jugando con Jack, conocía sus puntos débiles pues había tenido días de sobra para espiarle y conocerle. Dio un paso hacia el capitán y Jack sacó su arma, apuntando directamente a la criatura.
"No te pongas así capitán. Solo quiero lo que es mío."
"¿De que estás hablando?"
Cuando la criatura dio un paso más hacia él, Jack estaba dispuesto a dispararle, pero algo le dijo que aquello tan sólo conseguiría cabrear todavía más a la criatura. Así que por el momento se quedó quieto, tenso, esperando a saber lo que hacía aquella cosa, pero con la mente puesta en Ianto que estaba en la otra habitación.
"¿Acaso todavía no lo sabes? Te creía más listo capitán."
Nuevo tentáculo, pero que más parecía la cola de un escorpión, apareció por detrás de la criatura. Jack ni siquiera era capaz de describir que forma tenía aquella cosa completa, pues cada pocos momentos, cambiaba de forma y de color, desde parecer que no iba a caber en la habitación, hasta no llegar a la cintura de Jack.
En realidad no parecía tener un cuerpo como tal, sino que parecía estar formado por energía, simplemente energía y entonces lo vio, unió todos los datos, todas las conversaciones con Ianto sobre lo que estaba atacando a sus hijas. Había pensado en algo físico, algo que a lo que poder atacar, contra lo que poder luchar con armas; pero ahora se daba cuenta que todo estaba mal desde el principio y que Ianto se lo había intentado mostrar.
Su rostro cambió y la criatura se dio cuenta, ahora comenzaba el juego de verdad.
"No querías a Joy."
"Ya te he dicho que un aperitivo no hubiera estado mal." Jack consiguió no contestar a eso, ya sabía que aquella cosa tan sólo lo hacía para enojarle y provocarle. "Pero no, yo quiero el plato fuerte, el especial de la casa."
"Me quieres a mi."
"Tu amigo te lo ha intentado decir muchas veces, supongo que por eso ahora está muerto, tenía que acabar con él para que no me chafara la respuesta."
"¡Ianto no está muerto!"
"Lo siento amigo mío, pero puedo entrar en el cuerpo de cualquiera de vosotros, simples humanos y de la misma forma que se tu hija es especial y que tu serás una fuente de energía inagotable para mi; también puedo sentir que tu amigo está muerto o lo estará dentro de unos pocos minutos."
Jack se puso nervioso; no era algo habitual en él, solo cuando la gente que quería estaba en peligro y no podía ayudarles. No se podía creer que Ianto fuera a morir así, tan cerca de él, casi en sus brazos y que Jack no pudiera hacer nada al respecto.
"¿Qué vas a hacer ahora capitán? ¿Dejarás morir a tu novio o intentarás enfrentarte conmigo y me entregarás tu energía, justo lo que necesito para dominar este mundo de especimenes inocentes?"
El disparo sonó tan repentino que el propio Jack se asustó y creyó que le habían disparado a él. vio el rayo de energía cruzar la habitación muy cerca de donde estaba, lo sintió y le erizó el cabello, pero lo que más le llamó la atención al capitán, fue ver a la criatura volverse ligeramente transparente, como si su color perdiera intensidad.
Se dio la vuelta y como si de una aparición se tratara, Ianto estaba allí, apenas podía sostenerse y tenía una herida en la cabeza que le sangraba. Dio un paso adelante tambaleante y miró a Jack. Sonrió débilmente, aunque el dolor de su cuerpo apenas se lo permitía.
Soltó el arma que llevaba en la mano y que un día antes había almacenado en la base. No habían averiguado todavía de donde había salido ni a que raza alienígena pertenecía; pero si que sabía como funcionaba. Era una pistola de energía, que no solo disparaba una descarga de energía, sino que además se deshacía de la energía que había dentro del cuerpo de la víctima.
"No sabía si también serviría con algo que no tuviera cuerpo."
"Ianto…"
Tras ellos la criatura protestó y se desvaneció, pero ambos sabían que aquello no había terminado allí, volvería, mucho más enfadado, pero sin duda volvería e intentaría atacarles otra vez. Pero ahora estarían prevenidos, Jack no dejaría que aquello volviera a suceder.
"Tenía que hacerlo por ti." Dijo Ianto, un momento antes de desmayarse y caer al suelo.
"¡Ianto!"
Jack corrió hacia él y lo cogió entre sus brazos, parecía tan poca cosa, le acarició el rostro y lo levantó en brazos.
"Todo saldrá bien, Ianto te lo prometo, todo saldrá bien."
