"Jack." Dijo el Doctor, justo cuando el capitán iba de camino al cuarto de las niñas. Se volvió y miró a su amigo. "Acaba de despertar."
Olvidó lo demás, daba igual el vortex o la necesidad de saber si sus hijas lo tenían, Ianto estaba despierto, era lo único importante. Echó a correr pasillo adelante, no quería perder ni un minuto lejos del hombre al que tanto amaba.
Al llegar al cuarto, el muchacho estaba despierto, demasiado pálido para estar bien, pero al menos había vuelto con él. Jack se sentó en la cama, en silencio, observándole, mientras el muchacho le miraba. Acarició su mejilla y se acercó para darle un beso.
"Me has dado un buen susto."
"Lo siento, pero esa cosa quería hacerte daño, no podía permitir que ocurriera." Dijo Ianto mientras rodeaba lentamente el cuello de su compañero con ambos brazos. Apoyó la cabeza sobre su hombro y suspiro. "He soñado contigo, creía que no volvería a verte."
"¿Por qué dices eso?"
Ianto se estremeció antes de ser capaz de hablar, abrazó con mayor intensidad todavía al capitán y dejó que le besara, como siempre hacía para calmarle.
"En el sueño… esa cosa volvía y decidías sacrificarte por nosotros, por las niñas y por mi. Se que no harías una cosa tan estúpida, que no nos dejarías, pero…"
Lo notó, le conocía demasiado bien como para conocer cada uno de los movimientos del capitán y sabía que la forma en la que acababa de tensar su cuerpo, significaba que estaba escondiendo algo, que había algo que no el quería contar.
"Jack, ¿Qué pasa?"
Aquellos ojos eran tan sinceros con él, Jack podía decir muchas cosas, podía tratar de inventar historias y hacer que todo el mundo se las creyera, pero cuando miraba a los ojos a Ianto, cualquiera de esas mentiras desaparecía porque no había nada que pudiera ser más cierto para el muchacho que la mirada azul del capitán.
"Pensabas hacerlo ¿verdad? Hasta que me interpuse pensabas sacrificarte por nosotros. ¿Cómo pudiste pensar algo así? ¿Ibas a dejarme solo con las niñas?" Ianto clavó su mirada en Jack, necesitaba respuestas y necesitaba que Jack lo dijera en voz alta. "Jack."
"Esa cosa volverá, lo hará cuando menos lo esperemos, cuando no estemos preparados para enfrentarnos a ella y volverá a usar a las niñas contra nosotros."
"¿Crees que no lo se? Pero Jack, no puedes dejarme solo. No se críar a las niñas sin ti. En el fondo no soy más que un chico aterrizado que te necesita par cuidar a sus dos bebés."
Jack sonrió y le dio un nuevo beso.
"No debes infravalorarte tanto Ianto. He visto todo lo que eres capaz de hacer, he visto como has pasado los peores meses de tu vida llevando en tu vientre a las niñas y estuviste a punto de morir para traerlas a este mundo. ¿De verdad crees que no estás preparado para cuidar de ellas aunque y no esté?"
Pese a lo agotado que estaba, Ianto se levanto rápidamente y abrazó a Jack, como si temiera que el capitán fuera a desaparecer en cualquier momento, rodeó su cuello con fuerza, intentando que el sueño no se hiciera realidad, perder a Jack era de las pocas cosas que jamás podría aceptar.
Los brazos de Jack lo sostuvieron también y lo levantaron, antes de que pudiera decir nada, lo tenía en brazos y caminaba fuera de la habitación. Se miraron, mientras el capitán caminaba por el pasillo de la base con su compañero en brazos; jamás había sentido nada parecido por ninguna otra persona, muchas veces creía haberse enamorado, pero jamás como le había pasado con Ianto. Aquel muchacho le hacía sentirse vivo, hacía que todos los miedos y los fantasmas que lo rodeaban desaparecieran rápidamente. Porque Ianto le hacía feliz.
"¿Dónde vamos?"
"Quiero demostrarte de lo que eres capaz."
"Jack no…"
"No voy a marcharme a ninguna parte, solo quiero que veas que no eres ese muchacho que entró a trabajar en la base, has cambiado mucho Ianto." Siguió caminando, sabía perfectamente donde iba, por lo que pudo deleitarse mirando aquellos ojos azules que le preguntaba donde iban. Al llegar a la puerta se apoderó de sus labios y lo dejó en el suelo, asegurándose que no lo soltaba, todavía estaba muy débil para caminar por si mismo.
Dejó que fuera el propio Ianto el que abriera la puerta y cuando iba a volver a preguntar donde habían ido, se quedó sin palabras, con la boca abierta y la mirada fija. Gwen y Rhys estaban jugando con las niñas, acababan de despertarte de su siesta y sus tíos estaban con ellas, hablándoles, jugando, incluso haciéndolas reír. Junto a ellas, Rose y el Doctor estaban con Tyler, el Doctor hablaban al niño y para sorpresa de todos, el bebé se echó a reír como si comprendiera las palabras de su padre. Las manos de Jack rodearon la cintura de Ianto y lo apretaron con fuerza.
"Todo esto es gracias a ti."
Ianto se dio la vuelta hacia Jack. "¿Pero cómo? Yo no he hecho nada Jack, no tengo nada ver con Tyler y las niñas, las llevé en mi interior, si, pero ahora, me da miedo pensar que les puede ocurrir algo y no saberlo. Yo no he hecho nada."
"Hay es donde te equivocas. Estuve a punto de odiar al Doctor por llevarse a Tyler, pero tu nos ayudaste a hacer las cosas bien. estaba muerto de miedo cuando Owen me dijo que iba a ser padre contigo y con él, creí que era la peor maldición posible, porque no quería que nadie sufriera por mi culpa, pero tu me demostrarte, que no se trataba de ningún tipo de maldición, sino todo lo contrario, me enseñaste que las niñas eran el fruto de lo que sentías por mi y de lo mucho que yo te quiero."
Los ojos de Ianto se inundaron de lágrimas y todo su cuerpo comenzó a temblar. El corazón no podía latirle más rápido y todo él estaba a punto de perder el control. Sin embargo, sonrió al ver a Rhys haciéndole monerías a su hija, Joy se reía y contagió a su hermana en el más bonito de los sonidos que ni Jack y Ianto hubieran escuchado nunca.
"¿Lo ves? Tu has conseguido que seamos una gran familia, muy original desde luego, pero una familia al fin y al cabo."
"Te quiero." Dijo Ianto casi por inercia sin darse cuenta que todos sus amigos le estaba mirando. "Te quiero Jack y no voy a consentir que luches por mi más de lo que yo lo haría, no quiero que te sacrifiques por mucho que resucites."
"Ianto."
"No, lo digo en serio. No quiero que mi marido tenga que morir mil veces para salvarme. ¿Cómo se lo explicaremos a las niñas?"
"¿Cómo has dicho?"
"Piénsalo, seguramente al menos una de las gemelas tenga tu misma característica y no pueda morir. ¿Cómo les vamos a decir que no hagan cosas peligrosas si nos pueden decir que no les pasará nada?"
"Eso ya lo se, digo lo de tu marido."
Ianto se ruborizó, lo dijo todo tan rápido que no se dio cuenta de sus palabras hasta que era demasiado tarde para echarse atrás. Jack le sonreía y sus ojos brillaban con tanta intesidad, no lo había visto así desde el día que había nacido y las niñas y eso que ese día había estado preocupado por su salud.
"¿Quieres que nos casemos?"
"Después de todo soy un chico tradicional, quiero una familia, un marido, unos hijos. Ya tenemos a las niñas, aunque no hayan venido al mundo de la forma más normal posible. Así que s, quiero casarme contigo, aunque me gustaría que me lo pidieras tu."
Casi sin dejarle terminar de hablar, Jack se arrodilló y cogió su mano.
"Ianto Jones… ya se que no es la forma más romántica de hacerlo, pero hace mucho que aprendí que en este trabajo no merece la pena preparar citas ni cosas parecidas. Así que lo haré sin más, de todas formas lo tenía preparado hace mucho. Ianto Jones. ¿Quieres casarte conmigo?"
Ianto amplió la sonrisa y asintió mientras e mordía el labio. Jack lo tomó en brazos y los dos rieron al mismo tiempo. Las cosas en Torchwood pasaban tan rápido que en ocasiones no les daba tiempo de asimilarlas. Pero al menos por unos minutos, hasta que sucediera la siguiete crisis en el mundo, Jack y Ianto serían completamente felices.
- o -
"¿Jack podemos hablar?" Dijo el Doctor después de llamar a la puerta del despacho de su amigo. "Bueno en primer lugar quería darte la enhorabuena por la noticia. No esperaba verte casado, pero ya veo que Ianto te ha cambiado de verdad."
"¿y en segundo lugar? Por tu cara diría que no estás muy seguro de cómo me voy a tomar esto."
"Tienes razón, no lo se. Pero es algo que llevo pensando desde hace días." Rose también apareció en el despacho y entonces Jack lo supo. "Es la hora."
"¿Y que pasa con Tyler? ¿Qué es lo que habéis decidido al final?"
"Tyler se queda contigo." Dijo Rose, sentándose junto al Doctor. "Sabemos que nuestra vida en la TARDIS no es fácil y mucho menos segura. Tampoco que queremos que ninguno de los enemigos del Doctor se entere que Tyler existe y sabemos que vas a ser quien mejor pueda cuidarle y educarle."
"Podríais no marcharos?" El Doctor sonrió. "Ya, tienes que seguir investigando el universo."
"Pero estaremos aquí cada dos por tres, no creas que voy a djar de ver a mi hijo todos los días."
"¿Cuándo dices todos los días…"
"Todos los días Jack, Tyler ni se va a enterar que no estamos."
"Además vais a necesitar a alguien que os ayude con la boda y mientras Gwen y Tosh están ocupadas en la base, yo puedo hacerlo, he ido a suficientes bodas como para saber lo que no queréis en la vuestra." Los dos amigos la miraron, por un momento pensaron que tal vez se había dado un golpe en la cabeza. "¿Qué pasa? ¿Es que acaso os habéis olvidado que sigo siendo una chica y me gustan las bodas de cuento de hadas?"
El Doctor podría jurar que había cierto tonillo de indignación en las palabras de su compañera, pero no dijo nada.
"Entonces ¿Qué, os veremos por aquí con el tren de las ocho?"
Jack se levantó y abrazó a sus amigos, sus vidas habían cambiado por completo, ya no eran los mismo que habían viajado juntos durante todo aquel tiempo, ahora, tenían hijos, una vida estable y una boda que preparar. Los siguientes meses, iban a ser un completo caos.
¿Continuará?
