Estos personajes han nacido de la imaginación de Charlaine Harris. Gracias por prestárnoslos para jugar con ellos.
Estoy intentando poner un capítulo por día, ¿voy muy rápido?
Espero que os esté gustando y, si os animáis, dejadme un review con vuestra opinión. Me gustaría mucho saberla.
7.
Nunca he corrido más, cuando por fin recuperé el habla y me pude levantar del suelo, cuando por fin recuperé el dominio de mis piernas y mis brazos. Recogí mi bolso, saludé fríamente a Eric y salí disparada hacia la puerta, bajo las miradas atentas y extrañadas de Arlene y Terry Bellefleur, a los que casi ni dije adiós. Vi a Jason en la puerta trasera con Sam, mi aspecto debió ser muy elocuente porque en un abrir y cerrar de ojos lo tuve a mi lado.
_ ¿Qué ha pasado? - preguntó alarmado.
_ ¿Podemos irnos? - le rogué.
_ Claro – musitó y me condujo hasta el coche.
Me acomodó como a una niña y luego se sentó al volante y nos marchamos de allí. Mi peor pesadilla hecha realidad, a cinco días escasos para casarme, aparecía Eric. El caso es que él parecía haberse sorprendido tanto como yo, con lo que la opción "¡ha venido a rescatarme!", no tenía mucho sentido. No era como si yo necesitara que me rescataran ni nada, claro, y, además, ¿por qué debería hacerlo precisamente él? Fui un reto en principio y después, un polvo fácil, nada a lo que alguien con ese aspecto no estuviese más que acostumbrado. No, no tenía más que recordar su cara de confusión, no esperaba verme nunca más, ¿por qué fantasear con alguien para quien sólo era una de tantas, una más? Y si éso era así, ¿por qué entonces sentía ese nudo en la garganta?
Jason condujo en silencio, mirándome de reojo cada poco. Cuando llegamos a casa paró pero no salió del coche. Sólo me cogió de la mano sin mirarme y la acarició, y ahí fue donde me derrumbé. Mi hermano me abrazó y me besó la frente mientras me consolaba con su silencio y su comprensión. Tardé casi un cuarto de hora en recuperarme.
_ ¿Mejor?
_ Sí... – respondí secándome las lágrimas con la mano.
_ ¿Quieres hablar ahora?
_ No.
_ Vaya con los monosílabos, Stackhouse – se rió suavemente-. Puedo esperar pero tú no deberías guardártelo mucho tiempo. Sácalo antes del sábado, hazme caso, no quieres que te explote y te estropee tu vestido de novia, ¿verdad?
_ Vale...
_ Mira, progresamos adecuadamente, dos sílabas, ¿qué será lo próximo, una esdrújula? - consiguió que me riera-. Y se ha reído, qué grande soy, no he perdido mi toque...
_ Qué tonto eres, Jase.
_ Lo que sea por mi hermanita – me besó la mano.
Me quedé mirándole unos segundos mientras él esperaba pacientemente a que llegase al punto en que dejaría salir todo lo que me atormentaba. Suspiré.
_ Le he visto en Merlotte's – Jason frunció el ceño a modo de pregunta-. A Eric, el hombre que..., ya sabes... - bajé el tono de voz.
_ ¿Qué hace aquí? ¿Es de la zona? - se alarmó ante la posibilidad.
_ No, es europeo y vive allí.
_ ¿Y qué ha pasado?
_ Pues, me he chocado con él, me ha revisado de abajo arriba comprobando que le gustaba lo que veía – no pude reprimir el tono decepcionado y amargo- y cuando ha llegado a mi cara y me ha reconocido, se ha quedado muy parado. Evidentemente no esperaba encontrarse a su, probablemente, última muesca en la mesita de noche. Ha sido muy incómodo y embarazoso.
_ Suele pasar con los líos de una noche, pero ¿estás segura de que ha sido así?
_ ¿Qué quieres decir?
_ No sé, Sook, a mí me ha pasado alguna vez y que me sorprendiera no quiere decir que no me alegrara.
_ Ah, claro, la perspectiva de repetir – dije con fastidio.
_ Bueno, sí – sonrió avergonzado-, y también porque alguna de ellas me había parecido merecedora de más atención.
_ ¿Merecedora de más atención, Jase? Pero, ¿qué coño os pasa a los hombres, mirándonos por encima del hombro? ¿Qué pasa? Estamos para lo que estamos pero, de vez en cuando, alguna merece más vuestra atención... - me indigné.
_ Sook, por lo general te daría la razón, mi vida es prueba de ello, pero hay algo que no pareces saber, yo también me siento solo y busco a alguien a quien querer, alguien a quien dar mi atención no porque lo merezca sino porque la necesito a mi lado. ¿No se te puede ocurrir que quizá sea éso lo que ha pasado antes en Merlotte's?
_ Jason, lo siento, siento haber pensado mal de tí y no haberte concedido el beneficio de la duda, pero que crea en tí no quiere decir que tenga que hacerlo en él. Esta historia no tiene más, europeo de vacaciones encuentra rubia americana receptiva a sus atenciones. Pasan la noche juntos. La rubia vuelve a casa y el europeo sigue de vacaciones y acaba tomándose algo cerca de donde ella vive, con toda seguridad, estando de paso hacia otra ciudad. Y ya está, no hay más. ¿Por qué buscarle tres pies al gato?
_ Porque necesitas una excusa, cariño, y él te la proporciona – sonrió-. Se te olvida que hablas con el maestro del escapismo, me conozco todas excusas y todos los trucos posibles para huir del compromiso. A lo mejor por éso me llamó papá, quizá quiere que te ayude a escapar de tu triste futuro.
_ Ya vale, Jason – me enfadé-. Mi futuro no es triste, voy a ser feliz con Bill, no necesito tu ayuda para escapar de él, ni a Eric para creer que me pierdo mucho si me quedo con mi novio.
_ Éso ha sido interesante – enfatizó Jase.
_ ¿Qué?
_ Lo que has dicho. ¿Crees que te pierdes mucho si te quedas con Bill? ¿Tan bueno es ese Eric que te hace pensar así?
Me quedé un rato mirándolo con la boca abierta, no sabía si por lo que me acababa de decir o por la verdad que escondía, y acabé tomando la salida fácil, bufé y salí del coche. Entré en la casa como una estampida, mi madre me llamó desde el salón. Intenté ignorarla pero dijo las palabras justas para que no lo hiciera.
_ Cariño, estamos en el salón, ven, Bill y Lorena están aquí.
Dios me estaba castigando, lo sabía. Primero me traía al sueco y ahora a Bill y a ese engendro del diablo que era Lorena, para completar mi día. Tomé aire un segundo y puse mi sonrisa más falsa antes de entrar en el salón. Bill se levantó y me recibío con un beso, para que me sintiera aún peor de lo que ya lo hacía. Necesitaba que Dios me fulminara con un rayo y acabara de una vez por todas con lo que me reconcomía por dentro, con la vergüenza de enfrentarme cara a cara con un hombre bueno y que no me merecía.
_ Bill, Lorena, no os esperaba hoy. Aunque siempre es un placer – me apresuré a añadir.
_ Sí, bueno – sonrió Bill cogiéndome por la cintura- ha sido mamá quien ha insistido.
_ ¿Y éso, Lorena? - la muy zorra.
_ Es que ayer me dejaste un poco preocupada, querida – me devolvió una sonrisa maquiavélica.
_ No se me ocurre porqué – ¡hija de la gran...!
_ Bueno, cariño, tú ya sabes... – lo dejó ahí porque, evidentemente, yo ya sabía-, aunque fue una impresión más que nada – con la entrada de Jase se paró en seco y los ojos le hicieron chiribitas. Interesante...-. Oh, Jason, querido, cuánto tiempo – hizo un gesto con la mano-, pero ven aquí y saluda a tu antigua vecina, hombre. Qué guapo está tu hijo, Michelle, se ve que le va muy bien, a los hombres, el éxito les sienta de maravilla.
A Jason no le quedó más remedio que acercarse a Lorena y darle un beso. Ella le cogió de la mano y le hizo sentar a su lado, y palmeó su muslo mientras sonreía como la hiena que era.
_ Dime, cariño, ¿qué tal todo por la ciudad?, ¿alguna futura señora Stackhouse a la vista? - Jason se estremeció cuando su mano remoloneó un poco más de lo requerido en la parte alta de su muslo.
_ Bueno, señora Compton...
_ Lorena, cielo, ¿cómo tengo que decírtelo? - Jason me miró en busca de ayuda, ¿qué, Lorena no se merecía su atención?
_ Pues, algo hay, sí..., eh..., Lorena...
_ Oh, qué decepción para el resto de mujeres...
_ Estoy segura de que lo superarán, Lorena – dije al fin-, son muchas las que se han arrojado a sus brazos, no me cabe duda, de todos los tamaños y de todas las... edades.
Mi madre se volvió a mirarme con espanto, como si la manera en la que estaba hablando a mi futura suegra fuese de lo más inaudita, quizá, porque sí que lo era.
_ Desde luego – corroboró inocentemente Bill riéndose-, Jason siempre ha sido un rompecorazones, desde que llegasteis ha ido dejando un reguero de chicas a su paso. Así que hay alguien importante, ¿eh? Éso es fantástico, ya verás cuando puedas disfrutar de la misma felicidad que tu hermana y yo tenemos, ¿verdad, cielo?
_ Pronto – conseguí reaccionar aunque no todo lo rápido que hubiese sido deseable, lo que me acarreó una mirada de Lorena-, seguro. ¿Queréis un café? ¿Té helado? ¿Un licor? - ¿veneno, Lorena?.
_ No, gracias, nos vamos ya, sólo hemos venido para que mamá se quedara tranquila. ¿Nos vemos luego? Podríamos ir a Shreveport a cenar.
_ Está bien – si seguía sonriendo así no iba a ser capaz de recuperar mi expresión normal.
_ Voy a reservar a Guillaumes', ¿te apetece?
_ Claro, Bill, donde quieras estará bien.
Les acompañé a la puerta, me dejé besar por la lagarta de mi futura suegra y luego por mi futuro esposo, y miré como se dirigían a su casa por el camino del cementerio con mala conciencia y peor estado de ánimo. Mientras el pesar volvía a nublar mis ojos y mi mente, mi hermano se acercó desde atrás y me abrazó en silencio.
_ Esa mujer es de lo peor.
_ Dímelo a mí...
_ ¿Cómo lo sabe? - le miré sin saber qué decir- Lo tuyo en Nueva Orleans – puntualizó.
_ No te sabría decir.
_ Habrá olido la sangre, seguro. La muy carroñera... – murmuró con una mueca de desagrado. Su móvil sonó y me sonrió-. Perdóname, tengo que contestar. ¡¿Qué pasa?, ¡cuánto tiempo!
Le miré marcharse sonriendo mientras yo veía cómo la tierra se resquebrajaba y se empezaba a abrir bajo mis pies.
